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Archive for 1/01/16

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Segundo y último capítulo de esta miniserie sobre la Jornada Mundial de la Paz que la Iglesia celebra hoy, 1 de enero.

Hoy empezamos con ese bello texto de Isaías 52, 7, que se proclama en las lecturas de la eucaristía del día de Navidad:

ὡς ὥρα ἐπὶ τῶν ὀρέων ὡς πόδες εὐαγγελιζομένου ἀκοὴν εἰρήνης ὡς εὐαγγελιζόμενος ἀγαθά ὅτι ἀκουστὴν ποιήσω τὴν σωτηρίαν σου.

Quam pulchri super montes pedes annuntiantis et praedicantis pacem; annuntiantis bonum, praedicantis salutem.

¡Qué hermosos son sobre las montañas los pasos del que trae la buena noticia, del que proclama la paz, del que anuncia la felicidad, del que proclama la salvación!

El papa Francisco ha escrito un bello mensaje para esta XLIX Jornada. Sí, ya hace 48 años desde que Pablo VI la instituyera en 1968.

El mensaje de Francisco se inicia con estas palabras:

Por tanto, no perdamos la esperanza de que 2016 nos encuentre a todos firme y confiadamente comprometidos, en realizar la justicia y trabajar por la paz en los diversos ámbitos. Sí, la paz es don de Dios y obra de los hombres. La paz es don de Dios, pero confiado a todos los hombres y a todas las mujeres, llamados a llevarlo a la práctica.

Aunque constata que “las guerras y los atentados terroristas, con sus trágicas consecuencias, los secuestros de personas, las persecuciones por motivos étnicos o religiosos, las prevaricaciones, han marcado de hecho el año pasado, de principio a fin, multiplicándose dolorosamente en muchas regiones del mundo, hasta asumir las formas de la que podría llamar una «tercera guerra mundial en fases”, el papa sigue confiando en la humanidad al proclamar:

corazónde-gente

Hay muchas razones para creer en la capacidad de la humanidad que actúa conjuntamente en solidaridad, en el reconocimiento de la propia interconexión e interdependencia, preocupándose por los miembros más frágiles y la protección del bien común. Esta actitud de corresponsabilidad solidaria está en la raíz de la vocación fundamental a la fraternidad y a la vida común. La dignidad y las relaciones interpersonales nos constituyen como seres humanos, queridos por Dios a su imagen y semejanza. Como criaturas dotadas de inalienable dignidad, nosotros existimos en relación con nuestros hermanos y hermanas, ante los que tenemos una responsabilidad y con los cuales actuamos en solidaridad. Fuera de esta relación, seríamos menos humanos. Precisamente por eso, la indiferencia representa una amenaza para la familia humana. Cuando nos encaminamos por un nuevo año, deseo invitar a todos a reconocer este hecho, para vencer la indiferencia y conquistar la paz.

JMP 2016

En efecto, la indiferencia es tratada in extenso por Francisco, con párrafos tan duros, pero evidentes como éste:

La indiferencia ante el prójimo asume diferentes formas. Hay quien está bien informado, escucha la radio, lee los periódicos o ve programas de televisión, pero lo hace de manera frívola, casi por mera costumbre: estas personas conocen vagamente los dramas que afligen a la humanidad pero no se sienten comprometidas, no viven la compasión. Esta es la actitud de quien sabe, pero tiene la mirada, la mente y la acción dirigida hacia sí mismo. Desgraciadamente, debemos constatar que el aumento de las informaciones, propias de nuestro tiempo, no significa de por sí un aumento de atención a los problemas, si no va acompañado por una apertura de las conciencias en sentido solidario (La sociedad cada vez más globalizada nos hace más cercanos, pero no más hermanos. La razón, por sí sola, es capaz de aceptar la igualdad entre los hombres y de establecer una convivencia cívica entre ellos, pero no consigue fundar la hermandad”, Benedicto XVI, Carta. Encíclica Caritas in veritate, 19). Más aún, esto puede comportar una cierta saturación que anestesia y, en cierta medida, relativiza la gravedad de los problemas. “Algunos simplemente se regodean culpando a los pobres y a los países pobres de sus propios males, con indebidas generalizaciones, y pretenden encontrar la solución en una “educación” que los tranquilice y los convierta en seres domesticados e inofensivos. Esto se vuelve todavía más irritante si los excluidos ven crecer ese cáncer social que es la corrupción profundamente arraigada en muchos países —en sus gobiernos, empresarios e instituciones—, cualquiera que sea la ideología política de los gobernantes(Exhortación apostólica Evangelii gaudium, 60).

En el apartado siguiente Francisco afirma que la paz está amenazada por la indiferencia globalizada y aporta este clarificador párrafo:

Cuando afecta al plano institucional, la indiferencia respecto al otro, a su dignidad, a sus derechos fundamentales y a su libertad, unida a una cultura orientada a la ganancia y al hedonismo, favorece, y a veces justifica, actuaciones y políticas que terminan por constituir amenazas a la paz. Dicha actitud de indiferencia puede llegar también a justificar algunas políticas económicas deplorables, premonitoras de injusticias, divisiones y violencias, con vistas a conseguir el bienestar propio o el de la nación. En efecto, no es raro que los proyectos económicos y políticos de los hombres tengan como objetivo conquistar o mantener el poder y la riqueza, incluso a costa de pisotear los derechos y las exigencias fundamentales de los otros. Cuando las poblaciones se ven privadas de sus derechos elementales, como el alimento, el agua, la asistencia sanitaria o el trabajo, se sienten tentadas a tomárselos por la fuerza (Exhortación apostólica Evangelii gaudium, 59).

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La clave está en pasar de la indiferencia a la misericordia con la conversión del corazón, siguiente punto sobre el que el papa reflexiona y, en el siguiente, aboga por promover una cultura de solidaridad y misericordia para vencer la indiferencia y en el siguiente afirma que la paz: fruto de una cultura de solidaridad, misericordia y compasión.

El último punto del mensaje es La paz en el signo del Jubileo de la Misericordia del que destaco estos dos párrafos:

Los responsables de los Estados, dirigiendo la mirada más allá de las propias fronteras, también están llamados e invitados a renovar sus relaciones con otros pueblos, permitiendo a todos una efectiva participación e inclusión en la vida de la comunidad internacional, para que se llegue a la fraternidad también dentro de la familia de las naciones.

 En esta perspectiva, deseo dirigir un triple llamamiento para que se evite arrastrar a otros pueblos a conflictos o guerras que destruyen no sólo las riquezas materiales, culturales y sociales, sino también —y por mucho tiempo— la integridad moral y espiritual; para abolir o gestionar de manera sostenible la deuda internacional de los Estados más pobres; para la adoptar políticas de cooperación que, más que doblegarse a las dictaduras de algunas ideologías, sean respetuosas de los valores de las poblaciones locales y que, en cualquier caso, no perjudiquen el derecho fundamental e inalienable de los niños por nacer.

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Hasta aquí el breve extracto del mensaje papal para esta jornada mundial de la Paz.

A los lectores de este blog, como es tradición, les deseo que les alcance la bendición dictada por Dios a Moisés, en Números 6, 24-26:

Εὐλογήσαι σε Κύριος καὶ φυλάξαι σε· ᾿Επιφάναι Κύριος τὸ πρόσωπον αὐτοῦ ἐπὶ σὲ καὶ ἐλεήσαι σε· ᾿Επάραι Κύριος τὸ πρόσωπον αὐτοῦ ἐπὶ σὲ καὶ δῴη σοι εἰρήνην.

Benedicat tibi Dominus, et custodiat te. Ostendat Dominus faciem suam tibi, et misereatur tui. Convertat Dominus vultum suum ad te, et det tibi pacem.

El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor. El Señor se fije en ti y te conceda la paz.

Y, como es también tradición, concluimos con el Concierto de Año Nuevo que sonará unas cinco horas después de la publicación de este artículo en la Sala Dorada de la Musikverein de Viena. El letón Mariss Jansons dirigirá, a sus casi 73 años – los cumple el 14 de enero – por tercera vez a las profesores vieneses; antes lo hizo en 2006 y 2012.

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El programa de este año es el siguiente:

Robert Stolz, Marcha de la ONU (Naciones Unidas)

Johann Strauss, hijo, Schatz-Walzer (vals del Tesoro), op. 418 / Violetta, polka francesa, op. 404 / Vergnügungszug (El tren del placer), polka rápida, op. 281

Carl Michael Ziehrer, vals Weaner Madl’n, op. 388

Eduard Strauss, Mit Extrapost, galop, op. 259

— Pausa —

Johann Strauss, hijo, Obertura de “Una noche en Venecia” (versión vienesa)

Eduard Strauss, Ausser Rand und Band (Fuera de control), polka rápida, op. 168

Josef Strauss, vals Sphärenklänge (Los sonidos de las esferas), op. 235

Johann Strauss, hijo, Sängerslust (El placer del cantante), polka francesa, op. 328

Josef Strauss, Auf Ferienreisen (De viaje de vacaciones), polka rápida, op. 133

Johann Strauss, hijo, La princesa Ninetta (opereta), entreacto entre el 2º y 3º actos

Èmile Waldteufel, vals España (con temas musicales de España de Chabrier), op. 236

Josef Hellmesberger, padre, Ball-Szene (escena de baile)

Johann Strauss, padre, Seufzer-Galopp (galop Suspiro), op. 9

Josef Strauss, Die Libelle (La Libélula). Polka mazurka, op. 204

Johann Strauss, hijo, Kaiser-Walzer (vals del Emperador), op. 437, / Auf der Jagd (De caza), polka rápida, op. 373

Por supuesto, seguirá el vals “El bello Danubio azul”, con su trémolo en los violines y su solo de trompa, que se cortará con los aplausos del público y el deseo de feliz año nuevo de Jansons y los músicos: Die Wiener Philharmoniker und ich wünschen Ihnen: Prosit Neujahr = La Filarmónica de Viena y yo les deseamos: ¡Feliz año nuevo!, a no ser que haga alusión a algún hecho significativo, como solicitar la paz, especialmente para Oriente Medio, como hizo Daniel Baremboim en 2009.

¡Feliz 2016!, lleno de paz y salud, año en el que celebramos los 100 años de la muerte de Enrique Granados.

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