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Archive for 7/01/16

icaremarkevitch

Terminamos con éste los artículos dedicados al vuelo de Ícaro, a propósito de las dos obras (música de ballet y poema sinfónico) que compuso Igor Markevitch, la segunda de las cuales se escuchó en el programa radiofónico El mundo de la fonografía, que dirige José Luis Pérez de Arteaga en Radio Clásica.

Como fuentes sobre el mito hemos traído aquí a Apolodoro, Jenofonte, Luciano de Samosata, Pausanias, Arriano, Estrabón e Higino.

No puede faltar casi nunca Ovidio, con sus Metamorfosis. En este caso la historia de Dédalo e Ícaro aparece en el libro VIII, 183-235. Ofrecemos dos fragmentos:

(…) Puer Icarus una

stabat et, ignarus sua se tractare pericla,

ore renidenti modo, quas vaga moverat aura,

captabat plumas, flavam modo pollice ceram

mollibat lusuque suo mirabile patris

impediebat opus. Postquam manus ultima coepto

inposita est, geminas opifex libravit in alas

ipse suum corpus motaque pependit in aura;

Instruit et natum ‘medio’ que ‘ut limite curras,

Icare,’ ait ‘moneo, ne, si demissior ibis,

unda gravet pennas, si celsior, ignis adurat:

inter utrumque vola.

frederichleighton-dedalo-e-icaro-1869

Daedalus and Icarus (ca. 1869), óleo sobre lienzo de 138 x 106 cm, de Lord Frederick Leighton (1830-1896). Colección privada

Junto a él se encontraba el niño Ícaro, y, sin saber que estaba manejando su propio peligro, ya con gozoso semblante se apoderaba de las plumas que una brisa pasajera había dispersado, ya moldeaba la cera con el pulgar y con su juego estorbaba el admirable trabajo de su padre. Una vez que la obra hubo recibido la última mano, el artífice balanceó su propio cuerpo sobre las dos alas, y agitando los aires se cernió en ellos; dio también instrucciones a su hijo diciéndole: “Te advierto, Ícaro, que debes correr siguiendo una línea central, para evitar que las olas hagan pesadas las plumas si vas demasiado bajo, y que el fuego las haga arder si demasiado alto: vuela entre ambos extremos (…)”.

Hos aliquis tremula dum captat harundine pisces,

aut pastor baculo stivave innixus arator

vidit et obstipuit, quique aethera carpere possent,

credidit esse deos. Et iam Iunonia laeva

parte Samos (fuerant Delosque Parosque relictae)

dextra Lebinthos erat fecundaque melle Calymne,

cum puer audaci coepit gaudere volatu

deseruitque ducem caelique cupidine tractus

altius egit iter. Rapidi vicinia solis

mollit odoratas, pennarum vincula, ceras;

tabuerant cerae: nudos quatit ille lacertos,

remigioque carens non ullas percipit auras,

oraque caerulea patrium clamantia nomen

excipiuntur aqua, quae nomen traxit ab illo.

Los vio alguien que estaba tratando de sorprender peces con temblorosa caña, o algún pastor apoyado en el báculo, o algún labrador en la esteva, y se quedaron atónitos y creyeron que eran dioses quienes así podían surcar el aire. Y ya tenían a su izquierda Samos, la isla de Juno (Delos y Paros habían quedado atrás), y a la derecha Lebinto y a Calimna feraz en miel, cuando el muchacho empezó a gozarse en su atrevido vuelo, abandonó a su guía, y, arrastrado por la pasión de surcar el cielo, levantó más su trayectoria. La vecindad del ardiente sol ablanda la aromática cera que sujetaba las plumas; la cera se ha derretido: agita él sus brazos desnudos, y, desprovisto de los remos, no hace presa en aire alguno, y aquella boca que gritaba el nombre de su padre viene a sumergirse en las azules aguas, que de él tomaron nombre.

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La caduta di Icaro (1606-1607), óleo sobre cobre de 40 x 52 cm, de Carlo Saraceni. Museo Nazionale di Capodimonte, Nápoles, sala 22.

La traducción es de Antonio Ruiz de Elvira, en la colección Alma Mater del CSIC.

El último de los escritores a los que recurrimos en estas fuentes es Diodoro Sículo que en su Biblioteca Histórica IV, 77, 9 también se refiere a Ícaro:

τὸν οὖν Δαίδαλον πυθόμενον τὴν ἀπειλὴν τοῦ Μίνωος διὰ τὴν κατασκευὴν τῆς βοός φασι φοβηθέντα τὴν ὀργὴν τοῦ βασιλέως ἐκ τῆς Κρήτης ἐκπλεῦσαι, συνεργούσης τῆς Πασιφάης καὶ πλοῖον δούσης πρὸς τὸν ἔκπλουν. Μετὰ δὲ τούτου τὸν υἱὸν ῎Ικαρον φυγόντα κατενεχθῆναι πρός τινα νῆσον πελαγίαν, πρὸς ἣν τὸν ῎Ικαρον παραβόλως ἀποβαίνοντα πεσεῖν εἰς θάλατταν καὶ τελευτῆσαι, ἀφ᾿ οὗ καὶ τὸ πέλαγος ᾿Ικάριον ὀνομασθῆναι καὶ τὴν νῆσον ᾿Ικαρίαν κληθῆναι. τὸν δὲ Δαίδαλον ἐκ τῆς νήσου ταύτης ἐκπλεύσαντα κατενεχθῆναι τῆς Σικελίας πρὸς χώραν ἧς βασιλεύοντα Κώκαλον ἀναλαβεῖν τὸν Δαίδαλον, καὶ διὰ τὴν εὐφυΐαν καὶ δόξαν ποιήσασθαι φίλον ἐπὶ πλέον.

Dicen que Dédalo, al enterarse de la amenaza de Minos por la construcción de la vaca, por temor a la ira del rey huyó por mar de Creta, colaborando con él Pasífae y proporcionándole un barco para su huida. Y que con él huyó su hijo Ícaro y se detuvieron en una isla en mar abierto, y que Ícaro al desembarcar en ella de forma temeraria cayó al mar y murió, por lo que el mar se denominó Icario y la isla fue llamada Icaria. Sin embargo Dédalo tras zarpar de esta isla arribó a Sicilia, al territorio sobre el que reinaba Cócalo, que acogió a Dédalo y por su talento y fama lo hizo su amigo íntimo.

τινὲς δὲ μυθολογοῦσι, κατὰ τὴν Κρήτην ἔτι Δαιδάλου διατρίβοντος καὶ ὑπὸ τῆς Πασιφάης κρυπτομένου, Μίνωα μὲν τὸν βασιλέα βουλόμενον τιμωρίας ἀξιῶσαι τὸν Δαίδαλον, καὶ μὴ δυνάμενον εὑρεῖν, τά τε πλοῖα πάντα τὰ κατὰ τὴν νῆσον ἐρευνᾶν καὶ χρημάτων πλῆθος ἐπαγγέλλεσθαι δώσειν τῷ τὸν Δαίδαλον ἀνευρόντι. ἐνταῦθα τὸν Δαίδαλον ἀπογνόντα τὸν διὰ τῶν πλοίων δρασμόν, κατασκευάσαι παραδόξως πτέρυγας πεφιλοτεχνημένας καὶ διὰ κηροῦ θαυμαστῶς ἠσκημένας· ἐπιθέντα δὲ ταύτας τῷ τε τοῦ υἱοῦ σώματι καὶ τῷ ἑαυτοῦ παραδόξως ἐκπετασθῆναι καὶ διαδρᾶναι τὸ πλησίον τῆς Κρήτης νήσου πέλαγος.

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El vuelo de Ícaro, fresco de Giovanni Stefano Danedi, en la Sala de la Mitología, Villa Frisiani Mereguetti, Corbetta (Milán)

Pero algunos mitógrafos relatan así la historia: Dédalo permaneció durante un tiempo en Creta, ocultado por Pasífae, y el rey Minos, deseando tomarse la venganza de Dédalo y no pudiendo hallarlo, buscó todos los barcos que había en la isla y anunció que daría una gran cantidad de dinero al que descubriera a Dédalo. Entonces, Dédalo, desesperando de la huida por barco, construyó admirablemente unas alas hábilmente diseñadas y maravillosamente fijadas con cera y colocándolas en el cuerpo de su hijo y en el suyo propio huyó volando de forma increíble y escapó por el mar cercano a la isla de Creta.

καὶ τὸν μὲν ῎Ικαρον διὰ τὴν νεότητα μετέωρον τὴν πτῆσιν ποιούμενον πεσεῖν εἰς τὸ πέλαγος, τακέντος διὰ τὸν ἥλιον τοῦ συνέχοντος τὰς πτέρυγας κηροῦ, αὐτὸν δὲ παρὰ τὴν θάλατταν πετόμενον καὶ παρ᾿ ἕκαστον τέγγοντα τὰς πτέρυγας διασωθῆναι παραδόξως εἰς τὴν Σικελίαν.

Pero Ícaro, por la inexperiencia de su juventud, voló demasiado alto y cayó al mar, al derretirse la cera que mantenía unidas las alas por la acción del sol, mientras que Dédalo, al volar cerca del mar y humedecer constantemente las alas, se salvó de forma increíble y llegó a Sicilia.

Y una leve alusión la hallamos en Suetonio, Vida de los Doce Césares, Nerón, 12, 2. Del fragmento podemos colegir cuál era el cariz de los espectáculos montados en la arena del anfiteatro. En este caso, se representó la infausta cópula de un toro con una novilla de madera, en la cual algunos pensaban que se escondía una actriz que hacía de Pasífae. También pudieron ver los espectadores una recreación del vuelo de Ícaro, pero el actor que hacía de hijo de Dédalo no tenía demasiada pericia y aterrizó, a las primeras de cambio, junto al palco imperial, salpicando de sangre al propio Nerón. Conociendo al personaje, debió entrarle un ataque de locura. Suetonio no lo dice, pero temo por el infortunado actor.

Dédalo_e_Ícaro_-_Pyotr_Ivanovich_Sokolov

Dédalo e Ícaro (1777), óleo sobre lienzo de 196 x 145 cm, de Pyotr Ivanovich Sokolov (1753—1791). Galería Tretyakov, Moscú

Exhibuit et naumachiam marina aqua innantibus beluis; item pyrrichas quasdam e numero epheborum, quibus post editam operam diplomata civitatis Romanae singulis optulit. Inter pyrricharum argumenta taurus Pasiphaam ligneo iuvencae simulacro abditam iniit, ut multi spectantium crediderunt; Icarus primo statim conatu iuxta cubiculum eius decidit ipsumque cruore respersit. Nam perraro praesidere, ceterum accubans, parvis primum foraminibus, deinde toto podio adaperto spectare consueverat.

Ofreció asimismo una naumaquia con monstruos marinos nadando en agua salada, y unas danzas pírricas ejecutadas por efebos, que recibieron individualmente, al término de la representación el diploma de la ciudadanía romana. Entre los temas escenificados en estas danzas, un toro montó a Pasífae, escondida dentro de una novilla de madera según creyeron muchos espectadores; Ícaro, al primer intento, cayó cerca del palco de Nerón y salpicó al emperador de sangre. En efecto, éste no solía presidir el espectáculo más que en muy contadas ocasiones; por lo general lo presenciaba tendido en un lecho, al principio a través de pequeñas aberturas y luego con el podio totalmente descubierto.

La traducción es de Rosa Mª Agudo Cubas, en Gredos.

Hasta aquí las fuentes sobre Ícaro. Y, por supuesto, al final de nuestros artículos ofrecemos la obra de Markevitch, que los inspiró.

 

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