Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 6 de febrero de 2016

heroidascervantesvirtual

Tercera entrega de esta serie sobre Hero y leandro, en la que finaliza la Carta XVIII, de Leandro a Hero, de las Heroidas de Ovidio.

Ahora, cuánto más cerca está, con más cercana llama me abraso, y aunque el objeto no está siempre conmigo, sí que lo está siempre mi esperanza. Casi toco con la mano -tanta es la proximidad- aquello que amo; pero muchas veces, ¡ay! este “casi” es motivo de lágrimas para mí. ¿Qué otra cosa es querer apresar los frutos que huyen y perseguir con la boca la esperanza de un río que se escapa? Así pues, ¿nunca te tendré yo a ti sino cuando quieran las olas, y ningún invierno me verá feliz? Y aunque nada haya menos seguro que el viento y el agua, ¿estará siempre mi esperanza puesta en los vientos y en el agua? Sin embargo, todavía es verano. ¿Qué ocurrirá cuando la Pléyade y el Guardián de la Osa y la Cabra Olenia me agiten en el mar?

O no conozco yo hasta qué punto soy temerario, o el despreocupado amor me lanzará también entonces al mar. Y no pienses que te prometo esto porque aún falta mucho tiempo. Bien pronto te daré muestras de lo prometido. Si aún ahora el mar se encrespa unas pocas noches más, trataré de marchar a través de las aguas que se me oponen. O bien quedando yo a salvo tendrá éxito mi audacia, o bien la muerte será el fin de mi amor angustiado. Sin embargo, será mi deseo ser arrojado en aquellos lugares y que mis miembros náufragos alcancen tu puerto. Llorarás entonces y no desdeñarás tocar mi cadáver, y dirás: “¡yo he sido la causa de su muerte!” ¿Acaso te molesta el augurio de mi muerte y te es odiosa mi carta en esta parte?

constelaciones

Dejo de hablar de ello; no te lamentes más. Pero para que el mar ponga fin a su ira, haz que se añadan tus deseos a los míos. Solo necesitamos una bonanza de poco tiempo, mientras hago la travesía; cuando haya alcanzado tus playas, que continúe la borrasca. Ese varadero es el adecuado para mi barca y en ningún agua está mejor mi popa. Que el Bóreas me tenga recluido allí donde es dulce quedarse; entonces seré remiso para nadar, entonces seré precavido y no haré reproches ningunos a las sordas olas, ni me lamentaré, antes de ponerme a nadar, de que el mar sea funesto. Deténganme al mismo tiempo los vientos y tus tiernos brazos y por esos dos motivos sea yo retenido ahí. Cuando me lo consienta la borrasca, usaré los remos de mi cuerpo; tú, tan solo, ten siempre el candil a la vista. Entretanto, supliéndome a mí, que mi carta pase la noche contigo; ¡ojalá que solo un poco después de ella llegue yo!

Hasta aquí el texto ovidiano.

Recuérdese también la carta XIX (Hero a Leandro) de las Heroidas del propio Ovidio.

Tenemos presencia de Hero y Leandro en algunos autores de la Antología Griega o Palatina, que ofrecemos con su traducción

ΑΝΤΙΠΑΤΡΟΥ ΘΕΣΣΑΛΟΝΙΚΕΩΣ

Οὗτος ὁ Λειάνδροιο διάπλοος, οὗτος ὁ πόντου

πορθμὸς ὁ μὴ μούνῳ τῷ φιλέοντι βαρύς·

ταῦθ᾿ ῾Ηροῦς τὰ πάροιθεν ἐπαύλια, τοῦτο τὸ πύργου

λείψανον· ὁ προδότης ὧδ᾿ ἐπέκειτο λύχνος.

κοινὸς δ᾿ ἀμφοτέρους ὅδ᾿ ἔχει τάφος, εἰσέτι καὶ νῦν

κείνῳ τῷ φθονερῷ μεμφομένους ἀνέμῳ.

(Antípatro de Tesalonia; Antología Griega VII, 666)

Éste es el lugar que atravesaba Leandro, este el estrecho de mar, molesto no sólo para uno de los amantes. Aquí Hero había tenido su morada, aquí están las ruinas de la torre, aquí está la lámpara traidora, [los amantes] tienen una sepultura común para los dos, aún ahora éstos están haciendo reproches al envidioso viento.

ΑΝΤΙΠΑΤΡΟΥ ΜΑΚΕΔΟΝΟΣ

Αἰεὶ θηλυτέρῃσιν ὕδωρ κακὸν ·῾Ελλήσποντος,

ξεῖνε· Κλεονίκης πεύθεο Δυρραχίδος.

πλῶε γὰρ ἐς Σηστὸν μετὰ νυμφίον· ἐν δὲ μελαίνῃ

φορτίδι τὴν ῞Ελλης μοῖραν ἀπεπλάσατο.

῾Ηροῖ δειλαίη, σὺ μὲν ἀνέρα, Δηίμαχος δὲ

νύμφην ἐν παύροις ὠλέσατε σταδίοις.

(Antípatro de Macedonia; Antología Griega IX, 215)

Siempre, forastero, es el agua del Helesponto funesta para la delicada mujer. Pregúntaselo a Cleonice de Dirraquio. En verdad estando navegando hacia Sestos para ir al lado de su esposo el negro barco en que había partido tuvo el mismo destino que la ninfa Hele. Pobre Hero, tú perdiste a tu amante, Deímaco, en cambio, a su esposa en muy pocos estadios.

antologiapalatina

ΑΓΑΘΙΟΥ ΣXΟΛΑΣΤΙΚΟΥ

Μήποτε, λύχνε, μύκητα φέροις μηδ᾿ ὄμβρον ἐγείροις,

μὴ τὸν ἐμὸν παύσῃς νυμφίον ἐρχόμενον.

αἰεὶ σὺ φθονέεις τῇ Κύπριδι, καὶ γὰρ ὅθ᾿ ῾Ηρὼ

ἥρμοσε Λειάνδρῳ … θυμέ, τὸ λοιπὸν ἔα.

῾Ηφαίστου τελέθεις, καὶ πείθομαι, ὅττι χαλέπτων

Κύπριδα θωπεύεις δεσποτικὴν ὀδύνην.

(Agatías Escolástico; Antología Griega V, 263)

Nunca, lámpara, te llenes de hongos ni suscites lluvias, ni impidas venir a mi esposo. Siempre tú has odiado a Cipris, y ciertamente cuando Hero se unió con Leandro… Corazón mío, deja todo lo demás. Tú eres favorable a Hefesto y creo que, vejando a Cipris, tú halagas a su señor que sufre’.

Las traducciones de los tres epigramas se ha sacado de este trabajo sobre el Leandro de Boscán.

Pero uno de los más bellos poemas dedicados a nuestra pareja es el de Museo el Gramático, poeta griego del siglo V-VI d. C. Pero, en realidad, como dice José Guillermo Montes Cala en la introducción de su traducción de la obra, en Gredos, de la vida de Museo nada sabemos. Quizá hasta el propio nombre no sea más que un seudónimo con e que nuestro poeta quería evocar al mítico cantor de Eleusis, discípulo de Orfeo. Nuestra única información segura es el título de “gramático” en algunos manuscritos conservados del poema. Ciertamente, y en consonancia con tal atribución, Museo demuestra ser un poeta doctus en el sentido helenístico del término, es decir, un poeta que conoce a la perfección la lengua poética del género en que escribe y depura con sabia maestría y elegancia los más diversos registros de la dicción épica. Lo único que puede darse por seguro de nuestro enigmático poeta es du adscripción a la escuela del prolífico Nono de Panópolis, a quien profusamente imita y en no pocos casos con gran fidelidad. Esta faceta de poeta “noniano” ayuda a fijar un terminus post quem para la composición de Hero y Leandro y, consecuentemente, para la cronología de nuestro poeta. Las Dionisíacas pudieron ser compuestas, según F. Vian, entre los años 450 y 470, mientras que la Paráfrasis del Evangelio según San Juan podría fecharse, sobre la base de argumentos teológicos, en los años inmediatamente posteriores al concilio de Éfeso, es decir, después del año 431.

Museo escribiría su obra y, por ende, viviría entre el 440 y el 540.

heroyleandrodemuseo

Read Full Post »