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Archive for 15 de febrero de 2016

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La Musa Urania

Y llegamos ya al poema Urania; podemos decir que Urania para el poeta representa la calma y el sosiego, frente al dolor informe de la vida. Es curioso que Urania esté en un bosque de plátanos. Casualidad, o no, en el diálogo platónico Fedro (229 a-b), Fedro y Sócrates se dirigen a un alto plátano para sentarse, o tumbarse, y dialogar.

Σωκράτης· Πρόαγε δή, καὶ σκόπει ἅμα ὅπου καθιζησόμεθα.

Sócrates: Ve delante, pues, y mira, al tiempo, dónde nos sentamos.

Φαῖδρος· Ὁρᾷς οὖν ἐκείνην τὴν ὑψηλοτάτην πλάτανον;

Fedro: ¿Ves aquel plátano tan alto?

Σωκράτης· Τί μήν;

Sócrates: ¡Cómo no!

Φαῖδρος· Ἐκεῖ σκιά τ᾽ ἐστὶν καὶ πνεῦμα μέτριον, καὶ πόα καθίζεσθαι ἢ ἂν βουλώμεθα κατακλινῆναι.

Fedro: Allí hay sombra, y un vientecillo suave, y hierba para sentarnos o, si te apetece, para tumbarnos.

Y es en este diálogo donde también hallamos a Urania (259 c-d), destacada entre las Musas:

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Σωκράτης

Οὐ μὲν δὴ πρέπει γε φιλόμουσον ἄνδρα τῶν τοιούτων ἀνήκοον εἶναι. Λέγεται δ᾽ ὥς ποτ᾽ ἦσαν οὗτοι ἄνθρωποι τῶν πρὶν μούσας γεγονέναι, γενομένων δὲ Μουσῶν καὶ φανείσης ᾠδῆς οὕτως ἄρα τινὲς τῶν τότε ἐξεπλάγησαν ὑφ᾽ ἡδονῆς, ὥστε ᾄδοντες ἠμέλησαν σίτων τε καὶ ποτῶν, καὶ ἔλαθον τελευτήσαντες αὑτούς· ἐξ ὧν τὸ τεττίγων γένος μετ᾽ ἐκεῖνο φύεται, γέρας τοῦτο παρὰ Μουσῶν λαβόν, μηδὲν τροφῆς δεῖσθαι γενόμενον, ἀλλ᾽ ἄσιτόν τε καὶ ἄποτον εὐθὺς ᾄδειν, ἕως ἂν τελευτήσῃ, καὶ μετὰ ταῦτα ἐλθὸν παρὰ μούσας ἀπαγγέλλειν τίς τίνα αὐτῶν τιμᾷ τῶν ἐνθάδε. Τερψιχόρᾳ μὲν οὖν τοὺς ἐν τοῖς χοροῖς τετιμηκότας αὐτὴν ἀπαγγέλλοντες ποιοῦσι προσφιλεστέρους, τῇ δὲ Ἐρατοῖ τοὺς ἐν τοῖς ἐρωτικοῖς, καὶ ταῖς ἄλλαις οὕτως, κατὰ τὸ εἶδος ἑκάστης τιμῆς· τῇ δὲ πρεσβυτάτῃ Καλλιόπῃ καὶ τῇ μετ᾽ αὐτὴν Οὐρανίᾳ τοὺς ἐν φιλοσοφίᾳ διάγοντάς τε καὶ τιμῶντας τὴν ἐκείνων μουσικὴν ἀγγέλλουσιν, αἳ δὴ μάλιστα τῶν Μουσῶν περί τε οὐρανὸν καὶ λόγους οὖσαι θείους τε καὶ ἀνθρωπίνους ἱᾶσιν καλλίστην φωνήν. Πολλῶν δὴ οὖν ἕνεκα λεκτέον τι καὶ οὐ καθευδητέον ἐν τῇ μεσημβρίᾳ.

Sócrates. – Pues en verdad que no es propio de un varón amigo de las musas, el no haber oído hablar de ello. Se cuenta que, en otros tiempos, las cigarras eran hombres de ésos que existieron antes de las Musas, pero que, al nacer éstas y aparecer el canto, algunos de ellos quedaron embelesados de gozo hasta tal punto que se pusieron a cantar sin acordarse de comer ni beber, y en ese olvido se murieron. De ellos se originó, después, la raza de las cigarras, que recibieron de las Musas ese don de no necesitar alimento alguno desde que nacen y, sin comer ni beber, no dejan de cantar hasta que mueren, y, después de esto, el de ir a las Musas a anunciarles quién de los de aquí abajo honra a cada una de ellas. En efecto, a Terpsícore le cuentan quién de ellos la honran en las danzas, y hacen así que los mire con más buenos ojos; a Érato le dicen quiénes la honran en el amor, y de semejante manera a todas las otras, según la especie de honor propio de cada una. Pero es a la mayor, Calíope, y a la que va detrás de ella, Urania, a quienes anuncian los que pasan la vida en la filosofía y honran su música. Precisamente éstas, por ser de entre las Musas las que tienen que ver con el cielo y con los discursos divinos y humanos, son también las que dejan oír la voz más bella. De mucho hay, pues, que hablar, en lugar de sestear, al mediodía».

La traducción es del reciente premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades, Emilio Lledó Íñigo, en Gredos.

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Emilio Lledó, tras recoger el premio Princesa de Asturias

Adentrados, pues, en este bosque de plátanos, cuyos troncos altos y lisos, semejan blancas columnas “pautando el horizonte”, de efectos dorados por el sol de mediodía, un mediodía no hecho, advierte Sócrates, para sestear, sino para dialogar, eso sí, con los pies a remojo y a la sombra de los plátanos, nos encontramos con Urania. También en Cernuda está presente el agua clara, al igual que Fedro y Sócrates caminan por la ribera del Iliso ateniense.

La musa está inmóvil (como lo era el paroxismo de Narciso), cubierta de un azulado y aéreo ropaje.

En la imagen del frontispicio de “An Introduction to Astronomy”, 7ª edición (1816), de John Bonnycastle, hay un dibujo de Henry Fuseli, grabado por John Keyse Sherwin y publicado por J. Robinson de Londres. El autor nos muestra al poeta Arato, el autor de los Fenómenos (Φαινόμενα), sentado, y junto a él está de pie Urania, con una estrella en la frente, apuntando con su mano izquierda al cielo. Es curioso que Cernuda nos hable de la estrella diamantina en la frente de la musa y la mano embelesada que alza el dedo / atenta a la armonía de los astros.

Urania nos trae el silencio, el orden bello, nos inspira los números y por su influjo las almas decaídas logran alzar el vuelo (a cuyo influjo las almas se levantan / de abandono mortal en un batir de alas)

A ella acude el poeta buscando calma, paz y tranquilidad, sosegando su informe dolor vital y dejando a un lado la pasión inútil, a la que en otros días dio curso, a ella, rosa del silencio y luz de la memoria.

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Arato y Urania (Henry Fuseli), grabado por John Keyse Sherwin y publicado por J. Robinson de Londres. Imagen del frontispicio de “An Introduction to Astronomy”

Pau Gilabert Barberà, en Luis Cernuda: emotividad platónica versus mentalidad presocrático-aristotélica, se refiere a la influencia platónica en Cernuda:

Y es que Platón, el más mitológico, alegórico e imaginativo quizá de los pensadores griegos, se convierte para él en un pozo inagotable. ¿Cómo no va Cernuda a inspirarse en él, en efecto, si, angustiado por la mutabilidad de unos cuerpos que ama hasta la enajenación, necesita recobrar el aliento y encontrar el refugio seguro de la permanencia de la Belleza, de la Idea?: “Aquellos seres cuya hermosura admiramos un día, ¿dónde están? Caídos, manchados, vencidos, si no muertos. Mas la eterna maravilla de la juventud sigue en pie, y al contemplar un nuevo cuerpo joven, a veces cierta semejanza despierta un eco, un dejo del otro que antes amamos… un impotente dolor nos asalta, comprendiendo, tras la persistencia de la hermosura, la mutabilidad de los cuerpos” (‘Sombras’, O, PC, 583). ¿Quién sino él atisba ya la música fundamental, cuyos limitados y tangibles ecos percibimos en este mundo de sombras?: “Entreví entonces (ante la luz y la música provenientes de un salón) la existencia de una realidad diferente de la percibida a diario, y ya oscuramente sentía cómo no bastaba a esa otra realidad el ser diferente, sino que algo alado y divino debía acompañarla y aureolarla” (‘La poesía’, O, PC, 553); “Lo que en la sombra solitaria de una habitación te llamaba desde el muro, y te dejaba anhelante y nostálgico cuando el piano callaba, era la música fundamental, anterior y superior a quienes la descubren e interpretan, como la fuente de quien el río y aun el mar sólo son formas tangibles y limitadas” (‘El piano’, O, PC, 555-6).

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¿Acaso alguien puede compartir como él la “pterofilia” de Platón, si, caído en el mundo como aquellas almas de la palinodia del Fedro, siempre ha sentido la urgencia de “sutilizarse”, de remontar el vuelo y huir: “Siendo joven, bastante tímido y demasiado apasionado, lo que le pedía a la música eran alas para escapar de aquellas gentes extrañas que me rodeaban, de las costumbres extrañas que me imponían, y quién sabe si hasta de mí mismo” (‘La música’, O, PC, 585). Y, por último y desde su propio empeño ascendente, deslumbrado como está por la luz que acalla “los poderes elementales de que el cuerpo es cifra”, ¿sería verosímil no verle cantar a la Musa Urania, si ella es quien mejor puede salvarle del poderoso anclaje terrenal que, aunque poeta, le abruma?: “Ella está inmóvil. Cubre aéreo / El ropaje azulado su hermosura virgen; / La estrella diamantina allá en la frente / Arisca tal la nieve, y en los ojos / La luz que no conoce sombra alguna. /… / Musa la más divina de las nueve, / Del orden bello virgen creadora, / Radiante inspiradora de los números, / A cuyo influjo las almas se levantan / De abandono mortal en un batir de alas” (‘Urania’, CQEA, PC, 328, 6-10, 16-20).

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Alegoría de la Astronomía o Urania (ca. 1667), óleo sobre lienzo de 62 x 71 cm. de Francesco Cozza. Museo Nacional de Bellas Artes, Río de Janeiro.

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