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Archive for 21/02/16

Suda

Página de la Suda

Estamos repasando las fuentes clásicas sobre el rey Creso, ya que más adelante hablaremos de una historia referente a uno de sus hijos. Hemos visto ya lo que dice la Suda, Heródoto (aunque volveremos a él) y Claudio Eliano.

Vamos ahora con Plutarco quien, en Περὶ ῾Ηροδότου κακοηθείας (Sobre la maledicencia de Heródoto), 18, habla también de Creso:

᾿Εῶ τοίνυν ὅτι τὸν Κροῖσον ἀμαθῆ καὶ ἀλαζόνα καὶ γελοῖον φήσας ἐν πᾶσιν, ὑπὸ τούτου φησίν, αἰχμαλώτου γενομένου, καὶ παιδαγωγεῖσθαι καὶ νουθετεῖσθαι τὸν Κῦρον, ὃς φρονήσει καὶ ἀρετῇ καὶ μεγαλονοίᾳ πολὺπάντων δοκεῖ πεπρωτευκέναι τῶν βασιλέων: τῷ δὲ Κροίσῳ μηδὲν ἄλλο καλὸν ἢ τὸ τιμῆσαι τοὺς θεοὺς ἀναθήμασι πολλοῖς καὶ μεγάλοις μαρτυρήσας, αὐτὸ τοῦτο πάντων ἀσεβέστατον ἀποδείκνυσιν ἔργον. ᾿Αδελφὸν γὰρ αὐτῷ Πανταλέοντα περὶ τῆς βασιλείας αὐτῷ διαφέρεσθαι, ζῶντος ἔτι τοῦ πατρός: τὸν οὖν Κροῖσον, ὡς εἰς τὴν βασιλείαν κατέστη, τῶν ἑταίρων καὶ φίλων τοῦ Πανταλέοντος ἕνα τῶν γνωρίμων ἐπὶ γνάφου διαφθεῖραι καταξαινόμενον, ἐκ δὲ τῶν χρημάτων αὐτοῦ ποιησάμενον ἀναθήματα τοῖς θεοῖς ἀποστεῖλαι.

Ahora paso por alto que habiendo presentado a Heródoto como necio, jactancioso y ridículo en todo, dice que él, siendo prisionero, enseñó e instruyó a Ciro, que parece que excedió a todos los reyes en prudencia, virtud y magnanimidad. Habiendo testificado que Creso no tenía otra cosa buena que su honra hacia los dioses con muchas y grandes ofrendas, muestra que su mayor acto fue haber sido el más impío de todos. Pues dice que él y su hermano Pantaleón disputaban sobre el reino, estando aún vivo su padre, y que Creso, cuando accedió al reino, hizo que, de los compañeros y amigos de Pantaleón, uno de los nobles muriera desgarrado en un batán y que tras hacer ofrendas de su dinero se enviaran a los dioses.

Otra de las fuentes sobre Creso es Baquílides, en su Oda tercera a Hierón de Siracusa.

La traducción castellana que ofreceremos de la Oda recoge lo fielmente que hemos podido la catalana de Manuel Balasch, en la Fundación Bernat Metge, quien en la introducción a la oda escribe:

odesbaquilidesb.metge

La segunda sección, la más amplia del poema, es la narración del mito de Creso: comprende los versos 23-62. Este mito nos era ya conocido por la narración que hace Heródoto (Historias I, 91) y, en resumen, es como sigue: Ciro hace prisionero, en Sardes, a Creso y los suyos. Ordena quemarlos vivos, pero cuando ya están en la pira crematoria se arrepiente. Creso invoca a Apolo, que envía lluvia para apagar el fuego, ya que los esfuerzos de los sirvientes de Ciro fueron inútiles. El tirano de Sardes se convierte entonces en amigo y consejero de Ciro.

En el museo del Louvre hay un ánfora que representa esta leyenda con detalles que no se corresponden en nada con la versión herodotea: el tirano está encima de la pira, pero está revestido con vestiduras reales, hace una libación ritual y tiene el cetro en la mano izquierda. Ante él, un criado, con unos objetos extraños en las manos, que no parecen antorchas para prender fuego a la leña (¿serían hisopos de agua lustral?). Ya se había visto que la pintura responde a una versión del mito que no es la del historiador, porque el Creso del ánfora es evidentemente un suicida voluntario.

Descubierto el papiro de Baquílides, se ha tenido la sorpresa de comprobar que la pintura del ánfora es una ilustración, incluso en pequeños detalles, de la versión baquílidea de la misma leyenda que, en sus puntos esenciales, es como sigue: cuando Ciro está a punto de conquistar Sardes, Creso hace levantar una pira ante su palacio, y sube a ella él, su esposa y sus hijas. Cuando el sirviente ya ha prendido fuego, Zeus se apiada de los desgraciados, y envía una lluvia que apaga la hoguera; Apolo, por su parte, traslada a la familia al extremo de la tierra, al país de los Hiperbóreos, en paga por la piedad apolínea de Creso. Esta versión tiene un gran interés por dignificar a Creso y Apolo. Jebb ha asignado dos veces un origen lidio a esta versión, retocado, por lo que hace referencia al culto de Apolo, en el ámbito religioso de Delos; y Gentili últimamente ha reafirmado la tesis de Jebb en cuanto a la versión de Baquílides; en cambio, niega el origen lidio a la versión de Heródoto.

El extraordinario acierto de Baquílides en escoger y desarrollar un mito lo tenemos aquí plenamente testimoniado. El Creso de esta oda es una réplica exacta de un Hierón glorioso, pero de salud declinante. Diríamos que aquí tenemos un caso extremo del arte homérico de la comparación, donde entre dos situaciones, la real y la del símil, hay un solo punto, el que nos interesa, de contacto, y el poeta se permite, por otra parte, desarrollar un cuadro independiente del objetivo capital del poema.

Moore_Albert_Joseph_A_Musician(Baquilides)

A Musician – Un músico – (¿Baquílides?) (ca 1867), óloeo sobre lienzo de 28 x 38 cm, obra de Albert Joseph Moore. Yale Center for British Art

Βρύει μὲν ἱερὰ βουθύτοις ἑορταῖς,

βρύουσι φιλοξενίας ἀγυιαί·

λάμπει δ᾽ ὑπὸ μαρμαρυγαῖς ὁ χρυσὸς

ὑψιδαιδάλτων τριπόδων σταθέντων

πάροιθε ναοῦ, τόθι μέγιστον ἄλσος 20

Φοίβου παρὰ Κασταλίας ῥεέθροις

Δελφοὶ διέπουσι. Θεόν, θεόν τις

ἀγλαϊζέτω, ὁ γὰρ ἄριστος ὄλβων.

Festivos sacrificios de toros abarrotan los templos; germina por las calles la hospitalidad, y brilla, fulgurante, el oro de los trípodes ciselados y claveteados, ante el templo donde los de Delfos gobiernan el excelso santuario de Apolo, cerca de las corrientes de la fuente Castalia. Es el dios, es el dios al que hemos de adorar todos, porque en eso consiste la mayor dicha.

Ἐπεί ποτε καὶ δαμασίππου

Λυδίας ἀρχαγέταν,

εὖτε τὰν πεπ[ρωμέναν 25

Ζηνὸς τελε[ιοῦσαι κρίσιν

Σάρδιες Περσᾶ[ν ἐπορθεῦντο στρ]ατῷ,

Κροῖσον ὁ χρυσά[ορος

φύλαξ᾽ Ἀπόλλων. [Ὁ δ᾽ ἐς ἄ]ελπτον ἆμαρ

μολὼν πολυδ[άκρυον] οὐκ ἔμελλε 30

μίμνειν ἔτι δ[ουλοσύ]ναν· πυρὰν δὲ

χαλκοτειχέος π[ροπάροι]θεν αὐ[λᾶς

Ya antiguamente, cuando Zeus hizo cumplir el decreto promulgado por el destino, y el ejército de los persas conquistó Sardes, entonces Creso, el soberano de Lidia, tierra de domadores de caballos, fue salvado por Apolo, el de espada de oro. Le había sobrevenido un día impensado y lleno de lágrimas, y él no quiso esperar, todavía, la esclavitud, sino que hizo amontonar una pira delante del patio rodeado de muros de bronce.

sardes1

Ruinas de Sardes

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