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Archive for 7 abril 2016

vozescuerpo

Aportábamos en el anterior capítulo el texto de Aulo Gelio (Noches Áticas V, 15) sobre si la voz es corpóreo o no.

Conviene que digamos algo sobre las citas de dicho texto y sus posibles fuentes. Lo primero, no obstante, es ofrecer el primero de los nuevos ejemplos de música vocal, ya que hablamos de la voz, que pueden provocarnos estados de ánimo diversos, tal es el poder de la música, en este caso, vocal.

Aquí tenemos el primer ejemplo: la cabaletta Di quella pira de Il trovatore de Verdi por Luciano Pavarotti, tras la otra aria Ah! sì, ben mio.

Puesto que hemos indicado que Aulo Gelio se hace eco de un verso de Lucrecio, éste es su contexto dentro del De rerum natura:

Tum porro varios rerum sentimus odores

nec tamen ad naris venientis cernimus umquam

nec calidos aestus tuimur nec frigora quimus

usurpare oculis nec voces cernere suemus;

quae tamen omnia corporea constare necessest

natura, quoniam sensus inpellere possunt;

tangere enim et tangi, nisi corpus, nulla potest res.

Además percibimos los diferentes olores de las cosas y, sin embargo, no los vemos nunca cuando llegan a nuestro olfato; ni contemplamos el calor ardiente, ni podemos percibir con los ojos el frío, ni es factible ver los sonidos, y, con todo, es necesario que todas estas cosas tengan naturaleza corpórea ya que pueden impresionar los sentidos. En efecto, ninguna cosa, a no ser un cuerpo, puede tocar y ser tocada de no ser corporal.

La traducción es de Ismael Roca Meliá, en Akal / Clásica

 

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Nuestro segundo ejemplo de interpretaciones vocales es I say a little prayer de Aretha Franklin:

Cuando Aulo Gelio dice que los filósofos antiguos han debatido sobre la naturaleza corpórea o no de la voz, debemos tener en cuenta lo que el Pseudo Plutarco dice en Placita philosophorum IV, 19, donde habla también sobre la voz y las diferentes opiniones de los filósofos respecto a ella. He aquí el texto:

Περὶ φωνῆς.

Πλάτων τὴν φωνὴν ὁρίζεται πνεῦμα διὰ στόματος ἀπὸ διανοίας ἠγμένον καὶ πληγὴν ὑπὸ ἀέρος δι᾽ ὤτων καὶ ἐγκεφάλου καὶ αἵματος μέχρι ψυχῆς διαδιδομένην. Λέγεται δὲ καὶ καταχρηστικῶς ἐπὶ τῶν ἀλόγων ζῴων φωνὴ καὶ τῶν ἀψύχων, ὡς χρεμετισμοὶ καὶ ψόφοι· κυρίως δὲ φωνὴ ἡ ἔναρθρός ἐστιν, ὡς φωτίζουσα τὸ νοούμενον.

Platón define la voz como un soplo provocado por el ama a través de la boca y un golpe dado al aire y transmitido al alma por los oídos, el cerebro y la sangre. Se atribuye impropiamente la voz a los animales irracionales y a los objetos inanimados, como los relinchos de los caballos y otros sonidos. Pero la voz propiamente dicha es un sonido articulado que manifiesta en pensamiento.

Ἐπίκουρος τὴν φωνὴν εἶναι ῥεῦμα ἐκπεμπόμενον ἀπὸ τῶν φωνούντων ἢ ἠχούντων ἢ ψοφούντων· τοῦτο δὲ τὸ ῥεῦμα εἰς ὁμοιοσχήμονα θρύπτεσθαι θραύσματα· ὁμοιοσχήμονα δὲ λέγεται τὰ στρογγύλα τοῖς στρογγύλοις καὶ σκαληνὰ καὶ τρίγωνα τοῖς ὁμοιογενέσι· τούτων δ᾽ ἐμπιπτόντων ταῖς ἀκοαῖς, ἀποτελεῖσθαι τὴν αἴσθησιν τῆς φωνῆς· φανερὸν δὲ τοῦτο γίνεσθαι ἀπὸ τῶν ἀσκῶν ἐκρεόντων καὶ τῶν ἐμφυσώντων κναφέων τοῖς ἱματίοις.

Epicuro dice que la voz es una emanación producida por seres que hablan, cuerpos que resuenan o producen sonido. Y que esta emanación se divide en fragmentos de la misma configuración que los cuerpos que la producen. Figuras redondas, si los cuerpos son redondos, escalenos y triangulares según los cuerpos. Y al caer sobre los oídos producen la sensación de la audición. Y esto es evidente en los odres de los que se escapa el aire y en los bataneros que soplan en las telas.

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Busto de Epicuro, procedente de la Villa de los Papiros de Herculano. Copia romana de un original griego del 250 a. C. Museo Arqueológico Nacional de Nápoles

Vamos ahora con otro ejemplo de música en el que la voz es esencial: el motete O magnum mysterium de Morten Lauridsen:

Y sigue el texto del Pseudo Plutarco:

Δημόκριτος καὶ τὸν ἀέρα φησὶν εἰς ὁμοιοσχὴμονα θρύπτεσθαι σώματα καὶ συγκαλινδεῖσθαι τοῖς ἐκ τῆς φωνῆς θραύσμασι·

‘κολοιὸς γὰρ παρὰ κολοιὸν ἱζάνει’

καὶ

‘ὡς αἰεὶ τὸν ὁμοῖον ἄγει θεὸς ὡς τὸν ὁμοῖον. ’

καὶ γὰρ ἐν τοῖς αἰγιαλοῖς αἱ ὅμοιαι ψῆφοι κατὰ τοὺς αὐτοὺς τόπους ὁρῶνται, κατ᾽ ἄλλο μὲν αἱ σφαιροειδεῖς κατ᾽ἄλλο δ᾽ αἱ ἐπιμήκεις· καὶ ἐπὶ τῶν κοσκινευόντων δ᾽ ἐπὶ τὸ αὐτὸ συναλίζεται τὰ ὁμοιοσχήμονα, ὥστε χωρὶς εἶναι τοὺς κυάμους καὶ ἐρεβίνθους. ῞Εχοι δ᾽ ἄν τις πρὸς τούτους εἰπεῖν, πῶς ὀλίγα θραύσματα πνεύματος μυρίανδρον ἐκπληροῖ θέατρον;

Demócrito dice que el aire se divide en cuerpos de similar configuración y que éstos son llevados de aquí allá junto con las partículas de la voz, según dice el proverbio:

“el grajo se sienta junto al grajo”

o

“la divinidad siempre lleva lo igual a lo igual”.

Y así en las playas se ven los guijarros semejantes unidos en los mismos lugares, en un lugar los esféricos, en otro los oblongos. Igualmente en las cribas, las cosas de la misma forma se unen en el mismo lugar, de manera que se separan las habas de los garbanzos. Se podría objetar a esto: ¿cómo pueden llenar las partículas de aire un teatro que alberga diez mil espectadores?

Le toca el turno ahora al Benedictus de la misa L’homme armée de Karl Jenkins:

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οἱ δὲ Στωικοί φασι τὸν ἀέρα μὴ συγκεῖσθαι ἐκ θραυσμάτων, ἀλλὰ συνεχῆ εἶναι, δι᾽ ὅλου μηδὲν κενὸν ἔχοντα· ἐπειδὰν δὲ πληγῇ πνεύματι, κυματοῦται κατὰ κύκλους ὀρθοὺς εἰς ἄπειρον, ἕως πληρώσῃ τὸν περικείμενον ἀέρα, ὡς ἐπὶ τῆς κολυμβήθρας τῆς πληγείσης λίθῳ· καὶ αὕτη μὲν κυκλικῶς κινεῖται ὁ δ᾽ ἀὴρ σφαιρικῶς.

Ἀναξαγόρας τὴν φωνὴν γίνεσθαι πνεύματος ἀντιπεσόντος μὲν στερεμνίῳ ἀέρι, τῇ δ᾽ ὑποστροφῇ τῆς πλήξεως μέχρι τῶν ἀκοῶν προσενεχθέντος: καθὸ καὶ τὴν λεγομένην ἠχὼ γίνεσθαι.

Los estoicos dicen que el aire no se compone de partículas, sino que es continuo  y no tiene de ningún modo vacío alguno. Y cuando es golpeado por un soplo, es movido hasta el infinito en ondas y círculos regulares, hasta que llena todo el aire circundante, como en una balsa de agua a la que se ha lanzado una piedra, ésta se mueve circularmente, mientras el aire lo hace esféricamente.

Anaxágoras dice que la voz es producida al caer un soplo sobre una masa de aire sólida, y, por el retorno del golpe, es llevado hasta los oídos. Y de la misma forma se produce el llamado eco.

Cerramos los ejemplos vocales con el aria Cortigiani, vil razza dannata de Rigoletto de Verdi, por Leo Nucci:

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Otra de las fuentes clásicas sobre Creso es Jenofonte. En su Ciropedia nos habla en varias ocasiones sobre el rey de Lidia. En VII, 2, 1-29 de la toma de Sardes por Ciro, de su encuentro con Creso y de la profecía de Delfos sobre la felicidad de Creso. Y en VIII, 2, 15-23, Ciro demuestra a Creso los inconvenientes de atesorar riquezas). Aportamos alguno de estos fragmentos; el primero relacionado con el objetivo de esta serie de artículos, al cual aún no hemos llegado, relativo a un episodio de uno de los hijos de Creso. Se trata de VII, 2, 19-22:

ὁ δέ μοι τὸ μὲν πρῶτον οὐδ᾽ ἀπεκρίνατο: ἐπεὶ δ᾽ ἐγὼ πολλὰ μὲν πέμπων ἀναθήματα χρυσᾶ, πολλὰ δ᾽ ἀργυρᾶ, πάμπολλα δὲ θύων ἐξιλασάμην ποτὲ αὐτόν, ὡς ἐδόκουν, τότε δή μοι ἀποκρίνεται ἐρωτῶντι τί ἄν μοι ποιήσαντι παῖδες γένοιντο: ὁ δὲ εἶπεν ὅτι ἔσοιντο.

Y él al principio no me respondió, pero, cuando yo, por medio del envío de numerosas ofrendas de oro y plata y de la celebración de variados sacrificios, me hice propicio a sus ojos en algún momento, según me pareció apreciar, entonces respondió a mi pregunta sobre qué podría hacer para que me nacieran hijos. Y me dijo que los tendría.

Καὶ ἐγένοντο μέν, οὐδὲ γὰρ οὐδὲ τοῦτο ἐψεύσατο, γενόμενοι δὲ οὐδὲν ὤνησαν. ῾Ο μὲν γὰρ κωφὸς ὢν διετέλει, ὁ δὲ ἄριστος γενόμενος ἐν ἀκμῇ τοῦ βίου ἀπώλετο. Πιεζόμενος δὲ ταῖς περὶ τοὺς παῖδας συμφοραῖς πάλιν πέμπω καὶ ἐπερωτῶ τὸν θεὸν τί ἂν ποιῶν τὸν λοιπὸν βίον εὐδαιμονέστατα διατελέσαιμι: ὁ δέ μοι ἀπεκρίνατο,”σαυτὸν γιγνώσκων εὐδαίμων, Κροῖσε, περάσεις.”

Y nacieron; en efecto, ni aun ene so mintió; pero, aunque nacieron, no me aprovecharon en nada, pues el uno era sordomudo, y el otro, cuando ya se había convertido en un joven notable, murió en la flor de la edad (cf. Heródoto I, 43-46). Abrumado por las desgracias ocurridas a mis hijos, envío de nuevo a preguntar al dios qué podría hacer para pasar el resto de mi vida lo más felizmente posible, y él me respondió: “Si te conoces a ti mismo, Creso, realizarás la travesía felizmente”.

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᾿Εγὼ δ᾽ ἀκούσας τὴν μαντείαν ἥσθην: ἐνόμιζον γὰρ τὸ ῥᾷστόν μοι αὐτὸν προστάξαντα τὴν εὐδαιμονίαν διδόναι. ῎Αλλους μὲν γὰρ γιγνώσκειν τοὺς μὲν οἷόν τ᾽ εἶναι τοὺς δ᾽ οὔ: ἑαυτὸν δὲ ὅστις ἐστὶ πάντα τινὰ ἐνόμιζον ἄνθρωπον εἰδέναι.

Y yo, al oír el oráculo, me regocijé, pues consideraba que él me había encomendado la tarea más sencilla para otorgarme la felicidad. En efecto, a los demás es posible conocerlos a unos sí y a otros no. Pues creía que cualquier hombre sabía quién es él mismo.

Καὶ τὸν μετὰ ταῦτα δὴ χρόνον, ἕως μὲν εἶχον ἡσυχίαν, οὐδὲν ἐνεκάλουν μετὰ τὸν τοῦ παιδὸς θάνατον ταῖς τύχαις: ἐπειδὴ δὲ ἀνεπείσθην ὑπὸ τοῦ Ἀσσυρίου ἐφ᾽ ὑμᾶς στρατεύεσθαι, εἰς πάντα κίνδυνον ἦλθον: ἐσώθην μέντοι οὐδὲν κακὸν λαβών. Οὐκ αἰτιῶμαι δὲ οὐδὲ τάδε τὸν θεόν. ᾿Επεὶ γὰρ ἔγνων ἐμαυτὸν μὴ ἱκανὸν ὑμῖν μάχεσθαι, ἀσφαλῶς σὺν τῷ θεῷ ἀπῆλθον καὶ αὐτὸς καὶ οἱ σὺν ἐμοί.

Y en el tiempo posterior a este hecho, mientras tuve tranquilidad, después de la muerte de mi hijo, no hice reproches a la fortuna. Pero, cuando el rey asirio me convenció para marchar contra vosotros, vine a entrar en toda clase de peligros. No obstante, me salvé sin haber recibido ningún daño, y no culpo tampoco de estos zares al dios, pues cuando yo “me hube conocido a mí mismo”, me retiré, con la ayuda del dios, sin peligro yo y los míos.

La traducción es de Ana Vegas Sansalvador, en Gredos, que, en nota l pie nos dice que la pregunta sobre la felicidad, que en Heródoto va dirigida a Solón, en Jenofonte se dirige a un oráculo.

En VIII, 19 y 23, Ciro habla con Creso sobre las riquezas y la felicidad:

ἐπεὶ δὲ τοῦτο φανερὸν ἐγένετο, εἰπεῖν λέγεται ὁ Κῦρος: ὁρᾷς, φάναι, ὦ Κροῖσε, ὡς εἰσὶ καὶ ἐμοὶ θησαυροί; ἀλλὰ σὺ μὲν κελεύεις με παρ᾽ ἐμοὶ αὐτοὺς συλλέγοντα φθονεῖσθαί τε δι᾽ αὐτοὺς καὶ μισεῖσθαι, καὶ φύλακας αὐτοῖς ἐφιστάντα μισθοφόρους τούτοις πιστεύειν: ἐγὼ δὲ τοὺς φίλους πλουσίους ποιῶν τούτους μοι νομίζω θησαυροὺς καὶ φύλακας ἅμα ἐμοῦ τε καὶ τῶν ἡμετέρων ἀγαθῶν πιστοτέρους εἶναι ἢ εἰ φρουροὺς μισθοφόρους ἐπεστησάμην.

Cuando esto resultó evidente se dice que Ciro dijo: “¿Ves, Creso, cómo yo también tengo tesoros? Tú me invitas a hacerme envidiar y odiar por almacenarlos en mi palacio y a poner vigilantes al cargo de ellos y confiárselos bajo sueldo. En cambio, yo, haciendo ricos a mis amigos, creo tener en ellos tesoros y, al mismo tiempo, guardianes de mi persona y de nuestros bienes más dignos de confianza que si les pusiera vigilantes a sueldo.

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Solón despreciando las riquezas de Creso, óleo sobre lienzo, de 92 x 122 cm., de Frans Francken el Joven

ὅπως δὲ καὶ τοῦτο εἰδῇς, ἔφη, ὦ Κροῖσε, ἐγὼ οὐ τοὺς πλεῖστα ἔχοντας καὶ φυλάττοντας πλεῖστα εὐδαιμονεστάτους ἡγοῦμαι: οἱ γὰρ τὰ τείχη φυλάττοντες οὕτως ἂν εὐδαιμονέστατοι εἴησαν: πάντα γὰρ τὰ ἐν ταῖς πόλεσι φυλάττουσιν: ἀλλ᾽ ὃς ἂν κτᾶσθαί τε πλεῖστα δύνηται σὺν τῷ δικαίῳ καὶ χρῆσθαι πλείστοις σὺν τῷ καλῷ, τοῦτον ἐγὼ εὐδαιμονέστατον νομίζω [καὶ τὰ χρήματα]. καὶ ταῦτα μὲν δὴ φανερὸς ἦν ὥσπερ ἔλεγε καὶ πράττων.

“Y para que sepas, dijo, esto también, Creso, yo no estimo que quienes poseen más riquezas y más las vigilan sean los más felices; de ser así, quienes vigilan las murallas serían los más felices, pues vigilan todo lo que hay en las ciudades. Por el contrario, quien es capaz de adquirir muchos bines con justicia y gozar de ellos con honorabilidad, ése creo que es el más feliz”. Y era evidente que Ciro obraba conforme a sus palabras.

La traducción es de Ana Vegas Sansalvador, en Gredos.

Otra de las fuentes sobre Creso es Diodoro Sículo. Aparece en el libro IX de su Biblioteca Histórica.

Aquí tenemos IX, 2:

Ὅτι Κροῖσος ὁ Λυδῶν βασιλεὺς μεγάλας κεκτημένος δυνάμεις καὶ πολὺν ἐκ παρασκευῆς σεσωρευκὼς ἄργυρόν τε καὶ χρυσόν, μετεπέμπετο τῶν Ἑλλήνων τοὺς σοφωτάτους, καὶ συνδιατρίβων αὐτοῖς μετὰ πολλῶν δώρων ἐξέπεμψε καὶ αὐτὸς πρὸς ἀρετὴν ὠφελεῖτο πολλά. Ποτὲ δὲ τοῦτον Σόλωνα μεταπεμψάμενος καὶ τὰς δυνάμεις καὶ τὸν πλοῦτον ἐπιδειξάμενος, ἠρώτησεν εἴ τις ἕτερος αὐτῷ δοκεῖ μακαριώτερος εἶναι.

Creso, el rey de los lidios, poseedor de grandes ejércitos y habiendo acumulado por propi determinación mucha plata y oro, hizo llamar a los más sabios griegos, y tras pasar un tiempo con ellos los despidió con muchos regalos y él mismo obtuvo grandes beneficios por la virtud de éstos. En cierta ocasión, tras hacer venir a Solón y mostrarle sus ejércitos y su riqueza, le preguntó si le parecía que había algún otro más afortunado que él mismo.

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Cupido y Psique (1798), óleo sobre lienzo de 186 x 132 cm., de François Gérard. Museo del Louvre, ala Sully, segundo piso, Vien, sala 53, pintura francesa

 

Estábamos ejemplificando el conocido tópico erótico de que Eros siempre mezcla lo bello con lo bello. Concluimos con Jenofonte de Éfeso, Habrócomes y Antia I, 7, 3:

Μεστὴ μὲν ἤδη ἡ πόλις ἦν τῶν εὐωχουμένων, πάντα δ᾽ ἦν ἐστεφανωμένα καὶ διαβόητος ὁ μέλλων γάμος· ἐμακαρίζετο δὲ ὑπὸ πάντων ὁ μὲν οἵαν ἄξεται γυναῖκα [Ἀνθίαν], ἡ δὲ οἵωι μειρακίωι συγκατακλιθήσεται.

La ciudad estaba llena de festines, todo estaba cubierto de coronas y se proclamaba la boda que iba a celebrarse. Y todos los felicitaban, a él por casarse con tal mujer y a ella por ir a acostarse con tal joven

 La traducción es de Julia Mendoza, en Gredos.

 3. (Donde en tiempos Hero de Sesto fijaba sus plantas con un candil en su mano) A diferencia de Ovidio, en Heroidas XIX 35 s., y Estacio, Tebaida VI, 542 s, donde Hero coloca la luz en lo alto de la torre y luego prosigue con las labores propias del gineceo.

Heroidas XIX, 35 ss.:

Sic ubi lux acta est et noctis amicior hora

exhibuit pulso sidera clara die,

protinus in summa vigilantia lumina turre

ponimus, adsuetae signa notamque viae,

tortaque versato ducentes stamina fuso

feminea tardas fallimus arte moras.

Quid loquar interea tam longo tempore, quaeris:

nil nisi Leandri nomen in ore meo est.

 

Así, cuando la luz ha desaparecido y la hora más agradable de la noche ha mostrado sus fulgentes astros, expulsado el día, inmediatamente en lo alto de la torre pongo mi vigilante antorcha, signo y marca del camino acostumbrado, y, tirando de los retorcidos hilos, dando vuelta al huso, engaño con femenil ocupación la prolongada demora. ¿De qué hablo durante tan largo tiempo preguntas? Nada hay en mi boca sino el nombre de Leandro.

Traducción de Francisca Moya del Baño, en Alma Mater (CSIC).

Papino Estacio, Tebaida VI, 542-547:

at tibi Maeonio fertur circumflua limbo

pro meritis, Admete, chlamys repetitaque multo

murice: Phrixei natat hic contemptor ephebus

aequoris et picta tralucet caerulus unda;

in latus ire manu mutaturusque uidetur

bracchia, nec siccum speres in stamine crinem;

contra autem frustra sedet anxia turre suprema

Sestias in speculis, moritur prope conscius ignis.

Edward_Burne-Jones_Hero

Hero, óleo sobre lienzo de 29 x 31 cm., de Edward Burne-Jones. Vendido por Christie’s en 2012

Pero a ti, Admeto, se te concede por tus méritos una clámide rodeada por un borde de tinte Meonio y manchada muchas veces con púrpura: aquí nada el despreciador muchacho en las aguas de Frixo y brilla su cuerpo azul marino en la pintada ola; se puede ver su mano ir a su costado y sus brazos a punto de dar la brazada, y no esperes ver en la urdimbre sus cabellos secos; en cambio en la otra parte se sienta, ansiosa por verlo, en lo alto de su torre la muchacha de Sesto; cerca de ella el cómplice candil se apaga.

4. Véase también la imitación de Museo en el epigrama anónimo de Antología Palatina IX, 381, 1. Este epigrama es un centón homérico, formado por entero con versos de la Ilíada y la Odisea, que hemos indicado en la traducción, que es de Jose Manuel Pabón para la Odisea y Emilio Crespo Güemes, en el caso de la Ilíada:

Ακτῇ ἐπὶ προὐχούσῃ, ἐπὶ πλατεῖ ῾Ελλησπόντῳ,

παρθένος αἰδοίη ὑπερώιον εἰσαναβᾶσα

πύργῳ ἐφεστήκει γοόωσά τε μυρομένη τε·

χρύσεον λύχνον ἔχουσα φάος περικαλλὲς ἐποίει,

κεῖνον ὀιομένη τὸν κάμμορον, εἴ ποθεν ἔλθοι

νηχόμενος, καὶ λαῖτμα τάχισθ᾿ ἁλὸς ἐκπεράασκε

νύκτα δι᾿ ἀμβροσίην, ὅτε θ᾿ εὕδουσι βροτοὶ ἄλλοι·

ῥόχθει γὰρ μέγα κῦμα ποτὶ ξερὸν ἠπείροιο.

ὅσσαι γὰρ νύκτες τε καὶ ἡμέραι ἐκγεγάασι,

παρθένος ἠίθεός τ’ ὀαρίζετον ἀλλήλοισιν

εἰς εὐνὴν φοιτῶντε φίλους λήθοντε τοκῆας,

οἳ Σηστὸν καὶ ῎Αβυδον ἔχον καὶ δῖαν ᾿Αρίσβην.

Sobre un cabo eminente a la orilla del ancho Helesponto, (Odisea XXIV, 82)

La pudorosa doncella había subido al piso superior (Ilíada II, 514)

Sobre la torre estaba de pie, llorando y gimiendo (Ilíada VI, 373)

Con lucerna de oro que daba hermosísima lumbre (Odisea XIX, 34)

Pensando en aquel infeliz por si acaso volviera (Odisea II, 350)

Nadando, y atraviesa a toda carrera la sima del agua (Odisea VIII, 561)

En medio de la lóbrega noche, cuando los demás mortales duermen. (Ilíada X, 83)

Rebramaba el inmenso oleaje rompiéndose en seco. (Odisea V, 402)

Ni una noche ni un día nos vienen, (Odisea XIV, 93)

Ni de las ternuras que una doncella y un mozo se intercambian. (Iliada XXII, 128)

Cuando ambos acudieron al lecho a escondidas de sus padres (Ilíada XIV, 296)

Y poseían Sesto, Abido, y la límpida Arisba. (Ilíada II, 836)

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Medallón de Alejandro Severo, de Ábido. 222-235 d. C. Inscripción izquierda: IMP C IMVIP SEV ALEXANDRO AVC. Derecha: ABΥΔH – NΩ -N.

Leandro, con Eros y su antorcha sobre él, nada hacia la torre de Sesto, donde se halla Hero

5. En tiempos de los emperadores Caracalla y Alejandro Severo circularon monedas de Abido con Hero portando la lámpara y Leandro luchando con las olas.

6. (Llore el sino y el amor de Leandro). En este excurso de contenido etiológico Museo se sirve, claramente, de un estilo casi epigramático. La parénesis al caminante (verso 23: Y tú, si por allí un día pasas) es un conocido tópico formal de la epigramática sepulcral y cuadra muy bien con el tono luctuoso del verso 27 (que acaso aún llore el sino y el amor de Leandro), con la referencia al llanto del mar por la muerte de Leandro. Dentro de este ámbito geográfico preciso, el poeta se hace eco del motivo de raigambre helenística de la naturaleza en simpatía con los afectos humanos: cf., por ejemplo, Bión de Esmirna, Epitafio de Adonis, I, 33 ss.:

καὶ ποταμοὶ κλαίουσι τὰ πένθεα τᾶς Ἀφροδίτας,

καὶ παγαὶ τὸν Ἄδωνιν ἐν ὤρεσι δακρύοντι,

ἄνθεα δ̓ ἐξ ὀδύνας ἐρυθαίνεται: ἁ δ᾿ Κυθήρα

πάντας ἀνὰ κναμώς, ἀνὰ πᾶν νάπος οἰκτρὸν ἀείδει

‘αἰαῖ τὰν Κυθέρειαν, ἀπώλετο καλὸς Ἄδωνις.’

Ἀχὼ δ̓ ἀντεβόασεν ‘ἀπώλετο καλὸς Ἄδωνις.’

Κύπριδος αἰνὸν ἔρωτα τίς οὐκ ἔκλαυσεν ἂν αἰαῖ;

 

Y los ríos lloran el dolor de Afrodita,

Y las fuentes por Adonis en los montes lagrimean,

Y las flores por la pena se marchitan y Citerea

por todas las laderas, por toda cañada piadosamente grita:

¡”Ay ay, Citerea! Ha muerto el bello Adonis”.

Y Eco repite: ¡Ha muerto el bello Adonis”

De Cipris el mísero amor, ¡ay!, ¿quién no lloraría?

Hendrick Goltzius - Dying Adonis

Adonis muerto (1609) , óleo sobre lienzo de 76,5 x 76, 5 cm., de Hendrick Goltzius. Rijksmuseum de Ámsterdam

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