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Archive for 24 de junio de 2016

MarteyVenusfrescodePompeya_MANNapoles

Marte y Venus, fresco pompeyano del siglo I d. C. Museo Arqueológico Nacional de Nápoles (Gabinete Secreto)

Continuando con nuestro pormenorizado análisis del poema Hero y Leandro de Museo el Gramático, de la manos de las magníficas notas de José Guillermo Montes Cala, en su edición de Gredos, llegamos ya a los versos 99-108:

 

θαρσαλέως δ’ ὑπ’ ἔρωτος ἀναιδείην ἀγαπάζων

ἠρέμα ποσσὶν ἔβαινε καὶ ἀντίος ἵστατο κούρης. 100

λοξὰ δ’ ὀπιπεύων δολερὰς ἐλέλιζεν ὀπωπὰς

νεύμασιν ἀφθόγγοισι παραπλάζων φρένα κούρης.

αὐτὴ δ’, ὡς συνέηκε πόθον δολόεντα Λεάνδρου,

χαῖρεν ἐπ’ ἀγλαΐῃσιν· ἐν ἡσυχίῃ δὲ καὶ αὐτὴ

πολλάκις ἱμερόεσσαν ἑὴν ἐπέκυψεν ὀπωπὴν 105

νεύμασι λαθριδίοισιν ἐπαγγέλλουσα Λεάνδρῳ

καὶ πάλιν ἀντέκλινεν. ὁ δ’ ἔνδοθι θυμὸν ἰάνθη,

ὅττι πόθον συνέηκε καὶ οὐκ ἀπεσείσατο κούρη.

 

Con arrojo abrazaba el descaro que le infundía amor y con un andar reposado se le ponía a la joven de frente.

La espiaba de través, al tiempo que le lanzaba arteras miradas, y con mudos meneos de cabeza trataba de inquietarle el ánimo a la joven. Ella, tan pronto comprendió la dolosa pasión de Leandro, se alegraba de su apostura, mas también con calma posó en él una y otra vez su cautivadora mirada para corresponder a Leandro con secretos meneos de cabeza, y de nuevo la apartaba. Él por dentro exultaba de gozo, porque la muchacha su pasión comprendió y no la rechazó.

 

artedeamar

  1. (Con mudos meneos de cabeza…). El intercambio de miradas y los movimientos de cabeza en silencio forman parte del código secreto de señales entre enamorados: cf. por ejemplo, Ovidio, Amores I, 4, 17 ss.:

Ante veni, quam vir—nec quid, si veneris ante,

possit agi video; sed tamen ante veni.

Cum premet ille torum, vultu comes ipsa modesto

ibis, ut accumbas—clam mihi tange pedem!

Me specta nutusque meos vultumque loquacem;

excipe furtivas et refer ipsa notas.

Verba superciliis sine voce loquentia dicam;

verba leges digitis, verba notata mero.

Preséntate antes que tu marido; no sé lo que podremos hacer si vienes primero; sin embargo, ven antes. Cuando se recline en el lecho, acuéstate a su lado con aire modesto, y ocultamente roza mi pie. Mírame, observa mis gestos y lo que te dice mi rostro; recoge mis furtivas señas, y contéstalas de igual modo. Sin hablar, expresaré mis pensamientos con el gesto, y leerás palabras en mis movibles dedos y en las gotas de vino que vierta sobre la mesa.

II, 5, 16 ss.:

Ipse miser vidi, cum me dormire putares,

sobrius adposito crimina vestra mero.

Multa supercilio vidi vibrante loquentes;

nutibus in vestris pars bona vocis erat.

Non oculi tacuere tui, conscriptaque vino

mensa, nec in digitis littera nulla fuit.

Por desgracia, cuando me creías dormido, vi yo mismo tu traición, porque no había apurado el vino que me sirvieron. Vi cómo hablabais largamente con el fruncir del entrecejo; con vuestros gestos os entendíais a maravilla: tus ojos no supieron callar, trazaste con vino en la mesa lo que querías, y hasta tus dedos se convirtieron en letras.

ovidioamores

II, 7, 5 ss.:

Ergo sufficiam reus in nova crimina semper?

ut vincam, totiens dimicuisse piget.

Sive ego marmorei respexi summa theatri,

eligis e multis, unde dolere velis;

candida seu tacito vidit me femina vultu,

in vultu tacitas arguis esse notas

¿Conque he de ser a todas horas víctima de nuevas acusaciones? Estoy cansado de combatir tantas veces por la victoria. Si mis ojos se elevan a las últimas gradas del fastuoso teatro, escoges entre mil la mujer que justifique tu resentimiento. Si una cándida muchacha pone en mí silenciosa sus miradas, la acusas de entenderse secretamente conmigo por los gestos del rostro.

La traducción es de Germán Salinas, obtenida en Wikisource.

Sobre el lenguaje de los ojos en el flirteo amoroso, cf. también Antología Palatina XII 122, 4 (Meleagro):

ΜΕΛΕΑΓΡΟΥ

Ὦ Xάριτες, τὸν καλὸν ᾿Αρισταγόρην ἐσιδοῦσαι

ἀντίον εἰς τρυφερὰς ἠγκαλίσασθε χέρας,

οὕνεκα καὶ μορφὰ βάλλει φλόγα καὶ γλυκυμυθεῖ

καίρια καὶ σιγῶν ὄμμασι τερπνὰ λαλεῖ.

τηλόθι μοι πλάζοιτο. τί δὲ πλέον; ὡς γὰρ ᾿Ολύμπου

Ζεὺς νέον οἶδεν ὁ παῖς μακρὰ κεραυνοβολεῖν.

Al bello Aristágoras, Gracias, de frente mirasteis

Y vuestras tiernas manos abrazaron su cuerpo,

pues sus formas incendian y es dulce y discreta su labia

y, aunque calle, dicen ternezas sus ojos.

¡Que se aleje de mí! ¿por qué, si, cual Zeus del Olimpo,

sabe el mozo lanzar a lo lejos sus rayos?

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Este poema es, a su vez, imitación del 478 (XII, 121) de Riano:

ΡΙΑΝΟΥ

῏Η ῥά νύ τοι, Κλεόνικε, δι᾿ ἀτραπιτοῖο κιόντι

στεινῆς ἤντησαν ταὶ λιπαραὶ Xάριτες·

καί σε ποτὶ ῥοδέῃσιν ἐπηχύναντο χέρεσσιν,

κοῦρε, πεποίησαι δ᾿ ἡλίκος ἐσσὶ χάρις·

τηλόθι μοι μάλα χαῖρε

πυρὸς δ᾿ οὐκ ἀσφαλὲς ἆσσον

ἕρπειν αὐηρήν, ἆ φίλος, ἀνθέρικα.

Te salieron, Cleonico, al encuentro las Gracias brillantes

cuando recorrías un angosto sendero

y abrazáronte, mozo, sus manos rosadas, de modo

que eres ya una Gracia como lo son ellas.

Yo te saludo, mas lejos de mí; no es seguro

que el reseco asfódelo se acerque a la fogata.

La traducción es de Manuel Fernández-Galiano, en Gredos.

  1. (Y no la rechazó). Pues toda mujer gusta de tales pruebas de amor; cf., Aquiles Tacio, Leucipa y Clitofonte I, 9, 6:

Εἰ γὰρ τὰ ἄγρια τῶν θηρίων συνηθείᾳ τιθασεύεται, πολὺ μᾶλλον ταύτῃ μαλαχθείη καὶ γυνή. Ἔχει δέ τι πρὸς παρθένον ἐπαγωγὸν ἡλικιώτης ἐρῶν: τὸ δὲ ἐν ὥρᾳ τῆς ἀκμῆς ἐπεῖγον εἰς τὴν φύσιν καὶ τὸ συνειδὸς τοῦ φιλεῖσθαι τίκτει πολλάκις ἀντέρωτα. Θέλει γὰρ ἑκάστη τῶν παρθένων εἶναι καλὴ καὶ φιλουμένη χαίρει καὶ ἐπαινεῖ τῆς μαρτυρίας τὸν φιλοῦντα: κἂν μὴ φιλήσῃ τις αὐτήν, [7] οὔπω πεπίστευκεν εἶναι καλή.

IdilioAdolphe-William-Bouguereau

Idilio (1850), óleo sobre lienzo de 60 x 74 cm., de William Adolphe Bouguereau. Colección Privada

Si a las bestias salvajes se las domestica a fuerza de trato, mucho más podrá ablandarse de ese modo una mujer. Y el que su enamorado sea de su edad es un reclamo para una joven, en tanto que el arrebato que en la naturaleza introduce la edad juvenil y la conciencia de ser amada crean con frecuencia una respuesta amorosa, dado que toda muchacha desea ser bella y disfruta de ser amada y ve con buenos ojos que con amor se lo testimonien, mientras que si no la aman no termina de creerse que es hermosa.

La traducción es de Máximo Brioso Sánchez, en Gredos.

O también en Aristéneto Cartas Eróticas I, 11 (Filóstrato a Evágoras), 29 ss.:

αὐταὶ γὰρ ἑαυτὰς αἱ γυναῖκες τότε δὴ κρίνουσιν εἶναι καλάς, ὅταν ἰδών τις ἐπαινέσῃ, ὅταν ἐρασθείη θαυμάσας.

Pues las propias mujeres juzgan que ciertamente son hermosas entonces, cuando alguien tras verlas las alaba, cuando, tras admirarlas, las empieza a amar.

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