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Archive for 16/09/16

HeroandLeanderFelixJenewein1896

Hero y Leandro (1896), técnica combinada sobre papel de 64 x 46 cm., de Felix Jenewein (1857-1905)

Seguimos nuestro pormenorizado recorrido por el poema de Museo el Gramático, Hero y Leandro, con ayuda de la traducción y notas de José Guillermo Montes Cala, en Gredos, y llegamos a la selección de versos 172-193:

 

ὀψὲ δὲ Λειάνδρῳ γλυκερὴν ἀνενείκατο φωνὴν

αἰδοῦς ὑγρὸν ἔρευθος ἀποστάζουσα προσώπου·

«Ξεῖνε, τεοῖς ἐπέεσσι ταχ’ ἂν καὶ πέτρον ὀρίναις.

τίς σε πολυπλανέων ἐπέων ἐδίδαξε κελεύθους; 175

ὤμοι, τίς σε κόμισσεν ἐμὴν εἰς πατρίδα γαῖαν·

ταῦτα δὲ πάντα μάτην ἐφθέγξαο. πῶς γὰρ ἀλήτης,

ξεῖνος ἐὼν καὶ ἄπιστος, ἐμοὶ φιλότητι μιγείης;

ἀμφαδὸν οὐ δυνάμεσθα γάμοις ὁσίοισι πελάσσαι·

οὐ γὰρ ἐμοῖς τοκέεσσιν ἐπεύαδεν. ἢν δ’ ἐθελήσῃς 180

ὡς ξεῖνος πολύφοιτος ἐμὴν εἰς πατρίδα μίμνειν,

οὐ δύνασαι σκοτόεσσαν ὑποκλέπτειν Ἀφροδίτην.

γλῶσσα γὰρ ἀνθρώπων φιλοκέρτομος· ἐν δὲ σιωπῇ

ἔργον ὅ περ τελέει τις, ἐνὶ τριόδοισιν ἀκούει.

εἰπὲ δέ, μὴ κρύψῃς, τέον οὔνομα καὶ σέο πάτρην. 185

οὐ γὰρ ἐμόν σε λέληθεν, ἔχω δ’ ὄνομα κλυτὸν Ἡρώ.

πύργος δ’ ἀμφιβόητος ἐμὸς δόμος οὐρανομήκης,

ᾧ ἔνι ναιετάουσα σὺν ἀμφιπόλῳ τινὶ μούνη

Σηστιάδος πρὸ πόληος ὑπὲρ βαθυκύμονας ὄχθας

γείτονα πόντον ἔχω στυγεραῖς βουλῇσι τοκήων. 190

οὐδέ μοι ἐγγὺς ἔασιν ὁμήλικες οὐδὲ χορεῖαι

ἠιθέων παρέασιν. ἀεὶ δ’ ἀνὰ νύκτα καὶ ἠῶ

ἐξ ἁλὸς ἠνεμόφωνος ἐπιβρέμει οὔασιν ἠχή.»

 

heroyleandroalmamater

 

Y al fin a Leandro elevó su dulce voz, con el líquido rubor el pudor cayéndole, gota a gota, de su rostro:

“Forastero, con tus palabras a una mismísima roca conmoverías. ¿Quién te adiestró en las sendas de palabras que tanto extravío causan? ¡Ay de mí! ¿Quién te trajo hasta mi patria? Todo lo que has dicho en balde fue: pues ¿de qué manera tú, un vagabundo que ni eres de aquí ni de fiar, te unirías a mí en un amor sin tapujos? No nos es posible acceder a unas bodas legítimas: que a mis padres no les fue de su agrado. Y si quieres permanecer en mi patria como un forastero del que todos huyen, no te será posible esconder a Afrodita entre tinieblas. Que la lengua de los hombres es amiga del insulto, y obra que en silencio se hace en las cruces de caminos se oye contar. Mas dime, no lo ocultes, tu nombre y tu patria, que el mío no te es desconocido: Hero es el nombre ilustre que tengo y una resonante torre que hasta el cielo sube es mi morada, donde vivo con la sola compañía de una sirvienta, frente a la ciudad de Sesto, sobre las riberas de profundas olas, y por vecino tengo el mar por la odiosa voluntad de mis padres. Y a mi vera no hay compañeros de mis años, ni tampoco bailes de juventud, sino que sin cesar, de noche y de día, sobre mis oídos brama el estruendo de los vientos del mar”.

 

  1. (Con el líquido rubor del pudor cayéndole…). La metáfora está basada en el tópico de que la belleza es líquida: cf. Platón, Fedro 251b y 255c. La novedad de Museo estriba en convertir el rubor, tradicionalmente ardiente, en algo acuoso.

251b:

ἰδόντα δ᾽ αὐτὸν οἷον ἐκ τῆς φρίκης μεταβολή τε καὶ ἱδρὼς καὶ θερμότης ἀήθης λαμβάνει· δεξάμενος γὰρ τοῦ κάλλους τὴν ἀποῤῥοὴν διὰ τῶν ὀμμάτων ἐθερμάνθη ᾗ ἡ τοῦ πτεροῦ φύσις ἄρδεται, θερμανθέντος δὲ ἐτάκη τὰ περὶ τὴν ἔκφυσιν, ἃ πάλαι ὑπὸ σκληρότητος συμμεμυκότα εἶργε μὴ βλαστάνειν, ἐπιῤῥυείσης δὲ τῆς τροφῆς ᾤδησέ τε καὶ ὥρμησε φύεσθαι ἀπὸ τῆς ῥίζης ὁ τοῦ πτεροῦ καυλὸς ὑπὸ πᾶν τὸ τῆς ψυχῆς εἶδος· πᾶσα γὰρ ἦν τὸ πάλαι πτερωτή.

Y es que, en habiéndolo visto, le toma, después del escalofrío, como un trastorno  que le provoca sudores y un inusitado ardor. Recibiendo, pues, este chorreo de belleza por los ojos, se calienta con un calor que empapa, por así decirlo, la naturaleza del ala, y, al caldearse, se ablandan las semillas de la germinación que, cerradas por la  aridez, les impedía florecer; y, además, si el alimento afluye, se esponja el tallo del ala y echa a nacer desde la raíz, por dentro de la sustancia misma del alma, que antes, por cierto, estuvo toda alada.

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255c:

ὅταν δὲ χρονίζῃ τοῦτο δρῶν καὶ πλησιάζῃ μετὰ τοῦ ἅπτεσθαι ἔν τε γυμνασίοις καὶ ἐν ταῖς ἄλλαις ὁμιλίαις, τότ᾽ ἤδη ἡ τοῦ ῥεύματος ἐκείνου πηγή, ὃν ἵμερον Ζεὺς Γανυμήδους ἐρῶν ὠνόμασε, πολλὴ φερομένη πρὸς τὸν ἐραστήν, ἡ μὲν εἰς αὐτὸν ἔδυ, ἡ δ᾽ ἀπομεστουμένου ἔξω ἀποῤῥεῖ· καὶ οἷον πνεῦμα ἤ τις ἠχὼ ἀπὸ λείων τε καὶ στερεῶν ἁλλομένη πάλιν ὅθεν ὡρμήθη φέρεται, οὕτω τὸ τοῦ κάλλους ῥεῦμα πάλιν εἰς τὸν καλὸν διὰ τῶν ὀμμάτων ἰόν, ᾗ πέφυκεν ἐπὶ τὴν ψυχὴν ἰέναι ἀφικόμενον καὶ ἀναπτερῶσαν, τὰς διόδους τῶν πτερῶν ἄρδει τε καὶ ὥρμησε πτεροφυεῖν τε καὶ τὴν τοῦ ἐρωμένου αὖ ψυχὴν ἔρωτος ἐνέπλησεν.

Y cuando vaya pasando el tiempo de este modo, y se toquen los cuerpos en los gimnasios y en otros lugares públicos, entonces ya aquella fuente que mana, a la que Zeus llamó ‘deseo’, cuando estaba enamorado de Ganimedes, inunda caudalosamente al amante, lo empapa y lo rebosa. Y semejante a un aire o a un eco que, rebotando de algo pulido y duro, vuelve de nuevo al punto de partida, así el manantial de la belleza vuelve al bello muchacho, a través de los ojos, camino natural hacia el alma que, al recibirlo, se enciende y riega los orificios de las alas, e impulsa la salida de las, plumas y llena, a su vez, de amor el alma del amado.

La traducción es de Emilio Lledó Íñigo, en Gredos.

 

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Emilio Lledó Íñigo

  1. (Forastero, con tus palabras…). El comienzo del discurso de Hero es muy homérico: cf. las similares palabras de Eumeo a Odiseo en Odisea XIV 361 s.

«ἆ δειλὲ ξείνων, ἦ μοι μάλα θυμὸν ὄρινας

ταῦτα ἕκαστα λέγων, ὅσα δὴ πάθες ἠδ’ ὅσ’ ἀλήθης.

ἀλλὰ τά γ’ οὐ κατὰ κόσμον, ὀΐομαι, οὐδέ με πείσεις,

εἰπὼν ἀμφ’ Ὀδυσῆϊ. τί σε χρὴ τοῖον ἐόντα

μαψιδίως ψεύδεσθαι; ἐγὼ δ’ ἐῢ οἶδα καὶ αὐτὸς

νόστον ἐμοῖο ἄνακτος, ὅ τ’ ἤχθετο πᾶσι θεοῖσι

πάγχυ μάλ’, ὅττι μιν οὔ τι μετὰ Τρώεσσι δάμασσαν

ἠὲ φίλων ἐν χερσίν, ἐπεὶ πόλεμον τολύπευσε.

τῶ κέν οἱ τύμβον μὲν ἐποίησαν Παναχαιοί,

ἠδέ κε καὶ ᾧ παιδὶ μέγα κλέος ἤρατ’ ὀπίσσω. 

-¡Ah, el mas afortunado de los huéspedes! Me has conmovido hondamente el ánimo al relatarme tan en particular cuanto padeciste y cuanto erraste de una parte a otra. Pero no me parece que hayas hablado como debieras en lo referente a Odiseo, ni me convencerás con tus palabras. ¿Qué es lo que te obliga, siendo cual eres, a mentir inútilmente? Sé muy bien a qué atenerme en orden a la vuelta de mi señor, el cual debió de serles muy odioso a todas las deidades cuando éstas no quisieron que acabara sus días entre los teucros, ni en brazos de sus amigos después que terminó la guerra; pues entonces todos los aqueos le habrían erigido un túmulo y hubiera alcanzado para su hijo una gloria inmensa.

La traducción es de Luis Segalà, tomada de Wikisource.

eumeoyodiseo

Odiseo y Eumeo, ilustración de John Flaxman para La Odisea de Homero, editada en Boston en 1905 por Houghton Mifflin and Company

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