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Archive for 15 de octubre de 2016

torre_de_leandro_estambul

Torre de la Doncella o de Leandro, Estambul

Estábamos examinando el fragmento 221-230 de la hermosa obrita de Museo el Gramático, Hero y Leandro, que analizamos con la traducción y notas de José Guillermo Montes Cala, en su edición en Gredos.

Comentados los versos 221 y 225 vamos con el 228, que ha causado extrañeza entre algunos estudiosos del texto de Museo.

  1. (Tras ponerle enseñas a la torre= 228). “Poner enseñas a una torre” es una expresión náutica. Su objeto no es otro que hacerla fácilmente reconocible para el navegante. Leandro no está pensando, obviamente, en su viaje de vuelta a Ábido, que debía de realizar con as primeras luces de la mañana, sino lógicamene en el siguiente viaje nocturno a Sesto, con la torre de cara (cf., más adelante, el verso 254), y, además, para cuando llegue a la costa y la luz del candil ya no le sea de utilidad: cf., sobre este particular, la oportuna apostilla de Máximo Brioso, Habis 14 (1983), 14 s.

Aquí tenemos el texto de Máximo Brioso en la revista Habis 14:

Por lo que respecta a los vv. 225 ss., ha sido uno de los pasajes más debatidos del texto de Museo y todavía en su reciente edición Livrea y Eleuteri (Musaeus, Hero et Leander, edidit Henricus Livrea adiuvante Paulo Eleuteri, Teubner, 1982) encierran entre cruces el v. 228:

παννυχίδας δ’ ὁρίσαντες ἀκοιμήτων ὑμεναίων

ἀλλήλων ἀέκοντες ἐνοσφίσθησαν ἀνάγκῃ.

ἡ μὲν ἔβη ποτὶ πύργον, ὁ δ’, ὀρφναίην ἀνὰ νύκτα

μή τι παραπλάζοιτο, λαβὼν σημήια πύργου (228)

πλῶε βαθυκρήπιδος ἐπ’ εὐρέα δῆμον Ἀβύδου.

jhs

Realmente, después de la explicación dada por el profesor Giangrande (Journal of Hellenic Studies 89, 1969, p. 141, reseña de la edición de Orsini), es un tanto incomprensible que el texto siga pareciendo tan hermético o corrupto como para dejar su solución para tiempos mejores. Y es también inaudito que Eleuteri (Storia della tradizione manoscritta di Museo, Pisa 1981) considere “inspiegabili” los motivos por los que Hero y Leandro se separan en ese momento: basta releer el discurso de Hero de 174 ss. Para verlos como muy explicables. Igualmente, Eleuteri confiesa no entender muchos otros puntos y, entre ellos, es claro que no ha entendido la explicación de Giangrande, puesto que sin duda confunde aún los σημήια de 228 con el λύχνος que encenderá Hero en la noche siguiente. Según Giangrande, la lectura correcta en 228 es la de B: βαλὼν σημήια πύργου, es decir, “after having provided the tower with signals = después de haber provisto la torre de señales”, a fin de no “get off course when swimming = perder el rumbo mientras nadaba” durante la noche que aún no ha llegado, puesto que “to begin with, it is not night, but day = para empezar, no es de noche, sino de día”. Leyendo μή τι y βαλὼν y una vez tenidos en cuenta estos datos explicativos, el pasaje no parece ofrecer mayores dificultades. Ahora bien, quizás lo que a algunos aún les moleste en esta tan razonable interpretación sea algún detalle como el de la entidad de esas «señales» que Leandro «pone» (Metafóricamente: según Giangrande, Leandro por supuesto sólo has secured the presence of signals on the tower, but of course he has not carried out the installation himself literally = ha asegurado la presencia de señales de la torre, pero por supuesto que no ha llevado a cabo la instalación él mismo, literalmente,”.n. 12).) en la torre para guiarse cuando vuelva nadando por la noche a través del estrecho, señales que entonces suponemos un tanto superfluas, ya que será el λύχνος de Hero el que lo guíe. En realidad Leandro, según creo, lo que ha hecho es inspeccionar el paraje donde está la torre y fijar en su memoria la situación y disposición de ésta (ha tomado nota, diríamos nosotros, de las señas de la torre de Hero), pero no para guiarse mientras esté nadando en la oscuridad de la noche y lejos de ella, sino más probablemente para poder orientarse una vez que se haya aproximado y haya alcanzado finalmente la tierra (la descripción del lugar en 187-193 era bastante inquietante) y acceder así a la torre, en un momento en que el λύχνος (que actuaría sólo como faro en la distancia) no fuese ya lógicamente útil. ¿Qué conducta más natural que esa por parte de Leandro?

habis

Hasta aquí el texto en Habis (14) de máximo Brioso.

Y seguimos en nuestra andadura por el poema Hero y Leandro de Museo, llegando ya a los versos 232-250

 

Ἤδη κυανόπεπλος ἀνέδραμε νυκτὸς ὀμίχλη

ἀνδράσιν ὕπνον ἄγουσα καὶ οὐ ποθέοντι Λεάνδρῳ.

ἀλλὰ πολυφλοίσβοιο παρ᾿ ἠιόνεσσι θαλάσσης

ἀγγελίην ἀνέμιμνε φαεινομένων ὑμεναίων 235

μαρτυρίην λύχνοιο πολυκλαύτοιο δοκεύων,

εὐνῆς δὲ κρυφίης τηλεσκόπον ἀγγελιώτην.

ὡς δ᾿ ἴδε κυανέης λιποφεγγέα νυκτὸς ὀμίχλην

Ἡρώ, λύχνον ἔφαινεν. ἀναπτομένοιο δὲ λύχνου

θυμὸν Ἔρως ἔφλεξεν ἐπειγομένοιο Λεάνδρου. 240

λύχνῳ καιομένῳ συνεκαίετο. πὰρ δὲ θαλάσσῃ

μαινομένων ῥοθίων πολυηχέα βόμβον ἀκούων

ἔτρεμε μὲν τὸ πρῶτον, ἔπειτα δὲ θάρσος ἀείρας

τοίοις οἱ προσέλεκτο παρηγορέων φρένα μύθοις·

«Δεινὸς Ἔρως καὶ πόντος ἀμείλιχος· ἀλλὰ θαλάσσης 245

ἔστιν ὕδωρ, τὸ δ’ Ἔρωτος ἐμὲ φλέγει ἐνδόμυχον πῦρ.

ἅζεο πῦρ, κραδίη, μὴ δείδιθι νήχυτον ὕδωρ.

δεῦρό μοι εἰς φιλότητα. τί δὴ ῥοθίων ἀλεγίζεις;

ἀγνώσσεις, ὅτι Κύπρις ἀπόσπορός ἐστι θαλάσσης;

καὶ κρατέει πόντοιο καὶ ἡμετέρων ὀδυνάων.» 250

 

heroyleandroalmamater

Ya con su negro ropaje remontó la oscuridad de la noche, reportándoles el sueño a los hombres, mas no al enamorado Leandro: que a orillas de la mar de mucho bramido aguardaba el recado de unos himeneos que se le hicieran visibles y esperaba el testimonio del candil muy llorado, emisario en la distancia de un lecho furtivo. Y Hero, así vio la ciega oscuridad de la negra noche, lumbre daba al candil. Y con el candil encendido Eros prendió el corazón del impaciente Leandro. Y al tiempo que el candil también él se quemaba. Y junto a la mar, oyendo el zumbante estallido de las enloquecidas olas al romper, se echaba a temblar en un principio, mas luego, recobrado el ánimo, le decía a su espíritu tales palabras de consuelo: “Duro es Eros y amargo el mar, mas de la mar es el agua y el fuego de Eros me quema las entrañas. Elige el fuego, corazón, que las aguas caudalosas no sean tu temor. He aquí mi ruta hacia el amor: ¿por qué te preocupas de las olas? ¿no sabes que Cipris es simiente marina y dueña es del mar y de nuestras cuitas?”.

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