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Archive for 28 de octubre de 2016

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En esta serie de artículos que hoy iniciamos nos referiremos a un gran personaje de la historia que, paradójicamente, no escribió nada, pero cuyas enseñanzas y vicisitudes nos son conocidas por el testimonio de varios autores clásicos; nos referimos al gran Sócrates.

De él nos hablaron dos de sus alumnos, Platón y Jenofonte, así como autores como Diógenes Laercio, Aristófanes, Aristóteles, Antístenes, Aristóxeno, San Justino, Claudio Eliano, Plutarco. San Juan Crisóstomo o nuestro amigo Aulo Gelio, cuya referencia a la paciencia de Sócrates con su mujer Jantipa (Noches Áticas I, XVII), nos ha servido de hermosa y curiosa excusa para esta serie.

Así que empecemos con esta referencia a la paciencia socrática de Aulo Gelio. La traducción es de Manuel-Antonio Marcos Casquero y Avelino Domínguez García, en su edición de 2006 en las publicaciones de la Universidad de León:

XVII. Quanta cum animi aequitate toleraverit Socrates uxoris ingenium intractabile; atque inibi quid M. Varro in quadam satura de officio mariti scripserit.

XVII. Con cuánta ecuanimidad soportó Sócrates el carácter intratable de su esposa; opinión expresada por M. [Terencio] Varrón en una sátira sobre los deberes del marido.

 1. Xanthippe, Socratis philosophi uxor, morosa admodum fuisse fertur et iurgiosa irarumque et molestiarum muliebrium per diem perque noctem scatebat

2. Has eius intemperies in maritum Alcibiades demiratus interrogavit Socraten, quaenam ratio esset, cur mulierem tam acerbam domo non exigeret.

1 Cuentan que Jantipa, la esposa del filósofo Sócrates, tenía muy mal carácter y muy mal humor, que era proclive a las broncas y que día y noche tenia frecuentes arranques de ira e impertinencias propias de mujeres.

2 Asombrado por tales intemperancias hacia el marido, Alcibíades pregunto a Sócrates por qué motivo no echaba de casa a una mujer tan desagradable.

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Jantipa vaciando un orinal sobre Sócrates, de Emblemata Horatiana ilustrado por Otho Vaenius, 1607.

 3. “Quoniam,” inquit Socrates “cum illam domi talem perpetior, insuesco et exerceor, ut ceterorum quoque foris petulantiam et iniuriam facilius feram.”

4. Secundum hanc sententiam M. quoque Varro in satura Menippea, quam de officio mariti scripsit: “Vitium” inquit “uxoris aut tollendum aut ferendum est. Qui tollit vitium, uxorem commodiorem praestat; qui fert, sese meliorem facit.

3 “Porque, cuando en casa soporto a una mujer así -respondió Sócrates-, me acostumbro y entreno para soportar más fácilmente la insolencia y la injusticia fuera de casa”.

4 En esta línea escribió Varrón lo siguiente en una sátira menipea, en la que habla de los deberes del marido: “Los defectos de la esposa hay que eliminarlos o soportarlos. Quien elimina un defecto hace a la mujer más agradable; quien lo soporta se hace mejor a sí mismo”.

 

Sobre este “entrenamiento” doméstico de Sócrates, para mejor soportar la insolencia y la injusticia de puertas afuera nos habla Diógenes Laercio en Vida de los filósofos II, 5, 15:

Πρὸς Ξανθίππην πρότερον μὲν λοιδοροῦσαν, ὕστερον δὲ καὶ περιχέασαν αὐτῷ, « Οὐκ ἔλεγον, » εἶπεν, « ὅτι Ξανθίππη βροντῶσα καὶ ὕδωρ ποιήσει; » Πρὸς Ἀλκιβιάδην εἰπόντα ὡς οὐκ ἀνεκτὴ ἡ Ξανθίππη λοιδοροῦσα, « Ἀλλ’ ἔγωγ’, » ἔφη, « συνείθισμαι, καθαπερεὶ καὶ τροχιλίας ἀκούων συνεχές.

«Καὶ σὺ μέν,» εἶπε, «χηνῶν βοώντων ἀνέχῃ; » Τοῦ δὲ εἰπόντος, «Ἀλλά μοι ᾠὰ καὶ νεοττοὺς τίκτουσι,» « Κἀμοί,» φησί, «Ξανθίππη παιδία γεννᾷ.» Ποτὲ αὐτῆς ἐν ἀγορᾷ καὶ θοἰμάτιον περιελομένης συνεβούλευον οἱ γνώριμοι χερσὶν ἀμύνασθαι·«Νὴ Δί᾿,» εἶπεν, «ἵν᾿ ἡμῶν πυκτευόντων ἕκαστος ὑμῶν λέγῃ, εὖ Σώκρατες, εὖ Ξανθίππη;» Ἕλεγε συνεῖναι τραχείᾳ γυναικὶ καθάπερ οἱ ἱππικοὶ θυμοειδέσιν ἵπποις. «Ἀλλ᾿ ὡς ἐκεῖνοι,» φησί, «τούτων κρατήσαντες ῥᾳδίως τῶν ἄλλων περιγίνονται, οὕτω κἀγὼ Ξανθίππῃ χρώμενος τοῖς ἄλλοις ἀνθρώποις συμπεριενεχθήσομαι.»

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Sócrates y Jantipa de Kristian Zahrtman

Habiéndole injuriado de palabras una vez su mujer Jantipa, y después arrojádole agua encima, respondió: «¿No dije yo que cuando Jantipa tronaba ella llovería?» A Alcibíades, que le decía no era tolerable la maledicencia de Jantipa, respondió: «Yo estoy tan acostumbrado a ello como a oír a cada momento el estridor de la polea; y tú también toleras los graznidos de los ánsares». Replicando Alcibíades que los ánsares le ponían huevos y educaban otros ánsares, le dijo: «También a mí me pare hijos Jantipa». Quitóle ésta en una ocasión el palio en el foro, y como los familiares instasen a Sócrates a que castigase la injuria, respondió: «Pardiez, que sería una bella cosa que nosotros riñésemos y vosotros clamaseis: No más Sócrates, no más Jantipa». Decía que «con la mujer áspera se debe tratar como hacen con los caballos falsos y mal seguros los que los manejan; pues así como éstos, habiéndolos domado, usan con más facilidad de los leales, así también yo después de sufrir a Jantipa me es más fácil el comercio con todas las demás gentes».

La traducción es de José Ortiz y Sainz, en Gredos

 Por cierto, en Diógenes Laercio en Vida de los filósofos II, 5, 8, leemos que tuvo dos mujeres:

φησὶ δ’ Ἀριστοτέλης δύο γυναῖκας αὐτὸν [scil. Socratem] ἀγαγέσθαι, προτέραν μὲν Ξανθίππην, ἐξ ἧς αὐτῷ γενέσθαι Λαμπροκλέα˙ δευτέραν δὲ Μυρτώ, τὴν Ἀριστείδου τοῦ δικαίου θυγατέρα, ἣν καὶ ἄπροικον λαβεῖν, ἐξ ἧς γενέσθαι Σωφρονίσκον καὶ Μενέξενον.

Aristóteles escribe que tuvo (sc. Sócrates) dos mujeres propias: la primera, Jantipa, de la cual hubo a Lamprocle; la segunda, Mirto, hija de Arístides el Justo, la que recibió indotada, y de la cual tuvo a Sofronisco y a Menexeno.

 La traducción es de José Ortiz y Sainz, en Gredos

También San Juan Crisóstomo, en la Homilía 26 a la Primera Epístola a los Romanos de San Pablo (edición de Migne, 61, página 224):

Λέγεται γοῦν τις καὶ τῶν ἔξωθεν φιλοσόφων μοχθηρὰν ἔχων γυναῖκα καὶ φλύαρον καὶ πάροινον, πρὸς τοὺς ἐρωτῶντας, τίνος ἕνεκεν τοιαύτην ἔχων ἀνέχεται, εἰπεῖν, ὥστε γυμνάσιον καὶ παλαίστραν ἔχειν φιλοσοφίας ἐπὶ τῆς οἰκίας· ῎Εσομαι γὰρ τοῖς λοιποῖς πραότερος, φησὶν, ἐν ταύτῃ καθ᾿ ἑκάστην παιδευόμενος τὴν ἡμέραν.

Se dice que uno de los filósofos paganos que tenía una mujer perversa, charlatana y borracha, a quienes le preguntaban por qué motivo soportaba aguantarla, decía que para tener un gimnasio y una palestra de filosofía en su casa. “Pues así seré más pacífico con los demás”, decía, “educado cada día en ella”.

 

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Aulo Gelio se refiere a la sátira Menipea de Varrón, de la cual conservamos el Fragmento 83 de la edición de Bucheler sobre el oficio de los maridos.

  DE OFFICIO MARITI

Vitium uxoris aut tollendum aut ferendum est: qui tollit vitium, uxorem commodiorem praestat; qui fert, sese meliorem facit.

“Los defectos de la esposa hay que eliminarlos o soportarlos. Quien elimina un defecto hace a la mujer más agradable; quien lo soporta se hace mejor a sí mismo”.

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