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Archive for 20/01/17

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Haciendo un alto en la obra Paideia de Jaeger, cuyo apartado Sócrates, educador, dentro del capítulo II (La herencia de Sócrates), del libro III (En busca del centro divino), páginas 403 a 457, estamos glosando, volvemos a las fuentes clásicas sobre el sabio ateniense.

Diógenes Laercio, Vidas de los filósofos, II, 28

Ἦν δ’ ἱκανὸς καὶ τῶν σκωπτόντων αὐτὸν ὑπερορᾶν. καὶ ἐσεμνύνετο ἐπὶ τῇ εὐτελείᾳ, μισθόν τε οὐδένα εἰσεπράξατο. καὶ ἔλεγεν ἥδιστα ἐσθίων ἥκιστα ὄψου προσδεῖσθαι· καὶ ἥδιστα πίνων ἥκιστα τὸ μὴ παρὸν ποτὸν ἀναμένειν· καὶ ἐλαχίστων δεόμενος ἔγγιστα εἶναι θεῶν. τοῦτο δ’ ἐνέσται καὶ παρὰ τῶν κωμῳδοποιῶν λαβεῖν, οἳ λανθάνουσιν ἑαυτοὺς δι’ ὧν σκώπτουσιν ἐπαινοῦντες αὐτόν. Ἀριστοφάνης μὲν οὕτως·

ὦ τῆς μεγάλης ἐπιθυμήσας σοφίας ἄνθρωπε δικαίως,

ὡς εὐδαίμων παρ’ Ἀθηναίοις καὶ τοῖς Ἕλλησι διάξεις.

εἶ γὰρ μνήμων καὶ φροντιστής, καὶ τὸ ταλαίπωρον ἔνεστιν

ἐν τῇ γνώμῃ, κοὔτε τι κάμνεις οὔθ’ ἑστὼς οὔτε βαδίζων, οὔτε ῥιγῶν ἄχθει λίαν, οὔτ’ ἀρίστων ἐπιθυμεῖς, οἴνου τ’ ἀπέχει κἀδηφαγίας καὶ τῶν ἄλλων ἀνοήτων.

Ἀμειψίας δ’ ἐν τρίβωνι παράγων αὐτὸν φησὶν οὕτως·

Σώκρατες ἀνδρῶν βέλτιστ’ ὀλίγων, πολλῷ δὲ ματαιόταθ’, ἥκεις

καὶ σὺ πρὸς ἡμᾶς. καρτερικός γ’ εἶ. πόθεν ἄν σοι χλαῖνα γένοιτο;

β. τουτὶ τὸ κακὸν κατ’ ἐπήρειαν τῶν σκυτοτόμων γεγένηται.

α. οὗτος μέντοι πεινῶν οὕτως οὐπώποτ’ ἔτλη κολακεῦσαι.

τοῦτο δ’ αὐτοῦ τὸ ὑπεροπτικὸν καὶ μεγαλόφρον ἐμφαίνει καὶ Ἀριστοφάνης λέγων οὕτως,

ὅτι βρενθύει τ’ ἐν ταῖσιν ὁδοῖς, καὶ τὠφθαλμὼ παραβάλλεις,

κἀνυπόδητος κακὰ πόλλ’ ἀνέχει, κἀν ἡμῖν σεμνοπροσωπεῖς.

 

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Tenía ánimo para sufrir a cuantos lo molestaban y perseguían. Amaba la frugalidad en la mesa, y nunca pidió recompensa de sus servicios. Decía que «quien come con apetito, no necesita de viandas exquisitas; y el que bebe con gusto, no busca bebidas que no tiene a mano». Esto se puede ver aún en los poetas cómicos, los cuales lo alaban en lo mismo que presumen vituperado. Así habla de él Aristófanes:

¡Oh tú, justo amador de la sapiencia,

cuán felice serás con los de Atenas,

y entre los otros griegos cuán felice!

Y luego:

Si memoria y prudencia no te faltan,

y en las calamidades sufrimiento,

no te fatigarás si en pie estuvieres,

sentado, o caminando.

Tú no temes el frío ni la hambre,

abstiéneste del vino y de la gula,

con otras mil inútiles inepcias.

Amipsias lo pinta con palio, y dice:

¡Oh Sócrates, muy bueno entre los pocos,

y todo vanidad entre los muchos!

¡Finalmente, aquí vienes y nos sufres!

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Ese grosero manto 

¿de dónde lo tomaste?

Esa incomodidad seguramente

nació de la malicia del ropero.

Por más hambre que tuviese, nunca pudo hacer de parásito.

Cuánto aborrecía esta vergonzosa adulación lo testifica Aristófanes, diciendo:

Lleno de vanidad las calles andas,

rodeando la vista a todas partes.

Caminando descalzo, y padeciendo

trabajos sin cesar, muestras, no obstante,

siempre de gravedad cubierto el rostro.

 

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Diógenes Laercio, Vidas de los filósofos, II, 35

 Ταῦτα δὴ καὶ τοιαῦτα λέγων καὶ πράττων πρὸς τῆς Πυθίας ἐμαρτυρήθη, Χαιρεφῶντι ἀνελούσης ἐκεῖνο δὴ τὸ περιφερόμενον,

ἀνδρῶν ἁπάντων Σωκράτης σοφώτατος.

ἀφ’ οὗ δὴ καὶ ἐφθονήθη μάλιστα· καὶ δὴ καὶ ὅτι διήλεγχε τοὺς μέγα φρονοῦντας ἐφ’ ἑαυτοῖς ὡς ἀνοήτους, καθάπερ ἀμέλει καὶ τὸν Ἄνυτον, ὡς καὶ ἐν τῷ Πλάτωνός ἐστι Μένωνι. οὗτος γὰρ οὐ φέρων τὸν ὑπὸ Σωκράτους χλευασμὸν πρῶτον μὲν ἐπήλειψεν αὐτῷ τοὺς περὶ Ἀριστοφάνην, ἔπειτα καὶ Μέλητον συνέπεισεν ἀπενέγκασθαι κατ’ αὐτοῦ γραφὴν ἀσεβείας καὶ τῶν νέων διαφθορᾶς.

Ἀπηνέγκατο μὲν οὖν τὴν γραφὴν ὁ Μέλητος, εἶπε δὲ τὴν δίκην Πολύευκτος, ὥς φησι Φαβωρῖνος ἐν Παντοδαπῇ ἱστορίᾳ· συνέγραψε δὲ τὸν λόγον Πολυκράτης ὁ σοφιστής, ὥς φησιν Ἕρμιππος, ἢ Ἄνυτος, ὥς τινες· προητοίμασε δὲ πάντα Λύκων ὁ δημαγωγός.

Ἀντισθένης δ’ ἐν ταῖς τῶν φιλοσόφων Διαδοχαῖς καὶ Πλάτων ἐν Ἀπολογίᾳ τρεῖς αὐτοῦ κατηγορῆσαί φασιν, Ἄνυτον καὶ Λύκωνα καὶ Μέλητον· τὸν μὲν Ἄνυτον ὡς ὑπὲρ τῶν δημιουργῶν καὶ τῶν πολιτικῶν ὀργιζόμενον· τὸν δὲ Λύκωνα ὑπὲρ τῶν ῥητόρων· καὶ τὸν Μέλητον ὑπὲρ τῶν ποιητῶν, οὓς ἅπαντας ὁ Σωκράτης διέσυρε. Φαβωρῖνος δέ φησιν ἐν τῷ πρώτῳ τῶν Ἀπομνημονευμάτων μὴ εἶναι ἀληθῆ τὸν λόγον τὸν Πολυκράτους κατὰ Σωκράτους· ἐν αὐτῷ γάρ, φησί, μνημονεύει τῶν ὑπὸ Κόνωνος τειχῶν ἀνασταθέντων, ἃ γέγονεν ἔτεσιν ἓξ τῆς τοῦ Σωκράτους τελευτῆς ὕστερον. καὶ ἔστιν οὕτως ἔχον.

Ἡ δ’ ἀντωμοσία τῆς δίκης τοῦτον εἶχε τὸν τρόπον· ἀνάκειται γὰρ ἔτι καὶ νῦν, φησὶ Φαβωρῖνος, ἐν τῷ Μητρῴῳ· τάδε ἐγράψατο καὶ ἀντωμόσατο Μέλητος Μελήτου Πιτθεὺς Σωκράτει Σωφρονίσκου Ἀλωπεκῆθεν· ἀδικεῖ Σωκράτης, οὓς μὲν ἡ πόλις νομίζει θεοὺς οὐνομίζων, ἕτερα δὲ καινὰ δαιμόνια εἰσηγούμενος· ἀδικεῖ δὲ καὶ τοὺς νέους διαφθείρων. τίμημα θάνατος.

 

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Estas y otras muchas cosas que decía y ejecutaba fueron causa de que la pitonisa testificase de él tan ventajosamente, dando a Querefón aquel oráculo tan sabido de todos:

Sócrates es el sabio entre los hombres.

Esto excitó contra él la envidia de muchos que se tenían también por sabios, infiriendo que el oráculo los declaraba ignorantes. Meleto y Ánito eran de éstos, como dice Platón en el diálogo Menón. No podía Ánito sufrir que Sócrates se burlase de él, e incitó primeramente a Aristófanes contra él; después indujo a Meleto a que lo acusase de impío y corrompedor de la juventud. En efecto, Meleto lo acusó y dio la sentencia Polieucto, según dice Favorino en su Historia varia. Escribió la disertación acusatoria el sofista Polícrates, como refiere Hermipo, o bien Ánito, según otros afirman; pero el orador Licón lo ordenó todo. Antístenes en las Sucesiones de los filósofos y Platón en la Apología dicen que los acusadores de Sócrates fueron tres, a saber: Ánito, Licón y Meleto. Que Ánito instaba en nombre de los artesanos y magistrados del pueblo; Licón por parte de los oradores, y Meleto por la de los poetas, a todos los cuales había reprendido Sócrates. Favorino en el libro II de sus Comentarios dice que no es de Polícrates la disertación contra Sócrates, puesto que en ella se hace mención de los muros de Atenas que restauró Conón; lo cual fue seis años después de la muerte de Sócrates, y así es la verdad.

La acusación jurada que, según Favorino, todavía se conserva en el Metroo (templo de Atenas ubicado en el ágora y dedicado a la Gran Madre de los dioses), fue como sigue: «Meleto Piteense, hijo de Meleto, acusa a Sócrates Alopecense, hijo de Sofronisco, de los delitos siguientes: Sócrates quebranta las leyes negando la existencia de los dioses que la ciudad tiene recibidos e introduciendo otros nuevos; y obra contra las mismas leyes corrompiendo la juventud. La pena debida es la muerte».

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