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Archive for 23/01/17

sibilino

Usamos el adjetivo sibilino, para referirnos, generalmente, a una persona o acción señalando que es oscura o parece encerrar un secreto importante, que es susceptible de tener varias interpretaciones. También se suele usar para calificar al lenguaje que crea un clima de misterio, con pretensiones de profundidad: Siempre habla de manera sibilina, incluso para decir cosas sin importancia.

Como sinónimos de sibilino podemos usar enigmático, misterioso, recóndito, oscuro, hermético, esotérico, confuso, impenetrable.

En la red hemos visto muchos ejemplos de la expresión sibilino, aplicado a sustantivos como forma, manera, lengua, presencia, persona o agravante. He aquí algunos:

El anonimato que este medio facilita da lugar a farsantes con lengua sibilina como usted sin dar pruebas de nada.

 Esto es una “sibilina forma de reconocer una falsa unidad de la lengua”.

 Este texto me sirve para ilustrar lo que los psicólogos llamamos conducta pasivo – agresiva. La conducta pasivo agresiva es una forma sibilina de mostrar el enfado, una forma de tirar la piedra y esconder la mano donde en vez de enfrentar lo que nos pasa aprendemos a frustrar cualquier iniciativa que la otra persona pueda tomar en la relación con nosotros.

 Hay personas que agotan, que engullen tu tiempo, la paciencia y tu energía. Son presencias sibilinas doctoradas en promesas incumplidas que nunca están en paz y siembran guerras con el mundo entero. Por eso, hemos de ser selectos y sabios en nuestras relaciones y rodearnos solo de ellas: de las personas que inspiran.

 He conocido a una persona así. Su condición femenina parece que le añade un agravante de perversión, un agravante sibilino, sinuoso, inextricable, casi misterioso.

 Una mención especial merecen aquellas personas tan sibilinas que son capaces de usar el y tú más sin que haya ni siquiera un comentario previo hacia ellas. Conscientes de sus propias limitaciones lanzan un ataque con la esperanza que de ese modo no se descubran sus propias debilidades y carencias.

 

De la palabra “sibilino” (del latín sibyllinus, y éste del griego σιβύλλειος) dice el diccionario de la RAE lo siguiente:

  1. adjetivo Perteneciente o relativo a la sibila.
  2. adjetivo Misterioso u oscuro, a veces con apariencia de importante.

De sibila (del latín sibylla, y éste del griego σίβυλλα) dice:

  1. Mujer sabia a quien los antiguos atribuyeron espíritu profético.

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Los escritores antiguos sólo reconocen una Sibila. Así leemos en Platón Fedro 244b:

ἥ τε γὰρ δὴ ἐν Δελφοῖς προφῆτις αἵ τ᾽ ἐν Δωδώνῃ ἱέρειαι μανεῖσαι μὲν πολλὰ δὴ καὶ καλὰ ἰδίᾳ τε καὶ δημοσίᾳ τὴν Ἑλλάδα ἠργάσαντο, σωφρονοῦσαι δὲ βραχέα ἢ οὐδέν: καὶ ἐὰν δὴ λέγωμεν Σίβυλλάν τε καὶ ἄλλους, ὅσοι μαντικῇ χρώμενοι ἐνθέῳ πολλὰ δὴ πολλοῖς προλέγοντες εἰς τὸ μέλλον ὤρθωσαν, μηκύνοιμεν ἂν δῆλα παντὶ λέγοντες. τόδε μὴν ἄξιον ἐπιμαρτύρασθαι, ὅτι καὶ τῶν παλαιῶν οἱ τὰ ὀνόματα τιθέμενοι οὐκ αἰσχρὸν ἡγοῦντο οὐδὲ ὄνειδος μανίαν:

Porque la profetisa de Delfos, efectivamente, y las sacerdotisas de Dodona, es en pleno delirio cuando han sido causa de muchas y hermosas cosas que han ocurrido en la Hélade, tanto privada s como públicas, y pocas o ninguna, cuando estaban en su sano juicio. Y no digamos ya de la Sibila y de cuantos, con divino vaticinio, predijeron acertadamente, a muchos, muchas cosas para el futuro. Pero si nos alargamos ya con estas cuestiones, acabaríamos diciendo lo que ya es claro a todos. Sin embargo, es digno de traer a colación el testimonio de aquellos, entre los hombres de entonces, que plasmaron los nombres y que no pensaron que fuera algo par a avergonzarse o una especie de oprobio la manía.

La traducción es de Emilio LLedó Íñigo, en Gredos.

También Aristófanes, en La Paz 1095, cita a “la Sibila”, como si fuera una sola:

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Ἱεροκλῆς

ποῖον γὰρ κατὰ χρησμὸν ἐκαύσατε μῆρα θεοῖσιν;

Τρυγαῖος

ὅνπερ κάλλιστον δήπου πεποίηκεν Ὅμηρος:

‘ὣς οἱ μὲν νέφος ἐχθρὸν ἀπωσάμενοι πολέμοιο

Εἰρήνην εἵλοντο καὶ ἱδρύσανθ᾽ ἱερείῳ.

αὐτὰρ ἐπεὶ κατὰ μῆρ᾽ ἐκάη καὶ σπλάγχν᾽ ἐπάσαντο,

ἔσπενδον δεπάεσσιν: ἐγὼ δ᾽ ὁδὸν ἡγεμόνευον:’

χρησμολόγῳ δ᾽ οὐδεὶς ἐδίδου κώθωνα φαεινόν.

Ἱεροκλῆς

οὐ μετέχω τούτων: οὐ γὰρ ταῦτ᾽ εἶπε Σίβυλλα.

Τρυγαῖος

ἀλλ᾽ ὁ σοφός τοι νὴ Δί᾽ Ὅμηρος δεξιὸν εἶπεν:

‘ἀφρήτωρ ἀθέμιστος ἀνέστιός ἐστιν ἐκεῖνος,

ὃς πολέμου ἔραται ἐπιδημίου ὀκρυόεντος.’

 

Hierocles: ¿En obediencia a que oráculo asáis estas piernas para los dioses?

Trigeo: Al más bello de cuantos compuso Homero: “Así ellos, la nube enemiga de Guerra alejando de sí, a Paz eligieron y la instalaron en un santuario; y luego, una vez consumidos los fémures y desparramadas las vísceras, libación hacían en las copas y yo camino abría”; y nadie le daba al recitador de oráculos un brillante copón.

Hierocles: Nada tengo que ver con eso; eso no es lo que dijo la Sibila.

Trigeo: Pero, por Zeus, el sabio Homero dijo atinadamente: Sin familia, sin ley y sin hogar es aquel que ama la guerra, plaga horrorosa que en el pueblo se asienta” (Ilíada IX, 63-64 =

ἀφρήτωρ ἀθέμιστος ἀνέστιός ἐστιν ἐκεῖνος

ὃς πολέμου ἔραται ἐπιδημίου ὀκρυόεντος.)

 

La traducción es de Luis M. Macía Aparicio, en Gredos.

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