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Archive for 16/02/17

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En esta alternancia entre fragmentos de la Paideia de Jaeger, en el apartado Sócrates, educador, dentro del capítulo II (La herencia de Sócrates), del libro III (En busca del centro divino) y las fuentes sobre el filósofo de Alopece, vamos con una nueva tanda de fuentes, en la que traemos al cómico Éupolis, al prolífico y polifacético Plutarco, a Musonio Rufo y a Claudio Eliano.

Éupolis, fragmento 352, no deja en buen lugar al pobre Sócrates, a quien tilda de charlatán:

μισῶ δὲ καὶ τὸν Σωχράτην, τὸν πτωχόν ἀδολέσχην,

ὃς τἆλλα μὲν πεφρόντικεν,

ὁπόθεν δὲ καταφαγεῖν ἔχοι τούτου κατημέληκεν.

Y odio también a Sócrates, el pobre charlatán, que está enfrascado en los demás pensamientos y, de dónde pueda comer, de eso se despreocupa.

eupolis

Plutarco, De Liberis educandis, 14, 10c, nos habla de la paciencia, para no irritarse, de Sócrates y apunta a las burlas de Aristófanes:

τό γε μὴν ἀόργητον ἀνδρός ἐστι σοφοῦ. Σωκράτης μὲν γάρ, λακτίσαντος αὐτὸν νεανίσκου θρασέος μάλα καὶ βδελυροῦ, τοὺς ἀμφ᾽ αὑτὸν ὁρῶν ἀγανακτοῦντας καὶ σφαδάζοντας ὡς καὶ διώκειν αὐτὸν ἐθέλειν, “ἆρ᾽” ἔφησε ‘καὶ εἲ μ᾽ ὄνος ἐλάκτισεν, ἀντιλακτίσαι τοῦτον ἠξιώσατ᾽ ἄν;” οὐ μὴν ἐκεῖνός γε παντελῶς κατεπροίξατο, πάντων δ᾽ αὐτὸν ὀνειδιζόντων καὶ λακτιστὴν ἀποκαλούντων ἀπήγξατο. Ἀριστοφάνους δέ, ὅτε τὰς Νεφέλας ἐξέφερε , παντοίωςπᾶσαν ὕβριν αὐτοῦ κατασκεδαννύντος, καί τινος τῶν παρόντων ‘κᾆτα τοιαῦτ᾽ ἀνακωμῳδοῦντος οὐκ ἀγανακτεῖς” εἰπόντος “ὦ Σώκρατες;” “μὰ Δι’ οὐκ ἔγωγε” ἔφησεν˙”ὡς γὰρ ἐν συμποσίῳ μεγάλῳ τῷ θεάτρῳ σκώπτομαι.”

El no irritarse es, ciertamente, propio de un hombre sabio. Así Sócrates, habiéndole dado a él un puntapié un joven muy atrevido y desvergonzado, al ver que los que estaban a su alrededor se indignaban y excitaban y querían perseguirlo, dijo: “¿Acaso también, si un asno me hubiera coceado, habríais considerado digno que yo le devolviera la coz?” Ciertamente, aquél no quedó del todo sin castigo, pues como todos lo injuriaban y le llamaban coceador, se ahorcó. Habiendo divulgado Aristófanes, cuando estreno sus Nubes, todo tipo de insolencias contra él y habiendo dicho uno de los presentes: “¿No te irritas, oh Sócrates, al ser ridiculizado de tal manera?”, respondió: “No, por Zeus, al menos yo, no, pues soy objeto de burla en el teatro como en un gran banquete”.

musonio

Musonio Rufo, Disertaciones X, 54, 9-55, 2, insiste en las mismas ideas:

καὶ γὰρ µικρόψυχον τὸ ἀγανακτεῖν ἢ ἐπιτείνεσθαι περὶ τῶν τοιούτων· πρᾴως δὲ καὶ ἡσύχως οἴσει τὸ συμβάν, ἐπεὶ καὶ πρέπον τοῦτο τῷ βουλομένῳ εἶναι μεγαλόφρονι. Σωκράτης γοῦν οὕτω διακείμενος φανερὸς ἦν, ὃς δημοσίᾳ λοιδορηθεὶς ὑπ’ Ἀριστοφάνους, οὐχ ὅπως ἠγανάκτησεν, ἀλλὰ καὶ ἐντυχὼν ἠξίου αὐτὸν εἰ καὶ πρὸς ἄλλο τι τοιοῦτον βούλοιτο χρῆσθαι αὐτῷ. ταχύ γ’ ἂν ἐκεῖνος ἐν ὀλίγοις λοιδορούμενος ἐχαλέπηνεν, ὃς οὐδὲ ἐν θεάτρῳ λοιδορηθεὶς ἠγανάκτει

Y es que es cosa pusilánime el enfadarse o excitarse por tales asuntos. Sobrellevarás lo que suceda mansa y tranquilamente, porque eso es incluso conveniente para quien quiera ser magnánimo. Era evidente que estaba en esa disposición de ánimo Sócrates, que fue insultado en público por Aristófanes (En su comedia Las Nubes, en donde se nos presenta a un Sócrates subido en una especie de cesta colgante y discurriendo sobre temas como la medida del salto de la pulga y la procedencia de los sonidos de los insectos.) no para hacerle enfadar, sino para que, al toparse con esta circunstancia, mostrara su valía por si también quería servirse de ello para alguna otra cosa. Pronto iba a irritarse aquél porque le insultaran ante unos pocos, él, que no se había enfadado ni siquiera cuando le insultaron en el teatro.

 

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Imagen de Emblemata et aliquot nummis antiqui operis, cum emendatione et auctario copioso ipsius autoris, libro de emblemas publicado en 1564 o antes por Johannes Sambucus (János Zsámboky: 1531 – 1584): Fidípides y Estrepsíades discuten ante Sócrates, que está en un cesto colgante.

Claudio Eliano, Historias curiosas II, 1, nos habla de Sócrates como preceptor del joven Alcibíades:

καὶ ταῦτα Σωκράτους πρὸς Ἀλκιβιάδην. ὃ μὲν ἠγωνία καὶ ἐδεδίει πάνυ σφόδρα ἐς τὸν δῆμον παρελθεῖν τὸ μειράκιον: ἐπιθαρσύνων δὲ αὐτὸν καὶ ἐγείρων ὁ Σωκράτης ῾οὐ καταφρονεῖσ᾽ εἶπεν ῾ἐκείνου τοῦ σκυτοτόμου;᾿ τὸ ὄνομα ἐπειπὼν αὐτοῦ. φήσαντος δὲ τοῦ Ἀλκιβιάδου ὑπολαβὼν πάλιν ὁ Σωκράτης ῾ἔτι δὲ ἐκείνου τοῦ ἐν τοῖς κύκλοις κηρύττοντος ἢ ἐκείνου τοῦ σκηνορράφου;᾿ ὁμολογοῦντος δὲ τοῦ μειρακίου ῾οὐκοῦν᾽ ἔφη ὁ Σωκράτης ῾ὁ δῆμος ὁ Ἀθηναίων ἐκ τοιούτων ἤθροισται: καὶ εἰ τῶν καθ᾽ ἕνα καταφρονεῖς, καταφρονητέον ἄρα καὶ τῶν ἠθροισμένων,᾿ μεγαλοφρόνως ταῦτα ὁ τοῦ Σωφρονίσκου καὶ τῆς Φαιναρέτης τὸν τοῦ Κλεινίου καὶ τῆς Δεινομάχης διδάσκων.

Éstas fueron algunas de las palabras que Sócrates dirigió a Alcibíades. A éste, cuando todavía era adolescente, le angustiaba y atemorizaba de manera especial tomar la palabra ante el pueblo. Sócrates, con la intención de animarlo y provocarlo, le dijo: “¿No sientes desprecio por aquel zapatero?” y añadió su nombre. Cuando Alcibíades asintió, Sócrates, tomando de nuevo la palabra, dijo: “¿Y por aquel que pregona entre corros de gente, o por aquel otro fabricante de tiendas?”. Al mostrar su acuerdo el joven hijo de Clinias, Sócrates le dijo: “Pues bien, el pueblo ateniense está formado por personas como ésas. Y si sientes desprecio por cada uno de ellos individualmente, debes despreciarlos también; cuando están reunidos”. Con estas enseñanzas el hijo de Sofronisco y Fenárete educaba noblemente al hijo de Clinias y Dinómaca.

 

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Claudio Eliano, Historias curiosas I, 16 nos cuenta una anécdota a propósito de la muerte del sabio ateniense:

ὅτε ἧκεν ἡ ναῦς ἡ ἐκ Δήλου, καὶ ἔδει Σωκράτην ἀποθνήσκειν, ἀφίκετο ἐς τὸ δεσμωτήριον Ἀπολλόδωρος ὁ τοῦ Σωκράτους ἑταῖρος, χιτῶνά τε αὐτῷ φέρων ἐρίων πολυτελῆ καὶ εὐήτριον καὶ ἱμάτιον τοιοῦτο. καὶ ἠξίου ἐνδύντα αὐτὸν τὸν χιτῶνα καὶ θοιμάτιον περιβαλόμενον εἶτα οὕτω πιεῖν τὸ φάρμακον. ἔλεγε γὰρ αὐτῷ καλῶν ἐνταφίων μὴ ἀμοιρήσειν, εἰ ἐν αὐτοῖς ἀποθάνοι: καὶ γὰρ οὖν καὶ προκείσεσθαι σὺν τῷ κόσμῳ τὸν νεκρὸν οὐ πάνυ τι ἀδόξως. ταῦτα τὸν Σωκράτην ὁ Ἀπολλόδωρος: ὃ δὲ οὐκ ἠνέσχετο, ἀλλ᾽ ἔφη πρὸς τοὺς ἀμφὶ τὸν Κρίτωνα καὶ Σιμμίαν καὶ Φαίδωνα ῾καὶ πῶς ὑπὲρ ἡμῶν καλῶς Ἀπολλόδωρος οὑτοσὶ δοξάζει, εἴ γε πεπίστευκεν ὅτι μετὰτὴν ἐξ Ἀθηναίων φιλοτησίαν ἔτι ὄψεται Σωκράτην; εἰ γὰρ οἴεται τὸν ὀλίγῳ ὕστερον ἐρριμμένον ἐν ποσὶ καὶ κεισόμενόν γε εἶναι ἐμέ, δῆλός ἐστί με οὐκ εἰδώς.᾿

Cuando arribó la nave de Delos y llegó el momento de ajusticiar a Sócrates, Apolodoro, un compañero de Sócrates, se acercó a la prisión para traerle una cara túnica de lana finamente tejida y un manto de las mismas características. Le pidió que, tras vestirse con la túnica y envolverse en el manto, bebiese la cicuta. Argumentaba que no se vería privado de un buen entierro si moría así vestido, pues en efecto, con tales ropas su cadáver sería expuesto con toda dignidad. Ésa fue la petición que Apolodoro le hizo a Sócrates. Pero éste no admitió su propuesta, sino que dijo a quienes estaban con Critón, Simias y Fedón: «¿Y cómo puede Apolodoro tener una justa opinión de mí si está convencido de que, incluso tras este amistoso brindis que me ofrecen los atenienses y después de beber ese veneno, seguiré siendo Sócrates? Pues si cree que yo seré ese cuerpo que dentro de poco estará arrojado a sus pies y yacerá muerto, está claro que no me conoce».

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La muerte de Sócrates (1788), óleo sobre lienzo de 99 x 136 cm., de Jean-François-Pierre Peyron.  Joslyn Art Museum, Omaha, Nebraska, Estados Unidos

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