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Archive for 4/03/17

balsaodiseo

Nos falta ofrecer las dos notas a pie de página que José Guillermo Montes Cala aporta a los versos 321 y 322 del poema Hero y Leandro, de Museo el Gramático.

 

La primera nota se refiere al verso 321 (πολλάκι δ’ αὐτὸν ἄνακτα Ποσειδάωνα θαλάσσης = y mil veces a Posidón mismo, señor de la mar). En Ovidio, Heroidas XIX, 129 ss., es Hero y no Leandro quien suplica a Neptuno.

 

Non favet, ut nunc est, teneris locus iste puellis;

hac Helle periit, hac ego laedor aqua.

At tibi flammarum memori, Neptune, tuarum

nullus erat ventis impediendus amor:

si neque Amymone nec, laudatissima forma,

criminis est Tyro fabula vana tui,

lucidaque Alcyone Calyceque Hecataeone nata,

et nondum nexis angue Medusa comis

flavaque Laudice caeloque recepta Celaeno

et quarum memini nomina lecta mihi.

Has certe pluresque canunt, Neptune, poetae

molle latus lateri conposuisse tuo.

Cur igitur, totiens vires expertus amoris,

adsuetum nobis turbine claudis iter?

Parce, ferox, latoque mari tua proelia misce;

seducit terras haec brevis unda duas.

Te decet aut magnas magnum iactare carinas

aut etiam totis classibus esse trucem;

turpe deo pelagi iuvenem terrere natantem

gloriaque est stagno quolibet ista minor.

Este sitio no es bueno, como está ahora, para las tiernas muchachas; por culpa de estas aguas murió Hele, y por ellas sufro también yo. Pero ningún amor se debería ver contrariado con vientos por tu culpa, Neptuno, fiel a tu fuego: si no son vanos rumores de falsos delitos lo de Amimone y lo de Tiro, tan famosa por su belleza, y lo de la reluciente Alcione, y Ceix, la hija de Hecateón y lo de Medusa, cuando su melena todavía no estaba atada con serpientes, y lo de la rubia Laódice, y Celeno, admitida en el cielo, y lo de muchas que recuerdo haber leido. Los poetas cantan que éstas al menos, y muchas otras, fueron, Neptuno, las que juntaron su delicado cuerpo con tu cuerpo. ¿Por qué, entonces, tú, que tantas veces has sentido los embates del amor, nos cierras con torbellinos el camino acostumbrado? ¡Basta, enemigo fiero! Traba tus combates con el ancho mar. Éste es un pequeno trecho de agua que separa dos continentes. A ti te cuadra chocar tu grandeza contra grandes barcos, o incluso enzarzarte con flotas enteras. Pero es una vergüenza que el dios del mar asuste a un joven nadador, es una hazaña indigna incluso de un estanque cualquiera.

 

vientosulises

 

La segunda nota se refiere al verso 322 (Ἀτθίδος οὐ βορέην ἀμνήμονα κάλλιπε νύμφης = ni a Bóreas, olvidadizo de su esposa del Ática (Oritía, raptada por Bóreas), dejó atrás).

Cf. la súplica de Leandro a Bóreas en Ovidio, Heroidas XVIII, 37 ss.

At tu, de rapidis inmansuetissime ventis,

quid mecum certa proelia mente geris?

In me, si nescis, Borea, non aequora, saevis.

Quid faceres, esset ni tibi notus amor?

Tam gelidus quod sis, num te tamen, improbe, quondam

ignibus Actaeis incaluisse negas?

Gaudia rapturo siquis tibi claudere vellet

aerios aditus, quo paterere modo?

Parce, precor, facilemque move moderatius auram!

Imperet Hippotades sic tibi triste nihil!

Vana peto; precibusque meis obmurmurat ipse

quasque quatit, nulla parte coercet aquas.

Nunc daret audaces utinam mihi Daedalus alas!

Icarium quamvis hinc prope litus abest.

boreas-raptando-a-oritia-francesco-solimena

Bóreas raptando a Oritía (1729), óleo sobre lienzo de 86 x 114 cm., de Francesco Solimena. Gemäldegallerie, Kunsthistorisches Museum de Viena

Escucha, tú, el más bravo de todos los vientos devastadores, ¿Por qué con actitud tan firme te enfrentas a mi? Bóreas, es conmigo, no con el mar, con quien te ensañas, ¿lo sabes? ¿Qué serías capaz de hacer si no supieras lo que es el amor? Por más helado que seas, maldito, ¿vas a negar que hubo un tiempo en que ardías presa del amor de una actea? Si cuando ibas a robar esos deleites, alguien hubiera querido cerrarte los pasadizos del aire, ¿cómo lo habrias tomado? ¡Por favor, ten compasión, mueve con menos fuerza una brisa favorable! Que a cambio el Hipótada no te ordene nunca nada enfadoso. Me esfuerzo en balde: el viento refunfuña ante mis súplicas, y por ninguna parte calma las aguas que el mismo sacude.¡Ojalá que ahora me diera Dédalo sus atrevidas alas, aunque aquí cerca esté la ribera Icaria!

La traducción de Ovidio es de Ana Martínez Vega, en Gredos

Afrontamos los versos 323 a 332 del poema Hero y Leandro, de Museo el Gramático

ἀλλά οἱ οὔ τις ἄρηγεν, Ἔρως δ’ οὐκ ἤρκεσε Μοίρας.

πάντοθι δ’ ἀγρομένοιο δυσάντεϊκύματος ὁλκῷ

τυπτόμενος πεφόρητο. ποδῶν δὲ οἱ ὤκλασεν ὁρμὴ 325

καὶ σθένος ἦν ἀνόνητον ἀκοιμήτων παλαμάων.

πολλὴ δ’ αὐτόματος χύσις ὕδατος ἔρρεε λαιμῷ

καὶ ποτὸν ἀχρήιστον ἀμαιμακέτου πίεν ἅλμης.

καὶ δὴ λύχνον ἄπιστον ἀπέσβεσε πικρὸς ἀήτης

καὶ ψυχὴν καὶ ἔρωτα πολυτλήτοιο Λεάνδρου. 330

[νείκεσε δ᾽ ἀγριόθυμον ἐπεσβολίηισιν ἀήτην·

ἤδη γὰρ φθιμένοιο μόρον θέσπισσε Λεάνδρου.]

Ἡ δ’ ἔτι δηθύνοντος ἐπαγρύπνοισιν ὀπωπαῖς  

ἵστατο κυμαίνουσα πολυκλαύτοισι μερίμναις.

 

Pero nadie le ayudó, que Eros no quiso librarlo de las Moiras. Maltrecho por el violento empuje de las olas, que de todas partes concurrían, dejábase llevar, y le fallaba la propulsión de sus pies, y de sus paralizadas manos no podía sacar fuerzas para tomar impulso. Y un copioso caudal de agua por sí mismo le venía a la garganta y tomaba la bebida, que no aprovecha, de la irresistible mar salada. Y el duro viento apagó el candil traicionero y el alma y el amor del muy sufrido Leandro. Hero increpó con violentas palabras al viento de corazón fiero, pues presagió la suerte de Leandro muerto, porque ya se retrasaba. Estaba allí plantada, con los ojos bien despiertos, llevada por el oleaje de sus lúgubres cuitas.

 

William_Hamilton_-_Leander_Taking_Leave_of_Hero_Before_Swimming_Back_Across_the_Hellespont

Leander Taking Leave of Hero Before Swimming Back Across the Hellespont (pluma y tinta marrón, acuarela, aguada gris y tiza roja con raspado), 44 x 277 cm., de William Hamilton (1751-1801). Yale Center for British Art. New Haven, Conneticut.

1. (τυπτόμενος πεφόρητο = Dejábase llevar = 325). Cf. Odisea V, 319 s., 327.

τὸν δ’ ἄρ’ ὑπόβρυχα θῆκε πολὺν χρόνον, οὐδὲ δυνάσθη

αἶψα μάλ’ ἀνσχεθέειν μεγάλου ὑπὸ κύματος ὁρμῆς·

εἵματα γάρ ἑ βάρυνε, τά οἱ πόρε δῖα Καλυψώ.

ὀψὲ δὲ δή ῥ’ ἀνέδυ, στόματος δ’ ἐξέπτυσεν ἅλμην

πικρήν, ἥ οἱ πολλὴ ἀπὸ κρατὸς κελάρυζεν.

ἀλλ’ οὐδ’ ὧς σχεδίης ἐπελήθετο, τειρόμενός περ,

ἀλλὰ μεθορμηθεὶς ἐνὶ κύμασιν ἐλλάβετ’ αὐτῆς,

ἐν μέσσῃ δὲ καθῖζε τέλος θανάτου ἀλεείνων.

τὴν δ’ ἐφόρει μέγα κῦμα κατὰ ῥόον ἔνθα καὶ ἔνθα.

Mucho tiempo permaneció Odiseo sumergido, que no pudo salir a flote inmediatamente por el gran ímpetu de las olas y porque le pesaban los vestidos que le había entregado la divinal Calipso. Sobrenadó, por fin, despidiendo de la boca el agua amarga que asimismo le corría de la cabeza en sonoros chorros. Mas, aunque fatigado, no perdía de vista la balsa; sino que, moviéndose con vigor por entre las olas, la asió y se sentó en medio de ella para evitar la muerte.

El gran oleaje llevaba la balsa de acá para allá, según la corriente.

Traducción de Luis Segalà.

segala

Lluís Segalà i Estalella

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