Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 19/03/17

(Auto)epitafios (I)

AULUS-GELLI-bernatmetge1

 

Permítasenos, ante todo, el uso en el título de este artículo de una palabra inexistente en el diccionario de la RAE, aunque bastante usada en la red.

La “musa”, el inspirador ha sido de nuevo Aulo Gelio, quien, en sus Noches Áticas I, XXIV aporta los epitafios, compuestos por ellos mismos, de tres antiguos poetas latinos: Nevio, Plauto y Pacuvio.

XXIV. Tria epigrammata trium veterum poetarum, Naevii, Plauti, Pacuvii, quae facta ab ipsis sepulcris eorum incisa sunt.

XXIV. Tres epitafios de tres poetas antiguos, Nevio, Plauto y Pacuvio, compuestos por ellos mismos y grabados en sus tumbas.

1. Trium poetarum inlustrium epigrammata, Cn. Naevii, Plauti, M. Pacuvii, quae ipsi fecerunt et incidenda sepulcro suo reliquerunt, nobilitatis eorum gratia et venustatis scribenda in his commentariis esse duxi.

1 Consideré que era un homenaje a su belleza y nobleza escribir en estos comentarios los epitafios de tres poetas ilustres, C. Nevio, Plauto y M. Pacuvio, compuestos por ellos y mandados grabar sobre sus tumbas.

 

nevio

Cneo Nevio

 2. Epigramma Naevi plenum superbiae Campanae, quod testimonium iustum esse potuisset, nisi ab ipso dictum esset:

inmortales mortales si foret fas flere,

fierent divae Camenae Naevium poetam.

itaque postquam est Orcho traditus thesauro,

obliti sunt Romae loquier lingua Latina.

2 El epitafio de Nevio, lleno de orgullo campano, podría haber sido un testimonio justo, si no hubiera sido dictado por él:

“Si estuviera permitido que los dioses lloraran por los hombres, las Camenas

llorarían al poeta Nevio, porque, después que fue entregado

a las moradas del Orco, en Roma se han olvidado de hablar en latín”.

 

Cebrià Montserrat, en su traducción de la colección Bernat Metge, nos dice, respecto al orgullo de Nevio, que, en efecto, los habitantes de la Campania pasaban por ser muy orgullosos.

3. Epigramma Plauti, quod dubitassemus, an Plauti foret, nisi a M. Varrone positum esset in libro de poetis primo:

postquam est mortem aptus Plautus, Comoedia luget,

scaena est deserta, dein Risus, Ludus Iocusque

et Numeri innumeri simul omnes conlacrimarunt.

3 El epitafio de Plauto, de cuya autenticidad dudaríamos si no hubiera sido incluido por M, [Terencio] Varrón en el libro I de su obra Los poetas, es éste:

“Desde que Plauto murió, la comedia llora,

la escena está desierta, y juntos lloran la Risa, el Juego,

la Diversión y los Versos multirrítmicos”.

 

aulo-gelio_noches-aticas_1706

 

4. Epigramma Pacuvii verecundissimum et purissimum dignumque eius elegantissima gravitate: adulescens, tam etsi properas, hoc te saxulum rogat ut se aspicias, deinde, quod scriptum est, legas.

Hic sunt poetae Pacuvi Marci sita

ossa. Hoc volebam, nescius ne esses. Vale.

4 El epitafio de Pacuvio es muy modesto, muy escueto, sobrio y elegante: “Muchacho, aunque llevas prisa, esta piedra te ruega que la mires y que a continuación leas lo que está escrito:

“Aquí yacen los huesos del poeta Marco Pacuvio.

Quería que lo supieras. Adiós”

La traducción es de Manuel-Antonio Marcos Casquero y Avelino Domínguez García, en ediciones de la Universidad de León, 2006. En notas al pie dicen:

Camenas: Las Musas.

Los poetas: Obra perdida de Varrón, solo mencionada por Gelio en este pasaje y en 17,21,43.

antes-que-anochezca-arenas

El poeta cubano Reinaldo Arenas (1943-1990), autor de una obra mágico-realista y opuesto al régimen castrista, escribió este autoepitafio:

Mal poeta enamorado de la luna,

no tuvo más fortuna que el espanto;

y fue suficiente pues como no era un santo

sabía que la vida es riesgo o abstinencia,

que toda gran ambición es gran demencia

y que el más sórdido horror tiene su encanto.

Vivió para vivir que es ver la muerte

como algo cotidiano a la que apostamos

un cuerpo espléndido o toda nuestra suerte.

Supo que lo mejor es aquello que dejamos

-precisamente porque nos marchamos-.

Todo lo cotidiano resulta aborrecible,

sólo hay un lugar para vivir, el imposible.

Conoció la prisión, el ostracismo,

el exilio, las múltiples ofensas

típicas de la vileza humana;

pero siempre lo escoltí cierto estoicismo

que le ayudó a caminar por cuerdas tensas

o a disfrutar del esplendor de la mañana.

Y cuando ya se bamboleaba surgía una ventana

por la cual se lanzaba al infinito.

No quiso ceremonia, discurso, duelo o grito,

ni un túmulo de arena donde reposase el esqueleto

(ni después de muerto quiso vivir quieto).

Ordenó que sus cenizas fueran lanzadas al mar

donde habrán de fluir constantemente.

No ha perdido la costumbre de soñar:

espera que en sus aguas se zambulla algún adolescente.

(Nueva York, 1989)

frase-benedetti

Otro poeta sudamericano Mario Benedetti, tiene su propio autoepitafio:

Autoepitafio

Algunos dicen que morí de pena;

de veras no me acuerdo; sé que había

una nube blanquísima en el cielo

y un ave errante que dejaba huellas

y me parece que eran de alegría.

Otros sostienen que morí de gozo;

yo tampoco me acuerdo; sé que había

un jilguero encantado con su canto

y un sauce que evaluaba con la lluvia

su cotejo de lágrimas prolijas.

Sí recuerdo que había conocidos,

gente expansiva, ufana como pocas;

hablaban del mercado de valores

de arte culinaria, de informática

de fútbol, de tabernas, de amnistía…

De pronto llegó un soplo de silencio;

todo quedó en un coro de callados;

se miraron perplejos, porque en medio

de aquella vanagloria de la nada

una muchacha pronunció mi nombre.

Aquí se puede escuchar, recitado por él mismo:

Anuncios

Read Full Post »