Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 15/04/17

dioninisio-de-halicarnasso

Grabado que representa a Dionisio de Halicarnaso sacada del Códice Ambrosiano

El breve repaso a las fuentes clásicas sobre las Sibilas nos lleva ahora a Dionisio de Halicarnaso, quien, en Historia Antigua de Roma, IV, 62, refiere también la anécdota que veíamos en Aulo Gelio (Noches Áticas I, XIX) sobre la mujer que se presentó ante Tarquinio (Prisco o Soberbio, no está claro) con nueve libros que, según ella, contenían los oráculos sibilinos:

Λέγεται δέ τι καὶ ἕτερον ἐπὶ τῆς Ταρκυνίου δυναστείας πάνυ θαυμαστὸν εὐτύχημα τῇ Ῥωμαίων ὑπάρξαι πόλει εἴτε θεῶν τινος εἴτε δαιμόνων εὐνοίᾳ δωρηθέν· ὅπερ οὐ πρὸς ὀλίγον καιρόν, ἀλλ´ εἰς ἅπαντα τὸν βίον πολλάκις αὐτὴν ἔσωσεν ἐκ μεγάλων κακῶν. Γυνή τις ἀφίκετο πρὸς τὸν τύραννον οὐκ ἐπιχωρία βύβλους ἐννέα μεστὰς Σιβυλλείων χρησμῶν ἀπεμπολῆσαι θέλουσα. Οὐκ ἀξιοῦντος δὲ τοῦ Ταρκυνίου τῆς αἰτηθείσης τιμῆς πρίασθαι τὰς βύβλους ἀπελθοῦσα τρεῖς ἐξ αὐτῶν κατέκαυσε· καὶ μετ´ οὐ πολὺν χρόνον τὰς λοιπὰς ἓξ ἐνέγκασα τῆς αὐτῆς ἐπώλει τιμῆς. Δόξασα δ´ ἄφρων τις εἶναι καὶ γελασθεῖσα ἐπὶ τῷ τὴν αὐτὴν τιμὴν αἰτεῖν περὶ τῶν ἐλαττόνων, ἣν οὐδὲ περὶ τῶν πλειόνων ἐδυνήθη λαβεῖν, ἀπελθοῦσα πάλιν τὰς ἡμισείας τῶν ἀπολειπομένων κατέκαυσε καὶ τὰς λοιπὰς  τρεῖς ἐνέγκασα τὸ ἴσον ᾔτει χρυσίον.

Se cuenta que durante el reinado de Tarquinio aconteció para la ciudad de Roma otro afortunado y muy admirable suceso, regalo de la benevolencia de algún dios o divinidad, y que no durante poco tiempo, sino muchas veces durante toda la vida de la ciudad, la ha salvado de grandes males. Cierta mujer extranjera se presentó ante el tirano con el deseo de vender nueve libros llenos de oráculos sibilinos. Como Tarquinio no consideró conveniente comprar los libros al precio que pedía, la mujer se marchó y quemó tres de ellos. No mucho tiempo después, trajo los seis restantes e intentó venderlos al mismo precio. Como se la consideró loca y fue objeto de burlas por pedir por menos libros el mismo precio que antes no había conseguido cobrar por mas, se marchó otra vez, quemó la mitad de los libros que le quedaban y, llevando los tres restantes, pidió la misma cantidad.

 

La traducción es de Almudena Alonso y Carmen Seco, en Gredos, que dicen en nota al pie:

Unos escritores sitúan este hecho en el reinado de Tarquinio el Soberbio y otros en el de Tarquinio Prisco.

(Los oráculos sibilinos) eran una recopilación de oráculos atribuidos a la Sibila de Cumas.

 

historia-antigua-de-roma-dionisio-de-halicarnaso-gredos

Θαυμάσας δὴ τὸ βούλημα τῆς γυναικὸς ὁ Ταρκύνιος τοὺς οἰωνοσκόπους μετεπέμψατο καὶ διηγησάμενος αὐτοῖς τὸ πρᾶγμα, τί χρὴ πράττειν, ἤρετο. Κἀκεῖνοι διὰ σημείων τινῶν μαθόντες, ὅτι θεόπεμπτον ἀγαθὸν ἀπεστράφη, καὶ μεγάλην συμφορὰν ἀποφαίνοντες τὸ μὴ πάσας αὐτὸν τὰς βύβλους πρίασθαι, ἐκέλευσαν ἀπαριθμῆσαι τῇ γυναικὶ τὸ χρυσίον, ὅσον ᾔτει καὶ τοὺς περιόντας τῶν χρησμῶν λαβεῖν. Ἡ μὲν οὖν γυνὴ τὰς βύβλους δοῦσα καὶ φράσασα τηρεῖν ἐπιμελῶς ἐξ ἀνθρώπων ἠφανίσθη.

Tarquinio, admirado de la resolución de la mujer, hizo llamar a los augures, les expuso el asunto y les preguntó que debía hacer. Ellos, que por ciertos indicios se dieron cuenta de que se había rechazado un bien enviado por los dioses, declararon que era una gran desgracia que no hubiera comprado todos los libros y le aconsejaron pagar a la mujer el dinero que pedía y adquirir los oráculos que quedaban. La mujer entregó los libros y, después de recomendar que los custodiaran celosamente, desapareció de entre los hombres.

 

Ταρκύνιος δὲ τῶν ἀστῶν ἄνδρας ἐπιφανεῖς δύο προχειρισάμενος καὶ δημοσίους αὐτοῖς θεράποντας δύο παραζεύξας ἐκείνοις ἀπέδωκε τὴν τῶν βιβλίων φυλακήν, ὧν τὸν ἕτερον Μάρκον Ἀτίλιον ἀδικεῖν τι δόξαντα περὶ τὴν πύστιν καταμηνυθέντα ὑφ´ ἑνὸς τῶν δημοσίων, ὡς πατροκτόνον εἰς ἀσκὸν ἐνράψας βόειον ἔρριψεν εἰς τὸ πέλαγος.

Por su parte, Tarquinio, tras elegir a dos ciudadanos ilustres y asignarles dos esclavos públicos, les confió la custodia de los libros. A uno de los hombres, Marco Atilio, hallado culpable de deslealtad, después de haber sido denunciado por uno de los esclavos, lo arrojó al mar, como a un parricida, dentro de un saco de cuero cosido.

Almudena Alonso y Carmen Seco, en Gredos, dicen en nota al pie:

Parricida: La palabra parricidium se empleaba también, como aquí, para la traición a la patria. A los que se hallaba culpables de este crimen se les castigaba metiéndolos en un saco de cuero cosido con un perro, un gallo, una víbora y una avispa dentro y arrojándolos al mar.

 

frase-la_historia_es_una_filosofia_en_ejemplos_-dionisio_de_halicarnaso

Μετὰ δὲ τὴν ἐκβολὴν τῶν βασιλέων ἡ πόλις ἀναλαβοῦσα τὴν τῶν χρησμῶν προστασίαν ἄνδρας τε τοὺς ἐπιφανεστάτους ἀποδείκνυσιν αὐτῶν φύλακας, οἳ διὰ βίου ταύτην ἔχουσι τὴν ἐπιμέλειαν στρατειῶν ἀφειμένοι καὶ τῶν ἄλλων τῶν κατὰ πόλιν πραγματειῶν, καὶ δημοσίους αὐτοῖς παρακαθίστησιν, ὧν χωρὶς οὐκ ἐπιτρέπει τὰς ἐπισκέψεις τῶν χρησμῶν τοῖς ἀνδράσι ποιεῖσθαι.

Tras la expulsión de los reyes, la ciudad asume el cuidado de los oráculos y designa para su custodia a los ciudadanos más distinguidos, que desempeñan este cargo de por vida y quedan exentos de prestaciones militares y de cualquier otra obligación ciudadana, y les asigna esclavos públicos en cuya ausencia no se permite a los hombres consultar los oráculos.

 

Συνελόντι δ´ εἰπεῖν οὐδὲν οὕτω Ῥωμαῖοι φυλάττουσιν οὔθ´ ὅσιον κτῆμα οὔθ´ ἱερὸν ὡς τὰ Σιβύλλεια θέσφατα. Χρῶνται δ´ αὐτοῖς, ὅταν ἡ βουλὴ ψηφίσηται, στάσεως καταλαβούσης τὴν πόλιν ἢ δυστυχίας τινὸς μεγάλης συμπεσούσης κατὰ πόλεμον ἢ τεράτων τινῶν καὶ φαντασμάτων μεγάλων καὶ δυσευρέτων αὐτοῖς φανέντων, οἷα πολλάκις συνέβη. Οὗτοι διέμειναν οἱ χρησμοὶ μέχρι τοῦ Μαρσικοῦ κληθέντος πολέμου κείμενοι κατὰ γῆς ἐν τῷ ναῷ τοῦ Καπιτωλίνου Διὸς ἐν λιθίνῃ λάρνακι, ὑπ´ ἀνδρῶν δέκα φυλαττόμενοι.

En una palabra, los romanos no guardan nada, ni sagrado ni profano, con tanto cuidado como los oráculos de la Sibila. Los consultan, por orden del Senado, cuando una revuelta se apodera de la ciudad, cuando en una guerra sobreviene una gran catástrofe o, como muchas veces ha sucedido, cuando se les aparecen grandes prodigios o visiones de difícil interpretación. Estos oráculos, hasta la llamada guerra marsia, permanecieron bajo tierra en el templo de Júpiter Capitolino, en una urna de piedra, vigilados por diez hombres.

 

Guerra marsia: la Guerra Social (91-88 a. C.)

Diez hombres: Decemviri. Estos diez hombres habían sustituido en el 397 a. C. a los dos (duoviri) de los primeros tiempos. Después de Sila, fueron quince (quindecimviri sacris faciundis). César elevó su número a dieciséis, y durante el Imperio eran corrientes los supernumerarios.

sacerdotesromanos

Anuncios

Read Full Post »