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Archive for 18/04/17

fulgencio-mythologiarum

Iniciamos en el anterior capítulo de esta serie sobre el poema Hero y Leandro, de Museo el Gramático, un breve repaso a las fuentes grecolatinas citadas por María Jesús Franco Durán (Universidad de Salzburgo, Austria) en su trabajo El mito de Hero y Leandro: algunas fuentes grecolatinas y supervivencia en el Siglo de Oro español.

Habíamos hablado de Marcial, Ovidio, Virgilio y Estacio. Y ahora proseguimos con las aportadas en el citado trabajo. Nosotros aportamos texto y traducción de las obras citadas.

En Fulgencio (Mitologiarum, Libro III, IV) también Leandro nada en la noche hasta que se muere a causa de la lámpara apagada por el viento.

Amor cum periculo saepe concordat et dum ad illud solum notat quod diligit, numquam uidet quod expedit. Eros enim Graece amor dicitur, Leandrum uero dici uoluerunt quasi lisinandron, id est solutionem uirorum; solutio enim uiri amorem parturit. Sed natat nocte, id est: in obscuro temptat pericula. Ero quoque in amoris similitudine fingitur. Lucernam fert; et quid aliud amor nisi et flammam ferat et desideranti periculosam uiam ostendat. Cito tamen extinguitur, quia iuuenilis amor non diu perdurat. Denique nudus natat illa uidelicet causa, quod suos affectatores amor et nudare nouerit et periculis sicut in mari iactare. Nam et extincta lucerna utrisque mors est procurata maritima, hoc in euidenti significans quod in utroque sexu uapore aetatis extincto libido commoritur. In mari uero mortui feruntur uelut in humorem frigidae senectutis; omne enim caloratae iuuentutis igniculum torpidae ueternositatis algescit in senio.

El amor es a menudo cercano al peligro; y cuando tiene ojos sólo para aquello que ama, nunca ve lo que es conveniente. En griego Eros es la palabra para amor, mientras que Leandro se ha querido traducir como “lisiandron”, esto es, la perdición o disolución de los hombres: la perdición produce amor en un hombre. Pero (Leandro) nada de noche, es decir, arrostra el peligro en la oscuridad. Hero, también, es representada en la semejanza del amor. Lleva un candil, y ¿qué otra cosa es el amor, sino que lleve una antorcha e ilumine a su amado el peligroso camino? Pero pronto se extingue, porque el amor juvenil no dura mucho tiempo. Finalmente, (Leandro) nada desnudo ciertamente por esta causa, porque el amor puede desnudar a sus seguidores y arrojarlos al peligro como en el mar. Pues para ambos la muerte en el mar se produce por la extinción de la luz, y esto claramente significa que para cualquier sexo el deseo muere con la extinción del ardor de la juventud. Ciertamente, los muertos son llevados en el mar como en la humedad de la fría vejez: pues toda chispa de la juventud ardiente se enfría en el declive del entumecido letargo.

 

mitografosgriegos

En Mythographus Vaticanus 1, 28 y II, 262 se alude a las dos ciudades separadas por el mar, Sesto y Abido, el enamoramiento de los jóvenes en la fiesta y el trayecto de Hero durante la noche dirigido por la lámpara que un día se apaga. Leandro llega muerto a la costa y Hero se suicida precipitándose en el mar. En todas las fuentes grecolatinas tratadas en este trabajo hay una mención expresa al trayecto de Leandro desde Abido a Sesto. Este recorrido es real y posible. Lord Byron atravesó a nado el Helesponto en 1810.

I, 28: Historia Leandri et Herus.

[1] Sestios et Abidon urbes uicinae erant et interfluentis maris arto diuisae; una earum celebris extitit per Leandrum, pulcherrimum iuuenem, altera per [C]heron pulcherrimam mulierem. [2] Quibus absentibus amor imis concaluit mentibus; iuuenis autem impatiens ignis omni modo quaerebat premendae uirginis copiam, sed nullo ad Heron terra[m] aditu inuento, simul calore et audacia impulsus, se ponto tradidit sicque natando singulas noctes puellam adiit, oblato ex aduerso turris lumine puellae studio, quo nocturnum iter ad eam dirigere posset. [3] Quadam uero nocte cum acrius solito imminens uentus faculam extingueret, errando et inscius quo cursum teneret nando interiit. [4] Cuius corpus dum postero die eiectum <in> litore fluctibus Hero uidisset, dolore instincta culmi[mi]ne cecidit. [5] Sic cum quo sortita fuit partem mundanae uoluptatis, cum eo et pertulit damnum mortiferae acerbitatis.

Sesto y Abido eran ciudades vecinas y separadas por un estrecho del mar que entre ellas fluía; una de ellas fue célebre a causa de Leandro, joven bellísimo, la otra por Hero, mujer de gran belleza. Cuando estaban separados, el amor ardía en lo más interno de sus almas; el joven, ciertamente impaciente de pasión buscaba de cualquier modo oportunidad de estar ceca de la doncella, pero no hallando ningún acceso por tierra hacia Hero, impulsado a un tiempo por el ardor y la audacia, se lanzó al mar y así nadando todas las noches llegaba hasta la muchacha, con la ayuda de un candil que el afán de la muchacha mostraba desde la torre al otro lado del estrecho, para que pudiera dirigir su nocturno camino hacia ella. Pero cierta noche, cuando un repentino viento más fuerte de lo acostumbrado extinguió la antorcha, (Leandro) desoriéntandose y sin saber hacia dónde dirigir su carrera a nado, murió. Cuando, al día siguiente, Hero vió su cuerpo arrojado por las olas a la playa, herida de dolor se lanzó desde un acantilado. De este modo, con aquél con quien compartió el deseo mundano, con ése también soportó el daño de la mortífera amargura.

 

moyaquevedo

Francisca Moya del Baño, en su trabajo final de licenciatura de 1965, El tema de Hero y Leandro en la literatura española, incicia así el apartado Historia del tema:

El poema de Hero y Leandro, citado por el bizantino Tzetzes en el siglo XII, es olvidado en la Edad Media y empieza a influir en la Moderna a finales del XV y en el XVI, dice M. Pelayo. No obstante, las Heroidas no habían dejado de leerse.

Es un hecho, pues, la extensión en el tiempo de estos amores y su éxito continuado en las más diversas épocas; suele presentar bastantes variantes, pero lo central pemanece.

Dice Menéndez Pelayo: “El tema poético tratado por las literaturas clásicas se encuentra con gran riqueza de formas en la poesía popular, sin que todas ellas puedan ser explicadas por imitación literaria. En la India existe una leyenda semejante y en el Penjab se enseña el sepulcro de dos amantes, cuya muerte fue igual a la de Hero y Leandro; pero no puede afirmarse si la leyenda procedía de Grecia, como otras tantas que de allí llegaron después de la expedición de Alejandro, o si es una antigua fábula aria que tuviese dos diversas manifestaciones en pueblos procedentes del mismo tronco. La primera versión completa que conocemos es el breve y lindo poema de Museo» Menéndez Pelayo plantea el problema siguiente: el bellísimo tema ¿pertenece al folklore universal, o a las literaturas clásicas, de donde por oscuras derivaciones pasó a los cantos populares? Podríamos añadir otra posibilidad cuestionable: ¿Pertenece a la literatura oriental?

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Marcelino Menéndez Pelayo (1856-1912). Foto del Centro de Documentación de la Imagen de Santander

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