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Archive for 4/06/17

Seguimos con los extractos de la traducción de Boscán del poema de Museo Hero y Leandro, y seguimos con el pasaje de los versos 808 a 904. Leandro había manifestado su determinación de cruzar el Helesponto para reunirse con Hero.

 

Así lo será a mí pasar a nado

este braço de mar, yendo a tu torre,

que ir en barco sería perder tiempo.

Y tomar para esto por compañía

sería no acudir a tu secreto.

Cosa tan importante y deseada,

yo solo é de gozar d’hazella toda.

Yo mismo seré’l barco y el remero,

y siendo el llevador seré’l llevado.

Yo romperé las ondas de Neptuno,

y mi proa porné contra los vientos

d’Eolo, y no me turbarán los Phocas,

ni me ternán las muy peinadas Nimphas,

aunque Thetis allí venga con ellas,

mostrando los sus pechos sobre’l agua.

Ni aquellos con sus rostros monstruosos,

ni aquestas con sus hermosuras blandas,

divertirme podrán de mi camino.

(c) Sir Christopher Cook, Bt; Supplied by The Public Catalogue Foundation

No temeré los montes de las aguas,

ni el bramido del mar embravecido,

viendo que voy adonde’stás, iré

por camino muy llano y muy seguro.

Solamente una cosa t’encomiendo:

que, cuando acordarás que yo a ti vaya,

en la noche me pongas una lumbre,

muy junto a la ventana donde duermes,

porque mejor saber yo pueda el punto

de cuándo é d’ir, y al tiempo que ya fuere,

en lo escuro, atinar sea más fácil.

Tu lumbre me será la cierta guía

con que será guiado mi vïage

hasta tomar derechamente’l puerto.

No será menester alçar los ojos,

cansados y adormidos, para’l norte.

..

(Mar embravecido y muerte de Leandro; posterior suicidio de Hero: 2733-2793)

Un rato fue siguiendo su camino,

con trabajo, pero podía hazello,

mas ya después que allá, más adelante

llegó, la mar s’embraveció del todo,

rebentando sus furias concebidas;

envistieron los vientos con sus fuerças,

el Aquilón, el Áfrico y el Euro,

haziendo sierras espantosas d’agua;

los truenos y los rayos s’alcançavan;

el cielo se rompía en torbellinos

y la mar del furor que padecía

hasta’l hondón s’abría espesas vezes.

Peleava en mitad destas fortunas

sin desmayar un punto el triste moço,

luchando con sus pies y con sus manos,

rompiendo por la muerte y por las ondas,

teniéndose entre tantos enemigos;

Hero and Leander c.1875 Henry Hugh Armstead 1828-1905 Bequeathed by the artist 1906 http://www.tate.org.uk/art/work/N02054

pero la tempestad creciendo andava,

y aunque la noche a la mañana s’iva,

no havía’sperança allí de ningún día.

Este andar peleando duró tanto

que Leandro, que’n fin era de carne,

començó, el triste, de perder sus fuerças.

Empeçaron sus braços a vencerse,

sus piernas anduvieron desmayando,

entrávale la muerte con el agua,

y dél a su plazer tomava el tiempo.

Él, viéndose morir entre’stos males,

la postrer cosa que hizo el desdichado

fue alçar los ojos a mirar su lumbre.

Y aquel poco d’aliento que tenía,

echóle todo en un gemido baxo,

embuelto en la mitad del nombre d’Hero.

Y allí un golpe le dio del mar tan bravo,

que le sorbió del todo en un instante,

y en este mismo punto, un torbellino

acabó de matar la lumbrezilla,

testigo fiel y dulce mensagera,

d’estos fieles y dulces amadores.

Começó a esclarecer en este tiempo,

y Hero, con furia de mortal congoxa,

con los ojos buscando toda el agua,

buscando las riberas y buscando

más allá que llegava con su vista,

no viendo nada, en fin, cayó de pechos

en la ventana, sobre las barandas.

Y acaso, sin sentir cosa que hiziese,

que ya poco sentido le quedava,

hazia’l pie de la torre miró el suelo,

y su Leandro vio muerto en l’arena.

Entonces, con la ravia de la muerte,

a rasgar empeçó sus vestiduras,

mesando sus cabellos y arañando

su lindo rostro, sus hermosos pechos,

inchiendo d’aullidos todo’l campo.

Tras esto, así, sin más pensar su muerte,

dexándose caer de la ventana,

dio sobre’l cuerpo muerto de Leandro,

que aún entonces se l’acabava el mundo.

Y así se fueron juntas las dos almas

a los campos Elisios para siempre.

 

Hasta aquí los extractos de la traducción de Boscán.

 

Y, tras ellos, continuamos ofreciendo información sobre la pervivencia del mito de Hero y Leandro en la literatura española, para la que estamos usando tres fuentes: el prólogo de García Gual a la edición de José Guillermo Montes Cala, en Gredos; el trabajo El mito de Hero y Leandro: algunas fuentes grecolatinas y supervivencia en el Siglo de Oro español de María Jesús Franco Durán (Universidad de Salzburgo, Austria) y el de Francisca Moya del Baño, El tema de Hero y Leandro en la literatura española.

En el prólogo a la edición de Hero y Leandro de Museo, escribe García Gual:

Algunos años antes de que Boscán romancease la leyenda a partir del epilio de Museo, su amigo Garcilaso había compuesto un gran soneto sobre el episodio amoroso de trágico final. Es el soneto que comienza: (Pasando el mar Leandro el animoso) (el XXIX de sus sonetos), que tendría muchos ecos en nuestras letras y será glosado espléndidamente por Francisco de Aldana.

He aquí el soneto de Garcilaso de la Vega:

SONETO XXIX

Pasando el mar Leandro el animoso,

en amoroso fuego todo ardiendo,

esforzó el viento, y fuese embraveciendo

el agua con un ímpetu furioso.

Vencido del trabajo presuroso,

contrastar a las ondas no pudiendo,

y más del bien que allí perdía muriendo

que de su propia vida congojoso,

como pudo, ’sforzó su voz cansada

y a las ondas habló d’esta manera,

mas nunca fue su voz dellas oída:

«Ondas, pues no se escusa que yo muera,

dejadme allá llegar, y a la tornada

vuestro furor esecutá en mi vida.

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