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Archive for 5 05+01:00 octubre 05+01:00 2017

Sócrates buscando a Alcibíades en la casa de Aspasia (1861), óleo sobre lienzo de  Jean-Léon Gérôme (1824-1904). Museo de Bellas Artes de Valenciennes

Seguimos con la relación entre Sócrates y Alcibíades a la que se refiere Plutarco en Vida de Alcibíades IV, 4:

ταχὺ δὲ ποιησάμενος συνήθη, καὶ λόγων ἀκούσας οὐχ ἡδονὴν ἄνανδρον ἐραστοῦ θηρεύοντος, οὐδὲ φιλημάτων καὶ ψαύσεως προσαιτοῦντος, ἀλλ᾽ ἐλέγχοντος τὸ σαθρὸν τῆς ψυχῆς αὐτοῦ καὶ πιεζοῦντος τὸν κενὸν καὶ ἀνόητον τῦφον, ἔπτηξ᾽ ἀλέκτωρ δοῦλος ὣς κλίνας πτερόν.

καὶ τὸ μὲν Σωκράτους ἡγήσατο πρᾶγμα τῷ ὄντι θεῶν ὑπηρεσίαν εἰς νέων ἐπιμέλειαν εἶναι καὶ σωτηρίαν· καταφρονῶν δ᾽ αὐτὸς ἑαυτοῦ, θαυμάζων δ᾽ ἐκεῖνον, ἀγαπῶν δὲ τὴν φιλοφροσύνην, αἰσχυνόμενος δὲ τὴν ἀρετήν, ἐλάνθανεν εἴδωλον ἔρωτος, ὥς φησιν ὁ Πλάτων, ἀντέρωτα κτώμενος, ὥστε θαυμάζειν ἅπαντας ὁρῶντας αὐτὸν Σωκράτει μὲν συνδειπνοῦντα καὶ συμπαλαίοντα καὶ συσκηνοῦντα, τοῖς δ᾽ ἄλλοις ἐρασταῖς χαλεπὸν ὄντα καὶ δυσχείρωτον, ἐνίοις δὲ καὶ παντάπασι σοβαρῶς προσφερόμενον, ὥσπερ Ἀνύτῳ τῷ Ἀνθεμίωνος.

Entró, pues, muy luego en su confianza, y oyendo la voz de un amador que no andaba a caza de placeres indignos, ni solicitaba indecentes caricias, sino que le echaba en cara los vicios de su alma y reprimía su vano y necio orgullo, Como gallo vencido en la pelea, dejó caer acobardado el ala. Veía en esto la obra de Sócrates; pero en la realidad la reputaba ministerio de los Dioses en beneficio y salvación de los jóvenes. Desconfiándose, pues, de sí mismo, mirando a aquel con admiración, apreciando su benevolencia y acatando su virtud, insensiblemente abrazó el ídolo del amor, o, según la expresión de Platón, el contramor o amor correspondido. Maravillábanse todos, por tanto, de verle cenar con Sócrates y ejercitarse y habitar con él, mientras que se mostraba con los demás amadores áspero y desabrido; y aun a algunos los trataba con altanería, como a Ánito el de Antemión.

 

 

ἐτύγχανε μὲν γὰρ ἐρῶν τοῦ Ἀλκιβιάδου, ξένους δε τινας ἑστιῶν ἐκάλει κἀκεῖνον ἐπὶ τὸ δεῖπνον. ὁ δὲ τὴν μὲν κλῆσιν ἀπείπατο, μεθυσθεὶς δ᾽ οἴκοι μετὰ τῶν ἑταίρων ἐκώμασε πρὸς τὸν Ἄνυτον, καὶ ταῖς θύραις ἐπιστὰς τοῦ ἀνδρῶνος καὶ θεασάμενος ἀργυρῶν ἐκπωμάτων καὶ χρυσῶν πλήρεις τὰς τραπέζας, ἐκέλευσε τοὺς παῖδας τὰ ἡμίση λαβόντας οἴκαδε κομίζειν πρὸς αὐτόν, εἰσελθεῖν δ᾽ οὐκ ἠξίωσεν, ἀλλὰ ταῦτα πράξας ἀπῆλθε. τῶν οὖν ξένων δυσχεραινόντων καὶ λεγόντων ὡς ὑβριστικῶς καὶ ὑπερηφάνως εἴη τῷ Ἀνύτῳ κεχρημένος ὁ Ἀλκιβιάδης, «ἐπιεικῶς μὲν οὖν,» ὁ Ἄνυτος ἔφη, «καὶ φιλανθρώπως· ἃ γὰρ ἐξῆν αὐτῷ λαβεῖν ἅπαντα, τούτων ἡμῖν τὰ μέρη καταλέλοιπεν.»

 Amaba éste a Alcibíades, y teniendo a cenar a unos huéspedes, le convidó al banquete: rehusó él el convite; pero habiendo encasa bebido largamente con otros amigos, fuese a casa de Ánito para darle un chasco: púsose a la puerta del comedor, y viendo las mesas llenas de fuentes de plata y oro, dio orden a los criados de que tomaran la mitad de todo aquello y se lo llevaran a casa; esto sin pasar de allí, y antes se retiró con los criados. Prorrumpieron los huéspedes en quejas, diciendo que Alcibíades se había portado injuriosa e indecorosamente con Ánito; más éste respondió: “No, sino con mucha equidad y moderación, pues que habiendo sido dueño de llevárselo todo, aún nos ha dejado parte”.

 

Sócrates y Alcibíades (1813-1816), óleo sobre lienzo de 32,7 x 24,1 cm., de Christopher Wilhelm Eckersberg. Thorvaldsen Museum de Copenhague

 

 Y seguimos con el capítulo 6:

Ὁ δὲ Σωκράτους ἔρως πολλοὺς ἔχων καὶ μεγάλους ἀνταγωνιστὰς πῇ μὲν ἐκράτει τοῦ Ἀλκιβιάδου, δι᾽ εὐφυΐαν ἁπτομένων τῶν λόγων αὐτοῦ καὶ τὴν καρδίαν στρεφόντων καὶ δάκρυα ἐκχεόντων, ἔστι δ᾽ ὅτε καὶ τοῖς κόλαξι πολλὰς ἡδονὰς ὑποβάλλουσιν ἐνδιδοὺς ἑαυτόν, ἀπωλίσθαινε τοῦ Σωκράτους καὶ δραπετεύων ἀτεχνῶς ἐκυνηγεῖτο, πρὸς μόνον ἐκεῖνον ἔχων τὸ αἰδεῖσθαι καὶ τὸ φοβεῖσθαι, τῶν δ᾽ ἄλλων ὑπερορῶν.

Este amor de Sócrates tenía muchos que le hicieran oposición, mas lograba, sin embargo, dominar el buen natural de Alcibíades, fijándose en su ánimo los discursos de aquel, convirtiendo su corazón y arrancándole lágrimas. Había ocasiones, no obstante, en que, cediendo a los aduladores que le lisonjeaban con placeres, se le deslizaba a Sócrates, y como fugitivo tenía que cazarle; pues sólo respecto de él se avergonzaba, y a él sólo le tenía algún temor, no dándosele nada de los demás.

ὁ μὲν οὖν Κλεάνθης ἔλεγε τὸν ἐρώμενον ὑφ᾽ ἑαυτοῦ μὲν ἐκ τῶν ὤτων κρατεῖσθαι, τοῖς δ᾽ ἀντερασταῖς πολλὰς λαβὰς παρέχειν ἀθίκτους ἑαυτῷ, τὴν γαστέρα λέγων καὶ τὰ αἰδοῖα καὶ τὸν λαιμόν· Ἀλκιβιάδης δ᾽ ἦν μὲν ἀμέλει καὶ πρὸς ἡδονὰς ἀγώγιμος· ἡ γὰρ ὑπὸ Θουκυδίδου λεγομένη παρανομία εἰς τὸ σῶμα τῆς διαίτης ὑποψίαν τοιαύτην δίδωσιν. οὐ μὴν ἀλλὰ μᾶλλον αὐτοῦ τῆς φιλοτιμίας ἐπιλαμβανόμενοι καὶ τῆς φιλοδοξίας οἱ διαφθείροντες ἐνέβαλλον οὐ καθ᾽ ὥραν εἰς μεγαλοπραγμοσύνην, ἀναπείθοντες ὡς, ὅταν πρῶτον ἄρξηται τὰ δημόσια πράττειν, οὐ μόνον ἀμαυρώσοντα τοὺς ἄλλους στρατηγοὺς καὶ δημαγωγοὺς εὐθύς, ἀλλὰ καὶ τὴν Περικλέους δύναμιν ἐν τοῖς Ἕλλησι καὶ δόξαν ὑπερβαλούμενον.

 

La escuela de Atenas (1510-1511), pintura al fresco de 5 x 7.7 m., de Rafael Sanzio. Estancias de Rafael. Museos Vaticanos

Decía, pues, Cleantes, que este tal amado era por los oídos por donde de Sócrates había de ser cogido; cuando a los otros amadores les presentaba muchos asideros a que aquel no podía echar mano: queriendo indicar el vientre, la lascivia y la gula, porque realmente Alcibíades era muy inclinado a los deleites, dando de esto bastante indicio el que Tucídides llama desconcierto suyo en el régimen ordinario de la vida. Mas los que trataban de pervertirle, de lo que principalmente se valieron fue de su ambición y de su orgullo, para hacerle antes de tiempo tomar parte en los negocios públicos, persuadiéndole que lo mismo sería entrar en ellos, no solamente eclipsaría a los demás generales y oradores, sino que al mismo Pericles se aventajaría en gloria y poder entre los griegos.

ὥσπερ οὖν ὁ σίδηρος ἐν τῷ πυρὶ μαλασσόμενος αὖθις ὑπὸ τοῦ ψυχροῦ πυκνοῦται καὶ σύνεισι τοῖς μορίοις εἰς αὑτόν, οὕτως ἐκεῖνον ὁ Σωκράτης θρύψεως διάπλεων καὶ χαυνότητος ὁσάκις ἂν λάβοι, πιέζων τῷ λόγῳ καὶ συστέλλων ταπεινὸν ἐποίει καὶ ἄτολμον, ἡλίκων ἐνδεής ἐστι καὶ ἀτελὴς πρὸς ἀρετὴν μανθάνοντα.

Como el hierro, pues, ablandado por el fuego, después con el frío vuelve a comprimirse y sus partes se aprietan entre sí, de la misma manera cuantas veces Alcibíades, disipado por el lujo y la vanidad, volvía a las manos de Sócrates, conteniéndole éste y refrenándole con sus razones, le hacía sumiso y moderado, reconociendo que estaba todavía muy falto y atrasado para la virtud.

 

Busto de Alcibíades. Museos Capitolinos de Roma

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