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Archive for 17 de octubre de 2017

Seguimos con testimonios extraídos de diversas fuentes clásicas acerca de la figura de Sócrates, serie que se inició a propósito de un texto de Aulo Gelio (Noches Áticas I, XVII) que glosaba la paciencia del filósofo de Alopece con su mujer Jantipa, que debía ser una mujer de armas tomar.

Hemos tenido testimonios del propio Aulo Gelio, de Luciano de Samosata, Diógenes Laercio, Juan Crisóstomo, Cicerón, Plutarco, Aristófanes, Aristóteles, Claudio Eliano, Ateneo, Diógnes Laercio, Musonio Rufo… sobre distintos aspectos de la personalidad, modo de vida y enseñanzas de Sócrates y las hemos combinado con fragmentos del capítulo que Werner Jaeger dedica en su Paideia al filósofo ateniense. Hemos dado la palabra también a Albin Lesky, Raffele Cantarella y Antonio Tovar quienes, en sus obras, Historia de la literatura griega, en el caso de los dos primeros, y Vida de Sócrates, en el caso del español, hablaron sobre Sócrates. Seguimos, pues, con los últimos testimonios, ya que éste es el penúltimo capítulo de la serie.

El propio Luciano, en Sobre el parásito o que el parasitismo es un arte 43, cita a Sócrates y su actuación militar en Delión:

Habla Simón:

οὗτοι πάλιν, ὦ Τυχιάδη, οἱ περὶ τῆς ἀνδρείας ὁσημέραι διαλεγόμενοι καὶ κατατρίβοντες τὸ τῆς ἀρετῆς ὄνομα πολλῷ μᾶλλον τῶν ῥητόρων φανοῦνται δειλότεροι καὶ μαλακώτεροι. σκόπει δὴ οὕτως. πρῶτον μὲν οὐκ ἔστιν ὅστις εἰπεῖν ἔχοι φιλόσοφον ἐν πολέμῳ τετελευτηκότα: ἤτοι γὰρ οὐδὲ ὅλως ἐστρατεύσαντο, ἢ εἴπερ ἐστρατεύσαντο, πάντες ἔφυγον. Ἀντισθένης μὲν οὖν καὶ Διογένης καὶ Κράτης καὶ Ζήνων καὶ Πλάτων καὶ Αἰσχίνης καὶ Ἀριστοτέλης καὶ πᾶς οὗτος ὁ ὅμιλος οὐδὲ εἶδον παράταξιν μόνος δὲ τολμήσας ἐξελθεῖν εἰς τὴν ἐπὶ Δηλίῳ μάχην ὁ σοφὸς αὐτῶν Σωκράτης φεύγων ἐκεῖθεν ἀπὸ τῆς Πάρνηθος εἰς τὴν Ταυρέου παλαίστραν κατέφυγεν. πολὺ γὰρ αὐτῷ ἀστειότερον ἐδόκει μετὰ τῶν μειρακυλλίων καθεζόμενον ὀαρίζειν καὶ σοφισμάτια προβάλλειν τοῖς ἐντυγχάνουσιν ἢ ἀνδρὶ Σπαρτιάτῃ μάχεσθαι.

 

 

 Esos tipos, Tiquíades, que se pasan todo el día dialogando sobre la valentía y desgastando el nombre del valor, me parecen con mucha diferencia más cobardes y más flojos que los oradores. Fíjate. Primero; no se puede decir de ningún filósofo que haya muerto en la guerra.

Segundo; ni siquiera han formado parte de un ejército; y si alguna vez lo han hecho, todos huyeron. Antístenes y Diógenes y Crates y Zenón, Platón y Esquines y Aristóteles y toda esa panda ni llegaron a conocer el alistamiento en filas. El único que tuvo el valor de salir a luchar a la batalla de Delión, el sabio Sócrates, huyendo de aquel lugar se refugió en la palestra de Taureas a donde llegó procedente de Parnes. Claro, le parecía más enjundioso sentarse y hacerles cucamonas a unos mozalbetes de tres al cuarto y proponer acertijos sabihondos a quienes le salían al paso, que luchar con un hombre de Esparta.

En nota al pie el traductor José Luis Navarro González, en Gredos, dice:

Si hemos de dar crédito a Alcibíades cuando toma la palabra en el Banquete de Platón, la actuación de Sócrates como soldado debía de ser más propia de un espartano que de un ateniense; salvando al propio Alcibíades en la batalla de Delión se hizo acreedor a condecoraciones militares, que no aceptó (Banquete, 220e).

 

Nuestro ya amigo Aulo Gelio, en Noches Áticas II, 1, nos habla de los ejercicios que Sócrates realizaba para hacer más resistente su cuerpo y de su sobriedad y templanza:

Quo genere solitus sit philosophus Socrates exercere patientiam corporis; deque eiusdem viri temperantia.

Inter labores voluntarios et exercitia corporis ad fortuitas patientiae vices firmandi id quoque accepimus Socraten facere insuevisse: (2) stare solitus Socrates dicitur pertinaci statu perdius atque pernox a summo lucis ortu ad solem alterum orientem inconivens; immobilis, isdem in vestigiis et ore atque oculis eundem in locum directis cogitabundus tamquam quodam secessu mentis atque animi facto a corpore. (3) Quam rem cum Favorinus [fr. 65 Mensching = 97 Barigazzi] de fortitudine eius viri ut pleraque disserens attigisset: πολλάκις inquit ἐξ ἡλίου εἰς ἥλιον εἰστήκει ἀστραβέστερος τῶν πρέμνων. (4) Temperantia quoque fuisse eum tanta traditum est, ut omnia fere vitae suae tempora valitudine inoffensa vixerit. (5) In illius etiam pestilentiae vastitate, quae in belli Peloponnesiaci principis Atheniensium civitatem internecivo genere morbi depopulata est, is parcendi moderandique rationibus dicitur et a voluptatum labe cavisse et salubritates corporis retinuisse, ut nequaquam fuerit communi omnium cladi obnoxius.

Clases de ejercicios corporales que solia practicar el filosofo Socrates para acrecentar su resistencia fisica; templanza de este hombre.

1. Entre los trabajos voluntarios y ejercicios físicos para fortalecer su aguante en las vicisitudes de la fortuna, sabemos que Sócrates solía hacer también lo siguiente. 2. Dicen que solía permanecer de pie durante todo el día y toda la noche, desde el primer momento del amanecer hasta el amanecer del día siguiente, sin pestañear, inmóvil, sin moverse del sitio, con el rostro y los ojos fijos en la misma dirección, pensativo, como si su cuerpo estuviera separado de su mente. 3. Abordando Favorino, como a menudo hacía, el tema de la fortaleza de este hombre comentó (Fragmento 66 Marres): “Muchas veces permaneció en pie de sol a sol, más inmóvil que el tronco de un árbol”. 4. Cuentan, así mismo, que su moderación era tan grande que durante todos los momentos de su vida disfrutó de una salud inalterable. 5. Incluso durante aquella peste devastadora, que diezmó la ciudad de Atenas con una mortal enfermedad al principio de la Guerra del Peloponeso, el se preocupó, segun dicen, de ahorrar y controlar los gastos, de evitar la infamia de los placeres y de mantener la higiene corporal, de manera que no se vio afectado lo más mínimo por la común desgracia.

La traducción es de Manuel-Antonio Marcos Casquero y Avelino Domínguez García, en publicaciones de la Universidad de León (2006).

 

Claudio Eliano en Historias Curiosas (Variae Historiae XIII, 27) corrobora esta aptitud o disposición socrática:

ὅτι τὸ Σωκράτους σῶμα πεπίστευτο κόσμιον καὶ σωφροσύνης ἐγκρατὲς γεγονέναι καὶ ταύτῃ. ἐνόσουν Ἀθηναῖοι πανδημεί, καὶ οἳ μὲν ἀπεθνῄσκον, οἳ δὲ ἐπιθανατίως εἶχον, Σωκράτης δὲ μόνος οὐκ ἐνόσησε τὴν ἀρχήν. ὁ τοίνυν τοιούτῳ συνὼν σώματι τίνα ἡγούμεθα εἶχε ψυχήν

27. Era creencia, por hechos como el que sigue, que el cuerpo de Sócrates era armonioso y estaba modelado por la templanza. Los atenienses sufrieron una epidemia. Unos murieron, otros vieron la muerte de cerca, pero Sócrates fue el único que nunca enfermó. Y de alguien que tenía tal constitución física, ¿qué clase de alma debemos creer que poseyó?

La traducción es de Juan Manuel Cortés Copete, en Gredos, quien, en nota al pie, a propósito de la epidemia, dice:

La peste del año 429 a. C. descrita por Tucídides, II 48-54. Favorino consideraba que la dieta de Sócrates fue la razón de que no enfermara durante la peste (Aulo Gelio, Noches áticas II 1).

 

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