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Archive for 27 septiembre 2009

Historias de Diana (I)

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Esta serie de artículos surge tras la contemplación de un cuadro de Rembrandt titulado Historias de Diana, de 73’5 x 93’5 cm y conservado en el Museum Wasserburg Anholt de Isselburg-Anholt en Alemania, en la frontera con Holanda.

El cuadro está firmado y fechado “REMBRANDT. FT. 1634”.

Roberta D’Adda en su comentario al lienzo en la colección Los Grandes Genios del Arte, que se ofrecía con el periódico El Mundo en el 2003, dice:

Nada se sabe del origen de este cuadro, cuya primera noticia es su aparición en una subasta parisiense en 1774. La composición es atípica con respecto a otros cuadros mitológicos de Rembrandt, de los cuales se diferencia por la cantidad de figuras, el tratamiento del paisaje y la elección de colores. Pero la originalidad de esta pintura es todavía más llamativa si se considera que constituye un auténtico unicum iconográfico.

Ante el fondo de un luminoso paisaje modulado en tonos verdes y turquesa se sitúa el baño de Diana y sus ninfas, que aparecen en primer plano. La idílica escena es turbada por dos acontecimientos dramáticos que tienen lugar en la orilla, a los lados del cuadro. A la izquierda irrumpe el joven cazador Acteón, que ve la desnudez de la diosa: la casta Diana lo castiga transformándolo en ciervo y haciendo que sus proipis perros lo despedacen. A la derecha, las ninfas descubren la gravidez de Calisto, amada por Júpiter; según el mito, Diana castiga a Calisto, que había faltado al voto de castidad, convirtiéndola en oso y azuzando contra ella a sus perros. Ambos episodios, que se cuentan en dos libros distintos de las Metamorfosis de Ovidio, son unidos por Rembrandt en una sola escena por primera vez. Para la ambientación y para algunos temas narrativos, el maestro se inspiró en grabados del Renacimiento italiano, en los cuales, con todo, ambos episodios eran tratados por separado.

En el amplio paisaje, las figuras destacan por la luminosidad de las carnaciones y por la realista vivacidad de los gestos y actitudes, fruto de la original invención del maestro. La unidad narrativa del conjunto está determinada por los movimientos y por las miradas de las figuras, que unen entre sí a los tres grupos de la composición. A la extrema izquierda, el detalle de los dos perros que pelean parece sugerir el trágico epílogo de los sucesos.

La diosa Diana tenía fama de perversa y vengativa, hasta el punto que sus víctimas fueron abundantes.

La primera fue Níobe, hija de Tántalo. Tuvo siete hijos y siete hijas. Feliz y orgullosa de sus hijos, Níobe declaró un día que era superior a Leto, madre de un solo hijo y una sola hija, Apolo y Ártemis. La diosa la oyó y, ofendida, pidió a sus hijos que la vengasen. Así lo hicieron matando a los hijos de Níobe con sus flechas: Ártemis se encargó de las muchachas y Apolo de los chicos.

Otra de sus víctimas fue el cazador gigante Orión. Las razones difieren, pero sea como fuere, la diosa envió a Orión un escorpión que con su picadura lo mató.

Otro cazador que sufrió su cólera fue Acteón, uno de nuestros dos protagonistas. Durante una cacería el cazador había visto bañarse desnuda a Ártemis en un manantial. La diosa lo convirtió en ciervo y enfureciendo a los cincuenta perros que formaban la jauría de Acteón los azuzó contra él. Los perros lo devoraron sin reconocerlo, y luego lo buscaron en vano por todo el bosque, que llenaban con sus gemidos.

 

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La diosa es asimismo causante de la muerte de Meleagro. Por haberse olvidado Eneo de sacrificar a Ártemis cuando ofrendaba a todos los dioses las primicias de sus cosechas, la diosa envió contra su país, Calidón en Etolia, un jabalí enorme. Acudieron a cazarlo numerosos héroes y también Meleagro, hijo de Eneo. Las Moiras habían dicho a su madre Altea que el destino y la vida de su hijo estaban unidos a un tizón que ardía en el hogar. Si se consumía del todo, Meleagro moriría. Altea lo sacó del fuego, lo apagó y lo guardó en un cofre. Entre los cazadores había una mujer, Atalanta, de la cual estaba enamorado Meleagro, a pesar de estar casado con Cleopatra. El animal fue abatido y correspondieron a Meleagro los despojos del animal, que ofreció a Atalanta. Sus tíos protestaron ante este hecho y él los mató. Indignada por este hecho, Altea, echó el tizón mágico al fuego y su hijo murió. Tras el ataque de ira, y al darse cuenta de su acción se ahorcó al mismo tiempo que su nuera Cleopatra.

Otra de sus víctimas fue la ninfa Calisto, nuestra segunda protagonista, de la que se había enamorado Zeus. Calisto se había consagrado a Ártemis y, por tanto, a la virginidad. Zeus se unió a ella adoptando la figura de la diosa Ártemis, pues Calisto rehuía a los hombres. De la unión nació Árcade. Calisto estaba encinta, cuando un día Ártemis y sus compañeras decidieron bañarse en una fuente; Calisto hubo de desnudarse y su falta fue descubierta. Indignada, Ártemis la transformó en osa, y luego, por instigación de Hera, o por su propia cólera, la mató de un flechazo. Zeus convirtió a Calisto en constelación: la Osa Mayor.

 

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La contemplación del cuadro de Rembrandt, en el que aparecen dos de las víctimas de Ártemis / Diana, nos ha llevado a buscar en las fuentes clásicas la presencia de Acteón y Calisto. Además ofreceremos ejemplos iconográficos de ambos episodios que, como hemos visto, en Rembrandt aparecen unidos.

Empezaremos por Acteón y rastrearemos su presencia en obras de escritores clásicos. Indefectiblemente, Acteón está ligado al episodio reproducido por Rembrandt, su conversión en ciervo por haber visto a Ártemis / Diana bañándose desnuda y du despedazamiento por sus propios perros.

En la tragedia de Eurípides Las Bacantes, Cadmo, el abuelo de Acteón, se dirige a otro nieto suyo, Penteo, hijo de su hija Ágave en matrimonio con Equión, para que se una a él y Tiresias en un coro báquico en honor a Dioniso.

Penteo rechazará furibundo tal invitación, lo que provocará la reacción de Tiresias quien afirma que Penteo está loco y causará una pena (jugando con las palabras Penteo (Πενθεύς, Pentheús) y πένθος, pénthos (pena, en griego) a la casa de Cadmo.

Al final, Penteo acabará como Acteón, despedazado, pero no por sus perros, sino por una jauría de “entusiasmadas” ménades, que toman a Penteo como víctima del descuartizamiento ritual (sparagmós); su madre Ágave toma la cabeza de Penteo y la coloca en la punta de su tirso.

 

ρς τν ᾿Ακτωνος θλιον μρον,

ν μσιτοι σκλακες ς θρψατο

διεσπσαντο, κρεσσον᾿ ν κυναγαις

᾿Αρτμιδος εναι κομπσαντ᾿, ν ργσιν.

μ πθς σ· δερ σου στψω κρα

κισσ· μεθ’ μν τ θε τιμν δδου.

  

¿Ves el infeliz destino de Acteón,

al que despedazaron los carnívoros lebreles

que él había criado, por haberse jactado de ser superior

a Ártemis en las cacerías, por los bosques de la montaña?

¡Que no te pase a ti! ¡Ven acá y corona tu cabeza

con yedra! ¡Ven con nosotros a honrar al dios!

Eurípides, Bacantes 337-342

 

fontacteó

 

Traducción de Carlos García Gual y Luis Alberto de Cuenca y Prado quienes, en nota a pie de página dicen:

Ya antes se ha citado a Acteón, otro nito de Cadmo, que sufrió un destino semejante al que aguarda a Penteo. De nuevo en 1227

 (καὶ τὴν μὲν ᾿Ακτέων᾿ ᾿Αρισταίῳ ποτὲ

τεκοῦσαν εἶδον Αὐτονόην ᾿Ινώ θ’ ἅμα

 

 allí he visto a la madre de Acteón, que parió de Aristeo,

a Autónoe, y a Ino, junto a ella)

y en 1291

οὗπερ πρὶν ᾿Ακτέωνα διέλαχον κύνες

 

allí donde antes destrozaron a Acteón sus perros

se vuelve a aludir a él.

La versión que aquí nos ofrece Eurípides del motivo de la muerte de Acteón no es la más corriente. Según Estesícoro y Acusilao, Ártemis habría dado muerte a éste porque cortejaba a Sémele, provocando los celos de Zeus. Más tarde la versión más difundida es la que poetiza Calímaco: que fue destrozado por sus perror por haber sorprendido a la diosa mientras ésta se bañaba desnuda. (Cf. Calímaco, Himnos V 110 y sigs.; Ovidio, Met. III 138 y sigs.). El motivo de la muerte de Acteón, devorado por sus propios canes, está bien representado en la plástica griega del siglo V.

 

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He dudado en ponerme a redactar este artículo. Mis seguidores comprobarán que hace tiempo (24 de agosto) que no escribo. No porque no quiera o no me guste; sencillamente, porque no he tenido fuerzas o tiempo. Y hoy también estoy cansado, como todos los días de septiembre. El inicio de curso ha sido de locura. Tras unas relajadas y cortas vacaciones, en las que había olvidado incluso dónde trabajaba y de qué, el choque ha sido brutal.

Hace apenas una hora que he llegado a casa del instituto. Toda la tarde preparando las listas de alumnos para las presentaciones de mañana e imprimiendo los horarios de grupos. Está cayendo ahora un aguacero; espero que mañana no llueva, porque las presentaciones con la lluvia pueden ser más difíciles.

Por cierto, mientras estaba allí, ha venido una profesora de FOL, que ha elegido hay vacante; su plaza debería haber salido en las adjudicaciones de julio, pero (misterios de Conselleria) no salió, con el consiguiente efecto negativo para los profesores que la hubieran podido elegir en ese mes.

Este inicio de curso ha sido de locura, repito. Todos los días que llevamos de septiembre han sido intensísimos en lo que al trabajo se refiere: realizar los exámenes de septiembre, dirigir las sesiones de evaluación, imprimir las actas, sacar los boletines, entregarlos, terminar los horarios de profesores (sólo somos unos 115), después de darlos, atender las (gracias a Dios) pocas reclamaciones o peticiones de cambios, publicar las listas de admitidos, ayudar a matricular, etc.

Algunos elementos ajenos a nuestra voluntad han sido una auténtica rémora para todo este, de por sí, terrible caudal de trabajo. No sé si los genios o diablos malignos del GESCEN, el programa de gestión de centros de Conselleria, al que le quedan pocos meses de vida (lo sustituirá el ÍTACA- Dios nos pille confesados), o algún error humano muy raro por la magnitud del desastre provocaron que unos 32 alumnos desaparecieran de las listas o actas de septiembre (habían sido pasados de curso sin que debieran estarlo y, por tanto, ya no figuraban en el 2008-2009) con el consiguiente desaguisado para las sesiones de evaluación.

Quienes sepan un poco del GESCEN saben que arreglar cada alumno lleva media hora de tiempo (eliminar el registro equivocado, recuperar el alumno del histórico, ponerle las notas de junio y luego las de septiembre, así como las pendientes). Treinte y dos (32) alumnos a media hora cada uno da 16 horas de trabajo, que se debían hacer en apenas tres ó cuatro días. Se suplió a base de echar horas varios miembros del equipo directivo, también por las tardes.

Al trabajo normal de un centro en los primeros días de septiembre se sumó este año las pruebas extraordinarias de acceso a Ciclos Formativos, con los correspondientes exámenes, correciones, publicación de listas, reclamaciones y resolución de reclamaciones. Otro elemento que “chupaba” horas de la directiva.

Más madera: pruebas de alumnos libres de Ciclos Formativos. Mismo pasisaje: pruebas, correciones, listados, reclamaciones y respuesta a las reclamaciones.

Llegaron los días de presentación de solicitudes para estudios de Grado Medio, especialmente de Enfermería y Farmacia. Nunca he visto tanta gente queriendo obtener una plaza: en tres días más de 400 solicitudes para una miseria de vacantes. Y todo ello con sólo dos administrativas, ya que la Conselleria aún no nos ha enviado la tercera, que por plantilla nos corresponde. En ventanilla, miembros del equipo directivo para hacer frente al alud de solicitudes. Con tanto volumen de trabajo aquí, no se podía avanzar en las matriculaciones de los alumnos que habían ido a septiembre.

 

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Los conserjes desbordados: colas para información, el teléfono sonando a todas horas, los alumnos preguntando cuándo empezaba el curso, otros cuando se publicaban las listas, padres despistados, etc.

Mientras tanto, se perfilaban los horarios, se miraban las peticiones de cambio y se acudía a las reuniones de tutores de curso y de los diferentes programas (PASE, PDC, Compensatoria, PQPI).

Y todo ello combinado con el auténtico desastre del programa ÍTACA. ¡NO, no merece ese nombre, por Dios!

En sucesivos correos electrónicos la administración nos pedía que introdujéramos los datos de admisión. Hay uno que nos los pedía ¡antes de las 24 horas del día 3!, cuando ese día se estaban todavía realizando las evaluaciones. Cada año los plazos de septiembre se estrechan. No se puede trabajar en esas condiciones y con esa premura de tiempo: es normal que surjan errores. El milagro es que el curso se inicie con normalidad.

Con mucho esfuerzo y echándole horas se consiguió trasladar al programa nuestras vacantes. El programa sacó en los listados lo que quiso: un desastre.

Desde inspección, viendo que ÍTACA era devorada por los pretendientes y Ulises no imponía su reinado, decidieron pedirnos directamente a los centros los datos correctos y efectivos; y así lo hicimos. Se amplió el plazo de presentación de solicitudes, por lo que ya había más de 400 que había que meter una a una en el dichoso programa, que además no recuperaba los nombres de quienes ya presentaron solicitud en junio (o bien nosotros no sabíamos cómo hacerlo- me inclino por lo primero). Consecuencia: nosotros sacamos nuestras listas y pasamos del ÍTACA. Hoy las hemos expuesto y ha habido muchas reclamaciones a las de Ciclos Medios.

Sinceramente creo que el programa no está acabado de diseñar y no se puede probar en algo tan serio como la gestión de un centro docente un nuevo programa informático. Apenas se nos ha hecho una simple sesión de trabajo para explicar su funcionamiento: se cuelga con facilidad, imprime datos distintos a los que aparecen en pantalla, se inventa las vacantes que existen sin hacer caso de los datos picados, no facilita la introducción de datos, pide datos innecesarios para las listas que, de no introducirse, no deja continuar, etc.

La verdad es que la avalancha de solicitudes para estudiar ha sido un claro síntoma de cómo está la situación económica del país: no hay trabajo y la gente se ha lanzado a estudiar, es lógico, con dos objetivos: formarse y no estar de brazos cruzados.

Pero las plazas son limitades y mucha gente se quedará sin la suya.

En ESO, en cambio, los números, al menos en nuestro centro, menguan, especialmente de alumnado extranjero, otra consecuencia de la crisis.

Mañana seguro que habrá algún alumno al que no nombremos, algún otro que faltará en las listas…

Si el curso 2009-2010 empieza medianamente bien, será por el trabajo que han hecho conserjes, administrativas y equipo directivo, muchas veces el que no les corresponde.

NO, el curso no empieza con normalidad. Yo estoy muy cansado (ya terminé el 31 de  julio así) y, a todo esto, no he podido preparar cómo se debe mis clases… espero que mis alumnas no lo paguen. Ahora empiezo a dedicarme a ellas.

Con lo bien que estaba en Ostia Antica.

 

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O en Villa Adriana.

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