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Archive for 27 febrero 2010

Y pasamos a la Elegía XII. Lo primero, ofrecer el original alemán:

Hörest du, Liebchen, das muntre Geschrei den Flaminischen Weg her?

Schnitter sind es; sie ziehn wieder nach Hause zurück,

Weit hinweg. Sie haben des Römers Ernte vollendet,

Der für Ceres den Kranz selber zu flechten verschmäht.

Keine Feste sind mehr der großen Göttin gewidmet,

Die, statt Eicheln, zur Kost goldenen Weizen verlieh.

Laß uns beide das Fest im stillen freudig begehen!

Sind zwei Liebende doch sich ein versammeltes Volk.

Hast du wohl je gehört von jener mystischen Feier,

Die von Eleusis hieher frühe dem Sieger gefolgt?

Griechen stifteten sie, und immer riefen nur Griechen,

Selbst in den Mauern Roms: »Kommt zur geheiligten Nacht!«

Fern entwich der Profane; da bebte der wartende Neuling,

Den ein weißes Gewand, Zeichen der Reinheit, umgab.

Wunderlich irrte darauf der Eingeführte durch Kreise

Seltner Gestalten; im Traum schien er zu wallen: denn hier

Wanden sich Schlangen am Boden umher, verschlossene Kästchen,

Reich mit Ähren umkränzt, trugen hier Mädchen vorbei,

Vielbedeutend gebärdeten sich die Priester und summten;

Ungeduldig und bang harrte der Lehrling auf Licht.

Erst nach mancherlei Proben und Prüfungen ward ihm enthüllet,

Was der geheiligte Kreis seltsam in Bildern verbarg.

Und was war das Geheimnis? als daß Demeter, die große,

Sich gefällig einmal auch einem Helden bequemt,

Als sie Jasion einst, dem rüstigen König der Kreter,

Ihres unsterblichen Leibs holdes Verborgne gegönnt.

Das war Kreta beglückt! das Hochzeitsbette der Göttin

Schwoll von Ähren, und reich drückte den Acker die Saat.

Aber die übrige Welt verschmachtete; denn es versäumte

Über der Liebe Genuß Ceres den schönen Beruf.

Voll Erstaunen vernahm der Eingeweihte das Märchen,

Winkte der Liebsten — Verstehst du nun, Geliebte, den Wink?

Jene buschige Myrte beschattet ein heiliges Plätzchen!

Unsre Zufriedenheit bringt keine Gefährde der Welt.

La traducció de Alfonsina Janés es:

XII

¿Oyes, amor mío, el alegre griterío que llega de la Vía Flaminia?

Son segadores que regresan a su alejado

hogar. Acaban de terminar la cosecha del romano,

que no quiere trenzar con sus manos la corona para Ceres.

Ya no se celebran fiestas en honor de la gran diosa

que dio en vez de bellotas dorado trigo en alimento.

Celebremos esta fiesta quedos y con alegría,

ya que dos amantes solos son un pueblo reunido.

¿Oíste jamás hablar de aquel místico festejo

que de Eleusis aquí pronto llegó tras el vencedor?

Unos griegos lo crearon, y griegos sólo exclamaron

hasta en los muros de Roma: “¡Venid a la noche santa!”

Lejos se evadió el profano, temblaba el neófito, expectante,

envuelto en ropaje blanco, símbolo de la pureza.

Seguía un curioso deambular del iniciado por círculos

de extrañas figuras; parecía andar en sueños: aquí

retorcíanse serpientes por el suelo, cofres cerrados

muy adornados de espigas, traían unas muchachas.

Significativo era el gesto y rumor de los sacerdotes;

el aprendiz esperaba la luz, impaciente y temeroso.

Después de diversas pruebas pusiéronle al descubierto

lo que el círculo sagrado en extraña imagen ocultaba.

¿Y cuál era este secreto, sino que Démeter, la grande,

se entregara complaciente también una vez a un héroe?

Cuando un día a Jasón, el robusto rey de Creta,

concedió el secreto encanto de su cuerpo inmortal.

¡Creta fue entonces dichosa! El tálamo de la diosa,

estaba henchido de espigas, y el campo era sofocado por el abundante grano.

Languidecían, no obstante, las demás partes del mundo, pues

el gozo del amor hizo descuidar a Ceres su hermosa ocupación.

Con gran asombro escuchó el iniciado la historia,

hizo señas a la amada. ¿Entiendes ahora la seña, amor mío?

Da aquel tupido mirto sombra a un sagrado lugar.

Nuestra satisfacción no pone al mundo en peligro.”

El 19 de junio de 2008  en El Cultural y a propósito de la publicación de las Elegías romanas de Johann W. Von Goethe en traducción de Jesús Munárriz, en la editorial Hiperión, Antonio Colinas escribió lo siguiente:

Hay una acuarela muy conocida de Tischbein -uno de los artistas alemanes que Goethe frecuenta en Roma- en la que se ve al poeta asomado a la luz fogosa de una ventana de esta ciudad; una representación simbólica, muy especial, de lo que para Goethe supuso viajar a Italia y, en concreto, a Roma. Se trataba de un viaje que, sin más, comprendía asomarse a la luz de una nueva vida y de un nuevo conocimiento; una aspiración -la de viajar a Italia- que al menos arrancaba de unos años atrás, cuando él ansía en una de sus cartas viajar al país mediterráneo, a una de las cunas de la cultura clásica, casi con un grito: “¡A Italia! ¡A Italia!… Roma, mi universidad”. Se trataba de un dulce lamento muy parecido a aquel otro, ya de su madurez, cuando tras haber viajado en dos ocasiones a Italia, la evoca en uno de sus más conocidos versos: “¿Conoces la tierra donde florecen los limoneros?”. Ahora el poeta resume, en muy pocas palabras, toda la plenitud que supuso su viaje al sur.

Goethe emprende su primer viaje a Italia en el otoño de 1786 y pasaría en este país casi dos años. La experiencia supuso una conmoción en todos los sentidos, pero ante todo porque él veía en este país la viva y palpitante representación del clasicismo que amaba. Clasicismo primordialmente pagano, pues ya desde su entrada en Italia por el paso del Brennero se esforzó por empaparse de ese clasicismo con matices. Un afán de paganismo que, por ejemplo, le llevó a ignorar en Padua los hermosos frescos de Giotto, y a preferir la visita a las ruinas de un templo pagano menor. De este impulso esplendoroso de paganismo y pasión brotaron en Roma, en 1788 sus Elegías romanas, que ahora se editan en su versión completa.


Nos referimos a que en las versiones anteriores faltaba los cuatro poemas finales (del XXI al XXIV) que en su día la revista Die Horen, por boca de Herder, había decidido rechazar por “escandalosas”. Si del segundo viaje a Italia (a Venecia sobre todo) el fruto más decantado había sido los Epigramas venecianos -también traducidas con fluidez por Jesús Munárriz- del primero y de su recorrido de norte a sur todo el país, lo serían estas Elegías romanas. Nada decimos de ese otro excepcional fruto que fue su Viaje a Italia, por el que conocemos tantos detalles del Goethe de aquellos días. Pero además del encuentro con tantas vivencias nuevas y del reencuentro con tantas ensoñadas, el resultado más encendido serían estas Elegías romanas a través de las cuales el autor del Fausto nos muestra el descubrimiento de otra pasión en plenitud, la del amor. Como el amor que Stendhal sintió hacia Ángela Pietragrua, Goethe también encuentra a otra milanesa, Magdalena Riggi, que bien puede andar por los versos de estas elegías, aunque también se dice que en ellos el poeta no hizo otra cosa que presentarnos a la que habría de ser unos años después su mujer, Christiane Vulpius. En ella encontrará amor y hogar a su regreso a Weimar. Pero nunca pudo olvidar Goethe las lágrimas que derramó días antes de abandonar Roma y, una parte de ellas, bien pudieron ser estos versos que encontraron en las formas clásicas -en las lecturas de Horacio y Ovidio- su inspiración.

Erotismo, hedonismo, emanaciones de lecturas, mitos y símbolos clásicos, evocaciones de calles y lugares romanos, tejen un apasionado conjunto en estas elegías que hoy reconoceríamos a la ligera como expresión de un fértil “culturalismo”. Libro fruto del buen oficio de su autor, pero subordinado a esa sobrecarga de cultura y a la pasión encendida por cuanto estaba viviendo. Las lecturas de Catulo habían dejado también su impronta en este apasionado viajero y de ahí los toques “escandalosos” de los que Herder privó a la sociedad alemana, pero que hoy aceptamos como jugosos guiños en un autor que tantas veces tendió a la grandilocuencia y a los temas serios. No en vano, el Goethe de tan dilatada obra fue el que se reconoció en el futuro como “el gran alemán”, al que sin embargo preferimos asomado a una ventana de Roma, ignoto y soñador, componiendo versos llenos de frescura del tipo de “¡No te pese, querida, habérteme entregado tan pronto!”.

Antonio COLINAS


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Vacantes

Se ha publicado hoy en el DOCV la relación de vacantes, que pueden estar ocupadas con carácter definitivo por funcionarios docentes para el curso 2010/2011, que se deben proveer en los centros públicos por el procedimiento de provisión de plazas vacantes correspondiente a los cuerpos de profesores de Enseñanza Secundaria, profesores técnicos de Formación Profesional, profesores de Escuelas Oficiales de Idiomas, catedráticos y profesores de Música y Artes Escénicas, y profesores y maestros de taller de Artes Plásticas y Diseño, convocado por Resolución de 5 de noviembre de 2009.

Desde siempre me ha gustado hacer un seguimiento de las plazas vacantes de las tres especialidades de clásicas: Griego, Latín y Cultura Clásica.

Repasado el documento en cuestión, y excluyendo las vacantes que puedan surgir por jubilaciones, que no se contemplan en la Orden hoy publicada, así como las resultas producidas por movimiento de profesorado, a parte de posibles errores cometidos en el repaso de las plazas libres, éstas son las vacantes de clásicas existentes en la Comunidad Valenciana:

GRIEGO (PLAZAS 33):

ALICANTE (PLAZAS 27):

IES VERGE DEL REMEI (ALICANTE)

IES BEATRIU FAJARDO (BENIDORM)

IES MEDITERRÀNIA (BENIDORM)

IES JOSEP IBORRA (BENISSA)

IES IFACH (CALP)

IES MARIA IBARS (DÉNIA)

IES VERGE DE L’ASSUMPCIÓ (ELX)

IES TORRELLANO (ELX)

IES DE LA NUCIA

IES LA MALLADETA (LA VILA JOIOSA)

IES L’ARABÍ (L’ALFÀS DEL PI)

IES ENRIC VALOR (MONÓVER)

IES SERRA MARIOLA (MURO D’ALCOI)

IES DE MUTXAMEL

IES LA MOLA (NOVELDA)

IES XEBIC (ONDARA)

IES LA CREUETA (ONIL)

IES AZORÍN (PETRER)

IES PACO MOLLÀ (PETRER)

IES JOSÉ MARHUENDA (PINÓS)

IES GAIA (SANT VICENT DEL RASPEIG)

IES HAYGÓN (SANT VICENT DEL RASPEIG)

IES Nº 5 (SANT VICENT DEL RASPEIG)

IES MARE NOSTRUM (TORREVIEJA)

IES LIBERTAS (TORREVIEJA)

IES HERMANOS AMORÓS (VILLENA)

IES DE XIXONA

CASTELLÓN (PLAZAS: 3):

IES MIQUEL PERIS (GRAU DE CASTELLÓ)

IES SOS BAYNAT (CASTELLÓ)

IES SERRA ESPADÀ (ONDA)

VALENCIA (PLAZAS 3):

IES JOAN FUSTER (BELLREGUARD)

IES D’ENGUERA

IES DE RIBA-ROJA DE TÚRIA

LATÍN (PLAZAS 18):

ALICANTE (PLAZAS 13):

IES EL PLA (ALICANTE)

IES MEDITERRÀNIA (BENIDORM)

IES HISTORIADOR CHABÀS (DÉNIA)

IES DE LA NUCIA

IES L’ARABÍ (L’ALFÀS DEL PI)

IES ENRIC VALOR (MONÓVER)

IES SERRA MARIOLA (MURO D’ALCOI)

IES XEBIC (ONDARA)

IES LA CANAL (PETRER)

IES SANTA POLA

IES MARE NOSTRUM (TORREVIEJA)

IES LIBERTAS (TORREVIEJA)

IES DE XIXONA

VALENCIA (PLAZAS 5):

IES JOSÉ MARÍA PARRA (ALZIRA)

IES DE MOIXENT

IES JAUME I (ONTINYENT)

IES TAVERNES BLANQUES

IES ABASTOS (VALENCIA)

CULTURA CLÁSICA (PLAZAS 23):


ALICANTE (PLAZAS 12):

IES BAHÍA DE BABEL (ALICANTE)

IES LAS LOMAS (ALICANTE)

IES PARE VITORIA (ALCOI)

IES LA NIA (ASPE)

IES Nº 2 (ASPE)

IES MANUEL BROSETA (BANYERES DE MARIOLA)

IES BERNAT SARRIÀ (BENIDORM)

IES CALLOSA D’ENSARRIÀ

IES LA TORRETA (ELDA)

IES EL VINALOPÓ (NOVELDA)

IES DE RAFAL

IES PASCUAL CARRIÓN (SAX)

CASTELLÓN (PLAZAS 4):

IES HONORI GARCIA (LA VALL D’UIXÓ)

IES ALFRED AYZA (PENÍSCOLA)

IES SANT MATEU

IES TORREBLANCA

VALENCIA (PLAZAS 7):

IES FERNANDO III (AYORA)

IES LES FOIES (BENIGÀNIM)

IES DE GUADASSUAR

IES LA CANAL DE NAVARRÉS (NAVARRÉS)

IES EL PUIG

IES RAFELBUNYOL

IES MONTDÚVER (XERACO)

En total hay 73 PLAZAS, distribuidas en 33 de Griego, 23 de Cultura Clásica y 18 de Latín.

Por provincias, una vez más, Alicante se lleva la palma con 52 plazas: 27 de Griego, 13 de latín y 12 de Cultura Clásica.

Castellón tiene sólo 7: 3 de Griego y 4 de Cultura Clásica. Ninguna de Latín.

Valencia tiene sólo 14 vacantes: 3 de Griego, 5 de Latín y 7 de Cultura Clásica.

Por otra parte hay que decir que en la propuesta de plazas para las oposiciones no hay de Griego ni de Latín. Tampoco de Música, Física y Química, Francés o Filosofía.

En el Concurso de Traslados una persona ha solicitado plaza por Latín en derecho preferente y otra por Griego.

En el apartado general 47 personas han solicitado traslado en Latín y 34 en Griego.

Son sólo números, pero nos pueden hacer reflexionar acerca de hacia donde vamos. Luego habrá que ver cuantas de estas plazas son puras, es decir, están formadas por las tres asignaturas citadas, además de las optativas Referentes Clásicos y Fundamentos Léxicos. Seguro que el curso que viene más de uno habremos de ejercer la docencia de un variado abanico de posibilidades:

Atención Educativa

Ámbito Lingüístico de PDC

Ámbito Lingüístico de 1º de PQPI

Ámbito de Comunicación de 2º de PQPI

¿Filosofía?

¿Valenciano?

¿Castellano?

¿Horas de Compensatoria?

¿Teatro?

¿Geografia e Historia?

Atentos a las vacantes de julio. En 2009 hubo 59 de Griego, 48 de Latín y 51 de Cultura Clásica. ¿Habrá menos? ¿Tendrán mezcla de afines? ¿Se notará el asunto de las ponderaciones y la “orientación” en los institutos?

El verano pasado hubo 209 personas de clásicas para elegir vacante en este curso. De ellos 14 en prácticas,  10 opositores del 2009 y 185 interinos. Es decir, había 158 vacantes para 209 personas, por lo que, por razones matemáticas, 51 personas no pudieron elegir vacante.

En julio de 2008 hubo también, y casualmente, 158 vacantes: 65 de Griego,  38 de Latín y 55 de Cultura Clásica. Entonces sólo hubo 175 personas para elegir: 21 de prácticas, 14 opositores del 2008 y 140 interinos.

Es destacable el hecho de que, en un año, se pasó de 175 a 209 personas para elegir (¿tanta gente estudia Filología Clásica?), mientras las vacantes se mantuvieron (158).

Lo reitero, atentos a los números: 158 vacantes y 175 “electores” en 2008 y 158 vacantes y 209 “electores” en 2009.

¿Y en julio de 2010? Sólo faltan 5 meses.

Son todo números, pero les aseguro que hablan. ¿A Ustedes qué les dicen?

He detectado un error en las plazas de Latín de Valencia. Hay que sumar 1 en el IES José María Parra de Alzira. He corregido los totales.

Por otra parte, si no me he equivocado somos, en plantilla, 152 profesores de Griego (sólo dos centros tienen 2 en plantilla: el Figueras Pacheco de Alicante y el Luis Vives de Valencia), 219 de Latín (hay dos centros con 3 profesores de Latín en plantilla: Figueras Pacheco de Alicante y Gabriel Miró de Orihuela) y 144 de Cultura Clásica.

En total, pues, somos 515 profesores de clásicas en plantilla.

Es cierto que en algunos centros “sobra” alguien respecto a las plazas en plantilla. En concreto:

1 de Latín en el IES Jorge Juan de Alicante

1 de Latín en la IES Asunción de Nuestra Señora de Elx

1 de Latín en el IES Azorín de Petrer

1 de Latín en el IES Isabel de Villena de Valencia

1 de Griego en el IES Sant Vicent Ferrer de Valencia

Parece que de Cultura Clásica no sobra nadie. No es mucha gente, aunque supongo que estarán buscando una ubicación más “tranquila”. Espero que no vaya en aumento esto de las amortizaciones de plazas.

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Si hacemos un brevísimo repaso de algunos aspectos de la historia de Atenas referidos a las monedas nos encontramos con lo siguiente:

–          en la reforma de Solón se creó un nuevo sistema monetario abandonando el de Egina. La moneda eginética fue sustituida por la tetradracma de plata, lo cual colocó a Atenas en primera fila de los estados comerciales.

–          Los asistentes a las sesiones de la Asamblea ateniense percibían una remuneración que en un principio fue de un óbolo, después de tres, y en el siglo IV, de una dracma por sesión ordinaria, dracma y media por la kuria.

–          El Consejo (Βουλή) judicialmente recibe las acusaciones o denuncias, εἰσαγγελίαι, contra funcionarios que, o bien resolvía él mismo (y contra su resolución cabía apelación ante un tribunal) o bien remitía a los tribunales cuando el delito se consideraba lo bastante serio y su pena rebasaba las 500 dracmas, multa máxima que podía imponer.

–          Dentro de los magistrados técnicos de Atenas, los más importantes son los inspectores o ἐπιμελεταί de las fortificaciones, escuadra y las diosas. Hay también reparadores de santuarios, en número de diez, que reciben de los recaudadores treinta minas de plata y reparan lo más urgente de los santuarios y diez inspectores urbanos, cinco en el Pireo y cinco en la ciudad que vigilan a las flautistas, a las tañedoras de lira y a las citaristas, para que no cobren más de dos dracmas como salario.

–          Los jueces de los demos son jueces encargados de dirimir los procesos del campo; creados por Pisístrato, fueron restablecidos por la democracia durante el arcontado de Lisícrates (453). Constituidos por 30 jueces, luego 40, 3 por tribu y después 4. Sus funciones eran decidir las causas de sus tritías en ambas instancias, cuya cuantía sea de diez dracmas.

–          Los διατηταί eran árbitros públicos a quienes  se remitían los juicios civiles de más de diez dracmas. Bajo pena de pérdida de derechos civiles, los ciudadanos de sesenta años al quedar fuera de la lista militar, debían inscribirse en la de los árbitros públicos.

–          En la causa privada (δίκη) del proceso ático ambas partes depositan los gastos de justicia para litigar de tres dracmas; el promotor de la acción puede luego desistir y si obtiene sentencia favorable consigue el objeto del juicio y una indemnización que debe gestionar.

–          En las causas públicas (γραφαί) únicamente el denunciante debe efectuar el depósito; cuando no llega a tener la quinta parte de los votos o desiste, abona mil dracmas; el acusado es condenado a penas aflictivas, infamantes o pecuniarias en beneficio de la ciudad.

–          Si en una acción privada el demandado era absuelto, el demandante debía pagarle un óbolo por cada dracma que hubiera reclamado (1 dracma = 6 óbolos). Si el magistrado aceptaba la denuncia, había que hacer inmediatamente un depósito de gastos. En las privadas ascendía a tres dracmas si el valor del objeto era de cien a mil dracmas, y treinta en casos de superior cuantía.

Sobre estos aspectos volveremos en otro capítulo, en el que abordaremos la presencia de las monedas en relación a los salarios y remuneraciones de cargos públicos y magistrados en Atenas.

Es curioso e interesante el cálculo que realiza Bdelicleón en la comedia de Aristófanes Las avispas ante su padre Filocleón, para manifestarle que el sueldo que el Estado gasta en el pago a los jueces es una mínima cantidad respecto a la que se embolsan los políticos:

κρασα νυν, παπδιον, χαλσας λγον τ μτωπον.

κα πρτον μν λγισαι φαλως, μ ψφοις λλ᾿ π χειρς,

τν φρον μν π τν πλεων συλλβδην τν προσιντα,

κξω τοτου τὰ τλη χωρς κα τὰς πολλὰς κατοστάς,

πρυτανεα, μταλλ᾿, γορς, λιμνας, μισθσεις, δημιπρατα·

τοτων πλρωμα τλαντ᾿ γγς δισχλια γγνεται μν.

π τοτου νυν κατάθες μισθν τοσι δικαστας νιαυτο,

ξ χιλισιν “κοπω πλεους ν τ χρ κατνασθεν”.

γγνεται μν κατν δπου κα πεντκοντα τάλαντα.

Escucha, pues, querido padre, y desarru­ga un poco tu entrecejo. Empieza por calcular no con pie­drecillas, sino con los dedos (la cuenta no es difícil), cuál es el total de los tributos que nos pagan las ciudades alia­das; a ellos agrega los impuestos personales, los céntimos, las rentas, los derechos de los puertos y mercados y el pro­ducto de los salarios y confiscaciones. En junto sumarán unos dos mil talentos. Cuenta ahora el sueldo anual de los jueces, que son unos seis mil y hallarás que asciende, si no me equivoco, a ciento cincuenta talentos.

En nota a pie de página Luis M. Macía Aparicio, en Ediciones Clásicas, apunta:

El año tiene diez meses y cada mes cuesta 15 talentos: la dracma tiene 6 óbolos; cada 100 dracmas hacen una mina y cada 60 minas, un talento. Así pues, 6.000 jueces a 3 óbolos hacen 18.000 óbolos diarios (= 3.000 dracmas = 30 minas = 0’5 talentos), que multiplicados por los treinta días de mes dan los 15 talentos antes citados y los 150 anuales.

Las siguientes intervenciones de Bdelicleón son muy interesantes, y son una crítica en toda regla a los demagogos y políticos atenienses (versos 666-724).

En el Nuevo Testamento nos encontramos con citas de monedas griegas y romanas. En Lucas 15, 8-9 se nos habla de una mujer que tiene diez dracmas y pierde una, que se afana en buscar. El propio Lucas (10, 35, parábola del buen samaritano) nos dice que dos denarios (32 euros; 5.325 pesetas) bastaban para pagar la cuenta de un posadero por cuidar de la víctima de un asalto. Las dracmas, de origen griego, circulaban entre todos los pueblos helenísticos y tenían un valor aproximadamente igual al del denario romano.

El denario, en efecto, como leemos en Marcos 12, 16, llevaba la imagen del emperador romano y era el precio de una oveja. La parábola de los trabajadores de la viña indica que un denario era el salario de un peón agrícola por una jornada de trabajo; pero el emperador Nerón rebajó su valor.

En la parábola del siervo cruel, éste debe a su señor diez mil talentos (μύρια τάλαντα; el texto dice en verdad “deudor de diez mil talentos, en genitivo = ὀφειλέτης μυρίων ταλάντων). El siervo cruel, cuando consigue que su dueño lo perdone hasta que pueda pagarle, acude a uno de sus deudores que le debe cien denarios (ἑκατὸν δηνάρια). Las cifras respectivas son para indicar una cantidad exorbitante y una deuda menor. Según los números que hemos hecho más arriba serían 267.000 pesetas (1.600 euros, los 100 denarios) y 255.569 millones de pesetas (153.600.000  euros, los 10.000 talentos), respectivamente.

En el episodio de la limosna de la viuda pobre (Marcos 12, 41), ésta echa en el arca de las ofrendas dos ochavos (δύο λεπτά) y el texto añade que son un cuadrante (κορδάντης). El texto latino dice duo minuta y quadrans, respectivamente. Lucas 21, 1 sólo dice δύο λεπτά. Equivaldrían a 0’25 euros.

Es difícil establecer una equivalencia con la actualidad, o, al menos, parece que no se ponen de acuerdo. En la información que hay aquí, se nos dice que un sestercio serían 25 pesetas (0’15 euros) y un denario 100 (0’60 euros)

–          1 as serían 0’04 euros (unas 6,25 pesetas)

–          1 sestercio eran 4 ases, es decir, 0’15 euros (unas 25 pesetas)

–          1 denario eran 16 ases, es decir, 0’60 euros (unas 100 pesetas)

–          1 quadrans, que es lo que lanza la viuda en el arca de ofrendas, eran apenas 1,56 pesetas = 0,009 euros.

En la unción de Betania, el perfume de nardo que María Magdalena lanza sobre la cabeza de Jesús se hubiera podido vender por más de trescientos denarios (ἐπάνω δηναρίων τριακοσίων), esto es, 192 euros, según un cálculo, o 4.800 euros, según este otro.

En la parábola de las minas (Lucas 19, 11-27) se cita, obviamente esta moneda, pues da a cada uno de sus diez criados una mina = 100 dracmas, en total diez minas (δέκα μνᾶς), que serían 2.560 euros, según unos, o 102, según otros.

Pensamos que lo más correcto es la equivalencia 1 denario = 20 dólares, es decir, al cambio de hoy, unos 14,6 euros.

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El sábado pasado lo vi anunciado en una farmacia. Decidí elaborar un artículo con él, por su referente clásico y por sus dos errores. Pero al buscar la imagen para el post observé que los alumnos de Aracne fila i fila ya lo había colgado en su blog el 1 de diciembre de 2008. Desde luego, la telaraña que está tejiendo Aracne es ya kilométrica, y, por otra parte, ¡qué acertados estuvimos al ponerle a este blog el nombre de Nihil sub sole novum!.

¿Hay algún asunto sobre el que no se haya hablado, escrito, informado?

Lo cierto es que hemos tenido que dar un giro al propósito inicial sobre el artículo y hablar un poco sobre aforismos o frases latinas, más o menos famosas, como la que el medicamento en cuestión usa, presentes en la obra de Suetonio. Ya nos referimos a uno: Ave, Caesar, morituri te salutant.

Como vimos en su momento, en el original de Suetonio es ave, imperator, morituri te salutant.

Vayamos con el medicamento en cuestión. ¿Qué es VINCIGRIP?

VINCIGRIP cápsulas se presenta en envases de 12 cápsulas duras para administración oral.
VINCIGRIP cápsulas lo componen una asociación de fármacos con acción analgésica, antitérmica, antihistamínica y descongestiva de la mucosa nasal. Este medicamento está indicado para el alivio sintomático de los procesos catarrales y gripales que cursan con dolor leve o moderado, fiebre y congestión nasal.

De forma bastante ingeniosa han utilizado la famosa frase de Julio César para destacar las propiedades del fármaco. Así a la palabra VINI sigue la frase:

Cuando lleguen los síntomas de gripes y resfriados…

en la que VINI se correspondería con lleguen.

A VIDI le corresponde:

… vas a ver muy claro…

Aquí la correlación es VIDI-vas a ver

Finalmente a VINCI le sigue la frase:

…cómo vencerlos de forma eficaz

Decíamos que dos errores se han deslizado en la cita farmacéutica. El primero en VINI, que debería ser VENI, primera persona del singular del pretérito perfecto de indicativo activo del verbo venio (venir, llegar).

El segundo VINCI, que debería ser VICI, idéntica forma que la anterior, pero del verbo vinco (vencer). Si decimos Vinci, no decimos nada en latín. O es vincit (tercera persona del singular del presente de indicativo) o vici / vicit (primera y tercera persona del singular del pretérito perfecto de indicativo activo del verbo vinco).

Creo que poco costaba consultar la frase en la red, en una enciclopedia o preguntar a algún profesor de latín.

Por cierto, otro famoso aforismo en el que suele emplearse el presente (vincit), en este caso de forma correcta, en lugar del original virgiliano vicit es labor omnia vicit (Geórgicas I, 145-146):

tum ferri rigor atque argutae lammina serrae

nam primi cuneis scindebant fissile lignum,

tum uariae uenere artes. labor omnia uicit

improbus et duris urgens in rebus egestas.

De entonces data el hierro rígido y la sierra de sonido agudo, pues los primeros hombres hendían con cuñas la fibrosa madera. Entonces aparecieron los variados oficios. Todo lo venció el extremado trabajo y la necesidad que aprieta en circunstancias duras.

La traducción es de Tomás de la Ascensión Recio García, en Gredos.

Vamos con la frase correcta de Suetonio

VENI, VIDI, VICI

“Llegué, vi, vencí “. Son, como hemos visto, la primera persona del singular del pretérito perfecto de indicativo activo de los verbos venio (venir, llegar), video (ver) y vinco (vencer). Palabras que Julio César ordenó escribir en un cartel en la procesión triunfal por su victoria en el Ponto sobre el rey Farnaces, vanagloriándose de la rapidez con la cual la había conseguido, tal como nos cuenta Suetonio (Vida de los doce Césares, I, 37, 2). Otros escritores dicen que las usó en una carta dirigida al Senado. Hoy se utiliza, a veces, para indicar facilidad y rapidez en la realización de cualquier cosa.

La frase en su contexto es:

Confectis bellis quinquiens triumphauit, post deuictum Scipionem quater eodem mense, sed interiectis diebus, et rursus semel post superatos Pompei liberos. primum et excellentissimum triumphum egit Gallicum, sequentem Alexandrinum, deinde Ponticum, huic proximum Africanum, nouissimum Hispaniensem, diuerso quemque apparatu et instrumento. Gallici triumphi die Velabrum praeteruehens paene curru excussus est axe diffracto ascenditque Capitolium ad lumina quadraginta elephantis dextra sinistraque lychnuchos gestantibus. Pontico triumpho inter pompae fercula trium uerborum praetulit titulum veni  vidi vici non acta belli significantem sicut ceteris, sed celeriter confecti notam.

Acabada la guerra, celebró cinco triunfos: cuatro después de la derrota de Escipión, en el mismo mes, pero con algunos días de intervalo, y uno más después de haber vencido a los hijos de Pompeyo. El primero y más sobresaliente de todos fue el de las Galias, le siguió el de Alejandría, luego el del Ponto, a continuación de éste el africano, y en último lugar, el de Hispania, cada uno con aparato y pompa diferentes. El día del triunfo gálico, al atravesar el Velabro, casi salió despedido del carro, al que se le había roto un eje y subió al Capitolio a la luz de las antorchas, con cuarenta elefantes que portaban candelabros a su derecha y a su izquierda. En su triunfo del Ponto llevó, entre las andas del cortejo, un rótulo de tres palabras, “llegué, vi, vencí”, que no pretendía, como en las demás ocasiones, resaltar las hazañas de la guerra, sino la particularidad de la rapidez con que la llevó a término.

La traducción es de Rosa María Agudo Cubas, en Gredos

Aclarada la cita de Suetonio, proseguimos con otras frases convertidas en aforismos y presentes en el texto citado de Suetonio.

ACTA EST FABULA

La pieza teatral ha terminado“. Expresión formada por el nominativo singular del sustantivo fabula, fabulae (fábula, obra teatral) y la tercera persona del singular del pretérito perfecto de indicativo pasivo del verbo ago (hacer, realizar). Palabras con las cuales los directores de teatro antiguo anunciaban al público que el espectáculo ya había terminado y se podían retirar. Esta frase se hizo célebre porque la pronunció Augusto al morir, aplicándola a su propia vida (Suetonio, Vida de los doce Césares, II, 99, 1). También se dice que el escritor francés Rabelais la pronunció en idénticas circunstancias.

No podemos dejar de pensar nosotros en la frase La commedia è finita, del final de Pagliacci de Ruggero Leoncavallo.

En realidad, como ahora veremos en el texto de Suetonio, tales palabras literales no se pronunciaron. Según el historiador, Augusto habló en griego

Supremo die identidem exquirens, an iam de se tumultus foris esset, petito speculo capillum sibi comi ac malas labantes corrigi praecepit et admissos amicos percontatus, ecquid iis uideretur mi[ni]mum uitae commode transegisse, adiecit et clausulam: πε δ πνυ κα<λ>ς ππαισται, δτε κρτον κα πντες μς μετ χαρς προπμψατε.

omnibus deinde dimissis, dum aduenientes ab urbe de  Drusi filia aegra interrogat, repente in osculis Liuiae et in hac uoce defecit: ‘Liuia, nostri coniugii memor uiue, ac uale!’ sortitus exitum facilem et qualem semper optauerat. nam fere quotiens audisset cito ac nullo cruciatu defunctum quempiam, sibi et suis εὐθανασίαν similem hoc enim et uerbo uti solebat precabatur.

El último día de su vida preguntó repetidas veces si había ya revuelo en las calles a causa de su estado. Después pidió un espejo, se hizo arreglar el cabello y afirmar las mejillas que le colgaban, y recibió a sus amigos, a quines preguntó si les parecía que había representado bien la farsa de la vida, añadiendo incluso el final consabido: Si la comedia os ha gustado, concededle vuestro aplauso y, todos a una, despedidnos con alegría. Luego los despachó a todos y, mientras interrogaba a unas personas recién llegadas de Roma sobre la enfermedad de la hija de Druso, expiró de repente en los brazos de Livia, pronunciando estas palabras: “¡Livia, conserva mientras vivas el recuerdo de nuestra unión! Adiós”. Alcanzó así una muerte dulce y a la medida de sus deseos, pues casi siempre, cuando oía que alguien había muerto rápidamente y sin dolor, pedía para él y para los suyos una similar εὐθανασίαν (buena muerte) – ésta era, en efecto, la palabra que solía emplear.

AD KALENDAS GRAECAS

Compuesta por la preposición ad (a, hasta) y el acusativo plural del sintagma kalendae Graecae. Significa “hasta las calendas griegas“. Kalendae era el primer día del mes en el calendario  romano, pero los griegos no tenían este día, por lo que la expresión significa que algo no se hará nunca. De hecho los griegos dividían sus meses lunares, de 29 ó 30 días, en tres décadas: el primer día del mes era el día de la luna nueva (νουμηνία), el segundo “el segundo del comienzo del mes“, y así sucesivamente. El día 11 era el primero de “mitad del mes“; y a partir del 20 se contaba al revés; el 21 era el día décimo o noveno antes del fin del mes. La frase era ya proverbial en latín i el propio Augusto, aludiendo a los deudores que no cumplían sus compromisos, dice que pagarán ad kalendas graecas ( Suetonio, Vida de los doce Césares, II, 87, 1 ).

Cotidiano sermone quaedam frequentius et notabiliter usurpasse eum, litterae ipsius autographae ostentant, in quibus identidem, cum aliquos numquam soluturos significare uult, ‘ad Kalendas Graecas soluturos’ ait; et cum hortatur ferenda esse praesentia, qualiacumque sint: ‘contenti simus hoc Catone’; et ad exprimendam festinatae rei uelocitatem: ‘celerius quam asparagi cocuntur’ .

Sus cartas autógrafas muestran que en su conversación cotidiana utilizaba con frecuencia ciertos giros curiosos; por ejemplo, a menudo escribe en ellas, cuando quiere dar a entender que algunos deudores no van a pagar nunca, que “pagarán para las calendas griegas”; cuando aconseja aceptar el momento presente tal como es, “contentémonos con este Catón”; y para expresar la rapidez con que se ha hecho algo, “más deprisa que se cuecen los espárragos”.

Traducciones sacadas de aquí.

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Finalizamos hoy esta larga serie dedicada al cuadro de Rembrandt Historias de Diana, iniciada el 27 de septiembre del pasado 2009, y que nos ha permitido rastrear en la literatura clásica las figuras de Acteón y Calisto. En este capítulo proseguimos con la obra de Charpentier, Actéon, una pastorale en forma de miniatura de tragedia en música.

Scène Cinquième

Actéon en cerf

CHŒUR DES CHASSEURS
Jamais trouppe de chasseurs
Dans le cours d’une journée
Fut-elle plus fortunée,
Jamais trouppe de chasseurs
Reçut elle un jour du ciel plus de faveurs.
Actéon, quittez la resverie,
Venez admirer la furie
De vos chiens acharner sur ce cerf aux abois.
Quoy! N’entendez vous pas nos voix?
Que vous perdez, grand prince, à resver dans un bois,
Croyez qu’à nos plaisirs vous porterez envie,
Et dans tous le cours de la vie
Un spectacle si doux ne s’offre pas deux foix.

Escena Quinta

Acteón convertido en ciervo

CORO DE CAZADORES

Nunca un grupo de cazadores

en el curso de un día

fue más afortunado,

jamás un grupo de cazadores

recibió del cielo tantos favores.

Acteón, deja tu sueño,

ven a admirar la furia

de tus perros ensañados con este ciervo acorralado.

¡Qué! ¿No oyes nuestras voces?

Cuánto pierdes, gran príncipe, al dormir en un bosque,

cree que de nuestros placeres tendrás envidia,

y en todo el curso de la vida

un espectáculo tan dulce no se ofrece dos veces.


Scène Sixième

JUNON
Chasseurs, n’appelez plus qui ne peut vous entendre.
Actéon, ce héros a Thèbes adoré,
Sous la peau de ce cerf a vos yeux déchiré et par ses chiens dévoré
Chez les morts vient de descendre.
Ainsi puissent périr les mortels odieux
Dont l’insolence extrême
Blessera désormais les Dieux,
La puissance suprême.

CHŒUR DES CHASSEURS
Hélas, déesse, hélas!
De quoy fut coupable
Ce héros aymable
Pour mériter l’horreur de si cruel trépas?

JUNON
Son infortune est mon ouvrage
Et Diane en vangeant l’outrage
Qu’il fit à ses appas
N’a que presté sa main à ma jalouse rage.
Ouy Jupiter, perfide espous,
Que ta charmante Europe au ciel prenne ma place
Sans craindre mes transports jaloux.
Mais si jusqu’à son cœur n’arrivent pas mes coups,
Actéon fut son sang et je jure à sa race
Une implacable haine, un éternel courroux.

Elle s’envole.


CHŒUR DES CHASSEURS
Hélas, est-il possible
Qu’au printemps de ses ans ce héros invincible
Ayt vu trancher le cours de ses beaux jours.
Quel cœur, à ce malheur, ne seroit pas sensible.
Faisons monter nos cris jusqu’au plus haut des airs,
Que les rochers en retentissent,
Que les flots écumans des mers,
Que les aquilons en mugissent,
Qu’ils pénètrent jusqu’aux enfers.
Actéon n’est donc plus,
Et sur les rives sombres
Le modelle des souverains,
Le soleil naissant des Thébains
Est confondu parmy les ombres.


Escena Sexta

JUNO

Cazadores, no llaméis más a quien no puede oíros.

Acteón, este héroe adorado en Tebas,

Bajo la piel de este ciervo desgarrado ante vuestros ojos y por sus perros devorado

A la mansión de los muertos acaba de bajar.

De este modo pueden morir los odiosos mortales

cuya insolencia extrema

ofenderá de ahora en adelante a los dioses,

el poder supremo.

CORO DE CAZADORES

¡Ay, diosa, ay!

¿De qué fue culpable

este héroe amable

para merecer el horror de tan cruel muerte?

JUNO

Su infortunio es obra mía

Y Diana al vengarse del ultraje

que él hizo de sus encantos

sólo ha prestado su mano a mi celosa rabia.

Escucha Júpiter, pérfido esposo,

que tu encantadora Europa en el cielo ocupe mi sitio

sin temer mis celosos impulsos.

Pero si hasta su corazón no llegan mis golpes,

Acteón fue su sangre y yo juro a su raza

un odio implacable, una eterna furia.

Se va volando

CORO DE CAZADORES

¡Ay! Es posible

que en la primavera de su edad este héroe invencible

haya visto interrumpir el transcurso de sus bellos días.

¿Qué corazón, ante tal desgracia, no sería sensible?

Hagamos elevar nuestros gritos más allá de los aires,

que las rocas por ellos resuenen,

que las olas espumen en los mares,

que los aquilones bramen,

que penetren hasta los infiernos.

Acteón ya no vive,

Y sobre las oscuras orillas

el modelo de los soberanos,

el sol naciente de los tebanos

está confundido entre las sombras.


Agradecemos efusivamente la ayuda de Cécile Labattut, lectora de francés de nuestro IES Matilde Salvador, dentro del Programa Comenius, en la traducción del texto de Charpentier

Y el final de este artículo y de la serie completa lo debe ocupar el cuadro que dio lugar a ella:

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El episodio mitológico final de esta elegía tercera se refiere a la leyenda de la fundación de Roma. Goethe cita a los personajes más destacados de este hecho: Rea Silvia, Marte, los gemelos Rómulo y Remo, el río Tíber y la loba.

Rhea Silvia wandelt, die fürstliche Jungfrau, der Tiber

Wasser zu schöpfen, hinab, und sie ergreifet der Gott.

So erzeugte sich Mars zwei Söhne! – die Zwillinge trinket

Eine Wölfin, und Rom nennt sich die Fürstin der Welt.

Desciende Rea Silvia, la virgen egregia, a sacar

agua del Tíber, y el dios se apodera de ella

¡Así engendró Marte a sus hijos! A los mellizos alimenta

una loba, y Roma se llama la princesa del mundo.

En esta ocasión recurrimos a Tito Livio (Ab urbe condita, I, 3-4), para que nos sirva de fuente:

Proca deinde regnat. Is Numitorem atque Amulium procreat, Numitori, qui stirpis maximus erat, regnum vetustum Silviae gentis legat. Plus tamen vis potuit quam voluntas patris aut verecundia aetatis: pulso fratre Amulius regnat. Addit sceleri scelus: stirpem fratris virilem interemit, fratris filiae Reae Silviae per speciem honoris cum Vestalem eam legisset perpetua virginitate spem partus adimit.

Sed debebatur, ut opinor, fatis tantae origo urbis maximique secundum deorum opes imperii principium. Vi compressa Vestalis cum geminum partum edidisset, seu ita rata seu quia deus auctor culpae honestior erat, Martem incertae stirpis patrem nuncupat. Sed nec di nec homines aut ipsam aut stirpem a crudelitate regia vindicant: sacerdos vincta in custodiam datur, pueros in profluentem aquam mitti iubet. Forte quadam divinitus super ripas Tiberis effusus lenibus stagnis nec adiri usquam ad iusti cursum poterat amnis et posse quamuis languida mergi aqua infantes spem ferentibus dabat. Ita velut defuncti regis imperio in proxima alluuie ubi nunc ficus Ruminalis est—Romularem vocatam ferunt—pueros exponunt. Vastae tum in his locis solitudines erant. Tenet fama cum fluitantem alveum, quo expositi erant pueri, tenuis in sicco aqua destituisset, lupam sitientem ex montibus qui circa sunt ad puerilem vagitum cursum flexisse; eam submissas infantibus adeo mitem praebuisse mammas ut lingua lambentem pueros magister regii pecoris invenerit— Faustulo fuisse nomen ferunt—ab eo ad stabula Larentiae uxori educandos datos. Sunt qui Larentiam volgato corpore lupam inter pastores vocatam putent; inde locum fabulae ac miraculo datum.

 


El rey siguiente es Proca. Engendra éste a Númitor y Amulio, y a Númitor, que era el mayor de sus hijos, le deja el antiguo reino de la dinastía Silvia. Pero la fuerza prevaleció sobre la voluntad paterna y el respeto a la primogenitura: Amulio es rey tras desbancar a su hermano. Acumula crimen sobre crimen: elimina la descendencia masculina de su hermano, y a su sobrina Rea Silvia, so pretexto de concederle un honor, la escoge para vestal, dejándola sin esperanza de tener hijo en razón de la virginidad perpetua.

Pero tenía que ser, en mi opinión, cosa del destino el nacimiento de tan gran ciudad y el comienzo de la mayor potencia después de la de los dioses. La vestal fue forzada, dio a luz dos gemelos, y bien por creerlo así, bien por cohonestar la falta remitiendo su responsabilidad  a un dios, proclama a padre de esta dudosa descendencia. Pero ni los dioses ni los hombres la libran a ella ni a sus hijos de la crueldad del rey; la sacerdotisa es encadenada y encarcelada, y se ordena que los niños sean arrojados a la corriente del río.

Por un azar debido a los dioses, el Tíber, desbordado, no permitía el acceso hasta el cauce habitual a causa de los estancamientos en remanso, y a los que llevaban a los recién nacidos les hizo concebir la esperanza de que éstos se ahogasen en esas aguas a pesar de estar remansadas. En la idea, pues, de cumplir así el mandato del rey, abandonan a los niños en la primera charca, lugar en que actualmente se encuentra la higuera Ruminal, antes llamada Romular, según dicen. Había, en esa zona, por entonces, extensos parajes solitarios. La tradición sostiene que, cuando el agua, al ser de poco nivel, depositó en seco la canastilla a la deriva en que habían sido colocados los niños, una loba, que había salido de los montes circundantes para calmar la sed, volvió sus pasos hacia los vagidos infantiles; que se abajó y ofreció sus mamas a los niños, amansada hata el punto que la encontró lamiéndolos el mayoral del ganado del rey – dicen que se llamaba Fáustulo -, y que el mismo los llevó a los establos y los encomendó a su mujer Larentia para que los criase. Hay quienes opinan que Larentia, al prostituir su cuerpo, fue llamada “loba” por los pastores y que esto dio pie a la leyenda maravillosa.

La traducción es de José Antonio Villar Vidal, en Gredos

Plutarco en Vidas Paralelas (Rómulo, 3) también nos habla del episodio:

τν π᾿ Ανεου γεγοντων ν Αλβ βασιλων ες δελφος δο, Νομτορα κα ᾿Αμολιον, διαδοχ καθκεν. ᾿Αμουλου δ νεμαντος τ πντα δχα, τ δ βασιλε τὰ χρήματα καὶ τὸν ἐκ Τροίας κομισθέντα χρυσὸν ἀντιθέντος, εἵλετο τὴν βασιλείαν Νομήτωρ. ἔχων οὖν ᾿Αμούλιος τὰ χρήματα καὶ πλέον ἀπ᾿ αὐτῶν δυνάμενος τοῦ Νομήτορος, τήν τε βασιλείαν ἀφείλετο ῥᾳδίως, καὶ φοβούμενος ἐκ τῆς θυγατρὸς αὐτοῦ γενέσθαι παῖδας, ἱέρειαν τῆς ῾Εστίας ἀπέδειξεν, ἄγαμον καὶ παρθένον ἀεὶ βιωσομένην. ταύτην οἱ μὲν ᾿Ιλίαν, οἱ δὲ ῾Ρέαν, οἱ δὲ Σιλουίαν ὀνομάζουσι. φωρᾶται δὲ μετ᾿ οὐ πολὺν χρόνον κυοῦσα παρὰ τὸν καθεστῶτα ταῖς ῾Εστιάσι νόμον, καὶ τὸ μὲν ἀνήκεστα μὴ παθεῖν αὐτὴν τοῦ βασιλέως θυγάτηρ ᾿Ανθὼ παρῃτήσατο, δεηθεῖσα τοῦ πατρός, εἵρχθη δὲ καὶ δίαιταν εἶχεν ἀνεπίμεικτον, ὅπως μὴ λάθοι τεκοῦσα τὸν ᾿Αμούλιον. ἔτεκε δὲ δύο παῖδας ὑπερφυεῖς μεγέθει καὶ κάλλει. Δι᾿ καὶ μᾶλλον ᾿Αμούλιος φοβηθείς, ἐκέλευσεν αὐτοὺς ὑπηρέτην λαβόντα ῥῖψαι. τοῦτον ἔνιοι Φαιστύλον ὀνομάζεσθαι λέγουσιν, οἱ δ᾿ οὐ τοῦτον, ἀλλὰ τὸν ἀνελόμενον. ἐνθέμενος οὖν εἰς σκάφην τὰ βρέφη, κατέβη μὲν ἐπὶ τὸν ποταμὸν ὡς ῥίψων, ἰδὼν δὲ κατιόντα πολλῷ ῥεύματι καὶ τραχυνόμενον, ἔδεισε προσελθεῖν, ἐγγὺς δὲ τῆς ὄχθης καταθεὶς ἀπηλλάσσετο. τοῦ δὲ ποταμοῦ κατακλύζοντος πλημμύρα τὴν σκάφην ὑπολαβοῦσα καὶ μετεωρίσασα πρᾴως κατήνεγκεν εἰς χωρίον ἐπιεικῶς μαλθακόν, νῦν Κερμαλὸν καλοῦσι, πάλαι δὲ Γερμανόν, ὡς ἔοικεν ὅτι καὶ τοὺς ἀδελφοὺς γερμανοὺς ὀνομάζουσιν.

La sucesión de los reyes de Alba, descendientes de Eneas, vino a recaer en dos hermanos, Numitor y Amulio; y habiendo Amulio hecho dos partes de todo, poniendo el reino de un lado, y en otro, en contraposición, las riquezas y todo el oro traído de Troya, Numitor hizo elección del reino. Mas sucedió que Amulio, dueño de los intereses, le usurpó también el reino con la mayor facilidad; y por temor de que su hija tuviese sucesión, la creó sacerdotisa de Vesta, para que permaneciese doncella y sin casarse por toda su vida; llamábase Ilia, según unos; Rea, según otros, y según otros, Silvia. Al cabo de poco fue denunciada de que, contra la ley prescrita a las vestales, estaba encinta; y hubiera sufrido su terrible pena, a no haber sido por Anto, la hija del Rey, que intercedió por ella con su padre; pero, sin embargo, fue puesta en prisión y separada de todo trato, para que no pudiese suceder su parto sin noticia de Amulio. Dio a luz dos niños de aventajada robustez y hermosura, con lo que, creciendo más el temor de Amulio, dio orden a uno de sus ministros para que se apoderase de ellos y los quitase del medio. Dicen algunos que este ministro se llamaba Fáustulo; pero otros piensan que éste era el nombre del que los recogió. Puso, pues, los niños en una cuna, y bajó al río para arrojarlos en él; pero hallándolo crecido y arrebatado, tuvo miedo de acercarse, y dejándolos junto a la orilla se dio por cumplido. Hacía el río remansos, con lo que la creciente llegó a la cuna, y levantándola blandamente, la fue llevando a un sitio sumamente muelle, al que ahora llaman Quermalo, y en lo antiguo Germano, porque a los hijos de unos mismos padres los Latinos los llaman germanos.

Traducción obtenida de aquí.

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En este lugar hay una interesante información sobre las monedas romanas, de donde hemos copiado, aunque la sabíamos, la información sobre los términos moneda y dinero. También de allí proceden las tablas siguientes.

Una enumeración de las monedas romanas de todas las épocas podría ser esta:

As, semis, triens, quadrans, sextans, uncia, denarius, quinarius, sestertius, aureus, antonianus, dupondius, semissis, argenteus, follis, solidus (de donde procede el término “solidaridad”), miliarense, siliqua.

Tablas de equivalencias

MONEDAS REPUBLICANAS

As Semis Triens Quadrans Sextans
0’04 euros 1/2 as 1/3 de as 1/4 de as 1/6 de as
Uncia Denarius Quinarius Sestertius Aureus
1/12 de as 10 ases / 16 ases

4 sestercios

0’60 euros

5 ases / 8 ases

2 sestercios

0,30 euros

2’5 ases / 4 ases

0’15 euros

24 argénteos

600 denarios

120 follis

REFORMA DE DIOCLECIANO
Argenteus Follis Antonianus Denarius Quinarius
25 denarios

5 follis

1/5 argénteos

5 denarios

2/25 argénteos

2 denarios

2/5 follis

1/25 argénteos

1/5 follis

1/50 argénteos

1/2 denarios

1/10 follis

REFORMA DE CONSTANTINO I
Solidus Semissis Miliarense Siliqua
18 miliarenses

24 siliquae

9 miliarenses

12 siliquae

1,3 siliquae 3/4 miliarenses
DESDE AUGUSTO AL FINAL DEL SIGLO III
Denominación Valor en denarios Valor en ases Valor en sestercios Peso en gramos
Aureus (Augusti) 25 400 100 7,7
Quinarius (oro) 12,5 200 50 3,8
Antoninianus (plata) 20 32 8 5,45
Denarius (plata) 1 16 4 3,9
Quinario (plata) 2 8 2 1,95
Sestercio (bronce) ¼ 4 1 54,5
Sestercio (latón) ¼ 4 1 27,2
Dupondio (bronce) 1/8 2 0,5 27,2
Dupondio (latón) 1/8 2 0,5 13,6
As (bronce) 1/16 1 1/4 13,6
As (latón) 1/16 1 1/4 6,8
Semissis (bronce) 1/32 0,5 1/8 6,8
Semissis (latón) 1/32 0,5 1/8 3,4


Por su parte, en la antigua Grecia muchas fueron las monedas utilizadas, ya que toda ciudad-estado griega tenia acuñación de moneda propia, con su denominación especial y estampada con su emblema o distintivo (la cabeza de una deidad, un animal, un pez, una planta, etc.) por lo que, aun coincidiendo el nombre de la moneda, el valor variaba según la ciudad.

Así tenemos los siguientes nombres:

Estateras, trihemióbolos, hemidracmas, dracmas, hecté, tetartemorion, tetróbolos, dióbolos, hemióbolos, hemilitrones, uncias, óbolos, minas, talentos, decadracmas, tetradracmas, didracmas, bronces, cistóforos, dicalcos o hexacalcos.

No obstante había un sistema de pesos, generalmente aceptado por todos, que gobernaba el valor relativo en el sistema de acuñación que gradualmente fue sustituyéndolo.

La relación de estos pesos entre sí era la siguiente:

6 óbolos (ὀβολοί) son 1 dracma (δραχμή), es decir, el óbolo vale 1/6 de dracma.

100 dracmas (δραχμα) son 1 mina (μν); 10 minas de plata equivalen a 1 mina de oro; 60 minas de plata son 1 talento.

60 minas (μνα) son 1 talento (τάλαντον); el talento equivale a unos 26 kilos.

La equivalencia de estas monedas es difícil de determinar.

En la Introducción al estudio de Grecia de A. Petrie, sexta reimpresión de 1972, se nos dice:

Los valores aproximados de estas monedas en el curso inglés son éstos:

1 óbolo equivale a un penique y medio

1 dracma son 9 peniques

1 mina son 4 libras

1 talento son 240 libras.

Recordemos que 100 peniques hacen 1 libra.

Po su parte en el Diccionario Griego-Francés de A. Bally se nos dice que 1 talento ateniense equivale a 5.600 francos, de la época de Bally, mientras el talento de oro vale diez veces más= 56.000 francos. Si 1 talento, según Bally, vale 5.600 francos, y 1 talento = 6.000 dracmas, 1 dracma serían 0’93 francos.

De la dracma se dice que vale un poco menos que un franco.

En 1972 1 franco francés valía 12,7 pesetas y 1 libra esterlina 154 pesetas.

Por lo que, podríamos decir que 1 dracma estaría en torno a las 14 pesetas, es decir, unos ocho céntimos de euro.

El talento, por su parte, según el Petrie, serían unas 36.960 pesetas, es decir, unos 223 euros. En cambio, aplicando el cambio legal de 1972 los 5.600 francos de los que habla Bally para el talento nos dan  67.200 pesetas, es decir, unos 403 euros. La diferencia es grande.

Lo más común, no obstante, es que, salvando el nivel de vida, un as romano equivaldría a 1 euro; puesto que un denario son 16 ases, un denario serían unos 16 euros, es decir, unos 22 dólares; una dracma, al menos en el siglo I d. C., equivale a un denario, por lo que valdría lo mismo. Un talento, que eran 153.600 ases, serían 153.600 euros, es decir, 25 millones y medio de pesetas: ¡una burrada!

En todo caso, cójase con pinzas todo lo dicho sobre equivalencias actuales de dracmas y talentos. Lo único claro son las divisiones citadas de óbolos (6 = 1 dracma), dracmas (100 = 1 mina), minas (60 = 1 talento) y talentos.

En el apartado La moneda y los préstamos de dinero, dentro del capítulo Trabajos y oficios, de La vida cotidiana en Grecia en el siglo de Pericles de Robert Flacelière leemos sobre las monedas y el dinero:

En tiempos de Homero y de Hesíodo los intercambios se hacían mediante trueque: se utilizaban a veces lingotes de metal precioso, pero sin acuñar. Existía la costumbre de fijar el valor de una cosa o de una persona en cabezas de ganado: una armadura o una mujer valían tantos bueyes.

Parece ser que, desde el siglo VII, la moneda utilizada en Grecia era al principio molesta e incómoda: se presentaba en forma de barrita de hierro y éste era el origen de la palabra óbolo, que significa “barra”. Se sabe que en Esparta el uso de esta moneda se mantuvo durante mucho más tiempo que en otros lugares y de ello se deduce que el legislador Licurgo quiso que de esta manera se pusiera algún freno al lujo y a la corrupción.

En nota adicional se nos remite a Licurgo IX, de Plutarco. Éste es el texto y la traducción:

πιχειρσας δ κα τ πιπλα διαιρεν, πως παντπασιν ξλοι τ νισον κα νμαλον, πε χαλεπς ἑώρα προσδεχομνους τν ντικρυς φαρεσιν, τρ περιῆλθεν ὁδῷ καὶ κατεπολιτεύσατο τὴν ἐν τούτοις πλεονεξίαν. πρῶτον μὲν γὰρ ἀκυρώσας πᾶν νόμισμα χρυσοῦν καὶ ἀργυροῦν μόνῳ χρῆσθαι τῷ σιδηρῷ προσέταξε· καὶ τούτῳ δὲ ἀπὸ πολλοῦ σταθμοῦ καὶ ὄγκου δύναμιν ὀλίγην ἔδωκεν, ὥστε δέκα μνῶν ἀμοιβὴν ἀποθήκης τε μεγάλης ἐν οἰκίᾳ δεῖσθαι καὶ ζεύγους ἄγοντος. τούτου δὲ κυρωθέντος ἐξέπεσεν ἀδικημάτων γένη πολλὰ τῆς Λακεδαίμονος. τίς γὰρ κλέπτειν ἔμελλεν δωροδοκεῖν ἀποστερεῖν ἁρπάζειν μήτε κατακρύψαι δυνατὸν ἦν μήτε κεκτῆσθαι ζηλωτόν, ἀλλὰ μηδὲ κατακόψαι λυσιτελές· ὄξει γάρ, ὡς λέγεται, διαπύρου σιδήρου τὸ στόμωμα κατασβέσας ἀφείλετο τὴν εἰς τἆλλα χρείαν καὶ δύναμιν, ἀδρανοῦς καὶ δυσέργου γενομένου. Μετὰ δὲ τοῦτο τῶν ἀχρήστων καὶ περισσῶν ἐποιεῖτο τεχνῶν ξενηλασίαν. ἔμελλον δέ που καὶ μηδενὸς ἐξελαύνοντος αἱ πολλαὶ τῷ κοινῷ νομίσματι συνεκπεσεῖσθαι, διάθεσιν τῶν ἔργων οὐκ ἐχόντων. τὸ γὰρ σιδηροῦν ἀγώγιμον οὐκ ἦν πρὸς τοὺς ἄλλους ῞Ελληνας οὐδ᾿ εἶχε τιμὴν καταγελώμενον, ὥστε οὐδὲ πρίασθαί τι τῶν ξενικῶν καὶ ῥωπικῶν ὑπῆρχεν, οὐδ᾿ εἰσέπλει φόρτος ἐμπορικὸς εἰς τοὺς λιμένας, οὐδὲ ἐπέβαινε τῆς Λακωνικῆς οὐ σοφιστὴς λόγων, οὐ μάντις ἀγυρτικός, οὐχ ἑταιρῶν τροφεύς, οὐ χρυσῶν τις, οὐκ ἀργυρῶν καλλωπισμάτων δημιουργός, ἅτε δὴ νομίσματος οὐκ ὄντος. ἀλλὰ οὕτως ἀπερημωθεῖσα κατὰ μικρὸν τρυφὴ τῶν ζωπυρούντων καὶ τρεφόντων αὐτὴ δι᾿ αὑτῆς ἐμαραίνετο· καὶ πλεῖον οὐδὲν ἦν τοῖς πολλὰ κεκτημένοις, ὁδὸν οὐκ ἐχούσης εἰς μέσον τῆς εὐπορίας, ἀλλ᾿ ἐγκατῳκοδομημένης καὶ ἀργούσης.

Intentaba repartir también los muebles para hacer desaparecer toda desigualdad y diversidad; pero cuando vio que así a las claras era mal recibida esta reforma, tomó otro camino y trajo a orden el lujo en estas cosas. Y en primer lugar, anulando toda la moneda antigua de oro y plata, ordenó que no se usase otra que de hierro, y a ésta en mucho peso y volumen le dio poco valor: de manera que para la suma de diez minas se necesitaba de un cofre grande en casa, y de una yunta para transportarla. Y con sola esta mudanza se libertó Lacedemonia de muchas especies de crímenes; porque ¿quién había de hurtar o dar en soborno, o trampear, o quitar de las manos una cosa que ni podía ocultarse, ni excitaba la codicia, ni había utilidad en deshacerla? Porque apagando, según se dice, en vinagre el hierro acerado hecho ascua, lo dejó endeble y de mal trabajar. Desterró además con esto las artes inútiles y de lujo, pues sin echarlas nadie de la ciudad, debieron decaer con la nueva moneda, no teniendo las obras despacho; por cuanto una moneda de hierro, que era objeto de burla, no tenía ningún atractivo para los demás griegos, ni estimación alguna; así, ni se podían comprar con ella efectos extranjeros de ningún precio, ni entraba en los puertos nave de comercio, ni se acercaba a la Laconia o sofista palabrero, o saludador y embelecador, u hombre de mal tráfico con mujeres, o artífice de oro y plata, no habiendo dinero: de esta manera, privado el lujo de su incentivo o pábulo, por sí mismo se desvaneció; y a los que tenían más que los otros de nada les servía, no habiendo camino por donde se mostrase su abundancia, que tenía que estar encerrada y ociosa.

Hasta la época de las Guerras Médicas la moneda de oro y de plata era muy poco frecuente en Grecia, porque carecía de metales preciosos. Tan sólo le abastecían las minas de la costa tracia y las de las islas de Tasos y de Sifnos. Es cierto que en el mismo Ática, al sur del país,  en el Laurion, se explotaban yacimientos de plomo argentífero, pero hasta el año 483 no se descubrió un filón mucho más rico, el de Maronea, “un filón de plata, un tesoro que guardaba la tierra” (Esquilo, Los persas, 238: ργρου πηγ τις ατος στι, θησαυρς χθονς). Este descubrimiento, que contribuirá poderosamente a la victoria de Salamina gracias a la ley naval de Temístocles, permitirá una acuñación importante a partir de entonces.

La dracma ática (el femenino es nuestro) pesaba 4’63 gramos de plata y era una buena aleación (hasta 983 milésimas de pureza). En la casa de la moneda (ἀργυροκοπεῖον) de Atenas también se acuñaron monedas de dos dracmas (didracmas) y de diez dracmas (decadracmas), y sobre todo monedas de cuatro dracmas (tetradracmas). Por encima de la decadracma, que era muy rara por otra parte, solamente se conocen unidades “de cuenta”: la mina, que vale cien dracmas, y el talento que vale sesenta minas, es decir, seis mil dracmas. Las divisiones de la dracma por el contrario están representadas en monedas, de plata también, sobre todo el óbolo, que es la sexta parte de la dracma (se observa que en las monedas el sistema duodecimal siguió compitiendo con el sistema decimal), las monedas de tres óbolos (trióbolo) y de dos óbolos (dióbolo), y las fracciones de óbolo: los tres cuartos (tritemorion), el cuarto (tetratemorion) y el octavo (hemitetratemorion). Todas estas monedas son de las que tienen la cabeza de Atenea, con el casco ceñido con la corona de hojas de olivo y, en el reverso, la lechuza, el pájaro de Atenea, con la luna creciente, el brote de olivo y las tres primeras letras de la palabra Atenas. A estas monedas se las llamaba “las lechuzas del Laurion”, y un refrán decía que es inútil “llevar lechuzas a Atenas”, o sea, agua al río. Este tipo de grabado conservó durante largo tiempo un carácter muy arcaico, sin duda porque no se quería cambiar nada en una moneda consagrada por el uso y que era muy apreciada en el mercado internacional.

En principio cada ciudad independiente tenía derecho a acuñar su propia moneda, pero tan sólo algunas ciudades habían logrado difundir ampliamente las suyas propias. Esto es lo que ocurrió con al moneda de Egina, la de la tortuga, cuya estatera pesaba unos doce gramos aproximadamente, y con la de Cízico, cuyas estateras (llamadas cizicenas), con un atún grabado, eran de electrum, una mezcla de oro y de plata. La dificultad estriba en cambiar estas monedas de diferentes sistemas. En el mercado, la diversidad de monedas facilitaba el engaño. El poeta cómico Dífilo lleva a la escena a un comerciante que pide diez óbolos por un gran pez; el comprador se apresura a entregarle diez óbolos áticos, pero el otro protesta y asegura que ha querido decir diez óbolos de Egina; ahora bien, el óbolo ático no valía más que siete décimas partes del de Egina.

Hasta aquí el texto de Flacelière.

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