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Archive for 28 marzo 2015

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Nuestros referentes clásicos en Madrid concluyen con el fauno que pudimos ver en los jardines de la casa-museo Sorolla, en la calle General Martínez Campos, 37. La escultura en bronce es una réplica de la que puede verse en la casa del Fauno de Pompeya, copia, a su vez, del original que se puede admirar en el museo arqueológico de Nápoles.

Un fauno es una antigua divinidad itálica, protectora de los rebaños y pastores, asimilada al Pan griego. Se le pedía fertilidad para los hombres y los animales. Los antiguos le atribuían virtudes proféticas y pensaban que enviaba sueños premonitorios

La estatua representa una figura masculina desnuda, barbada, con la cabeza echada hacia atrás y con la mirada dirigida al cielo, cola y cabello que fluye en abundantes rizos, en acto de realizar, con los pies de puntillas, un paso de baile, y el brazo y la pierna izquierdos rígidos, y el brazo y la pierna derechos flexionados. La presencia de cuernos de macho cabrío en la cabeza y la cola pequeña identifican la figura con un fauno,  con Pan, o más bien con un Sátiro, representado en la agonía del éxtasis báquico o en acto de ejecutar una danza rítmica en éxtasis casi religioso. El refinamiento de la ejecución de esta estatuilla, cuya musculatura está realizada con gran destreza y suavidad, conocida sólo por otras dos réplicas procedentes del área del Delta del Nilo, parece relacionarlo con un centro de producción helenística, probablemente Alejandría.

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Pierre Grimal nos dice que Fauno parece haber sido un antiquísimo dios romano, cuyo culto estuvo localizado en el mismo Palatino o en sus más inmediatos alrededores. Por su nombre aparece como un dios bienhechor, “favorable” (qui favet), protector, particularmente de rebaños y pastores, lo cual facilitó, bajo la influencia griega, su identificación con el dios arcadio Pan. Entonces sufrió la primera transformación. Suministró una “base” a la personalidad del rey Evandro (εὐ – ἀνήρ, el Hombre Bueno), cuyo nombre podía pasar por la traducción del suyo, y permitió con ello que las leyendas de la inmigración de los arcadios en el lugar del Palatino se enraizaran en suelo romano. Sin embargo, Fauno iba perdiendo poco a poco su carácter de divinidad y era considerado como uno de los primeros reyes del Lacio, antes de la llegada de Eneas y los troyanos y con anterioridad, por tanto, a la fundación de la ciudad por Rómulo. A veces se le tiene por hijo de Circe y de Júpiter. Era sucesor del rey Pico; a él, le sucedió su hijo – o bien hijo de Hércules – Latino.

Con todo, la personalidad divina de Fauno subsistía, pero, de manera bastante curiosa, multiplicándose: los faunos (fauni) son, en la época clásica, genios selváticos y campestres, compañeros de los pastores, y los equivalentes de los sátiros helénicos. Igual que la de éstos, su naturaleza es doble: mitad hombre, mitad cabra; tienen cuernos y, con frecuencia, pezuñas de cabra.

El culto a Fauno comportaba, en su origen, la procesión de los Lupercos, en el curso de al cual unos jóvenes corrían medio desnudos, sin más vestido que una piel de cabra, flagelando a las mujeres que encontraban, con correas de cuero fresco. Se creía que esta flagelación atraía la fecundidad sobre las víctimas.

Hasta aquí lo que dice Grimal en su Diccionario de Mitología Griega y Romana.

 

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Estamos llegando a lo que da nombre a esta serie, Certificado por Atenea.

La cosa, como casi siempre, fue una casualidad. Fui a hacer una visita a los administrativos del instituto y me encontré con que estaban clasificando, ordenando y guardando certificados antiguos emitidos por el centro. Una primera grata sorpresa fue encontrar un cartón, bellamente decorado, con los domicilios del entonces llamado Instituto General y Técnico de Castellón. El subtítulo del cartón reza: Domicilios de Señores Catedráticos, Profesores, Auxiliares, Ayudantes y Suplentes especiales.

La fecha del documento es el 1 de septiembre de 1917 y está firmado por José Ródenas. Los datos sobre los profesores están sacados de aquí.

 

Entre los nombres, el del director Don Miguel Martí Blat, XI Director, catedrático de Matemáticas y Vicedirector al fallecer el Sr. Doménech, sucediendo a éste en la Dirección del Establecimiento. Su gestión al frente de ella fue altamente beneficiosa y de utilidad para el Instituto, teniendo singular relieve durante ella la inauguración del actual edificio, que tuvo lugar el día 14 de enero de 1917, con asistencia del Iltmo. Señor Rector de la Universidad de Valencia Dr. Don Rafael Pastor, en representación del Excmo. Sr. Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes Don Julio Burrell. Como curiosidad diremos que en la Revista General de Enseñanza y Bellas Artes, del día 1 de marzo de 1919, en el apartado Institutos, Escalafón Provisional de profesores numerarios, Miguel Martí Blat figura en el número 152, en la sección 6ª, con un sueldo de 8.000 pesetas. José De La Torre Rebullida, de quien hablaremos a continuación, figura en el número 125, Sección 5ª, con un sueldo de 9.000 pesetas. Con el número 79 bis, en la Sección 4ª, y sueldo de 10.000 pesetas Damián Alcón Zaera

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El secretario era Don Damián Alcón Zaera, catedrático excedente, por reforma, de la Escuela de Comercio de Zaragoza, y que durante 25 años hubo de regentar la cátedra de Francés de este instituto. Fue autor, en 1906, de Lengua francesa: prontuario de pronunciación y práctica gradual de lectura, publicado por la librería Armengot. Alcón Zaera fue nombrado secretario en junio de 1902, cargo que ocupó durante una larga etapa (de 1909 a 1927), cesando por fallecimiento en 24 de diciembre de 1927, dejando muy buena memoria de su labor pedagógica y de su actividad en la Secretaría.

Al comenzar el curso 1914 a 1915 ocupó por traslado la cátedra vacante de Historia Natural y Fisiología e Higiene Don Antimo Boscá Seytre (número 186, Sección 6ª y sueldo de 8.000 pesetas en el escalafón antes citado), que bien pronto, en marzo de 1915, fue designado Vicedirector del Instituto. Naturalista de vocación, enriqueció el Gabinete de Historia Natural del Centro con una colección de 90 especies de peces recogidas en aguas de este litoral; un centenar de minerales, producto de sus excursiones por la provincia, una colección de sílex y huesos prehistóricos de Tirig, etc. Tan celoso catedrático dejó de prestar sus servicios en este Centro en agosto de 1919, al ser trasladado por concurso al Instituto de Valencia, donde ha continuado sus actividades docentes hasta su jubilación, hacia el 1945.

Al fallecer el Sr. Martí Blat en el ejercicio de su cargo, en 8 de enero de 1920, le siguió Don José De La Torre Rebullida, nombrado el 18 de febrero de 1915 catedrático de Física y Química del instituto en su sede todavía de la plaza de Santa Clara y, a partir de 1917 del General y Técnico, que ahora conocemos como de Francisco Ribalta. Como tal figura en el documento que glosamos. De La Torre Rebullida fue el XII Director, cargo que desempeñó durante más de once años y con gran acierto hasta el momento de su jubilación como catedrático, siendo entonces, a propuesta del Claustro y en atención a sus merecimientos, nombrado por O. M. de 7 de noviembre de 1951, Director honorario de este Instituto.

Pronto destacó entre el profesorado como un gran trabajador intelectual y fue nombrado primero vicedirector y desde 1920 once años como director. Con la firma del presidente Manuel Azaña en Orden Ministerial fue nombrado director Honorario del instituto. Desde 1918 dirigió también el Observatorio Meteorológico y fue “hombre del tiempo” en Castellón durante nueve años, con hallazgos curiosos de gran interés para la ciencia.

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Ticio, 1632, óleo sobre lienzo, 227 × 301, de José de Ribera. Museo del Prado, Madrid,

Estamos analizando los animales “mitológicos” del museo de Ciencias Naturales del IES Ribalta de Castellón y estábamos con el buitre refiriéndonos al suplicio de Ticio. Quizá debamos decir quién era Ticio y usamos a Pierre Grimal y su Diccionario de la mitología griega y romana:

Ticio es un gigante, hijo de Zeus y Elara, considerada tan pronto como hija de Orcómeno, como de Minia y una de las muchas conquistas de Zeus. Por temor a los celos de Hera, Zeus ocultó a su amante, cuando estuvo embarazada, en las profundidades de la tierra. Y de la tierra salió, al nacer, el gigante Ticio.

Cuando Leto hubo dado a Zeus Ártemis y Apolo, Hera, celosa de su rival, desencadenó contra ella al monstruo Ticio, inspirando a éste el deseo de violarla. Pero Ticio fue fulminado por Zeus y precipitado en los Infiernos, donde dos serpientes (o dos águilas; obsérvese que Grimal dice “águilas”) devoran su hígado, que renace con las fases de la luna. Según otros autores, los dos hijos de Leto protegieron a su madre y traspasaron con sus flechas al monstruo. Ticio quedó, así, eternamente tendido en el suelo, donde su cuerpo cubría nueve “hectáreas”. En Eubea existía una gruta donde se tributaba culto a Ticio.

En Virgilio, Eneida VI, 595 y siguientes, que también recoge la bajada de Ulises al Hades:

Nec non et Tityon, Terrae omniparentis alumnum,

cernere erat, per tota nouem cui iugera corpus

porrigitur, rostroque immanis uultur obunco

immortale iecur tondens fecundaque poenis

uiscera rimaturque epulis habitatque sub alto

pectore, nec fibris requies datur ulla renatis.

TicioTiziano

Ticio, 1548-1549, óleo sobre lienzo, 253 x 217 cm de Tiziano. Museo del Prado. Madrid

También a Ticio podía verse, retoño de la madre Tierra,

cuyo cuerpo se extiende a lo largo de nueve yugadas

mientras un buitre enorme de corvo pico

devora su hígado inmortal y las entrañas fecundas

con el castigo y rebusca en su comida y vive metido

en su pecho sin dar descanso alguno a las fibras renacidas.

Higino, en su fábula 55, dice que es una serpiente la que roía el hígado de Ticio

Tityvs.

Latona quod cum Ioue concubuerat, Iuno T<i>t<y>o Terrae filio

immani magnitudine iusserat ut Latonae uim afferret; qui cum

conatus esset, a Ioue fulmine est interfectus. qui nouem iugeribus

ad inferos exporrectus iacere dicitur, et serpens ei appositus est

qui iecur eius exesset, quod cum luna recrescit.

Puesto que Latona se había acostado con Júpiter, Juno ordenó a Ticio, hijo de la Tierra, de enorme tamaño, que violara a Latona. Después de intentarlo, fue fulminado por Júpiter. Se dice que yace en los Infiernos tendido, que ocupa nueve yugadas, y que una serpiente se encuentra apostada junto a él para devorarle el hígado, que vuelve a crecerle con la luna.

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Ticio, siglo XVII, óleo sobre lienzo, 188 cm x 227 cm. José de Ribera, (copia). Museo del Prado (no expuesto)

La traducción es de Javier del Hoyo y José Miguel García Ruiz, en Gredos, quienes en nota al pie nos informan que una yugada era una extensión de 637 metros de largo por 319 de ancho. Si multiplicamos por 9, la extensión del gigante era realmente enorme (5733 metros de largo x 2871 metros de ancho)

Los buitres juegan también un papel en la primitiva historia de Roma, en el enfrentamiento entre Rómulo y Remo por ser el primero en fundar Roma. Así lo narra Tito Livio en Ab urbe condita I, 6, 7:

Ita Numitori Albana re permissa Romulum Remumque cupido cepit in iis locis ubi expositi ubique educati erant urbis condendae. Et supererat multitudo Albanorum Latinorumque; ad id pastores quoue accesserant, qui omnes facile spem facerent paruam Albam, parvum Lavinium prae ea urbe quae conderetur fore. Intervenit deinde his cogitationibus avitum malum, regni cupido, atque inde foedum certamen coortum a satis miti principio. Quoniam gemini essent nec aetatis verecundia discrimen facere posset, ut di quorum tutelae ea loca essent auguriis legerent qui nomen novae urbi daret, qui conditam imperio regeret, Palatium Romulus, Remus Aventinum ad inaugurandum templa capiunt.

7. Priori Remo augurium venisse fertur, sex voltures; iamque nuntiato augurio cum duplex numerus Romulo se ostendisset, utrumque regem sua multitudo consalutauerat: tempore illi praecepto, at hi numero auium regnum trahebant. Inde cum altercatione congressi certamine irarum ad caedem vertuntur; ibi in turba ictus Remus cecidit. Volgatior fama est ludibrio fratris Remum novos transiluisse muros; inde ab irato Romulo, cum verbis quoque increpitans adiecisset, “Sic deinde, quicumque alius transiliet moenia mea,” interfectum. Ita solus potitus imperio Romulus; condita urbs conditoris nomine appellata.

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Ticio. Cornelis Cort. Grabado, 45 x 37 cm. 1566. Madrid, Biblioteca Nacional de España.

Después de que el gobierno de Alba fuera así transferido a Numitor, Rómulo y Remo fueron poseidos del deseo de construir una ciudad en el lugar donde habían sido abandonados. A la población sobrante de los Albanos y los pueblos latinos se unieron los pastores: Fue natural esperar que con todos ellos, Alba y Lavinio serían más pequeñas en comparación con la ciudad que se iba a fundar. Estas buenas espectativas fueron desechas por anticipaciones agradable fueron perturbados por la maldición ancestral (la ambición) que condujo a una lamentable disputa sobre lo que al principio era un asunto trivial. Como eran gemelos y ninguno podía pretender tener prioridad basada en la edad, decidieron consultar a las deidades tutelares del lugar para que por medio de un augurio decidieran quién daría su nombre a la nueva ciudad y quién habría de regirla después de haber sido fundada. Rómulo, en consecuencia, seleccionó el Palatino como su lugar de observación, Remo el Aventino.

7 Se dijo que Remo había sido el primero en recibir un presagio: seis buitres se le aparecieron. Justo tras producirse el augurio, a Rómulo se le apareció el doble. Cada uno fue saludado como rey por su propio partido. Los unos basaron su aclamación en la prioridad de la aparición, los otros en el número de aves. Luego se siguió un violento altercado; el calor de la pasión condujo al derramamiento de sangre y, en el tumulto, Remo fue asesinado. La creencia más común es que Remo saltó con desprecio sobre las recién levantadas murallas y fue de inmediato asesinado por un Rómulo enfurecido, que exclamó: “Así será de ahora en adelante con cada uno que salte por encima de mis muros.” Rómulo se convirtió así en gobernante único, y la ciudad fue nombrada tras él, su fundador.

La traducción del inglés, debida a Bruce J. Butterfield, es de Antonio Duarte Sánchez.

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Nuestro recorrido madrileño nos permitió encontrarnos con las esfinges que montan guardia a las puertas del Museo Arqueológico Nacional que, por motivo de sus obras, no pudimos visitar. Está pendiente.

Las dos esfinges metálicas, con cuya restauración termina el proyecto, se encuentran ubicadas en la fachada principal del Museo Arqueológico Nacional, situadas a ambos lados de la escalera de acceso. Representan a dos esfinges aladas, tocadas con un gorro frigio. Se trata de bronces fundidos con la técnica de la cera perdida, y conservan una admirable pátina de carbonato básico de cobre generalizada, reposan sobre una pequeña peana del mismo metal. Son obra del escultor D. Felipe Moratilla y su cronología data de 1891 a 1895.

No podemos por menos que recordar la enigmática esfinge de Naxos, ofrenda de los naxios al templo de Apolo, conservada hoy en el museo de Delfos.

Esta esfinge de mármol, una ofrenda del pueblo de Naxos, dominaba el santuario de Apolo desde su posición, en lo alto de una columna de 12,10 metros de altura de estilo jónico. Esta criatura mítica, símbolo de la divinidad terrenal y poder celestial, tiene el cuerpo y las patas de un león, el pecho y las alas de un pájaro, y la cabeza de una mujer. Su largo cabello está recogido por una banda y forma rizos impecables, mientras que la característica sonrisa arcaica aviva su sublime semblante. Es de mármol blanco, con detalles grabados y pintados sobre su pecho y alas. Esta esfinge es un ejemplo representativo de la escultura de Naxos en su apogeo en el siglo sexto antes de Cristo. La inscripción en la base recoge un decreto del 328-327 a. C. que otorgaba a los naxios el derecho a promanteia (προμαντεΐα), es decir, prioridad en la consulta del oráculo de Delfos.

La inscripción que presenta es:

ΔΕΛΦΟΙ ΑΠΕΔΩΚΑΝ 

ΝΑΞΙΟΙΣ ΤΑΝ ΠΡΟΜΑΝΤΗΙΑΝ 

ΚΑΤΤΑ ΑΡΧΑΙΑ ΑΡΧΟΝΤΟΣ 

ΘΕΟΛΥΤΟΥ ΒΟΥΛΕΥΟΝΤΟΣ 

ΕΠΙΓΕΝΕΟΣ

Delfos concedió a los naxios la promanteia en su forma antigua, siendo arconte Teólito y siendo buleuta Epígenes

 

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Una de las esfinges más conocidas es la asolaba la ciudad de Tebas, la que proponía sus enigmas y engullía a quienes no los resolvían, hasta que Edipo lo hizo, ocupando el trono de Tebas y desposando a su propia madre con la que engendró cuatro hijos.

Hesíodo, en Teogonía 319-329, nos habla de la Esfinge, hija de Orto y la Quimera, a su vez hija de la Hidra de Lerna. Hijo de Quimera era también el león de Nemea.

Ἥ δὲ Χίμαιραν ἔτικτε πνέουσαν ἀμαιμάκετον πῦρ,

δεινήν τε μεγάλην τε ποδώκεά τε κρατερήν τε· 

τῆς δ᾽ ἦν τρεῖς κεφαλαί· μία μὲν χαροποῖο λέοντος,

ἣ δὲ χιμαίρης, ἣ δ᾽ ὄφιος, κρατεροῖο δράκοντος,

[πρόσθε λέων, ὄπιθεν δὲ δράκων, μέσση δὲ χίμαιρα,

δεινὸν ἀποπνείουσα πυρὸς μένος αἰθομένοιο.]

τὴν μὲν Πήγασος εἷλε καὶ ἐσθλὸς Βελλεροφόντης.

ἣ δ᾽ ἄρα Φῖκ᾽ ὀλοὴν τέκε Καδμείοισιν ὄλεθρον

Ὅρθῳ ὑποδμηθεῖσα Νεμειαῖόν τε λέοντα,

τόν ῥ᾽ Ἥρη θρέψασα Διὸς κυδρὴ παράκοιτις

γουνοῖσιν κατένασσε Νεμείης, πῆμ᾽ ἀνθρώποις.

La Hidra parió a la terrible, enorme, ágil y violenta Quimera, que exhala indómito fuego. Tres eran sus cabezas: una de león de encendidos ojos, otra de cabra y la tercera de serpiente, de violento dragón. León por delante, dragón por detrás y cabra en medio, resoplaba una terrible y ardiente llama de fuego. Pegaso la mató y el valiente Belerofonte. Ésta, amancebada con Orto, parió a la funesta Esfinge, ruina para los cadmeos, y al león de Nemea, al que Hera, célebre esposa de Zeus, crió y puso en los montes de Nemea, calamidad para los hombres.

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La traducción es e Aurelio Pérez Jiménez, en Gredos.

Apolodoro en su Biblioteca Mitológica III, 5, 8-9, nos amplía la información sobre la Esfinge:

τούτου δὲ βασιλεύοντος οὐ μικρὰ συμφορὰ κατέσχε Θήβας. ἔπεμψε γὰρ Ἥρα Σφίγγα, ἣ μητρὸς μὲν Ἐχίδνης ἦν πατρὸς δὲ Τυφῶνος, εἶχε δὲ πρόσωπον μὲν γυναικός, στῆθος δὲ καὶ βάσιν καὶ οὐρὰν λέοντος καὶ πτέρυγας ὄρνιθος. μαθοῦσα δὲ αἴνιγμα παρὰ μουσῶν ἐπὶ τὸ Φίκιον ὄρος ἐκαθέζετο, καὶ τοῦτο προύτεινε Θηβαίοις. ἦν δὲ τὸ αἴνιγμα· τί ἐστιν, ὃ μίαν ἔχον φωνὴν τετράπουν καὶ δίπουν καὶ τρίπουν γίνεται· χρησμοῦ δὲ Θηβαίοις ὑπάρχοντος τηνικαῦτα ἀπαλλαγήσεσθαι τῆς Σφιγγός, ἡνίκα ἂν τὸ αἴνιγμα λύσωσι, συνιόντες εἰς ταὐτὸ πολλάκις ἐζήτουν, τί τὸ λεγόμενόν ἐστιν, ἐπεὶ δὲ μὴ εὕρισκον, ἁρπάσασα ἕνα κατεβίβρωσκε. πολλῶν δὲ ἀπολομένων, καὶ τὸ τελευταῖον Αἵμονος τοῦ Κρέοντος, κηρύσσει Κρέων τῷ τὸ αἴνιγμα λύσοντι καὶ τὴν βασιλείαν καὶ τὴν Λαΐου δώσειν γυναῖκα. Οἰδίπους δὲ ἀκούσας ἔλυσεν, εἰπὼν τὸ αἴνιγμα τὸ ὑπὸ τῆς Σφιγγὸς λεγόμενον ἄνθρωπον εἶναι· γίνεσθαι, γὰρ τετράπουν βρέφος ὄντα τοῖς τέτταρσιν ὀχούμενον κώλοις, τελειούμενον δὲ δίπουν, γηρῶντα δὲ τρίτην προσλαμβάνειν βάσιν τὸ βάκτρον. ἡ μὲν οὖν Σφὶγξ ἀπὸ τῆς ἀκροπόλεως ἑαυτὴν ἔρριψεν, Οἰδίπους δὲ καὶ τὴν βασιλείαν παρέλαβε καὶ τὴν μητέρα ἔγημεν ἀγνοῶν, καὶ παῖδας ἐτέκνωσεν ἐξ αὐτῆς Πολυνείκη καὶ Ἐτεοκλέα, θυγατέρας δὲ Ἰσμήνην καὶ Ἀντιγόνην. εἰσὶ δὲ οἳ γεννηθῆναι τὰ τέκνα φασὶν ἐξ Εὐρυγανείας αὐτῷ τῆς Ὑπέρφαντος.

φανέντων δὲ ὕστερον τῶν λανθανόντων, Ἰοκάστη μὲν ἐξ ἀγχόνης ἑαυτὴν ἀνήρτησεν, Οἰδίπους δὲ τὰς ὄψεις τυφλώσας ἐκ Θηβῶν ἠλαύνετο, ἀρὰς τοῖς παισὶ θέμενος, οἳ τῆς πόλεως αὐτὸν ἐκβαλλόμενον θεωροῦντες οὐκ ἐπήμυναν. παραγενόμενος δὲ σὺν Ἀντιγόνῃ τῆς Ἀττικῆς εἰς Κολωνόν, ἔνθα τὸ τῶν Εὐμενίδων ἐστὶ τέμενος, καθίζει ἱκέτης, προσδεχθεὶς ὑπὸ Θησέως, καὶ μετ’ οὐ πολὺν χρόνον ἀπέθανεν.

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Œdipe explique l’énigme du sphinx, 1808, óleo sobre lienzo de 189 x 144 cm, de Dominique Ingres. Museo del Louvre

Durante su reinado una gran calamidad cayó sobre Tebas, pues Hera envió a la Esfinge, hija de Equidna y Tifón; tenía rostro de mujer, pecho, patas y cola de león, y alas de pájaro. Había aprendido de las Musas un enigma, y situada en el monte Ficio se lo planteaba a los tebanos. El enigma era éste: ¿qué ser provisto de voz es de cuatro patas, de dos y de tres? Según un oráculo, los tebanos se librarían de la Esfinge cuando resolvieran el enigma; por ello a menudo se reunían tratando de hallar la respuesta, y como no la encontraban, la Esfinge se apoderaba de uno de ellos y lo engullía. Habían perecido ya muchos, y el último Hemón, hijo de Creonte. Cuando éste pregonó que otorgaría el reino y la esposa de Layo a quién descifrase el enigma, Edipo, habiéndolo oído, encontró la solución y dijo que el enigma propuesto por la Esfinge se refería al hombre, que de niño es cuadrúpedo, pues anda a gatas, en la madurez bípedo y en la vejez usa como tercer sostén el bastón. Entonces la Esfinge se arrojó desde la acrópolis y Edipo obtuvo el reino y se casó con su madre sin reconocerla. Engendró hijos, Polinices y Eteocles, e hijas Ismene y Antígona; algunos dicen que los tuvo de Euriganía, hija de Hiperfante. Más tarde, al descubrirse el secreto, Yocasta se ahorcó; Edipo se arrancó los ojos y, desterrado de Tebas, maldijo a sus hijos que presenciaban su expulsión sin defenderlo. Con Antígona llegó a Colono, en el Ática, donde está el recinto sagrado de las Euménides, se sentó allí como suplicante y, acogido por Teseo, murió poco después.

La traducción es de Margarita Rodríguez de Sepúlveda, en Gredos.

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Un águila tenemos también en el mito de Perifante. Pierre Grimal nos dice:

También se llama así a un antiquísimo rey del Ática, reputado por su justicia y piedad. Tributaba a Apolo un culto particular. Los hombres le obedecían como a un dios y le erigieron un templo con el nombre de Zeus. Zeus se enojó por ello, y su primer impulso fue fulminarlo y reducir a cenizas a Perifante y su casa. Pero cedió a los ruegos de Apolo y se contentó con visitarlo y transformarlo en águila, mientas su esposa se convertía en una variedad de halcón. Para recompensarlo por su piedad, le confirió la realeza sobre todas las aves y le encargó la custodia de su propio cetro, asociándolo a su culto.

Antonino Liberal en su Colección de Metamorfosis (Μεταμορφώσεων Συναγωγή) VI nos habla de Perifante:

Περίφας.

Περίφας ἐγένετο ἐν τῇ ᾿Αττικῇ αὐτόχθων πρόσθεν ἢ φανῆναι Κέκροπα τὸν Γῆς. οὗτος ἐβασίλευσε τῶν ἀρχαίων ἀνθρώπων καὶ ἐγένετο δίκαιος καὶ πλούσιος καὶ ὅσιος καὶ ἱερὰ πλεῖστα ἐποίησεν ᾿Απόλλωνι δίκας τε πλείστας ἐδίκασε καὶ αὐτὸν ἐμέμψατ᾿ ἄνθρωπος οὐδείς, ἀλλἀ ἑκόντων ᾕρητο πάντων καὶ πρὸς ὑπερβολὴν αὐτοῦ τῶν ἔργων μετέβαλον οἱ ἄνθρωποι τὰς τιμὰς τοῦ Διὸς καὶ ἔγνωσαν αὐτὰς εἶναι Περίφαντος καὶ ἱερὰ καὶ ναοὺς ἐποίησαν αὐτοῦ καὶ Δία Σωτῆρα προσηγόρευσαν καὶ ᾿Επόψιον καὶ Μειλίχιον. Ζεὺς δὲ νεμεσήσας ἐβούλετο μὲν σύμπασαν αὐτοῦ τὴν οἰκίαν κεραυνῷ συμφλέξαι, δεηθέντος δ᾿ ᾿Απόλλωνος μὴ αὐτὸν ἀπολέσθαι πανώλεθρον, ἐπεὶ περισσῶς αὐτὸν ἐτίμα, τοῦτο μὲν ᾿Απόλλωνι δίδωσι Ζεύς, ἐλθὼν δ᾿ εἰς τὰ οἰκία τοῦ Περίφαντος καὶ καταλαβὼν ὁμιλοῦντα τῇ γυναικί, πιέσας <αὐτὸν> ἀμφοτέραις ταῖς χερσὶν ἐποίησεν ὄρνιθα αἰετόν, τὴν δὲ γυναῖκα αὐτοῦ δεηθεῖσαν καὶ αὐτὴν ὄρνιθα ποιῆσαι σύννομον τῷ Περίφαντι ἐποίησε φήνην.

Καὶ τῷ μὲν Περίφαντι δωρεῖται τιμὰς ἀντὶ τῆς ἐν ἀνθρώποις ὁσιότητος· ποιεῖ γὰρ αὐτὸν ἐν πᾶσι τοῖς ὄρνισι βασιλέα καὶ διδοῖ φυλάσσειν τὸ ἱερὸν σκῆπτρον καὶ προσιέναι πρὸς τὸν ἑαυτοῦ θρόνον· τῇ γυναικὶ δὲ τοῦ Περίφαντος, ἣν ἐποίησε φήνην, διδοῖ πρὸς ἅπασαν πρᾶξιν ἀνθρώποις αἰσίαν ἐπιφαίνεσθαι.

antoninoliberal

Perifante

Perifante fue un auctóctono en el Ática antes de que existiera Cécrope, el hijo de Gea. Éste reinó sobre los hombres antiguos y fue justo, rico, piadoso y fundó muchísimos templos para Apolo, al tiempo que dirimió muchos juicios y ninguna persona lo censuró, sino que fue elegido por voluntad de todos y por la excelencia de sus obras los hombres le trasladaron los honores debidos a Zeus y reconocieron que eran dignos de Perifante, le construyeron templos y santuarios y lo honraron como Zeus Salvador, Supervisor y Propicio. Y Zeus, enfurecido, quiso fulminar con su rayo toda su casa, pero, al suplicarle Apolo que no lo destruyera por completo, pues lo honraba muchísimo, Zeus concedió esto a Apolo, y llegando a a la casa de Perifante y sorprendiéndolo conversando con su mujer, tras presionarlo con ambas manos lo convirtió en águila, y a su mujer, que le suplicaba que la convirtiera a ella también en ave juntamente con Perifante, la convirtió en un quebrantahuesos.

Y a Perifante, en virtud de su piedad entre los hombres, le concedió un honor, pues lo hizo el rey entre todas las aves, le concedió custodiar el cetro sagrado y estar junto a su trono. Y a la esposa de Perifante, a la que convirtió en quebrantahuesos, le concedió mostrarse favorable en todas las acciones de los hombres.

Nos referíamos, en el anterior capítulo, al águila como causante del suplicio de Prometeo, encadenado a una roca del Cáucaso. El ave le devoraba el hígado que, de noche, se regeneraba. Al día siguiente, de nuevo, el águila visitaba a Prometeo y así, según Higino, durante 30 años.

Muchas veces, no obstante, sobre todo en poemas posteriores, se dice que el animal que devora el hígado del titán es un buitre. Y, precisamente, en la misma vitrina que las águilas tenemos un buitre negro (Aegypius monachus), y en la contigua dos buitres leonados (Gyps = buitre / Fulvus = dorado, amarillo intenso).

Unamuno (a pesar de que no se nombra explícitamente a Prometeo y de que podría leerse de un modo independiente) en su poema titulado «A mi buitre» del Rosario de sonetos líricos (LXXXVI) decide que el animal que roe las entrañas de Prometeo es un buitre:

 El soneto es éste:

A mi buitre

Este buitre voraz de ceño torvo

que me devora las entrañas fiero

y es mi único constante compañero

labra mis penas con su pico corvo.

El día en que le toque el postrer sorbo

apurar de mi negra sangre quiero

que me dejéis con él solo y señero

un momento, sin nadie como estorbo.

Pues quiero, triunfo haciendo mi agonía,

mientras él mi último despojo traga,

sorprender en sus ojos la sombría

mirada al ver la suerte que le amaga

sin esta presa en que satisfacía

el hambre atroz que nunca se le apaga.

 

Carlos Bousoño ha hecho un análisis de este soneto: «Que un buitre –dice– devore al poeta es posible, pero improbable, inverosímil; por otra parte no hay un significado lógico, sino emocional». Se trata sin duda, dice Bousoño, de una obsesión angustiosa, pero «a la vista del soneto, y sin otros datos (como los que nos proporciona el resto de la obra unamunesca, que es un grito de aspiración patética a la vida eterna, de la que sin embargo, duda) no lo podríamos decir nunca.» En el soneto nuestro autor incide en un símbolo poético muy querido por él, el de la esfinge: el monstruo que en la mitología griega simboliza lo misterioso, lo indescifrable, aquello ante lo que la razón humana resulta impotente. Ante la esfinge, el hombre ha de presentarse cara a cara para resolver su enigma y no ser devorado por ella.

 

Para más información sobre Prometeo puede consultarse nuestra serie El fuego de Prometeo da mucho juego.

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Pero, si en el caso de Prometeo, parece que es un águila la que roe el hígado del titán, en el caso de Ticio entra en danza el buitre.

En el descenso al Hades Odiseo se encuentra con los castigados a tremendos suplicios: Tántalo, Sísifo y Ticio. Sobre éste último escribe Homero (Odisea XI, 576-581).

καὶ Τιτυὸν εἶδον, Γαίης ἐρικυδέος υἱόν,

κείμενον ἐν δαπέδῳ. ὁ δ᾿ ἐπ᾿ ἐννέα κεῖτο πέλεθρα,

γῦπε δέ μιν ἑκάτερθε παρημένω ἧπαρ ἔκειρον,

δέρτρον ἔσω δύνοντες· ὁ δ᾿ οὐκ ἀπαμύνετο χερσί.

Λητὼ γὰρ ἕλκησε, Διὸς κυδρὴν παράκοιτιν,

Πυθώδ᾿ ἐρχομένην διὰ καλλιχόρου Πανοπῆος.

Luis Segalà traduce así:

Vi también a Titio, el hijo de la augusta Gea, echado en el suelo, donde ocupaba nueve yugadas. Dos buitres, uno de cada lado, le roían el hígado, penetrando con el pico en sus entrañas, sin que pudiera rechazarlos con las manos; porque intentó hacer fuerza a Leto, la gloriosa consorte de Zeus, que se encaminaba a Pito por entre la amena Panopeo.

Es de destacar que Homero use el número dual de la palabra buitre (γῦπε).

Apolodoro, Biblioteca Mitológica I, 4, 1, dice sobre Ticio:

κτείνει δὲ μετ᾿ οὐ πολὺ καὶ Τιτυόν, ὃς ἦν Διὸς υἱὸς καὶ τῆς Ὀρχομενοῦ θυγατρὸς Ἐλάρης, ἣν Ζεύς, ἐπειδὴ συνῆλθε, δείσας Ἥραν ὑπὸ γῆν ἔκρυψε, καὶ τὸν κυοφορηθέντα παῖδα Τιτυὸν ὑπερμεγέθη εἰς φῶς ἀνήγαγεν. οὗτος ἐρχομένην εἰς Πυθὼ Λητὼ θεωρήσας, πόθῳ κατασχεθεὶς ἐπισπᾶται· ἡ δὲ τοὺς παῖδας ἐπικαλεῖται καὶ κατατοξεύουσιν αὐτόν. κολάζεται δὲ καὶ μετὰ θάνατον· γῦπες γὰρ αὐτοῦ τὴν καρδίαν ἐν ῞Αιδου ἐσθίουσιν.

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Ticio, 1613. Óleo sobre lienzo, 125 x 105 cm. de Hendrick Goltzius. Haarlem, Frans Hals Museum.

Margarita Rodríguez de Sepúlveda, en Gredos, traduce:

Poco después dio también muerte a Ticio, hijo de Zeus y de Élara, hija de Orcómeno; a ésta la había poseído Zeus y, por miedo a Hera, la ocultó bajo la tierra tras sacar a la luz al hijo que llevaba en su vientre, Ticio, de enorme tamaño. Cuando Leto, llegó a Pito, Ticio la contempló y, movido por el deseo, la atrajo a sí; pero ella pidió ayuda a sus hijos, quienes lo atravesaron con sus flechas. Es castigado incluso después de muerto: unos buitres devoran su corazón en el Hades.

Como vemos, en Homero el órgano devorado es el hígado (ἧπαρ), mientras en Apolodoro es el corazón (καρδίαν).

Pausanias, Descripción de Grecia X, 4, 5, nos habla de la tumba de Ticio:

ἐνταῦθα ἐπὶ τῇ χαράδρᾳ καὶ Τιτυοῦ μνῆμἀ ἐστι· περίοδος μὲν τοῦ χώματος τρίτον μάλιστά που σταδίου, τὸ δὲ ἔπος τὸ ἐν ᾿Οδυσσείᾳ

κείμενον ἐν δαπέδῳ· ὁ δ᾿ ἐπ᾿ ἐννέα κεῖτο πέλεθρα

οὐκ ἐπὶ μεγέθει πεποιῆσθαι τοῦ Τιτυοῦ φασιν, ἀλλ᾿ ἔνθα ὁ Τιτυὸς ἐτέθη, Πλέθρα ἐννέα <ὄνομα> εἶναι τῷ χωρίῳ.

Allí (en Panopeo), junto a la torrentera, está el sepulcro de Ticio. La circunferencia del montículo es de aproximadamente la tercera parte de un estadio. El verso de la Odisea

que yace en el suelo, y se extiende en nueve pletros

dicen que no se refiere al tamaño de Ticio, sino al lugar donde está enterrado, cuyo nombre es Nueve Pletros.

Lucrecio, en De rerum natura III, 984 y siguientes también nos habla de Ticio:

nec Tityon volucres ineunt Acherunte iacentem

nec quod sub magno scrutentur pectore quicquam

perpetuam aetatem possunt reperire profecto.

quam libet immani proiectu corporis exstet,

qui non sola novem dispessis iugera membris

optineat, sed qui terrai totius orbem,

non tamen aeternum poterit perferre dolorem

nec praebere cibum proprio de corpore semper.

sed Tityos nobis hic est, in amore iacentem

quem volucres lacerant atque exest anxius angor

aut alia quavis scindunt cuppedine curae.

Ni hay un Ticio al que estando extendido en el Aqueronte asalten los buitres, ni pueden éstos ciertamente encontrar nada que examinar en su anchuroso pecho eternamente. Aún cuando sobresaliese por la enorme extensión de su cuerpo que no sólo llegase a ocupar con sus miembros desplegados nueve yugadas, sino toda la superficie de la tierra, no podría con todo, soportar un dolor eterno, ni suministrar constante alimento de su propio cuerpo. Ticio es el hombre, al que, extenuado, por el amor lo laceran los buitres y le consume una ansiosa angustia o bien le desgarran los afanes de cualquier otra pasión.

La traducción es de Ismael Roca Meliá, en Akal Clásica. El autor, Lucrecio, usa la palabra “volucres”, que, en realidad, se refiere a aves en general y que se ha aplicado a los pavos reales, las moscas o los buitres, equiparándose a la palabra vultur, vulturis (buitre), que en catalán se dice voltor, vautour en francés, avvoltoio en italiano, o vultur, tal cual, en rumano o vulturo en esperanto.

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Imagen del blog de aula de Referentes Clásicos del IES RIibalta

Hemos visto columnas con forma humana femenina, las cariátides. Pero también vimos en Madrid atlantes, es decir, columnas con forma humana masculina.

El diccionario de la RAE dice en esta entrada:

Atlante:

(De latín atlantes).

  1. m. Persona que es firme sostén y ayuda de algo pesado o difícil.
  2. m. Arquitectura. Estatua de hombre que hace la función de columna.

 

En Apolodoro II, 5, 11 tenemos un curioso episodio relativo a Atlante: cuando a punto estuvo de librarse de sostener la bóveda celeste y pasar a Heracles esta pesada tarea, pero el héroe tebano con gran astucia le traspasó, de nuevo, el oneroso oficio de sostener el mundo.

ὡς δὲ ἧκεν εἰς Ὑπερβορέους πρὸς Ἄτλαντα, εἰπόντος Προμηθέως τῷ Ἡρακλεῖ αὐτὸν ἐπὶ τὰ μῆλα μὴ πορεύεσθαι, διαδεξάμενον δὲ Ἄτλαντος τὸν πόλον ἀποστέλλειν ἐκεῖνον, πεισθεὶς διεδέξατο. Ἄτλας δὲ δρεψάμενος παρ᾿ Ἑσπερίδων τρία μῆλα ἧκε πρὸς Ἡρακλέα. καὶ μὴ βουλόμενος τὸν πόλον ἔχειν … καὶ σπεῖραν ἐπὶ τῆς κεφαλῆς θέλειν ποιήσασθαι. τοῦτο ἀκούσας Ἄτλας, ἐπὶ γῆς καταθεὶς τὰ μῆλα τὸν πόλον διεδέξατο. καὶ οὕτως ἀνελόμενος αὐτὰ Ἡρακλῆς ἀπηλλάττετο. ἔνιοι δέ φασιν οὐ παρὰ Ἄτλαντος αὐτὰ λαβεῖν, ἀλλ’ αὐτὸν δρέψασθαι τὰ μῆλα, κτείναντα τὸν φρουροῦντα ὄφιν.

Prometeo había advertido a Heracles que no fuera él mismo a buscar las manzanas, sino que enviase a Atlante, y sostuviera entre tanto la bóveda celeste; así, cuando llegó al país de los Hiperbóreos ante Atlante, lo reemplazó según el consejo recibido. Atlante, después de recoger de las hespérides tres  manzanas, regresó junto a Heracles. Y para no cargar de nuevo con el cielo dijo que él mismo llevaría las manzanas a Euristeo, y ordenó a Heracles que sostuviera la bóveda celeste en su lugar. Heracles accedió, pero con astucia consiguió devolvérsela a Atlante. Aconsejado por Prometeo lo invitó a soportarla mientras él se colocaba una almohadilla en la cabeza. Al oír esto, Atlante dejó las manzanas en el suelo y sostuvo la bóveda; entonces Heracles recogió las manzanas y se marchó. Algunos dicen que nos las consiguió por mediación de Atlante, sino que las cogió el mismo después de matar a la serpiente que las custodiaba.

La traducción es de Margarita Rodríguez de Sepúlveda, en Gredos.

La Real Academia de Medicina presenta en su fachada dos imponentes atlantes, columnas con forma humana, en referencia al mito de Atlas, titán condenado a sostener el mundo sobre sus hombros, como hemos visto.

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También es bonita, y de inspiración clásica,  la decoración del Servicio Regional de Asturias del Instituto Geográfico nacional, en la Plaza de España, 3 de Madrid.

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O éste recuerdo a Hermes con su caduceo y sus alas en otro edificio madrileño, que ahora no logro ubicar.

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Muchas veces vemos que el epíteto de Atenea es Palas, como en el Himno con que iniciábamos esta serie. Realmente, Palas era otro personaje, hija de Tritón.

Pierre Grimal, en la entrada Palas, de su Diccionario de Mitología Griega y Romana escribe:

Palas es un epíteto ritual de la diosa Atenea, conocida frecuentemente con el nombre de Palas Atenea. Una leyenda de época tardía relata la historia de una Palas, independiente de la diosa, y que fue hija del dios Tritón (el genio del lago Tritonis). Atenea habría sido educada con ella, joven aún, y le habría dado muerte accidentalmente. En su honor habría fabricado el Paladio.

Nos lo cuenta Apolodoro, en Biblioteca Mitológica III, 12, 3:

ἱστορία δὲ ἡ περὶ τοῦ Παλλαδίου τοιάδε φέρεται· φασὶ γεννηθεῖσαν τὴν Ἀθηνᾶν παρὰ Τρίτωνι τρέφεσθαι, ᾧ θυγάτηρ ἦν Παλλάς· ἀμφοτέρας δὲ ἀσκούσας τὰ κατὰ πόλεμον εἰς φιλονεικίαν ποτὲ προελθεῖν. μελλούσης δὲ πλήττειν τῆς Παλλάδος τὸν Δία φοβηθέντα τὴν αἰγίδα προτεῖναι, τὴν δὲ εὐλαβηθεῖσαν ἀναβλέψαι, καὶ οὕτως ὑπὸ τῆς Ἀθηνᾶς τρωθεῖσαν πεσεῖν. Ἀθηνᾶν δὲ περίλυπον ἐπ’ αὐτῇ γενομένην, ξόανον ἐκείνης ὅμοιον κατασκευάσαι, καὶ περιθεῖναι τοῖς στέρνοις, ἣν ἔδεισεν αἰγίδα, καὶ τιμᾶν ἱδρυσαμένην παρὰ τῷ Διί. ὕστερον δὲ Ἠλέκτρας κατὰ τὴν φθορὰν τούτῳ προσφυγούσης, Δία ῥῖψαι [μετ’ Ἄτης (μετ’ αὐτῆς)] καὶ τὸ παλλάδιον εἰς τὴν Ἰλιάδα χώραν, Ἶλον δὲ τούτῳ ναὸν κατασκευάσαντα τιμᾶν. καὶ περὶ μὲν τοῦ παλλαδίου ταῦτα λέγεται.

La historia acerca del Paladio es así: dicen que cuando nació atenea fue criada por Tritón, cuya hija era Palas. Las dos se ejercitaban en el arte de la guerra y en una ocasión riñeron. Palas estaba a punto de golpear a Atenea, pero Zeus, temeroso, interpuso su égida, y cuando Palas sorprendida miró hacia arriba, cayó herida por Atenea. Ésta, muy afligida, fabricó una imagen semejante a Palas, le cubrió el pecho con la égida que ella había temido, y colocándola al lado de Zeus la veneró. Más tarde Electra, en el momento de su ultraje, buscó refugio junto a la imagen, y Zeus arrojó el Paladio y a Ate al país ilíaco. Ilo construyó un templo y le dio culto. Esto se cuenta acerca del Paladio.

La traducción es de Margarita Rodríguez de Sepúlveda, en Gredos.

 

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Pallas Athene (1898), óleo sobre lienzo de 75 x 75 cm de Gustav Klimt. Museo Histórico de la ciudad de Viena

Puesto que hemos ofrecido ejemplos de esculturas de Atenea, es obligado ofrecer la descripción que Pausanias, en su Descripción de Grecia I, 24, 5 hace de la famosa Atenea crisoelefantina, obra de Fidias, que se podía contemplar en el interior del Partenón:

ς δὲ τὸν ναὸν ὃν Παρθενῶνα ὀνομζουσιν, ἐς τοῦτον ἐσιοῦσιν ὁπόσα ἐν τοῖς καλουμένοις ἀετοῖς κεῖται, πντα ἐς τὴν ᾿Αθηνᾶς ἔχει γένεσιν, τ δὲ ὄπισθεν ἡ Ποσειδῶνος πρὸς ᾿Αθηνᾶν ἐστιν ἔρις ὑπὲρ τῆς γῆς· αὐτὸ δὲ ἔκ τε ἐλέφαντος τὸ ἄγαλμα καὶ χρυσοῦ πεποίηται. μέσῳ μὲν οὖν ἐπίκειταί οἱ τῷ κρνει Σφιγγὸς εἰκώνἀ δὲ ἐς τὴν Σφίγγα λέγεται, γρψω προελθόντος ἐς τ Βοιώτι μοι τοῦ λόγου, καθ᾿ ἑκτερον δὲ τοῦ κρνους γρῦπές εἰσιν ἐπειργασμένοι. τούτους τοὺς γρῦπας ἐν τοῖς ἔπεσιν ᾿Αριστέας ὁ Προκοννήσιος μχεσθαι περὶ τοῦ χρυσοῦ φησιν ᾿Αριμασποῖς <τοῖς> ὑπὲρ ᾿Ισσηδόνων· τὸν δὲ χρυσόν, ὃν φυλσσουσιν οἱ γρῦπες, ἀνιέναι τὴν γῆν· εἶναι δὲ ᾿Αριμασποὺς μὲν ἄνδρας μονοφθλμους πντας ἐκ γενετῆς, γρῦπας δὲ θηρία λέουσιν εἰκασμένα, πτερ δὲ ἔχειν καὶ στόμα ἀετοῦ. καὶ γρυπῶν μὲν πέρι τοσαῦτα εἰρήσθω·

τὸ δὲ ἄγαλμα τῆς ᾿Αθηνᾶς ὀρθόν ἐστιν ἐν χιτῶνι ποδήρει καί οἱ κατὰ τὸ στέρνον κεφαλὴ Μεδούσης ἐλέφαντός ἐστιν ἐμπεποιημένη· καὶ Νίκην τε ὅσον τεσσάρων πηχῶν, ἐν δὲ τῇ χειρὶ δόρυ ἔχει, καί οἱ πρὸς τοῖς ποσὶν ἀσπίς τε κεῖται καὶ πλησίον τοῦ δόρατος δράκων ἐστίν· εἴη δ᾿ ἂν ᾿Εριχθόνιος οὗτος δράκων. ἔστι δὲ τῷ βάθρῳ τοῦ ἀγάλματος τοῦ ἐπειργασμένη Πανδώρας γένεσις. πεποίηται δὲ ῾Ησιόδῳ τε καὶ ἄλλοις ὡς Πανδώρα γένοιτο αὕτη γυνὴ πρώτη· πρὶν δὲ γενέσθαι Πανδώραν οὐκ ἦν πω γυναικῶν γένος.

Entrando en el templo que llaman Partenón, todo lo que están en el llamado frontón hace referencia al nacimiento de Atenea, mientras en la parte posterior está la disputa de Posidón con Atenea por la tierra. La imagen está hecha de marfil y oro. En medio del casco hay una figura de la Esfinge -lo que se dice de la Esfinge los escribiré cuando mi exposición se ocupe de los asuntos beocios-, y a uno y otro lado del yelmo hay grifos esculpidos en relieves. Estos grifos dice Aristeas de Proconeso en sus versos que lucharon por el oro con los arimaspos de más allá de los isedones; y que el oro que guardan los grifos nace de la tierra. Los arimaspos son todos hombres de un solo ojo desde su nacimiento, y los grifos unos animales parecidos a leones con alas y pico de águila. Sobre los grifos baste lo dicho.

La estatua de Atenea es de pie con manto hasta los pies, y en su pecho tiene insertada la cabeza de la Medusa de marfil; tiene una Nike de aproximadamente cuatro codos y en la mano una lanza; hay un escudo junto a sus pies y cerca de la lanza una serpiente; esta serpiente podría ser Erictonio. En la base de la estatua está esculpido el nacimiento de Pandora.

Hesíodo y otros poetas cantaron cómo esta Pandora fue la primera mujer. Antes de que naciese Pandora no existía una estirpe de mujeres.

La traducción es de María Cruz Herrero Ingelmo, en Gredos.

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El rapto de Ganimedes, 1585, óleo sobre leinzo de 177 x 186 cm, atribuido a Damiano Mazza. The National Gallery de Londres

Dejábamos la serie sobre los animales “mitológicos” del Museo de Ciencias Naturales del IES Ribalta de Castellón con el águila (Aquila chrysaetos) y nos deteníamos brevemente en el personaje de Ganimedes, raptado por Zeus bajo la forma de su animal consagrado, el águila. Aludíamos al número IV de los Diálogos de los dioses de Luciano de Samosata e iniciábamos una pequeña introducción al mismo, que ahora proseguimos.

Obsérvese que la primera petición que Zeus hace al joven es la de que le dé un beso. Ante ello el mozalbete troyano expresa sorpresa por el retorno de Zeus a su figura antropomorfa.

Sigue cierta ironía en la confusión que tiene Ganimedes, al creer que Zeus – quien afirma ser el rey de todos los dioses –  es Pan, el dios de los pastores y su sorpresa por verle desprovisto de flauta, cuernos y pezuñas. La explicación viene después: Ganimedes cree que sólo Pan es un dios. Ante ello, Zeus se ve obligado a interrogarlo y preguntarle si alguna vez ha oído hablar de Zeus. Ganimedes lo identifica con el dios de los fenómenos atmosféricos y le pregunta la razón de su rapto. Además, con un celo admirable, muestra preocupación por la suerte de sus ovejas, e inquietud, cuando se entera de que no va a regresar al monte Ida.

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Ganimedes con águila. Escultura del siglo II d. C.  Museo Archeologico Nazionale di Napoli.

Zeus le saca del error: ya no volverá al mundo moral, se dedicará a servir néctar y ambrosía a los dioses, que también comerá, en lugar del queso y la leche que hasta ahora tomaba. Zeus le promete la felicidad y Ganimedes, con gran inocencia, pregunta con quién jugará. Zeus le responde que con Eros, con quien podrá jugar a las tabas. Aquí encontramos un paralelo con Apolonio de Rodas y su Viaje de los Argonautas III, 112-127; lo más probable es que Luciano se inspirara en Apolonio en este aspecto.

Tras un momento cómico en el que Ganimedes y Zeus hablan sobre el néctar y la leche, el jovenzuelo pregunta quién será su compañero de lecho. Luciano envuelve la alusión pederasta con una nueva ironía en la que Ganimedes, de forma inocente, pregunta si la razón de que Zeus quiera dormir con él se debe a que no puede dormir solo. Después advierte a Zeus sobre su costumbre de moverse en la cama y dar patadas y vueltas, cosa que impedirá al dios dormir.

Zeus lo da por bueno, si puede besar y abrazar al joven y éste expresa que mientras Zeus le besa, él dormirá. Ofrecemos sólo el inicio del diálogo:

ΔΙΟΣ ΚΑΙ ΓΑΝΥΜΗΔΟΥΣ

ΖΕΥΣ γε, Γανμηδες. κομεν γρ νθα χρν φλησν με δη, πως εδς οκτι μφος γκλον χοντα οδ’ νυχας ξες οδ πτερ, οος φαινμην σοι πτηνς εναι δοκν.

ΓΑΝΥΜΗΔΗΣ νθρωπε, οκ ετς ρτι σθα κα καταπτμενος ρπασς με π μσου το ποιμνου; πς ον τ μν πτερ σοι κενα ξερρηκε, σ δ λλος δη ναπφηνας;

ΖΕΥΣ ᾿Αλλ’ οτε νθρωπον ρς, μειρκιον, οτε ετν, δ πντων βασιλες τν θεν οτς εμι πρς τν καιρν λλξας μαυτν.

ΓΑΝΥΜΗΔΗΣ Τ φς; σ γρ ε Πν κενος; ετα πς σριγγα οκ χεις οδ κρατα οδ λσιος ε τ σκλη;

ΖΕΥΣ Μνον γρ κενον γ θεν;

ΓΑΝΥΜΗΔΗΣ Να· κα θομν γε ατ νορχιν τργον π τ σπλαιον γοντες, νθα στηκε· σ δ νδραποδιστς τις ενα μοι δοκες.

La traducción que sigue es la de Juan Zaragoza Botella, en Alianza Editorial (1269)

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Zeus besa a Ganimedes (1760), fresco transferido a lienzo de 178 x 137 cm de Anton Raphael Mengs. Palacio Barberini, Roma

Zeus. – Ea, Ganimedes; puesto que ya hemos llegado donde nos habíamos propuesto, dame un beso ya, para que veas que no tengo ni pico encorvado ni uñas afiladas, ni alas, tal como me presenté a ti, con aspecto de pájaro.

Ganimedes. – ¿Hombre! ¿No eras un águila hace un momento, cuando te lanzaste sobre mí y me raptaste de en medio de mi rebaño?, ¿cómo se te han caído aquellas alas y te presentas completamente distinto?

Zeus. – No estás viendo a un hombre, muchacho, ni a un águila, yo soy el rey de todos los dioses, que me he transformado oportunamente.

Ganimedes. – ¿Qué dices? ¿Entonces tú eres nuestro dios Pan? ¿Y cómo no llevas entonces la flauta ni cuernos, ni tienes las piernas peludas?

Zeus. – ¿Acaso tú crees que sólo él es un dios?

Ganimedes. – Sí, y le sacrificamos un macho cabrío sin castrar, que le llevamos a la gruta, donde está su estatua. En cuanto a ti, me parece que eres un secuestrador de niños.

El águila está presente también en el episodio del castigo de Prometeo, como nos recuerda Apolodoro en Biblioteca Mitológica I, 7, 1-3:

Προμηθεὺς δὲ ἐξ ὕδατος καὶ γῆς ἀνθρώπους πλάσας ἔδωκεν αὐτοῖς καὶ πῦρ, λάθρᾳ Διὸς ἐν νάρθηκι κρύψας. ὡς δὲ ᾔσθετο Ζεύς, ἐπέταξεν Ἡφαίστῳ τῷ Καυκάσῳ ὄρει τὸ σῶμα αὐτοῦ προσηλῶσαι· τοῦτο δὲ Σκυθικὸν ὄρος ἐστίν. ἐν δὴ τούτῳ προσηλωθεὶς Προμηθεὺς πολλῶν ἐτῶν ἀριθμὸν ἐδέδετο καθ’ ἑκάστην δὲ ἡμέραν ἀετὸς ἐφιπτάμενος αὐτῷ τοὺς λοβοὺς ἐνέμετο τοῦ ἥπατος αὐξανομένου διὰ νυκτός. καὶ Προμηθεὺς μὲν πυρὸς κλαπέντος δίκην ἔτινε ταύτην, μέχρις Ἡρακλῆς αὐτὸν ὕστερον ἔλυσεν, ὡς ἐν τοῖς καθ’ Ἡρακλέα δηλώσομεν· 

Prometeo modeló a los hombres con agua y tierra y les dio además el fuego, oculto en una férula, sin conocimiento de Zeus. Pero cuando éste lo supo ordenó a Hefesto que sujetara su cuerpo con clavos en el Cáucaso; este es un monte de Escitia. Prometeo estuvo allí encadenado muchos años; cada día un águila abatiéndose sobre él devoraba los lóbulos de su hígado, que se rehacía durante la noche. Prometeo sufrió este castigo por robar el fuego, hasta que más tarde Heracles lo liberó, como mostraremos al tratar de él.

La traducción es de Margarita Rodríguez de Sepúlveda en Gredos.

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El tormento de Prometeo, 1612, óleo sobre lienzo de 243 x 209 cm., de Peter Paul Rubens, Museo de Arte de Filadelfia.

El mitógrafo latino Higino en su fábula 142 se refiere a Prometeo y también nos dice que era un águila la que devoraba el hígado del titán:

Homines antea ab immortalibus ignem petebant, neque in perpetuum seruare sciebant; quod postea Prometheus in ferula detulit in terras, hominibusque monstrauit quomodo cinere obrutum seruarent.  Ob hanc rem Mercurius Iouis iussu deligauit eum in monte Caucaso ad saxum clauis ferreis, et aquilam apposuit quae cor eius exesset; quantum die ederat, tantum nocte crescebat. Hanc aquilam post xxx annos Hercules interfecit, eumque liberauit.

Los hombres antes pedían el fuego a los inmortales y no sabían conservarlo de forma permanente; después Prometeo lo llevó a la tierra en una férula y mostró a los hombres de qué modo podían conservar cubierto por la ceniza. Por esta razón Mercurio, por orden de Júpiter, lo ató con clavos de hierro a una roca en el monte Cáucaso y colocó junto a él un águila que le devoraba su corazón; cuanto de día era comido, de noche crecía. Después de treinta años Hércules mató este águila y lo liberó.

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Nos referíamos a las cariátides del edificio del Ministerio de Agricultura madrileño, pero pudimos contemplar otras cariátides; las vimos en el Instituto Cervantes, en la calle Alcalá, esquina con la calle Barquillo.

Las más famosas, y primeras, cariátides, no obstante, son las del Erecteón ateniense en su famoso pórtico.

Pausanias, en Descripción de Grecia I, 26, 5 nos habla de este edificio, aunque no cita el pórtico y sus cariátides. No obstante, hace referencia a un pozo con agua de mar y a una roca con forma de tridente, recuerdo de la disputa de Poseidón y Atenea por el Ática.

ὕδωρ ἐστὶν ἔνδον θαλάσσιον ἐν φρέατι. τοῦτο μὲν θαῦμα οὐ μέγα· καὶ γὰρ ὅσοι μεσόγαιαν οἰκοῦσιν, ἄλλοις τε ἔστι καὶ Καρσὶν ᾿Αφροδισιεῦσιν· ἀλλὰ τόδε <τὸ> φρέαρ ἐς συγγραφὴν παρέχεται κυμάτων ἦχον ἐπὶ νότῳ πνεύσαντι. καὶ τριαίνης ἐστὶν ἐν τῇ πέτρᾳ σχῆμα· ταῦτα δὲ λέγεται Ποσειδῶνι μαρτύρια ἐς τὴν ἀμφισβήτησιν τῆς χώρας φανῆναι.

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Dentro hay agua de mar en un pozo. Esto no es una gran maravilla, pues otros de tierra adentro tienen también agua de mar, como los de Afrodisias de Caria. Sin embargo, este pozo presenta algo digno de reseñar: un rumor de olas cuando sopla el viento del sur. En la roca hay la forma de un tridente; y se dice que ésta apareció como testimonio para Posidón en la disputa por el país.

En I, 27, 2 nos cuenta que en templo de Atenea Políade se hallaba el olivo que Atenea plantó precisamente en su disputa con Poseidón.

περὶ δὲ τῆς ἐλαίας οὐδὲν ἔχουσιν ἄλλο εἰπεῖν ἢ τῇ θεῷ μαρτύριον γενέσθαι τοῦτο ἐς τὸν ἀγῶνα τὸν ἐπὶ τῇ χώρᾳ λέγουσι δὲ καὶ τάδε, κατακαυθῆναι μὲν τὴν ἐλαίαν, ἡνίκα ὁ Μῆδος τὴν πόλιν ἐνέπρησεν ᾿Αθηναίοις, κατακαυθεῖσαν δὲ αὐθημερὸν ὅσον τε ἐπὶ δύο βλαστῆσαι πήχεις.

Acerca del olivo no tienen otra cosa que decir sino que éste fue testigo de la diosa en su lucha por el país. También añaden que el olivo fue quemado cuando el medo incendió la ciudad de Atenas y que, una vez quemado, retoñó el mismo día unos dos codos.

La traducción de Pausanias es de María Cruz Herrero Ingelmo, en Gredos.

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El episodio nos lo narra Higino en su fábula 164

ATHENAE.

Inter Neptunum et Mineruam cum esset certatio qui primus oppidum in terra Attica conderet, Iouem iudicem sumpserunt. Minerua quod primum in ea terra oleam seuit, quae adhuc dicitur stare, secundum eam iudicatum est. At Neptunus iratus in eam terram mare coepit irrigare uelle, quod Mercurius Iouis iussu id ne faceret prohibuit. Itaque Minerua ex suo nomine Athenas condidit, quod oppidum in terris dicitur primum esse constitutum.

 Puesto que había  una disputa entre Neptuno y Minerva para ver quién era el primero en fundar una ciudad en el territorio del Ática, tomaron a Júpiter como juez. Puesto que Minerva plantó primero en aquella tierra un olivo, que se dice que todavía hoy permanece allí, se pronunció sentencia en su favor. Pero Neptuno, enfadado se dispuso a inundar aquella tierra con el mar, hecho que Mercurio, por orden de Júpiter, impidió que hiciera. Por eso Minerva fundó a partir de su nombre la ciudad de Atenas, ciudad que se dice fue la primera establecida en la tierra.

 

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Y siguió nuestro recorrido por Madrid. Habíamos visto unas cabezas de Atenea en los capiteles del edificio del Ministerio de Agricultura. Pues bien, otras cabezas de Atenea se pueden ver en el Palacio de Velázquez, en el Parque del Retiro de Madrid, junto a otras decoraciones de inspiración clásica, como dragones o leones alados con cabezas.

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El edificio de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, además de destacar por su arquitectura, es sede de una de las más importantes pinacotecas de España. En ella vimos una escultura clásica, en bronce, obra de Isidro Carnicero.

Durante el año 1765, el artista trabaja modelando la escultura que se le había encomendado, el grupo de Laocoonte con sus hijos, y que acabó poco tiempo antes de volver a España, siendo “mui aplaudida de quantos la han visto”. La obra, junto con otra que había realizado de la Santa Bibiana de Bernini, quedan en Roma en poder de Preciado para cocerse, saliendo finalmente para Madrid el 3 de julio de 1766.

Brillante es el historial que ofrece Isidro Carnicero, ya que pasó por todos los puestos: pensionado, Académico de Mérito, Director de Escultura y Director de la Academia. Practicó la escultura y el dibujo. En la Academia se guardan varias obras de Carnicero, hechas en barro cocido en Roma. Copió obras de Duquesnoy, Bernini y Rusconi, y asimismo obras clásicas, como el Laocoonte. Pese a sus nombramientos en el campo de la escultura, hay que deducir que su actividad reposó en la enseñanza como profesor. En los dibujos acredita su neoclasicismo, nutrido de la influencia de Mengs.

LaocoonteCarniceroSanFernando

Ahora, siguiendo con las fuentes escogidas sobre Atenea tenemos esta bella súplica a Atenea (y a Artemisa) para que concedan descendencia a los monarcas de Atenas en la estrofa del primer estásimo de la tragedia Ión de Eurípides:

σὲ τὰν ὠδίνων λοχιᾶν

ἀνειλείθυιαν, ἐμὰν

Ἀθάναν, ἱκετεύω,

Προμηθεῖ Τιτᾶνι λοχευ-

θεῖσαν κατ᾽ ἀκροτάτας

κορυφᾶς Διός, ὦ μάκαιρα Νίκα,

μόλε Πύθιον οἶκον,

Ὀλύμπου χρυσέων θαλάμων

πταμένα πρὸς ἀγυιάς,

Φοιβήιος ἔνθα γᾶς

μεσσόμφαλος ἑστία

παρὰ χορευομένῳ τρίποδι

μαντεύματα κραίνει,

σὺ καὶ παῖς ἁ Λατογενής,

δύο θεαὶ δύο παρθένοι,

κασίγνηται σεμναὶ Φοίβου.

ἱκετεύσατε δ᾽, ὦ κόραι,

τὸ παλαιὸν Ἐρεχθέως

γένος εὐτεκνίας χρονίου καθαροῖς

μαντεύμασι κῦρσαι.

ateneauniversidadcoimbra

Atenea de la Universidad de Coimbra

A ti suplico, Atenea mía, que sin la ayuda de Ilitía en dolores de parto, por obra del Titán Prometeo surgiste de lo alto de la cabeza de Zeus. Oh Feliz Victoria, ven a la casa de Pitio desde las habitaciones de oro del Olimpo volando hasta las calles de la ciudad en que el hogar de Febo, ombligo de la tierra, pronuncia sus oráculos junto al trípode de coros rodeado. Ven tú y la hija de Leto, dos diosas, dos vírgenes hermanas venerables de Febo. Suplicad, doncellas, que la antigua estirpe de Erecteo obtenga del oráculo inmaculado abundancia de hijos, aunque tardía.

La traducción es de José Luis Calvo Martínez, en Gredos.

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