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Archive for 28 mayo 2015

las hilanderas

Las hilanderas, o la fábula de Aracne (1655-1660), óleo sobre lienzo de 220 x 289 cm, de Diego Rodríguez de Silva y Velázquez. Museo del Prado, Madrid

En este capítulo concluimos con el mito de Aracne y, en concreto, con el texto latino de Ovidio y su traducción.

Tum dea “venit!” ait formamque removit anilem

Palladaque exhibuit: venerantur numina nymphaea

Mygdonidesque nurus; sola est non territa virgo,

sed tamen erubuit, subitusque invita notavit

ora rubor rursusque evanuit, ut solet aer

purpureus fieri, cum primum Aurora movetur,

et breve post tempus candescere solis ab ortu.

Perstat in incepto stolidaeque cupidine palmae

in sua fata ruit; neque enim Iove nata recusat

nec monet ulterius nec iam certamina differt.

 

Entonces dijo la diosa: “Ya ha venido”, y apartó la figura de vieja y mostró a Palas. Adoran su divinidad las Ninfas y las mujeres migdónides: la joven Aracne es la única que no se asusta. Pero aun así enrojeció y un repentino rubor marcó a la fuerza su rostro y desapareció de nuevo, como suele el cielo ponerse de color púrpura cuando la Aurora comienza a moverse, y tras breve rato palidecer con la salida del sol. Ella persiste en su decisión y con ambición de una necia victoria se precipita a su perdición. Pues no rehúsa la hija de Júpiter ni le hace más advertencias ni aplaza ya la competición.

 

Haud mora, constituunt diversis partibus ambae

et gracili geminas intendunt stamine telas:

tela iugo vincta est, stamen secernit harundo,

inseritur medium radiis subtemen acutis,

quod digiti expediunt, atque inter stamina ductum

percusso paviunt insecti pectine dentes.

Utraque festinant cinctaeque ad pectora vestes

bracchia docta movent, studio fallente laborem.

Illic et Tyrium quae purpura sensit aenum

texitur et tenues parvi discriminis umbrae;

qualis ab imbre solent percussis solibus arcus

inficere ingenti longum curvamine caelum;

in quo diversi niteant cum mille colores,

transitus ipse tamen spectantia lumina fallit:

usque adeo, quod tangit, idem est; tamen ultima distant.

Illic et lentum filis inmittitur aurum

et vetus in tela deducitur argumentum.

 

telaraña

E inmediatamente colocan ambas en sitios distintos los dos telares y los tensan con fina urdimbre. La trama está sujeta al rodillo transversal, el peine separa unos de otros los hilos de la urdimbre, puntiagudas lanzaderas van haciendo pasar por medio la trama, que, desenvuelta por los dedos e introducida por entre los hilos de la urdimbre, es apisonada por los entallados dientes del peine contra el que golpea. Las dos se dan prisa, y con los vestidos recogidos junto al pecho mueven con destreza los brazos, y su ardor no les deja darse cuenta de la fatiga. Allí se tejen tanto la púrpura que ha conocido el caldero tirio, como los delicados matices que son apenas distintos, a la manera como suele el arco, que surge cuando la lluvia atraviesa los rayos del sol, teñir con su inmensa curvatura un largo trecho de cielo; en el cual arco, aunque brillan mil colores diversos, la transición misma, sin embargo, escapa a la mirada inquisitiva; hasta ese punto es lo mismo lo que toca, y sin embargo los extremos están bien diferenciados. Allí también se incrusta en los hilos flexibles oro y se desarrolla en el tejido una antigua historia.

Cecropia Pallas scopulum Mavortis in arce

pingit et antiquam de terrae nomine litem.

Bis sex caelestes medio Iove sedibus altis

augusta gravitate sedent; sua quemque deorum

inscribit facies: Iovis est regalis imago;

stare deum pelagi longoque ferire tridente

aspera saxa facit, medioque e vulnere saxi

exsiluisse fretum, quo pignore vindicet urbem;

at sibi dat clipeum, dat acutae cuspidis hastam,

dat galeam capiti, defenditur aegide pectus,

percussamque sua simulat de cuspide terram

edere cum bacis fetum canentis olivae;

mirarique deos: operis Victoria finis.

Ut tamen exemplis intellegat aemula laudis,

quod pretium speret pro tam furialibus ausis.

Palas borda en la ciudadela cecropia el peñasco de Marte y la vieja disputa sobre el nombre del país. Doce divinidades, con Júpiter en el centro, están sentadas con augusta majestad en altos sitiales; el aspecto de cada uno de los dioses lo señala entre los demás; la imagen de Júpiter es la propia del soberano. Palas hace que esté en pie el dios del piélago y que golpee las duras rocas con su largo tridente, y hace que de la herida de la roca, de su entraña brote un mar, prenda con la que se propone ganarse la ciudad. A sí misma se da un escudo, se da una lanza de aguda punta, se da un casco en la cabeza, se protege el pecho con la égida, y representa cómo la tierra, golpeada por la punta de su lanza, hace surgir una criatura vegetal, un olivo que blanquea, provisto de sus frutos, y cómo los dioses se admiran; una Victoria es el remate de la obra.

[…]

rubensminervacastigandoaaracne1637

Minerva castigando a Aracne (1636), óleo sobre tabla de 26 x 38 cm., de Peter Paulus Rubens. Museum of Fine Arts, Virginia

Metamorfosis VI, 121-145

Omnibus his faciemque suam faciemque locorum

reddidit. Est illic agrestis imagine Phoebus,

utque modo accipitris pennas, modo terga leonis

gesserit, ut pastor Macareida luserit Issen,

Liber ut Erigonen falsa deceperit uva,

ut Saturnus equo geminum Chirona crearit.

Ultima pars telae, tenui circumdata limbo,

nexilibus flores hederis habet intertextos.

 

A todos éstos les asignó su propia figura, así como la figura de cada región. Allí está, campesino por su aspecto, Febo, y cómo unas veces llevó alas de gavilán y otras lomo de león, cómo en figura de pastor defraudó a la Macareide Ise, y cómo Líber engañó a Erígone con falsas uvas, y cómo Saturno mediante un cuerpo de caballo engendró al doble Quirón. La parte extrema de la tela, circundada por una estrecha franja, tiene, en el dibujo de su tejido, flores mezcladas con entrelazada hiedra.

 

Non illud Pallas, non illud carpere Livor

possit opus: doluit successu flava virago

et rupit pictas, caelestia crimina, vestes,

utque Cytoriaco radium de monte tenebat,

ter quater Idmoniae frontem percussit Arachnes.

Non tulit infelix laqueoque animosa ligavit

guttura: pendentem Pallas miserata levavit

atque ita ‘vive quidem, pende tamen, inproba’ dixit,

‘lexque eadem poenae, ne sis secura futuri,

dicta tuo generi serisque nepotibus esto!’

minervayaracne

Athena and Arachne, ilustración de Les METAMORPHOSES D’OVIDE EN LATIN ET FRANÇOIS, DIVISÉES EN XV LIVRES. TRADUCTION DE Mr. PIERRE DU-RYER PARISIEN, DE L’ACADEMIE FRANÇOISE. MDCLXXVII

No podría Palas, no podría la Envidia poner reparos a aquella obra; a la varonil doncella rubia le dolió aquel éxito, y rompió aquellas ropas bordadas que eran cargos contra los dioses; y, conforme tenía en la mano una lanzadera procedente del monte de Citoro, golpeó tres o cuatro veces en la frente a la Idmonia Aracne. No lo resistió la infeliz y tuvo el coraje de atarse la garganta con un lazo. Colgaba ya cuando Palas, compadecida, la sostuvo, y le dijo así: “Vive, sí, pero cuelga, malvada; y que el mismo tipo de penalidad, para que no estés libre de angustia por el futuro, esté sentenciado para tu linaje incluso hasta tus remotos descendientes”.

 

Post ea discedens sucis Hecateidos herbae

sparsit: et extemplo tristi medicamine tactae

defluxere comae, cum quis et naris et aures,

fitque caput minimum; toto quoque corpore parva est:

in latere exiles digiti pro cruribus haerent,

cetera venter habet, de quo tamen illa remittit

stamen et antiquas exercet aranea telas.

 

Tras estas palabras se apartó y la regó con los jugos de una hierba de Hécate, e inmediatamente sus cabellos, tocados por la droga siniestra, se consumieron, y al mismo tiempo la nariz y los ojos; la cabeza se le torna diminuta, y también es pequeña Aracne en el conjunto de su cuerpo; en el costado tiene incrustados, en lugar de piernas, unos dedos finísimos; lo demás lo ocupa el vientre, del que, a pesar de todo, hace ella brotar el hilo, y como araña trabaja sus antiguas telas.

 

La traducción es de Antonio Ruiz de Elvira en la colección Alma Mater del CSIC.

 

Virgilio, Geórgicas, IV, 246-247 se refiere brevemente al episodio.

aut dirum tiniae genus, aut invisa Minervae

laxos in foribus suspendit aranea casses.

O la araña, odiada de Minerva, ha suspendido de la puerta sus flojos hilos.

aracne-granger

Arachne, de Granger. Tomado de aquí.

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araña1

Concluida la serie de capítulos sobre Tereo, Procne y Filomela, abandonamos las aves y pasamos a los artrópodos (esto es, animales de pies articulados), queliceratos (o sea, “con pinzas en los cuernos o antenas”), y, en concreto, a los arácnidos.

Y la araña (del latín “araneam”) nos conduce al mito de Aracne.

Pierre Grimal, en su Diccionario de Mitología Griega y Romana dice sobre Aracne:

Aracne es una don­cella de Lidia cuyo padre, Idmón, de Colo­fón, era tintorero. La joven se había gran­jeado una gran reputación en el arte de tejer y bordar. Las tapicerías que dibujaba eran tan bellas, que las ninfas de la cam­piña circundante acudían a admirarlas. Su habilidad le valió la fama de ser discípula de Atenea, la diosa de las hilanderas y bor­dadoras. Pero Aracne no quería deber su talento a nadie más que a sí misma, y de­safió a la diosa, la cual aceptó el reto y se le apareció en figura de una anciana. Atenea se limitó primero a advertirla y aconsejarle más modestia, sin lo cual debía temer el enojo de la diosa. Pero Aracne le respondió con insultos. Entonces, la divi­nidad se descubrió y la competición dio comienzo. Palas representó en el tapiz a los doce dioses del Olimpo en toda su majes­tad, y, para advertir a su rival, añadió en las cuatro esquinas una representación de cuatro episodios que mostraban la derrota de los mortales que osaban desafiar a los dioses. Aracne trazó en su tela los amores de los olímpicos que no redundan en su honor: Zeus y Europa, Zeus y Dánae, etc. Su labor es perfecta, pero Palas, airada, la rompe y da un golpe con la lanzadera a su rival. Sintiéndose ultrajada, Aracne, presa de desesperación, se ahorca. Atenea no deja que muera, y la transforma en araña, que seguirá hilando y tejiendo en el extremo de su hilo.

De nuevo es Ovidio, Metamorfosis VI, 5-145, nuestra principal fuente. Aquí tenemos el texto ovidiano y su traducción

Metamorfosis VI, 5-82

Praebuerat dictis Tritonia talibus aures

carminaque Aonidum iustamque probaverat iram;

tum secum: “laudare parum est, laudemur et ipsae

numina nec sperni sine poena nostra sinamus.”

Maeoniaeque animum fatis intendit Arachnes,

quam sibi lanificae non cedere laudibus artis

audierat. Non illa loco nec origine gentis

clara, sed arte fuit: pater huic Colophonius Idmon

Phocaico bibulas tinguebat murice lanas;

occiderat mater, sed et haec de plebe suoque

aequa viro fuerat; Lydas tamen illa per urbes

quaesierat studio nomen memorabile, quamvis

orta domo parva parvis habitabat Hypaepis.

 

aracnemiguelregodón

Aracne de Miguel Regodón

La Tritonia había escuchado gustosamente estos relatos y había elogiado tanto los cantos de las Aónides como su justa cólera. Y entonces se dijo: “Poco es alabar; que se me alabe a mí, y no permita yo que mi divinidad sea despreciada impunemente”. Y dirige su atención al destino de la meonia Aracne, de la que había oído que no se consideraba inferior a ella en los primores del arte de la lana. No era Aracne ilustre por la posición ni prosapia de su familia, pero sí por su arte. Su padre, el colofonio Idmon, teñía la esponjosa lana con púrpura de la Focea; su madre había muerto, pero también ella había sido una mujer del pueblo y semejante a su marido. Aracne, sin embargo, se había ganado con su esfuerzo un nombre célebre en las ciudades lidias, aunque, nacida en una casa humilde, en la humilde Hipepas vivía.

Huius ut adspicerent opus admirabile, saepe

deseruere sui nymphae vineta Timoli,

deseruere suas nymphae Pactolides undas.

Nec factas solum vestes, spectare iuvabat

tum quoque, cum fierent: tantus decor adfuit arti,

sive rudem primos lanam glomerabat in orbes,

seu digitis subigebat opus repetitaque longo

vellera mollibat nebulas aequantia tractu,

sive levi teretem versabat pollice fusum,

seu pingebat acu; scires a Pallade doctam.

Quod tamen ipsa negat tantaque offensa magistra

‘certet’ ait ‘mecum: nihil est, quod victa recusem!’

Para contemplar sus admirables trabajos muchas veces abandonaron las Ninfas los viñedos de su Timolo, abandonaron sus aguas las Ninfas del Pactolo. Y no sólo los vestidos ya hechos, sino que también era agradable ver cómo los hacía (tanta elegancia tenía su trabajo), lo mismo si con la lana aun en bruto formaba los primeros ovillos, que si entre los dedos oprimía el material y suavizaba las vedijas, semejantes a neblinas, haciéndolas ir y venir en largos recorridos, y lo mismo si con el ligero pulgar hacía dar vueltas al torneado huso, que si dibujaba con la aguja; bien se veía que Palas la había enseñado. Y sin embargo ella lo niega, y, disgustándole maestra tan excelsa, dice: “Que compita conmigo. Si me vence no me opondré a nada”.

 

PaoloVeroneseAracneolaDialectica1520

Aracne o la Dialéctica (1575-77), óleo sobre lienzo de 150 x 220 cm., de Paolo Caliari, llamado Veronés. Palacio Ducal de Venecia. Sala del Colegio

Pallas anum simulat: falsosque in tempora canos

addit et infirmos, baculo quos sustinet, artus.

Tum sic orsa loqui ‘non omnia grandior aetas,

quae fugiamus, habet: seris venit usus ab annis.

Consilium ne sperne meum: tibi fama petatur

inter mortales faciendae maxima lanae;

cede deae veniamque tuis, temeraria, dictis

supplice voce roga: veniam dabit illa roganti.’

Palas toma la figura de una vieja, se pone en las sienes falsas canas y sostiene además con un bastón sus miembros inseguros. A continuación empezó a hablar así: “No es despreciable todo lo que trae la edad avanzada; con los muchos años viene la experiencia. No desdeñes mi consejo. Aspira tú a una gloria que entre los mortales sea la máxima en el trabajo de la lana; pero declárate inferior a la diosa y con palabras suplicantes pide perdón, temeraria, por tus pretensiones. Si tú se lo pides, ella te otorgará su perdón”.

Adspicit hanc torvis inceptaque fila relinquit

vixque manum retinens confessaque vultibus iram

talibus obscuram resecuta est Pallada dictis:

‘mentis inops longaque venis confecta senecta,

et nimium vixisse diu nocet. audiat istas,

si qua tibi nurus est, si qua est tibi filia, voces;

consilii satis est in me mihi, neve monendo

profecisse putes, eadem est sententia nobis.

Cur non ipsa venit? Cur haec certamina vitat?’

Aracne la mira ferozmente, abandona las hebras empezadas, y, conteniendo apenas las manos y manifestando en su semblante su cólera, contesta a la enmascarada Palas con estas frases: “Privada de inteligencia vienes y agotada por larga vejez; mucho daña, en efecto, vivir demasiado. Que oiga esas palabras tu nuera, si la tienes, o, si no la tienes, tu hija. Suficiente consejo tengo yo en mí misma, y no creas que has logrado nada con tus advertencias: mi actitud sigue siendo la misma. ¿Por qué no viene ella en persona? ¿Por qué rehúsa esta competición?”

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Minerva y Aracne (1579), óleo sobre lienzo de 142 x 290 cm., de Jacopo Robusti (Tintoretto). Palazzo Pitti, Palazzina della Meridiana, Florencia

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procnemataaItis

Y aquí concluye el relato de las Metamorfosis de Ovidio sobre el tétrico mito de Procne, Tereo y Filomela. 

Es capaz, después de tales acciones, de volver a Progne, que, al ver a su esposo, busca a su hermana; pero él profiere mentirosos gemidos, le cuenta una supuesta muerte, y las lágrimas le dieron crédito. Se arranca Progne desde los hombros las ropas resplandecientes de oro en anchas franjas, y se viste telas negras y apresta un sepulcro vacío y ofrece sacrificios expiatorios a unos falsos manes y llora la fatalidad de su hermana, a quien no era así como debía llorar. Había recorrido el dios los doce signos en el transcurso de un año. ¿Qué podría hacer Filomela? Una guarida le cierra la posibilidad de huir, los muros de la granja se alzan impenetrables, construidos de sólida piedra, su boca muda está desprovista de la capacidad de delatar lo ocurrido. Grande es el talento propio del dolor, y el ingenio acude en socorro de las situaciones apuradas. De un telar de los bárbaros cuelga ella, astuta, una urdimbre, y en medio de los hilos blancos entreteje unas marcas de color púrpura que son la denuncia del atentado, y una vez terminado el trabajo se lo entrega a una esclava y le pide por señas que se lo lleve a su señora; aquélla, conforme se le había pedido, se lo entregó a Progne: no sabe qué es lo que entrega en aquel tejido.

PhilomelaProcneTereusSebastianoDelPiomboVillaFarnesina

Tereo, Procne y Filomela. Fresco de Sebastiano del Piombo. Villa Farnesina, Roma

Despliega la prenda la consorte del salvaje tirano y lee el desdichado mensaje de su suerte, y (¡es admirable que pudiera!) calla: el dolor le selló la boca, y su lengua no encontró las palabras de suficiente indignación que buscaba, y tampoco le es posible llorar, sino que se precipita dispuesta a confundir el bien y el mal, y toda entera se entrega a imaginar la venganza.Era la época en que las señoras sitonias suelen celebrar los festivales bienales de Baco; la noche es testigo de los festivales. Por la noche resuena el Ródope de agudos tintineo s del bronce: por la noche salió de su casa la reina, y se equipa para los ritos del dios y empuña las armas frenéticas. Se cubre la cabeza con sarmientos y pámpanos, de su costado izquierdo cuelga una piel de ciervo, sobre su hombro descansa una ligera jabalina. Lanzándose a través de las selvas acompañada de un tropel de seguidoras, resulta terrible Progne y, alterada por el enfurecimiento de su rencor, simula el tuyo, Baco. Llega al fin al apartado caserío y profiere alaridos y hace resonar el euhoe y echa abajo la puerta y arrastra consigo a su hermana y llevándosela la viste con los atavíos de Baco y le oculta el rostro con hojas y ramas de hiedra, y tirando de ella, que está espantada, la conduce dentro de sus propias murallas.

Cuando Filomela se dio cuenta de que se encontraba en la mansión infame, sintió escalofríos la infeliz y palideció en toda su tez. Progne, después de alcanzar un lugar idóneo, quita a su desdichada hermana los ornamentos cultuales, le descubre el rostro avergonzado y se echa en sus brazos. Pero Filomela no es capaz, teniéndose por rival de su hermana, de levantar los ojos hacia ella, y queriendo jurar, con la cabeza inclinada hacia el suelo, y poner a los dioses por testigos de que aquella deshonra se le había hecho por fuerza, su mano hizo las veces de la voz. Arde Progne y no contiene su cólera, y reprochando el llanto de su hermana le dice: “No es con lágrimas como hay que ventilar esto, sino con hierro, sino con algo, si lo tienes, que pueda superar al hierro. Yo, hermana, estoy preparada para todas las atrocidades: yo, o bien, quemando con teas el palacio real, arrojaré al culpable Tereo en medio de las llamas, o bien le arrancaré con el hierro la lengua o los ojos y los miembros que te quitaron la honra, o bien a través de mil heridas echaré fuera su alma dañina. Grande es lo que estoy decidida a hacer: lo que va a ser, todavía no lo sé”. Mientras tales cosas expone Progne, se acerca Itis a su madre; su presencia le sugiere qué es lo que puede hacer, y mirándolo con ojos implacables dijo: “¡Ay! ¡Qué parecido eres a tu padre!”, y sin hablar más prepara una acción siniestra y hierve en silenciosa cólera.

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El banquete de Tereo (1636-7), óleo sobre lienzo de 195 x 267 cm, de Peter Paul Rubens. Museo del Prado.

Cuando al fin llegó el hijo y saludó a su madre y se le colgó del cuello con sus bracitos y le dio besos mezclados con infantiles caricias, se sintió impresionada, sí, la madre, y su cólera, desarmada, se detuvo, y sus ojos, sin querer, se humedecieron de lágrimas que brotaban a su pesar. Pero tan pronto como advirtió que como madre vacilaba por su acendrada ternura, apartó de él la mirada volviéndose de nuevo al rostro de su hermana, y mirándolos alternativamente a los dos dijo: “¿Por qué el uno me prodiga caricias y la otra está muda y con la lengua arrancada? A la que éste llama madre, ¿por qué aquélla no la llama hermana? Considera, hija de Pandíon, de qué marido eres esposa. Estás decayendo; un crimen es tener amor materno para quien tiene a Tereo por consorte”.

Y en el acto arrastró a Itis, como un tigre del Ganges a la cría lactante de una cierva a través de las selvas umbrosas, y cuando se encontraron en un sitio apartado de la profunda mansión, mientras el niño tiende las manos y advierte ya su destino y grita “¡madre, madre!” y busca su cuello, lo traspasa Progne con la espada en el sitio donde el pecho se une al costado, y no vuelve la cabeza. Incluso un solo golpe hubiera bastado para su muerte: pero Filomela le corta el cuello; y aquellos miembros, vivos todavía y que aún conservaban algode aliento, los despedazan; a continuación unos saltan en capaces calderos de bronce, otros chisporrotean en asadores: chorrea sangre la estancia. Con ellos sirve la esposa una mesa a la que invita a Tereo, que nada sabe, y fingiendo que se trata de un rito tradicional de sus padres al que solo es lícito que asista el marido, hizo retirarse a acompañantes y criados. Tereo así, sentado en alto sitial de sus antepasados, va devorando y amontona en su vientre sus propias vísceras, y, tan grande es la oscuridad de su alma, dice: “Llamad aquí a Itis”. No puede Progne disimular su salvaje goce, y ansiando ser la mensajera de su propia calamidad dice: “Dentro tienes a quien pides”. Mira él a su alrededor y pregunta dónde está; mientras sigue preguntando y vuelve a llamar, avanzó de un salto Filomela, conforme estaba con los cabellos salpicados de la infernal carnicería, y arrojó a la vista del padre la cabeza ensangrentada de Itis, y en ningún otro momento habría preferido poder hablar y testimoniar su goce con bien merecidas palabras.

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El tracio derriba la mesa con estentóreos gritos e invoca a las viperinas hermanas del valle estigio, y unas veces ansía abrirse el pecho, si pudiera, y sacar de allí el espantoso festín y las entrañas sumergidas, otras veces llora y se llama miserable sepulcro de su hijo, ya, en fin, persigue con el hierro desnudo a las hijas de Pandíon. Se hubiera dicho que los cuerpos de las Cecrópides estaban sostenidos por alas: por alas estaban sostenidos. Una de ellas se encamina a las selvas, la otra se acerca a los tejados, y aún no han desaparecido de su pecho las señales de la matanza y sus plumas están marcadas de sangre. Él, veloz, por su dolor y por el deseo de castigar, se convierte en un pájaro que tiene en la cabeza una erguida cresta; el pico se prolonga desmesuradamente sustituyendo a la larga lanza; abubilla es el nombre del pájaro y tiene el aspecto de un guerrero armado.

Y hasta aquí estos capítulos dedicados al mito de Tereo, Procne y Filomela, a propósito de los ejemplares de abubilla, ruiseñor y golondrina del museo de Ciencias Naturales del IES Ribalta de Castellón.

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Bauer_-_Tereus_Philomela_Procne

Proseguimos en este artículo con la completa narración ovidiana del episodio de Procne, Tereo y Filomela.

Y ya apenas puede soportar la tardanza, y con ávidos labios, vuelve a exponer el encargo de Progne y expresa sus propios anhelos bajo el nombre de ella. El amor lo hacía elocuente, y cuantas veces suplicaba más de lo justo pretendía que ésa era la voluntad de Progne; añadió también lágrimas, como si también se las hubiera encargado. ¡Ay dioses, qué gran medida de noche ciega tienen los corazones mortales! Por el mismo esfuerzo con que prepara su crimen es tenido Tereo por ejemplar esposo, y de su maldad saca glorioso nombre. Más aún, lo mismo ansía Filomela y, sujetando acariciante los hombros de su padre con sus brazos, por su propia vida y aun contra su propia vida le pide ella misma que la deje marchar a ver a su hermana. Tereo la contempla y con la vista palpa antes de tiempo, y, al advertir los besos y los brazos que rodean el cuello, todo le sirve de acicate y de tea y de pábulo de su insania, y cuantas veces abraza ella a su padre quisiera ser su padre; porque no por eso se abstendría de su atrocidad. El progenitor se doblega a las súplicas de ambas: ella se alegra y da gracias a su padre y cree, desgraciada, que ha sido un éxito para las dos lo que era calamitoso para las dos. Y ya era muy pequeña la tarea que a Febo le quedaba y sus caballos golpeaban con las patas la región donde el Olimpo está en pendiente: un regio menú es servido en las mesas y Baco en el oro, tras de lo cual se entregan sus cuerpos a un plácido sueño.

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Ejemplar de ruiseñor del Museo de Ciencias Naturales del IES Ribalta

Pero el odrisio, aunque también se ha retirado, hierve por ella y, representándose su figura y sus ademanes y sus manos, imagina como las quiere las partes que aún no ha visto, y alimenta él su propio fuego en medio de una ansiedad que elimina el sueño. Se hizo de día, y Pandíon, estrechando la diestra de su yerno al marchar éste, le recomienda a su acompañante con lágrimas en los ojos: “Yo te entrego a ésta, querido yerno, parque me ha obligado a ello una pretensión justamente afectuosa, conforme lo han querido ambas y lo has querido tú también, Tereo, y por tu lealtad y por los sentimientos de nuestros lazos te pido suplicante, y por los dioses, que la protejas con la solicitud de un padre, y que este dulce consuelo de mi vejez me lo devuelvas a mí, que quedo afligido, cuanto antes: toda tardanza será larga para mi. Y tú también cuanto antes Filomela (ya es bastante que esté lejos tu hermana), si tienes algún amor filial, vuelve a mí”. Hacía estos encargos y a la vez daba besos a su hija, y en medio de sus recomendaciones le caían tiernas lágrimas. Y como garantía del compromiso les pidió a ambos las diestras y cuando se las dieron las juntó, y les ruega que en su nombre se acuerden al hablar de saludar a su hija y a su nieto ausentes, y apenas pudo pronunciar, con la boca llena de sollozos, el último adiós, y se asustó de los presagios de su propio corazón.

Tan pronto como embarcó Filomela en el pintado navío y se alcanzó el mar abierto a fuerza de remos y la tierra quedó lejos, grita: “He vencido y conmigo viaja mi pasión”. Y se alboroza y apenas puede resolverse a aplazar su goce aquel bárbaro y en ningún momento aparta de ella la mirada, no de otro modo que cuando con sus patas ganchudas la rapaz ave de Júpiter ha depositado una liebre en su elevado nido: no hay posibilidad alguna de huir para la prisionera, y la raptora contempla su botín. Y ya había terminado el viaje, y saliendo de las cansadas naves habían desembarcado ya en sus playas, cuando el rey arrastra a la hija de Pandíon a un apartado caserío, en la oscuridad de añosas espesuras, y allí, mientras ella palidece y se altera y tiene miedo de todo y pregunta ya, entre lágrimas, dónde está su hermana, la encierra; y declarando su crimen subyuga por la fuerza a quien era doncella y estaba sola, y a quien en vano llamó a gritos muchas veces a su padre, muchas a su hermana querida, y más todavía a los dioses poderosos.

Hirundo rustica

Golondrina (Hirundo rustica) = Filomela. Museo de Ciencias Naturales. IES Ribalta.

Tiembla ella como una despavorida ovejita que, habiéndose escabullido, herida, de la boca del lobo de gris pelaje, todavía no se encuentra segura, y como una paloma con las plumas mojadas en su propia sangre se espanta aún y sigue teniendo miedo de las garras en las que estaba enganchada. Cuando, después, recobró el control de sí misma, revolviéndose los sueltos cabellos, como una plañidera, hiriéndose a golpes los brazos y tendiendo sus manos dijo: “¡Oh bárbaro por tus atrocidades, oh empedernido! ¿Ni te han conmovido los encargos de un padre con sus amorosas lágrimas, ni la ansiedad de una hermana ni mi virginidad ni las leyes del matrimonio? Todo lo has trastornado: me he convertido en la rival de mi hermana, tú en esposo doble, y merezco el castigo que se da a un enemigo. ¿Por qué no me quitas la vida también, para que no te quede, pérfido, maldad alguna por cometer? ¡Y ojalá lo hubieses hecho antes del impío concúbito! Habría disfrutado de unas sombras libres de deshonor. Pero si los dioses ven estas cosas, si son algo las divinas potestades, si al mismo tiempo que yo no se ha perdido todo, alguna vez me pagarás con tu castigo. Yo misma, divulgando mi deshonra, anunciaré tu acción: si tengo posibilidad iré a la gente; si se me retiene encerrada en las selvas, llenaré las selvas y convenceré a las piedras, mis testigos. El cielo lo oirá y si algún dios hay en él”.

metamorfosisOvidio

Suscitada por tales palabras la cólera del feroz tirano, y no siendo menor su miedo, espoleado por los dos motivos, saca de su vaina la espada con la que iba ceñido, y agarrando a Filomela por los cabellos le sujeta los brazos a la espalda y la obliga a soportar cadenas. Ella presentaba el cuello y al ver la espada había concebido la esperanza de morir: Tereo le cogió con unas tenazas la lengua, que con indignación pronunciaba sin cesar el nombre de su padre y se esforzaba por hablar, y se la cortó con la feroz espada. Palpita en convulsiones el extremo de la raíz de la lengua; ésta está en el suelo y cuchichea agitándose sobre la negra tierra; y, como suele saltar la cola de una culebra a la que se ha mutilado, se retuerce y busca al morir las huellas de su dueña. Incluso después de esta atrocidad (yo apenas me atrevería a creerlo) se dice que muchas veces volvió Tereo a utilizar para su deleite aquel cuerpo lacerado.

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Antonio_Tempesta_-_Tereus_Philomela_Procne

Seguimos con la jugosa y truculenta historia de Tereo, Procne y Filomela, personajes mitológicos también presentes en nuestro museo de Ciencias Naturales, puesto que tenemos ejemplares de abubilla, ruiseñor y golondrina, respectivamente

Pausanias, en su Descripción de Grecia, I, 5, 4, I, 41, 8 y X, 4, 8, nos habla de Tereo, Procne y Filomela:

I, 5, 4:

Θυγατέρας δὲ οὐ σὺν ἀγαθῷ δαίμονι ἔθρεψεν ὁ Πανδίων, οὐδέ οἱ τιμωροὶ παῖδες ἀπ᾽αὐτῶν ἐλείφθησαν: καίτοι δυνάμεώς γε ἕνεκα πρὸς τὸν Θρᾷκα τὸ κῆδος ἐποιήσατο. ἀλλ᾽ οὐδεὶς πόρος ἐστὶν ἀνθρώπῳ παραβῆναι τὸ καθῆκον ἐκ τοῦ θεοῦ: λέγουσιν ὡς Τηρεὺς συνοικῶν Πρόκνῃ Φιλομήλαν ᾔσχυνεν, οὐ κατὰ νόμον δράσας τὸν Ἑλλήνων, καὶ τὸ σῶμα ἔτι λωβησάμενος τῇ παιδὶ ἤγαγεν ἐς ἀνάγκην δίκης τὰς γυναῖκας.

Pero Pandión no crió a sus hijas con buena suerte, ni éstas le dejaron hijos que lo vengaran. Sin embargo, por razones de poder hizo una alianza con el rey de Tracia. Mas el hombre no tiene ningún camino para evitar el destino impuesto por la divinidad: dicen que Tereo, casado con Procne, violó a Filomela, actuando en contra de la ley de los griegos, y mutilando además el cuerpo de la muchacha, obligó a vengarse a las mujeres.

Luscinia megarhynchos

Ruiseñor (Luscinia megarrhyinchos) = Procne

I, 41, 8:

Τούτου δέ ἐστιν οὐ πόρρω τάφος Τηρέως τοῦ Πρόκνην γήμαντος τὴν Πανδίονος. ἐβασίλευσε δὲ ὁ Τηρεύς, ὡς μὲν λέγουσιν οἱ Μεγαρεῖς, περὶ τὰς Παγὰς τὰς καλουμένας τῆς Μεγαρίδος, ὡς δὲ ἐγώ τε δοκῶ καὶ τεκμήρια ἐς τόδε λείπεται, Δαυλίδος ἦρχε τῆς ὑπὲρ Xαιρωνείας· πάλαι γὰρ τῆς νῦν καλουμένης ῾Ελλάδος βάρβαροι τὰ πολλὰ ᾤκησαν. ἐπεὶ δὲ ἦν καὶ Τηρεῖ τὰ ἐς Φιλομήλαν ἐξειργασμένα καὶ τὰ περὶ τὸν ῎Ιτυν ὑπὸ τῶν γυναικῶν, ἑλεῖν σφᾶς ὁ Τηρεὺς οὐκ ἐδύνατο.

No lejos está la tumba de Tereo, el que se casó con Procne, hija de Pandión. Tereo reinó, según dicen los megarenses, en la llamada Pagas de la Megáride, pero, según yo pienso y quedan testimonios de ello, gobernó en Dáulide, más allá de Queronea. En efecto, antiguamente los bárbaros habitaban la mayor parte de la ahora llamada Hélade. Después de que Tereo realizó su crimen contra Filomela y las mujeres contra Itis, Tereo no pudo apresarlas.

X, 4, 8:

᾿Ενταῦθα ἐν τῇ Δαυλίδι παραθεῖναι τῷ Τηρεῖ τὸν παῖδα αἱ γυναῖκες λέγονται, καὶ ἀνθρώποις τῶν ἐπὶ τραπέζῃ μιασμάτων τοῦτο ἦρξεν. ὁ δὲ ἔποψ ἐς ὃν ἔχει λόγος τὸν Τηρέα ἀλλαγῆναι, οὗτος ὁ ὄρνις μέγεθος μὲν ὀλίγον ἐστὶν ὑπὲρ ὄρτυγα, ἐπὶ τῇ κεφαλῇ δέ οἱ τὰ πτερὰ ἐς λόφου σχῆμα ἐξῆρται.

Θαυμάσαι δὲ ἄξιον ὅτι ἐν τῇ γῇ ταύτῃ χελιδόνες οὔτε τίκτουσιν οὔτε ἐκλέπουσί γε τἀ ᾠά, οὐδ᾿ ἀν ἀρχὴν πρὸς οἰκήματος ὀρόφῳ νεοσσιὰν χελιδὼν ποιήσαιτο· λέγουσι δὲ οἱ Φωκεῖς ὡς τῇ Φιλομήλᾳ καὶ ὄρνιθι οὔσῃ Τηρέως δεῖμα ἐφάνη καὶ οὕτω τῆς πατρίδος ἀπέστη τῆς Τηρέως. Δαυλιεῦσι δὲ ᾿Αθηνᾶς ἱερὸν καὶ ἄγαλμά ἐστιν ἀρχαῖον· Τὸ δὲ ξόανον τὸ ἔτι παλαιότερον λέγουσιν ἐπαγαγέσθαι Πρόκνην ἐξ ᾿Αθηνῶν.

abubilla

Abubilla (Upupa epops) = Tereo

Allí en Dáulide se dice que las mujeres sirvieron en la mesa a Tereo su propio hijo, y esto fue el comienzo de los crímenes de los hombres en la mesa. La abubilla en la que sostiene la leyenda que se transformó Tereo, es de tamaño un poco superior a la codorniz y sobre la cabeza se levantan las plumas en forma de penacho.

Es asombroso que en esta tierra las golondrinas no pongan ni empollen los huevos, ni hagan en absoluto nidos en los techos de las casas. Dicen los focidios que incluso Filomela, cuando era pájaro, tenía miedo de Tereo y de su patria. En Dáulide hay un santuario de Atenea y una imagen antigua. Dicen que la imagen de madera, de una época todavía más antigua, la trajo Procne de Atenas.

 La traducción es de María Cruz Herrero Ingelmo, en Gredos.

La narración más completa, detalalda y desgarradora del episodio nos la hace Ovidio, Metamorfosis, VI, 424-674. No nos hemos resistido a ofrecerla, en la traducción de Antonio Ruiz de Elvira, en la colección de autores griegos y latinos Alma Mater del CSIC:

El tracio Tereo los dispersó con fuerzas de socorro, y por su victoria tenía un nombre glorioso; a este Tereo, poderoso en recursos y hombres, y cuya prosapia se remontaba hasta el augusto Gradivo, se lo vinculó Pandíon mediante el matrimonio con Progne. No asistió a aquel tálamo Juno la protectora del matrimonio, no el Himeneo, no la Gracia: las Euménides sostuvieron las antorchas, cogidas de un entierro; las Euménides prepararon el lecho, en la casa se alojó un búho siniestro y vino a posarse en el techo de la alcoba nupcial. Con este pájaro como presagio se unieron Progne y Tereo, y con el mismo llegaron a ser padres. Es verdad que lesfelicitó la Tracia y que ellos dieron gracias a los mismos dioses y que, tanto el día en que había sido otorgada al glorioso soberano la hija de Pandíon como el día en que había nacido Itis, ordenaron que fueran celebrados como solemnes; ¡hasta tal extremo está oculto lo que es útil!Ya Titán había hecho pasar por cinco otoños la duración del año que retorna, cuando Progne habló así acariciando a su marido: “Si me estimas en algo, envíame a visitar a mi hermana, o bien que venga aquí mi hermana. Prometerás a tu suegro que volverá al poco tiempo; ver a mi hermana será para mí un magnífico obsequio tuyo”. Ordena él que un navío sea botado al mar, y, navegando a vela y a remo, entra en el puerto de Cécrope y alcanza las playas del Pireo. Tan pronto como llegó a presencia de su suegro, se une la diestra a la diestra y se entabla una conversación que se inicia con signo favorable. Había empezado a exponer el motivo de su venida y el encargo de su esposa, y a comprometerse a un rápido regreso de la viajera: de pronto llega Filomela, opulenta por el lujo de su atavío, pero más opulenta por su belleza, semejante a como solemos oír que avanzan por el corazón de los bosques las Náyades y las Dríades, con solo que se las suponga arregladas y con parecido atavío. No de otro modo se encendió Tereo al ver a la joven, que cuando se enciende fuego debajo de espigas que blanquean o se quema hojarasca y hierba que estaba almacenada en los heniles. Verdaderamente lo merecía la figura de Filomela, pero a Tereo le espolea también su lujuria innata, y la población de aquellas regiones es propensa al amor: arde por el defecto de su raza a la vez que por el suyo propio. Siente el impulso de sobornar la custodia de los acompañantes de Filomela y la fidelidad de su nodriza e incluso solicitarla a ella misma con regalos exorbitantes gastando su reino entero, o bien de raptarla y una vez raptada conservarla con feroz guerra; y no hay nada a lo que no se atrevería aquel hombre que es presa de un amor desenfrenado, y su pecho no es capaz de guardar encerradas sus llamas.

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apolodorobiblioteca

Dejábamos el anterior capítulo con la traducción del libro III, 14, 8 de la Biblioteca de Apolodoro a cargo de Margarita Rodríguez. La traductora, en nota a pie de página, comenta:

De la historia de Procne y Filomela se encuentran algunas variantes en los autores latinos. Así Ovidio (Metamorfosis VI 424-674) refiere que Tereo, persuadido por Procne, accedió a llevarse a Tracia a Filomela, pero al verla concibió tal pasión por ella que la violó y luego la mantuvo encerrada en una granja tras cortarle la lengua; pero no menciona que se casara con ella. En Higino (Fábula 45), Tereo regresa a Atenas y le comunica a Pandión la falsa noticia de la muerte de Procne, pidiéndole a Fiolomela en matrimonio. Pandión s ela entregó junto con una escolta, pero Tereo arrojó al mar a los miembros de la escolta y violó a Filomela. Ya en Tracia, la envía al rey Linceo, cuya esposa reúne a Fiolomela con su hermana. Higino, como Apolodoro, no menciona la participación de Filomela en el asesinato de Itis. En las fuentes latinas, Tereo es convertido en gavilán, Procne en golondrina y Filomela en ruiseñor.

Golondrinacomun

Golondrina común (Hirundo rustica)

Veamos cómo nos lo narra Higino, Fábulas, 45

Philomela.

Tereus Martis filius Thrax cum Prognen Pandionis filiam in coniugium haberet, Athenas ad Pandionem socerum uenit rogatum ut Philomelam alteram filiam sibi in coniugium daret, Prognen suum diem obisse dicit. Pandion ei ueniam dedit, Philomelamque et custodes cum ea misit; quos Tereus in mare iecit, Philomelamque inuentam in monte compressit. Postquam autem in Thraciam redit, Philomelam mandat ad Lynceum regem, cuius uxor L<a>thusa quod Progne fuit familiaris statim paelicem ad eam deduxit.

Progne cognita sorore et Terei impium facinus, pari consilio machinari coeperunt regi talem gratiam referre. Interim Tereo ostendebatur in prodigiis Ity filio eius mortem a propinqua manu adesse; quo responso audito cum arbitraretur Dr<y>antem fratrem suum filio suo mortem machinari, fratrem Dr<y>antem insontem occidit.

Progne autem filium Itym ex se et Tereo natum occidit, patrique in epulis apposuit et cum sorore profugit. Tereus facinore cognito fugientes cum insequeretur, deorum misericordiafactum est ut Progne in hirundinem commutaretur, Philomela in lusciniam; Tereum autem accipitrem factum dicunt.

 

ruiseñor

Ruiseñor común (Luscinia megarrhynchos)

El tracio Tereo, hijo de Marte, que se había casado con Marte, hija de Pandíon, fue a Atenas ante su suegro Pandíon para pedirle que le concediera en matrimonio a Filomela, su otra hija, y le dijo que Procne había muerto. Pandíon le dio su consentimiento, y dejó marchar a Fiolomela y a unos acompañantes con ella. A ellos Tereo los lanzó al mar, y a Filomela – después de encontrarla en un monte – la violó. Y cuando regresó a Tracia, entregó a Fiolomela al rey Linceo, cuya esposa Latusa al punto envió a la rival a Procne, puesto que ésta era amiga suya.

Al reconocer Procne a su hermana y descubrir el despiadado crimen de Tereo, comenzaron las dos a urdir de común acuerdo cómo devolver al rey ua acción de tal jaez. Entretanto conoció Tereo por medio de unos prodigios cómo a su hijo Itis le acechaba la muerte procedente de una mano cercana. Oído este vaticinio, pensando que su propio hermano Driante tramaba la muerte para su hijo, mató a su hermano Driante, que era inocente.

Procne, por su parte, mató a su hijo Itis, nacido de ella y de Tereo, se lo sirvió en un banquete y huyó con su hermana. Conocido el crimen, Tereo persiguió a las fugitivas, y sucedió que – por compasión de los dioses – Procne se transformó en golondrina, Filomela en ruiseñor. En cuanto a Tereo, dicen que fue convertido en gavilán.

higinofabulas

Los autores griegos hacen de Filomela la golondrina y de Procne el ruiseñor, frente a los mitógrafos latinos, quizá para justificar éstos el nombre de philomela (ruiseñor).

Esquilo, Suplicantes 58-67, alude brevemente al episodio, citando a la esposa de Tereo. Estamos en la estrofa 2ª de la párodo o entrada del coro, cantada en ritmo yámbico-trocaico.

εἰ δὲ κυρεῖ τις πέλας οἰωνοπόλων

ἔγγαιος οἶκτον οἰκτρὸν ἀίων,

δοξάσει τις ἀκούειν ὄπα τᾶς Τηρεΐας

Μήτιδος οἰκτρᾶς ἀλόχου,

Κιρκηλάτου τ᾽ἀηδόνος,

ἅτ᾽ ἀπὸ χλωρῶν πετάλων ἐργομένα

πενθεῖ μὲν οἶκτον ἠθέων:

ξυντίθησι δὲ παιδὸς μόρον, ὡς αὐτοφόνως

ὤλετο πρὸς χειρὸς ἕθεν

δυσμάτορος κότου τυχών:

Y si aquí cerca se halla un habitante de esta tierra, y que entiende la lengua de las aves, al oír mis lamentos creerá estar oyendo la voz de la esposa de Tereo en sus tan lastimosos pensamientos o la del ruiseñor que un gavilán persigue; expulsado de sus campos y sus ríos, llora por su morada y compone el lamneto por su hijo contando como aquél pereciera por su mano, víctima de una furia impropia de una madre.

La traducción es de José Alsina Clota, en Cátedra Letras Universales (1).

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Higino, Fábulas 246, incluye a Tereo en la relación de quienes consumieron a sus propios hijos en un banquete:

Qvi filios svos in epvlis consvmpservnt.

Tereus Martis filius ex Progne Ityn. Thyestes Pelopis ex AëropeTantalum et Plisthenem. Clymenus Schoenei filius ex Harpalyce filia filium suum.

(Quiénes se comieron a sus propios hijos en banquetes)

Tereo, hijo de Marte, a Itis, nacido de Procne. Tiestes, hijo de Pélope, a Tántalo y a Plístenes, nacidos de Aérope. Clímeno, hijo de Esqueneo, a su propio hijo nacido de su hija Harpálice.

En Ovidio, Tereo es transformado en abubilla (Metamorfosis VI, 426), siguiendo probablemente a Sófocles, quien escribió una perdida tragedia Tereo, si bien para la metamorfosis en gavilán la mitología constaba ya con otro personaje, Dedalión, del que Higino habla en Fábulas, 200.

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grus grus Andreas Trepte

Grulla común (Grus grus)

This photo was taken by Andreas TrepteAndreas Trepte, www.photo-natur.de.

Estamos repasando los animales “mitológicos” presentes (o no) en el museo de Ciencias Naturales del IES Francesc Ribalta de Castellón.

Vamos ahora con la grulla (Grus grus, que significa en latín “grulla”, de grus, gruis). No tenemos grullas en el museo, pero sí otras aves similares. La grulla es Gérana (en griego “grulla” se dice γέρανος, γεράνου) de la que nos dice Pierre Grimal

Gérana era una mujer de la raza de los pigmeos; este pueblo le tributaba honores divinos, pero despreciaba a las divinidades verdaderas. Para castigarla, Hera la transformó en grulla. Antes de esta transformación, Gérana había tenido un hijo llamado Mopso. Una vez convertida en ave, trataba de reunirse con él en su antigua casa, pero el pueblo de las grullas, por voluntad de Hera, estaba en guerra con el de los pigmeos, y éstos, alzándose en armas, impedían a Gérana que se acercase a su primer amansión, atormentando así, sin saberlo, a la pobre mujer.

En el capítulo anterior de esta serie hemos visto que Ovidio, Metamorfosis, VI, 93-97, se refería a Antígona, convertida en cigüeña, en el tapiz tejido por Atenea en su certamen con Aracne. Tres versos antes se ha referido a Gérana, sin citarla

altera Pygmaeae fatum miserabile matrispars habet: hanc Iuno victam certamine iussitesse gruem populisque suis indicere bellum;

 Otro lugar tiene la desdichada suerte de la madre pigmea, a la que, vencida en competición, obligó Juno a ser grulla y declarar la guerra a su propio pueblo.

La traducción es de Antonio Ruiz de Elvira en CSIC (Colección Alma Mater).

 

grullas

Grullas

Antonino Liberal, en Transformaciones VI, se refiere a ella con el nombre de Énoe.

Παρὰ τοῖς λεγομένοις ἀνδράσι Πυγμαίοις ἐγένετο παῖς ὄνομα Οἰνόη τὸ εἶδος οὐ μεμπτή, ἄχαρις δὲ τὸ ἦθος καὶ ὑπερήφανος. Ταύτῃ φροντὶς οὐδεμία ἐγίνετο τῆς Ἀρτέμιδος οὐδὲ Ἥρας. γαμηθεῖσα δὲ Νικοδάμαντι τῶν πολιτῶν ἑνὶ μετρίῳ καὶ ἐπιεικεῖ ἔτεκε παῖδα Μόψον. καὶ αὐτῇ Πυγμαῖοι πάντες κατὰ φιλοφροσύνην πλεῖστα δῶρα πρὸς τὴν γένεσιν τοῦ παιδὸς ἀπήνεγκαν. Ἥρα δὲ μεφθεῖσα τὴν Οἰνόην, ὅτι αὐτὴν οὐκ ἐτίμα, γέρανον αὐτὴν ἐποίησε καὶ τὸν αὐχένα μακρὸν εἵλκυσε καὶ ἀπέδειξεν ὑψιπετῆ ὄρνιθα καὶ πόλεμον ἐνέβαλεν αὐτῇ τε καὶ τοῖς Πυγμαίοις. Οἰνόη δὲ διὰ τὸν πόθον τοῦ παιδὸς Μόψου περιεπέτετο τὰ οἰκία καὶ οὐκ ἐξελίμπανε, Πυγμαῖοι δὲ καθοπλισάμενοι πάντες ἐδίωκον αὐτήν. καὶ ἐκ τούτου ἔτι καὶ νῦν Πυγμαίοις καὶ γεράνοις πόλεμος ἐνέστηκε.

Entre los hombres llamados Pigmeos hubo una muchacha de nombre Énoe, de figura no censurable, desagradable en sus costumbres y arrogante. No tenía ningún cuidado por Ártemis ni por Hera. Casada con Nicodamante, un ciudadano moderado y justo, dio a luz al niño Mopso. Todos los pigmeos por benevolencia le regalaron muchos dones por el nacimiento de su hijo. Pero Hera, irritada con Énoe, porque no le tributaba ningún honor, la convirtió en grulla, le alargó el cuello y la hizo ave de altos vuelos; y suscitó una guerra entre ella y los pigmeos. Énoe, por deseo de su hijo Mopso, no dejaba de revoloterar alrededor de su casa. Pero los pigmeos, tras tomar todos las armas, la perseguían. Y desde entonces y hasta ahora se estableció la guerra entre las grullas y los pigmeos.

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Filomela y Procne, ólea sobre lienzo de 80 x 62,2 cm de Elisabeth Jane Gardner (1837-1922). Colección particular

Vamos ahora con un trío de aves unido por la misma historia mitológica. Nos referimos al ruiseñor (Luscinia= ruiseñor en latín (raíz de oír y cantar) Megarrhyncos = de pico grande, por el tamaño del pico del ave en relación a su tamaño total), la golondrina (Hirundo – en latín golondrina – rustica, en latín “perteneciente al campo, rural”) y la abubilla (Upupa = abubilla en latín / Epops – ἔποψ – = abubilla en griego; por su sonido up up up up).

Los personajes respectivos son Procne (ruiseñor), Filomela (golondrina) y Tereo (abubilla).

Pierre Grimal nos lo cuenta así:

Filomela es una de las hijas de Pandión, rey de Atenas. Tenía una hermana llamada Procne. Habiendo estallado la guerra por una cuestión de fronteras, entre Pandión y su vecino el tebano Lábdaco, aquél llamó en su ayuda al tracio Tereo, hijo de Ares, gracias al cual obtuvo la victoria Entonces dio al aliado en matrimonio a su hija Procne. Al poco tiempo tuvieron un hijo, Itis. Pero Tereo se enamoró de su cuñada Filomela; la violó y, para que no pudiera quejarse, le cortó la lengua, pero la joven encontró el medio de que su hermana se enterase, bordando sus desgracias en una tela. Entonces Procne decidió castigar a Tereo, para lo cual inmoló a su propio hijo, Itis; mandó cocerlo y sirvió su carne a Tereo, sin él saberlo; luego huyó con Filomela Cuando Tereo descubrió el crimen, armóse de un hacha ysalió en persecución de las dos hermanas, alcanzándolas en Dáulide, en Fócide. Las jóvenes rogaron a los dioses que las salvasen. Éstos se apiadaron y las transformaron en pájaros a Procne, en ruiseñor, y a Filomela, en golondrina. Tereo fue también transformado en abubilla.

Apolodoro, Biblioteca Mitológica, III, 14, 8:

Πανδίων δὲ γήμας Ζευξίππην τῆς μητρὸς τὴν ἀδελφὴν θυγατέρας μὲν ἐτέκνωσε Πρόκνην καὶ Φιλομήλαν, παῖδας δὲ διδύμους Ἐρεχθέα καὶ Βούτην. πολέμου δὲ ἐνστάντος πρὸς Λάβδακον περὶ γῆς ὅρων ἐπεκαλέσατο βοηθὸν ἐκ Θρᾴκης Τηρέα τὸν Ἄρεος, καὶ τὸν πόλεμον σὺν αὐτῷ κατορθώσας ἔδωκε Τηρεῖ πρὸς γάμον τὴν ἑαυτοῦ θυγατέρα Πρόκνην.

ὁ δὲ ἐκ ταύτης γεννήσας παῖδα Ἴτυν, καὶ Φιλομήλας ἐρασθεὶς ἔφθειρε καὶ ταύτην, [εἰπὼν τεθνάναι Πρόκνην,] κρύπτων ἐπὶ τῶν χωρίων. [αὖθις δὲ γήμας Φιλομήλαν συνηυνάζετο,] καὶ τὴν γλῶσσαν ἐξέτεμεν αὐτῆς. ἡ δὲ ὑφήνασα ἐν πέπλῳ γράμματα διὰ τούτων ἐμήνυσε Πρόκνῃ τὰς ἰδίας συμφοράς.

ἡ δὲ ἀναζητήσασα τὴν ἀδελφὴν κτείνει τὸν παῖδα Ἴτυν, καὶ καθεψήσασα Τηρεῖ δεῖπνον ἀγνοοῦντι παρατίθησι· καὶ μετὰ τῆς ἀδελφῆς διὰ τάχους ἔφυγε. Τηρεὺς δὲ αἰσθόμενος, ἁρπάσας πέλεκυν ἐδίωκεν. αἱ δὲ ἐν Δαυλίᾳ τῆς Φωκίδος γινόμεναι περικατάληπτοι θεοῖς εὔχονται ἀπορνεωθῆναι, καὶ Πρόκνη μὲν γίνεται ἀηδών, Φιλομήλα δὲ χελιδών· ἀπορνεοῦται δὲ καὶ Τηρεύς, καὶ γίνεται ἔποψ.

Abubilla (Upupa epops). Hide Casinos. 8 Julio 2012

Abubilla (Upupa epops)

Margarita Rodríguez de Sepúlveda, en Gredos, traduce así:

Pandión se casó con Zeuxipe, hermana de su madre, y tuvo dos hijas, Procne y Filomela, e hijos gemelos, Erecteo y Butes. Al suscitarse la querella con Lábdaco por cuestiones fronterizas, solicitó la ayuda de Tereo, hijos de Ares, de Tracia, y habiendo llevado a feliz términa la guerra gracias a él, le entregó a su hija Procne en matrimonio. Tereo tuvo en ella un hijo, Itis; pero enamorado de Filomela, la sedujo también a ella, diciéndole que Procne había muerto, al tiempo que la mantenía oculta en sus tierras. Tiempo después desposó a Filomela, la poseyó y le cortó la lengua. Mas ella, por medio de signos bordados en un vestido, reveló sus desgracias a Procne. Ésta fue en busca de su hermana, mató a su hijo Itis, lo coció y se lo dio a comer a Tereo sin él saberlo; luego huyeron ambas apresuradamente. Cuando Tereo se percató, cogiendo un hacha, las persiguió. Al verse acorraladas en Daulia, de Fócide, suplicaron a los dioses que las convirtiesen en pájaros. Procne fue transformada en ruiseñor, Filomela en golondrina, y también Tereo sufrió metamorfosis y se convirtió en abubilla.

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