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Archive for 27 febrero 2016

VersallesEstanquedeEncelado2

Palacio de Versalles. Estanque de Encélado

Siguiendo con las fuentes sobre los Gigantes llegamos a la tragedia Ión de Eurípides, versos 205 a 218 – estrofa 2ª del segundo canto del coro en el prólogo de la obra -, donde aparecen citados Mimas (o Mimante) y Encélado:

Πάντᾳ τοι βλέφαρον διώ-

κω. Σκέψαι κλόνον ἐν τείχεσ-

σι λαί̈νοισι Γιγάντων.

Ὦ φίλαι, ὧδε δερκόμεσθα.

Λεύσσεις οὖν ἐπ’ Ἐγκελάδῳ

γοργωπὸν πάλλουσαν ἴτυν

λεύσσω Παλλάδ’, ἐμὰν θεόν.

Τί γάρ; Κεραυνὸν ἀμφίπυρον

ὄβριμον ἐν Διὸς

ἑκηβόλοισι χερσίν;

ὁρῶ· τὸν δάϊον

Μίμαντα πυρὶ καταιθαλοῖ.

Καὶ Βρόμιος ἄλλον ἀπολέμοι-

σι κισσίνοισι βάκτροις

ἐναίρει Γᾶς τέκνων ὁ Βακχεύς.

DionisoyGiganteLouvre

 Dioniso abatiendo al gigante Éurito. Pelike ático de figuras rojas, ca. 460 a. C., procedente de Nola. Departamento de Anigüedades Griegas, Etruscas y Romanas. Edificio Sully, sala 43. Museo del Louvre

-Por todas partes hago girar mis pupilas. Contempla la lucha, en los muros roqueños, de los Gigantes.

-Amigas, ya estoy mirando.

-Entonces, ¿ves a Palas contra Encélado blandiendo su escudo con la Gorgona?

-Veo a Palas, mi diosa.

-¿Y qué? ¿Ves el rayo inflamado certeras manos de Zeus?

-Lo veo, está abrasando con su Mimante.

-También Bromio está matando a otro hijo de la tierra con su bastón de hiedra no guerrero, Baco.

La traducción es de José Luis Calvo Martínez, en Gredos.

Otra leve alusión a los Gigantes tenemos en otra tragedia euripídea, Heracles 177 y siguientes:

πρῶτον μὲν οὖν τἄρρητ᾽ — ἐν ἀρρήτοισι γὰρ

τὴν σὴν νομίζω δειλίαν, Ἡράκλεες —

σὺν μάρτυσιν θεοῖς δεῖ μ᾽ ἀπαλλάξαι σέθεν.

Διὸς κεραυνόν τ᾽ ἠρόμην τέθριππά τε,

ἐν οἷς βεβηκὼς τοῖσι γῆς βλαστήμασιν

Γίγασι πλευροῖς πτήν᾽ ἐναρμόσας βέλη

τὸν καλλίνικον μετὰ θεῶν ἐκώμασεν:

τετρασκελές θ᾽ ὕβρισμα, Κενταύρων γένος,

Φολόην ἐπελθών, ὦ κάκιστε βασιλέων,

ἐροῦ τίν᾽ ἄνδρ᾽ ἄριστον ἐγκρίνειαν ἄν,

ἢ οὐ παῖδα τὸν ἐμόν, ὃν σὺ φῂς εἶναι δοκεῖν.

GigantomaquiaAltarPergamo

Atenea y Nike luchando contra Alcioneo. Gea surge de la tierra. Fragmento de la Gigantomaquia en el Altar de Pérgamo. Museo de Pérgamo, Berlín

(Habla Anfitrión:)

Primero tengo que apartar de ti el sacrilegio con el testimonio de los dioses –pues sacrilegio considero el llamarte cobarde, Heracles. Yo apelo al rayo de Zeus y a la cuadriga en la que subido clavó sus alados dardos en los costados de los Gigantes y celebró un hermoso himno de victoria en compañía de los dioses.

La traducción es de José Luis Calvo Martínez, en Gredos.

En nota al pie dice el traductor:

La imagen de Zeus lanzando rayos y Heracles con el arco era central en las representaciones de la Gigantomaquia en los vasos de figuras negras.

Pausanias, en Descripción de Grecia VIII, 29, 1-3, realiza, al hablar del río Alfeo y la región de Trapezuntia, en la Arcadia, una digresión sobre los Gigantes:

λέγουσι δὲ οἱ Ἀρκάδες τὴν λεγομένην γιγάντων μάχην καὶ θεῶν ἐνταῦθα καὶ οὐκ ἐν τῇ Θρᾳκίᾳ γενέσθαι Παλλήνῃ, καὶ θύουσιν ἀστραπαῖς αὐτόθι καὶ θυέλλαις τε καὶ βρονταῖς. Γιγάντων δὲ ἐν μὲν Ἰλιάδι οὐδεμίαν ἐποιήσατο Ὅμηρος μνήμην: ἐν Ὀδυσσείᾳ δὲ ἔγραψε μὲν ὡς ταῖς Ὀδυσσέως ναυσὶ Λαιστρυγόνες ἐπέλθοιεν γίγασι καὶ οὐκ ἀνδράσιν εἰκασμένοι, ἐποίησε δὲ καὶ τὸν βασιλέα τῶν Φαιάκων λέγοντα εἶναι τοὺς Φαίακας θεῶν ἐγγὺς ὥσπερ Κύκλωπας καὶ τὸ γιγάντων ἔθνος. ἔν τε οὖν τούτοις δηλοῖ θνητοὺς ὄντας καὶ οὐ θεῖον γένος τοὺς γίγαντας καὶ σαφέστερον ἐν τῷδε ἔτι,“ὅς ποθ᾽ ὑπερ θύμοισι γιγάντεσσιν βασίλευεν:

ἀλλ᾽ ὁ μὲν ὤλεσε λαὸν ἀτάσθαλον, ὤλετο δ᾽ αὐτός.

ἐθέλουσι δ᾽ αὐτῷ λαὸς ἐν τοῖς ἔπεσιν ἀνθρώπων οἱ πολλοὶ καλεῖσθαι.

 

ZeuscontraPorfirionAlatrdePergamon

Zeus contra Porfirión, fragmento del friso este de la Gigantomaquia. Alar de Pérgamo, Museo de Pérgamo, Berlín

Dicen los arcadios que allí tuvo lugar la legendaria batalla entre gigantes y dioses, y no en la Palene de Tracia, y allí hacen sacrificios a relámpagos, tempestades y truenos.

Homero no hace ninguna mención de gigantes en la Ilíada, pero en la Odisea (X, 119-120) refiere cómo los lestrigones atacaron las naves de Odiseo semejantes a gigantes y no a hombres, y hace decir al rey de los feacios (VII, 205) que los feacios están cerca de los dioses, como los Cíclopes y la raza de los gigantes. Pues bien, en estos lugares indica que los gigantes son mortales y no una raza divina, y más claramente todavía en lo siguiente:

El que en otro tiempo reinó sobre los magnánimos gigantes;

Pero él hizo perecer a un pueblo altanero, y él mismo pereció. (Odisea VII, 59-60).

En su poesía, pueblo quiere decir el pueblo común.

Diodoro Sículo, Biblioteca Histórica V, 71, alude también a la Gigantomaquia:

πρὸ δὲ τῆς μάχης τῆς πρὸς τοὺς ἐν Κρήτῃ γίγαντας λέγεται τὸν Δία θῦσαι βοῦν Ἡλίῳ καὶ Οὐρανῷ καὶ Γῇ: ἐπὶ δὲ τῶν ἱερῶν ἁπάντων φανῆναι τὰ περὶ τούτων ἐπικριθέντα ἐπισημαίνεται κράτος καὶ ἀπόστασις ἀπὸ τῶν πολεμίων πρὸς αὐτούς. ἀκόλουθον δὲ τούτοις γενέσθαι τοῦ πολέμου τὸ τέλος: αὐτομολῆσαι μὲν γὰρ ἐκ τῶν πολεμίων Μουσαῖον, καὶ τυχεῖν ὡρισμένων τιμῶν, κατακοπῆναι δ᾽ ὑπὸ τῶν θεῶν ἅπαντας τοὺς ἀντιταξαμένους.

diodorosiculobiblioteca

Antes de la batalla contra los Gigantes en Creta, se cuenta que Zeus sacrificó un toro a Helios, a Urano y a Gea, y según cada uno de sus ritos, se le reveló la voluntad de los dioses en cuanto al asunto, los augurios señalaban la victoria para los dioses y deserción por parte del enemigo. Y el resultado de la guerra fue acorde a estos augurios, pues Museo desertó de los enemigos y él obtuvo los honores que le estaban asignados; y todos los que se les opusieron fueron destruidos por los dioses.

συστῆναι δὲ καὶ ἄλλους πολέμους αὐτῷ πρὸς γίγαντας, τῆς μὲν Μακεδονίας περὶ τὴν Παλλήνην, τῆς δ᾽ Ἰταλίας κατὰ τὸ πεδίον, ὃ τὸ μὲν παλαιὸν ἀπὸ τοῦ κατακεκαυμένου τόπου Φλεγραῖον ὠνομάζετο, κατὰ δὲ τοὺς ὕστερον χρόνους Κυμαῖον προσηγόρευον.

Se dice que mantuvo otras guerras contra los Gigantes, cerca de Palene en Macedonia y en Italia, en la llanura que desde antiguo se llamaba Flegrea por el terreno que había sido quemado, pero que en tiempos posteriores se llamó de Cumas.

κολασθῆναι δὲ τοὺς γίγαντας ὑπὸ Διὸς διὰ τὴν εἰς τοὺς ἄλλους ἀνθρώπους παρανομίαν καὶ διὰ τὸ ταῖς τοῦ σώματος ὑπεροχαῖς καὶ ῥώμαις πεποιθότας καταδουλοῦσθαι μὲν τοὺς πλησιοχώρους, ἀπειθεῖν δὲ τοῖς περὶ τοῦ δικαίου τιθεμένοις νόμοις, πόλεμον δ᾽ ἐκφέρειν πρὸς τοὺς διὰ τὰς κοινὰς εὐεργεσίας ὑπὸ πάντων θεοὺς νομιζομένους.

Se dice que los Gigantes fueron castigados por Zeus por haber tratado al margen de la ley al resto de los hombres y por haber esclavizado a sus vecinos confiando en la supremacía y fuerza de su cuerpo, y porque desobedecían las leyes de la justicia establecidas por él y porque declaraban la guerra a aquéllos que por sus beneficios para el bien común eran considerados por todos como dioses.

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Gigantes heridos por las flechas de Heracles, envenenadas con la sangre de Neso (mosaico) en el ábside central del triclinio de la Villa del Casale, Piazza Armerina, Sicilia

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heroyleandrodemuseo

Tras ofrecer casi completa la Carta XVIII de las Heroidas de Ovidio y tres epigramas de la Antología Palatina con presencia de los amantes helespónticos, iniciamos en el artículo anterior la presentación de la obra Hero y Leandro de Museo el Gramático, que ahora concluimos.

Se trata, en definitiva, de una obra de 342 hexámetros, considerada una obra maestra del género, que presenta una gran influencia de la novela griega, pero también de otros autores clásicos. Así, el autor utiliza expresiones, tópicos, ideas, figuras de escritores como Homero, Hesíodo, Solón, Teognis, Píndaro, Platón, Sófocles, Jenofonte, Apolonio de Rodas, Nono de Panópolis (a cuya escuela pertenece), Longo, Aquiles Tacio, Ovidio, Catulo, Ovidio, Plutarco, Propercio, Heliodoro de Emesa, Caritón de Afrodisias, los Evangelios, la Antología Palatina, que otorgan a su obra una gran erudición.

Nosotros ofreceremos la obra en su original griego con la traducción del citado José Guillermo Montes Cala. Aportaremos también sus interesantes y profusas notas, ofreciendo nosotros el texto al que Montes Cala alude con su correspondiente traducción, siempre que podamos conseguirlo. Debemos decir que no daremos todas las notas de la edición de Gredos, ya que son muchas. Remitimos a la obra para su lectura. Podía leerse online aquí en el momento de redactar este artículo.

Empezamos, pues, con los versos 1-13 de la obra.

ΜΟΥΣΑΙΟΣ

Ἡρὼ καὶ Λέανδρος

Εἰπέ, θεά, κρυφίων ἐπιμάρτυρα λύχνον Ἐρώτων

καὶ νύχιον πλωτῆρα θαλασσοπόρων ὑμεναίων

καὶ γάμον ἀχλυόεντα, τὸν οὐκ ἴδεν ἄφθιτος Ἠώς,

καὶ Σηστὸν καὶ Ἄβυδον, ὅπῃ γάμον ἔννυχον Ἡροῦς

νηχόμενόν τε Λέανδρον ὁμοῦ καὶ λύχνον ἀκούω, 5

λύχνον ἀπαγγέλλοντα διακτορίην Ἀφροδίτης,

Ἡροῦς νυκτιγάμοιο γαμοστόλον ἀγγελιώτην,

λύχνον, Ἔρωτος ἄγαλμα· τὸν ὤφελεν αἰθέριος Ζεὺς

ἐννύχιον μετ’ ἄεθλον ἄγειν ἐς ὁμήγυριν ἄστρων

καί μιν ἐπικλῆσαι νυμφοστόλον ἄστρον Ἐρώτων, 10

ὅττι πέλεν συνέριθος ἐρωμανέων ὀδυνάων,

ἀγγελίην δ’ ἐφύλαξεν ἀκοιμήτων ὑμεναίων,

πρὶν χαλεπαῖς πνοιῇσιν ἀήμεναι ἐχθρὸν ἀήτην.

 

tatuajeHero-Leander

Habla, diosa, del candil, testigo de furtivos amores, y de quien de noche ponía rumbo a unos himeneos que la mar le hacían cruzar, y de la boda tenebrosa, que no vio el imperecedero Día, y de Sesto y Abido, donde la boda nocturna de Hero. Del nadar de Leandro y del candil juntamente oigo hablar, del candil pregonero del recado de Afrodita, emisario propicio de la boda de Hero, en la noche desposada, del candil, gloria del amor, que Zeus etéreo debiera haber llevado, acabada su nocturna empresa, a la constelación de los astros y haberlo amado, ya que a los novios unió, astro de los amores, porque aliado fue en las cuitas del amoroso delirio y el mensaje guardó de unos insomnes himeneos, antes que cruel con sus ráfagas soplara un viento enemigo.

 NOTAS:

  1. (Habla, diosa, del candil …) Idéntico inicio en las Dionisíacas de Nono de Panópolis:

Εἰπέ, θεά, Κρονίδαο διάκτορον αἴθοπος εὐνῆς,

νυμφιδίῳ σπινθῆρι μογοστόκον ἄσθμα κεραυνοῦ,

καὶ στεροπὴν Σεμέλης θαλαμηπόλον

Cuéntame, diosa, la historia de la asistencia del brillante lecho del Cronida, del jadeo del rayó que ejecutó el parto con centelleo nupcial, y del relámpago ayudante de la cámara de Sémele.

Traducción de Sergio Daniel Manterola y Leandro Manuel Pinkler, en Gredos.

Aquí “diosa” es la Musa, como en Ilíada y Odisea I, 1.

Μῆνιν ἄειδε, θεά, Πηληιάδεω Ἀχιλῆος = Canta, oh diosa, la cólera del Pelida Aquiles;

Ἄνδρα μοι ἔννεπε, Μοῦσα, πολύτροπον, ὃς μάλα πολλὰ = Háblame, Musa, de aquel varón de multiforme ingenio que mucho tiempo…

nonodionisiacas

  1. (Y de Sesto a Abido) Entre Sesto y Abido se encontraba en la Antigüedad el punto más cercano del Helesponto. Los antiguos calculaban en unos siete estadios (1243 metros) la distancia que a través del estrecho separaba a ambas ciudades. En actualidad la distancia es un poco mayor (unos 1800 m.) a causa de la erosión de la costa.
  2. (Del nadar de Leandro) En Ovidio, Heroidas XIX, Leandro es a los ojos de Hero un nadador ágil (v. 70), excelente (v. 90) y joven (v. 145) y además, en el contexto de un sueño premonitorio (vv. 194 ss.), se le compara con un delfín nadando contra corriente.

Cur totiens a me, lente natator, abes? (70)

¿Por qué estás lejos tanto tiempo de mí, ágil nadador?

Magnus ubi est spretis ille natator aquis? (90)

¿Dónde está aquel excelente nadador que se burlaba de las aguas?

Turpi deo pelagi iuvenem terrere natantem (145)

No honra al dios del mar asustar a un joven nadador

Nec minus hesternae confundor imagine noctis, 

quamvis est sacris illa piata meis.

Namque sub aurora iam dormitante lucerna 195

somnia quo cerni tempore vera solent,

stamina de digitis cecidere sopore remissis

collaque pulvino nostra ferenda dedi.

Hic ego ventosas nantem delphina per undas

cernere non dubia sum mihi visa fide: 200

quem postquam bibulis illisit fluctus harenis,

unda simul miserum vitaque deseruit.

Quidquid id est, timeo; nec tu mea somnia ride

nec nisi tranquillo bracchia crede mari.

Si tibi non parcis, dilectae parce puellae, 205

quae numquam nisi te sospite sospes erit.

(c) Sir Christopher Cook, Bt; Supplied by The Public Catalogue Foundation

(c) Sir Christopher Cook, Bt; Supplied by The Public Catalogue Foundation // © the artist’s estate photo credit: Sir Francis Cook Collection

Hero and Leander (1950), óleo sobre tabla de 50 x 60 cm, de Francis Ferdinand Maurice Cook. Sir Francis Cook Collection

Y muy confusa estoy por un sueño de la pasada noche, aunque ya ha sido expiado por mis sacrificios.// En efecto, al acercarse la aurora, dormitando ya mi lámpara, en el tiempo en que suelen percibirse sueños verídicos, // cayeron de mis dedos, remisos por el sueño, las hebras, y apoyé en la almohada mi cabeza. Entonces me pareció ver con toda claridad un delfín // que nadaba por ondas expuestas a todos los vientos; a éste, después de que el oleaje lo arrojó en la húmeda arena, la onda y la vida le abandonaron a la vez, pobre de él.

Tengo miedo de lo que esto significa. Y no te rías de mi sueño, y no confíes tus brazos a un mar sino en calma. // Si es que no te preocupas de ti, preocúpate de la mujer amada, que no estará salva jamás si tú no estás salvo.

Traducción de Francisca Moya del Baño, en Alma Mater (CSIC).

  1. (A la constelación de los astros) La comparación del candil con un astro está ya presente en Antología Palatina VI, 148 (Calímaco).

ΚΑΛΛΙΜΑXΟΥ

Τῷ με Κανωπίτᾳ Καλλίστιον εἴκοσι μύξαις

πλούσιον, ἁ Κριτίου, λύχνον ἔθηκε θεῷ,

εὐξαμένα περὶ παιδὸς ᾿Απελλίδος. ἐς δ᾿ ἐμὰ φέγγη

ἀθρήσας φάσεις· ῞Εσπερε, πῶς ἔπεσες;

La de Critias, Calistion, al dios canopita me dona

a mí, rico candil de veinte mecheros,

por Apélide, su hija, ofrecido en exvoto; y, si miras

a mi esplendor, dirás: “Lucero, ¿te has caído?

 

Traducción de Manuel Fernández-Galiano, en Gredos.

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Suda

Página de la Suda

Estamos repasando las fuentes clásicas sobre el rey Creso, ya que más adelante hablaremos de una historia referente a uno de sus hijos. Hemos visto ya lo que dice la Suda, Heródoto (aunque volveremos a él) y Claudio Eliano.

Vamos ahora con Plutarco quien, en Περὶ ῾Ηροδότου κακοηθείας (Sobre la maledicencia de Heródoto), 18, habla también de Creso:

᾿Εῶ τοίνυν ὅτι τὸν Κροῖσον ἀμαθῆ καὶ ἀλαζόνα καὶ γελοῖον φήσας ἐν πᾶσιν, ὑπὸ τούτου φησίν, αἰχμαλώτου γενομένου, καὶ παιδαγωγεῖσθαι καὶ νουθετεῖσθαι τὸν Κῦρον, ὃς φρονήσει καὶ ἀρετῇ καὶ μεγαλονοίᾳ πολὺπάντων δοκεῖ πεπρωτευκέναι τῶν βασιλέων: τῷ δὲ Κροίσῳ μηδὲν ἄλλο καλὸν ἢ τὸ τιμῆσαι τοὺς θεοὺς ἀναθήμασι πολλοῖς καὶ μεγάλοις μαρτυρήσας, αὐτὸ τοῦτο πάντων ἀσεβέστατον ἀποδείκνυσιν ἔργον. ᾿Αδελφὸν γὰρ αὐτῷ Πανταλέοντα περὶ τῆς βασιλείας αὐτῷ διαφέρεσθαι, ζῶντος ἔτι τοῦ πατρός: τὸν οὖν Κροῖσον, ὡς εἰς τὴν βασιλείαν κατέστη, τῶν ἑταίρων καὶ φίλων τοῦ Πανταλέοντος ἕνα τῶν γνωρίμων ἐπὶ γνάφου διαφθεῖραι καταξαινόμενον, ἐκ δὲ τῶν χρημάτων αὐτοῦ ποιησάμενον ἀναθήματα τοῖς θεοῖς ἀποστεῖλαι.

Ahora paso por alto que habiendo presentado a Heródoto como necio, jactancioso y ridículo en todo, dice que él, siendo prisionero, enseñó e instruyó a Ciro, que parece que excedió a todos los reyes en prudencia, virtud y magnanimidad. Habiendo testificado que Creso no tenía otra cosa buena que su honra hacia los dioses con muchas y grandes ofrendas, muestra que su mayor acto fue haber sido el más impío de todos. Pues dice que él y su hermano Pantaleón disputaban sobre el reino, estando aún vivo su padre, y que Creso, cuando accedió al reino, hizo que, de los compañeros y amigos de Pantaleón, uno de los nobles muriera desgarrado en un batán y que tras hacer ofrendas de su dinero se enviaran a los dioses.

Otra de las fuentes sobre Creso es Baquílides, en su Oda tercera a Hierón de Siracusa.

La traducción castellana que ofreceremos de la Oda recoge lo fielmente que hemos podido la catalana de Manuel Balasch, en la Fundación Bernat Metge, quien en la introducción a la oda escribe:

odesbaquilidesb.metge

La segunda sección, la más amplia del poema, es la narración del mito de Creso: comprende los versos 23-62. Este mito nos era ya conocido por la narración que hace Heródoto (Historias I, 91) y, en resumen, es como sigue: Ciro hace prisionero, en Sardes, a Creso y los suyos. Ordena quemarlos vivos, pero cuando ya están en la pira crematoria se arrepiente. Creso invoca a Apolo, que envía lluvia para apagar el fuego, ya que los esfuerzos de los sirvientes de Ciro fueron inútiles. El tirano de Sardes se convierte entonces en amigo y consejero de Ciro.

En el museo del Louvre hay un ánfora que representa esta leyenda con detalles que no se corresponden en nada con la versión herodotea: el tirano está encima de la pira, pero está revestido con vestiduras reales, hace una libación ritual y tiene el cetro en la mano izquierda. Ante él, un criado, con unos objetos extraños en las manos, que no parecen antorchas para prender fuego a la leña (¿serían hisopos de agua lustral?). Ya se había visto que la pintura responde a una versión del mito que no es la del historiador, porque el Creso del ánfora es evidentemente un suicida voluntario.

Descubierto el papiro de Baquílides, se ha tenido la sorpresa de comprobar que la pintura del ánfora es una ilustración, incluso en pequeños detalles, de la versión baquílidea de la misma leyenda que, en sus puntos esenciales, es como sigue: cuando Ciro está a punto de conquistar Sardes, Creso hace levantar una pira ante su palacio, y sube a ella él, su esposa y sus hijas. Cuando el sirviente ya ha prendido fuego, Zeus se apiada de los desgraciados, y envía una lluvia que apaga la hoguera; Apolo, por su parte, traslada a la familia al extremo de la tierra, al país de los Hiperbóreos, en paga por la piedad apolínea de Creso. Esta versión tiene un gran interés por dignificar a Creso y Apolo. Jebb ha asignado dos veces un origen lidio a esta versión, retocado, por lo que hace referencia al culto de Apolo, en el ámbito religioso de Delos; y Gentili últimamente ha reafirmado la tesis de Jebb en cuanto a la versión de Baquílides; en cambio, niega el origen lidio a la versión de Heródoto.

El extraordinario acierto de Baquílides en escoger y desarrollar un mito lo tenemos aquí plenamente testimoniado. El Creso de esta oda es una réplica exacta de un Hierón glorioso, pero de salud declinante. Diríamos que aquí tenemos un caso extremo del arte homérico de la comparación, donde entre dos situaciones, la real y la del símil, hay un solo punto, el que nos interesa, de contacto, y el poeta se permite, por otra parte, desarrollar un cuadro independiente del objetivo capital del poema.

Moore_Albert_Joseph_A_Musician(Baquilides)

A Musician – Un músico – (¿Baquílides?) (ca 1867), óloeo sobre lienzo de 28 x 38 cm, obra de Albert Joseph Moore. Yale Center for British Art

Βρύει μὲν ἱερὰ βουθύτοις ἑορταῖς,

βρύουσι φιλοξενίας ἀγυιαί·

λάμπει δ᾽ ὑπὸ μαρμαρυγαῖς ὁ χρυσὸς

ὑψιδαιδάλτων τριπόδων σταθέντων

πάροιθε ναοῦ, τόθι μέγιστον ἄλσος 20

Φοίβου παρὰ Κασταλίας ῥεέθροις

Δελφοὶ διέπουσι. Θεόν, θεόν τις

ἀγλαϊζέτω, ὁ γὰρ ἄριστος ὄλβων.

Festivos sacrificios de toros abarrotan los templos; germina por las calles la hospitalidad, y brilla, fulgurante, el oro de los trípodes ciselados y claveteados, ante el templo donde los de Delfos gobiernan el excelso santuario de Apolo, cerca de las corrientes de la fuente Castalia. Es el dios, es el dios al que hemos de adorar todos, porque en eso consiste la mayor dicha.

Ἐπεί ποτε καὶ δαμασίππου

Λυδίας ἀρχαγέταν,

εὖτε τὰν πεπ[ρωμέναν 25

Ζηνὸς τελε[ιοῦσαι κρίσιν

Σάρδιες Περσᾶ[ν ἐπορθεῦντο στρ]ατῷ,

Κροῖσον ὁ χρυσά[ορος

φύλαξ᾽ Ἀπόλλων. [Ὁ δ᾽ ἐς ἄ]ελπτον ἆμαρ

μολὼν πολυδ[άκρυον] οὐκ ἔμελλε 30

μίμνειν ἔτι δ[ουλοσύ]ναν· πυρὰν δὲ

χαλκοτειχέος π[ροπάροι]θεν αὐ[λᾶς

Ya antiguamente, cuando Zeus hizo cumplir el decreto promulgado por el destino, y el ejército de los persas conquistó Sardes, entonces Creso, el soberano de Lidia, tierra de domadores de caballos, fue salvado por Apolo, el de espada de oro. Le había sobrevenido un día impensado y lleno de lágrimas, y él no quiso esperar, todavía, la esclavitud, sino que hizo amontonar una pira delante del patio rodeado de muros de bronce.

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Ruinas de Sardes

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Meterse en el papel

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Ya dijimos que Aulo Gelio y sus Noctes Atticae aparecerían de nuevo en nuestro blog. Nos proporcionó la serie sobre Creso, rey de Lidia, a propósito de la mudez de su hijo, interrumpida para librar a su padre de la muerte a manos de un soldado enemigo.

En esta ocasión, Aulo Gelio nos referirá una breve historia sobre un famoso actor, de nombre Polo, que realizó una magnífica interpretación de la Electra sofoclea, como consecuencia de un desgraciado hecho que le aconteció un tiempo antes. Este Polo de Sunio vivió en el siglo IV a. C.; parece que fue un esclavo judío que llegó a ser un gran actor.

He aquí el texto de Noctes Atticae, VI, 5:

Historia de Polo histrione memoratu digna

Histrio in terra Graecia fuit fama celebri, qui gestus et vocis claritudine et venustate ceteris antistabat. Nomen fuisse aiunt Polum; tragoedias poetarum nobilium scite atque asservate actitavit. Is Polus unice amatum filium morte amisit. Eum luctum quoniam satis visus est eluxisse, rediit ad quaestum artis. In eo tempore Athenis “Electram” Sophoclis acturus, gestare urnam quasi cum Oresti ossibus debebat. Ita compositum fabulae argumentum est, ut veluti fratris reliquias ferens Electra comploret commisereaturque interitum eius existimatum. Igitur Polus, lugubri habitu Electrae indutus, ossa atque urnam e sepulchro tulit filii et, quasi Oresti amplexus, opplevit omnia, non simulacris neque imitamentis, sed luctu atque lamentis veris et spirantibus. Itaque cum agi fabula videretur, dolor actus est.

Historia memorable del actor Polo.

Había en tierras de Grecia un histrión de amplia fama, que sobrepasaba a todos los demás por la claridad y belleza del gesto y de la voz. Su nombre, dicen, era Polo; representó las tragedias de los poetas ilustres con elegancia y energía. Este Polo perdió un hijo extraordinariamente querido. Cuando consideró que había llorado bastante este duelo, volvió a la práctica de su profesión. En aquel momento, como tenía que presentar en Atenas la Electra de Sófocles, tenía que llevar una urna haciendo ver que contenía los huesos de Orestes. El argumento de la pieza está urdido de manera que Electra, creyendo llevar los restos de su hermano, llora y lamenta su muerte imaginaria. Polo, pues, ataviado con el vestido de duelo de Electra, sacó del sepulcro la urna y los huesos de su hijo, y, tras cogerlos con sus brazos, como si fueran los de Orestes, lo llenó todo, no de fingimiento y de imitaciones, sino de desconsuelo y de lamentos verdaderos y palpitantes. Y así, mientras parecía que interpretaba una obra, era su dolor el que interpretaba.

Traducción española basada en la catalana de Vicent Ferrís en la Fundació Bernat Metge.

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Parece ser que Polo representó esta obra en su despedida como actor con ocasión de su septuagésimo cumpleaños. Un espectador, emocionado por el dolor y la angustia presentes en la interpretación de Polo quiso gritar: “No te preocupes, Orestes vuelve al final de la obra”. Tras la representación, el espectador preguntó a Polo por qué ese día su actuación había sido más conmovedora que las anteriores ocasiones que la había visto representada por él, a lo que Polo respondió que unos años antes su hijo había muerto y había sido incinerado; la tarde anterior a la representación había colocado las cenizas de su hijo en la urna usada en la representación.

Evidentemente lo que nos queda ahora es ofrecer los versos 1126-1170 de la Electra de Sófocles, en los que la hija de Agamenón llora la supuesta muerte de su queridísimo hermano, en quien había depositado sus ansias de venganza:

Ἠλέκτρα

ὦ φιλτάτου μνημεῖον ἀνθρώπων ἐμοὶ

ψυχῆς Ὀρέστου λοιπόν, ὥς σ᾽ ἀπ᾽ ἐλπίδων

οὐχ ὧνπερ ἐξέπεμπον εἰσεδεξάμην.

νῦν μὲν γὰρ οὐδὲν ὄντα βαστάζω χεροῖν,

δόμων δέ σ᾽, ὦ παῖ, λαμπρὸν ἐξέπεμψ᾽ ἐγώ.

ὡς ὤφελον πάροιθεν ἐκλιπεῖν βίον,

πρὶν ἐς ξένην σε γαῖαν ἐκπέμψαι χεροῖν

κλέψασα ταῖνδε κἀνασώσασθαι φόνου,

ὅπως θανὼν ἔκεισο τῇ τόθ᾽ ἡμέρᾳ,

τύμβου πατρῴου κοινὸν εἰληχὼς μέρος.

Representación de Electra en Epidauro (1991), en griego moderno. El monólogo (lamento) de Electra va de 1h 2′ 59 ” a 1h 6′ 02″. Electra es Λήδα Τασοπούλου (Lida Tasopoulou)

νῦν δ᾽ ἐκτὸς οἴκων κἀπὶ γῆς ἄλλης φυγὰς

κακῶς ἀπώλου, σῆς κασιγνήτης δίχα,

κοὔτ᾽ ἐν φίλαισι χερσὶν ἡ τάλαιν᾽ ἐγὼ

λουτροῖς σ᾽ ἐκόσμησ᾽ οὔτε παμφλέκτου πυρὸς

ἀνειλόμην, ὡς εἰκός, ἄθλιον βάρος,

ἀλλ᾽ ἐν ξέναισι χερσὶ κηδευθεὶς τάλας

σμικρὸς προσήκεις ὄγκος ἐν σμικρῷ κύτει.

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οἴμοι τάλαινα τῆς ἐμῆς πάλαι τροφῆς

ἀνωφελήτου, τὴν ἐγὼ θάμ᾽ ἀμφὶ σοὶ

πόνῳ γλυκεῖ παρέσχον· οὔτε γάρ ποτε

μητρὸς σύ γ᾽ ἦσθα μᾶλλον ἢ κἀμοῦ φίλος,

οὔθ᾽ οἱ κατ᾽ οἶκον ἦσαν, ἀλλ᾽ ἐγὼ τροφός,

ἐγὼ δ᾽ ἀδελφὴ σοὶ προσηυδώμην ἀεί.

νῦν δ᾽ ἐκλέλοιπε ταῦτ᾽ ἐν ἡμέρᾳ μιᾷ

θανόντι σὺν σοί· πάντα γὰρ συναρπάσας

θύελλ᾽ ὅπως βέβηκας. οἴχεται πατήρ·

τέθνηκ᾽ ἐγὼ σοί· φροῦδος αὐτὸς εἶ θανών·

γελῶσι δ᾽ ἐχθροί· μαίνεται δ᾽ ὑφ᾽ ἡδονῆς

μήτηρ ἀμήτωρ, ἧς ἐμοὶ σὺ πολλάκις

φήμας λάθρᾳ προύπεμπες ὡς φανούμενος

τιμωρὸς αὐτός. ἀλλὰ ταῦθ᾽ ὁ δυστυχὴς

δαίμων ὁ σός τε κἀμὸς ἐξαφείλετο,

ὅς σ᾽ ὧδέ μοι προύπεμψεν ἀντὶ φιλτάτης

μορφῆς σποδόν τε καὶ σκιὰν ἀνωφελῆ.

οἴμοι μοι.

ὦ δέμας οἰκτρόν. φεῦ φεῦ.

ὦ δεινοτάτας, οἴμοι μοι,

πεμφθεὶς κελεύθους, φίλταθ᾽, ὥς μ᾽ ἀπώλεσας·

ἀπώλεσας δῆτ᾽, ὦ κασίγνητον κάρα.

τοιγὰρ σὺ δέξαι μ᾽ ἐς τὸ σὸν τόδε στέγος,

τὴν μηδὲν εἰς τὸ μηδέν, ὡς σὺν σοὶ κάτω

ναίω τὸ λοιπόν· καὶ γὰρ ἡνίκ᾽ ἦσθ᾽ ἄνω,

ξὺν σοὶ μετεῖχον τῶν ἴσων, καὶ νῦν ποθῶ

τοῦ σοῦ θανοῦσα μὴ ἀπολείπεσθαι τάφου.

τοὺς γὰρ θανόντας οὐχ ὁρῶ λυπουμένους.

¡Oh, recuerdo que me queda de la vida de Orestes, el más querido para mí de los hombres! ¡Cuán lejos de mis esperanzas te recibo, no como te despedí! Ahora te alzo en mis manos y no eres nada; sin embargo, yo te hice salir de casa fuerte, oh hijo, ¡Ojalá hubiera abandonado la vida antes de enviarte a escondidas con mis manos a una tierra extranjera y antes que ponerte a salvo de la muerte, para que tú hubieras podido yacer aquel día muerto, tras obtener la parte que te corresponde de la tumba paterna! Pero ahora has perecido de mala manera, fuera de casa y como emigrante en otra tierra, separado de tu hermana.

Y yo, infortunada, ni con manos amorosas te he preparado con abluciones, ni he recibido del fuego, como era natural, la desdichada carga incandescente, sino que, habiendo sido atendido por manos extrañas, infeliz, llegas como un peso insignificante en pequeña vasija.

¡Ay de mí, desventurada, por mis inútiles cuidados de otro tiempo, que yo frecuentemente prodigué en torno a ti con dulce fatiga! Porque entonces tú no eras más querido de tu madre que de mí, ni los que estaban en casa eran los que te cuidaban, sino yo, y a mí me llamabas siempre hermana. Ahora ha desaparecido esto en un solo día por tu muerte. Pues, arrebatándolo todo, te has ido como un huracán. Nuestro padre se ha ido. Yo estoy muerta contigo. Tú mismo te has ido, pues has muerto. Los enemigos ríen. Tu madre, que no merece tal nombre, está enloquecida por efecto del placer. Acerca de ella, tú me hacías llegar frecuentes recados a escondidas, en los que decías que te mostrarías tú en persona como vengador.

Pero nos ha privado de ello el aciago destino tuyo y mío, que de esta manera te ha enviado, como ceniza y sombra vana en lugar de la queridísima figura. ¡Ay de mí! ¡Oh cuerpo digno de compasión, ay, ay! ¡Oh amadísimo! ¡Por qué caminos terribles has sido enviado! Me has perdido en verdad, ¡oh hermano!, y, por ello, recíbeme en esta morada tuya; acoge a la que nada es en la nada, para que habite contigo, abajo, el resto del tiempo. Porque, cuando estabas arriba, yo participaba por igual contigo. También ahora deseo morir y no quedar privada de tu sepultura, pues no veo que los muertos sufran.

La traducción es de Assela Alamillo, en Gredos.

Ciertamente, nos hubiera gustado presenciar esa, sin duda, desgarradora actuación de Polo en la Electra de Sófocles, sujetando fuertemente contra su pecho la urna funeraria de su querido hijo, y dando así a su representación una verosimilitud, un carácter y una emoción que debió sobrecoger a los espectadores.

Es lo que se llama “meterse en el papel”.

Electra_Receiving_the_Ashes_of_her_Brother,_Orestes,_by_Jean-Baptiste_Joseph_Wicar_(1762-1834)

Electra Receiving the Ashes of Her Brother, Orestes, (1826-27), óleo sobre lienzo de Jean-Baptist Joseph Wicar. Worcester Arts Museum

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La Musa Urania

Y llegamos ya al poema Urania; podemos decir que Urania para el poeta representa la calma y el sosiego, frente al dolor informe de la vida. Es curioso que Urania esté en un bosque de plátanos. Casualidad, o no, en el diálogo platónico Fedro (229 a-b), Fedro y Sócrates se dirigen a un alto plátano para sentarse, o tumbarse, y dialogar.

Σωκράτης· Πρόαγε δή, καὶ σκόπει ἅμα ὅπου καθιζησόμεθα.

Sócrates: Ve delante, pues, y mira, al tiempo, dónde nos sentamos.

Φαῖδρος· Ὁρᾷς οὖν ἐκείνην τὴν ὑψηλοτάτην πλάτανον;

Fedro: ¿Ves aquel plátano tan alto?

Σωκράτης· Τί μήν;

Sócrates: ¡Cómo no!

Φαῖδρος· Ἐκεῖ σκιά τ᾽ ἐστὶν καὶ πνεῦμα μέτριον, καὶ πόα καθίζεσθαι ἢ ἂν βουλώμεθα κατακλινῆναι.

Fedro: Allí hay sombra, y un vientecillo suave, y hierba para sentarnos o, si te apetece, para tumbarnos.

Y es en este diálogo donde también hallamos a Urania (259 c-d), destacada entre las Musas:

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Σωκράτης

Οὐ μὲν δὴ πρέπει γε φιλόμουσον ἄνδρα τῶν τοιούτων ἀνήκοον εἶναι. Λέγεται δ᾽ ὥς ποτ᾽ ἦσαν οὗτοι ἄνθρωποι τῶν πρὶν μούσας γεγονέναι, γενομένων δὲ Μουσῶν καὶ φανείσης ᾠδῆς οὕτως ἄρα τινὲς τῶν τότε ἐξεπλάγησαν ὑφ᾽ ἡδονῆς, ὥστε ᾄδοντες ἠμέλησαν σίτων τε καὶ ποτῶν, καὶ ἔλαθον τελευτήσαντες αὑτούς· ἐξ ὧν τὸ τεττίγων γένος μετ᾽ ἐκεῖνο φύεται, γέρας τοῦτο παρὰ Μουσῶν λαβόν, μηδὲν τροφῆς δεῖσθαι γενόμενον, ἀλλ᾽ ἄσιτόν τε καὶ ἄποτον εὐθὺς ᾄδειν, ἕως ἂν τελευτήσῃ, καὶ μετὰ ταῦτα ἐλθὸν παρὰ μούσας ἀπαγγέλλειν τίς τίνα αὐτῶν τιμᾷ τῶν ἐνθάδε. Τερψιχόρᾳ μὲν οὖν τοὺς ἐν τοῖς χοροῖς τετιμηκότας αὐτὴν ἀπαγγέλλοντες ποιοῦσι προσφιλεστέρους, τῇ δὲ Ἐρατοῖ τοὺς ἐν τοῖς ἐρωτικοῖς, καὶ ταῖς ἄλλαις οὕτως, κατὰ τὸ εἶδος ἑκάστης τιμῆς· τῇ δὲ πρεσβυτάτῃ Καλλιόπῃ καὶ τῇ μετ᾽ αὐτὴν Οὐρανίᾳ τοὺς ἐν φιλοσοφίᾳ διάγοντάς τε καὶ τιμῶντας τὴν ἐκείνων μουσικὴν ἀγγέλλουσιν, αἳ δὴ μάλιστα τῶν Μουσῶν περί τε οὐρανὸν καὶ λόγους οὖσαι θείους τε καὶ ἀνθρωπίνους ἱᾶσιν καλλίστην φωνήν. Πολλῶν δὴ οὖν ἕνεκα λεκτέον τι καὶ οὐ καθευδητέον ἐν τῇ μεσημβρίᾳ.

Sócrates. – Pues en verdad que no es propio de un varón amigo de las musas, el no haber oído hablar de ello. Se cuenta que, en otros tiempos, las cigarras eran hombres de ésos que existieron antes de las Musas, pero que, al nacer éstas y aparecer el canto, algunos de ellos quedaron embelesados de gozo hasta tal punto que se pusieron a cantar sin acordarse de comer ni beber, y en ese olvido se murieron. De ellos se originó, después, la raza de las cigarras, que recibieron de las Musas ese don de no necesitar alimento alguno desde que nacen y, sin comer ni beber, no dejan de cantar hasta que mueren, y, después de esto, el de ir a las Musas a anunciarles quién de los de aquí abajo honra a cada una de ellas. En efecto, a Terpsícore le cuentan quién de ellos la honran en las danzas, y hacen así que los mire con más buenos ojos; a Érato le dicen quiénes la honran en el amor, y de semejante manera a todas las otras, según la especie de honor propio de cada una. Pero es a la mayor, Calíope, y a la que va detrás de ella, Urania, a quienes anuncian los que pasan la vida en la filosofía y honran su música. Precisamente éstas, por ser de entre las Musas las que tienen que ver con el cielo y con los discursos divinos y humanos, son también las que dejan oír la voz más bella. De mucho hay, pues, que hablar, en lugar de sestear, al mediodía”.

La traducción es del reciente premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades, Emilio Lledó Íñigo, en Gredos.

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Emilio Lledó, tras recoger el premio Princesa de Asturias

Adentrados, pues, en este bosque de plátanos, cuyos troncos altos y lisos, semejan blancas columnas “pautando el horizonte”, de efectos dorados por el sol de mediodía, un mediodía no hecho, advierte Sócrates, para sestear, sino para dialogar, eso sí, con los pies a remojo y a la sombra de los plátanos, nos encontramos con Urania. También en Cernuda está presente el agua clara, al igual que Fedro y Sócrates caminan por la ribera del Iliso ateniense.

La musa está inmóvil (como lo era el paroxismo de Narciso), cubierta de un azulado y aéreo ropaje.

En la imagen del frontispicio de “An Introduction to Astronomy”, 7ª edición (1816), de John Bonnycastle, hay un dibujo de Henry Fuseli, grabado por John Keyse Sherwin y publicado por J. Robinson de Londres. El autor nos muestra al poeta Arato, el autor de los Fenómenos (Φαινόμενα), sentado, y junto a él está de pie Urania, con una estrella en la frente, apuntando con su mano izquierda al cielo. Es curioso que Cernuda nos hable de la estrella diamantina en la frente de la musa y la mano embelesada que alza el dedo / atenta a la armonía de los astros.

Urania nos trae el silencio, el orden bello, nos inspira los números y por su influjo las almas decaídas logran alzar el vuelo (a cuyo influjo las almas se levantan / de abandono mortal en un batir de alas)

A ella acude el poeta buscando calma, paz y tranquilidad, sosegando su informe dolor vital y dejando a un lado la pasión inútil, a la que en otros días dio curso, a ella, rosa del silencio y luz de la memoria.

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Arato y Urania (Henry Fuseli), grabado por John Keyse Sherwin y publicado por J. Robinson de Londres. Imagen del frontispicio de “An Introduction to Astronomy”

Pau Gilabert Barberà, en Luis Cernuda: emotividad platónica versus mentalidad presocrático-aristotélica, se refiere a la influencia platónica en Cernuda:

Y es que Platón, el más mitológico, alegórico e imaginativo quizá de los pensadores griegos, se convierte para él en un pozo inagotable. ¿Cómo no va Cernuda a inspirarse en él, en efecto, si, angustiado por la mutabilidad de unos cuerpos que ama hasta la enajenación, necesita recobrar el aliento y encontrar el refugio seguro de la permanencia de la Belleza, de la Idea?: “Aquellos seres cuya hermosura admiramos un día, ¿dónde están? Caídos, manchados, vencidos, si no muertos. Mas la eterna maravilla de la juventud sigue en pie, y al contemplar un nuevo cuerpo joven, a veces cierta semejanza despierta un eco, un dejo del otro que antes amamos… un impotente dolor nos asalta, comprendiendo, tras la persistencia de la hermosura, la mutabilidad de los cuerpos” (‘Sombras’, O, PC, 583). ¿Quién sino él atisba ya la música fundamental, cuyos limitados y tangibles ecos percibimos en este mundo de sombras?: “Entreví entonces (ante la luz y la música provenientes de un salón) la existencia de una realidad diferente de la percibida a diario, y ya oscuramente sentía cómo no bastaba a esa otra realidad el ser diferente, sino que algo alado y divino debía acompañarla y aureolarla” (‘La poesía’, O, PC, 553); “Lo que en la sombra solitaria de una habitación te llamaba desde el muro, y te dejaba anhelante y nostálgico cuando el piano callaba, era la música fundamental, anterior y superior a quienes la descubren e interpretan, como la fuente de quien el río y aun el mar sólo son formas tangibles y limitadas” (‘El piano’, O, PC, 555-6).

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¿Acaso alguien puede compartir como él la “pterofilia” de Platón, si, caído en el mundo como aquellas almas de la palinodia del Fedro, siempre ha sentido la urgencia de “sutilizarse”, de remontar el vuelo y huir: “Siendo joven, bastante tímido y demasiado apasionado, lo que le pedía a la música eran alas para escapar de aquellas gentes extrañas que me rodeaban, de las costumbres extrañas que me imponían, y quién sabe si hasta de mí mismo” (‘La música’, O, PC, 585). Y, por último y desde su propio empeño ascendente, deslumbrado como está por la luz que acalla “los poderes elementales de que el cuerpo es cifra”, ¿sería verosímil no verle cantar a la Musa Urania, si ella es quien mejor puede salvarle del poderoso anclaje terrenal que, aunque poeta, le abruma?: “Ella está inmóvil. Cubre aéreo / El ropaje azulado su hermosura virgen; / La estrella diamantina allá en la frente / Arisca tal la nieve, y en los ojos / La luz que no conoce sombra alguna. /… / Musa la más divina de las nueve, / Del orden bello virgen creadora, / Radiante inspiradora de los números, / A cuyo influjo las almas se levantan / De abandono mortal en un batir de alas” (‘Urania’, CQEA, PC, 328, 6-10, 16-20).

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Alegoría de la Astronomía o Urania (ca. 1667), óleo sobre lienzo de 62 x 71 cm. de Francesco Cozza. Museo Nacional de Bellas Artes, Río de Janeiro.

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Encélado, imagen de la Riordan wikia

Examinábamos las fuentes clásicas sobre los Gigantes, a propósito de Encélado, uno de los Gigantes que lucharon contra los Olímpicos, que es también satélite de Saturno y sobre el que realizó una misión la sonda Cassini, demostrando que podía ser un lugar habitable.

Tras ofrecer al texto de la Teogonía de Hesíodo, aquí tenemos a Apolodoro, Biblioteca Mitológica I, 6, 1-2.

Γῆ δὲ περὶ Τιτάνων ἀγανακτοῦσα γεννᾷ Γίγαντας ἐξ Οὐρανοῦ, μεγέθει μὲν σωμάτων ἀνυπερβλήτους, δυνάμει δὲ ἀκαταγωνίστους, οἳ φοβεροὶ μὲν ταῖς ὄψεσι κατεφαίνοντο, καθειμένοι βαθεῖαν κόμην ἐκ κεφαλῆς καὶ γενείων, εἶχον δὲ τὰς βάσεις φολίδας δρακόντων. ἐγένοντο δέ, ὡς μέν τινες λέγουσιν, ἐν Φλέγραις, ὡς δὲ ἄλλοι, ἐν Παλλήνῃ. ἠκόντιζον δὲ εἰς οὐρανὸν πέτρας καὶ δρῦς ἡμμένας. διέφερον δὲ πάντων Πορφυρίων τε καὶ Ἀλκυονεύς, ὃς δὴ καὶ ἀθάνατος ἦν ἐν ᾗπερ ἐγεννήθη γῇ μαχόμενος. οὗτος δὲ καὶ τὰς Ἡλίου βόας ἐξ Ἐρυθείας ἤλασε. τοῖς δὲ θεοῖς λόγιον ἦν ὑπὸ θεῶν μὲν μηδένα τῶν Γιγάντων ἀπολέσθαι δύνασθαι, συμμαχοῦντος δὲ θνητοῦ τινος τελευτήσειν.

Gea irritada a causa de los Titanes, procrea con Urano a los Gigantes: insuperables por su tamaño e invencibles por su fuerza, mostraban temible aspecto, con espesa pelambre pendiente de la cabeza y el mentón, y escamas de dragón como pies. Habían nacido según unos en Flegra, según otros en Palene. Arrojaban al cielo encinas encendidas y piedras. Aventajaban a todos Porfirio y Alcioneo –que era inmortal mientras combatiera en su tierra nativa; éste expulsó de Eritía las vacas de Helios. A los dioses se les había vaticinado que no podrían aniquilar a ningún gigante a menos que un mortal combatiera a su lado.

αἰσθομένη δὲ Γῆ τοῦτο ἐζήτει φάρμακον, ἵνα μηδ᾿ ὑπὸ θνητοῦ δυνηθῶσιν ἀπολέσθαι. Ζεὺς δ᾿ ἀπειπὼν φαίνειν Ἠοῖ τε καὶ Σελήνῃ καὶ Ἡλίῳ τὸ μὲν φάρμακον αὐτὸς ἔτεμε φθάσας, Ἡρακλέα δὲ σύμμαχον δι᾿ Ἀθηνᾶς ἐπεκαλέσατο. κἀκεῖνος πρῶτον μὲν ἐτόξευσεν Ἀλκυονέα· πίπτων δὲ ἐπὶ τῆς γῆς μᾶλλον ἀνεθάλπετο· Ἀθηνᾶς δὲ ὑποθεμένης ἔξω τῆς Παλλήνης εἵλκυσεν αὐτόν. κἀκεῖνος μὲν οὕτως ἐτελεύτα, Πορφυρίων δὲ Ἡρακλεῖ κατὰ τὴν μάχην ἐφώρμησε καὶ Ἥρᾳ. Ζεὺς δὲ αὐτῷ πόθον Ἥρας ἐνέβαλεν, ἥτις καὶ καταρρηγνύντος αὐτοῦ τοὺς πέπλους καὶ βιάζεσθαι θέλοντος βοηθοὺς ἐπεκαλεῖτο· καὶ Διὸς κεραυνώσαν τος αὐτὸν Ἡρακλῆς τοξεύσας ἀπέκτεινε.

GigantesRiordanwiki

Gigantes, imagen de la Riordan wikia

Conociendo esto Gea busca una droga para que no pudieran ser vencidos ni por un mortal. Pero Zeus prohibió aparecer a Eos, Selene y Helios y, adelantándose, él mismo destruyó la sustancia y por medio de Atenea llamó a Heracles en su ayuda. Éste primero disparó su arco contra Alcioneo, quien al caer en tierra se reanimó. Por consejo de Atenea, Heracles lo arrastró fuera de Palene y de este modo acabó con él. En la batalla Porfirio atacó a Heracles y a Hera. Zeus le inspiró deseo por Hera, y cuando Porfirio le desgarró los vestidos queriendo forzarla y ella pidió ayuda, fue fulminado por Zeus y asaeteado por Heracles.

τῶν δὲ λοιπῶν Ἀπόλλων μὲν Ἐφιάλτου τὸν ἀριστερὸν ἐτόξευσεν ὀφθαλμόν, Ἡρακλῆς δὲ τὸν δεξιόν· Εὔρυτον δὲ θυρσῷ Διόνυσος ἔκτεινε, Κλυτίον δὲ δᾳσὶν Ἑκάτη, μᾶλλον δὲ Ἥφαιστος βαλὼν μύδροις. Ἀθηνᾶ δὲ Ἐγκελάδῳ φεύγοντι Σικελίαν ἐπέρριψε τὴν νῆσον, Πάλλαντος δὲ τὴν δορὰν ἐκτεμοῦσα ταύτῃ κατὰ τὴν μάχην τὸ ἴδιον ἐπέσκεπε σῶμα. Πολυβώτης δὲ διὰ τῆς θαλάσσης διωχθεὶς ὑπὸ τοῦ Ποσειδῶνος ἧκεν εἰς Κῶ· Ποσειδῶν δὲ τῆς νήσου μέρος ἀπορρήξας ἐπέρριψεν αὐτῷ, τὸ λεγόμενον Νίσυρον. Ἑρμῆς δὲ τὴν Ἄιδος κυνῆν ἔχων κατὰ τὴν μάχην Ἱππόλυτον ἀπέκτεινεν, Ἄρτεμις δὲ Γρατίωνα, μοῖραι δ᾿ Ἄγριον καὶ Θόωνα χαλκέοις ῥοπάλοις μαχομένους. τοὺς δὲ ἄλλους κεραυνοῖς Ζεὺς βαλὼν διέφθειρε· πάντας δὲ Ἡρακλῆς ἀπολλυμένους ἐτόξευσεν.

 En cuanto a los demás gigantes, Apolo flechó a Efialtes en el ojo izquierdo y Heracles en el derecho. Dioniso mató a Éurito con el tirso, Hécate a Clitio con Teas, y Hefesto a Mimante lanzándole hierros candentes. Atenea arrojó sobre Encélado fugitivo la isla de Sicilia, y habiendo arrancado la piel a Palante, con ella protegió su propio cuerpo en el combate. Polipotes llegó a Cos perseguido a través del mar por Posidón; éste desgajó la parte de la isla llamada Nísiro y se la echó encima. Hermes, cubierto con el casco de Hades durante la lucha, mató a Hipólito, Ártemis a Gratión, las Moiras, armadas con mazas de bronce a Agrio y Toante, y a los demás los destruyó Zeus alcanzándolos con sus rayos. Heracles remató con sus flechas a todos los moribundos.

La traducción es de Margarita Rodríguez de Sepúlveda, en Gredos.

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Atenea (derecha) y un gigante (probablemente Encélado, izquierda) Ánfora ática de figuras negras, procedente de Vulci. 520 a.C. Staatliche Antikensammlungen, Munich. (Inv: 1612)

Píndaro, en su Nemea I (A Cromio de Siracusa, vencedor con el carro de caballos) 67 ss., alude también a los Gigantes en la profecía con que Tiresias revela a Anfitrión el futuro de su hijo Heracles:

γείτονα δ’ ἐκκάλεσεν Διὸς ὑψίστου προφάταν ἔξοχον,

ὀρθόμαντιν Τειρεσίαν: ὁ δέ οἱ φράζε καὶ παντὶ στρατῷ, ποίαις ὁμιλήσει τύχαις,

ὅσσους μὲν ἐν χέρσῳ κτανών,

ὅσσους δὲ πόντῳ θῆρας ἀϊδροδίκας:

καί τινα σὺν πλαγίῳ

ἀνδρῶν κόρῳ στείχοντα τὸν ἐχθρότατον

φᾶσέ νιν δώσειν μόρῳ.

καὶ γὰρ ὅταν θεοὶ ἐν πεδίῳ Φλέγρας Γιγάντεσσιν μάχαν

ἀντιάζωσιν, βελέων ὑπὸ ῥιπαῖσι κείνου φαιδίμαν γαίᾳ πεφύρσεσθαι κόμαν

ἔνεπεν: αὐτὸν μὰν ἐν εἰράνᾳ καμάτων μεγάλων σχερῷ

ἁσυχίαν τὸν ἅπαντα χρόνον ποινὰν λαχόντ’ ἐξαίρετον

ὀλβίοις ἐν δώμασι, δεξάμενον θαλερὰν Ἥβαν ἄκοιτιν καὶ γάμον

δαίσαντα, πὰρ Δὶ Κρονίδᾳ σεμνὸν αἰνήσειν νόμον.

Hizo venir a su vecino, el excelso profeta de Zeus altísimo, Tiresias, adivino infalible; éste le reveló, a él y a todo su pueblo, con qué clase de vicisitudes iba a encontrarse su hijo, a cuántas fieras salvajes en tierra firme mataría y a cuántas en el mar. Afirmó que habría de dar la más espantosa muerte a aquel hombre que caminara apoyado en torcida insolencia (se refiere a Anteo, gigante hijo de Gea y Posidón). Que cuando los dioses en la llanura de Flegra con los gigantes trabasen batalla, éstos, alcanzados por sus flechas, por tierra habrían de cubrir de polvo sus luminosas cabelleras predijo.

La traducción es de Emilio Suárez de la Torre, en Cátedra, Letras Universales.

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liddellscott

Hablábamos de lo que el Diccionario de Liddell-Scott-Jones dice a propósito de la palabra ὑδρία. La habíamos visto como “jarra” para contener diversos elementos, líquidos, agua, vino o miel, y sólidos, y como “urna de votación”.

Es también una urna cineraria, como en Plutarco, Filopemen, 21:

τὸ δὲ σῶμα καύσαντες αὐτοῦ καὶ τὰ λείψανα συνθέντες εἰς ὑδρίαν ἀνεζεύγνυσαν, οὐκ ἀτάκτως οὐδὲ ὡς ἔτυχεν, ἀλλ᾽ ἐπινίκιόν πομπήν τινα ἅμα ταῖς ταφαῖς μίξαντες.

Quemaron luego el cuerpo de Filopemen, y, recogiendo en una urna los despojos, dispusieron su conducción, no en desorden y sin concierto, sino reuniendo con las exequias una pompa triunfal.

Es finalmente un reloj de agua, como en Juliano, Césares, 325c:

Ἐπεὶ δὲ εἴρητο καὶ τούτῳ στρατιωτικώτερον ὁ λόγος, ἐπὶ τὸν Ὀκταβιανὸν τὴν ὑδρίαν ἔφερεν ὁ τοῦ Ποσειδῶνος θεράπων, ἐπιμετρῶν αὐτῷ τοῦ ὕδατος ἔλασσον διὰ τὸν καιρόν, ἄλλως τε καὶ μνησικακῶν αὐτῷ τῆς εἰς τὸν θεὸν ὑπερηφανίας.

Una vez que terminó su discurso (Alejandro), como un verdadero soldado, el sirviente de Posidón llevó el reloj de agua hacia Octaviano, añadiéndole menos agua por el poco tiempo que restaba, y especialmente porque guardaba rencor hacia él por su falta de respeto hacia su señor.

Pierre Chantraine (Diccionario Etimológico de la Lengua Griega) habla de la ὑδρία en su extensa entrada a propósito del agua (ὕδωρ) y nos dice que es “aguamanil, olla”, en general “urna”, más bien colectivo en -ία, que procede del adjetivo ὕδριος, “de agua”.

chantraineetymologique

El último recipiente citado en el texto de la viuda de Sarepta es el lecito (λήκυθος, lecytus).

Liddell-Scott-Jones dicen que es un frasco de aceite y citan Odisea 6, 79:

μήτηρ δ’ ἐν κίστῃ ἐτίθει μενοεικέ’ ἐδωδὴν

παντοίην, ἐν δ’ ὄψα τίθει, ἐν δ’ οἶνον ἔχευεν

ἀσκῷ ἐν αἰγείῳ· κούρη δ’ ἐπεβήσετ’ ἀπήνης.

δῶκεν δὲ χρυσέῃ ἐν ληκύθῳ ὑγρὸν ἔλαιον,

Su madre púsole en una cesta toda clase de gratos manjares y viandas; echóle vino en un cuero de cabra; y cuando aquélla subió al carro, entrególe líquido aceite en una ampolla de oro a fin de que se ungiese con sus esclavas. (Luis Segalá)

Su madre le entregó en una cesta porción de gustosas viandas, de golosos asados y en odre de cuero cabrío le vertió dulce vino. Montó la doncella en el carro y tomóle una ampolla de oro con límpido aceite con que ungirse pudieran sus siervas y ella. (José Manuel Pabón).

En un cesto, la madre le puso, además, toda clase de exquisitos manjares y un odre de cuero de cabra que de vino llenó, y la doncella montó en el carruaje; y entrególe una ampolla de oro con líquido aceite para que las esclavas la ungieran después de su baño. (Frenando Gutiérrez).

En un cistell, la mare posà tota mena de menges reconfortants, hi afegí coses cuites, i en un bot de cabra va posar vi. Després que la filla pujà al carruatge, li van donar una ampolla daurada, amb un oli finíssim perquè s’untaren els cossos les seues cambreres i ella. (Joan Francesc Mira).

En el verso 215 del mismo canto vuelve a aparecer la palabra:

δῶκαν δὲ χρυσέῃ ἐν ληκύθῳ ὑγρὸν ἔλαιον,

ἤνωγον δ’ ἄρα μιν λοῦσθαι ποταμοῖο ῥοῇσι.

Entregáronle, en ampolla de oro, líquido aceite y le invitaron a lavarse en la corriente del río.

NausicaaOdiseo

Hallamos de nuevo el vocablo en Hipócrates, De semine, de natura pueri, de morbis IV, 4, 51:

῞Ωσπερ οὖν εἴ τις λήκυθον σκυτίνην στενόστομον ἐμπλήσας ἀλείφατος καταστρέψειεν ἐπὶ τὸ στόμα κατ᾿ ἰθὺ, κἂν τοῦτο ποιήσειεν, οὐ δυνήσεται ἐξ αὐτῆς χωρέειν τὸ ἔλαιον, ἔπνιξε γὰρ τὴν ὁδὸν τὸ ἄλειφα, ἅτε πολλὸν καὶ ἅλες ἐπικείμενον· ἢν δὲ ἐπικλίνῃ τις τὴν λήκυθον, κενεὴ ἔσται ἡ ἀπὸ τοῦ στόματος πνὶξ, καὶ ῥεύσεται ἐξ αὐτῆς τὸ ἄλειφα· τὸ δ᾿ αὐτὸ ποιήσειε καὶ ἐπὶ τραπέζης ὕδωρ.

Como si alguien diera la vuelta verticalmente a un lecito de cuero de boca estrecha, tras haberlo llenado de aceite, y al hacer esto, no podrá sacar de él el aceite, pues la grasa estrangula la salida, por su abundancia y por la presión que ejerce desde arriba, pero si se inclina el lecito, el estrangulamiento de la boca cesará y el aceite fluirá de él. De la misma forma haría el agua sobre una mesa.

Es también un cofre para ungüentos o cosméticos en Pluto, 810 de Aristófanes. Habla Carión en un texto lleno de nombres de recipientes y productos:

ἡ μὲν σιπύη μεστή ‘στι λευκῶν ἀλφίτων,

οἱ δ᾽ ἀμφορῆς οἴνου μέλανος ἀνθοσμίου.

ἅπαντα δ᾽ ἡμῖν ἀργυρίου καὶ χρυσίου

τὰ σκευάρια πλήρη ‘στίν, ὥστε θαυμάσαι.

τὸ φρέαρ δ᾽ ἐλαίου μεστόν: αἱ δὲ λήκυθοι

μύρου γέμουσι, τὸ δ᾽ ὑπερῷον ἰσχάδων.

ὀξὶς δὲ πᾶσα καὶ λοπάδιον καὶ χύτρα

χαλκῆ γέγονε: τοὺς δὲ πινακίσκους τοὺς σαπροὺς

τοὺς ἰχθυηροὺς ἀργυροῦς πάρεσθ᾽ ὁρᾶν.

ὁ δ᾽ ἰπνὸς γέγον᾽ ἡμῖν ἐξαπίνης ἐλεφάντινος.

στατῆρσι δ᾽ οἱ θεράποντες ἀρτιάζομεν

χρυσοῖς: ἀποψώμεσθα δ᾽ οὐ λίθοις ἔτι,

ἀλλὰ σκοροδίοις ὑπὸ τρυφῆς ἑκάστοτε.

La artesa está a rebosar de harina blanca, y las ánforas, de un vino negro que huele a flores; todos nuestros cacharros están colmados de plata y oro. Es maravilloso. El pozo está hasta los bordes de aceite, los frasquitos, a tope de perfumes, y el sobrado, de higos secos; todas las vinagreras, escudillas y marmitas se han vuelto de bronce, y aquellos platos para el pescado todo viejos, de plata como se puede ver; y la chimenea se nos ha vuelto de repente de marfil, y los criados jugamos con estateras a pares y nones, con estateras de oro; ya no nos frotamos a diario con piedras, sino, por delicadeza, con ajos.

La traducción es de Luis M. Macía Aparicio, en Ediciones Clásicas.

CarionPlutoyCremilo

Carión (Jorge Roelas), Pluto (Carlos Gurruchaga) y Crémilo (Marcial Álvarez); 60º Festival de Teatro Clásico de Mérida,  agosto de 2014 (foto de Jero Morales)

Pasaje que se repite exactamente en el fragmento 275 de la Ínaco de Sófocles.

También en La asamblea de las mujeres, 538:

Βλ.

εἶτ᾿ οὐ τὸ σαυτῆς ἱμάτιον ἐχρῆν σ᾿ ἔχειν;

ἀλλ᾿ ἔμ’ ἀποδύσασ᾿ ἐπιβαλοῦσα τοὔγκυκλον

ᾤχου καταλιποῦσ᾿ ὡσπερεὶ προκείμενον,

μόνον οὐ στεφανώσασ᾿ οὐδ᾿ ἐπιθεῖσα λήκυθον.

Blépiro:

¿Y en tal caso no tenías que llevarte tu manto? Pues no, sino que me dejaste sin ropa y me echaste por encima tu túnica, y te fuiste dejándome como de cuerpo presente, sólo que no me pusiste coronas ni vasijas al lado.

Significa también ampulosidad retórica, como en Cicerón, Cartas a Ático, I, 14, 3:

ciceron-cartas-a-atico

Crassus, postea quam vidit illum excepisse laudem exeo quod †hi† suspicarentur homines ei consulatum meum placere, surrexit ornatissimeque de meo consulatu locutus est, ut ita diceret, se quod esset senator, quod civis, quod liber, quod viveret, mihi acceptum referre; quotiens coniugem, quotiens domum, quotiens patriam videret, totiens se beneficium meum videre. Quid multa? Totum hunc locum quem ego varie meis orationibus, quarum tu Aristarchus es, soleo pingere, de flamma, de ferro (nosti illas ληκύθους), valde graviter pertexuit.

 Cuando Craso vio que habían aplaudido a Pompeyo, porque se aplicaban sus palabras a los actos de mi consulado, se levantó, prodigándome elogios, llegando a decir que era senador, ciudadano, hombre libre y que si aún vivía, de todo me era deudor: que en su esposa, en sus hijos, en la patria, veía otros tantos testimonios de mis beneficios. ¿Qué te diré? Todas las pinturas que tantas veces y bajo tantas formas he reproducido en mis discursos de que eres Aristarco, la llama, el hierro (conoces aquellas ληκύθους), las he aducido con la mayor brevedad.

Por su parte, Pierre Chantraine, en su Diccionario Etimológico, nos dice que es un “recipiente o ampolla con asas” que contiene aceite, especialmente aceite perfumado; designa, por extensión, una hinchazón, como en Las mujeres en asamblea, 1101:

Νεασ.

ὢ τρισκακοδαίμων, εἰ γυναῖκα δεῖ σαπράν

βινεῖν ὁλὴν τὴν νύκτα καὶ τὴν ἡμέραν,

κἄπειτ᾿, ἐπειδὰν τῆσδ᾿ ἀπαλλαγῶ, πάλιν

Φρύνην ἔχουσαν λήκυθον πρὸς ταῖς γνάθοις.

Joven:

¡Oh tres veces desgraciado, que tengo que joder sin parar día y noche a una vieja sarnosa y luego, cuando consiga librarme de ella, me espera otra Friné con un lecito junto a las mandíbulas!

La etimología se ignora, aunque parece un término técnico que se puede ser un préstamo.

Y aquí finaliza esta serie, un tanto deslavazada, sobre monedas y recipientes griegos a propósito del pasaje evangélico de la limosna de la viuda .

Marcos-12-38-44-1

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