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Archive for 29 enero 2017

paideiajaeger

Y regresamos a la Paideia de Werner Jaeger, cuyo apartado Sócrates, educador, dentro del capítulo II (La herencia de Sócrates), del libro III (En busca del centro divino), páginas 403 a 457 glosamos. Vamos con las páginas 415, 416, parte de la 417 y 423:

“Jamás, mientras viva, dejaré de filosofar, de exhortaros a vosotros y de instruir a todo el que encuentre, diciéndole según mi modo habitual: Querido amigo, eres un ateniense, un ciudadano de la mayor y más famosa ciudad del mundo por su sabiduría y su poder, y ¿no te avergüenzas de velar por tu fortuna y por tu constante incremento, por tu prestigio y tu honor, sin que en cambio te preocupes para nada por conocer el bien y la verdad ni de hacer que tu alma sea lo mejor posible? Y si alguno de vosotros lo pone en duda y sostiene que sí se preocupa de eso, no le dejaré en paz ni seguiré tranquilamente mi camino, sino que le interrogaré, le examinaré y le refutaré, y si me parece que no tiene areté alguna, sino que simplemente la aparenta, le increparé diciéndole que siente el menor de los respetos por lo más respetable y el respeto más alto por lo que menos respeto merece. Y esto lo haré con los jóvenes y los viejos, con todos los que encuentre, con los de fuera y los de dentro; pero sobre todo con los hombres de esta ciudad, puesto que son por su origen los más cercanos a mí. Pues sabed que así me lo ha ordenado Dios, y creo que en nuestra ciudad no ha habido hasta ahora ningún bien mayor para vosotros que este servicio que yo rindo a Dios. Pues todos mis manejos se reducen a moverme por ahí, persuadiendo a jóvenes y viejos de que no se preocupen tanto ni en primer término por su cuerpo y por su fortuna como por la perfección de su alma.”

La “filosofía” que Sócrates profesa aquí no es un simple proceso teórico de pensamiento, sino que es al mismo tiempo una exhortación y una educación. Al servicio de estos fines se hallan asimismo el examen y la refutación socráticos de todo saber aparente y de toda excelencia (areté = ἀρητή) puramente imaginaria. Este examen no es más que una parte de todo el proceso, tal como Sócrates lo expone. Una parte que parece ser, ciertamente, el aspecto más original de él.

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Pero antes de entrar en la esencia de este dialéctico “examen del hombre”, que suele considerarse como lo esencial de la filosofía socrática, puesto que contiene el elemento teórico más vigoroso de ella, debemos fijarnos más detenidamente en las palabras preliminares de exhortación. La comparación que se establece entre el contenido material de vida del hombre de negocios ávido de dinero y el postulado superior de vida proclamado por Sócrates descansa en la idea de la preocupación o del cuidado consciente del hombre para los bienes más apreciados por él. Sócrates exige que, en vez de preocuparse de los ingresos, el hombre se preocupe del alma (ψυχῆς θεραπεία). Este concepto, que aparece al comienzo del diálogo, se presenta de nuevo al final de él.

Por lo demás, no se dice nada para demostrar el valor superior del alma en comparación con los bienes materiales o con el cuerpo. Se considera como algo evidente, de por sí y que se da por supuesto, por mucho que los hombres lo posterguen en su conducta práctica. Para el hombre de hoy esto no tiene nada de sorprendente, por lo menos en teoría; más bien constituye para él algo trivial. Pero este postulado ¿sería tan evidente para los griegos de aquella época como para nosotros, herederos de una tradición de dos mil años de cristianismo?

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En el diálogo preliminar del Protágoras platónico, diálogo sostenido en el patio de la casa de Sócrates, la exhortación de éste parte también del “alma en peligro”. El móvil del “peligro” es típico de Sócrates en relación con estas otras ideas y se halla íntimamente vinculado con el llamamiento al “cuidado del alma”. Sócrates habla como un médico cuyo paciente fuese no el hombre físico, sino el hombre interior. En los socráticos abundan extraordinariamente los pasajes en que se habla del cuidado del alma, o de la preocupación por el alma, como la misión suprema del hombre. Hemos dado aquí con la médula de la propia conciencia que Sócrates tenía de su contenido y de su misión: es una misión educativa, que se interpreta a sí misma como “servicio de Dios”. Este carácter religioso de su misión se basa en el hecho de que se trata precisamente de la “cura del alma”, pues el alma es para él lo que hay de divino en el hombre. Sócrates caracteriza más concretamente el cuidado del alma como el cuidado por el conocimiento del valor y de la verdad, frónesis (φρώνησις) y alétheia (ἀλήθεια) . El alma se separa del cuerpo con la misma nitidez que de los bienes materiales. La separación entre el alma y el cuerpo traza directamente la jerarquía socrática de los valores y una nueva teoría, claramente graduada, de los bienes, teoría que coloca en el plano más alto los bienes del alma, en segundo lugar, los bienes del cuerpo y en último término los bienes materiales como fortuna y poder.

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La experiencia socrática del alma como fuente de los supremos valores humanos dio a la existencia aquel giro hacia el interior que es característico de los últimos tiempos de la Antigüedad. De este modo, la virtud y la dicha se desplazaron al interior del hombre. Un rasgo significativo de la conciencia con que Sócrates daba este paso lo tenemos en el hecho de que insistiese en que las artes plásticas no se contentasen tampoco con reproducir la belleza física, sino que aspirasen a reproducir también la expresión del ser moral (ἀπομιμεῖσθαι τὸ τῆς ψυχῆς ἦθος). Este postulado aparece como algo completamente nuevo en el diálogo con el pintor Parrasio, que reproduce Jenofonte, y el gran artista expresa la duda de que la pintura sea capaz de penetrar en el mundo de lo invisible y lo asimétrico. Jenofonte presenta la cosa como si la preocupación de Sócrates por el alma fuese la que abre por vez primera este campo al arte de la época. El ser físico, sobre todo la cara del hombre, es para Sócrates el espejo de su interior y sus cualidades, y sólo de un modo vacilante y paso a paso se va acercando el artista a esta gran verdad. La historia tiene un valor simbólico. Cualquiera que sea el modo como concibamos las relaciones entre el arte y la filosofía en aquel periodo, correspondía sin duda a la filosofía, según el criterio de nuestro autor, guiar los pasos por el camino hacia el continente recién descubierto del alma.

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Hablábamos en el anterior capítulo del verso 286 del poema de Museo el Gramático, Hero y Leandro = A ocultas de sus padres = ἑοὺς λήθουσα τοκῆας.

Nos referíamos a sus ecos en Ilíada XIV, 296.

Tenemos también la imitación de Antología Palatina IX 381, 11 (Anónimo):

ΓΡΑΜΜΑΤΙΚΟΥ ΤΙΝΟΣ

᾿Ακτῇ ἐπὶ προὐχούσῃ, ἐπὶ πλατεῖ ῾Ελλησπόντῳ,

παρθένος αἰδοίη ὑπερώιον εἰσαναβᾶσα

πύργῳ ἐφεστήκει γοόωσά τε μυρομένη τε·

χρύσεον λύχνον ἔχουσα φάος περικαλλὲς ἐποίει,

κεῖνον ὀιομένη τὸν κάμμορον, εἴ ποθεν ἔλθοι

νηχόμενος, καὶ λαῖτμα τάχισθ᾿ ἁλὸς ἐκπεράασκε

νύκτα δι᾿ ἀμβροσίην, ὅτε θ᾿ εὕδουσι βροτοὶ ἄλλοι·

ῥόχθει γὰρ μέγα κῦμα ποτὶ ξερὸν ἠπείροιο.

ὅσσαι γὰρ νύκτες τε καὶ ἡμέραι ἐκγεγάασι,

παρθένος ἠίθεός τ᾿ ὀαρίζετον ἀλλήλοισιν

εἰς εὐνὴν φοιτῶντε φίλους λήθοντε τοκῆας,

οἳ Σηστὸν καὶ ῎Αβυδον ἔχον καὶ δῖαν ᾿Αρίσβην.

Ya hablamos en el capítulo VII de este epigrama, que es un centón homérico, formado por entero con versos de la Ilíada y la Odisea, que hemos indicado en la traducción, que es de Jose Manuel Pabón para la Odisea y Emilio Crespo Güemes, en el caso de la Ilíada. En este centón aparece casualmente el verso 296 de la Ilíada XIV del que acabamos de hablar:

Sobre un cabo eminente a la orilla del ancho Helesponto, (Odisea XXIV, 82)

La pudorosa doncella había subido al piso superior (Ilíada II, 514)

Sobre la torre estaba de pie, llorando y gimiendo (Ilíada VI, 373)

Con lucerna de oro que daba hermosísima lumbre (Odisea XIX, 34)

Pensando en aquel infeliz por si acaso volviera (Odisea II, 350)

Nadando, y atraviesa a toda carrera la sima del agua (Odisea VIII, 561)

En medio de la lóbrega noche, cuando los demás mortales duermen. (Ilíada X, 83)

Rebramaba el inmenso oleaje rompiéndose en seco. (Odisea V, 402)

Ni una noche ni un día nos vienen, (Odisea XIV, 93)

Ni de las ternuras que una doncella y un mozo se intercambian. (Iliada XXII, 128)

Cuando ambos acudieron al lecho a escondidas de sus padres (Ilíada XIV, 296)

Y poseían Sesto, Abido, y la límpida Arisba. (Ilíada II, 836)

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Y seguimos con las notas al fragmento 281-292 del poemita de Museo

  1. (Doncella era de día, mujer de noche = παρθένος ἠματίη, νυχίη γυνή = 287). Para esta lograda alusión a la “doble vida” de Hero ha podido quizá inspirarse Museo tanto en el célebre tejer diurno y destejer nocturno de Penélope en la Odisea como en las parecidas palabras de la pastora Acrotima en Teócrito XXVII, 65:

ΔΑ. ταῦροι, καλὰ νέμεσθ᾿, ἵνα παρθένῳ ἄλσεα δείξω.

ΚΟ. τί ῥέζεις, σατυρίσκε; τί δ᾿ ἔνδοθεν ἅψαο μαζῶν;

ΔΑ. μᾶλα τεὰ πράτιστα τάδε χνοάοντα διδάξω.

ΚΟ. ναρκῶ, ναὶ τὸν Πᾶνα. τεὴν πάλιν ἔξελε χεῖρα.

ΔΑ. Θάρσει, κῶρα φίλα. τί μοι ἔτρεμες; ὡς μάλα δειλά.

ΚΟ. Βάλλεις εἰς ἀμάραν με καὶ εἵματα καλὰ μιαίνεις.

ΔΑ. ἀλλ᾿ ὑπὸ σοὺς πέπλους ἁπαλὸν νάκος ἠνίδε βάλλω.

ΚΟ. φεῦ φεῦ, καὶ τὰν μίτραν ἀπέσχισας. ἐς τί δ᾿ ἔλυσας;

ΔΑ. Τᾷ Παφίᾳ πράτιστον ἐγὼ τόδε δῶρον ὀπάζω.

ΚΟ. μίμνε, τάλαν· τάχα τίς τοι ἐπέρχεται· ἦχον ἀκούω.

ΔΑ. ἀλλήλαις λαλέουσι τεὸν γάμον αἱ κυπάρισσοι.

ΚΟ. ἀμπεχόνην ποίησας ἐμὴν ῥάκος· εἰμὶ δὲ γυμνά.

ΔΑ. ἄλλην ἀμπεχόνην τῆς σῆς τοι μείζονα δώσω.

ΚΟ. φῄς μοι πάντα δόμεν· τάχα δ᾿ ὕστερον οὐδ᾿ ἅλα δοίης.

ΔΑ. αἴθ᾿ αὐτὰν δυνάμαν καὶ τὰν ψυχὰν ἐπιβάλλειν.

ΚΟ. ῎Αρτεμι, μὴ νεμέσα σέο ῥήμασιν οὐκέτι πιστῇ.

ΔΑ. ῥέξω πόρτιν ῎Ερωτι καὶ αὐτὰ βοῦν ᾿Αφροδίτᾳ

ΚΟ. παρθένος ἔνθα βέβηκα, γυνὴ δ᾿ εἰς οἶκον ἀφέρπω.

ΔΑ. ἀλλὰ γυνὴ μήτηρ τεκέων τροφός, οὐκέτι κώρα.

 

teocritoidilios

DAFNIS. – Pastad bien, toros, que yo voy a enseñar los bosques a esta doncella.

MUCHACHA-. ¿Qué haces, satirillo? ¿Por qué me coges los pechos por dentro?

DAFNIS. – Antes que nada, voy a enseñar a estas aterciopeladas manzanitas que aquí tienes.

MUCHACHA-. No puedo más, por Pan. Quita esa mano.

DAFNIS. – No pasa nada, cariño. ¿Por qué me tienes miedo? A fe que eres tímida.

MUCHACHA-. ¡Que me echas a la acequia, que me manchas mi hermoso vestido!

DAFNIS. – NO, mira, pongo debajo de tu ropa esta suave zalea.

MUCHACHA-. Ay, ay, me has roto también el cinturón. ¿Por qué me lo has soltado?

DAFNIS. – A la diosa de Pafos, primero, le hago yo esta ofrenda.

MUCHACHA-. Para, bribón; seguro que viene alguien, oigo ruido.

DAFNIS. – Son los cipreses que hablan entre ellos de tu boda.

MUCHACHA-. Me has dejado el manto hecho jirones, estoy desnuda.

DAFNIS. – Yo te daré otro manto más grande que el que tienes.

MUCHACHA-. Dices que me lo das todo, pero luego puede que no me des ni sal.

DAFNIS. – iOjalá pudiera añadir hasta mi propia alma!

MUCHACHA-. Ártemis, no te irrites con quien no guarda ya tus mandatos

DAFNIS. – Sacrificaré una ternera a Amor y una vaca a la propia Afrodita.

MUCHACHA-. Doncella vine aquí, y mujer marcho a casa.

DAFNIS. – Mujer y madre que ha de criar hijos, ya no muchacha.

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 2. (Hacer retroceder el Día hasta su puesta = κατελθέμεν εἰς δύσιν ἠῶ = 288). Museo recrea aquí el concepto erótico de la palindromía (o “recorrido inverso”) del Sol, ya tratado por la poesía helenística: cf., por ejemplo, Antología Palatina V, 172-173 (Meleagro). Los amantes desean poder invertir el curso del Sol para poder disfrutar de una noche de amor más larga.

῎Ορθρε, τί μοι, δυσέραστε, ταχὺς περὶ κοῖτον ἐπέστης,

ἄρτι φίλας Δημοῦς χρωτὶ χλιαινομένῳ;

εἴθε πάλιν στρέψας ταχινὸν δρόμον ῞Εσπερος εἴης,

ὦ γλυκὺ φῶς βάλλων εἰς ἐμὲ πικρότατον.

ἤδη γὰρ καὶ πρόσθεν ἐπ᾿ ᾿Αλκμήνην Διὸς ἦλθες

ἀντίος· οὐκ ἀδαής ἐσσι παλινδρομίης.

¿Por qué tú, aurora, enemiga del amor, te colocas tan rápido junto a mi cama, justo cuando estoy sobre el cuerpo cálido de mi querida Demo? ¡Ojalá revirtiendo tu rápida carrera fueras de nuevo el atardecer, oh luz brillante que caes sobre mí muy amarga!

Pues ya antes llegaste ante Zeus que yacía sobre Alcmena. No eres inexperta en volver sobre tus pasos

῎Ορθρε, τί νῦν, δυσέραστε, βραδὺς περὶ κόσμον ἑλίσσῃ,

ἄλλος ἐπεὶ Δημοῦς θάλπεθ᾿ ὑπὸ χλανίδι;

ἀλλ’ ὅτε τὰν ῥαδινὰν κόλποις ἔχον, ὠκὺς ἐπέστης,

ὡς βάλλων ἐπ᾿ ἐμοὶ φῶς ἐπιχαιρέκακον.

¿Por qué tú ahora, aurora, enemiga del amor, lentamente das vueltas alrededor del mundo, cuando otro se calienta bajo el manto de Demo? Pero cuando tenía a mi esbelta amada en mi seno, rápida te presentabas, para lanzar sobre mí una luz que se regocijaba en mi infortunio.

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Artículos sibilinos (I)

sibilino

Usamos el adjetivo sibilino, para referirnos, generalmente, a una persona o acción señalando que es oscura o parece encerrar un secreto importante, que es susceptible de tener varias interpretaciones. También se suele usar para calificar al lenguaje que crea un clima de misterio, con pretensiones de profundidad: Siempre habla de manera sibilina, incluso para decir cosas sin importancia.

Como sinónimos de sibilino podemos usar enigmático, misterioso, recóndito, oscuro, hermético, esotérico, confuso, impenetrable.

En la red hemos visto muchos ejemplos de la expresión sibilino, aplicado a sustantivos como forma, manera, lengua, presencia, persona o agravante. He aquí algunos:

El anonimato que este medio facilita da lugar a farsantes con lengua sibilina como usted sin dar pruebas de nada.

 Esto es una “sibilina forma de reconocer una falsa unidad de la lengua”.

 Este texto me sirve para ilustrar lo que los psicólogos llamamos conducta pasivo – agresiva. La conducta pasivo agresiva es una forma sibilina de mostrar el enfado, una forma de tirar la piedra y esconder la mano donde en vez de enfrentar lo que nos pasa aprendemos a frustrar cualquier iniciativa que la otra persona pueda tomar en la relación con nosotros.

 Hay personas que agotan, que engullen tu tiempo, la paciencia y tu energía. Son presencias sibilinas doctoradas en promesas incumplidas que nunca están en paz y siembran guerras con el mundo entero. Por eso, hemos de ser selectos y sabios en nuestras relaciones y rodearnos solo de ellas: de las personas que inspiran.

 He conocido a una persona así. Su condición femenina parece que le añade un agravante de perversión, un agravante sibilino, sinuoso, inextricable, casi misterioso.

 Una mención especial merecen aquellas personas tan sibilinas que son capaces de usar el y tú más sin que haya ni siquiera un comentario previo hacia ellas. Conscientes de sus propias limitaciones lanzan un ataque con la esperanza que de ese modo no se descubran sus propias debilidades y carencias.

 

De la palabra “sibilino” (del latín sibyllinus, y éste del griego σιβύλλειος) dice el diccionario de la RAE lo siguiente:

  1. adjetivo Perteneciente o relativo a la sibila.
  2. adjetivo Misterioso u oscuro, a veces con apariencia de importante.

De sibila (del latín sibylla, y éste del griego σίβυλλα) dice:

  1. Mujer sabia a quien los antiguos atribuyeron espíritu profético.

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Los escritores antiguos sólo reconocen una Sibila. Así leemos en Platón Fedro 244b:

ἥ τε γὰρ δὴ ἐν Δελφοῖς προφῆτις αἵ τ᾽ ἐν Δωδώνῃ ἱέρειαι μανεῖσαι μὲν πολλὰ δὴ καὶ καλὰ ἰδίᾳ τε καὶ δημοσίᾳ τὴν Ἑλλάδα ἠργάσαντο, σωφρονοῦσαι δὲ βραχέα ἢ οὐδέν: καὶ ἐὰν δὴ λέγωμεν Σίβυλλάν τε καὶ ἄλλους, ὅσοι μαντικῇ χρώμενοι ἐνθέῳ πολλὰ δὴ πολλοῖς προλέγοντες εἰς τὸ μέλλον ὤρθωσαν, μηκύνοιμεν ἂν δῆλα παντὶ λέγοντες. τόδε μὴν ἄξιον ἐπιμαρτύρασθαι, ὅτι καὶ τῶν παλαιῶν οἱ τὰ ὀνόματα τιθέμενοι οὐκ αἰσχρὸν ἡγοῦντο οὐδὲ ὄνειδος μανίαν:

Porque la profetisa de Delfos, efectivamente, y las sacerdotisas de Dodona, es en pleno delirio cuando han sido causa de muchas y hermosas cosas que han ocurrido en la Hélade, tanto privada s como públicas, y pocas o ninguna, cuando estaban en su sano juicio. Y no digamos ya de la Sibila y de cuantos, con divino vaticinio, predijeron acertadamente, a muchos, muchas cosas para el futuro. Pero si nos alargamos ya con estas cuestiones, acabaríamos diciendo lo que ya es claro a todos. Sin embargo, es digno de traer a colación el testimonio de aquellos, entre los hombres de entonces, que plasmaron los nombres y que no pensaron que fuera algo par a avergonzarse o una especie de oprobio la manía.

La traducción es de Emilio LLedó Íñigo, en Gredos.

También Aristófanes, en La Paz 1095, cita a “la Sibila”, como si fuera una sola:

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Ἱεροκλῆς

ποῖον γὰρ κατὰ χρησμὸν ἐκαύσατε μῆρα θεοῖσιν;

Τρυγαῖος

ὅνπερ κάλλιστον δήπου πεποίηκεν Ὅμηρος:

‘ὣς οἱ μὲν νέφος ἐχθρὸν ἀπωσάμενοι πολέμοιο

Εἰρήνην εἵλοντο καὶ ἱδρύσανθ᾽ ἱερείῳ.

αὐτὰρ ἐπεὶ κατὰ μῆρ᾽ ἐκάη καὶ σπλάγχν᾽ ἐπάσαντο,

ἔσπενδον δεπάεσσιν: ἐγὼ δ᾽ ὁδὸν ἡγεμόνευον:’

χρησμολόγῳ δ᾽ οὐδεὶς ἐδίδου κώθωνα φαεινόν.

Ἱεροκλῆς

οὐ μετέχω τούτων: οὐ γὰρ ταῦτ᾽ εἶπε Σίβυλλα.

Τρυγαῖος

ἀλλ᾽ ὁ σοφός τοι νὴ Δί᾽ Ὅμηρος δεξιὸν εἶπεν:

‘ἀφρήτωρ ἀθέμιστος ἀνέστιός ἐστιν ἐκεῖνος,

ὃς πολέμου ἔραται ἐπιδημίου ὀκρυόεντος.’

 

Hierocles: ¿En obediencia a que oráculo asáis estas piernas para los dioses?

Trigeo: Al más bello de cuantos compuso Homero: “Así ellos, la nube enemiga de Guerra alejando de sí, a Paz eligieron y la instalaron en un santuario; y luego, una vez consumidos los fémures y desparramadas las vísceras, libación hacían en las copas y yo camino abría”; y nadie le daba al recitador de oráculos un brillante copón.

Hierocles: Nada tengo que ver con eso; eso no es lo que dijo la Sibila.

Trigeo: Pero, por Zeus, el sabio Homero dijo atinadamente: Sin familia, sin ley y sin hogar es aquel que ama la guerra, plaga horrorosa que en el pueblo se asienta” (Ilíada IX, 63-64 =

ἀφρήτωρ ἀθέμιστος ἀνέστιός ἐστιν ἐκεῖνος

ὃς πολέμου ἔραται ἐπιδημίου ὀκρυόεντος.)

 

La traducción es de Luis M. Macía Aparicio, en Gredos.

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Haciendo un alto en la obra Paideia de Jaeger, cuyo apartado Sócrates, educador, dentro del capítulo II (La herencia de Sócrates), del libro III (En busca del centro divino), páginas 403 a 457, estamos glosando, volvemos a las fuentes clásicas sobre el sabio ateniense.

Diógenes Laercio, Vidas de los filósofos, II, 28

Ἦν δ’ ἱκανὸς καὶ τῶν σκωπτόντων αὐτὸν ὑπερορᾶν. καὶ ἐσεμνύνετο ἐπὶ τῇ εὐτελείᾳ, μισθόν τε οὐδένα εἰσεπράξατο. καὶ ἔλεγεν ἥδιστα ἐσθίων ἥκιστα ὄψου προσδεῖσθαι· καὶ ἥδιστα πίνων ἥκιστα τὸ μὴ παρὸν ποτὸν ἀναμένειν· καὶ ἐλαχίστων δεόμενος ἔγγιστα εἶναι θεῶν. τοῦτο δ’ ἐνέσται καὶ παρὰ τῶν κωμῳδοποιῶν λαβεῖν, οἳ λανθάνουσιν ἑαυτοὺς δι’ ὧν σκώπτουσιν ἐπαινοῦντες αὐτόν. Ἀριστοφάνης μὲν οὕτως·

ὦ τῆς μεγάλης ἐπιθυμήσας σοφίας ἄνθρωπε δικαίως,

ὡς εὐδαίμων παρ’ Ἀθηναίοις καὶ τοῖς Ἕλλησι διάξεις.

εἶ γὰρ μνήμων καὶ φροντιστής, καὶ τὸ ταλαίπωρον ἔνεστιν

ἐν τῇ γνώμῃ, κοὔτε τι κάμνεις οὔθ’ ἑστὼς οὔτε βαδίζων, οὔτε ῥιγῶν ἄχθει λίαν, οὔτ’ ἀρίστων ἐπιθυμεῖς, οἴνου τ’ ἀπέχει κἀδηφαγίας καὶ τῶν ἄλλων ἀνοήτων.

Ἀμειψίας δ’ ἐν τρίβωνι παράγων αὐτὸν φησὶν οὕτως·

Σώκρατες ἀνδρῶν βέλτιστ’ ὀλίγων, πολλῷ δὲ ματαιόταθ’, ἥκεις

καὶ σὺ πρὸς ἡμᾶς. καρτερικός γ’ εἶ. πόθεν ἄν σοι χλαῖνα γένοιτο;

β. τουτὶ τὸ κακὸν κατ’ ἐπήρειαν τῶν σκυτοτόμων γεγένηται.

α. οὗτος μέντοι πεινῶν οὕτως οὐπώποτ’ ἔτλη κολακεῦσαι.

τοῦτο δ’ αὐτοῦ τὸ ὑπεροπτικὸν καὶ μεγαλόφρον ἐμφαίνει καὶ Ἀριστοφάνης λέγων οὕτως,

ὅτι βρενθύει τ’ ἐν ταῖσιν ὁδοῖς, καὶ τὠφθαλμὼ παραβάλλεις,

κἀνυπόδητος κακὰ πόλλ’ ἀνέχει, κἀν ἡμῖν σεμνοπροσωπεῖς.

 

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Tenía ánimo para sufrir a cuantos lo molestaban y perseguían. Amaba la frugalidad en la mesa, y nunca pidió recompensa de sus servicios. Decía que «quien come con apetito, no necesita de viandas exquisitas; y el que bebe con gusto, no busca bebidas que no tiene a mano». Esto se puede ver aún en los poetas cómicos, los cuales lo alaban en lo mismo que presumen vituperado. Así habla de él Aristófanes:

¡Oh tú, justo amador de la sapiencia,

cuán felice serás con los de Atenas,

y entre los otros griegos cuán felice!

Y luego:

Si memoria y prudencia no te faltan,

y en las calamidades sufrimiento,

no te fatigarás si en pie estuvieres,

sentado, o caminando.

Tú no temes el frío ni la hambre,

abstiéneste del vino y de la gula,

con otras mil inútiles inepcias.

Amipsias lo pinta con palio, y dice:

¡Oh Sócrates, muy bueno entre los pocos,

y todo vanidad entre los muchos!

¡Finalmente, aquí vienes y nos sufres!

aristofanes

Ese grosero manto 

¿de dónde lo tomaste?

Esa incomodidad seguramente

nació de la malicia del ropero.

Por más hambre que tuviese, nunca pudo hacer de parásito.

Cuánto aborrecía esta vergonzosa adulación lo testifica Aristófanes, diciendo:

Lleno de vanidad las calles andas,

rodeando la vista a todas partes.

Caminando descalzo, y padeciendo

trabajos sin cesar, muestras, no obstante,

siempre de gravedad cubierto el rostro.

 

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Diógenes Laercio, Vidas de los filósofos, II, 35

 Ταῦτα δὴ καὶ τοιαῦτα λέγων καὶ πράττων πρὸς τῆς Πυθίας ἐμαρτυρήθη, Χαιρεφῶντι ἀνελούσης ἐκεῖνο δὴ τὸ περιφερόμενον,

ἀνδρῶν ἁπάντων Σωκράτης σοφώτατος.

ἀφ’ οὗ δὴ καὶ ἐφθονήθη μάλιστα· καὶ δὴ καὶ ὅτι διήλεγχε τοὺς μέγα φρονοῦντας ἐφ’ ἑαυτοῖς ὡς ἀνοήτους, καθάπερ ἀμέλει καὶ τὸν Ἄνυτον, ὡς καὶ ἐν τῷ Πλάτωνός ἐστι Μένωνι. οὗτος γὰρ οὐ φέρων τὸν ὑπὸ Σωκράτους χλευασμὸν πρῶτον μὲν ἐπήλειψεν αὐτῷ τοὺς περὶ Ἀριστοφάνην, ἔπειτα καὶ Μέλητον συνέπεισεν ἀπενέγκασθαι κατ’ αὐτοῦ γραφὴν ἀσεβείας καὶ τῶν νέων διαφθορᾶς.

Ἀπηνέγκατο μὲν οὖν τὴν γραφὴν ὁ Μέλητος, εἶπε δὲ τὴν δίκην Πολύευκτος, ὥς φησι Φαβωρῖνος ἐν Παντοδαπῇ ἱστορίᾳ· συνέγραψε δὲ τὸν λόγον Πολυκράτης ὁ σοφιστής, ὥς φησιν Ἕρμιππος, ἢ Ἄνυτος, ὥς τινες· προητοίμασε δὲ πάντα Λύκων ὁ δημαγωγός.

Ἀντισθένης δ’ ἐν ταῖς τῶν φιλοσόφων Διαδοχαῖς καὶ Πλάτων ἐν Ἀπολογίᾳ τρεῖς αὐτοῦ κατηγορῆσαί φασιν, Ἄνυτον καὶ Λύκωνα καὶ Μέλητον· τὸν μὲν Ἄνυτον ὡς ὑπὲρ τῶν δημιουργῶν καὶ τῶν πολιτικῶν ὀργιζόμενον· τὸν δὲ Λύκωνα ὑπὲρ τῶν ῥητόρων· καὶ τὸν Μέλητον ὑπὲρ τῶν ποιητῶν, οὓς ἅπαντας ὁ Σωκράτης διέσυρε. Φαβωρῖνος δέ φησιν ἐν τῷ πρώτῳ τῶν Ἀπομνημονευμάτων μὴ εἶναι ἀληθῆ τὸν λόγον τὸν Πολυκράτους κατὰ Σωκράτους· ἐν αὐτῷ γάρ, φησί, μνημονεύει τῶν ὑπὸ Κόνωνος τειχῶν ἀνασταθέντων, ἃ γέγονεν ἔτεσιν ἓξ τῆς τοῦ Σωκράτους τελευτῆς ὕστερον. καὶ ἔστιν οὕτως ἔχον.

Ἡ δ’ ἀντωμοσία τῆς δίκης τοῦτον εἶχε τὸν τρόπον· ἀνάκειται γὰρ ἔτι καὶ νῦν, φησὶ Φαβωρῖνος, ἐν τῷ Μητρῴῳ· τάδε ἐγράψατο καὶ ἀντωμόσατο Μέλητος Μελήτου Πιτθεὺς Σωκράτει Σωφρονίσκου Ἀλωπεκῆθεν· ἀδικεῖ Σωκράτης, οὓς μὲν ἡ πόλις νομίζει θεοὺς οὐνομίζων, ἕτερα δὲ καινὰ δαιμόνια εἰσηγούμενος· ἀδικεῖ δὲ καὶ τοὺς νέους διαφθείρων. τίμημα θάνατος.

 

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Estas y otras muchas cosas que decía y ejecutaba fueron causa de que la pitonisa testificase de él tan ventajosamente, dando a Querefón aquel oráculo tan sabido de todos:

Sócrates es el sabio entre los hombres.

Esto excitó contra él la envidia de muchos que se tenían también por sabios, infiriendo que el oráculo los declaraba ignorantes. Meleto y Ánito eran de éstos, como dice Platón en el diálogo Menón. No podía Ánito sufrir que Sócrates se burlase de él, e incitó primeramente a Aristófanes contra él; después indujo a Meleto a que lo acusase de impío y corrompedor de la juventud. En efecto, Meleto lo acusó y dio la sentencia Polieucto, según dice Favorino en su Historia varia. Escribió la disertación acusatoria el sofista Polícrates, como refiere Hermipo, o bien Ánito, según otros afirman; pero el orador Licón lo ordenó todo. Antístenes en las Sucesiones de los filósofos y Platón en la Apología dicen que los acusadores de Sócrates fueron tres, a saber: Ánito, Licón y Meleto. Que Ánito instaba en nombre de los artesanos y magistrados del pueblo; Licón por parte de los oradores, y Meleto por la de los poetas, a todos los cuales había reprendido Sócrates. Favorino en el libro II de sus Comentarios dice que no es de Polícrates la disertación contra Sócrates, puesto que en ella se hace mención de los muros de Atenas que restauró Conón; lo cual fue seis años después de la muerte de Sócrates, y así es la verdad.

La acusación jurada que, según Favorino, todavía se conserva en el Metroo (templo de Atenas ubicado en el ágora y dedicado a la Gran Madre de los dioses), fue como sigue: «Meleto Piteense, hijo de Meleto, acusa a Sócrates Alopecense, hijo de Sofronisco, de los delitos siguientes: Sócrates quebranta las leyes negando la existencia de los dioses que la ciudad tiene recibidos e introduciendo otros nuevos; y obra contra las mismas leyes corrompiendo la juventud. La pena debida es la muerte».

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1.000 artículos

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Number 1000 by Shutterstock

Éste de hoy es nuestro artículo 1000 en este blog. Hemos tardado 9 años, 3 meses y 10 días para alcanzar tan redonda cifra. Son, en total, 111 meses, lo que supone una media de 9’009 artículos por mes. Pero, claro, es la media; el mes más prolífico fue enero de 2009 con 24 entradas; con 23 artículos siguen diciembre de 2010 y diciembre de 2014; 21 artículos tuvieron marzo y noviembre de 2010; 19 artículos tuvieron enero de 2011 y 17 febrero de 2010.

Por el contrario, el mes más “seco” fue junio del 2014 con sólo 1 artículo; 2 se publicaron en julio de 2008, septiembre de 2009, agosto de 2011 y septiembre de 2014.

Si quisiéramos recopilar los asuntos tratados en estas 1000 entradas, los datos serían éstos:

  • Saludos (primer artículo), escrito como consecuencia de un cursillo sobre los blogs, como herramienta educativa, se publicó el 7 de octubre de 2007
  • Ese mismo día publiqué Matilde Salvador, una vida dedicada al arte, sobre la compositora castellonense, con motivo de su fallecimiento el 5 de octubre de 2007.
  • Siguieron tres artículos con el título de Los trabajos de Lawrence, que pretendía ser una práctica dentro del citado cursillo. Más tarde aparecieron artículos de mis alumnas de entonces, del IES Matilde Salvador, como respuesta a dicha serie: fueron Los deberes de Owen (de Violeta) y Los trabajos de Lawrence (de Alba y Manoli).
  • Once personajes en busca de autor quería ser una “cacería” de tesoros, haciendo que los posibles alumnos buscaran información a partir de pistas electrónicas.
  • Elogio de la etimología pretendía ser una demostración de la importancia del conocimiento de la etimología, especialmente griega.

 

etimologia

 

 

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Henryk Górecki's Symphony No. 4 will be released on Jan. 22

Henrik Górecki (1933-2010)

 

cassini

 

 

Tomba-Kavafis

 

Estos mil artículos han tenido la característica, negativa para un blog, de su extensión. La media de palabras (no la he calculado) podría estar en unas 1000 palabras, por lo que por este blog se han paseado un millón (1.000.000) de palabras, que no son pocas.

En octubre de este año 2017, este blog cumplirá diez años. Tras esa fecha (7-10-2017) no le quedará ya mucho recorrido. Habrá que ir pensando en cerrarlo, porque las ideas se agotan y mantenerlo activo requiere mucho tiempo (ars longa, vita brevis). Si lo mantengo es por mí mismo, porque me permite conocer mejor la literatura griega y romana y aprender continuamente, investigando y buscando en mis libros y en la red. Si, de paso, a alguien le es de provecho, mejor.

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ARS LONGA VITA BREVIS by Rain-sonata

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Dibujo de Juan Bautista Porcar Ripollés para la edición de 1966 del Tombatossals. Se aprecia a la Sirena y a un soñador Tombatossals

Finalizamos esta serie sobre la Serena de la Mar, personaje del libro Tombatossals, surgido a propósito de la conferencia de Don Carlos García Gual que tuvo lugar el pasado viernes 14 de octubre en el Ateneo de Castellón en la que hizo un repaso de su último libro Sirenas. Seducciones y Metamorfosis.

Y finalizamos también el prólogo de Lluís Meseguer al Tombatossals de Edicions 3 i 4 que hemos ofrecido en los capítulos VII y VIII:

Una obra como ésta, sin embargo, pervive en su universo propio en la medida en que es asumida y valorada por los ciudadanos y ciudadanas de la modernidad. Tombatossals, en este sentido, ha tenido alguna recepción, alguna continuación destacable en su territorio natural. Sobre todo, a través de una bella ópera para títeres titulada La hija del rey Barbut (1943), obra de la compositora Matilde Salvador y el erudito Manuel Segarra Ribés, y que representa, en la dureza de la posguerra, todo un renacimiento delicado y contundente del teatro culto en valenciano. La «marcha del rey Barbut» de aquella delicada obra es, actualmente, la marcha oficial de la ciudad de Castellón de la Plana.

El horizonte de expectativas actual es distinto del originario de la obra. Sin embargo, ahora tú te incorporarás, si quieres, a este mágico, pequeño y antiguo universo. Mientras la mítica y gigantesca grupo castellonense permanece al acecho en la cueva de las Maravillas, leer las aventuras de Tombatossals te permitirá combinar el placer de la imaginación y la creatividad con una incierta sensación de fidelidad al patrimonio espiritual, a la voz de los siglos.

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Hasta aquí el texto de Lluís Meseguer.

En el sexto capítulo de esta serie sobre La Serena de la Mar y antes de ofrecer el prólogo de Meseguer al Tombatossals de Edicions 3 i 4, repasábamos el capítulo 3, Tombatossals i la Serena de la Mar, del citado libro y dejábamos al gigante Tombatossals y su “colla” construyendo un paraje de pinos junto al mar, como regalo para la Sirena. Pues bien, seguimos con el pasaje:

En un momento de descanso, cuando no llegaba material por vía aérea, Cagueme se atreve a decir a su señor:

–Escolteu, senyor amo: després de tant de treball com venim fent… ¿No ens partirem la Serena mitat i mitat per vós i per nosaltres?

–¿Què és lo que dius, descarat Cagueme?

–Senyor amo, si a vós deixem lo millor, lo del mig cos per amunt, ¿per a què voleu la cua? ¿No seria millor que la férem en arròs a banda, mullatori i pastissos, com alifara i cassola del remat d’aquesta mampresa? –raonà Cagueme.

Tombatossals se va riure de la simplesa de l’ignorant, per no pendre-ho per on cremava i sotarrar-lo com a garsó en un clot d’aquells que esperant estaven estatjar i mantindre amorosament un pi.

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Vista aérea del Pinar de Castellón, junto al mar

– Escuchad, señor amo, después de tanto trabajo como venimos haciendo… ¿No nos partiremos la Sirena mitad para Vos y mitad para nosotros?

– ¿Qué es lo que dices, descarado Cagueme?

– Señor amo, si a Vos dejamos lo mejor, de medio cuerpo hacia arriba, ¿para qué queréis la cola? ¿No sería mejor que la cocináramos con arroz a banda, salsa y pasteles, como alifara y cazuela del remate de esta empresa? – dijo Cagueme

Tombatossals se rio de la simpleza del ignorante por no cogerlo y enterrarlo como un cepellón en un hoyo de aquéllos que estaban esperando albergar y mantener amorosamente un pino.

Narración radiofónica en Vox UJI Ràdio del capítulo 3 (final) de Tombatossals

Y cuando ya estuvo toda la porción soñada cubierta de umbrosos pinos, cuando el príncipe Garxolí del Senillar en su castillo, desconsolado y enojado clamaba por las añoradas umbrías y los piñones de sus pinares, a una orden de Tombatossals, Bufanúvols, con sus soplidos llovedores, comenzó a dispersar nieblas y nubes y soltándolos en la nueva plantación, provocó tal lluvia que al empapar aquella tierra arenosa hizo el milagro de que abrazara cariñosa y remojara para siempre les raíces sin cepellón que le habían confiado.

Y así brotó aquel pinar que la corte del rey Barbut observaba desde su palacio como una franja de fresca verdor que sujetaba las olas y que después sus hijos y herederos, al pasar de los años, aprovecharon como deleitoso paraje donde desahogarse y cantar bellas canciones, las que Tombatossals quería dirigir a su amada Sirena del mar.

Se habían cumplido las ilusiones del gigante. En otra empresa, valiéndose de las fuerzas descomunales que la pandilla reunía, construyeron hileras de piedra que allí esperan siempre que la Sirena se deje acoger, grata, para disfrutar el descanso y gozar del reposo en la lucha que ha de sostener siempre con las embravecidas olas.

¡Y qué bien viene a los herederos del rey Barbut la tranquilidad y el reposo de las aguas dentro de aquel estanque donde aletean gozosas y juguetonas las gaviotas alrededor de los mástiles de las galeras, galeotas, pailebotes y bergantines que, fatigados de su peso, allí llegan!

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Parque del Pinar de Castellón

Y así es como se narra en esta historia mitológica, este cuento o rondalla popular, el nacimiento de este paraje, el Pinar, tan usado los fines de semana y en las fiestas de Pascua y verano, por los castellonenses para sus comidas familiares o de amigos, o para correr a la sombra de los pinos mediterráneos a pocos metros del mar.

Paraje que el gigante Tombatossals quiso crear para su amada, la Serena de la Mar, la particular sirena de la mitología autóctona de Castellón, con ayuda de sus compañeros, a la cual hemos dedicado esta serie de artículos surgidos de la conferencia de Don Carlos García Gual sobre las sirenas de la mitología griega y sus transformaciones y seducciones.

Como ha quedado claro, la Sirena del Tombatossals es de las de cuerpo mezcla de pez y mujer, como corresponde a una sirena del mar. Tiene un colorido y nutrido séquito de todo tipo de peces y, como las sirenas griegas, y las de todos los tiempos, seduce a los hombres, especialmente héroes, que, como en Tombatossals emprende la magna empresa de regalarle un bello paraje que sigue siendo uno de los más bellos rincones de Castellón.

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Tombatossals en el Pinar, dibujo para la película “Gigantes. La leyenda de Tombatossals”

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Parque del Pinar de Castellón

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metamorfosisOvidio

 

Analizábamos con ayuda de las notas de José Guillermo Montes Cala, en su edición del poema Hero y Leandro de Museo el Gramático en Gredos, los versos 274-280 de la citada obra. Veíamos descripciones muy similares en Antología Palatina VII, 188 (Antonio Talo).

Pues hay ecos también en Ovidio, Metamorfosis VI, 429 ss. (las bodas de Progne y Tereo); aquí tenemos 424-438:

Threicius Tereus haec auxiliaribus armis

fuderat et clarum vincendo nomen habebat;

quem sibi Pandion opibusque virisque potentem

et genus a magno ducentem forte Gradivo

conubio Procnes iunxit; non pronuba Iuno,

non Hymenaeus adest, non illi Gratia lecto:

Eumenides tenuere faces de funere raptas,

Eumenides stravere torum, tectoque profanus

incubuit bubo thalamique in culmine sedit.

hac ave coniuncti Procne Tereusque, parentes

hac ave sunt facti; gratata est scilicet illis

Thracia, disque ipsi grates egere; diemque,

quaque data est claro Pandione nata tyranno

quaque erat ortus Itys, festum iussere vocari:

usque adeo latet utilitas.

El tracio Tereo a ellas con sus auxiliares armas las había dispersado y un claro nombre por vencer tenía; al cual consigo Pandíon, en riquezas y hombres poderoso, y que su linaje traía desde acaso el gran Gradivo, con la boda de su Progne, unió. No la prónuba Juno, no Himeneo asiste, no la Gracia a aquel lecho. Las Euménides sostuvieron esas antorchas, de un funeral robadas, las Euménides tendieron el diván y sobre su techo se recostó, profano, un búho, y del tálamo en el culmen se sentó. Con esta ave uniéronse Progne y Tereo, padres con esa ave hechos fueron; les agradeció, claro está, a ellos la Tracia, y a los dioses mismos ellos las gracias dieron, y a ese día en el que dada fue de Pandíon la nacida al preclaro tirano, y en el que había nacido Itis, festivo ordenaron que se dijera. -hasta tal punto se oculta el provecho.

 

La traducción es de Ana Pérez Vega, en Gredos.

 

espasacalpelas-heroidas

 

Siguiendo con estas descripciones similiares llega ahora Heroidas VI, 45 ss. (Carta de Hipsípila a Jasón), también de Ovidio:

Heus, ubi pacta fides? ubi conubialia iura

faxque sub arsuros dignior ire rogos?

non ego sum furto tibi cognita. pronuba Iuno

affuit et sertis tempora vinctus Hymen.

At mihi nec Iuno nec Hymen, sed tristis Erinys

praetulit infaustas sanguinolenta faces.

Quid mihi cum Minyis? quid cum Tritonide pinu?

Quid tibi cum patria, navita Tiphy, mea?

 

¡Ay! ¿dónde está la fe, do la promesa?

Tus juramentos ¿dónde se ausentaron?

tu palabra, Jasón, ¿tan poco pesa?

¿Adónde están las hachas que alumbraron

en mis bodas? alumbran en mi entierro

Mejor, pues viva entonces me enterraron.

No me alcanzaste á hurto, ni por yerro

la Diosa de las bodas fué presente,

la cual me alienta en este tu destierro.

También estuvo, la sagrada frente

ceñida de clavel, jazmín y rosa,

Himeneo, en las bodas presidente

¡Ay triste, que Himeneo ni la diosa

Juno trajeron luz tan desdichada

sino fué Erinnis pérfida y rabiosa!

Mas ¿á qué vino acá la Minia armada?

¿Qué tuve yo con la Argonauta flota?

¿Quién trajo á Tifis á mi tierra amada?

 

La traducción es de Diego de Mexía.

 

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Esta descripción, ciertamente atípica, sirve aquí de sugerente preludio al motivo de “la boda trocada en sepelio”, un tópico muy frecuentado por la epigramática sepulcral y también presente en los paralelos aducidos: véanse más adelante, los versos 307 s.

1. (A Hera conyugal = ζυγίην Ἥρην). Hera Zygía (o también llamada Teleía) es la diosa protectora del matrimonio, cf. Apolonio de Rodas IV, 96:

Ἥρη τε Ζυγίη, Διὸς εὐνέτις, ἦ μὲν ἐμοῖσιν

κουριδίην σε δόμοισιν ἐνιστήσεσθαι ἄκοιτιν,

εὖτ᾽ ἂν ἐς Ἑλλάδα γαῖαν ἱκώμεθα νοστήσαντες.’

ὧς ηὔδα, καὶ χεῖρα παρασχεδὸν ἤραρε χειρὶ

δεξιτερήν· ἡ δέ σφιν ἐς ἱερὸν ἄλσος ἀνώγει

νῆα θοὴν ἐλάαν αὐτοσχεδόν, ὄφρ᾽ ἔτι νύκτωρ

κῶας ἑλόντες ἄγοιντο παρὲκ νόον Αἰήταο.

 

“Infeliz, que el propio Zeus Olímpico sea testigo del juramento y Hera Conyugal, esposa de Zeus: de veras te instalaré en mi morada como legítima esposa, cuando lleguemos de regreso a la tierra de la Hélade”.

Así le dijo, y al instante unió la mano derecha a su mano. Ella los incitó a conducir inmediatamente la rápida nave hasta el bosque sagrado, a fin de, todavía en la noche, tomar el vellocino y llevarselo contra la voluntad de Eetes.

 

Traducción de Mariano Valverde Sánchez, en Gredos

También Antología Palatina VII, 188, 4 (Antonio Talo), que ya hemos ofrecido en el capítulo XXXVIII de esta serie

  1. (No cantaban el himeneo padre y senora madre = οὐχ ὑμέναιον ἄειδε πατὴρ καὶ πότνια μήτηρ = 278). Un motivo harto frecuente en la epigramática sepulcral.

 

heroyleandroalmamater

 

Y pasamos a un fragmento de Hero y Leandro; en esta ocasión los versos 281 a 292:

 

καὶ γάμος ἦν ἀπάνευθεν ἀειδομένων ὑμεναίων.

νὺξ μὲν ἔην κείνοισι γαμοστόλος οὐδέ ποτ’ ἠὼς

νυμφίον εἶδε Λέανδρον ἀριγνώτοις ἐνὶ λέκτροις.

νήχετο δ’ ἀντιπόροιο πάλιν ποτὶ δῆμον Ἀβύδου

ἐννυχίων ἀκόρητος ἔτι πνείων ὑμεναίων. 285

Ἡρὼ δ’ ἑλκεσίπεπλος ἑοὺς λήθουσα τοκῆας

παρθένος ἠματίη, νυχίη γυνή. ἀμφότεροι δὲ

πολλάκις ἠρήσαντο κατελθέμεν εἰς δύσιν ἠῶ.

ὣς οἱ μὲν φιλότητος ὑποκλέπτοντες ἀνάγκην

κρυπταδίῃ τέρποντο μετ’ ἀλλήλων Κυθερείῃ. 290

Ἀλλ’ ὀλίγον ζώεσκον ἐπὶ χρόνον οὐδ’ ἐπὶ δηρὸν

ἀγρύπνων ἀπόναντο πολυπλάγκτων ὑμεναίων.

 

Y hubo boda sin el cantar de himeneos. La Noche tuvieron aquéllos por casamentera y jamás el Día al esposo Leandro sorprendió en un lecho que bien reconocible le fuera: que nadaba de vuelta al pueblo de la fronteriza Abido, no ahíto de los nocturnos himeneos a los que aún olía. Y Hero, de rozagante manto, a ocultas de sus padres doncella era de día, mujer de noche. Y ambos mil veces tuvieron ganas de hacer retroceder el Día hasta su puesta.

Así ellos, mientras escondían el amor que los rendía, en mutua compañía gozaban de una Citerea clandestina. Mas poco tiempo de vida les quedaba y no por mucho disfrutaron de unos insomnes himeneos que tantas idas y venidas provocaron.

 

  1. (A ocultas de sus padres = ἑοὺς λήθουσα τοκῆας = 286) Cf. la unión de Zeus y Hera en Ilíada XIV 296.

Aquí tenemos 291-298:

Ἥρη δὲ κραιπνῶς προσεβήσετο Γάργαρον ἄκρον

Ἴδης ὑψηλῆς· ἴδε δὲ νεφεληγερέτα Ζεύς.

ὡς δ’ ἴδεν, ὥς μιν ἔρως πυκινὰς φρένας ἀμφεκάλυψεν,

οἷον ὅτε πρῶτόν περ ἐμισγέσθην φιλότητι

εἰς εὐνὴν φοιτῶντε, φίλους λήθοντε τοκῆας.

στῆ δ’ αὐτῆς προπάροιθεν ἔπος τ’ ἔφατ’ ἔκ τ’ ὀνόμαζεν·

Ἥρη πῇ μεμαυῖα κατ’ Οὐλύμπου τόδ’ ἱκάνεις;

ἵπποι δ’ οὐ παρέασι καὶ ἅρματα τῶν κ’ ἐπιβαίης.

 

Hera subió ligera al Gárgaro, la cumbre más alta del Ida; Zeus, que amontona las nubes, la vio venir; y apenas la distinguió, enseñoreóse de su prudente espíritu el mismo deseo que cuando gozaron las primicias del amor, acostándose a escondidas de sus padres. Y así que la tuvo delante, le habló diciendo:

—¡Hera! ¿A dónde vas, que tan presurosa vienes del Olimpo, sin los caballos y el carro que podrían conducirte?

La traducción es de Luis Segalà.

 

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