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José Guillermo Montes Cala (1960-2014)

Repasábamos los versos 194-202 del poema de Museo el Gramático “Hero y Leandro”, que hacemos con la inestimable ayuda de las notas y traducción de José Guillermo Montes Cala, en Gredos. Ésta es su nota al verso 201:

αὐτὸς καὶ ποθέοντι τότε χραίσμησε Λεάνδρῳ.

y él también entonces prestó su ayuda al enamorado Leandro

  1. (Y él también entonces prestó su ayuda al enamorado Leandro). Un contraste similar en Aristéneto I, 10, 21, que recrea un motivo ya tratado en Calímaco, fr. 67, 1, Pf.: Eros como instructor del enamorado Aconcio. Dentro del género de la erotodídaxis (= ἐρωτοδίδαξις o “magisterio de amor”) es habitual que sea el propio dios del amor quien asuma, amén de jovencitos despiertos y aviesas heteras o alcahuetas, la función de erotodidáskalos (= ἐρωτοδιδάσκαλος o “maestro en amores”).

Aquí tenemos el fragmento 67, correspondiente a Aconcio y Cidipa, en la edición de Pfeiffer de Calímaco:

Αὐτὸς Ἔρως ἐδίδαξεν Ἀκόντιον, ὁππότε καλῇ

ᾔθετο Κυδίππῃ παῖς ἐπὶ παρθενικῇ,

τέχνην – οὐ γὰρ ὅγ’ ἔσκε πολύκροτος – ὄφρα λέγο[

τοῦτο διὰ ζωῆς οὔνομα κουρίδιον.

El propio Eros instruyó a Aconcio en el arte del amor, cuando el muchacho se inflamó de amor por la hermosa doncella Cidipa; pues Aconcio no era muy astuto, así pudo conseguir el título de marido durante toda su vida.

Y éste es el de Aristéneto, Cartas de amor (Eratoclea a Dionisíada: historia de amor de Aconcio y Cidipa narrada de forma epistolar) I, 10, 21:

οὗτος ἠράσθη Κυδίππης· ἔδει γὰρ τὸν καλὸν τοσούτους τετοξευκότα τῷ κάλλει μιᾶς ἀκίδος ἐρωτικῆς πειραθῆναί ποτε, καὶ γνῶναι σαφῶς οἷα πεπόνθασιν οἱ δι’ αὐτὸν τραυματίαι. ὅθεν ὁ Ἔρως οὐ μετρίως ἐνέτεινε τὴν νευράν (ὅτε καὶ τερπνὴ πέφυκεν ἡ τοξεία), ἀλλ’ ὅσον εἶχεν ἰσχύος προσελκύσας τὰ τόξα, σφοδρότατα διαφῆκε τὸ βέλος.

τοιγαροῦν εὐθέως, ὦ κάλλιστον παιδίον Ἀκόντιε, δυοῖν θάτερον, ἢ γάμον ἢ θάνατον διελογίζου βληθείς. πλὴν αὐτὸς ὁ τρώσας ἀεί τινας παραδόξους μηχανὰς διαπλέκων ὑπέθετό σοι καινοτάτην βουλήν, τάχα που τὸ σὸν αἰδούμενος κάλλος. αὐτίκα γοῦν κατὰ τὸ Ἀρτεμίσιον ὡς ἐθεάσω προκαθημένην τὴν κόρην τοῦ κήπου τῆς Ἀφροδίτης, κυδώνιον ἐκλεξάμενος μῆλον, ἀπατηλὸν αὐτῷ περιγεγράφηκας λόγον, καὶ λάθρᾳ διεκύλισας πρὸ τῶν τῆς θεραπαινὶς ποδῶν.

 

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Él se enamoró de Cidipa. Era necesario, en efecto, que un bello joven que a tantos había flechado con las saetas de su hermosura probara de una vez una punzada de amor y conociera claramente los tormentos que padecían los que estaban heridos por el deseo que él infundía. Porque Eros no tensó el arco con moderación, sino que, tensando la cuerda con todas sus fuerzas, disparó la flecha con el máximo vigor – y es que el arte del tiro es muy agradable por naturaleza -.

Y así, Aconcio, bellísimo muchacho, una de dos: la boda o la muerte, he aquí que pensaste al recibir la punzada. Por fortuna, quien te hirió y sugirió un pensamiento del todo nuevo, por el respeto sin duda que rápido le infundió tu beldad. En efecto, tan pronto divisaste a la doncella sentada al amparo de la columnata del Artemisio, cogiste un fruto de Cidonia del jardín de Afrodita, escribiste a su alrededor un mensaje de engaño y la hiciste rodar furtivamente ante los pies de su criada.

La traducción es nuestra versión castellana de la catalana de Joan Pagés, en la Fundación Bernat Metge.

Y seguimos con un nuevo fragmento del poema, los versos 203-220, correspondientes a un parlamento de Leandro a Hero, en el que le declara su amor y se muestra decidio a cruzar el mar para visitarla y finaliza dando su nombre, Leandro, y un título premonitorio: “esposo de Hero la de hermosa diadema”.

«Παρθένε, σὸν δι’ ἔρωτα καὶ ἄγριον οἶδμα περήσω,

εἰ πυρὶ παφλάζοιτο καὶ ἄπλοον ἔσσεται ὕδωρ.

οὐ τρομέω βαρὺ χεῖμα τεὴν μετανεύμενος εὐνήν, 205

οὐ βρόμον ἠχήεντα περιπτώσσοιμι θαλάσσης.

ἀλλ’ αἰεὶ κατὰ νύκτα φορεύμενος ὑγρὸς ἀκοίτης

νήξομαι Ἑλλήσποντον ἀγάρροον. οὐχ ἕκαθεν γὰρ

ἀντία σεῖο πόληος ἔχω πτολίεθρον Ἀβύδου.

μοῦνον ἐμοὶ ἕνα λύχνον ἀπ’ ἠλιβάτου σέο πύργου 210

ἐκ περάτης ἀνάφαινε κατὰ κνέφας, ὄφρα νοήσας

ἔσσομαι ὁλκὰς Ἔρωτος ἔχων σέθεν ἀστέρα λύχνον.

καί μιν ὀπιπεύων, οὐκ ὀψὲ δύοντα Βοώτην,

οὐ θρασὺν Ὠρίωνα καὶ ἄβροχον ὁλκὸν Ἁμάξης,

Κύπριδος ἀντιπόροιο ποτὶ γλυκὺν ὅρμον ἱκοίμην. 215

ἀλλά, φίλη, πεφύλαξο βαρυπνείοντας ἀήτας,

μή μιν ἀποσβέσσωσι–καὶ αὐτίκα θυμὸν ὀλέσσω–

λύχνον ἐμοῦ βιότοιο φαεσφόρον ἡγεμονῆα.

εἰ ἐτεὸν δ’ ἐθέλεις ἐμὸν οὔνομα καὶ σὺ δαῆναι,

οὔνομά μοι Λείανδρος, ἐυστεφάνου πόσις Ἡροῦς.» 220

 

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Hero y Leandro de Victor Honoré Jannsens

Doncella, por tu amor hasta la mar brava de he atravesar, aunque en fuego hierva y sus aguas no se puedan navegar. No temo el duro temporal si tu techo mi lugar de arribada, no me asusta el estruendoso bramido de la mar. Mas siempre con la noche, como esposo que se deja llevar por las olas, a nado surcaré el Helesponto de fuertes corrientes: que no lejos, frente a tu ciudad, me queda el alcázar de Abido. Con un solo candil alúmbrame desde tu escarpada torre, mi horizonte en la oscuridad, para que lo vea y sea yo bajel de Eros, teniendo tu candil por estrella y por él orientándome, no por el Boyero que tarda en ponerse, no por el audaz Orión y el reseco surco del Carro, y al dulce puerto de tu patria fronteriza arribe. Pero ponte, amada mía, a resguardo del fuerte soplo de los vientos, no sea que apaguen el candil, que con su luz guía mi vida, y con él a un tiempo yo muera. Y si también tienes un verdadero deseo de enterarte de mi nombre, mi nombre el Leandro, esposo de Hero la de bella diadema”.

  1. (Por tu amor hasta la mar brava he de atravesar). Un conocido tópico erótico, usado frecuentemente en sentido hiperbólico: cf., por ejemplo, Plutarco, Amatorio 760d; Longo, Dafnis y Cloe III, 5, 4. También Quéreas hace gala de un similar arrojo en Caritón, Quéreas y Calírroe III, 5, 1. Sin duda, la gran novedad de Leandro estriba en convertir la hipérbole en una realidad.

Aquí tenemos el texto de Longo, Dafnis y Cloe III, 5, 4:

Τὸ μὲνοὖν μεταξὺ σταδίων ἦν οὐ πλέον δέκα· οὔπω δὲ ἡ χιὼν λελυμένη πολὺν αὐτῷ κάματον παρέσχεν· ἔρωτι δὲ ἄρα πάντα βάσιμα καὶ πῦρ καὶ ὕδωρ καὶ Σκυθικὴ χιών.

No había, en realidad, más de diez estadios entre una casa y otra; sin embargo, la nieve, no deshelada aún, le produjo mucho cansancio; ahora bien, para el amor, todo es transitable, el fuego, el agua y la nieve de Escitia.

efesiacas

Y a continuación Quéreas y Calírroe III, 5, 1:

Τοῖς μὲν οὖν ἄλλοις ἅπασιν ἐδόκει περιμένειν τὴν ὥραν τοῦ πλοῦ καὶ ἔαρος ὑπολάμψαντος ἀνάγεσθαι· τότε γὰρ ἔτι χειμὼν εἱστήκει καὶ παντάπασιν ἀδύνατον ἐδόκει τὸν Ἰόνιον περαιοῦσθαι· Χαιρέας δὲ ἔσπευδεν, ἕτοιμος ὢν διὰ τὸν ἔρωτα ζεύξας σχεδίαν εἰς τὸ πέλαγος ἑαυτὸν ἀφεῖναι τοῖς ἀνέμοις φέρεσθαι.

A todos los demás les parecía bien esperar la estación de la navegación y, cuando comenzase a brillar la primavera hacerse a la mar, pues entonces era invierno todavía y parecía absolutamente imposible atravesar el mar jónico. Pero Quéreas tenía prisa ye staba dispuesto a causa de su amor a construir una balsa y lanzarse él mismo al mar, dejándose llevar por los vientos.

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Alegoría de la vanidad (1632-1636), óleo sobre lienzo de 139 x 174 cm, de Antonio de Pereda. Kunsthistorisches Museum de Viena

Para este blog es importante la primera lectura del jueves de la vigésima quinta semana del Tiempo ordinario que se proclamaba en la eucaristía del día 22 de septiembre.

Se trata de los versículos 2-11 del capítulo 1 del Eclesiastés – o Qohelet -, de donde hemos tomado el título de nuestro blog.

Es un texto, eso sí, decididamente pesimista:

Ματαιότης ματαιοτήτων εἶπεν ὁ Ἐκκλησιαστής· Ματαιότης ματαιοτήτων τὰ πάντα ματαιότης.

τίς περισσεία τῷ ἀνθρώπῳ ἐν παντὶ μόχθῳ αὐτοῦ ᾧ μοχθεῖ ὑπὸ τὸν ἥλιον; γενεὰ πορεύεται καὶ γενεὰ ἔρχεται καὶ ἡ γῆ εἰς τὸν αἰῶνα ἕστηκεν. Καὶ ἀνατέλλει ὁ ἥλιος καὶ δύνει ὁ ἥλιος καὶ εἰς τὸν τόπον αὐτοῦ ἕλκει ἀνατέλλων αὐτὸς ἐκεῖ. Πορεύεται πρὸς νότον καὶ κυκλοῖ πρὸς βορρᾶν κυκλοῖ κυκλῶν πορεύεται τὸ πνεῦμα καὶ ἐπὶ κύκλους αὐτοῦ ἐπιστρέφει τὸ πνεῦμα.

Πάντες οἱ χείμαρροι πορεύονται εἰς τὴν θάλασσαν καὶ ἡ θάλασσα οὐκ ἔσται ἐμπιμπλαμένη εἰς τόπον οὗ οἱ χείμαρροι πορεύονται ἐκεῖ αὐτοὶ ἐπιστρέφουσιν τοῦ πορευθῆναι.

Πάντες οἱ λόγοι ἔγκοποι οὐ δυνήσεται ἀνὴρ τοῦ λαλεῖν καὶ οὐκ ἐμπλησθήσεται ὀφθαλμὸς τοῦ ὁρᾶν καὶ οὐ πληρωθήσεται οὖς ἀπὸ ἀκροάσεως. Τί τὸ γεγονός αὐτὸ τὸ γενησόμενον καὶ τί τὸ πεποιημένον αὐτὸ τὸ ποιηθησόμενον.

Καὶ οὐκ ἔστιν πᾶν πρόσφατον ὑπὸ τὸν ἥλιον. ὃς λαλήσει καὶ ἐρεῖ ἰδὲ τοῦτο καινόν ἐστιν ἤδη γέγονεν ἐν τοῖς αἰῶσιν τοῖς γενομένοις ἀπὸ ἔμπροσθεν ἡμῶν.

Οὐκ ἔστιν μνήμη τοῖς πρώτοις καί γε τοῖς ἐσχάτοις γενομένοις οὐκ ἔσται αὐτοῖς μνήμη μετὰ τῶν γενησομένων εἰς τὴν ἐσχάτην.

¡Vanidad de vanidades –dice Qohelet–; vanidad de vanidades, todo es vanidad! ¿Qué provecho saca el hombre de todos los esfuerzos que lo fatigan bajo el sol? Una generación se va, otra generación viene, mientras la tierra siempre permanece. Sale el sol, se pone el sol, jadea por llegar a su puesto y de allí vuelve a salir. Camina al sur, gira al norte, gira y gira y camina el viento y a sus vueltas vuelve el viento. Todos los ríos caminan al mar y el mar no se llena; llegados al sitio adonde caminan los ríos, desde allí vuelven a caminar. Todas las cosas cansan y nadie es capaz de explicarlas. ¿No se sacian los ojos de ver ni se hartan los oídos de oír? Lo que pasó, eso pasará; lo que se hizo, eso se hará: nada hay nuevo bajo el sol. Si de algo se dice: “Mira, esto es nuevo, ya sucedió en otros tiempos mucho antes de nosotros”. Nadie se acuerda de los antiguos y lo mismo pasará con los que vengan: no se acordarán de ellos sus sucesores.

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Vanitas vanitatum de Jens Rusch

Pero texto que invita a la meditación sobre el día a día, sobre la historia de la humanidad, sobre nuestro propio viaje por la vida, sobre la herencia recibida de nuestros antepasados, sobre el mundo que vamos a legar a nuestros descendientes, sobre los afanes del día a día, sobre los esfuerzos, las fatigas…

Lo aporto hoy, para que los lectores del blog lo lean, mediten, digieran y saquen sus conclusiones.

Y el viernes 23 la lectura era del Eclesiastés 3, 1-11. ¿Más pesimismo? Puede, pero destaca por la palabra καιρός (momento oportuno, tiempo, ocasión). En la vida hay tiempo para todo y así lo pone de manifiesto el texto bíblico:

Τοῖς πᾶσιν χρόνος καὶ καιρὸς τῷ παντὶ πράγματι ὑπὸ τὸν οὐρανόν.

Καιρὸς τοῦ τεκεῖν καὶ καιρὸς τοῦ ἀποθανεῖν.

Καιρὸς τοῦ φυτεῦσαι καὶ καιρὸς τοῦ ἐκτῖλαι πεφυτευμένον.

Καιρὸς τοῦ ἀποκτεῖναι καὶ καιρὸς τοῦ ἰάσασθαι.

Καιρὸς τοῦ καθελεῖν καὶ καιρὸς τοῦ οἰκοδομῆσαι.

Καιρὸς τοῦ κλαῦσαι καὶ καιρὸς τοῦ γελάσαι.

Καιρὸς τοῦ κόψασθαι καὶ καιρὸς τοῦ ὀρχήσασθαι.

Καιρὸς τοῦ βαλεῖν λίθους καὶ καιρὸς τοῦ συναγαγεῖν λίθους.

Καιρὸς τοῦ περιλαβεῖν καὶ καιρὸς τοῦ μακρυνθῆναι ἀπὸ περιλήμψεως.

Καιρὸς τοῦ ζητῆσαι καὶ καιρὸς τοῦ ἀπολέσαι

Καιρὸς τοῦ φυλάξαι καὶ καιρὸς τοῦ ἐκβαλεῖν.

Καιρὸς τοῦ ῥῆξαι καὶ καιρὸς τοῦ ῥάψαι

Καιρὸς τοῦ σιγᾶν καὶ καιρὸς τοῦ λαλεῖν.

Καιρὸς τοῦ φιλῆσαι καὶ καιρὸς τοῦ μισῆσαι.

Καιρὸς πολέμου καὶ καιρὸς εἰρήνης

 

Todo tiene su tiempo y sazón, todas las tareas bajo el sol: tiempo de nacer, tiempo de morir; tiempo de plantar, tiempo de arrancar lo plantado; tiempo de matar y tiempo de sanar; tiempo de destruir y tiempo de construir; tiempo de llorar y tiempo de reír; tiempo de hacer duelo y tiempo de bailar; tiempo de arrojar piedras y tiempo de recogerlas; tiempo de abrazar y tiempo de desprenderse; tiempo de buscar y tiempo de perder; tiempo de guardar y tiempo de desechar; tiempo de rasgar y tiempo de coser; tiempo de callar y tiempo de hablar; tiempo de amar y tiempo de odiar; tiempo de guerra y tiempo de paz.

kairossalviati

Kairós (ca 1550), detalle de un fresco de Francesco Salviati. Palacio Sacchetti, Roma

Otra carga de profundidad. Y seguimos, porque el Salmo 143, que sigue a la primera lectura, termina con una descripción pesimista del ser humano (es un soplo, una sombra que pasa):

εὐλογητὸς ὁ Θεός μου ὁ διδάσκων τὰς χεῖράς μου εἰς παράταξιν τοὺς δακτύλους μου εἰς πόλεμον.

ἔλεός μου καὶ καταφυγή μου ἀντιλήμπτωρ μου καὶ ῥύστης μου ὑπερασπιστής μου καὶ ἐπ᾽ αὐτῷ ἤλπισα. ὁ ὑποτάσσων τὸν λαόν μου ὑπ᾽ ἐμέ.

Κύριε τί ἐστιν ἄνθρωπος ὅτι ἐγνώσθης αὐτῷ ἢ υἱὸς ἀνθρώπου ὅτι λογίζῃ αὐτόν.

ἄνθρωπος ματαιότητι ὡμοιώθη αἱ ἡμέραι αὐτοῦ ὡσεὶ σκιὰ παράγουσιν.

Benedictus Dominus Deus meus, qui docet manus meas ad proelium, et digitos meos ad bellum.

Misericordia mea et refugium meum; susceptor meus et liberator meus; protector meus, et in ipso speravi, qui subdit populum meum sub me.

Domine, quid est homo, quia innotuisti ei? Aut filius hominis, quia reputas eum?

Homo vanitati similis factus est; dies eius sicut umbra praetereunt.

Bendito el Señor, mi Roca, que adiestra mis manos para el combate, mis dedos para la batalla. Mi aliado, mi alcázar, mi baluarte donde me pongo a salvo, mi escudo y mi refugio, que me somete mi pueblo. Señor, ¿qué es el hombre para que te fijes en él, el ser humano para que lo tengas en cuenta? El hombre se asemeja a un soplo, sus días, como una sombra que pasa.

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Este salmo 143 nos ha recordado a la Pítica VIII de Píndaro, 88-97, por aquello de la sombra. Escribía Píndaro allá por el 446 a. C.:

ὁ δὲ καλόν τι νέον λαχὼν

ἁβρότατος ἔπι μεγάλας

ἐξ ἐλπίδος πέταται

ὑποπτέροις ἀνορέαις, ἔχων

κρέσσονα πλούτου μέριμναν. ἐν δ᾽ ὀλίγῳ βροτῶν

τὸ τερπνὸν αὔξεται: οὕτω δὲ καὶ πίτνει χαμαί,

ἀποτρόπῳ γνώμᾳ σεσεισμένον.

ἐπάμεροι: τί δέ τις; τί δ᾽ οὔ τις; σκιᾶς ὄναρ

ἄνθρωπος. ἀλλ᾽ ὅταν αἴγλα διόσδοτος ἔλθῃ,

λαμπρὸν φέγγος ἔπεστιν ἀνδρῶν καὶ μείλιχος αἰών:

Emilio Suárez de la Torre traduce así en Cátedra. Letras Universales:

Sin embargo, aquel que acaba de obtener un triunfo

en plena dicha, desde su gran

esperanza emprende el vuelo

impulsado por su alada virilidad,

pues posee una ilusión más valiosa que la riqueza.

En poco tiempo crece la felicidad de los mortales,

pero del mismo modo se derrumba,

sacudida por abominable sentencia.

¡Seres de un día! ¿Qué es cada uno? ¿Qué no es? El hombre

es sueño de una sombra.

Mas cuando llega el don divino de la gloria,

se posa sobre los hombres un luminoso resplandor y una

existencia grata.

Píndaro aporta esperanza al final, tras su demoledora afirmación: “el hombre es sueño de una sombra”.

obra-completa-pindaro

Petronio, en El Satiricón 42, 2-4, se muestra también pesimista

Fui enim hodie in funus. Homo bellus, tam bonus Chrysanthus animam ebulliit. modo modo me appellavit. Videor mihi cum illo loqui. Heu, eheu. utres inflati ambulamus. minoris quam muscae sumus, <muscae> tamen aliquam virtutem habent, nos non pluris sumus quam bullae.

Hoy tuve que ir a un entierro. Una excelente persona, el bueno de Crisantemo, ha rendido el alma. Ayer, todavía ayer, dialogó conmigo. Aún me parece que le estoy hablando. ¡Ay, ay! Andamos por el mundo como globos hinchados. Somos menos que las moscas; ellas, al menos, tienen cierto poder; pero nosotros más que burbujas.

La traducción es de Lisardo Rubio Fernández, en Gredos.

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Y las moscas nos han recordado a Simónides de Ceos en su fragmento 6 (edición de Diehl, Anthologia Lyrica Graeca, Leipzig, 1954):

ἄνθρωπος ἐὼν μή ποτε φάσηις ὅ τι γίνεται αὔριον͵

μηδ΄ ἄνδρα ἰδὼν ὄλβιον ὅσσον χρόνον ἔσσεται·

ὠκεῖα ὰρ οὐδὲ τανυπτερύγου μυίας

οὕτως ἁ μετάστασις

que Carlos García Gual, en Alianza Editorial traduce así:

Siendo humano, jamás digas qué va a pasar mañana,

ni, al ver a alguien dichoso, por cuánto tiempo lo será.

Porque ni el moverse de la mosca de finas alas

es tan rápido.

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Pesimismo que continúa en el fragmento 9 Diehl:

ἀνθρώπων ὀλίγον μὲν

κάρτος͵ ἄπρακτοι δὲ μεληδόνες͵

αἰῶνι δ΄ ἐν παύρωι πόνος ἀμφὶ πόνωι·

ὁ δ΄ ἄφυκτος ὁμῶς ἐπικρέμαται θάνατος·

κείνου γὰρ ἴσον λάχον μέρος οἵ τ΄ ἀγαθοὶ

ὅστις τε κακός.

De los humanos pequeño es el poder,

E inútiles los propósitos y cuitas.

En la breve vida hay pena tras pena.

Y la muerte ineluctable siempre espera.

Porque igual porción de ella reciben

Los valerosos y quien es cobarde.

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Vanidad de vanidades, todo es vanidad. (Eclesiastés 1, 2)

Una generación se va, otra generación viene, mientras la tierra siempre permanece. (Eclesiastés 1, 4)

Lo que pasó, eso pasará; lo que se hizo, eso se hará: nada hay nuevo bajo el sol. (Eclesiastés 1, 9)

Todo tiene su tiempo y sazón, todas las tareas bajo el sol. (Eclesiastés 3, 1)

El hombre se asemeja a un soplo, sus días, como una sombra que pasa. (Salmo 143, 4)

¡Seres de un día! ¿Qué es cada uno? ¿Qué no es? El hombre es sueño de una sombra. (Píndaro, Pítica VIII, 94)

Andamos por el mundo como globos hinchados. Somos menos que las moscas; ellas, al menos, tienen cierto poder; pero nosotros más que burbujas. (Petronio, Satiricón 42, 4).

Siendo humano, jamás digas qué va a pasar mañana, ni, al ver a alguien dichoso, por cuánto tiempo lo será. Porque ni el moverse de la mosca de finas alas es tan rápido. (Simónides de Ceos, Fragmento 6 Edición Diehl).

De los humanos pequeño es el poder, e inútiles los propósitos y cuitas. (Simónides de Ceos, Fragmento 9 Edición Diehl).

Frases para la meditación, pesimistas sí, pero que nos pueden hacer cambiar nuestra visión de la vida.

suenosombra

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Eros (1820), óleo sobre lienzo de 142 x 113 cm., de Joseph Paelinck (1781-1839). Museo de Bellas Artes (Museum voor Schone Kunsten) de Gante

En nuestro prolijo repaso del poema de Museo el Gramático “Hero y Leandro”, que hacemos con la inestimable ayuda de las notas y traducción de José Guillermo Montes Cala, en Gredos, llegamos a los versos 194-202

Ὣς φαμένη ῥοδέην ὑπὸ φάρεϊκρύπτε παρειὴν

ἔμπαλιν αἰδομένη, σφετέροις δ’ ἐπεμέμφετο μύθοις. 195

Λείανδρος δὲ πόθου βεβολημένος ὀξέι κέντρῳ

φράζετο, πῶς κεν ἔρωτος ἀεθλεύσειεν ἀγῶνα.

ἄνδρα γὰρ αἰολόμητις Ἔρως βελέεσσι δαμάζει

καὶ πάλιν ἀνέρος ἕλκος ἀκέσσεται. οἷσι δ’ ἀνάσσει,

αὐτὸς ὁ πανδαμάτωρ βουληφόρος ἐστὶ βροτοῖσιν. 200

αὐτὸς καὶ ποθέοντι τότε χραίσμησε Λεάνδρῳ.

ὀψὲ δ’ ἀλαστήσας πολυμήχανον ἔννεπε μῦθον·

Así habló y bajo el velo ocultaba su rosada mejilla, que le volvía el recato y sus propias palabras se censuraba. Y Leandro, con la herida del puntiagudo aguijón de la pasión, discurría cómo competir en la erótica prueba. Y es que el astuto Eros al varón que con sus dardos ha domado también de nuevo su herida le ha de sanar; y él mismo, domador de todo, es consejero de los mortales sobre los que señorea, y él también entonces prestó su ayuda al enamorado Leandro. Y al fin, pasado su enfado, pronunció un ocurrente discurso:

  1. (Ocultaba su rosada mejilla). Como Penélope en Odisea I, 334, o Béroe en Nono, Dionisíacas XLII, 351.

Aquí tenemos el verso odisaico:

ἄντα παρειάων σχομένη λιπαρὰ κρήδεμνα· = con las mejillas cubiertas por espléndido velo

Traducción de Luis Segalà.

Y aquí el de Nono Dionisíacas XLII, 350-351):

παρθένος ἄστατον ὄμμα φυλασσομένη Διονύσου

φάρεϊ μαρμαίρουσαν ἑὴν ἔκρυψε παρειήν.

La doncella viendo la mirada incisiva de Dioniso ocultó bajo un velo sus brillantes mejillas.

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Penélope y los pretendientes (1912), óleo sobre lienzo de 188 x 130 cm, de John William Waterhouse. Aberdeen Art Gallery

  1. (Discurría cómo competir en la erótica prueba). Para esta imagen deportiva cf. Aquiles Tacio, Leucipa y Clitofonte II, 4, 4 (Clitofonte s también “atleta del amor”):

Θίγε χειρός, θλῖψον δάκτυλον, θλίβων στέναξον. Ἢν δὲ ταῦτά σου ποιοῦντος καρτερῇ καὶ προσίηται, σὸν ἔργον ἤδη δέσποινάν τε καλεῖν καὶ φιλῆσαι τράχηλον.’ ‘Πιθανῶς μὲν’ ἔφην ‘νὴ τὴν Ἀθηνᾶν, ἐς τὸ ἔργον παιδοτριβεῖς: δέδοικα δὲ μὴ ἄτολμος καὶ δειλὸς ἔρωτος ἀθλητὴς γένωμαι.

“Cógele la mano, apriétale los dedos, y al apretárselos gime. Y si al hacer tú estas cosas las soporta y permite, ya es tarea tuya llamarla tu señora y besar su cuello”. Contesté: “De un modo convincente, ¡por Atenea!, educas para la acción; pero temo ser cobarde y no llegar a ser un terrible atleta del amor”.

La traducción es de María Luz Prieto, en Akal / Clásica.

  1. (De nuevo su herida le ha de sanar). Sobre el Eros terapéutico véanse las célebres palabras de Aristófanes en Platón, Banquete 189d. Museo parece adaptar a este nuevo contexto el conocido proverbio de “quien ha infligido una herida, él mismo habrá de curarla” (cf. Paremiógrafos griegos II, 763 L.-Schn.), originariamente referido al oráculo del rey Télefo, que fue herido y sanado por Aquiles. Alusiones a este oráculo son muy frecuentes en textos eróticos: cf., entre otros, Propercio II, 1, 63 ss.; Ovidio, Amores II, 9, 7 ss.; Caritón de Afrodisias, Quéreas y Calírroe VI, 3, 7.

Ya hemos aportado en el anterior capítulo el texto del Banquete platónico, pero lo ofrecemos de nuevo:

᾿Εμοὶ γὰρ δοκοῦσιν ἅνθρωποι παντάπασι τὴν τοῦ ἔρωτος δύναμιν οὐκ ᾐσθῆσθαι, ἐπεὶ αἰσθανόμενοί γε μέγιστ᾽ ἂν αὐτοῦ ἱερὰ κατασκευάσαι καὶ βωμούς, καὶ θυσίας ἂν ποιεῖν μεγίστας, οὐχ ὥσπερ νῦν τούτων οὐδὲν γίγνεται περὶ αὐτόν, δέον πάντων μάλιστα γίγνεσθαι. ῎Εστι γὰρ θεῶν φιλανθρωπότατος, ἐπίκουρός τε ὢν τῶν ἀνθρώπων καὶ ἰατρὸς τούτων ὧν ἰαθέντων μεγίστη εὐδαιμονία ἂν τῷ ἀνθρωπείῳ γένει εἴη. ᾿Εγὼ οὖν πειράσομαι ὑμῖν εἰσηγήσασθαι τὴν δύναμιν αὐτοῦ, ὑμεῖς δὲ τῶν ἄλλων διδάσκαλοι ἔσεσθε.

Pues, a mi parecer, los hombres no se han percatado en absoluto del poder de Eros, puesto que si se se hubiesen percatado le habrían levantado los mayores templos y altares y le harían los más grandes sacrificios, no como ahora, que no existe nada relacionado con él, siendo así que debería existir por encima de todo. Pues es el más filántropo de los dioses, al ser auxiliar de los hombres y  médico de enfermedades tales que, una vez curadas, habría la mayor felicidad para el género humano. Intentaré, pues, explicaros su poder y vosotros seréis los maestros de los demás.

 

propercio-elegias

Aquí tenemos Propercio II, 1, 57.

Omnis humanos sanat medicina dolores:

solus amor morbi non amat artificem.

Tarda Philoctetae sanavit crura Machaon,

Phoenicis Chiron lumina Phillyrides,

et deus exstinctum Cressis Epidaurius herbis

restituit patriis Androgeona focis,

Mysus et Haemonia iuvenis qua cuspide vulnus

senserat, hac ipsa cuspide sensit opem.

Cualquier medicina sana los dolores humanos: sólo al amor no le gustan los médicos. Macaón sanó las piernas heridas de Filoctetes, el Filírida Quirón los ojos de Fénix, y el dios de Epidauro, con hierbas Cretenses, devolvió a Androgeo de la muerte a su hogar patrio; el joven Misio que se sintió herido por Hemonia espada, de la misma espada sintió su curación.

La traducción se ha obtenido de aquí.

El joven misio es el rey de Misia Télefo y la espada Hemonia se refiere a la lanza de Aquiles, rey de Ftía en Tesalia o Hemonia.

Ahora Ovidio, Amores II, 9, 7 ss.:

Quid? non Haemonius, quem cuspide perculit, heros

confossum medica postmodo iuvit ope?

venator sequitur fugientia; capta relinquit

semper et inventis ulteriora petit.

¿Qué? ¿No ayudó el héroe de Hemonia con su ciencia médica al herido, después de haberlo atravesado con su lanza? El cazador persigue lo que huye pero deja lo que ha cazado y siempre busca algo que añadir a lo encontrado.

La traducción es de Vicente Cristóbal López, en Gredos quien dice en nota al pie:

El héroe de Hemonia es Aquiles, natural de Ftía, en Tesalia o Hemonia. Instruido por el centauro Quirón, habría aprendido el arte del auxilio médico. Aquí se alude a Télefo, hijo de Hércules y de Auge, a la sazón rey de Misia, que fue herido por Aquiles con su lanza, cuando los griegos en su viaje a Troya arribaron a las costas de su país. De tal herida sólo sanó al cabo de tiempo (siguiendo la indicación de un oráculo) acudiendo al mismo Aquiles, quien le aplicó en la llaga la herrumbre de la misma lanza con la que lo había herido.

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La educación de Aquiles (1772), óleo sobre lienzo de 103 x 129 cm., de James Barry. Yale Center for British Art. Paul Mellon Fund. New Haven, Connecticut

Finalmente, Caritón de Afrodisias, Quéreas y Calírroe VI, 3, 7:

Σκεπτέον οὖν πῶς ἂν ἀπαλλαγείην τῆς ἀνίας. Ζήτει πανταχόθεν εἴ τι ἄρα δυνατόν ἐστιν εὑρεῖν φάρμακον.’ ‘Εὕρηται’ φησὶ ‘φάρμακον, βασιλεῦ. Καὶ πὰρ Ἕλλησι καὶ βαρβάροις τοῦτο, ὅπερ ζητεῖς. Φάρμακον γὰρ ἕτερονἜρωτος οὐδέν ἐστι πλὴν αὐτὸς ὁ ἐρώμενος: τοῦτο δὲ ἄρα καὶ τὸ ᾀδόμενον λόγιον ἦν ὅτι ὁ τρώσας αὐτὸς ἰάσεται.’’

Es preciso mirar cómo podría calmar mi aflicción. Busca de todas las maneras si es posible encontrar un remedio.

-Ya ha sido hallado –dijo- ese remedio que buscas, oh Rey, entre los griegos y los bárbaros. Pues no hay otro remedio del Amor que el mismo ser amado: ésa fue la respuesta cantada por el oráculo, que “el que ha infligido la herida, ése mismo es el que la curará”.

La traducción es de Julia Mendoza, en Gredos.

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Analizábamos, con la ayuda de las notas de José Guillermo Montes Cala, los versos 172 a 193. Comentamos los 173 y 174 y ahora vamos con los 183 y 184.

γλῶσσα γὰρ ἀνθρώπων φιλοκέρτομος· ἐν δὲ σιωπῇ

ἔργον ὅ περ τελέει τις, ἐνὶ τριόδοισιν ἀκούει.

Que la lengua de los hombres es amiga del insulto, y obra que en silencio se hace en las cruces de caminos se oye contar.

  1. (Que la lengua de los hombres…). P. Voetius en su edición del poema (1645), puso en relación este pasaje con textos de los Evangelios: Mateo X, 26; Marcos IV, 22; Lucas VIII, 17. Con todo, la idea expresada en esta sentencia cuenta con paralelos suficientes en la poesía griega: cf. Píndaro, Pítica XI, 27; Solón I, 27 s.; Sófocles, Ayante 646 s.

Mateo 10, 26:

οὐδὲν γάρ ἐστιν κεκαλυμμένον ὃ οὐκ ἀποκαλυφθήσεται, καὶ κρυπτὸν ὃ οὐ γνωσθήσεται.

No hay nada encubierto que no se descubra, ni escondido que no se divulgue.

Marcos 4, 22:

οὐ γάρ ἐστιν κρυπτὸν ἐὰν μὴ ἵνα φανερωθῇ, οὐδὲ ἐγένετο ἀπόκρυφον ἀλλ᾽ ἵνα ἔλθῃ εἰς φανερόν.

Nada hay oculto que no se descubra, nada encubierto que no se divulgue.

Lucas 8, 17:

οὐ γάρ ἐστιν κρυπτὸν ὃ οὐ φανερὸν γενήσεται, οὐδὲ ἀπόκρυφον ὃ οὐ μὴ γνωσθῇ καὶ εἰς φανερὸν ἔλθῃ.

No hay nada encubierto que no se descubra, ni nada escondido que no se divulgue y se manifieste.

Aquí tenemos a Píndaro, Pítica XI, 26-31:

… τὸ δὲ νέαις ἀλόχοις

ἔχθιστον ἀμπλάκιον καλύψαι τ’ ἀμάχανον

ἀλλοτρίαισι γλώσσαις:

κακολόγοι δὲ πολῖται.

ἴσχει τε γὰρ ὄλβος οὐ μείονα φθόνον:

ὁ δὲ χαμηλὰ πνέων ἄφαντον βρέμει.

Éste es para las esposas jóvenes el pecado más deplorable e imposible de ocultar a las habladurías ajenas. Maledicentes son los conciudadanos. La prosperidad sustenta una envidia en nada inferior: quien alienta infames pasiones rezonga a escondidas.

 

La traducción es de Emilio Suárez de la Torre, en Cátedra.

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Solón, en Elegía a las Musas, 23-28 escribe:

λάμπει δ᾽ ἠελίοιο μένος κατὰ πίονα γαῖαν

καλόν, ἀτὰρ νεφέων οὐδ᾽ ἓν ἔτ᾽ ἐστὶν ἰδεῖν.

τοιαύτη Ζηνὸς πέλεται τίσις· οὐδ᾽ ἐφ᾽ ἑκάστωι

ὥσπερ θνητὸς ἀνὴρ γίγνεται ὀξύχολος,

αἰεὶ δ᾽ οὔ ἑ λέληθε διαμπερές, ὅστις ἀλιτρὸν

θυμὸν ἔχει, πάντως δ᾽ ἐς τέλος ἐξεφάνη·

Y brilla el fulgor del sol sobre la fértil tierra, hermoso, y no queda ya ni una nube a la vista – así parece el castigo de Zeus. Que no en todo momento es de pronta cólera como un individuo mortal. Pero no le oculta por siempre quien tiene un perverso corazón; y de uno u otro modo al final lo evidencia.

 

La traducción es de Carlos García Gual, en Alianza Editorial (782).

 

En fin, aquí está Sófocles, Áyax, 646-653:

ἅπανθ᾽ ὁ μακρὸς κἀναρίθμητος χρόνος

φύει τ᾽ ἄδηλα καὶ φανέντα κρύπτεται·

κοὐκ ἔστ᾽ ἄελπτον οὐδέν, ἀλλ᾽ ἁλίσκεται

χὠ δεινὸς ὅρκος χαἰ περισκελεῖς φρένες.

κἀγὼ γάρ, ὃς τὰ δείν᾽ ἐκαρτέρουν τότε, 

βαφῇ σίδηρος ὣς ἐθηλύνθην στόμα

πρὸς τῆσδε τῆς γυναικός· οἰκτίρω δέ νιν

χήραν παρ᾽ ἐχθροῖς παῖδά τ᾽ ὀρφανὸν λιπεῖν.

El tiempo largo y sin medida saca a la luz todo lo que era invisible, así como oculta lo que estaba claro. Nada hay que no se pueda esperar, sino que son doblegados, incluso, el terrible juramento y las mentes obstinadas. Yo, que hace un momento resistía tan violentamente, cual el hierro al temple, me he sentido ablandado en mi afilado lenguaje a causa de esta mujer. Siento compasión de dejarla viuda entre mis enemigos, y huérfano a mi hijo.

La traducción es de Assela Alamillo, en Gredos.

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  1. (Con la sola compañía de una sirvienta). En los versos 31-35, de los cuales los versos 187-193 son una variación, nada se nos decía acerca de este enigmático personaje, al que sin embargo le vemos cumplir un papel de cierto relieve, aunque con notorias contradicciones, en Ovidio, Heroidas XVIII 97 ss.:

Te tua vix prohibet nutrix descendere in altum;

hoc quoque enim vidi, nec mihi verba dabas.

nec tamen effecit, quamvis retinebat euntem,

ne fieret prima pes tuus udus aqua

No puede tu nodriza impedir que bajes al mar (pues también lo vi, y no me engañabas). Y tampoco evitó, aunque retenía tu marcha, que tu pie se humedeciese con las primeras olas.

y XIX 19 ss.:

aut ego cum cara de te nutrice susurro = o secreteo de ti con mi querida nodriza.

 

La traducción es de Francisca Moya del Baño en la Colección Alma Mater, del CSIC.

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  1. (Eros al varón… le ha de sanar). Sobre el Eros terapéutico véanse las célebres palabras de Aristófanes en Platón, Banquete 189d. Habla Aristófanes sobre Eros:

᾿Εμοὶ γὰρ δοκοῦσιν ἅνθρωποι παντάπασι τὴν τοῦ ἔρωτος δύναμιν οὐκ ᾐσθῆσθαι, ἐπεὶ αἰσθανόμενοί γε μέγιστ᾽ ἂν αὐτοῦ ἱερὰ κατασκευάσαι καὶ βωμούς, καὶ θυσίας ἂν ποιεῖν μεγίστας, οὐχ ὥσπερ νῦν τούτων οὐδὲν γίγνεται περὶ αὐτόν, δέον πάντων μάλιστα γίγνεσθαι. ῎Εστι γὰρ θεῶν φιλανθρωπότατος, ἐπίκουρός τε ὢν τῶν ἀνθρώπων καὶ ἰατρὸς τούτων ὧν ἰαθέντων μεγίστη εὐδαιμονία ἂν τῷ ἀνθρωπείῳ γένει εἴη. ᾿Εγὼ οὖν πειράσομαι ὑμῖν εἰσηγήσασθαι τὴν δύναμιν αὐτοῦ, ὑμεῖς δὲ τῶν ἄλλων διδάσκαλοι ἔσεσθε.

Pues, a mi parecer, los hombres no se han percatado en absoluto del poder de Eros, puesto que si se se hubiesen percatado le habrían levantado los mayores templos y altares y le harían los más grandes sacrificios, no como ahora, que no existe nada relacionado con él, siendo así que debería existir por encima de todo. Pues es el más filántropo de los dioses, al ser auxiliar de los hombres y médico de enfermedades tales que, una vez curadas, habría la mayor felicidad para el género humano. Intentaré, pues, explicaros su poder y vosotros seréis los maestros de los demás.

La traducción es de Marcos Martínez Hernández, en Gredos:

  1. (y él también entonces prestó su ayuda al enamorado Leandro). Dentro del género de la erotodídaxis (o “magisterio de amor”) es habitual que sea el propio dios del amor quien asuma, amén de jovencitos despiertos y aviesas heteras o alcahuetas, la función de erotodidáskalos (o “maestro en amores”).

El Banquete de platón

HeroandLeanderFelixJenewein1896

Hero y Leandro (1896), técnica combinada sobre papel de 64 x 46 cm., de Felix Jenewein (1857-1905)

Seguimos nuestro pormenorizado recorrido por el poema de Museo el Gramático, Hero y Leandro, con ayuda de la traducción y notas de José Guillermo Montes Cala, en Gredos, y llegamos a la selección de versos 172-193:

 

ὀψὲ δὲ Λειάνδρῳ γλυκερὴν ἀνενείκατο φωνὴν

αἰδοῦς ὑγρὸν ἔρευθος ἀποστάζουσα προσώπου·

«Ξεῖνε, τεοῖς ἐπέεσσι ταχ’ ἂν καὶ πέτρον ὀρίναις.

τίς σε πολυπλανέων ἐπέων ἐδίδαξε κελεύθους; 175

ὤμοι, τίς σε κόμισσεν ἐμὴν εἰς πατρίδα γαῖαν·

ταῦτα δὲ πάντα μάτην ἐφθέγξαο. πῶς γὰρ ἀλήτης,

ξεῖνος ἐὼν καὶ ἄπιστος, ἐμοὶ φιλότητι μιγείης;

ἀμφαδὸν οὐ δυνάμεσθα γάμοις ὁσίοισι πελάσσαι·

οὐ γὰρ ἐμοῖς τοκέεσσιν ἐπεύαδεν. ἢν δ’ ἐθελήσῃς 180

ὡς ξεῖνος πολύφοιτος ἐμὴν εἰς πατρίδα μίμνειν,

οὐ δύνασαι σκοτόεσσαν ὑποκλέπτειν Ἀφροδίτην.

γλῶσσα γὰρ ἀνθρώπων φιλοκέρτομος· ἐν δὲ σιωπῇ

ἔργον ὅ περ τελέει τις, ἐνὶ τριόδοισιν ἀκούει.

εἰπὲ δέ, μὴ κρύψῃς, τέον οὔνομα καὶ σέο πάτρην. 185

οὐ γὰρ ἐμόν σε λέληθεν, ἔχω δ’ ὄνομα κλυτὸν Ἡρώ.

πύργος δ’ ἀμφιβόητος ἐμὸς δόμος οὐρανομήκης,

ᾧ ἔνι ναιετάουσα σὺν ἀμφιπόλῳ τινὶ μούνη

Σηστιάδος πρὸ πόληος ὑπὲρ βαθυκύμονας ὄχθας

γείτονα πόντον ἔχω στυγεραῖς βουλῇσι τοκήων. 190

οὐδέ μοι ἐγγὺς ἔασιν ὁμήλικες οὐδὲ χορεῖαι

ἠιθέων παρέασιν. ἀεὶ δ’ ἀνὰ νύκτα καὶ ἠῶ

ἐξ ἁλὸς ἠνεμόφωνος ἐπιβρέμει οὔασιν ἠχή.»

 

heroyleandroalmamater

 

Y al fin a Leandro elevó su dulce voz, con el líquido rubor el pudor cayéndole, gota a gota, de su rostro:

“Forastero, con tus palabras a una mismísima roca conmoverías. ¿Quién te adiestró en las sendas de palabras que tanto extravío causan? ¡Ay de mí! ¿Quién te trajo hasta mi patria? Todo lo que has dicho en balde fue: pues ¿de qué manera tú, un vagabundo que ni eres de aquí ni de fiar, te unirías a mí en un amor sin tapujos? No nos es posible acceder a unas bodas legítimas: que a mis padres no les fue de su agrado. Y si quieres permanecer en mi patria como un forastero del que todos huyen, no te será posible esconder a Afrodita entre tinieblas. Que la lengua de los hombres es amiga del insulto, y obra que en silencio se hace en las cruces de caminos se oye contar. Mas dime, no lo ocultes, tu nombre y tu patria, que el mío no te es desconocido: Hero es el nombre ilustre que tengo y una resonante torre que hasta el cielo sube es mi morada, donde vivo con la sola compañía de una sirvienta, frente a la ciudad de Sesto, sobre las riberas de profundas olas, y por vecino tengo el mar por la odiosa voluntad de mis padres. Y a mi vera no hay compañeros de mis años, ni tampoco bailes de juventud, sino que sin cesar, de noche y de día, sobre mis oídos brama el estruendo de los vientos del mar”.

 

  1. (Con el líquido rubor del pudor cayéndole…). La metáfora está basada en el tópico de que la belleza es líquida: cf. Platón, Fedro 251b y 255c. La novedad de Museo estriba en convertir el rubor, tradicionalmente ardiente, en algo acuoso.

251b:

ἰδόντα δ᾽ αὐτὸν οἷον ἐκ τῆς φρίκης μεταβολή τε καὶ ἱδρὼς καὶ θερμότης ἀήθης λαμβάνει· δεξάμενος γὰρ τοῦ κάλλους τὴν ἀποῤῥοὴν διὰ τῶν ὀμμάτων ἐθερμάνθη ᾗ ἡ τοῦ πτεροῦ φύσις ἄρδεται, θερμανθέντος δὲ ἐτάκη τὰ περὶ τὴν ἔκφυσιν, ἃ πάλαι ὑπὸ σκληρότητος συμμεμυκότα εἶργε μὴ βλαστάνειν, ἐπιῤῥυείσης δὲ τῆς τροφῆς ᾤδησέ τε καὶ ὥρμησε φύεσθαι ἀπὸ τῆς ῥίζης ὁ τοῦ πτεροῦ καυλὸς ὑπὸ πᾶν τὸ τῆς ψυχῆς εἶδος· πᾶσα γὰρ ἦν τὸ πάλαι πτερωτή.

Y es que, en habiéndolo visto, le toma, después del escalofrío, como un trastorno  que le provoca sudores y un inusitado ardor. Recibiendo, pues, este chorreo de belleza por los ojos, se calienta con un calor que empapa, por así decirlo, la naturaleza del ala, y, al caldearse, se ablandan las semillas de la germinación que, cerradas por la  aridez, les impedía florecer; y, además, si el alimento afluye, se esponja el tallo del ala y echa a nacer desde la raíz, por dentro de la sustancia misma del alma, que antes, por cierto, estuvo toda alada.

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255c:

ὅταν δὲ χρονίζῃ τοῦτο δρῶν καὶ πλησιάζῃ μετὰ τοῦ ἅπτεσθαι ἔν τε γυμνασίοις καὶ ἐν ταῖς ἄλλαις ὁμιλίαις, τότ᾽ ἤδη ἡ τοῦ ῥεύματος ἐκείνου πηγή, ὃν ἵμερον Ζεὺς Γανυμήδους ἐρῶν ὠνόμασε, πολλὴ φερομένη πρὸς τὸν ἐραστήν, ἡ μὲν εἰς αὐτὸν ἔδυ, ἡ δ᾽ ἀπομεστουμένου ἔξω ἀποῤῥεῖ· καὶ οἷον πνεῦμα ἤ τις ἠχὼ ἀπὸ λείων τε καὶ στερεῶν ἁλλομένη πάλιν ὅθεν ὡρμήθη φέρεται, οὕτω τὸ τοῦ κάλλους ῥεῦμα πάλιν εἰς τὸν καλὸν διὰ τῶν ὀμμάτων ἰόν, ᾗ πέφυκεν ἐπὶ τὴν ψυχὴν ἰέναι ἀφικόμενον καὶ ἀναπτερῶσαν, τὰς διόδους τῶν πτερῶν ἄρδει τε καὶ ὥρμησε πτεροφυεῖν τε καὶ τὴν τοῦ ἐρωμένου αὖ ψυχὴν ἔρωτος ἐνέπλησεν.

Y cuando vaya pasando el tiempo de este modo, y se toquen los cuerpos en los gimnasios y en otros lugares públicos, entonces ya aquella fuente que mana, a la que Zeus llamó ‘deseo’, cuando estaba enamorado de Ganimedes, inunda caudalosamente al amante, lo empapa y lo rebosa. Y semejante a un aire o a un eco que, rebotando de algo pulido y duro, vuelve de nuevo al punto de partida, así el manantial de la belleza vuelve al bello muchacho, a través de los ojos, camino natural hacia el alma que, al recibirlo, se enciende y riega los orificios de las alas, e impulsa la salida de las, plumas y llena, a su vez, de amor el alma del amado.

La traducción es de Emilio Lledó Íñigo, en Gredos.

 

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Emilio Lledó Íñigo

  1. (Forastero, con tus palabras…). El comienzo del discurso de Hero es muy homérico: cf. las similares palabras de Eumeo a Odiseo en Odisea XIV 361 s.

«ἆ δειλὲ ξείνων, ἦ μοι μάλα θυμὸν ὄρινας

ταῦτα ἕκαστα λέγων, ὅσα δὴ πάθες ἠδ’ ὅσ’ ἀλήθης.

ἀλλὰ τά γ’ οὐ κατὰ κόσμον, ὀΐομαι, οὐδέ με πείσεις,

εἰπὼν ἀμφ’ Ὀδυσῆϊ. τί σε χρὴ τοῖον ἐόντα

μαψιδίως ψεύδεσθαι; ἐγὼ δ’ ἐῢ οἶδα καὶ αὐτὸς

νόστον ἐμοῖο ἄνακτος, ὅ τ’ ἤχθετο πᾶσι θεοῖσι

πάγχυ μάλ’, ὅττι μιν οὔ τι μετὰ Τρώεσσι δάμασσαν

ἠὲ φίλων ἐν χερσίν, ἐπεὶ πόλεμον τολύπευσε.

τῶ κέν οἱ τύμβον μὲν ἐποίησαν Παναχαιοί,

ἠδέ κε καὶ ᾧ παιδὶ μέγα κλέος ἤρατ’ ὀπίσσω. 

-¡Ah, el mas afortunado de los huéspedes! Me has conmovido hondamente el ánimo al relatarme tan en particular cuanto padeciste y cuanto erraste de una parte a otra. Pero no me parece que hayas hablado como debieras en lo referente a Odiseo, ni me convencerás con tus palabras. ¿Qué es lo que te obliga, siendo cual eres, a mentir inútilmente? Sé muy bien a qué atenerme en orden a la vuelta de mi señor, el cual debió de serles muy odioso a todas las deidades cuando éstas no quisieron que acabara sus días entre los teucros, ni en brazos de sus amigos después que terminó la guerra; pues entonces todos los aqueos le habrían erigido un túmulo y hubiera alcanzado para su hijo una gloria inmensa.

La traducción es de Luis Segalà, tomada de Wikisource.

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Odiseo y Eumeo, ilustración de John Flaxman para La Odisea de Homero, editada en Boston en 1905 por Houghton Mifflin and Company

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Hero y Leandro (ca. 1625-1626), óleo sobre lienzo de 155 x 209 cm de Nicolas Régnier. National Gallery of Victoria, Melbourne, Australia

Avanzamos en el poema de Museo el Gramático, Hero y Leandro y llegamos a la selección de versos 158-171:

 

ὣς εἰπὼν παρέπεισεν ἀναινομένης φρένα κούρης

θυμὸν ἐρωτοτόκοισι παραπλάγξας ἐνὶ μύθοις.

Παρθενικὴ δ’ ἄφθογγος ἐπὶ χθόνα πῆξεν ὀπωπὴν 160

αἰδοῖ ἐρευθιόωσαν ὑποκλέπτουσα παρειὴν

καὶ χθονὸς ἔξεεν ἄκρον ὑπ’ ἴχνεσιν, αἰδομένη δὲ

πολλάκις ἀμφ’ ὤμοισιν ἑὸν συνέεργε χιτῶνα.

πειθοῦς γὰρ τάδε πάντα προάγγελα· παρθενικῆς δὲ

πειθομένης ποτὶ λέκτρον ὑπόσχεσίς ἐστι σιωπή. 165

ἤδη δὲ γλυκύπικρον ἐδέξατο κέντρον Ἐρώτων.

θέρμετο δὲ κραδίην γλυκερῷ πυρὶ παρθένος Ἡρώ,

κάλλεϊδ’ ἱμερόεντος ἀνεπτοίητο Λεάνδρου.

ὄφρα μὲν οὖν ποτὶ γαῖαν ἔχεν νεύουσαν ὀπωπήν,

τόφρα δὲ καὶ Λείανδρος ἐρωμανέεσσι προσώποις 170

οὐ κάμεν εἰσορόων ἁπαλόχροον αὐχένα κούρης.

Así habló y acabó por seducir la mente remisa de la joven, extraviándole el ánimo con palabras que enamoran. La doncella, taciturna, fijó en tierra la mirada, tratando de esconder el rubor que en su mejilla ponía el pudor, y escarbaba con sus plantas el suelo y en su vergüenza mil veces sobre sus hombros sujetaba la túnica. Que todas esas acciones son anuncios previos de la seducción y el silencio de una doncella cuando se la está seduciendo es promesa para el lecho. Ya también aceptó el agridulce aguijón de los amores e inflamaba su corazón con dulce fuego la doncella Hero, y ante la belleza del seductor Leandro quedábase estupefacta. Pues bien, mientras tenía la mirada puesta en tierra, durante ese tiempo tampoco Leandro se cansó de mirar con los ojos delirantes de amor el delicado cuello de la joven.

 

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  1. (Tratando de esconder el rubor que en su mejilla ponía el pudor). Cf. la similar reacción en Apolonio de Rodas, Argonáuticas I, 791 (Hipsípila) y III, 1021 s. (Jasón y Medea). Para la concomitancia de este pasaje de los versos 160-165 con Aristéneto I, 15 (Carta de Afrodisio a Lisímaco; episodio de Frigio a Pieria), cf. el detallado análisis de K. Kost, página 39 y siguientes.

Aquí tenemos Argonáuticas I, 791:

ὁ δ᾽ ἐπὶ χθονὸς ὄμματ᾽ ἐρείσας

νίσσετ᾽ ἀπηλεγέως, ὄφρ᾽ ἀγλαὰ δώμαθ᾽ ἵκανεν

Ὑψιπύλης. ἄνεσαν δὲ θύρας προφανέντι θεράπναι

δικλίδας, εὐτύκτοισιν ἀρηρεμένας σανίδεσσιν·

ἔνθα μιν Ἰφινόη κλισμῷ ἔνι παμφανόωντι

ἐσσυμένως καλῆς διὰ παστάδος εἷσεν ἄγουσα

ἀντία δεσποίνης. ἡ δ᾽ ἐγκλιδὸν ὄσσε βαλοῦσα

παρθενικὴ ἐρύθηνε παρηίδας· ἔμπα δὲ τόνγε

αἰδομένη μύθοισι προσέννεπεν αἱμυλίοισιν·

 

Y él, con sus ojos fijos en el suelo, avanzaba resueltamente, hasta que llegó al palacio de Hipsípila. A su llegada abrieron las sirvientas las puertas dobles, construidas con bien trabajados paneles. Allí Ifínoa le invitó a sentarse sobre un asiento muy lujoso, conduciéndole con premura a través de la hermosa sala del vestíbulo, frente a su señora. La joven le miró de reojo y coloreó de rubor sus mejillas.

La traducción es de Carlos García Gual, en Alianza Editorial (1265).

Y Argonáuticas III, 1021 (Jasón y Medea):

ἄμφω δ᾽ ἄλλοτε μέν τε κατ᾽ οὔδεος ὄμματ᾽ ἔρειδον

αἰδόμενοι, ὁτὲ δ᾽ αὖτις ἐπὶ σφίσι βάλλον ὀπωπάς

ἱμερόεν φαιδρῇσιν ὑπ᾽ ὀφρύσι μειδιόωντες.

ἐξ ὄφιος γενύων ὀλοοὺς σπείρασθαι ὀδόντας.

 

Ambos fijaban unas veces sus ojos sobre el suelo, vergonzosos, y otras veces se lanzaban entre sí sus miradas, mostrando una amable sonrisa bajo las cejas claras.

La traducción es de Carlos García Gual, en Alianza Editorial (1265).

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El fragmento de Aristéneto I, 15 (Carta de Afrodisio a Lisímaco; episodio de Frigio y Pieria) es éste:

… sino que tu rostro miraba al suelo, como si meditase algo. Luego dijiste plena de encanto, con las mejillas sonrojadas y con su rostro inclinado por pudor; cogías con la punta de los dedos las borlas de tu vestido; le dabas vueltas a la punta de tu cinturón; y a ratos también señalabas el suelo con el pie (éstos son, sin duda, los gestos de los que, en una situación apurada, se avergüenzan…dijiste entonces a duras penas con voz queda.

La traducción es de Rafael J. Gallé Cejudo, en Gredos.

  1. (Que todas esas acciones son anuncios previos de la seducción). En efecto, las muestras de vergüenza son un claro síntoma del amor, cf. Aquiles Tacio I, 4-5.

Πάντα δέ με εἶχεν ὁμοῦ, ἔπαινος, ἔκπληξις, τρόμος, αἰδώς, ἀναίδεια: ἐπῄνουν τὸ μέγεθος, ἐκπεπλήγμην τὸ κάλλος, ἔτρεμον τὴν καρδίαν, ἔβλεπον ἀναιδῶς, ᾐδούμην ἁλῶναι: τοὺς δὲ ὀφθαλμοὺς ἀφέλκειν μὲν ἀπὸ τῆς κόρης ἐβιαζόμην, οἱ δὲ οὐκ ἤθελον, ἀλλ̓ ἀνθεῖλκον ἑαυτοὺς ἐκεῖ τῷ τοῦ κάλλους ἑλκόμενοι πείσματι, καὶ τέλος ἐνίκησαν.

Y toda clase de impresiones me dominaban a la vez: admiración, pasmo, temblor, vergüenza, desvergüenza. Admiraba su estatura, me pasmaba de su belleza, me palpitaba el corazón, la miraba con impudor, me daba vergüenza de ser sorprendido así. Me forzaba a desprender mis ojos de la muchacha, pero ellos no querían: al contrario, se aferraban allí, arrastrados por la seducción de la belleza, y triunfaron al final.

La traducción es de Máximo Brioso Sánchez, en Gredos.

  1. (Delicado cuello de la joven). Una variación de Aquiles Tacio, Leucipa y Clitofonte I, 5, 3. Cf. también Aristéneto 1, 22, 40

Τί μὲν οὖν ἔφαγον, μὰ τοὺς θεούς, ἔγωγε οὐκ ᾔδειν, ἐῴκειν γὰρ τοῖς ἐν ὀνείροις ἐσθίουσιν: ἐρείσας δὲ κατὰ τῆς στρωμνῆς τὸν ἀγκῶνα καὶ ἐγκλίνας ἐμαυτόν, ὅλοις ἔβλεπον τὴν κόρην τοῖς προσώποις, κλέπτων ἅμα τὴν θέαν: τοῦτο γάρ μοι ἦν τὸ δεῖπνον.

Qué acerté a comer, por los dioses que yo mismo no llegué a ente­rarme, pues me parecía a los que comen en sueños. Pero apoyando el codo en el diván e inclinándome, miraba de hito en hito a la muchacha, al tiempo que disimulaba la mirada, ya que ésta fue mi cena.

La traducción es de Máximo Brioso Sánchez, en Gredos.

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Heracles y Ónfale (1754), óleo sobre lienzo de 216 x 166 cm., de Johann Heinrich Tischbein el Viejo. Neue Galerie – Museumslandschaft Hessen, Kassel.

Comentábamos en nuestro anterior capítulo el verso 151 θητεύειν ἐκόμισσεν Ἰαρδανίῃ ποτὲ νύμφῃ (llevara ante la ninfa hija de Járdano para que la sirviera) del poema Hero y Leandro de Museo, que estamos repasando ampliamente con las notas de José Guillermo Montes Cala, en su edición de Gredos. Dice Montes Cala que “la legendaria servidumbre de Heracles a Ónfale es el primer paradigma mítico del que se sirve Leandro para ilustrar el conocido tópico de la “esclavitud del amor” (o servitium amoris)”. Aportamos el texto de Apolodoro, Biblioteca Mitológica II, 6, 3.

Museo se inspiró posiblemente para este parangón mitológico en Aquiles Tacio II, 6, 1 ss.:

Ταῦτα διαλεγόμενος ἔλαθον ἐπιστὰς ἀπροοράτως τῇ κόρῃ καὶ ὠχρίασα ἰδὼν ἐξαίφνης, εἶτ᾿ ἐφοινίχθην: μόνη δ᾿ ἦν καὶ οὐδὲ ἡ Κλειὼ συμπαρῆν: ὅμως δ᾿ οὖν, ὡς ἂν τεθορυβημένος οὐκ ἔχων τί εἴπω ‘χαῖρε’, ἔφην, ‘δέσποινα.’ Ἡ δὲ μειδιάσασα γλυκὺ καὶ ἐμφανίσασα διὰ τοῦ γέλωτος ὅτι συνῆκε πῶς εἶπον τὸ ‘χαῖρε δέσποινα,’ εἶπεν ‘ἐγὼ σή; μὴ τοῦτ᾿ εἴπῃς.’ ‘Καὶ μὴν πέπρακέ μέ τίς σοι θεῶν, ὥσπερ καὶ τὸν Ἡρακλέα τῇ Ὀμφάλῃ.’ ‘Τὸν Ἑρμῆν λέγεις; ’τούτῳ τὴν πρᾶσιν ἐκέλευσεν ὁ Ζεύς,’ καὶ ἅμα ἐγέλασε. ‘Ποῖον Ἑρμῆν; τί ληρεῖς’ εἶπον ‘εἰδυῖα σαφῶς ὃ λέγω;’ Ὡς δὲ περιέπλεκον λόγους ἐκ λόγων, τὸ αὐτόματόν μοι συνήργησεν.

Enfrascado en este coloquio no caí en la cuenta de que, sin haberla visto llegar, estaba ante la joven, y al verla así de pronto perdí el color para ponerme después como la púrpura. Ella estaba sola y ni siquiera la acompañaba Clío. Sin embargo, como en mi turbación no supiese qué decir, exclamé: “- ¡Salud, mi dueña!” Y ella, sonriendo dulcemente y mostrando con su sonrisa que calaba la intención de mis palabras, preguntó: “-¿Yo tu dueña? ¡No digas eso!“-Es cierto: un dios me ha vendido a ti como Heracles fue vendido a Ónfale” “-¿Te refieres a Hermes?: a ése fue al que Zeus encargó la venta.” Y al mismo tiempo se echó a reír. “¿Qué Hermes? ¿Qué ocurrencia es ésa?”, exclamé, “bien sabes lo que quiero decir.” Y mientras yo pegaba así la hebra, el azar vino en mi ayuda.

Traducción de Máximo Brioso Sánchez, en Gredos.

heroidasalmamater

Por otro lado, ya en Ovidio, Heroidas IX, 103, se alude a Ónfale con esta misma perífrasis:

Haec tu Sidonio potes insignitus amictu

dicere? non cultu lingua retenta silet?

se quoque nympha tuis ornavit Dardanis armis

et tulit a capto nota tropaea viro.

¿Puedes tú relatar esto engalanado con un manto sidonio? ¿No callas tu lengua trabada por el atavío? También la ninfa Dardánide se adornó con tus armas y quitó a su cautivo esposo los nobles trofeos?

La traducción es de Francisca Moya del Baño, en Alma Mater (CSIC) quien dice en notas al pie:

Dardánide: se refiere a Ónfale. La conjetura Iardanis (en lugar de Dardanis) se explica porque “hija de Yárdano” la llama Apolodoro II, 6, 3. Pero bien es cierto que solamente Apolodoro nos transmite su nombre y no es inverosímil que pudiera llamarse Dárdano en vez de Yárdano, o que le diesen ambos nombres, por lo que prefiero Dardanis. Sin embargo, la explicación puede ser otra: Dardánide (troyana) es Ónfale, la lidia, en sentido lato.

Nobles trofeos: la clava y el arco, y la piel del león de Nemea con la que Hércules siempre iba cubierto.

 5. (No te pasa inadvertida Atalanta…). Con este segundo paradigma mítico Leandro quiere ahora ilustrar cómo la hýbris (ὕβρις) de la amada termina siendo castigada por los dioses de amor. Museo parece seguir aquí la versión arcadia, que ve en el mítico cazador Milanión (o Melanión) un abnegado servidor de Atalanta, la célebre cazadora hija del rey Jasio: cf. Teognis, (Elegías 1287 ss.):

ἀλλά σ᾿ ἐγὼ τρώσω φεύγοντά με, ὥς ποτέ φασιν

Ἰασίου κούρην, παρθένον Ἰασίην,

ὡραίην περ ἐοῦσαν ἀναινομένην γάμον ἀνδρῶν

φεύγειν ζωσαμένην. ἔργ᾿ ἀτέλεστα τέλει

πατρὸς νοσφισθεῖσα δόμων ξανθὴ Ἀταλάντη·

ὤιχετο δ᾿ ὑψηλὰς εἰς κορυφὰς ὀρέων

φεύγους᾿ ἱμερόεντα γάμον, χρυσῆς Ἀφροδίτης

δῶρα· τέλος δ᾿ ἔγνω καὶ μάλ᾿ ἀναινομένη.

 

Nicolas_ColombelHipomenesyAtalanta

Hipómenes y Atalanta (ca. 1680), óleo sobre lienzo de 141 x 127 cm., de Nicolas Colombel. Liechtenstein Museum, Viena.

Pero yo te heriré cuando huyas de mí, como dicen que en otro tiempo huyó la doncella, hija de Iasio, que se negaba a casarse con un hombre aunque ya tenía edad para ello; ciñéndose el cinturón esta rubia Atalanta realizó una inútil hazaña, escapando de la casa de su padre; y marchó a las elevadas cumbres de las montañas huyendo de la unión deseable, don de la dorada Afrodita: pero al fin la conoció aunque la rechazaba.

Traducción de Francisco Rodríguez Adrados, en Elegíacos y Yambógrafos Arcaicos  Alma Mater (CSIC).

Jenofonte, Cinegético I, 7:

Μειλανίων δὲ τοσοῦτον ὑπερέσχε φιλοπονίᾳ, ὥστε ὧν αὐτῷ ἀντερασταὶ ἐγένοντο οἱ τότε ἄριστοι τῶν τότε μεγίστων γάμων μόνος ἔτυχεν Ἀταλάντης.

Melanión excedía tanto en su amor por el trabajo que, aunque los mejores de su tiempo eran sus rivales en amores por la mayor boda sólo él consiguió a Atalanta.

Eurípides, fr. 530 (edición Nauck). Se trata de un texto del Mensajero en la tragedia perdida “Meleagro”, en el que describe cómo iban vestidos y qué armas llevaban los protagonistas de la caza del jabalí de Calidón:

Τελαμὼν δὲ χρυσοῦν αἰετὸν πέλτης ἔπι

πρόβλημα θηρός, βότρυσι δ᾿ ἔστεψεν κάρα,

Σαλαμῖνα κοσμῶν πατρίδα τὴν εὐάμπελον.

Κύπριδος δὲ μίσημ᾿, ᾿Αρκὰς ᾿Αταλάντη, κύνας

καὶ τόξ᾿ ἔχουσα, πελέκεως δὲ δίστομον

γένυν ἔπαλλ᾿ ᾿Αγκαῖος· οἱ δὲ Θεστίου

παῖδες τὸ λαιὸν ἴχνος ἀνάρβυλοι ποδός,

τὸ δ᾿ ἐν πεδίλοις, ὡς ἐλαφρίζον γόνυ

ἔχοιεν, ὃς δὴ πᾶσιν Αἰτωλοῖς νόμος.

Telamón tenía un águila dorada sobre su escudo como sello protector contra la fiera (el jabalí) y había envuelto la cabeza con uvas, honrando su patria de Salamina de hermosas viñas. La odiada por Cipris, la arcadia Atalanta, perros tenía y un arco, mientras un hacha de doble hoja Anqueo blandía y los hijos de Testio descalzos sólo en su pie izquierdo, en el otro pie calzados para disminuir el peso de la rodilla, como es la costumbre para todos los etolios.

euripidesnauck