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VACACIONES

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Nos tomamos un descanso hasta septiembre en el que volveremos, esperemos que con nuevos bríos e ideas.

Viktor Müller, Hero und Leander

Hero and Leander (1863), óleo sobre lienzo de 158 x 300 cm., de Victor Müller. Städelsches Kunstinstitut. Frankfurt am Main

Estábamos repasando los versos  128 a 157 del poema Hero y Leandro de Museo el Gramático, con las notas de José Guillermo Montes Cala, en su edición de Gredos. Comentamos en el anterior capítulo los versos 135 (Κύπρι φίλη μετὰ Κύπριν, Ἀθηναίη μετ’ Ἀθήνην = Cipris querida luego de Cipris, Atenea luego de Atenea), 136 (ἀλλά σε θυγατέρεσσι Διὸς Κρονίωνος ἐίσκω = sino que a ti con las hijas de Zeus Cronión te comparo) y 138-139.

Afrontamos ahora el inicio del verso 148 (σὸν δ’ ἱκέτην).

Antes, no obstante, Museo ha escrito:

δεῦρ’ ἴθι μυστιπόλευε γαμήλια θεσμὰ θεαίνης = Ven aquí, celebra los misterios de la diosa, sus nupciales preceptos.

Donde emplea, para aludir al tópico del amor como misterio, el mismo verbo (μυστιπολεύειν) que Nono (Dionisíacas XXXIII 229, XLVIII 774) e Himnos Órficos (XLII 6) empleados para aludir a los misterios de Dioniso.

Dionisíacas XXXIII 228-232:

οὐ τότε ῥόπτρα φέρουσα καὶ Εὔια κύμβαλα Ῥείης

ὄργια μυστιπόλευεν ἀκοιμήτοιο Λυαίου,

ἀλλὰ κατηφιόωσα καὶ οὐ ψαύουσα χορείης

εἶχεν ἀσιγήτοισιν ἀήθεα χείλεσι σιγήν,

νοῦσον ἀλεξητῆρος ἐπισταμένη Διονύσου.

Ella ya no lleva los tambores ni los címbalos báquicos de Rea, no celebraba los ritos mistéricos para el insomne Lieo, sino que con la cabeza baja y sin acercarse a la danza, guardaba silencio con esos labios tan poco habituados a callar, pues comprendía la enfermedad de Dioniso salvador.

Dionisíacas XLVIII 773-775:

ἀλλὰ τεὸν λίπε τόξον: ἀναινομένη δὲ φαρέτρην

ὄργια μυστιπόλευε γυναιμανέος σέο βάκχου,

τύμπανα χειρὶ φέρουσα καὶ εὐκεράων θρόον αὐλῶν.

Pero deja, pues, tu arco; renuncia a la aljaba, preside los misterios de tu fogoso Baco, tomando con tu mano los tambores y el sonido de las flautas de hermosos cuernos.

 

bacus nono

Himno Órfico XLII:

ϑυµίαµα στύρακα.

Θεσµοφόρον καλέω ναρθηκοφόρον ∆ιόνυσον,

σπέρµα πολύµνηστον, πολυώνυµον Εὐβουλῆα,

ἁγνήν εὐίερόν τε Μίσην ἄρρητον ἄνασσαν,

ἄρσενα καὶ ϑῆλυν, διφυῆ, λύσειον ῎Ιακχον:

εἴτ’ ἐν ᾽Ελευσῖνος τέρπηι νηῶι ϑυόεντι,

εἴτε καὶ ἐν Φρυγίηι σὺν Μητέρι µυστιπολεύεις,

ἢ Κύπρωι τέρπηι σὺν ἐυστεφάνωι Κυθερείηι,

ἢ καὶ πυροφόροις πεδίοις ἐπαγάλλεαι ἁγνοῖς

σὺν σῆι µητρὶ ϑεᾶι µελανηφόρωι ῎Ισιδι σεµνῆι,

Αἰγύπτου παρὰ χεῦµα σὺν ἀµφιπόλοισι τιθήναις:

εὐµενέουσ’ ἔλθοις ἀγαθοὺς τελετῆς ἐπ’ ἀέθλους.

XLII. A MISE

Olorosa resina de incienso

Invoco a Dioniso, legislador, portador de una cañaheja, germen muy recordado y glorioso de Eubuleo, y a la pura, piadosa y sagrada soberana Mise, varón y hembra a la vez, de dual naturaleza. Liberador Yaco, te imploro, ya disfrutes en el oloroso templo de Eleusis, ya también celebres los misterios en Frigia con la Madre, o bien te alegres en Chipre con Citerea, de bellas coronas adornada, o incluso te regocijes en las sagradas llanuras, ricas en trigo, con tu madre, la venerable diosa Isis, vestida de negro, junto a las aguas del Egipto, con sus siervas nodrizas. Ven, te lo ruego, propicia para poner el culmen a los excelentes premios.

La traducción es de Miguel Periago Lorente, en Gredos, que nos dice en notas al pie:

Mise: divinidad mal conocida, de origen tracio y bisexual.

Yaco: dios que preside el ritual de los misterios de Eleusis, aunque también se denomina así (como en el Himno XLIX 3) a Dioniso.

Isis: la diosa egipcia Isis presenta rasgos comunes con la diosa griega Deméter. Cf. Plutarco, De Iside et Osiride 627.

Egipto: antiguo nombre del Nilo.

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Odysseus and Nausicaa (ca. 1630-1638), óleo sobre tabla de 104 x 168 cm., – procedente de cubierta de la chimenea de la casa de Joan Heydecoper- de Joachim von Sandrart. Rijksmuseum, Amsterdam

4. (Y como tu suplicante…). Recuérdese que tanto Odiseo, en Odisea VI, 193, como Jasón, en Apolonio de Rodas, Argonáuticas, III 987 s., se presentan ya como suplicantes ante sus respectivas amadas, Nausícaa y Medea.

Aquí está la Odisea VI, 186-197:

τὸν δ’ αὖ Ναυσικάα λευκώλενος ἀντίον ηὔδα·

«ξεῖν᾿, ἐπεὶ οὔτε κακῷ οὔτ᾿ ἄφρονι φωτὶ ἔοικας,

Ζεὺς δ᾿ αὐτὸς νέμει ὄλβον Ὀλύμπιος ἀνθρώποισιν,

ἐσθλοῖσ᾿ ἠδὲ κακοῖσιν, ὅπως ἐθέλῃσιν, ἑκάστῳ·

καί που σοὶ τά γ᾿ ἔδωκε, σὲ δὲ χρὴ τετλάμεν ἔμπης.

νῦν δ᾿, ἐπεὶ ἡμετέρην τε πόλιν καὶ γαῖαν ἱκάνεις,

οὔτ᾿ οὖν ἐσθῆτος δευήσεαι οὔτε τευ ἄλλου,

ὧν ἐπέοιχ᾿ ἱκέτην ταλαπείριον ἀντιάσαντα.

ἄστυ δέ τοι δείξω, ἐρέω δέ τοι οὔνομα λαῶν·

Φαίηκες μὲν τήνδε πόλιν καὶ γαῖαν ἔχουσιν,

εἰμὶ δ᾿ ἐγὼ θυγάτηρ μεγαλήτορος Ἀλκινόοιο,

τοῦ δ᾿ ἐκ Φαιήκων ἔχεται κάρτος τε βίη τε.»

Respondió Nausícaa, la de los níveos brazos: -¡Forastero! Ya que no me pareces ni vil ni insensato, sabe que el mismo Zeus Olímpico distribuye la felicidad a los buenos y a los malos, y si te envió esas penas debes sufrirlas pacientemente; mas ahora, que has llegado a nuestra ciudad y a nuestra tierra, no carecerás de vestido ni de ninguna de las cosas que por decoro ha de alcanzar un mísero suplicante. Te mostraré la población y te diré el nombre de sus habitantes: los feacios poseen la ciudad y la comarca y yo soy la hija del magnánimo Alcínoo, cuyo es el imperio y el poder entre los feacios.

El texto de Apolonio, Argonáuticas III, 985-993 éste:

πρός σ᾽ αὐτῆς Ἑκάτης μειλίσσομαι ἠδὲ τοκήων

καὶ Διός, ὃς ξείνοις ἱκέτῃσί τε χεῖρ᾽ ὑπερίσχει·

ἀμφότερον δ᾽ ἱκέτης ξεῖνός τέ τοι ἐνθάδ᾽ ἱκάνω

χρειοῖ ἀναγκαίῃ γουνούμενος, οὐ γὰρ ἄνευθεν

ὑμείων στονόεντος ὑπέρτερος ἔσσομ᾽ ἀέθλου.

σοὶ δ᾽ ἂν ἐγὼ τείσαιμι χάριν μετόπισθεν ἀρωγῆς

ᾗ θέμις, ὡς ἐπέοικε διάνδιχα ναιετάοντας,

οὔνομα καὶ καλὸν τεύχων κλέος· ὧς δὲ καὶ ὧλλοι

ἥρωες κλῄσουσιν ἐς Ἑλλάδα νοστήσαντες.

¡Por Hécate en persona te suplico, y por tus padres y por Zeus, que extiende su mano sobre extranjeros y suplicantes! Y de las dos maneras, como suplicante y huésped, vengo yo ante ti, a rogarte en una angustiosa necesidad. Pues sin vosotras no saldré vencedor del resonante combate. Desdde luego que yo después te pagaría el beneficio por tu protección como conviene a los que habitan en dos lugares apartados, dándote nombre y fama ilustre. Así también otros héroes gozarán de fama al regresar a Grecia.

La traducción es de Carlos García Gual, en Alianza Editorial (1267).

5. (Ante la ninfa hija de Járdano para que la sirviera) La legendaria servidumbre de Heracles a Ónfale es el primer paradigma mítico del que se sirve Leandro para ilustrar el conocido tópico de la “esclavitud del amor” (o servitium amoris). Hermes vendió a Heracles a la reina de Lidia por orden de Zeus (cf. Apolodoro, Biblioteca Mitológica II, 6, 3).


FrancoisBoucherHeraclesyOnfale

Heracles y Ónfale (1735), óleo sobre lienzo de 90 x 74 cm., de François Boucher. Pushkin Museum, Moscú. Edificio principal, sala 22

Aquí tenemos el texto de Apolodoro:

Τοῦ δὲ χρησμοῦ δοθέντος Ἑρμῆς Ἡρακλέα πιπράσκει· καὶ αὐτὸν ὠνεῖται Ὀμφάλη ᾿Ιαρδάνου, βασιλεύουσα Λυδῶν, ᾗ τὴν ἡγεμονίαν τελευτῶν ὁ γήμας Τμῶλος κατέλιπε. Τὴν μὲν οὖν τιμὴν κομισθεῖσαν Εὔρυτος οὐ προσεδέξατο, Ἡρακλῆς δὲ Ὀμφάλῃ δουλεύων τοὺς μὲν περὶ τὴν Ἔφεσον Κέρκωπας συλλαβὼν ἔδησε, Συλέα δὲ ἐν Αὐλίδι τοὺς παριόντας ξένους σκάπτειν ἀναγκάζοντα, σὺν ταῖς ῥίζαις τὰς ἀμπέλους καύσας μετὰ τῆς θυγατρὸς Ξενοδόκης ἀπέκτεινε.

Recibido el oráculo, Hermes vendió a Heracles y lo compró Ónfale, hija de Yárdano, reina de Lidia, a quien había dejado el trono su esposo Tmolo al morir. Éurito no aceptó la reparación presentada. Heracles mientras sirvió a Ónfae como esclavo, capturó y encadenó a los Cércopes de Éfeso; a Sileo, que en Áulide obligaba a los extranjeros transeúntes a cavar sus viñedos, lo mató junto con su hija Jenódoce, después de haber quemado las cepas hasta la raíz.

 La traducción es de Margarita Rodríguez de Sepúlveda quien dice en nota al pie:

Los Cércopes (de kérkos (κέρκος), “cola”) eran unos extraños personajes dotados de cola, ladrones y malhechores (Diodoro, IV 31, 7). Según Ovidio, Met. XIV 90-100. Zeus los transformó en monos, pero según Ferecides, 3 F 77, fueron transformados en piedras.

Hasta la raíz: Cf. Conón, Narraciones 17; Diodoro, IV 31, 7.

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La nascita di Venere (1483-1485, detalle), témpera sobre tabla de 278 x 172 cm., de Sandro Botticelli. Galleria degli Uffizi. Florencia

Estábamos repasando los versos  128 a 157 del poema Hero y Leandro de Museo el Gramático, con ayuda de la traducción y notas de José Guillermo Montes Cala, en su edición de Gredos. Comentamos en el anterior capítulo parte del verso 134 (πόθου βεβολημένος οἴστρῳ = herido por el aguijón de la pasión). Vamos ahora con los 135 (Κύπρι φίλη μετὰ Κύπριν, Ἀθηναίη μετ’ Ἀθήνην = Cipris querida luego de Cipris, Atenea luego de Atenea), 136 (ἀλλά σε θυγατέρεσσι Διὸς Κρονίωνος ἐίσκω = sino que a ti con las hijas de Zeus Cronión te comparo) y 138-139.

  1. (Cipris querida…de Atenea). La comparación de una doncella con Afrodita por su belleza y con Atenea por su hacendoso carácter ya es formulada por Aquiles en Ilíada IX, 389 s.:

κούρην δ᾿ οὐ γαμέω Ἀγαμέμνονος Ἀτρεΐδαο,

οὐδ᾿ εἰ χρυσείῃ Ἀφροδίτῃ κάλλος ἐρίζοι,

ἔργα δ᾿ Ἀθηναίῃ γλαυκώπιδι ἰσοφαρίζοι·

οὐδέ μιν ὧς γαμέω· ὃ δ᾿ Ἀχαιῶν ἄλλον ἑλέσθω,

ὅς τις οἷ τ᾿ ἐπέοικε καὶ ὃς βασιλεύτερός ἐστιν.

No me casaré con la hija de Agamemnón Atrida, aunque en hermosura rivalice con la dorada Afrodita y en labores compita con Atenea; ni siendo así me desposaré con ella; elija aquél otro aqueo que le convenga y sea rey más poderoso.

La traducción es de Luis Segalà, en Wikisource.

  1. (Con las hijas de Zeus Cronión te comparo). Una nueva formulación del motivo amatorio de “la amada como diosa”; cf. ya la comparación de Nausícaa con Ártemis hecha por Odiseo en Odisea VI, 151 s., ofrecida ya en el anterior capítulo a propósito del discurso de Leandro que toma como modelo el célebre parlamento de Odiseo a Nausícaa:

γουνοῦμαί σε, ἄνασσα· θεός νύ τις ἦ βροτός ἐσσι;

εἰ μέν τις θεός ἐσσι, τοὶ οὐρανὸν εὐρὺν ἔχουσιν,

Ἀρτέμιδί σε ἐγώ γε, Διὸς κούρῃ μεγάλοιο,

εἶδός τε μέγεθός τε φυήν τ’ ἄγχιστα ἐΐσκω·

¡Yo te imploro, oh reina, seas diosa o mortal! Si eres una de las deidades que poseen el anchuroso cielo te hallo muy parecida a Artemis, hija del gran Zeus, por tu hermosura, por tu grandeza y por tu natural…!

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Nausícaa (ca. 1879), óleo sobre lienzo de 145 x 67 cm., de Frederic Leighton. Colección privada

La divinización del ser amado por el amante es también un motivo platónico: cf. Fedro 251a:

ὁ δὲ ἀρτιτελής, ὁ τῶν τότε πολυθεάμων, ὅταν θεοειδὲς πρόσωπον ἴδῃ κάλλος εὖ μεμιμημένον ἤ τινα σώματος ἰδέαν, πρῶτον μὲν ἔφριξε καί τι τῶν τότε ὑπῆλθεν αὐτὸν δειμάτων, εἶτα προσορῶν ὡς θεὸν σέβεται, καὶ εἰ μὴ ἐδεδίει τὴν τῆς σφόδρα μανίας δόξαν, θύοι ἂν ὡς ἀγάλματι καὶ θεῷ τοῖς παιδικοῖς.

Sin embargo, aquel cuya iniciación es todavía reciente, el que contempló mucho de las de entonces, cuando ve un rostro de forma divina, o entrevé, en el cuerpo una idea que imita bien a la belleza, se estremece primero, y le sobreviene algo de los temores de antaño y, después, lo venera al mirarlo, como a un dios, y si no tuviera miedo de parecer muy enloquecido, ofrecería a su amado sacrificios como si fuera la imagen de un dios.

Traducción de Emilio Lledó Íñigo, en Gredos

  1. (Y el más dichoso, el vientre que te trajo al mundo). Th. Gelzer (Mus. Helv 24 (1967), 136) anota la concordancia de este makarismós (μακαρισμός) o alabanza de la felicidad con un pasaje del Evangelio de Lucas (XI 27) y llama la atención sobre la práctica frecuente entre los poetas de la llamada escuela de Gaza de buscar citas coincidentes entre Homero y el Nuevo Testamento. Éste es el pasaje:

᾿Εγένετο δὲ ἐν τῶ λέγειν αὐτὸν ταῦτα ἐπάρασά τις φωνὴν γυνὴ ἐκ τοῦ ὄχλου εἶπεν αὐτῶ, μακαρία ἡ κοιλία ἡ βαστάσασά σε καὶ μαστοὶ οὓς ἐθήλασας. Αὐτὸς δὲ εἶπεν, μενοῦν μακάριοι οἱ ἀκούοντες τὸν λόγον τοῦ θεοῦ καὶ φυλάσσοντες.

Cuando decía esto, una mujer de la multitud alzó la voz y dijo: -¡Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te criaron! Él replicó: -¡Dichosos, más bien, los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen!

No obstante, este tipo de makarismós cuenta ya con paralelos en la tradición poética grecolatina: cf., por ejemplo, Odisea VI, 154:

τρὶς μάκαρες μὲν σοί γε πατὴρ καὶ πότνια μήτηρ,

τρὶς μάκαρες δὲ κασίγνητοι· μάλα πού σφισι θυμὸς

αἰὲν ἐϋφροσύνῃσιν ἰαίνεται εἵνεκα σεῖο.

Venturosos tres veces tu padre y tu madre, tres veces

Venturosos también tus hermanos. De goces el alma

Inundada por ti sentirán…

Traducción de José Manuel Pabón, en Gredos.

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Hermaphroditus und die Nymphe Salmakis (Hermafrodito y la ninfa Salmacis, ca 1581), óleo sobre lienzo de 110 x 81 cm., de Bartholomeus Spranger. Gemäldegalerie del Kunsthistorisches Museum. Viena.

O en Ovidio, Metamorfosis IV, 320 ss., (relato de los amores de Salmacis y Hermafrodito):

Tunc sic orsa loqui:”Puer, o dignissime credi

esse deus, seu tu deus es, potes esse Cupido,

sive es mortalis, qui te genuere, beati,

et frater felix, et fortunata profecto,

si qua tibi soror est, et quae dedit ubera nutrix;

sed longe cunctis longeque beatior illa,

si qua tibi sponsa est, si quam dignabere taeda.

haec tibi sive aliqua est, mea sit furtiva voluptas,

seu nulla est, ego sim, thalamumque ineamus eundem”.

Entonces, así empezando a hablar: “Muchacho, oh, dignísimo de que se crea

que eres un dios, o si tú dios eres, puedes ser Cupido,

o si eres mortal, quienes te engendraron dichosos,

y tu hermano feliz, y afortunada seguro

si alguna tú hermana tienes, y la que te dio sus pechos, tu nodriza;

pero mucho más que todos, y mucho más dichosa aquélla, 325

si alguna tú prometida tienes, si a alguna dignarás con tu antorcha,

ésta tú, si es que alguna tienes, sea furtivo mi placer,

o si ninguna tienes, yo lo sea, y en el tálamo mismo entremos”.

Traducción de Ana Pérez Vega, en Wikisource.

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También hallamos un ejemplo en Nono de Panópolis, Dionisíacas X, 196 ss.:

Τίς σε πατὴρ ἐφύτευσε; Τίς οὐρανίη τέκε γαστήρ;

Τίς Χαρίτων σε λόχευσε; Τίς ἤροσε καλός Ἀπόλλων;

εἰπέ, φίλος, μὴ κρύπτε τεὸν γένος: εἰ μὲν ἱκάνεις

ἄπτερος ἄλλος Ἔρως βελέων δίχα, νόσφι φαρέτρης,

τίς μακάρων σε φύτευσε παρευνάζων Ἀφροδίτῃ;

καὶ γὰρ ἐγὼ τρομέω σέο μητέρα Κύπριν ἐνίψαι,

μὴ γενέτην Ἥφαιστον ἢ Ἄρεα σεῖο καλέσσω.

εἰ δὲ σύ, τὸν καλέουσιν, ἀπ᾽ αἰθέρος ἤλυθες Ἑρμῆς,

δεῖξον ἐμοὶ πτερὰ κοῦφα καὶ ἔμπνοα ταρσὰ πεδίλων

“¿Qué padre te engendró? ¿Qué celeste vientre te dio a luz? ¿Cuál de las Gracias te parió? ¿Qué bello Apolo te sembró? Habla, amigo, no ocultes tu origen. Si llegas como otro Eros, sin alas, sin dardos, sin ayuda de un tahalí; ¿quién entre los Bienaventurados te engendró al acostarse junto a Afrodita? También yo, en efecto, temo nombrar a Cipris como tu madre, no sea que llame padre tuyo a Hefesto o a Ares. Pero si tú eres a quien llaman Hermes, y como tal llegaste del étr, muéstrame tus ligeras alas y las vivas suelas de tus sandalias.

De nuevo tenemos aquí la historia de amor entre Ámpelo y Dioniso. Son palabras que el segundo dirige al primero.

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Bacchus cum Ampelo (entre 1731 y 1736), grabado de grupo escultórico romano de Giovanni Domenico Campiglia

Leandro y Hero, de Jean-Joseph Taillasson

Héro et Léandre (1798), óleo sobre tabla de 253 x 317 cm., de Jean Joseph Taillasson. Museo de Bellas Artes de Burdeos

Una nueva entrega de versos en este repaso al poema Hero y Leandro de Museo el Gramático. Ahora llegan los versos 128 a 157.

τοῖα μὲν ἠπείλησεν ἐοικότα παρθενικῇσιν.

Θηλείης δὲ Λέανδρος ὅτ’ ἔκλυεν οἶστρον ἀπειλῆς,

ἔγνω πειθομένων σημήια παρθενικάων· 130

καὶ γὰρ ὅτ’ ἠιθέοισιν ἀπειλείουσι γυναῖκες,

Κυπριδίων ὀάρων αὐτάγγελοί εἰσιν ἀπειλαί.

παρθενικῆς δ’ εὔοδμον ἐύχροον αὐχένα κύσσας

τοῖον μῦθον ἔειπε πόθου βεβολημένος οἴστρῳ·

«Κύπρι φίλη μετὰ Κύπριν, Ἀθηναίη μετ’ Ἀθήνην, 135

οὐ γὰρ ἐπιχθονίῃσιν ἴσην καλέω σε γυναιξίν,

ἀλλά σε θυγατέρεσσι Διὸς Κρονίωνος ἐίσκω,

ὄλβιος, ὅς σε φύτευσε, καὶ ὀλβίη, ἣ τέκε μήτηρ,

γαστήρ, ἥ σε λόχευσε, μακαρτάτη. ἀλλὰ λιτάων

ἡμετέρων ἐπάκουε, πόθου δ’ οἴκτειρον ἀνάγκην. 140

Κύπριδος ὡς ἱέρεια μετέρχεο Κύπριδος ἔργα·

δεῦρ’ ἴθι μυστιπόλευε γαμήλια θεσμὰ θεαίνης.

παρθένον οὐκ ἐπέοικεν ὑποδρήσσειν Κυθερείῃ,

παρθενικαῖς οὐ Κύπρις ἰαίνεται. ἢν δ’ ἐθελήσῃς

θεσμὰ θεῆς ἐρόεντα καὶ ὄργια κεδνὰ δαῆναι, 145

ἔστι γάμος καὶ λέκτρα. σὺ δ’, εἰ φιλέεις Ἀφροδίτην,

θελξινόων ἀγάπαζε μελίφρονα θεσμὸν Ἐρώτων.

σὸν δ’ ἱκέτην με κόμιζε καί, ἢν ἐθέλῃς, παρακοίτην,

τόν σοι ἔρως ἤγρευσεν ἑοῖς βελέεσσι κιχήσας,

ὡς θρασὺν Ἡρακλῆα θοὸς χρυσόρραπις Ἑρμῆς 150

θητεύειν ἐκόμισσεν Ἰαρδανίῃ ποτὲ νύμφῃ.

σοὶ δέ με Κύπρις ἔπεμψε καὶ οὐ σοφὸς ἤγαγεν Ἑρμῆς.

παρθένος οὔ σε λέληθεν ἀπ’ Ἀρκαδίης Ἀταλάντη,

ἥ ποτε Μειλανίωνος ἐρασσαμένου φύγεν εὐνὴν

παρθενίης ἀλέγουσα· χολωομένης δ’ Ἀφροδίτης, 155

τὸν πάρος οὐκ ἐπόθησεν, ἐνὶ κραδίῃ θέτο πάσῃ.

πείθεο καὶ σύ, φίλη, μὴ Κύπριδι μῆνιν ἐγείρῃς.»

 

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Palas Atenea, Venus y Juno (1593), óleo sobre lienzo de 54 x 67 cm., de Hans von Aachen. Museum od Fine Arts, Boston

De tal guisa amenazó, como cumple a las doncellas. Pero Leandro, nada más oír el aguijón de la amenaza de una hembra, reconoció los signos de las doncellas cuando son seducidas. Pues, en efecto, siempre que las mujeres amenazan a los jóvenes, sus amenazas son en sí mismas mensajeras de las confidencias de Cipris. Y con un beso sobre el cuello terso y perfumado de la doncella así repuso, herido por el aguijón de la pasión:

“Cipris querida luego de Cipris, Atenea luego de Atenea, pues no te nombro como a las mujeres terrenales, sino que a ti con las hijas de Zeus Cronión te comparo. ¡Feliz aquel que te engendró y feliz la madre que te concibió y, el más dichoso, el vientre que te trajo al mundo! ¡Vamos!, oye mis ruegos y siente piedad de esta pasión que me rinde. Como sacerdotisa de Cipris, ocúpate de las obras de Cipris. Ven aquí, celebra los misterios de la diosa, sus nupciales preceptos. A una doncella no le cuadra servir a Afrodita; Cipris no encuentra deleite en las doncellas. Y si quieres de los preceptos de amor de la diosa y de sus ritos respetables enterarte, hay boda y lecho. Tú, si amas a Citerea, abraza el dulce precepto de los amores hechiceros, y como tu suplicante, acógeme y, si quieres, como el esposo al que Eros para ti dio caza, acertándole con sus flechas, como en tiempos al audaz Heracles el raudo Hermes, de la vara de oro, llevara ante la ninfa hija de Járano (Ónfale) para que la sirviera. Mas a ti me envió Cipris y no me condujo el sapiente Hermes. No te pasa inadvertida Atalanta, la doncella de Arcadia, la que un día huyó del lecho de Milanión, su enamorado, por cuidar de su virginidad; mas provocó el enojo de Afrodita y al que antes no había amado metióselo bien dentro de su corazón. Haz caso también tú, querida, no le despiertes a Cipris el resentimiento”.

 

el-viaje-de-los-argonautas-apolonio-de-rodas-alianza

  1. (Herido por el aguijón de la pasión). Para esta imagen erótica, cf. Apolonio de Rodas, Argonáuticas, I, 1269:

Ὧς φάτο· τῷ δ᾽ ἀίοντι κατὰ κροτάφων ἅλις ἱδρώς

κήκιεν, ἂν δὲ κελαινὸν ὑπὸ σπλάγχνοις ζέεν αἷμα.

χωόμενος δ᾽ ἐλάτην χαμάδις βάλεν, ἐς δὲ κέλευθον

τὴν θέεν ᾗ πόδες αὐτοὶ ὑπέκφερον ἀίσσοντα.

ὡς δ᾽ ὅτε τίς τε μύωπι τετυμμένος ἔσσυτο ταῦρος

πίσεά τε προλιπὼν καὶ ἑλεσπίδας, οὐδὲ νομήων

οὐδ᾽ ἀγέλης ὄθεται, πρήσσει δ᾽ ὁδὸν ἄλλοτ᾽ ἄπαυστος,

ἄλλοτε δ᾽ ἱστάμενος καὶ ἀνὰ πλατὺν αὐχέν᾽ ἀείρων

ἵησιν μύκημα, κακῷ βεβολημένος οἴστρῳ

ὧς ὅγε μαιμώων ὁτὲ μὲν θοὰ γούνατ᾽ ἔπαλλεν

συνεχέως, ὁτὲ δ᾽ αὖτε μεταλλήγων καμάτοιο

τῆλε διαπρύσιον μεγάλῃ βοάασκεν ἀυτῇ.

Así dijo. Al escucharle, a Heracles comenzó a brotarle abundante sudor de las sienes y la sangre le hervía negra en sus entrañas. Afligido tiró por tierra el remo, y corría por el sendero en la dirección que le llevaban precipitado sus pies. Como cuando un toro atormentado por un tábano se desboca, abandona pastos y praderas, y no se cuida de los pastores ni del rebaño, y unas veces corre sin descanso su carrera, y otras, deteniéndose y alzando su ancho cuello lanza un mugido, herido por el terrible aguijón. Del mismo modo él, enloquecido, unas veces movía sus rápidas rodillas sin parar, y otras en cambio abandonando su ardor gritaba con su enorme voz que penetraba a lo lejos.

La traducción es de Carlos García Gual, en Alianza Editorial (1265)

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Odiseo y Nausícaa (1663-1664), óleo sobre lienzo de 195 x 144 cm., de Salvatore Rosa. Museo del Hermitage de San Petersburgo

El modelo del siguiente discurso de Leandro es el célebre parlamento de Odiseo a Nausícaa en Odisea VI, 149 ss.:

«γουνοῦμαί σε, ἄνασσα· θεός νύ τις ἦ βροτός ἐσσι;

εἰ μέν τις θεός ἐσσι, τοὶ οὐρανὸν εὐρὺν ἔχουσιν,

Ἀρτέμιδί σε ἐγώ γε, Διὸς κούρῃ μεγάλοιο,

εἶδός τε μέγεθός τε φυήν τ’ ἄγχιστα ἐΐσκω·

εἰ δέ τίς ἐσσι βροτῶν, οἳ ἐπὶ χθονὶ ναιετάουσι,

τρὶς μάκαρες μὲν σοί γε πατὴρ καὶ πότνια μήτηρ,

τρὶς μάκαρες δὲ κασίγνητοι· μάλα πού σφισι θυμὸς

αἰὲν ἐϋφροσύνῃσιν ἰαίνεται εἵνεκα σεῖο,

λευσσόντων τοιόνδε θάλος χορὸν εἰσοιχνεῦσαν.

κεῖνος δ’ αὖ περὶ κῆρι μακάρτατος ἔξοχον ἄλλων,

ὅς κέ σ’ ἐέδνοισι βρίσας οἶκόνδ’ ἀγάγηται.

¡Yo te imploro, oh reina, seas diosa o mortal! Si eres una de las deidades que poseen el anchuroso cielo te hallo muy parecida a Artemis, hija del gran Zeus, por tu hermosura, por tu grandeza y por tu natural y si naciste de los hombres que moran en la tierra, dichosos mil veces tu padre, tu veneranda madre y tus hermanos, pues su alma debe de alegrarse a todas horas intensamente cuando ven a tal retoño salir a las danzas. Y dichosísimo en su corazón, más que otro alguno, quien consiga, descollando por la esplendidez de sus donaciones nupciales, llevarte a su casa por esposa.

La traducción es de Luis Segalà, en Wikisource.

Ulises yNausicaaLastman

Odysseus vor Nausikaa (1619), óleo sobre tabla de 91,5 x 117,2 cm., de Pieter Lastman. Alte Pinakothek de Múnich

los-caracteres-teofrasto

Tras ofrecer en el anterior capítulo de esta serie un resumen de la introducción, a cargo de Elisa Ruiz, a su edición en Gredos de los Caracteres de Teofrasto, vamos

con los dos capítulos que nos interesan.

Teofrasto, en efecto, en sus Caracteres, dedica dos capítulos a dos “defectos” que, según decía Elisa Ruiz en su introducción, podrían parecer lo mismo, pues habla de la charlatanería en el capítulo 3 y de la locuacidad en el 7. Veamos cómo las diferencia:

ΑΔΟΛΕΣΧΙΑΣ Γ’

Ἡ δὲ ἀδολεσχία ἐστὶ μὲν διήγησις λόγων μακρῶν καὶ ἀπροβουλεύτων, ὁ δὲ ἀδολέσχης τοιοῦτός ἐστιν, [2] οἷος, ὃν μὴ γινώσκει, τούτῳ παρακαθεζόμενος πλησίον πρῶτον μὲν τῆς αὑτοῦ γυναικὸς εἰπεῖν ἐγκώμιον· εἶτα ὃ τῆς νυκτὸς εἶδεν ἐνύπνιον, τοῦτο διηγήσασθαι· εἶθ’ ὧν εἶχεν ἐπὶ τῷ δείπνῳ, τὰ καθ’ ἕκαστα διεξελθεῖν. [3] εἶτα δὴ προχωροῦντος τοῦ πράγματος λέγειν, ὡς πολὺ πονηρότεροί εἰσιν οἱ νῦν ἄνθρωποι τῶν ἀρχαίων, καὶ ὡς ἄξιοι γεγόνασιν οἱ πυροὶ ἐν τῇ ἀγορᾷ, καὶ ὡς πολλοὶ ἐπιδημοῦσι ξένοι, καὶ τὴν θάλατταν ἐκ Διονυσίων πλόϊμον εἶναι, καὶ εἰ ποιήσειεν ὁ Ζεὺς ὕδωρ πλεῖον, τὰ ἐν τῇ γῇ βελτίω ἔσεσθαι, καὶ ὃ ἀγρὸν εἰς νέωτα γεωργήσει, καὶ ὡς χαλεπόν ἐστι τὸ ζῆν, καὶ ὡς Δάμιππος μυστηρίοις μεγίστην δᾷδα ἔστησεν, καὶ πόσοι εἰσὶ κίονες τοῦ Ὠιδείου, καὶ Χθὲς ἤμεσα, καὶ Τίς ἐστιν ἡμέρα τήμερον; [4] κἂν ὑπομένῃ τις αὐτόν, μὴ ἀφίστασθαι, [καὶ] ὡς Βοηδρομιῶνος μέν ἐστι τὰ μυστήρια, Πυανοψιῶνος δὲ τἀπατούρια, Ποσιδεῶνος δὲ [τὰ] κατ’ ἀγροὺς Διονύσια. [5] [Παρασείσαντα δὴ δεῖ τοὺς τοιούτους τῶν ἀνθρώπων καὶ διαράμενον ἀπαλλάττεσθαι, ὅστις ἀπύρευτος βούλεται εἶναι· ἔργον γὰρ συναρκεῖσθαι τοῖς μήτε σχολὴν μήτε σπουδὴν διαγινώσκουσιν.]

 

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De la charlatanería.

La charlatanería es una propensión a hablar mucho y fuera de propósito. El charlatán es un individuo capaz de sentarse al lado de alguien a quien no conoce y, para empezar, le hace el canto de su propia esposa; luego, le cuenta lo que ha soñado la noche anterior; después, describe con todo lujo de detalles lo que tuvo para cenar. A continuación, pasando de un tema a otro, afirma que los hombres de hoy son mucho peores que los de antaño, y que el trigo en el mercado está a muy buen precio, y que hay una gran afluencia de extranjeros, y que a partir de las Dionisias el mar es de nuevo navegable, y que si Zeus mandara más lluvia, mejoraría la situación del campo, y lo que cultivará en su tierra el año próximo, y que la vida está difícil, y que Damipo ha consagrado una antorcha grandísima en los Misterios, y cuántas son las columnas del Odeón, y “Ayer vomité” y “¿Qué día es hoy?”. Si se le aguanta, él no ceja: “en el mes de Boedromión se celebran los Misterios; en el de Pianepsión, las Apaturias, y en el de Posideón, las Dionisias rurales”.

[Es preciso huir a todo meter de tales individuos, si se quiere evitar una calentura. Pues resulta trabajoso pararle los pies a los que no distinguen entre la actividad y el ocio].

locuacidad1

ΛΑΛΙΑΣ Ζ’

Ἡ δὲ λαλιά, εἴ τις αὐτὴν ὁρίζεσθαι βούλοιτο, εἶναι ἂν δόξειεν ἀκρασία τοῦ λόγου, ὁ δὲ λάλος τοιοῦτός τις, [2] οἷος τῷ ἐντυγχάνοντι εἰπεῖν, ἂν ὁτιοῦν πρὸς αὐτὸν φθέγξηται, ὅτι οὐθὲν λέγει καὶ ὅτι αὐτὸς πάντα οἶδεν καὶ, ἂν ἀκούῃ αὐτοῦ, μαθήσεται· καὶ μεταξὺ δὲ ἀποκρινομένῳ ἐπιβάλλειν εἴπας· Σὺ μὴ ἐπιλάθῃ, ὃ μέλλεις λέγειν, καὶ Εὖ γε, ὅτι με ὑπέμνησας, καὶ Τὸ λαλεῖν ὡς χρήσιμόν που, καὶ Ὃ παρέλιπον, καὶ Ταχύ γε συνῆκας τὸ πρᾶγμα, καὶ Πάλαι σε παρετήρουν, εἰ ἐπὶ τὸ αὐτὸ ἐμοὶ κατενεχθήσῃ· καὶ ἑτέρας ἀρχὰς τοιαύτας πορίσασθαι, ὥστε μηδὲ ἀναπνεῦσαι τὸν ἐντυγχάνοντα. [3] καὶ ὅταν γε τοὺς καθ’ ἕνα ἀπογυμνώσῃ, δεινὸς καὶ ἐπὶ τοὺς ἀθρόους [καὶ] συνεστηκότας πορευθῆναι καὶ φυγεῖν ποιῆσαι μεταξὺ χρηματίζοντας. [4] καὶ εἰς τὰ διδασκαλεῖα δὲ καὶ εἰς τὰς παλαίστρας εἰσιὼν κωλύειν τοὺς παῖδας προμανθάνειν· τοσαῦτα καὶ προσλαλεῖν τοῖς παιδοτρίβαις καὶ διδασκάλοις. [5] καὶ τοὺς ἀπιέναι φάσκοντας δεινὸς προπέμψαι καὶ ἀποκαταστῆσαι εἰς τὴν οἰκίαν. [6] καὶ πυθόμενος [τὰ ἀπὸ] τῆς ἐκκλησίας ἀπαγγέλλειν, προσδιηγήσασθαι δὲ καὶ τὴν ἐπ’ Ἀριστοφῶντος τότε γενομένην τῶν ῥητόρων μάχην [καὶ τὴν Λακεδαιμονίοις ὑπὸ Λυσάνδρου], καὶ οὕς ποτε λόγους αὐτὸς εἴπας εὐδοκίμησεν ἐν τῷ δήμῳ, καὶ κατὰ τῶν πληθῶν γε ἅμα διηγούμενος κατηγορίαν παρεμβαλεῖν, ὥστε τοὺς ἀκούοντας ἤτοι ἐπιλαθέσθαι ἢ νυστάξαι ἢ μεταξὺ καταλιπόντας ἀπαλλάττεσθαι. [7] καὶ συνδικάζων δὲ κωλῦσαι κρῖναι καὶ συνθεωρῶν θεάσασθαι καὶ συνδειπνῶν φαγεῖν λέγων, ὅτι χαλεπὸν τῷ λάλῳ ἐστὶ σιωπᾶν, καὶ ὡς ἐν ὑγρῷ ἐστιν ἡ γλῶττα, καὶ ὅτι οὐκ ἂν σιωπήσειεν, οὐδ’ εἰ τῶν χελιδόνων δόξειεν εἶναι λαλίστερος. [8] καὶ σκωπτόμενος ὑπομεῖναι καὶ ὑπὸ τῶν αὑτοῦ παιδίων, ὅταν αὐτὸν ἤδη καθεύδειν βουλόμενα κελεύῃ λέγειν· Τάτα, λαλεῖν τι ἡμῖν, ὅπως ἂν ἡμᾶς ὕπνος λάβῃ.

 

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De la locuacidad

La locuacidad, si alguien quisiera definirla, parecería ser una incontinencia de palabra. El locuaz es un individuo de estas características: ante cualquier cosa que le haya dicho la persona con quien se ha encontrado, él replicará que no es así, que está muy bien informado y que, si le presta atención, le pondrá al corriente del asunto. Mientras que aquél le contesta, él le interrumpe diciendo: “No te vayas a olvidar de lo que quieres contar”, y “Haces bien en recordármelo”, y “¡Qué interesante es cambiar impresiones!”, y “Algo que pasé por alto”, y “Has captado al vuelo el asunto” y “Desde hace un rato yo estaba esperando para ver si llegabas a la misma conclusión”, y le gratifica con otras salidas como éstas, de forma que el interlocutor no tiene tiempo ni de respirar. Después que ha dejado fuera de juego a todos, uno por uno, aún tiene arrestos para acercarse a los que forman una tertulia y provoca que salgan huyendo, aunque estuvieran hablando de sus negocios. Asimismo, cuando entra en las escuelas y palestras, impide que los alumnos continúen sus tareas, hasta tal punto distrae la atención de los que dirigen los entrenamientos gimnásticos y de los maestros. A los que le dicen que se van, él es capaz de seguirlos y de acompañarles hasta la puerta de sus casas.

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Cuando está al corriente, informa de los asuntos de la asamblea y, además, pasa a contar el enfrentamiento verbal entre oradores que tuvo lugar hace ya tiempo, durante el arcontado de Aristofonte, y los discursos que él mismo llegó a pronunciar ante sus conciudadanos con gran éxito. Al tiempo que sigue con su relato, lanza invectivas contra la multitud, de manera que sus oyentes pierden el hilo, cabecean o se marchan, dejándole con la palabra en la boca. Impide con su verborrea que se desarrolle el juicio, cuando forma parte de un jurado, que se contemple el espectáculo en el teatro y que se coma a gusto en una cena. Asegura que para un hablador es un tormento permanecer callado, que la lengua está en su elemento y que, aunque corriera el riesgo de parecer más charlatán que las golondrinas, no podría estar en silencio. Incluso soporta las burlas de sus propios hijos, los cuales, cuando quieren dormirse, le suplican que les hable: “Papá, cuéntanos algo para que nos entre sueño”.

Notas:

Aristofonte: Se refiere al proceso de la Corona que se celebró en el año 330 a. C. y que tuvo como protagonistas a Esquines y Demóstenes.

τῶν χελιδόνων δόξειεν εἶναι λαλίστερος (parecer más charlatán que las golondrinas): frase proverbial que, con diversas variantes, aparece en otros autores.

Y con estas dos magníficas descripciones de Teofrasto finalizamos nuestra breve serie sobre la locuacidad de nuestros compatriotas. Recuerden: tenemos una boca y dos orejas y el Sumo Hacedor no dejó nada al azar. Alguna razón hay para ello.

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Hero and Leander (1829), óleo sobre lienzo de 77 x 95 cm., de William Etty. Colección privada

Prosiguiendo con nuestro caminar por el bello poema Hero y Leandro de Museo el Gramático arribamos ya a los versos 109-127:

Ὄφρα μὲν οὖν Λείανδρος ἐδίζετο λάθριον ὥρην,

φέγγος ἀναστείλασα κατήιεν εἰς δύσιν Ἠώς, 110

ἐκ περάτης δ’ ἀνέτελλε βαθύσκιος Ἕσπερος ἀστήρ.

αὐτὰρ ὁ θαρσαλέως μετεκίαθεν ἐγγύθι κούρης,

ὡς ἴδε κυανόπεπλον ἐπιθρῴσκουσαν ὀμίχλην.

ἠρέμα δὲ θλίβων ῥοδοειδέα δάκτυλα κούρης

βυσσόθεν ἐστενάχιζεν ἀθέσφατον. ἡ δὲ σιωπῇ 115

οἷά τε χωομένη ῥοδέην ἐξέσπασε χεῖρα.

ὡς δ’ ἐρατῆς ἐνόησε χαλίφρονα νεύματα κούρης,

θαρσαλέῃ παλάμῃ πολυδαίδαλον εἷλκε χιτῶνα

ἔσχατα τιμήεντος ἄγων ἐπὶ κεύθεα νηοῦ.

ὀκναλέοις δὲ πόδεσσιν ἐφέσπετο παρθένος Ἡρώ, 120

οἷά περ οὐκ ἐθέλουσα, τόσην δ’ ἀνενείκατο φωνὴν

θηλυτέροις ἐπέεσσιν ἀπειλείουσα Λεάνδρῳ·

«Ξεῖνε, τί μαργαίνεις; τί με, δύσμορε, παρθένον ἕλκεις;

ἄλλην δεῦρο κέλευθον, ἐμὸν δ’ ἀπόλειπε χιτῶνα.

μῆνιν ἐμῶν ἀλέεινε πολυκτεάνων γενετήρων. 125

Κύπριδος οὐκ ἐπέοικε θεῆς ἱέρειαν ἀφάσσειν,

παρθενικῆς ἐπὶ λέκτρον ἀμήχανόν ἐστιν ἱκέσθαι.»

 

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Así pues, mientras Leandro buscaba una ocasión a escondidas, el Día ya había recogido su luz y declinaba a poniente, y del horizonte surgió Héspero, lucero hondamente sombrío. Mas él, nada más ver que las tinieblas de negro atuendo se cernían, con arrojo iba a un palmo detrás de la joven. Y con el ligero roce de sus rosados dedos de lo más hondo dejó escapar un suspiro indecible. Ella en silencio, fingiendo enojo, apartó su rosada mano. Mas él, así reparó en los signos de aturdimiento de la joven adorable, se atrevía a tirar de la artística túnica con su mano y hasta las más recónditas estancias del venerable templo la iba metiendo. Y con andar vacilante lo siguió la doncella Hero, como a disgusto, y así elevó su voz, mientras amenazaba con palabras de mujer a Leandro:

“Forastero, ¿qué locura es la tuya? ¿Cómo de mí, que soy doncella, tiras, infeliz? ¡Coge otro camino y suelta mi túnica! Ponte a recaudo de la cólera de mis muy ricos padres. No está bien que toques a una sacerdotisa de la diosa Cipris: que llegues al lecho de una doncella es misión imposible”.

 

  1. (Dejó escapar un suspiro indecible). Cf. las enseñanzas en materia erótica de Sátiro a Clitofonte en Aquiles Tacio, Leucipa y Clitofonte II, 4, 3:

Δεῖ δέ σε τὴν κόρην μὴ μέχρι τῶν ὀμμάτων μόνον πειρᾶν, ἀλλὰ καὶ ῥῆμα δριμύτερον εἰπεῖν. Τότε δὲ πρόσαγε τὴν δευτέραν μηχανήν. Θίγε χειρός, θλῖψον δάκτυλον, θλίβων στέναξον. Ἢν δὲ ταῦτά σου ποιοῦντος καρτερῇ καὶ προσίηται, σὸν ἔργον ἤδη δέσποινάν τε καλεῖν καὶ φιλῆσαι τράχηλον.’ ‘Πιθανῶς μὲν’ ἔφην ‘νὴ τὴν Ἀθηνᾶν, ἐς τὸ ἔργον παιδοτριβεῖς: δέδοικα δὲ μὴ ἄτολμος καὶ δειλὸς ἔρωτος ἀθλητὴς γένωμαι.’

“Y tú debes tantear a la muchacha no sólo con miradas, sino también pronunciando palabras más directas. Y en ese punto pasa al segundo expediente: tócale una mano, apriétale los dedos y suspira mientras lo haces. Si se deja hacer y no lo rechaza, ya es tarea tuya llamarla tu dueña y besar su cuello.” Y yo le respondí: “Muy convincente, ¡por Atena!, es tu método de entrenamiento para mi empresa, pero temo ser, por falta de audacia, un apocado atleta amoroso.”

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  1. (Así reparó en los signos de aturdimiento). Que no indican sino su pronto asentimiento ante los tanteos del enamorado, cf. Aquiles Tacio, Leucipa y Clitofonte I, 10, 4:

Γυναῖκας μὲν γὰρ εὐφραίνει καὶ τὰ ῥήματα: παρθένος δὲ τοὺς μὲν ἔξωθεν ἀκροβολισμοὺς τῶν ἐραστῶν εἰς πεῖραν φέρει καὶ ἄφνω συντίθεται τοῖς νεύμασιν: ἐὰν δὲ αἰτήσῃς τὸ ἔργον προσελθών, ἐκπλήξεις αὐτῆς τὰ ὦτα τῇ φωνῇ, καὶ ἐρυθριᾷ καὶ μισεῖ τὸ ῥῆμα καὶ λοιδορεῖσθαι δοκεῖ κἂν ὑποσχέσθαι θέλῃ τὴν χάριν, αἰσχύνεται: τότε γὰρ πάσχειν νομίζει τὸ ἔργον, ὅτε μᾶλλον τὴν πεῖραν ἐκ τῆς τῶν λόγων ἡδονῆς ἀκούει.

Las mujeres hallan placer también en el coloquio, y en cambio una doncella recibe las superficiales escaramuzas con que el enamorado la tantea, dando con los gestos su pronto asentimiento. Pero si al acercarte le solicitas el acto, asustarás sus oídos con tu voz, enrojecerá, odiará tus palabras y creerá que es ultrajada. Aunque desee concederte sus favores, está avergonzada, pues cree más bien sufrir el propio acto en el momento en que escucha lo que pretendes con sólo el placer que por tus palabras imagina.

La traducción de Aquiles Tacio es de Máximo Brioso Sánchez, en Gredos.

 

  1. (Se atrevió a tirar de la artística túnica con su mano). Una “táctica erótica” ya recomendada por Ovidio, Arte de amar I, 605 ss.

Insere te turbae, leviterque admotus eunti

velle latus digitis, et pede tange pedem.

Conloquii iam tempus adest; fuge rustice longe

hinc pudor; audentem Forsque Venusque iuvat.

Non tua sub nostras veniat facundia leges:

fac tantum cupias, sponte disertus eris.

Est tibi agendus amans, imitandaque vulnera verbis;

haec tibi quaeratur qualibet arte fides.

Nec credi labor est: sibi quaeque videtur amanda;

pessima sit, nulli non sua forma placet.

artedeamar2

Mézclate con el tropel y arrimándote dulcemente a ella cuando salga, pellízcala con los dedos en el costado y rózale el pie con tu pie. Ahora se te ofrece el momento de hablar. ¡Huye lejos de aquí, vergüenza pueblerina!: el Azar y Venus ayudan a los atrevidos. Dejemos tu elocuencia al margen de mis preceptos; procura tan sólo sentir deseo, y serás elocuente por iniciativa propia. Has de representar el papel del enamorado y debes fingir heridas con tus palabras; debes procurar por cualquier medio que ella te crea. No cuesta mucho convencer: todas se creen a sí mismas dignas de ser amadas; a ninguna, por muy fea que sea, le disgusta su propia estampa.

La traducción es de Vicente Cristóbal López, en Gredos.

  1. (Como a disgusto). Cf. de nuevo las indicaciones de Clinias en Leucipa y Clitofonte de Aquiles Tacio I, 10, 6:

Κἂν μὲν προσῇ τις συνθήκη τῆς πράξεως πολλάκις δὲ καὶ ἑκοῦσαι πρὸς τὸ ἔργον ἐρχόμεναι θέλουσι βιάζεσθαι δοκεῖν, ἵνα τῇ δόξῃ τῆς ἀνάγκης ἀποτρέπωνται τῆς αἰσχύνης τὸ ἑκούσιον. Μὴ τοίνυν ὀκνήσῃς, ἐὰν ἀνθισταμένην ἴδῃς, ἀλλ̓ ἐπιτήρει πῶς ἀνθίσταται: σοφίας γὰρ κἀνταῦθα δεῖ.

Aunque haya consentimiento para el acto, no obstante con frecuencia incluso yendo a él por propia voluntad, les gusta que parezca que se las logra por la fuerza, de manera que con la apariencia de haber sido forzadas se libren de su voluntaria falta de pudor. En fin, no vaciles por más que veas que se resiste: observa cómo se manifiesta tal resistencia, pues también en ese punto se requiere arte.

La traducción es de Máximo Brioso Sánchez, en Gredos.

HeroandLeanderSchatterfuerstin

Hero and Lenader de Schatterfuerstin, en Pinterest

MarteyVenusfrescodePompeya_MANNapoles

Marte y Venus, fresco pompeyano del siglo I d. C. Museo Arqueológico Nacional de Nápoles (Gabinete Secreto)

Continuando con nuestro pormenorizado análisis del poema Hero y Leandro de Museo el Gramático, de la manos de las magníficas notas de José Guillermo Montes Cala, en su edición de Gredos, llegamos ya a los versos 99-108:

 

θαρσαλέως δ’ ὑπ’ ἔρωτος ἀναιδείην ἀγαπάζων

ἠρέμα ποσσὶν ἔβαινε καὶ ἀντίος ἵστατο κούρης. 100

λοξὰ δ’ ὀπιπεύων δολερὰς ἐλέλιζεν ὀπωπὰς

νεύμασιν ἀφθόγγοισι παραπλάζων φρένα κούρης.

αὐτὴ δ’, ὡς συνέηκε πόθον δολόεντα Λεάνδρου,

χαῖρεν ἐπ’ ἀγλαΐῃσιν· ἐν ἡσυχίῃ δὲ καὶ αὐτὴ

πολλάκις ἱμερόεσσαν ἑὴν ἐπέκυψεν ὀπωπὴν 105

νεύμασι λαθριδίοισιν ἐπαγγέλλουσα Λεάνδρῳ

καὶ πάλιν ἀντέκλινεν. ὁ δ’ ἔνδοθι θυμὸν ἰάνθη,

ὅττι πόθον συνέηκε καὶ οὐκ ἀπεσείσατο κούρη.

 

Con arrojo abrazaba el descaro que le infundía amor y con un andar reposado se le ponía a la joven de frente.

La espiaba de través, al tiempo que le lanzaba arteras miradas, y con mudos meneos de cabeza trataba de inquietarle el ánimo a la joven. Ella, tan pronto comprendió la dolosa pasión de Leandro, se alegraba de su apostura, mas también con calma posó en él una y otra vez su cautivadora mirada para corresponder a Leandro con secretos meneos de cabeza, y de nuevo la apartaba. Él por dentro exultaba de gozo, porque la muchacha su pasión comprendió y no la rechazó.

 

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  1. (Con mudos meneos de cabeza…). El intercambio de miradas y los movimientos de cabeza en silencio forman parte del código secreto de señales entre enamorados: cf. por ejemplo, Ovidio, Amores I, 4, 17 ss.:

Ante veni, quam vir—nec quid, si veneris ante,

possit agi video; sed tamen ante veni.

Cum premet ille torum, vultu comes ipsa modesto

ibis, ut accumbas—clam mihi tange pedem!

Me specta nutusque meos vultumque loquacem;

excipe furtivas et refer ipsa notas.

Verba superciliis sine voce loquentia dicam;

verba leges digitis, verba notata mero.

Preséntate antes que tu marido; no sé lo que podremos hacer si vienes primero; sin embargo, ven antes. Cuando se recline en el lecho, acuéstate a su lado con aire modesto, y ocultamente roza mi pie. Mírame, observa mis gestos y lo que te dice mi rostro; recoge mis furtivas señas, y contéstalas de igual modo. Sin hablar, expresaré mis pensamientos con el gesto, y leerás palabras en mis movibles dedos y en las gotas de vino que vierta sobre la mesa.

II, 5, 16 ss.:

Ipse miser vidi, cum me dormire putares,

sobrius adposito crimina vestra mero.

Multa supercilio vidi vibrante loquentes;

nutibus in vestris pars bona vocis erat.

Non oculi tacuere tui, conscriptaque vino

mensa, nec in digitis littera nulla fuit.

Por desgracia, cuando me creías dormido, vi yo mismo tu traición, porque no había apurado el vino que me sirvieron. Vi cómo hablabais largamente con el fruncir del entrecejo; con vuestros gestos os entendíais a maravilla: tus ojos no supieron callar, trazaste con vino en la mesa lo que querías, y hasta tus dedos se convirtieron en letras.

ovidioamores

II, 7, 5 ss.:

Ergo sufficiam reus in nova crimina semper?

ut vincam, totiens dimicuisse piget.

Sive ego marmorei respexi summa theatri,

eligis e multis, unde dolere velis;

candida seu tacito vidit me femina vultu,

in vultu tacitas arguis esse notas

¿Conque he de ser a todas horas víctima de nuevas acusaciones? Estoy cansado de combatir tantas veces por la victoria. Si mis ojos se elevan a las últimas gradas del fastuoso teatro, escoges entre mil la mujer que justifique tu resentimiento. Si una cándida muchacha pone en mí silenciosa sus miradas, la acusas de entenderse secretamente conmigo por los gestos del rostro.

La traducción es de Germán Salinas, obtenida en Wikisource.

Sobre el lenguaje de los ojos en el flirteo amoroso, cf. también Antología Palatina XII 122, 4 (Meleagro):

ΜΕΛΕΑΓΡΟΥ

Ὦ Xάριτες, τὸν καλὸν ᾿Αρισταγόρην ἐσιδοῦσαι

ἀντίον εἰς τρυφερὰς ἠγκαλίσασθε χέρας,

οὕνεκα καὶ μορφὰ βάλλει φλόγα καὶ γλυκυμυθεῖ

καίρια καὶ σιγῶν ὄμμασι τερπνὰ λαλεῖ.

τηλόθι μοι πλάζοιτο. τί δὲ πλέον; ὡς γὰρ ᾿Ολύμπου

Ζεὺς νέον οἶδεν ὁ παῖς μακρὰ κεραυνοβολεῖν.

Al bello Aristágoras, Gracias, de frente mirasteis

Y vuestras tiernas manos abrazaron su cuerpo,

pues sus formas incendian y es dulce y discreta su labia

y, aunque calle, dicen ternezas sus ojos.

¡Que se aleje de mí! ¿por qué, si, cual Zeus del Olimpo,

sabe el mozo lanzar a lo lejos sus rayos?

Maquetaci—n Akal Cl‡sica

Este poema es, a su vez, imitación del 478 (XII, 121) de Riano:

ΡΙΑΝΟΥ

῏Η ῥά νύ τοι, Κλεόνικε, δι᾿ ἀτραπιτοῖο κιόντι

στεινῆς ἤντησαν ταὶ λιπαραὶ Xάριτες·

καί σε ποτὶ ῥοδέῃσιν ἐπηχύναντο χέρεσσιν,

κοῦρε, πεποίησαι δ᾿ ἡλίκος ἐσσὶ χάρις·

τηλόθι μοι μάλα χαῖρε

πυρὸς δ᾿ οὐκ ἀσφαλὲς ἆσσον

ἕρπειν αὐηρήν, ἆ φίλος, ἀνθέρικα.

Te salieron, Cleonico, al encuentro las Gracias brillantes

cuando recorrías un angosto sendero

y abrazáronte, mozo, sus manos rosadas, de modo

que eres ya una Gracia como lo son ellas.

Yo te saludo, mas lejos de mí; no es seguro

que el reseco asfódelo se acerque a la fogata.

La traducción es de Manuel Fernández-Galiano, en Gredos.

  1. (Y no la rechazó). Pues toda mujer gusta de tales pruebas de amor; cf., Aquiles Tacio, Leucipa y Clitofonte I, 9, 6:

Εἰ γὰρ τὰ ἄγρια τῶν θηρίων συνηθείᾳ τιθασεύεται, πολὺ μᾶλλον ταύτῃ μαλαχθείη καὶ γυνή. Ἔχει δέ τι πρὸς παρθένον ἐπαγωγὸν ἡλικιώτης ἐρῶν: τὸ δὲ ἐν ὥρᾳ τῆς ἀκμῆς ἐπεῖγον εἰς τὴν φύσιν καὶ τὸ συνειδὸς τοῦ φιλεῖσθαι τίκτει πολλάκις ἀντέρωτα. Θέλει γὰρ ἑκάστη τῶν παρθένων εἶναι καλὴ καὶ φιλουμένη χαίρει καὶ ἐπαινεῖ τῆς μαρτυρίας τὸν φιλοῦντα: κἂν μὴ φιλήσῃ τις αὐτήν, [7] οὔπω πεπίστευκεν εἶναι καλή.

IdilioAdolphe-William-Bouguereau

Idilio (1850), óleo sobre lienzo de 60 x 74 cm., de William Adolphe Bouguereau. Colección Privada

Si a las bestias salvajes se las domestica a fuerza de trato, mucho más podrá ablandarse de ese modo una mujer. Y el que su enamorado sea de su edad es un reclamo para una joven, en tanto que el arrebato que en la naturaleza introduce la edad juvenil y la conciencia de ser amada crean con frecuencia una respuesta amorosa, dado que toda muchacha desea ser bella y disfruta de ser amada y ve con buenos ojos que con amor se lo testimonien, mientras que si no la aman no termina de creerse que es hermosa.

La traducción es de Máximo Brioso Sánchez, en Gredos.

O también en Aristéneto Cartas Eróticas I, 11 (Filóstrato a Evágoras), 29 ss.:

αὐταὶ γὰρ ἑαυτὰς αἱ γυναῖκες τότε δὴ κρίνουσιν εἶναι καλάς, ὅταν ἰδών τις ἐπαινέσῃ, ὅταν ἐρασθείη θαυμάσας.

Pues las propias mujeres juzgan que ciertamente son hermosas entonces, cuando alguien tras verlas las alaba, cuando, tras admirarlas, las empieza a amar.

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