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Archive for the ‘Música’ Category

fulgencio-mythologiarum

Iniciamos en el anterior capítulo de esta serie sobre el poema Hero y Leandro, de Museo el Gramático, un breve repaso a las fuentes grecolatinas citadas por María Jesús Franco Durán (Universidad de Salzburgo, Austria) en su trabajo El mito de Hero y Leandro: algunas fuentes grecolatinas y supervivencia en el Siglo de Oro español.

Habíamos hablado de Marcial, Ovidio, Virgilio y Estacio. Y ahora proseguimos con las aportadas en el citado trabajo. Nosotros aportamos texto y traducción de las obras citadas.

En Fulgencio (Mitologiarum, Libro III, IV) también Leandro nada en la noche hasta que se muere a causa de la lámpara apagada por el viento.

Amor cum periculo saepe concordat et dum ad illud solum notat quod diligit, numquam uidet quod expedit. Eros enim Graece amor dicitur, Leandrum uero dici uoluerunt quasi lisinandron, id est solutionem uirorum; solutio enim uiri amorem parturit. Sed natat nocte, id est: in obscuro temptat pericula. Ero quoque in amoris similitudine fingitur. Lucernam fert; et quid aliud amor nisi et flammam ferat et desideranti periculosam uiam ostendat. Cito tamen extinguitur, quia iuuenilis amor non diu perdurat. Denique nudus natat illa uidelicet causa, quod suos affectatores amor et nudare nouerit et periculis sicut in mari iactare. Nam et extincta lucerna utrisque mors est procurata maritima, hoc in euidenti significans quod in utroque sexu uapore aetatis extincto libido commoritur. In mari uero mortui feruntur uelut in humorem frigidae senectutis; omne enim caloratae iuuentutis igniculum torpidae ueternositatis algescit in senio.

El amor es a menudo cercano al peligro; y cuando tiene ojos sólo para aquello que ama, nunca ve lo que es conveniente. En griego Eros es la palabra para amor, mientras que Leandro se ha querido traducir como “lisiandron”, esto es, la perdición o disolución de los hombres: la perdición produce amor en un hombre. Pero (Leandro) nada de noche, es decir, arrostra el peligro en la oscuridad. Hero, también, es representada en la semejanza del amor. Lleva un candil, y ¿qué otra cosa es el amor, sino que lleve una antorcha e ilumine a su amado el peligroso camino? Pero pronto se extingue, porque el amor juvenil no dura mucho tiempo. Finalmente, (Leandro) nada desnudo ciertamente por esta causa, porque el amor puede desnudar a sus seguidores y arrojarlos al peligro como en el mar. Pues para ambos la muerte en el mar se produce por la extinción de la luz, y esto claramente significa que para cualquier sexo el deseo muere con la extinción del ardor de la juventud. Ciertamente, los muertos son llevados en el mar como en la humedad de la fría vejez: pues toda chispa de la juventud ardiente se enfría en el declive del entumecido letargo.

 

mitografosgriegos

En Mythographus Vaticanus 1, 28 y II, 262 se alude a las dos ciudades separadas por el mar, Sesto y Abido, el enamoramiento de los jóvenes en la fiesta y el trayecto de Hero durante la noche dirigido por la lámpara que un día se apaga. Leandro llega muerto a la costa y Hero se suicida precipitándose en el mar. En todas las fuentes grecolatinas tratadas en este trabajo hay una mención expresa al trayecto de Leandro desde Abido a Sesto. Este recorrido es real y posible. Lord Byron atravesó a nado el Helesponto en 1810.

I, 28: Historia Leandri et Herus.

[1] Sestios et Abidon urbes uicinae erant et interfluentis maris arto diuisae; una earum celebris extitit per Leandrum, pulcherrimum iuuenem, altera per [C]heron pulcherrimam mulierem. [2] Quibus absentibus amor imis concaluit mentibus; iuuenis autem impatiens ignis omni modo quaerebat premendae uirginis copiam, sed nullo ad Heron terra[m] aditu inuento, simul calore et audacia impulsus, se ponto tradidit sicque natando singulas noctes puellam adiit, oblato ex aduerso turris lumine puellae studio, quo nocturnum iter ad eam dirigere posset. [3] Quadam uero nocte cum acrius solito imminens uentus faculam extingueret, errando et inscius quo cursum teneret nando interiit. [4] Cuius corpus dum postero die eiectum <in> litore fluctibus Hero uidisset, dolore instincta culmi[mi]ne cecidit. [5] Sic cum quo sortita fuit partem mundanae uoluptatis, cum eo et pertulit damnum mortiferae acerbitatis.

Sesto y Abido eran ciudades vecinas y separadas por un estrecho del mar que entre ellas fluía; una de ellas fue célebre a causa de Leandro, joven bellísimo, la otra por Hero, mujer de gran belleza. Cuando estaban separados, el amor ardía en lo más interno de sus almas; el joven, ciertamente impaciente de pasión buscaba de cualquier modo oportunidad de estar ceca de la doncella, pero no hallando ningún acceso por tierra hacia Hero, impulsado a un tiempo por el ardor y la audacia, se lanzó al mar y así nadando todas las noches llegaba hasta la muchacha, con la ayuda de un candil que el afán de la muchacha mostraba desde la torre al otro lado del estrecho, para que pudiera dirigir su nocturno camino hacia ella. Pero cierta noche, cuando un repentino viento más fuerte de lo acostumbrado extinguió la antorcha, (Leandro) desoriéntandose y sin saber hacia dónde dirigir su carrera a nado, murió. Cuando, al día siguiente, Hero vió su cuerpo arrojado por las olas a la playa, herida de dolor se lanzó desde un acantilado. De este modo, con aquél con quien compartió el deseo mundano, con ése también soportó el daño de la mortífera amargura.

 

moyaquevedo

Francisca Moya del Baño, en su trabajo final de licenciatura de 1965, El tema de Hero y Leandro en la literatura española, incicia así el apartado Historia del tema:

El poema de Hero y Leandro, citado por el bizantino Tzetzes en el siglo XII, es olvidado en la Edad Media y empieza a influir en la Moderna a finales del XV y en el XVI, dice M. Pelayo. No obstante, las Heroidas no habían dejado de leerse.

Es un hecho, pues, la extensión en el tiempo de estos amores y su éxito continuado en las más diversas épocas; suele presentar bastantes variantes, pero lo central pemanece.

Dice Menéndez Pelayo: “El tema poético tratado por las literaturas clásicas se encuentra con gran riqueza de formas en la poesía popular, sin que todas ellas puedan ser explicadas por imitación literaria. En la India existe una leyenda semejante y en el Penjab se enseña el sepulcro de dos amantes, cuya muerte fue igual a la de Hero y Leandro; pero no puede afirmarse si la leyenda procedía de Grecia, como otras tantas que de allí llegaron después de la expedición de Alejandro, o si es una antigua fábula aria que tuviese dos diversas manifestaciones en pueblos procedentes del mismo tronco. La primera versión completa que conocemos es el breve y lindo poema de Museo» Menéndez Pelayo plantea el problema siguiente: el bellísimo tema ¿pertenece al folklore universal, o a las literaturas clásicas, de donde por oscuras derivaciones pasó a los cantos populares? Podríamos añadir otra posibilidad cuestionable: ¿Pertenece a la literatura oriental?

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Marcelino Menéndez Pelayo (1856-1912). Foto del Centro de Documentación de la Imagen de Santander

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Hero se lamenta por Leandro muerto (ca. 1635-1637), óleo sobre lienzo de 155 x 215 cm., de Jan van den Hoecke. Kunsthistorisches Museum de Viena. Gemäldegallerie, Sala XII

Finalizado el repaso del poema Hero y Leandro de Museo el Gramático, vamos a dar unas pinceladas sobre el influjo de dicha obrita en la literatura española. Nos ayudarán, en esta ocasión, tres autores y trabajos: Carlos García Gual en el prólogo a la edición de José Guillermo Montes Cala, en Gredos; María Jesús Franco Durán (Universidad de Salzburgo, Austria) en El mito de Hero y Leandro: algunas fuentes grecolatinas y supervivencia en el Siglo de Oro español, y Francisca Moya del Baño en El tema de Hero y Leandro en la literatura española (publicaciones de la Universidad de Murcia, 1966).

Aunque sobradamente lo hemos reflejado con las notas de Montes Cala, veamos qué nos dice María Jesús Franco Durán (Universidad de Salzburgo, Austria) en su trabajo el-mito-de-hero-y-leandro-franco-duran sobre las fuentes grecolatinas del mito de Hero y Leandro (nosotros aportamos texto y traducción de las obras citadas):

Como ya se apuntó anteriormente, el poema de Museo es el que nos presenta la visión más completa del mito. Pero algunos poetas latinos nos muestran que ya conocían la leyenda. El primer testimonio escrito lo encontramos en Virgilio (Geórgicas III 258- 263). Es una alusión muy breve que nos presenta a Leandro nadando en la noche ciega, aunque no hay una referencia directa a su nombre.

Es el fragmento con el que acaban las notas de Montes Cala:

quid iuuenis, magnum cui uersat in ossibus ignem

durus amor? nempe abruptis turbata procellis

nocte natat caeca serus freta, quem super ingens

porta tonat caeli, et scopulis inlisa reclamant

aequora; nec miseri possunt reuocare parentes,

nec moritura super crudeli funere uirgo.

¿Qué pensar de aquel joven, a quien el irrefrenable amor mete en sus huesos violento fuego? En efecto, durante la ciega noche, cruza tardío a nado los mares agitados por la tempestad desencadenada; sobre su cabeza truena la inmensa puerta del cielo, y las olas, estrellándose contra las rocas, lo llaman hacia atrás; pero ni las desgracias de sus padres, ni la joven que, si él muere, morirá también con cruel muerte, lo pueden detener.

La traducción es de Tomás de la Ascensión Recio García, en Gredos.

 

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También tenemos alusiones muy breves en Ovidio (Amores II XVI, 30-31). Aquí el amante de Hero -innominado también- atraviesa a nado el mar.

saepe petens Hero iuvenis transnaverat undas;

tum quoque transnasset, sed via caeca fuit.

Muchas veces, en pos de Hero, su amante había atravesado las olas nadando; también entonces las hubiera atravesado, pero ninguna luz lo alumbró en su travesía.

Traducción de Vicente Cristóbal López, en Gredos.

En Arte de Amar (II 249-250), Leandro pasa el Helesponto a nado para mostrarle (a Hero) sus sentimientos.

saepe tua poteras, Leandre, carere puella:

transnabas, animum nosset ut illa tuum.

Muchas veces, Leandro, habías podido estar lejos de tu muchacha, pero nadabas para que conociera tu interés por ella.

(Traducción de Vicente Cristóbal López, en Gredos)

 

En Tristes (III, X, 40-41)

Si tibi tale fretum quondam, Leandre, fuisset,

non foret angustae mors tua crimen aquae.

Si tú, Leandro, hubieras tenido en otro tiempo un estrecho así, tu muerte no sería el crimen de un brazo de mar.

(Traducción de José González Vázquez, en Gredos)

e Ibis (verso 590) aparece también Leandro nadando.

Siqua per alternos pulsabitur unda lacertos,

omnis Abydena sit tibi peior aqua.

Que si algún mar tienes que golpear con un brazo después del otro, sean todas las aguas para ti peores que las de Abido.

Traducción de Ana Pérez Vega, en Gredos.

 

heroinasibis

En las Heroidas (cartas XVIII y XIX) Ovidio nos amplía la información sobre el mito. En la carta XVIII, Leandro le escribe a Hero explicándole que hace ya varios días las aguas no le son propicias y que el mar está demasiado furioso. Pero si continúan los vientos adversos va a dirigirse a Sesto a pesar de las olas enemigas y aunque la audacia le cause la muerte. La carta XIX se la dirige Hero a Leandro que le pregunta impaciente por las causas que retrasan su viaje.

Aparece aquí un personaje contradictorio que, si bien se da cuenta de lo peligroso del trayecto, quiere que su amante atraviese el camino a pesar del mal tiempo y de la furia de las aguas.

En las últimas líneas aparece el funesto presagio: Hero ha visto, en forma de sueño, a un delfín que llega muerto a la playa. Es el símbolo de Leandro sin vida suspendido en la superficie del mar.

Estacio (Thebais – Tebaida – VI 542-547) también nos presenta a un Leandro cansado de nadar dentro de un mar alborotado y a una Hero que está esperándole.

Phrixei natat hic contemptor ephebus

aequoris et picta tralucet caerulus unda;

in latus ire manu mutaturusque uidetur

bracchia, nec siccum speres in stamine crinem;

contra autem frustra sedet anxia turre suprema

Sestias in speculis, moritur prope conscius ignis.

aquí nada el despreciador muchacho en las aguas de Frixo y brilla su cuerpo azul marino en la pintada ola; se puede ver su mano ir a su costado y sus brazos a punto de dar la brazada, y no esperes ver en la urdimbre sus cabellos secos; en cambio en la otra parte se sienta, ansiosa por verlo, en lo alto de su torre la muchacha de Sesto; cerca de ella el cómplice candil se apaga.

tebaidaestacio

Juan de Arjona, allá por el 1600, tradujo los 9.456 hexámetros de Estacio al castellano en 2.781 octavas reales, o, lo que es lo mismo, en 22.248 versos. En concreto, esta es su traducción de los versos de Estacio:

Y, entre las fieras ondas del estrecho, nadando el mozo con osado pecho. Entre el agua pintada, transparente, el cuerpo se parece, fatigado. Fuera de ella se ve la altiva frente con el cabello al parecer mojado; el mar, alborotado de repente, y el un brazo y el otro ya cansado, procurando con una y otra mano las olas apartar del mar insano. Está, del hondo estrecho a la ribera, la alta torre, y en ella fatigada Hero, que al triste amante en vano espera, de la congoja y del temor helada. Ya pierde la esperanza y desespera, que la lumbre, mil veces apagada del enemigo viento, parecía que su desdicha y su dolor sabía.

 

Marcial (Libro de los Espectáculos 25, 25b y Epigramas, Libro XIV, 181) hace referencia a Leandro nadando en la noche.

XXV

Quod nocturna tibi, Leandre, pepercerit unda

desine mirari: Caesaris unda fuit.

XXV

Una ola compasiva

No te admires, Leandro, de que la ola de anoche haya tenido consideración contigo: era una ola del césar.

XXVb

Cum peteret dulces audax Leandros amores

et fessus tumidis iam premeretur aquis,

sic miser instantes adfatus dicitur undas:

Parcite dum propero, mergite cum redeo.’

XXV b

Leandro sobre las olas

Dirigiéndose el audaz Leandro hacia sus dulces amores y, cansado, viéndose apurado por lo encrespado de las aguas, se dice que el desgraciado dirigió esta súplica a las amenazantes olas: “Perdonadme cuando tengo prisa por llegar, sumergidme cuando vuelva”.

CLXXXI Leandros marmoreus

Clamabat tumidis audax Leandros in undis:

“Mergite me, fluctus, cum rediturus ero.”

CLXXXI Leandro en mármol

Clamaba entre las olas encrespadas el audaz Leandro: “sumergidme, olas, cuando venga de regreso.

Traducción de José Guillén, en Institución “Fernando el Católico” (CSIC), Zaragoza, 2004.

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José Guillermo Montes Cala (izquierda) junto al poeta Rafael Argullol, que habló sobre Presencias Literarias en la UCA el 20-10-2011. El primero falleció prematuramente el 4-09-2014 a los 54 años

Llegamos, por fin, al último bloque de versos del poema Hero y Leandro, de Museo el Gramático, que hemos repasado con la inestimable ayuda de las notas y traducción de José Guillermo Montes Cala, en Gredos.

 

ἤλυθε δ’ ἠριγένεια καὶ οὐκ ἴδε νυμφίον Ἡρώ. 335

πάντοθι δ’ ὄμμα τίταινεν ἐς εὐρέα νῶτα θαλάσσης,

εἴ που ἐσαθρήσειεν ἀλωόμενον παρακοίτην

λύχνου σβεννυμένοιο. παρὰ κρηπῖδα δὲ πύργου

δρυπτόμενον σπιλάδεσσιν ὅτ’ ἔδρακε νεκρὸν ἀκοίτην,

δαιδαλέον ῥήξασα περὶ στήθεσσι χιτῶνα 340

ῥοιζηδὸν προκάρηνος ἀπ’ ἠλιβάτου πέσε πύργου.

κὰδ δ’ Ἡρὼ τέθνηκε σὺν ὀλλυμένῳ παρακοίτῃ.

ἀλλήλων δ’ ἀπόναντο καὶ ἐν πυμάτῳ περ ὀλέθρῳ.

 

Y llegó la Mañana y Hero no vio a su marido. A todas partes dirigía su mirada sobre la ancha superficie de la mar, por si en parte alguna avistaba, a la deriva, a su esposo, por haberse apagado el candil. Mas cuando, al pie de la torre, vio el cadáver de su esposo que los escollos habían magullado, rasgóse el artístico manto sobre sus pechos y con ímpetu de cabeza se arrojó de la escarpada torre. Y Hero encuentra la muerte junto a su marido muerto, y hasta en el mismo trance postrero de su mutua compañía gozaron.

 1. (δρυπτόμενον σπιλάδεσσιν = Que los escollos habían magullado = 339). Ya en Ovidio, Heroidas XVIII, 197 ss, Leandro, al pensar en su muerte, manifiesta su deseo de que el puerto de Sesto acoja sus náufragos miembros.

Aut mihi continget felix audacia salvo

aut mors solliciti finis amoris erit.

optabo tamen ut partis expellar in illas

et teneant portus naufraga membra tuos.

flebis enim tactuque meum dignabere corpus

et ‘mortis,’ dices, ‘huic ego causa fui!’

scilicet interitus offenderis omine nostri,

litteraque invisa est hac mea parte tibi.

desino; parce queri.

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O tengo suerte en la osadía y sigo vivo, o la muerte será el fin de mi angustiado amor. Querrá de todas formas que el mar me eche por esa parte y que tu puerto recoja mi cuerpo naufragado. Porque me llorarás y regalarás mi cadáver con tus caricias y dirás: De su muerte yo he sido la culpable. ¿No es verdad que te hace daño el presagio de mi muerte, y que esta parte de mi carta te resulta odiosa? Ya lo dejo, no te quejes más.

Traducción de Ana Pérez Vega, en Gredos.

2. (δαιδαλέον ῥήξασα … χιτῶνα = Rasgóse el artístico manto = 340). La reacción de Hero se asemeja a la de Alción en Ovidio, Metamorfosis XI, 725.

Aquí del 719 al 730:

Qui foret, ignorans, quia naufragus, omine mota est

et, tamquam ignoto lacrimam daret, ‘heu! miser,’ inquit

“quisquis es, et siqua est coniunx tibi!” fluctibus actum

fit propius corpus: quod quo magis illa tuetur,

hoc minus et minus est mentis, vae! iamque propinquae

admotum terrae, iam quod cognoscere posset,

cernit: erat coniunx! “ille est!” exclamat et una

ora, comas, vestem lacerat tendensque trementes

ad Ceyca manus “sic, o carissime coniunx,

sic ad me, miserande, redis?” ait. adiacet undis

facta manu moles, quae primas aequoris iras

frangit et incursus quae praedelassat aquarum.

De quién fuera ignorante ella, porque náufrago, del presagio conmovida quedó,

y como a un desconocido que su lágrima ofreciera: «Ay, desgraciado», dice,

«quien quiera que eres, y si alguna mujer tienes». Por el oleaje llevado

se hace más cercano el cuerpo. El cual, mientras más ella lo escruta,

por ello menos cada vez de su mente es dueña, y ya a la vecina

tierra allegado, ya cual conocerlo pudiera,

lo distingue: era su esposo. «Él es», grita, y a una,

cara, pelo y vestido lacera, y tendiendo temblorosas

a Ceix sus manos: «¿Así, oh queridísimo esposo,

así a mí, triste, regresas?», dice. Adyacente hay a las olas,

hecha a mano, una mole que del mar las primeras iras

rompe, junto a las embestidas que ella previamente fatiga de las aguas

La traducción es de Ana Pérez Vega, en Wikisource.

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3. (τέθνηκε σὺν ὀλλυμένῳ παρακοίτῃ = Encuentra la muerte junto a a su marido muerto = 342). La muerte de Hero nos recuerda en sus pormenores a la de Enone en Licofrón, Alejandra, 65 ss. También Enone se suicidirá arrojándose de lo alto de la muralla sobre el cadáver de Paris, su marido.

αὐτὴ δὲ φαρμακουργός, οὐκ ἰάσιμον

ἕλκος δρακοῦσα τοῦ ξυνευνέτου λυγρὸν

Γιγαντοραίστοις ἄρδισιν τετρωμένου

πρὸς ἀνθοπλίτου, ξυνὸν ὀγχήσει μόρον,

Πύργων ἀπ᾽ ἄκρων πρὸς νεόδμητον νέκυν

ῥοιζηδὸν ἐκβράσασα κύμβαχον δέμας:

πόθῳ δὲ τοῦ θανόντος ἠγκιστρωμένη,

ψυχὴν περὶ σπαίροντι φυσήσει νεκρῷ.

y, aunque sabia en remedios, al ver que no curable

será la grave herida que en singular encuentro

le hicieron las saetas que a Gigantes mataran,

una suerte común decidirá arrostrar,

sobre el recién caido de cabeza con ímpetu

lanzárase de lo alto de la muralla y su alma

exhalara, ante el cuerpo palpitante, de amor

subyugada hacia aquel cuya muerte esté viendo.

 

La traducción es de Manuel y Emilio Fernández Galiano, en Gredos.

Sobre el suicidio de Hero por amor, cf. también Virgilio, Geórgicas III, 263.

Aquí 258 a 263:

Quid iuuenis, magnum cui uersat in ossibus ignem

durus amor? nempe abruptis turbata procellis

nocte natat caeca serus freta, quem super ingens

porta tonat caeli, et scopulis inlisa reclamant

aequora; nec miseri possunt reuocare parentes,

nec moritura super crudeli funere uirgo.

¿Qué pensar de aquel joven, a quien el irrefrenable amor mete en sus huesos violento fuego? En efecto, durante la ciega noche, cruza tardío a nado los mares agitados por la tempestas desencadenada; sobre su cabeza truena la inmensa puerta del cielo, y las olas, estrellándose contra las rocas, lo llaman hacia atrás; pero ni las desgracias de sus padres, ni la joven que, si él muere, morirá también con cruel muerte, lo pueden detener.

La traducción es de Tomás de la Ascensión Recio García, en Gredos.

bucolicasgeorgicasgredos

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museo-gredos

Ofrecíamos en el anterior capítulo de esta serie los versos 323 a 332 del poema Hero y Leandro de Museo y la nota al verso 325 a cargo de José Guillermo Montes Cala, en su edición de Gredos. Pues bien, seguimos con notas a versos de aquel bloque.

1. (καὶ σθένος ἦν ἀνόνητον ἀκοιμήτων παλαμάων = y de sus paralizadas manos no podía sacar fuerzas para tomar impulso = 326)

A Odiseo también le flaquearon las fuerzas en medio de las aguas, cf. Odisea V, 406, 416.

406:

καὶ τότ’ Ὀδυσσῆος λύτο γούνατα καὶ φίλον ἦτορ,

Entonces desmayaron las rodillas y el corazón de Odiseo

415-416:

μή πώς μ’ ἐκβαίνοντα βάλῃ λίθακι ποτὶ πέτρῃ

κῦμα μέγ’ ἁρπάξαν· μελέη δέ μοι ἔσσεται ὁρμή.

No sea que, cuando me disponga a salir, ingente ola me arrebate y de conmigo en el pétreo peñasco; y me salga en vano mi intento.

2 (ἀμαιμακέτου ἅλμης = 328 = de la irresistible mar salada). Como Ayante en Odisea IV, 511.

τῷ ῥ’ Αἴας τὸ πρῶτον ἐφεζόμενος μέγ’ ἀάσθη·

τὸν δ’ ἐφόρει κατὰ πόντον ἀπείρονα κυμαίνοντα.

[ὣς ὁ μὲν ἔνθ’ ἀπόλωλεν, ἐπεὶ πίεν ἁλμυρὸν ὕδωρ.]

en el cual hubo de sentarse Ayante anteriormente para recibir gran daño, cayó en el piélago y llevóse al héroe al inmenso y undoso ponto. Y allí murió, después de engullir la salobre agua del mar.

3 (λύχνον ἄπιστον = Candil traicionero = 329). En Antología Palatina VII 666 (Antípatro de Tesalónica) también se denomina “traidor” al candil y “malvado” al viento.

ΑΝΤΙΠΑΤΡΟΥ ΘΕΣΣΑΛΟΝΙΚΕΩΣ

Οὗτος ὁ Λειάνδροιο διάπλοος, οὗτος ὁ πόντου

πορθμὸς ὁ μὴ μούνῳ τῷ φιλέοντι βαρύς·

ταῦθ᾿ ῾Ηροῦς τὰ πάροιθεν ἐπαύλια, τοῦτο τὸ πύργου

λείψανον· ὁ προδότης ὧδ᾿ ἐπέκειτο λύχνος.

κοινὸς δ᾿ ἀμφοτέρους ὅδ᾿ ἔχει τάφος, εἰσέτι καὶ νῦν

κείνῳ τῷ φθονερῷ μεμφομένους ἀνέμῳ.

edward_burne-jones_hero

Hero encendiendo el faro para Leandro, óleo sobre lienzo de 29 x 31 cm., de Edward Burne-Jones. Vendido por Christie’s en 2012

Antípatro de Tesalonia; Antología Griega VII, 666:

Éste es el lugar que atravesaba Leandro, este el estrecho de mar, molesto no sólo para uno de los amantes. Aquí Hero había tenido su morada, aquí están las ruinas de la torre, aquí está la lámpara traidora, [los amantes] tienen una sepultura común para los dos, aún ahora éstos están haciendo reproches al envidioso viento.

La traducción está sacada del trabajo La moralización del Leandro de Boscán: orígenes, difusión e interpretación de una fábula, de Bienvenido Morros Mestres.

Pocos versos antes (v. 304) Museo ha llamado “cruel y traicionero” también a la señal luminosa que proviene de la torre.

… διακτορίη δέ σε πύργου

ἠθάδα σημαίνουσα φαεσφορίην ὑμεναίων

μαινομένης ὤτρυνεν ἀφειδήσαντα θαλάσσης

νηλειὴς καὶ ἄπιστος…

y el recado de la torre, que de costumbre era la señal luminosa de los himeneos, te incitaba, cruel y traicionero, a no tomar cuidado de la mar enloquecida.

4. (νείκεσε δ᾽ ἀγριόθυμον = Hero increpó con violentas palabras = 331). las quejas de Hero en Ovidio, Heroidas XIX, 21 ss.:

Aut ego cum cana de te nutrice susurro,

quaeque tuum, miror, causa moretur iter;

aut mare prospiciens odioso concita vento

corripio verbis aequora paene tuis;

aut ubi saevitiae paulum gravis unda remisit,

posse quidem, sed te nolle venire, queror;

dumque queror lacrimae per amantia lumina manant,

pollice quas tremulo conscia siccat anus.

O bien cuchicheo con mi nodriza cosas de ti y le pregunto extrañada qué causa hay que retrase tu partida, o miro al mar y casi con tus mismas palabras insulto las aguas revueltas por el odioso viento, o cuando la malvada ola abandona por un tiempo su crueldad, me lamento de que, pudiendo venir ya, no quieres, y mientras me lamento llueven lagrimas de mis ojos enamorados, que mi anciana cómplice seca con sus temblorosos dedos.

La traducción es de Ana Pérez Vega, en Gredos.

heroidascsic

En Antología Palatina VII 666, 6 (como hemos visto) son ambos, Hero y Leandro, los que aun despues de haber muerto lanzan sus denuestos contra el malvado viento.

5. (φθιμένοιο μόρον θέσπισσε Λεάνδρου = Presagió la suerte de Leandro muerto = 332). Sobre este presagio de Hero, cf. Ovidio, Heroidas XIX, 191 s.:

Sed mihi, caeruleas quotiens obvertor ad undas,

nescio quid pavidum frigore pectus habet.

Nec minus hesternae confundor imagine noctis,

quamvis est sacris illa piata meis.

Namque sub aurora iam dormitante lucerna

somnia quo cerni tempore vera solent,

stamina de digitis cecidere sopore remissis

collaque pulvino nostra ferenda dedi.

Hic ego ventosas nantem delphina per undas

cernere non dubia sum mihi visa fide:

quem postquam bibulis illisit fluctus harenis,

unda simul miserum vitaque deseruit.

Quidquid id est, timeo; nec tu mea somnia ride

nec nisi tranquillo bracchia crede mari.

 

Pero a mi cada vez que me pongo frente al azul de las olas un no sé qué espantoso me sobrecoge y me hiela el pecho. No menos me preocupa la visión de ayer por la noche, aunque la he expiado con sacrificios. Era casi al amanecer, cuando ya la lámpara dormitaba, en ese momento en que aparecen los sueños verídicos; las hebras se me cayeron de entre las manos, rendidas por el sopor, y deje que en la almohada se recostase mi cuello. En esto que me pareció ver sin lugar a dudas un delfín que nadaba por las olas azotadas por el viento: el oleaje lo estrello contra la esponjosa arena, y en ese instante, a la vez que el agua, lo abandono al pobre la vida. Me da miedo, sea lo que sea; y en cuanto a ti, no te rías de mis sueños y no confíes tus brazos al mar si no está en calma.

La traducción es de Ana Pérez Vega, en Gredos.

antologiapalatina

Antología Palatina IX, 381, 5 ss.:

Ya hablamos en los capítulos VII y XL de este epigrama, que es un centón homérico, formado por entero con versos de la Ilíada y la Odisea, que hemos indicado en la traducción, que es de Jose Manuel Pabón para la Odisea y Emilio Crespo Güemes, en el caso de la Ilíada:

ΓΡΑΜΜΑΤΙΚΟΥ ΤΙΝΟΣ

᾿Ακτῇ ἐπὶ προὐχούσῃ, ἐπὶ πλατεῖ ῾Ελλησπόντῳ,

παρθένος αἰδοίη ὑπερώιον εἰσαναβᾶσα

πύργῳ ἐφεστήκει γοόωσά τε μυρομένη τε·

χρύσεον λύχνον ἔχουσα φάος περικαλλὲς ἐποίει,

κεῖνον ὀιομένη τὸν κάμμορον, εἴ ποθεν ἔλθοι

νηχόμενος, καὶ λαῖτμα τάχισθ᾿ ἁλὸς ἐκπεράασκε

νύκτα δι᾿ ἀμβροσίην, ὅτε θ᾿ εὕδουσι βροτοὶ ἄλλοι·

ῥόχθει γὰρ μέγα κῦμα ποτὶ ξερὸν ἠπείροιο.

ὅσσαι γὰρ νύκτες τε καὶ ἡμέραι ἐκγεγάασι,

παρθένος ἠίθεός τ᾿ ὀαρίζετον ἀλλήλοισιν

εἰς εὐνὴν φοιτῶντε φίλους λήθοντε τοκῆας,

οἳ Σηστὸν καὶ ῎Αβυδον ἔχον καὶ δῖαν ᾿Αρίσβην.

Sobre un cabo eminente a la orilla del ancho Helesponto, (Odisea XXIV, 82)

la pudorosa doncella había subido al piso superior (Ilíada II, 514)

sobre la torre estaba de pie, llorando y gimiendo (Ilíada VI, 373)

con lucerna de oro que daba hermosísima lumbre (Odisea XIX, 34)

pensando en aquel infeliz por si acaso volviera (Odisea II, 350)

nadando, y atraviesa a toda carrera la sima del agua (Odisea VIII, 561)

en medio de la lóbrega noche, cuando los demás mortales duermen. (Ilíada X, 83)

Rebramaba el inmenso oleaje rompiéndose en seco. (Odisea V, 402)

Ni una noche ni un día nos vienen, (Odisea XIV, 93)

ni de las ternuras que una doncella y un mozo se intercambian. (Iliada XXII, 128)

Cuando ambos acudieron al lecho a escondidas de sus padres (Ilíada XIV, 296)

y poseían Sesto, Abido, y la límpida Arisba. (Ilíada II, 836)

helesponto

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balsaodiseo

Nos falta ofrecer las dos notas a pie de página que José Guillermo Montes Cala aporta a los versos 321 y 322 del poema Hero y Leandro, de Museo el Gramático.

 

La primera nota se refiere al verso 321 (πολλάκι δ’ αὐτὸν ἄνακτα Ποσειδάωνα θαλάσσης = y mil veces a Posidón mismo, señor de la mar). En Ovidio, Heroidas XIX, 129 ss., es Hero y no Leandro quien suplica a Neptuno.

 

Non favet, ut nunc est, teneris locus iste puellis;

hac Helle periit, hac ego laedor aqua.

At tibi flammarum memori, Neptune, tuarum

nullus erat ventis impediendus amor:

si neque Amymone nec, laudatissima forma,

criminis est Tyro fabula vana tui,

lucidaque Alcyone Calyceque Hecataeone nata,

et nondum nexis angue Medusa comis

flavaque Laudice caeloque recepta Celaeno

et quarum memini nomina lecta mihi.

Has certe pluresque canunt, Neptune, poetae

molle latus lateri conposuisse tuo.

Cur igitur, totiens vires expertus amoris,

adsuetum nobis turbine claudis iter?

Parce, ferox, latoque mari tua proelia misce;

seducit terras haec brevis unda duas.

Te decet aut magnas magnum iactare carinas

aut etiam totis classibus esse trucem;

turpe deo pelagi iuvenem terrere natantem

gloriaque est stagno quolibet ista minor.

Este sitio no es bueno, como está ahora, para las tiernas muchachas; por culpa de estas aguas murió Hele, y por ellas sufro también yo. Pero ningún amor se debería ver contrariado con vientos por tu culpa, Neptuno, fiel a tu fuego: si no son vanos rumores de falsos delitos lo de Amimone y lo de Tiro, tan famosa por su belleza, y lo de la reluciente Alcione, y Ceix, la hija de Hecateón y lo de Medusa, cuando su melena todavía no estaba atada con serpientes, y lo de la rubia Laódice, y Celeno, admitida en el cielo, y lo de muchas que recuerdo haber leido. Los poetas cantan que éstas al menos, y muchas otras, fueron, Neptuno, las que juntaron su delicado cuerpo con tu cuerpo. ¿Por qué, entonces, tú, que tantas veces has sentido los embates del amor, nos cierras con torbellinos el camino acostumbrado? ¡Basta, enemigo fiero! Traba tus combates con el ancho mar. Éste es un pequeno trecho de agua que separa dos continentes. A ti te cuadra chocar tu grandeza contra grandes barcos, o incluso enzarzarte con flotas enteras. Pero es una vergüenza que el dios del mar asuste a un joven nadador, es una hazaña indigna incluso de un estanque cualquiera.

 

vientosulises

 

La segunda nota se refiere al verso 322 (Ἀτθίδος οὐ βορέην ἀμνήμονα κάλλιπε νύμφης = ni a Bóreas, olvidadizo de su esposa del Ática (Oritía, raptada por Bóreas), dejó atrás).

Cf. la súplica de Leandro a Bóreas en Ovidio, Heroidas XVIII, 37 ss.

At tu, de rapidis inmansuetissime ventis,

quid mecum certa proelia mente geris?

In me, si nescis, Borea, non aequora, saevis.

Quid faceres, esset ni tibi notus amor?

Tam gelidus quod sis, num te tamen, improbe, quondam

ignibus Actaeis incaluisse negas?

Gaudia rapturo siquis tibi claudere vellet

aerios aditus, quo paterere modo?

Parce, precor, facilemque move moderatius auram!

Imperet Hippotades sic tibi triste nihil!

Vana peto; precibusque meis obmurmurat ipse

quasque quatit, nulla parte coercet aquas.

Nunc daret audaces utinam mihi Daedalus alas!

Icarium quamvis hinc prope litus abest.

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Bóreas raptando a Oritía (1729), óleo sobre lienzo de 86 x 114 cm., de Francesco Solimena. Gemäldegallerie, Kunsthistorisches Museum de Viena

Escucha, tú, el más bravo de todos los vientos devastadores, ¿Por qué con actitud tan firme te enfrentas a mi? Bóreas, es conmigo, no con el mar, con quien te ensañas, ¿lo sabes? ¿Qué serías capaz de hacer si no supieras lo que es el amor? Por más helado que seas, maldito, ¿vas a negar que hubo un tiempo en que ardías presa del amor de una actea? Si cuando ibas a robar esos deleites, alguien hubiera querido cerrarte los pasadizos del aire, ¿cómo lo habrias tomado? ¡Por favor, ten compasión, mueve con menos fuerza una brisa favorable! Que a cambio el Hipótada no te ordene nunca nada enfadoso. Me esfuerzo en balde: el viento refunfuña ante mis súplicas, y por ninguna parte calma las aguas que el mismo sacude.¡Ojalá que ahora me diera Dédalo sus atrevidas alas, aunque aquí cerca esté la ribera Icaria!

La traducción de Ovidio es de Ana Martínez Vega, en Gredos

Afrontamos los versos 323 a 332 del poema Hero y Leandro, de Museo el Gramático

ἀλλά οἱ οὔ τις ἄρηγεν, Ἔρως δ’ οὐκ ἤρκεσε Μοίρας.

πάντοθι δ’ ἀγρομένοιο δυσάντεϊκύματος ὁλκῷ

τυπτόμενος πεφόρητο. ποδῶν δὲ οἱ ὤκλασεν ὁρμὴ 325

καὶ σθένος ἦν ἀνόνητον ἀκοιμήτων παλαμάων.

πολλὴ δ’ αὐτόματος χύσις ὕδατος ἔρρεε λαιμῷ

καὶ ποτὸν ἀχρήιστον ἀμαιμακέτου πίεν ἅλμης.

καὶ δὴ λύχνον ἄπιστον ἀπέσβεσε πικρὸς ἀήτης

καὶ ψυχὴν καὶ ἔρωτα πολυτλήτοιο Λεάνδρου. 330

[νείκεσε δ᾽ ἀγριόθυμον ἐπεσβολίηισιν ἀήτην·

ἤδη γὰρ φθιμένοιο μόρον θέσπισσε Λεάνδρου.]

Ἡ δ’ ἔτι δηθύνοντος ἐπαγρύπνοισιν ὀπωπαῖς  

ἵστατο κυμαίνουσα πολυκλαύτοισι μερίμναις.

 

Pero nadie le ayudó, que Eros no quiso librarlo de las Moiras. Maltrecho por el violento empuje de las olas, que de todas partes concurrían, dejábase llevar, y le fallaba la propulsión de sus pies, y de sus paralizadas manos no podía sacar fuerzas para tomar impulso. Y un copioso caudal de agua por sí mismo le venía a la garganta y tomaba la bebida, que no aprovecha, de la irresistible mar salada. Y el duro viento apagó el candil traicionero y el alma y el amor del muy sufrido Leandro. Hero increpó con violentas palabras al viento de corazón fiero, pues presagió la suerte de Leandro muerto, porque ya se retrasaba. Estaba allí plantada, con los ojos bien despiertos, llevada por el oleaje de sus lúgubres cuitas.

 

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Leander Taking Leave of Hero Before Swimming Back Across the Hellespont (pluma y tinta marrón, acuarela, aguada gris y tiza roja con raspado), 44 x 277 cm., de William Hamilton (1751-1801). Yale Center for British Art. New Haven, Conneticut.

1. (τυπτόμενος πεφόρητο = Dejábase llevar = 325). Cf. Odisea V, 319 s., 327.

τὸν δ’ ἄρ’ ὑπόβρυχα θῆκε πολὺν χρόνον, οὐδὲ δυνάσθη

αἶψα μάλ’ ἀνσχεθέειν μεγάλου ὑπὸ κύματος ὁρμῆς·

εἵματα γάρ ἑ βάρυνε, τά οἱ πόρε δῖα Καλυψώ.

ὀψὲ δὲ δή ῥ’ ἀνέδυ, στόματος δ’ ἐξέπτυσεν ἅλμην

πικρήν, ἥ οἱ πολλὴ ἀπὸ κρατὸς κελάρυζεν.

ἀλλ’ οὐδ’ ὧς σχεδίης ἐπελήθετο, τειρόμενός περ,

ἀλλὰ μεθορμηθεὶς ἐνὶ κύμασιν ἐλλάβετ’ αὐτῆς,

ἐν μέσσῃ δὲ καθῖζε τέλος θανάτου ἀλεείνων.

τὴν δ’ ἐφόρει μέγα κῦμα κατὰ ῥόον ἔνθα καὶ ἔνθα.

Mucho tiempo permaneció Odiseo sumergido, que no pudo salir a flote inmediatamente por el gran ímpetu de las olas y porque le pesaban los vestidos que le había entregado la divinal Calipso. Sobrenadó, por fin, despidiendo de la boca el agua amarga que asimismo le corría de la cabeza en sonoros chorros. Mas, aunque fatigado, no perdía de vista la balsa; sino que, moviéndose con vigor por entre las olas, la asió y se sentó en medio de ella para evitar la muerte.

El gran oleaje llevaba la balsa de acá para allá, según la corriente.

Traducción de Luis Segalà.

segala

Lluís Segalà i Estalella

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heroyleandroalmamater

En esta larguísima serie sobre el poema Hero y Leandro de Museo el Gramático, que glosamos con la ayuda de la traducción y notas de José Guillermo Montes Cala, en su edición de Gredos, llegamos a los versos 309-322:

 

Νὺξ ἦν, εὖτε μάλιστα βαρυπνείοντες ἀῆται

χειμερίαις πνοιῇσιν ἀκοντίζοντες ἰωὰς 310

ἀθρόον ἐμπίπτουσιν ἐπὶ ῥηγμῖνι θαλάσσης.

καὶ τότε δὴ Λείανδρος ἐθήμονος ἐλπίδι νύμφης

δυσκελάδων πεφόρητο θαλασσαίων ἐπὶ νώτων.

ἤδη κύματι κῦμα κυλίνδετο, σύγχυτο δ’ ὕδωρ,

αἰθέρι μίσγετο πόντος, ἀνέγρετο πάντοθεν ἠχὴ 315

μαρναμένων ἀνέμων. Ζεφύρῳ δ’ ἀντέπνεεν εὖρος

καὶ νότος εἰς βορέην μεγάλας ἐφέηκεν ἀπειλάς·

καὶ κτύπος ἦν ἀλίαστος ἐρισμαράγοιο θαλάσσης.

αἰνοπαθὴς δὲ Λέανδρος ἀκηλήτοις ἐνὶ δίναις

πολλάκι μὲν λιτάνευε θαλασσαίην Ἀφροδίτην, 320

πολλάκι δ’ αὐτὸν ἄνακτα Ποσειδάωνα θαλάσσης,

Ἀτθίδος οὐ βορέην ἀμνήμονα κάλλιπε νύμφης.

 

Noche era; cuando los vientos más fuertemente soplan, con sus invernales ráfagas disparando sus venablos a otros vientos, y de consumo se precipitan sobre la rompiente de la mar, en ese preciso momento Leandro, con la esperanza en su habitual esposa, entre terrible estruendo dejábase llevar por la superficie marina. Ya en su rodar una ola daba alcance a otra, y fundía con ella sus aguas. Con el éter uníase el mar. Por doquier surgía el clamor de los vientos en combate: contra el Céfiro soplaba el Euro y el Noto contra el Bóreas profería grandes amenazas. Y el bramido de la sonora mar no tenía fin. El doliente Leandro, en medio de los implacables remolinos, mil veces elevó su súplica a Afrodita y mil veces a Posidón mismo, señor de la mar, ni a Bóreas, olvidadizo de su esposa del Ática (Oritía, raptada por Bóreas), dejó atrás.

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Juno pidiendo a Eolo que libere a los vientos (1769), óleo sobre lienzo de 278 x 203 cm., de François Boucher. Kimbell Art Museum, Fort Worth, Texas, USA.

 1. (εὖτε μάλιστα βαρυπνείοντες ἀῆται = Cuando los vientos más fuertemente soplan = 309). Sobre los crueles vientos de la noche, cf. ya Odisea XII, 286 ss.:

ἐκ νυκτῶν δ’ ἄνεμοι χαλεποί, δηλήματα νηῶν,

γίνονται· πῇ κέν τις ὑπεκφύγοι αἰπὺν ὄλεθρον,

ἤν πως ἐξαπίνης ἔλθῃ ἀνέμοιο θύελλα,

ἢ νότου ἢ ζεφύροιο δυσαέος, οἵ τε μάλιστα

νῆα διαῤῥαίουσι, θεῶν ἀέκητι ἀνάκτων;

Por la noche se levantan fuertes vientos, azotes de las naves. ¿A dónde iremos, para librarnos de una muerte cruel, si de súbito viene una borrasca suscitada por el Noto o por el impetuoso Céfiro, que son los primeros en destruir una embarcación hasta contra la voluntad de los soberanos dioses?

 

Traducción de Lluís Segalà

2. (ἀκοντίζοντες ἰωὰς = disparando sus venablos =310). Para esta metáfora, cf. Nono de Panópolis, Dionisíacas, XIII 389 ss.:

… ἄγχι δὲ νήσου

Αἰολίης στόλος ἦλθε σακεσπάλος, ἀλλὰ μανέντος

ἀνδρὸς ἀκοντιστῆρες ἀελλήεντι κυδοιμῷ

ὁλκάδα μαστίζοντες ἐθωρήχθησαν ἀῆται,

συμφερτὴν δονέοντες ἀρηγόνα σύμπνοον αὔρην,

καὶ στρατιὴν καὶ Ψύλλον ἐτυμβεύσαντο θαλάσσῃ.

Hasta la propia isla de Eolo llegó la armada blandiendo sus grandes escudos, mas los vientos flechadores tomaron sus armas, fustigando con ímpetu a aquel hombre enloquecido que había reunido la armada, sacudiendo su flota federada en una tempestad de único aliento y enterraron la armada y a Psilo bajo el mar.

 

boreas-waterhouse

Bóreas (1903), óleo sobre lienzo de 94 x 68,8 cm., de John William Waterhouse. Colección particular.

Y XXXIX 111ss.:

θωρήξω δ᾿ ἐς ἄρηα καὶ Αἴολον, ὄφρα νοήσω

Εὖρον ἀκοντίζοντα καὶ αἰχμάζοντα Βορῆα,

γαμβρὸν ἐμοῦ προμάχου, Μαραθωνίδος ἅρπαγα νύμφης,

καὶ Νότον Αἰθιοπῆα προασπιστῆρα Λυαίου·

καὶ Ζέφυρος πολὺ μᾶλλον ἀελλήεντι κυδοιμῷ

ὁλκάδας ἀντιβίων δηλήσεται· ἡμετέρου γάρ

εὐνέτιν ῎Ιριν ἔχει Διὸς ἄγγελον…

 

Acorazaré igualmente a Eolo para la guerra, a fin de que pueda ver al Euro lanzando flechas, arrojando lanzas al Bóreas, que es yerno de mi capitán y robador de la novia de Maratón, y a Noto el etíope defendiendo con el escudo a Lieo. Y Céfiro habrá de destruir aun con más brío los barcos de los enemigos en una batalla tempestuosa, pues cuenta con Iris, la mensajera de mi Zeus, como compañera de lecho.

 

La traducción es de David Hernández de la Fuente, en Gredos.

3. (ἤδη κύματι κῦμα κυλίνδετο = Ya en su rodar una ola daba alcance a otra = 314). Iliada XI 307; aquí 305-308:

 

ὡς ὁπότε νέφεα Ζέφυρος στυφελίξῃ

ἀργεστᾶο Νότοιο βαθείῃ λαίλαπι τύπτων·

πολλὸν δὲ τρόφι κῦμα κυλίνδεται, ὑψόσε δ’ ἄχνη

σκίδναται ἐξ ἀνέμοιο πολυπλάγκτοιο ἰωῆς·

Como el Céfiro agita y se lleva en furioso torbellino las nubes que el veloz Noto reuniera y gruesas olas se levantan y la espuma llega a lo alto por el soplo del errabundo viento.

 

Traducción de Lluís Segalà.

 

Boreas and Oreithyia

Bóreas y Oritía (1896), óleo sobre lienzo de 162  x 97 cm., de Evelyn de Morgan. De Morgan Collection Storage

 

4. (καὶ νότος εἰς βορέην μεγάλας ἐφέηκεν ἀπειλάς = el Noto contra el Bóreas profería grandes amenazas = 317). Odisea V 331 s.:

 

ἄλλοτε μέν τε νότος βορέῃ προβάλεσκε φέρεσθαι,

ἄλλοτε δ’ αὖτ’ εὖρος ζεφύρῳ εἴξασκε διώκειν.

 

unas veces el Noto la arrojaba al Bóreas, para que se la llevase, y en otras ocasiones el Euro la cedía al Céfiro a fin de que este la persiguiera.

5. (πολλάκι μὲν λιτάνευε = Mil veces elevó su súplica = 320). La plegaria de Leandro en las aguas es similar a la de Odiseo en Odisea V, 445 s.:

«κλῦθι, ἄναξ, ὅτις ἐσσί· πολύλλιστον δέ σ’ ἱκάνω

φεύγων ἐκ πόντοιο Ποσειδάωνος ἐνιπάς.

αἰδοῖος μέν τ’ ἐστὶ καὶ ἀθανάτοισι θεοῖσιν,

ἀνδρῶν ὅς τις ἵκηται ἀλώμενος, ὡς καὶ ἐγὼ νῦν

σόν τε ῥόον σά τε γούναθ’ ἱκάνω πολλὰ μογήσας.

ἀλλ’ ἐλέαιρε, ἄναξ· ἱκέτης δέ τοι εὔχομαι εἶναι.

 

¡Óyeme, oh soberano, quienquiera que seas! Vengo a ti, tan deseado, huyendo del ponto y de las amenazas de Poseidón. Es digno de respeto aun para los inmortales dioses el hombre que se presenta errabundo, como llego ahora a tu corriente y a tus rodillas después de pasar muchos trabajos. ¡Oh, rey, apiádate de mi, ya que me glorio de ser tu suplicante!

Traducción de Lluís Segalà.

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Flora, Cloris y Céfiro (detalle de La Primavera, 1482, témpera de 203 x 314 cm., de Sandro Botticelli. Galleria degli Uffizi, Florencia

Cf. también la súplica de Leandro a las olas en Marcial, Libro de los espectáculos XXIX (Shackleton Bailey):

XXVb

Cum peteret dulces audax Leandros amores

Et fessus tumidis iam premeretur aquis,

Sic miser instantes adfatus dicitur undas:

“Parcite dum propero, mergite cum redeo.”

XXV b Leandro sobre las olas

Dirigiéndose el audaz Leandro hacia sus dulces amores y, cansado, viéndose apurado por lo encrespado de las aguas, se dice que el desgraciado dirigió esta súplica a las amenazantes olas: “Perdonadme cuando tengo prisa por llegar, sumergidme cuando vuelva”.

Traducción de José Guillén, en Institución “Fernando el Católico” (CSIC), Zaragoza, 2004).

Y Epigramas XIV, 181:

CLXXXI Leandros marmoreus

Clamabat tumidis audax Leandros in undis:

“Mergite me, fluctus, cum rediturus ero.”

CLXXXI Leandro marmóreo

Clamaba el audaz Leandro en las húmedas olas: “Sumergidme, olas, cuando haya de regresar”.

 

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Hero y Leandro (ca 1605), óleo sobre lienzo de 217 x 128 cm., de Peter Paul Rubens. Staatliche Kunstsammlungen. Gemäldegalerie Alte Meister (Dresden, Alemania)

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novelagriegaakal

Aportamos una última nota a los últimos versos del fragmento de Hero y Leandro que ofrecimos en el anterior capítulo de esta serie, los 291 y 292:

Ἀλλ’ ὀλίγον ζώεσκον ἐπὶ χρόνον οὐδ’ ἐπὶ δηρὸν = Mas poco tiempo de vida les quedaba y no por mucho disfrutaron // ἀγρύπνων ἀπόναντο πολυπλάγκτων ὑμεναίων = de unos insomnes himeneos que tantas idas y venidas provocaron.

En Jenofonte de Éfeso, Habrócomes y Antia, I, 10, 1-2, también se expresa un contraste similar: la felicidad momentánea en que viven Habrócomes y Antia pronto se vera truncada por el destino:

Ἐπειδὴ δὲ ἡμέρα ἐγένετο, ἀνίσταντο πολὺ μὲν ἡδίονες, πολὺ δὲ εὐθυμότεροι, ἀπολαύσαντες ὧν ἐπεθύμησαν χρόνῳ καλῶς. Ἑορτὴ δὲ ἦν ἅπας ὁ βίος αὐτοῖς καὶ μεστὰ εὐωχίας πάντα καὶ ἤδη καὶ τῶν μεμαντευμένων λήθη: ἀλλ̓ οὐχὶ τὸ εἱμαρμένον ἐπελέληστο, οὐδ᾿ ὅτῳ ἐδόκει ταῦτα θεῷ ἠμέλει.

Cuando llego el día se levantaron mucho más felices, mucho más animosos, habiéndose dado uno al otro la felicidad que tanto tiempo habían deseado. Su vida entera era una fiesta, y llena de banquetes, y ya incluso se habían olvidado del oráculo. Pero lo fijado por el Destino no había quedado olvidado, ni lo había descuidado el dios que lo habia decretado.

La traducción es de Julia Mendoza, en Gredos.

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Afrontamos ahora los versos 293-308 del breve, pero bello poema Hero y Leandro de Museo el Gramático que repasamos de forma bastante exhaustiva, gracias a la traducción y magníficas notas al pie de José Guillermo Montes Cala, en su edición para Gredos.

ἀλλ’ ὅτε παχνήεντος ἐπήλυθε χείματος ὥρη

φρικαλέας δονέουσα πολυστροφάλιγγας ἀέλλας,

βένθεα δ’ ἀστήρικτα καὶ ὑγρὰ θέμεθλα θαλάσσης 295

χειμέριοι πνείοντες ἀεὶ στυφέλιζον ἀῆται

λαίλαπι μαστίζοντες ὅλην ἅλα· τυπτομένην δὲ

ἤδη νῆα μέλαιναν ἐφείλκυσε διψάδι χέρσῳ

χειμερίην καὶ ἄπιστον ἀλυσκάζων ἅλα ναύτης.

ἀλλ’ οὐ χειμερίης σε φόβος κατέρυκε θαλάσσης, 300

κατερόθυμε Λέανδρε. διακτορίη δέ σε πύργου

ἠθάδα σημαίνουσα φαεσφορίην ὑμεναίων

μαινομένης ὤτρυνεν ἀφειδήσαντα θαλάσσης

νηλειὴς καὶ ἄπιστος. ὄφελλε δὲ δύσμορος Ἡρὼ

χείματος ἱσταμένοιο μένειν ἀπάνευθε Λεάνδρου 305

μηκέτ’ ἀναπτομένη μινυώριον ἀστέρα λέκτρων.

ἀλλὰ πόθος καὶ μοῖρα βιήσατο. θελγομένη δὲ

Μοιράων ἀνέφαινε καὶ οὐκέτι δαλὸν Ἐρώτων.

Ya con sus hielos echóse encima la estación del invierno, moviendo tempestades que encrespan la mar con sus muchos torbellinos, y los fondos inestables y los húmedos cimientos marinos sin parar sacudían con sus ráfagas los vientos invernales, con el temporal azotando la mar entera, y la marejada ya acabó anegando una negra barca en la hendida playa. El marinero esquivaba la mar invernal y traicionera, pero a ti, terco Leandro, no te hizo desistir el temor a la mar del invierno, y el recado de la torre, que de costumbre era la señal luminosa de los himeneos, te incitaba, cruel y traicionero, a no tomar cuidado de la mar enloquecida. ¡Ah, si la infortunada Hero, recién entrado el invierno, hubiera permanecido lejos de Leandro, sin encender ya la estrella fugaz de sus lechos! Mas la pasión y el destino la urgieron y, hechizada, lumbre daba a la antorcha de las Moiras, que ya no de los Amores.

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Las Tres Parcas (1540), óleo sobre lienzo, de 201 x 210 cm,. de Marco Bigio (activo de 1523 a 1550). Galleria Nazionale d’Arte Antica (Palazzo Barberini, sala 13, Roma)

1. (δονέουσα… ἀέλλας = moviendo tempestades = 294). Descripciones como ésta de tempestades marinas eran un expediente común de la enseñanza retórica (cf., por ejemplo, Teón, Ejercicios de retórica, 118):

῎Εκφρασις ἐστὶ λόγος περιηγηματικὸς ἐναργῶς ὑπ᾿ ὄψιν ἄγων τὸ δηλούμενον. γίνεται δὲ ἔκφρασις προσώπων τε καὶ πραγμάτων καὶ τόπων καὶ χρόνων… πραγμάτων δὲ οἷον [φράσις] πολέμου, εἰρήνης, χειμῶνος, λιμοῦ, λοιμοῦ, σεισμοῦ.

Una descripción es una composición que expone en detalle y presenta ante los ojos de manera manifiesta el objeto mostrado. Hay descripciones de personajes, de hechos, de lugares y de épocas… de hechos, por ejemplo: una guerra, paz, tempestad, hambre, epidemia, terremoto.

Traducción de Mª Dolores Reche Martínez, en Gredos.

Indudablemente, el modelo último de todas ellas se encuentra en Homero y su célebre descripción del temporal marino en Odisea V, 291 ss.:

ὣς εἰπὼν σύναγεν νεφέλας, ἐτάραξε δὲ πόντον

χερσὶ τρίαιναν ἑλών· πάσας δ’ ὀρόθυνεν ἀέλλας

παντοίων ἀνέμων, σὺν δὲ νεφέεσσι κάλυψε

γαῖαν ὁμοῦ καὶ πόντον· ὀρώρει δ’ οὐρανόθεν νύξ.

σὺν δ’ εὖρός τε νότος τ’ ἔπεσον ζέφυρός τε δυσαὴς

καὶ βορέης αἰθρηγενέτης, μέγα κῦμα κυλίνδων.

καὶ τότ’ Ὀδυσσῆος λύτο γούνατα καὶ φίλον ἦτορ,

ὀχθήσας δ’ ἄρα εἶπε πρὸς ὃν μεγαλήτορα θυμόν

 Dijo; y, echando mano al tridente, congregó las nubes, y turbó el mar; suscitó grandes torbellinos de toda clase de vientos; cubrió de nubes la tierra y el ponto, y la noche cayó del cielo. Soplaron a la vez el Euro, el Noto, el impetuoso Céfiro y el Bóreas que, nacido en el éter, levanta grandes olas. Entonces desfallecieron las rodillas y el corazón de Odiseo; y el héroe, gimiendo, a su magnánimo espíritu, así le hablaba.

Traducción de Luís Segalà.

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 2. (χειμερίης … φόβος … θαλάσσης = temor a la mar de invierno = 300). Un contraste similar para realzar la figura del héroe enamorado también es formulado en Caritón de Afrodisias, Quéreas y Calírroe III, 5, 1:

Τοῖς μὲν οὖν ἄλλοις ἅπασιν ἐδόκει περιμένειν τὴν ὥραν τοῦ πλοῦ καὶ ἔαρος ὑπολάμψαντος ἀνάγεσθαι· τότε γὰρ ἔτι χειμὼν εἱστήκει καὶ παντάπασιν ἀδύνατον ἐδόκει τὸν ᾿Ιόνιον περαιοῦσθαι. Χαιρέας δὲ ἔσπευδεν, ἕτοιμος ὢν διὰ τὸν ἔρωτα ζεύξας σχεδίαν εἰς τὸ πέλαγος ἑαυτὸν ἀφεῖναι τοῖς ἀνέμοις φέρεσθαι. οὔκουν οὐδὲ οἱ πρέσβεις ἤθελον βραδύνειν ὑπ᾿ αἰδοῦς τῆς τε πρὸς ἐκεῖνον καὶ μάλιστα πρὸς ῾Ερμοκράτην, ἀλλ᾿ ἡτοιμάζοντο πλεῖν.

 A todo el mundo le parecía bien esperar la estación buena para la navegación, y hacerse a la mar cuando empezara a brillar la primavera, pues entonces aún era invierno y les parecía totalmente imposible atravesar el mar Jonio. Pero Quéreas tenía prisa, y por su amor estaba dispuesto a, construyendo una balsa, lanzarse el mismo al mar a merced de los vientos. Los embajadores tampoco quisieron diferir el viaje por respeto hacia él y, sobre todo, hacia Hermcrates, sino que se mostraron dispuestos a hacerse a la mar.

Traducción de Julia Mendoza, en Gredos.

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