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Archive for 30 diciembre 2014

dioniso caravaggioBacco

Seguimos con el texto de la última parte de la obra straussiana, con libretto de Hofmannsthal, la llegada de Dioniso-Baco que encontrará en la abandonada Ariadna su nueva pareja.

NAJADE DRYADE, ECHO

Nymphen zogen ihn auf!

NAJADE, DRYADE

Nymphen! Das zarte göttliche Kind!

ECHO

Nymphen zogen ihn auf, Nymphen zogen ihn auf!

ALLE DREI

Ach, daß nicht wir es gewesen sind.

DRYADE

Er wächst wie die Flamme unter dem Wind.

NAJADE, ECHO

Ist schon kein Kind mehr

NAJADE

Knabe und Mann!

DRYADE

Schnell zu Schiffe mit wilden Gefährten!

NAJADE

Mächtig im Wind die Segel gestellt!

DRYADE

Er am Steuer.

NAJADE

Kühn der Knabe!

DRYADE

Kühn! Der Knabe!

ECHO (vogelhalft)

Er am Steuer.

NAJADE

Heil dem ersten Abenteuer!

DRYADE

Das erste? Ihr wißt, was es war?

NÁYADE, DRÍADA, ECO

¡Las ninfas lo criaron!

NÁYADE y DRÍADA

¡Las ninfas! ¡Al dulce niño divino!

ECO

¡Las ninfas lo criaron, las ninfas lo criaron!

LAS TRES

¡Ay, que no haya sido destinado para nosotras!

DRÍADA

Crece como la llama bajo el viento.

NÁYADE, ECO

Es un niño muy hermoso…

NÁYADE

¡Es un muchacho!… ¡Es un hombre!

DRÍADA

¡Rápido se embarca junto a valientes compañeros!

NÁYADE

¡Poderosa al viento la vela ondea!

DRÍADA

Está al timón.

NÁYADE

¡Temerario muchacho!

DRÍADA

¡Temerario! ¡El muchacho!

ECO (con voz de pájaro)

Está al timón.

NÁYADE

¡Es su primera aventura!

DRÍADA

¿La primera? ¿Queréis saber cómo fue?

Y nos narran que la nave de Dioniso llegó a la isla de Ea donde moraba Circe, la maga que convirtió en cerdos a los compañeros de Odiseo. Pero Dioniso no cayó en el engaño de Circe y no fue transformado en esclavo o animal y se lo comunican a Ariadna.

La aparición de las tres ninfas se produce en 4′ 14″:

NAJADE, ECHO

Circe! Circe! An ihrer Insel landet das Schiff, zu ihrem Palast schweift der Fuß, nächtlich mit Fackeln.

DRYADE

An der Schwelle empfängt sie ihn, an den Tisch zieht sie ihn hin, reicht die Speise, reicht den Trank.

ECHO

Reicht die Speise.

NAJADE (eifrigst)

Den Zaubertrank! Die Zauberlippen!

ECHO

Den Zaubertrank! Allzu süße Liebesgabe!

DRYADE (triumphierend)

Doch der Knabe, doch der Knabe! Wie sie frech und überheblich ihn zu ihren Füßen winkt ihre Künste sind vergeblich,weil kein Tier zur Erde sinkt!

ALLE DREI

Ihre Künste sind vergeblich, weil kein Tier zu Erde sinkt!

DRYADE

Aus den Armen ihr entwunden, blaß und staunend, ohne Spott, nicht verwandelt, nicht gebunden steht vor ihr ein junger Gott!

ECHO

Nicht verwandelt, nicht gebunden steht vor ihr ein junger Gott!

NÁYADE, ECO

¡Circe! ¡Circe! En su isla atracó el navío, hacia su palacio dirigió sus pasos, de noche, con antorchas…

DRÍADA

En el umbral lo recibió ella, a su mesa lo sentó. Sabrosa comida, dulce bebida…

ECO

Sabrosa comida.

NÁYADE (apasionada)

¡El bebedizo mágico! ¡Los hechiceros labios!

ECO

¡El bebedizo mágico! ¡Regalo de amor demasiado dulce!

DRÍADA (triunfante)

¡Pero el muchacho, el muchacho!… Ya ella arrogante y soberbia a él a sus pies lo incita… ¡Pero sus artificios son vanos! ¡Ningún valiente a tierra cayó!

LAS TRES

¡Sus artificios son vanos! ¡Ningún valiente a tierra cayó!

DRÍADA

De sus brazos él escapó, pálido, sorprendido y sin vejación, ni en esclavo ni en animal transformado, ¡Ante ella aparece como un joven dios!

ECO

Ni en esclavo ni en animal transformado, ¡Ante ella aparece como un joven dios!

NAJADE, DRYADE (am Eingang der Höhle)

Ariadne!

NAJADE, DRYADE

Schläft sie?

DRYADE

Nein! Sie hört uns!

ECHO

Nicht verwandelt!

NAJADE (der Ariadne meldend)

Ein schönes Wunder!

ECHO

Nicht verwandelt!

NAJADE

Ein Knabe! Ein Gott!

DRYADE (weiterhin in Richtung der Höhle)

Gestern noch der Gast der Circe mit ihr liegend bei dem Mahle, nippend von dem Zaubertrank.

ECHO

Nicht gebunden, ein Knabe!

NAJADE

Heute ist er bei uns!

DRYADE

Ein Gott!

NAJADE, DRYADE (leise)

Hörst du, Ariadne?

NÁYADE, DRÍADA (junto a la entrada de la gruta)

¡Ariadna!

NÁYADE, DRÍADA

¿Duerme?

DRÍADA

¡No! ¡Ella nos escucha!

ECO

Ni en esclavo ni en animal transformado.

NÁYADE (anunciándolo a Ariadna)

¡Un bello prodigio!

ECO

Ni en esclavo ni en animal transformado.

NÁYADE

¡Un muchacho! ¡Un dios!

DRÍADA (en adelante en dirección a la gruta)

Ayer, aún era el convidado de Circe, reclinado con ella en el festín, bebiendo la bebida mágica…

ECO

Ni esclavo… ¡Un muchacho!

NÁYADE

¡Hoy está entre nosotras!

DRÍADA

¡Un dios!

NÁYADE, DRÍADA (bajito)

¿Escuchas, Ariadna?

Se oye ahora la voz de Baco que sigue vanagloriándose de haber superado el hechizo de Circe. Por su parte, Ariadna cree, en primera instancia, que Baco es el mensajero de la muerte, Hermes, y, después, por un instante, cree que es Teseo.

Desde el inicio hasta 6′ 45″ podemos seguir en el vídeo el texto que sigue en el artículo

(Bacchus’ Stimme erklingt. Im selben Augenblick tritt Ariadne, wie von Magie hervorgezogen,lauschend aus der Höhle. Die drei Nymphen treten lauschend seitund rückwärts. Bacchus erscheint, unsichtbar für Ariadne und die Nymphen, auf einem Felsen.}

BACCHUS

Circe, Circe, kannst du mich hören? Du hast mir fast nichts getan doch die dir ganz gehören, was tust du denen an? Circe, ich konnte fliehen, sieh, ich kann lächeln und ruh’n. Circe, Circe, was war dein Wille an mir zu tun?

ARIADNE (sehr leise, zugleich mit seinem Gesang)

Es greift durch alle Schmerzen, auflösend alte Qual: An’s Herz im Herzen greift’s.

NAJADE, DRYADE, ECHO (leise)

Töne, töne, süße Stimme, fremder Vogel, singe wieder, deine Klagen, sie beleben, uns entzücken solche Lieder! 

BACCHUS (schwermütig, lieblich)

Doch da ich unverwandelt von dir gegangen bin, was haften die schwülen Gefühle an dem benommenen Sinn? Als wär’ ich von schläfernden Kräutern betäubt, ein Waldestier! Circe was du nicht durftest, geschieht es doch an mir?

ARIADNE (wie vorher)

O Todesbote! Süß ist deine Stimme! Balsam in’s Blut und Schlummer in die Seele!

NAJADE, DRYADE, ECHO (als die Stimme zu verstummen scheint)

Töne, töne, süße Stimme, süße Stimme, töne wieder! Deine Klagen, sie beleben! Uns entzücken deine Lieder!

BACCHUS

Circe, ich konnte fliehen! Circe, du hast mir fast nichts getan! Circe, ich konnte fliehen! Sieh, ich kann lächeln und ruh’n! Circe, Circe, was war dein Wille an mir zu tun?

ARIADNE (gleichzeitig und leise, mit geschlossenen Augen, die Hände in die Richtung erhoben, aus der die Stimme erklingt)

Belade nicht zu üppig mit nächtlichem Entzücken voraus den schwachen Sinn! Die deiner lange harret, nimm sie dahin!

(Bacchus tritt auf Sie zu. Sie erschrickt und schlägt die Hände vor das Gesicht.)

Theseus!

(sich schnell verneigend)

Nein! Nein! Es ist der schöne stille Gott! Ich grüße dich, du Bote aller Boten!

(La voz de Baco resuena. Al mismo tiempo aparece Ariadna, quien atraída por magia de la voz la escucha desde el umbral de la gruta. Las tres ninfas caminan escuchando hacia atrás. Baco aparece, invisible para Ariadna y las ninfas, sobre un peñasco.)

BACO

Circe, Circe, ¿puedes escucharme? Contra mí nada pudiste conseguir…Pero a los que retienes cautivos, ¿a qué los tienes destinados? Circe, yo pude escapar, mira, puedo sonreír y descansar. Circe, Circe, ¿qué querías de mí?

ARIADNA (muy bajo, al mismo tiempo que la canción)

Vence toda pena, anula viejos tormentos, su corazón, a mi corazón atrapa.

NÁYADE, DRÍADA, ECO (bajito)

Suena, suena, dulce voz, pájaro viajero, canta de nuevo, ¡Tu reclamo la resucita, y a nosotras nos hechiza!

BACO (melancólico, encantador)

Pero si allí no me transformé y me alejé de ti, ¿qué sofocante sentimiento paraliza ahora mis sentidos? ¡Parece como si una hierba narcótica me convirtiera en una bestia del bosque!… Circe, lo que vanamente intentaste ¿acaso se produce ahora?

ARIADNA (como antes)

¡Oh, Mensajero de la Muerte! ¡Qué dulce es tu voz! ¡Bálsamo para la sangre, y descanso para el alma!

NÁYADE, DRÍADA, ECO (dulcemente)

¡Suena, suena, dulce voz, dulce voz, suena de nuevo! ¡Tu reclamo la resucita! ¡Y a nosotras nos hechiza!

BACO

¡Circe, yo pude escapar! ¡Circe, contra mí nada conseguiste! ¡Circe, yo pude escapar! ¡Mira, puedo sonreír y descansar! Circe, Circe, ¿qué querías de mí?

ARIADNA (al mismo y tiempo y bajito, con los ojos cerrados, las manos en dirección hacia la voz que le llega)

¡No abrumes con nocturnas dulzuras mi débil seno! ¡De mi prolongada espera, sálvame!

(Baco aparece ante ella. Ella se estremece y alza las manos hacia su rostro.)

¡Teseo!

(con una rápida reverencia)

¡No! ¡No! ¡Es el bello y dulce dios! ¡Te saludo, mensajero de los mensajeros!

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El otro día di un paseo hasta el Grau de Castellón y volví por la zona de la marjalería. Un agradable paseo de diciembre por la huerta de Castellón y ya en la ciudad un hecho algo insólito: un rebaño de ovejas junto a la Ronda Este, al lado de la rotonda de la Cámara de Comercio, en cuyo centro se instala una estatua de Hermes, dios protector del comercio … y de los rebaños.

He estado paseando esta tarde por las playas de Benicàssim, desde el límite entre Castellón y Benicàssim, final de la playa del Serradal, hasta la torre de San Vicente, ida y vuelta.

El agua de un azul precioso. Tres buques en lontananza. Las olas rompiendo en la playa y dejando un reguero de espuma. Quince grados de temperatura, aunque un viento del noroeste un tanto molesto.

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Por cierto que estos días he podido hacer fotos que reflejan el estado hermoso de la naturaleza: olas rompiendo en la playa, el verdor del Desierto de las Palmas, agua en el río Borriol e incluso caballos campando a sus anchas que ofreceré en este artículo:

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Ya a la vuelta de mi paseo de hoy, como quien no quiere la cosa, me he fijado en algunos nombres de apartamentos que, sumados a otras referencias clásicas en los nombres de entradores a las distintas calles de la tupida red de caminos que forman la marjalería de la ciudad, en la que tienen su segunda, o primera, residencia muchos castellonenses, hacen que lo clásico, lo mítico esté por todas partes.

En el puerto comercial y en un edificio que hoy alberga un casino, el antiguo cobertizo de mercancías, pude ver una decoración en azulejo azul y blanco con referencias al comercio y el mar (un puente y un ancla) y dos hermosas cornucopias.

La diosa Rea, cansada de que su hermano y marido se comiera los hijos que traía al mundo, se fue a la isla de Creta donde parió en secreto a su hijo menor y dio a su esposo una piedra envuelta en pañales, que éste engulló sin percatarse del engaño.

El niño nacido secretamente en Creta no era otro que Zeus, el más importante dios de la mitología griega. Pues bien, una cabra, de nombre Amaltea, fue la nodriza de Zeus en Creta. Otra versión dice que Amaltea era una ninfa que amamantaba al niño con la leche de una cabra de aspecto tan terrorífico que fue ocultada en una cueva de Creta.

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La ninfa Amaltea proporcionaba al niño Zeus la leche de esta cabra. Según a qué versión hagamos caso, podemos encontrar que el niño, jugando un día con la cabra, le rompió una cuerno y para compensar el daño dio el cuerno a las ninfas con la orden de que lo mantuvieran siempre lleno con todo tipo de frutos: es lo que conocemos como “cuerno de la abundancia” (la cornucopia).

Otra versión mitológica nos dice que el héroe Heracles quiso casarse con Deyanira, a la que también pretendía el dios-río Aqueloo. Ambos pretendientes lucharon por hacerse con la mano de la joven. En la disputa, el dios Aqueloo empleó todo sus recursos proteicos, ya que tenía la facultad de convertirse en lo que deseara; Heracles, por contra, hizo uso de su fuerza. En la lucha Aqueloo se transformó en toro, pero Heracles le rompió un cuerno, por lo que Aqueloo se rindió y concedió al héroe tebano el derecho a casarse con Deyanira, aunque le reclamó el cuerno roto. Es entonces cuando Heracles le regaló el de la cabra Amaltea, la nodriza de Zeus, lleno de flores y frutos en abundancia.

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Lo leemos en la Biblioteca de Apolodoro, II, 7, 5:

παραγενμενος δ ρακλς ες Καλυδνα τν Ονως θυγατρα Δηινειραν μνηστεετο, κα διαπαλασας πρ τν γμων ατς πρς χελον εκασμνον ταρ περικλασε τ τερον τν κερτων. κα τν μν Δηινειραν γαμε, τ δ κρας χελος λαμβνει, δος ντ τοτου τ τς μαλθεας. μλθεια δ ν Αμονου θυγτηρ, κρας εχε ταρου. τοτο δ, ς Φερεκδης λγει, δναμιν χει τοιατην, στε βρωτν ποτν, περ ν εξαιτ τις, παρχειν φθονον.

Heracles, habiendo llegado a Calidón, pretendió a Deyanira, hija de Eneo, y por conseguirla luchó contra Aqueloo metamorfoseado en toro, y le quebró uno de los cuernos. Se casó con Deyanira y Aqueloo recobró el cuerno entregando a cambio el de Amaltea. Amaltea era hija de Hemonio, y poseía un cuerno de toro que, según Ferecides, tenía el poder de proporcionar en abundancia la comida o bebida que se desease.

 La traducción es de Margarita Rodríguez de Sepúlveda, en Gredos.

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Dos versiones, pues, sobre el cuerno de Amaltea, llamado por los latinos Cuerno de la Abundancia. Para algunos es un cuerno de la cabra Amaltea, o de la cabra con que la ninfa Amaltea había criado a Zeus; para otros es el cuerno de Aqueloo que Heracles había arrancado y se lo había dado a las ninfas, quienes lo llenaron de frutas.

 

Ovidio, en Metamorfosis IX, 80-88, dice:

sic quoque devicto restabat tertia tauri

forma trucis. tauro mutatus membra rebello.

induit ille toris a laeva parte lacertos,

admissumque trahens sequitur, depressaque dura

cornua figit humo, meque alta sternit harena.

nec satis hoc fuerat: rigidum fera dextera cornu

dum tenet, infregit, truncaque a fronte revellit.

naides hoc, pomis et odoro flore repletum,

sacrarunt; divesque meo Bona Copia cornu est.’

que Antonio Ruiz de Elvira traduce así:

Vencido así, me quedaba una tercera forma, la de toro bravo. Con mis miembros cambiados en los de un toro vuelvo a la lucha. Asaltándome por la izquierda echa él los brazos como una funda a los músculos de mi cuello, y al emprender yo veloz carrera me sigue tirando de mí, y haciendo humillarse a mis cuernos los clava en la dura tierra, y me tiende en la arena profunda. Y no le bastó esto: sujetando su feroz diestra mi duro cuerno, lo rompió y lo arrancó de mi testuz mutilado. Las Náyades lo consagran, rellenándolo de frutas y olorosas flores; y la alegre Abundancia es rica gracias a mi cuerno.”

De vuelta a la ciudad y paseando por los caminos de la huerta, vi un entrador Aries y hoy he visto unos apartamentos Aries, junto a los que hay una tienda de alimentación Aries.

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Y ¿quién es Aries? Pues, una constelación y un signo del Zodíaco. ¿A quién representa? Al carnero que llevó volando a los hermanos Frixo y Hele.

Frixo y su hermana Hele escapaban, en efecto, del odio de su madrastra Ino, hija de Cadmo, el fundador de Tebas, la segunda esposa de su padre Atamante, que había repudiado a su primera esposa Néfele; volaban a lomos de un carnero alado de vellón de oro. Hele se mareó y cayó al mar mientras Frixo llegaba felizmente a tierra. El carnero fue sacrificado a Zeus y su vellocino de oro quedó transformado en un precioso talismán que atrajo más tarde el interés de los Argonautas. Luego el carnero se convirtió en constelación. Así lo narra Eratóstenes en sus Catasterismos, 19.

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Οὗτος ὁ Φρίξον διακομίσας καὶ Ἓλλην· ἄφθιτος δὲ ὢν ἐδόθη αὐτοῖς ὑπὸ Νεφέλης τῆς μητρός· εἶχε δὲ χρυσῆν δοράν, ὡς Ἡσίοδος καὶ Φερεκύδης εἰρήκασιν· διακομίζων δ᾿ αὐτοὺς κατὰ τὸ στενώτατον τοῦ πελάγους, τοῦ ἀπ᾿ ἐκείνης κληθέντος Ἑλλησπόντου, ἔῥῥιψεν αὐτὴν [καὶ τὸ κέρας ἀπολέσας]. Ποσειδῶν δὲ σώσας τὴν Ἓλλην καὶ μιχθεὶς ἐγέννησεν ἐξ αὐτῆς παῖδα ὀνόματι Παίωνα, τὸν δὲ Φρίξον εἰς τὸν Εὔξεινον πόντον σωθέντα πρὸς Αἰήτην διεκόμισε· ᾧ καὶ ἐκδὺς ἔδωκε τὴν χρυσῆν δοράν, ὅπως μνημόσυνον ἔχῃ· αὐτὸς δὲ εἰς τὰ ἄστρα ἀπῆλθεν, ὅθεν ἀμαυρότερον φαίνεται. ἔχει δὲ ἀστέρας ἐπὶ τῆς κεφαλῆς α‘, ἐπὶ τῶν μυκτήρων γ‘, ἐπὶ τοῦ τραχήλου β‘, 〈ἐπ᾿ 〉ἄκρου ἐμπροσθίου ποδὸς λαμπρὸν α‘, 〈ἐπὶ〉 ῥάχεως δ‘, 〈ἐπὶ〉κέρκου α‘, ὑπὸ τὴν κοιλίαν γ‘, ἐπὶ τοῦ ἰσχίου α‘, ἐπ᾿ ἄκρου ὀπισθίου ποδὸς α‘· τοὺς πάντας ἵζ’.

Fue el carnero que transportó a Frixo y Hele. Se trataba de un animal inmortal, regalado a los dos niños por su madre, Néfele. Según narran tanto Hesíodo como Ferécides, su lana era de oro. Cuando los llevaba por los aires, dejó caer a Hele sobre la zona más estrecha del mar, que recibió de ella el nombre de Helesponto (mar de Hele), al tiempo que se la cayó uno de sus cuernos. El dios Posidón salvó a la joven y se unió a ella, con la que tuvo un hijo llamado Peón. El carnero, por su parte, transportó a salvo a Frixo hasta el Ponto Euxino (Mar hospitalario), a casa de Eetes, a quien regaló el vellocino de oro como recuerdo. El carnero ascendió así al cielo, y por eso es una constelación de brillo tenue. Lleva una estrella sobre la cabeza, tres en el hocico, dos en la cerviz, una brillante en el extremo de la pezuña delantera, cuatro en el lomo, una en la cola, tres bajo el vientre, una en la cadera y otra finalmente en el extremo de la pezuña trasera. Suman un total de diecisiete.

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Seguiremos próximamente con estos reflejos clásicos que nos salen al paso en nuestros paseos invernales.

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Orfeo en el Inframundo (1594) de Jan Brueghel, el Viejo. Palazzo Pitti, Galería Palatina, Florencia, Italia.

Tras la bucólica danza de los espíritus bienaventurados y la delicada aria de Eurídice en los Campso Elíseos, continuamos con el desarrollo del acto II.

Orfeo prosigue la búsqueda de Eurídice. Su entrada viene precedida por una descripción orquestal en do mayor, en la que la flauta y el oboe ofrecen la pintura exacta de la pureza del aire, del canto de los pájaros y del discurrir de los arroyos, elementos que se unen en una de las más bellas páginas solistas nunca compuestas (Che puro ciel! che chiaro sol!), un cuadro de límpidos sonidos que Gluck cogió de una ópera suya anterior, Ezio, de 1763.

ORFEO

Che puro ciel! che chiaro sol!

che nuova luce è questa mai! che dolci,

lusinghieri suoni dei bei cantori alati

s’odon qui in questa val!

Dell’aure il sussurrar il mormorar de’ rivi,

al riposar eterno tutto invita qui!

Ma la quiete che qui tanto regna,

non mi dà la felicità! Soltanto tu, Euridice,

puoi far sparir dal tristo cuore mio l’affanno!

I tuoi soavi accenti, gli amorosi tuoi sguardi,

un tuo sorriso, sono il sommo ben che chieder voglio

(si guarda intorno, inoltrandosi verso il Coro)

ORFEO

¡Qué cielo tan puro! ¡Cómo brilla el sol! ¡

Qué maravillosa luz! ¡Con qué dulces

y seductores sonidos hacen los bellos cantores alados

que resuene este valle!

El suspiro de la brisa, el murmullo de los arroyos,

¡todo invita a un eterno descanso!

¡Pero la paz que aquí reina

no me proporciona la felicidad! ¡Sólo tú, Eurídice,

puedes desvanecer las penas de mi triste corazón!

Tus suaves palabras, tus amorosas miradas,

una sonrisa tuya, son los mayores dones que querría tener.

(Mira alrededor y se vuelve hacia el coro)

Unos seres angelicales le saludan dándole la bienvenida (coro: vieni ai regni dei riposo) e informados del deseo que le ha llevado hasta allí, van en busca de Eurídice y se la presentan.

Loco de alegría, al percibir a su adorada, Orfeo intenta abrazarla, pero recordando la severa advertencia del dios Amor, se abstiene de hacerlo. Tomando a Eurídice de la mano se la lleva, mirando en dirección opuesta y conduciéndola hacia los confines del valle donde se encuentran la laguna Estigia y la salida del reino de las sombras. Eurídice sigue a Orfeo dócilmente, aunque muy extrañada de la inexplicable actitud de su amado, que en lugar de demostrar su contento por el encuentro, la arrastra brutalmente sin prodigarle una sola mirada de afecto.

EROI ED EROINE

Vieni a’ regni del riposo,

Grande eroe, tenero sposo

Raro esempio in ogni età. Euridice Amor ti rende;

Già risorge, già riprende la primiera sua beltà, ecc

(segue il ballo degli Eroi)

ORFEO

Oh voi, ombre felici, colei che tanto piango.

Per voi sia resa a me.

Ah! se sentir poteste qual foco mi consuma,

qual amoroso ardor m’infiamma il mesto cor,

tornata a’baci miei questa cara saria!

Deh! Vano il santo appel non sia!

EROI ED EROINE

Torni tua! Pietoso è il ciel!

(a Euridice)

Torna, o bella, al tuo consorte.

Che non vuol che più diviso sia da te,

pietoso il ciel. Non lagnarti di tua sorte,

Ché può dirsi un altro Eliso uno sposo sì fedel.

Non lagnarti di tua sorte, ecc.

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Orfeo y Eurídice (óleo sobre lienzo – 203 x 205 cm, 1709) de Jean Raoux. Getty Museum, Los Ángeles

(da un coro di Eroine vien condotta Euridice vicino ad Orfeo, il quale, senza guardarla e con un atto di somma premura, la prende per mano e la conduce subito via. Seguita poi il ballo degli Eroi ed Eroine, e si ripiglia il canto del Coro supposto continuarsi sino a tanto che Orfeo ed Euridice siano affatto fuori dagli Elisi)

HÉROES, HEROÍNAS

Ven al reino de la paz,

gran héroe, tierno esposo,

raro ejemplo de todos los tiempos.

Amor te devuelve a Eurídice;

ya revive, ya recupera su primitiva belleza, etc.

(Prosigue el baile de los héroes)

ORFEO

Oh vosotras, sombras felices,

aquella a la que tanto lloro,

por vosotras me sea devuelta.

Ay! si pudierais sentir qué fuego me consume,

que amoroso ardor me inflama el triste corazón,

sería devuelta a mis besos mi querida.

Ay! que no sea en vano mi súplica.

HÉROES y HEROÍNAS

¡Que a ti vuelva! ¡El cielo ha tenido de ti piedad!

(A Eurídice)

Vuelve, oh hermosa, con tu esposo,

al que el cielo compasivo no quiere tener por más tiempo separado de ti.

No te quejes de tu destino,

pues esposo tan fiel puede semejar un nuevo Elíseo.

No te quejes de tu destino, etc.

(Un grupo de heroínas conducen a Eurídice junto a Orfeo quien sin mirarla y con mucha prisa la toma de la mano y la arrastra hacia afuera. Al acabar el baile de los héroes y heroínas, comienza de nuevo el canto del coro, que continúa hasta que Orfeo y Eurídice se encuentran fuera de los Campos Elíseos)

Acto tercero

Interior de un espeso bosque. Orfeo, que ha soltado por un instante la mano de su prometida, continúa avanzando en su camino sin detenerse y gritando a Eurídice para que lo siga, porque sabe que las pantanosas aguas de la fatídica laguna no están lejos y no quiere perder tiempo en atravesarlas y alejarse de una vez de aquellos parajes de maldición.

ATTO TERZO

Scena prima

(Oscura spelonca che forma un tortuoso labirinto ingombrato di massi staccati dalle rupi, che sono tutti coperti di sterpi e di piante selvaggie. Orfeo conduce per mano Euridice, sempre senza guardarla)

ORFEO

(ad Euridice)

Vieni: segui i miei passi, Unico, amato oggetto

Del fedele amor mio.

EURIDICE

(con sorpresa)

Sei tu! M’inganno?   Veglio? O deliro?

ORFEO

(con fretta)

Amata sposa, Orfeo son io, e vivo ancor.

Ti venni fin negli Elisi a ricercar.

Fra poco il nostro cielo, il sole nostro,

il mondo di bel nuovo vedrai.

EURIDICE

Che! Viv’io? Vivi tu? Ma per qual arte?

ORFEO

Tutto, o cara,  saprai ma non per ora!

Sin che propizi i Numi son,

fuggiamo i tetri lidi!

Un ombra più non sei…

Ci ricongiunge in vita il dio d’Amor.

ACTO TERCERO

Escena primera

(Una montañosa y oscura garganta repleta de pedruscos que se han ido desprendiendo de las rocas que se hallan cubiertas de maleza y vegetación salvaje. Orfeo conduce de la mano a Eurídice, siempre sin mirarla)

ORFEO

(A Eurídice)

¡Ven! ¡Sígueme, único, amado objeto

de mi fiel amor!

EURÍDICE

(sorprendida)

¿Eres tú? ¿No me engaño? ¿Sueño? ¿ o deliro?

ORFEO

(con prisas)

Amada esposa, soy yo Orfeo, y sigo vivo.

Para buscarte he venido hasta el Elíseo.

Pronto verás de nuevo

el cielo, el sol, el mundo.

EURÍDICE

¿Qué? ¿Vivo yo? ¿Estás vivo? ¿Con qué ardid?

ORFEO

Todo, oh querida, lo sabrás, pero no ahora.

En tanto los dioses nos sean propicios

huyamos de estas rivas.

Ya no eres una sombra.

Nos reúne en la vida el dios Amor.

En el vídeo siguiente podemos seguir el texto que ofrecemos en este capítulo hasta el minuto 4.

 

 

EURIDICE

Che ascolto! E ver saria? Celeste ebbrezza!

Io dunque, in braccio all’idol mio

novella vita d’amore vivrei?

ORFEO

Sì, ma tronchiam gii indulgi omai!

(mesta e risentita, e ritirando la mano che stringeva quella di Orfeo)

Ma la tua man, perchè la mia non tiene?

EURIDICE

Ah! non guardi più a me.

Che tanto amasti un dì!

Perchè in tanto istante insensibil cosí?

S’oscurò lo splendor de’ sguardi miei?

ORFEO

(da sé)

Mi sembra di morire.

Orsù! Moviam! Bella Euridice, inoltra i passi tuoi!

Oh! Potessi calmar i dolce affani! Ma, non poss’io!

No vogliono gli Dei!

EURIDICE

Oh! Almen…  un sguardo solo

ORFEO

È sventura il mirarti.

EURIDICE

Ah! infido! E queste son le accoglienze tue!

Tal dai, crudel, a tanto amor mercè?

Oh! Barbara sorte!

 Perchè d’Imen fa riviver le faci,

quando mi nieghi i sospirati baci?

ORFEO

Ahí! Mal s’appon il tuo fiero sospetto!

EURIDICE

È scherno reo la vita a me ridata.

Dei! Riprendete allor l’inutil dono! Va!

(A Orfeo) Non cercarmi più d’amor perdono!

orfeorubens

Orfeo y Eurídice (óleo sobre lienzo; 196 x 247 cm; 1636-1638) de Pedro Pablo Rubens. Museo del Prado, Madrid

EURÍDICE

¿Qué oigo? ¿Será verdad? Celeste embriaguez

¡En los brazos de mi amado, ¿viviré

una nueva vida de amor?

ORFEO

¡Sí, pero no nos entretengamos más!

(Triste y resentida, retirando la mano que estrecha la de Orfeo)

Pero tu mano ¿porqué no sujeta la mía?

EURÍDICE

Ah! Ya no me miras a mi a quien tanto amaste un día.

¿por qué en tal instante te muestras tan insensible?

¿Se oscureció el esplendor de mi mirada?

ORFEO

(para sí)

Me siento morir

¡Vamos! ¡Avancemos!

¡bella Eurídice, apresura el paso!

Oh! ¡Si pudiera calmar estos tiernos tormentos,

pero no puedo. No lo quieren los dioses

EURÍDICE

Ay! sólo una mirada al menos.

ORFEO

Mirarte puede ser fatal.

EURÍDICE

¡Ah, pérfido! ¡Así me das la bienvenida!

¿Así, cruel, das las gracias  a tanto amor?

Oh, bárbara suerte,

¿porqué haces revivir las antorchas de Himeneo,

cuando me niegas los deseados besos?

ORFEO

¡Ay! No tiene base tu cruel sospecha.

EURÍDICE

Es una cruel broma la vida que se me ha devuelto.

¡Dioses! llevaos el inútil regalo

(A Orfeo) No busques más en mi el perdón del amor.

Y aquí el vídeo con el texto coincidente de este capítulo

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ariadnaabandonadaesmalte

Ariadna abandonada, esmalte sobre azulejo de J. Romero (45 x 31,5 cm) basado en un grabado de Johan Ulrich Krauss (h. 1690) para Las Metamorfosis de Ovidio

Concluye con este artículo la traducción de la Carta X de las Heroidas de Ovidio por Diego de Mexía.

Los peñascos y el mar son tus autores; y así aquesas entrañas son tan fieras como siempre lo son tus formadores. ¡Oh! quisieran los Dioses que me vieras desde tu nave, para mí invisible; que en ver mi triste rostro te movieras. Mas ya que con la vista es imposible, pues ojos tiene la memoria prestos, mírame lo mejor que te es posible. Pegada me verás á un risco de estos a quien le baña el mar de rato en rato con sus retozos para mí molestos. Mira sueltos al aire y sin ornato, como de quien lamenta, mis cabellos, que en mil almas tocaron á rebato. Mis vestidos verás, si quieres vellos, tan llenos de agua con mi eterno llanto, cual si hubiera llovido un siglo en ellos. Horrendo está mi cuerpo, y esto es tanto, como parva de trigo arrebatada del Aquilón, y no exagero cuanto. La letra de esta carta va borrada, que la pluma de brazo macilento y de temblante mano es gobernada. No te ruego por mi merecimiento, pues del mayor que tengo y se me ofrece no me resulta sino descontento. Pero si el hecho mío no merece premio, tampoco es digno de castigo, porque el obrar virtud no desmerece. Si no he sido ocasión mientras te sigo de tu vida, ninguna yo te he dado para matarme aquí como enemigo. Más adelante de este mar hinchado, tiendo mis manos, débiles y flojas por lo mucho que al cuerpo han golpeado. Estas reliquias de mis hebras rojas que doy al viento y á la tierra entrego, te muestro, y temo si en las ver te enojas. Y si puedo rogar, también te ruego por el copioso llanto, intenso y grave, que tú sacar pudiste de mi fuego, que á mí te vuelvas; vuelve atrás tu nave con el mudado viento; ven, procura ser en tu vuelta más veloz que un ave, y si llegando aquí, la muerte dura cerrado hubiere todos mis procesos, para darles honrada sepultura contigo llevarás mis tristes huesos.

Y siguiendo con Ovidio nos vamos a sus Metamorfosis donde trata más brevemente el tema:

Ovidio, Metamorfosis, Libro VIII, 169-182:

Quo postquam geminam tauri iuvenisque figuram

clausit, et Actaeo bis pastum sanguine monstrum

tertia sors annis domuit repetita novenis,

utque ope virginea nullis iterata priorum

ianua difficilis filo est inventa relecto,

protinus Aegides rapta Minoide Diam

vela dedit comitemque suam crudelis in illo

litore destituit; desertae et multa querenti

amplexus et opem Liber tulit, utque perenni

sidere clara foret, sumptam de fronte coronam

inmisit caelo: tenues volat illa per auras

dumque volat, gemmae nitidos vertuntur in ignes

consistuntque loco specie remanente coronae,

qui medius Nixique genu est Anguemque tenentis.

AriadneGiorgiodeChiricojpg

Bather in the sun o Ariadne abandoned -1930-31- (óleo sobre lienzo 76 x 138 cm) de Giorgio de Chirico. Galleria Civica d’Arte moderna e Contemporanea, Torino

Y, una vez que encerró en ella la doble figura de toro y de mancebo, y al monstruo, después de haber sido dos veces alimentado con sangre actea, lo aniquiló el tercer contingente designado por la suerte tras el ciclo de nueve años, y una vez que, gracias a la ayuda de una joven, la difícil puerta por la que jamás había pasado dos veces ninguno de los anteriores, fue encontrada recogiendo el hilo, al punto el Egida después de raptar a la Minoide, largó sus velas rumbo a Día, y en aquella playa abandonó, despiadado, a su compañera; solitaria y profiriendo muchos lamentos estaba ella cuando Líber le llevó el socorro de sus abrazos, y además, para que una constelación perdurable la hiciese resplandeciente, le quitó de la frente la corona y la envió al cielo; vuela la corona a través de los aires impalpables, y, mientras vuela, las piedras preciosas se convierten en refulgentes luminarias y se detienen subsistiendo al figura de corona, en un lugar que está entre el Arrodillado y el Serpentario.

La traducción es de Antonio Ruiz de Elvira, en Alma Mater.

Finalizado el breve repaso por las fuentes clásicas sobre Ariadna, volvemos a la ópera de Strauss y nos centramos en la última parte de la ópera, la llegada de Baco, como dios redentor del dolor de Ariadna.

La Dríade, la Náyade y Eco que están junto a caverna de Naxos donde Ariadna mora desconsolada desde el abandono de Teseo, anuncian, excitadas, la llegada de un muchacho, un joven dios, Baco. Nos dan información sobre él: su madre, hija de un rey y amada por un dios, murió en el parto. Lógicamente, se refieren a Sémele, hija del rey de Tebas, Cadmo, hermano, por otra parte de la princesa fenicia Europa, raptada por Zeus en forma de toro blanco. Sémele fue elegida por Zeus como amante mortal y, a escondidas de Hera, yació con ella. Zeus prometió conceder a Sémele lo que le pidiese, y ella, engañada por Hera, pidió que se le presentase tal como había ido al desposorio con la diosa. No pudiendo negarse, Zeus llegó al tálamo en un carro entre relámpagos y truenos y lanzó el rayo. Sémele murió de terror, y Zeus, arrebatando del fuego el feto de seis meses, lo cosió en su muslo. (Heródoto, Biblioteca, III, 4, 3).

DRYADE (aufgeregt)

Ein schönes Wunder!

NAJADE

Ein reizender Knabe!

DRYADE

Ein junger Gott!

ECHO

Ein junger Gott, ein junger Gott!

DRYADE

So wißt ihr?…

NAJADE

Den Namen?

DRYADE

Bacchus!… Mich höret doch an! Die Mutter starb bei der Geburt.

NAJADE

Mich höret! Eine Königstochter…

DRYADE

Eines Gottes Liebste… eines Gottes Liebste!

NAJADE

Was für eines Gottes?

ECHO (enthusiastisch)

Eines Gottes Liebste, eines Gottes Liebste!

DRYADE

Aber den Kleinen – hört doch!

Semele_in_erwartung_des_zeus

Semele in Erwartung des Zeus (1665), óleo sobre lienzo de 184 x 207 de Ferdinand Bol

DRÍADA (agitada)

¡Un bello prodigio!

NÁYADE

¡Un delicioso muchacho!

DRÍADA

¡Un joven dios!

ECO

¡Un joven dios, un joven dios!

DRÍADA

¿Lo conoces?…

NÁYADE

¿El nombre?…

DRÍADA

¡Baco!… ¡Escuchadme pues! Su madre murió en el parto.

NÁYADE

¡Escuchadme! Una hija de rey…

DRÍADA

¡La elegida por un dios!… ¡La elegida por un dios!

NÁYADE

¿Por qué dios?

ECO (entusiástica)

¡Una elegida por los dioses, una elegida por los dioses!

DRÍADA

Pero el muchacho… ¡escuchad!

semelemuereabrasada

Seméle verbrennt unter Jupiters “Feuer”. Grabado de Johann Ulrich Krauss, para la edición de 1690 de las Metamorfosis de Ovido (Libro III, 309)

Después, Dríade, Náyade y Eco nos dicen que fueron las ninfas las que criaron al niño Dioniso. En efecto, el niño fue confiado a Hermes, quien encargó de su crianza al rey de Orcómeno, Atamante, y a su segunda esposa Ino. Les ordenó que revistiesen a la criatura con ropas femeninas a fin de burlar los celos de Hera, que buscaba la perdición del niño, fruto de los amores adúlteros de su esposo. Pero esta vez Hera no se dejó engañar y volvió loca a la nodriza de Dioniso, Ino, y aun al propio Atamante. En vista de ello, Zeus se llevó a Dioniso lejos de Grecia, al país llamado Nisa, y lo entregó a las ninfas de aquellas tierras para que lo criasen. Con objeto de evitar que Hera lo reconociese, lo transformó entonces en cabrito. Más tarde las ninfas que criaron a Dioniso se convirtieron en las estrellas de la constelación de las Híades.

Nos hablan luego de que Dioniso se embarcó en una nave como timonel en su primera aventura.

nacimiento de dionisonacimiento de dionisonacimientodedionisogiulioromano

Nacimiento de Dioniso (1535) de Giulio Romano

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selloChristoph_Willibald_Gluck

Estamos analizando brevemente Orfeo ed Euridice de Gluck en el tricentenario del nacimiento del compositor. Tras repasar someramente el primer acto pasamos al

Acto segundo

Orfeo y Eurídice es un lento y majestuoso viaje desde las tinieblas a la luz, del dolor terrenal a los abismos infernales y, por fin, a las esferas celestes y la felicidad. Estamos en la entrada del Averno. Una página orquestal con ritmo de gallarda describe la atmósfera agitada, tenebrosa, demoníaca del lugar. Su tonalidad es variada y el efecto de escalofrío que surge de la orquesta y los trémolos de las cuerdas sugiere el decisivo momento que el protagonista va a afrontar.

Aparece Orfeo, recibido en tono amenazante por las Furias que habitan el lugar, condenadas a montar guardia eternamente. Ellas lo insultan por su osadía de haber llegado hasta allí y haber tratado de penetrar en aquel infernal paraje, cuyo paso está vedado a los mortales. La genialidad de Gluck se encuentra en un detalle de la partitura. El coro de furias se enfrenta a Orfeo con el mismo tono amenazante con el que lo hace la orquesta (Chi mai dell’Erebo).

Las amenazas son cada vez más inquietantes. El temeroso Orfeo trata de calmarse y, recordando las palabras del dios Amor, recurre a su arma de cantante, entonando un dulce y apasionado canto de amor por Eurídice. El héroe canta con sencillez una hermosa melodía con el único acompañamiento del arpa y las cuerdas.

Amansadas por el embrujo de la música y la bella voz del cantante, las Furias se apiadan de sus pesares y para que Orfeo pueda encontrar a su amada, le permiten entrar en el terrible reino, cuyo acceso custodian. Para mostrarnos que el intruso ha derrotado las fuerzas infernales con la única fuerza del canto, Gluck obliga al coro a interpretar la misma melodía con un ritmo cada vez más lento, al mismo tiempo que el volumen sonoro va decayendo hasta el acorde final, lo que sugiere la pacificación total de las furias. La instrumentación es más reducida y menos preponderante. El efecto resulta magnífico como un formidable testimonio de la capacidad del compositor para transmitir la intensidad de las situaciones.

Para la versión de París de Orfeo, Gluck ideó una danza de las furias que cogió de su ballet Don Juan: una enloquecida chacona donde predomina la monumental presencia de los trombones y que retomaría Luigi Boccherini para el final de su sinfonía La casa del diavolo.

(Orrida caverna al di là della laguna Stige, offuscata poi in lontananza da un tenebroso fumo, illuminato dalle fiamme che ingombrano tutta quella orrida abitazione. Appena cangiata la scena, al suono di orribile sinfonia comincia il ballo delle Furie e degli  Spettri, che viene interrotto dalle armonie della lira d’Orfeo)

FURIE

Chi mai dell’Erebo Fra le caligini,

Sull’orme d’Ercole e di Piritoo

Conduce il piè?

(gli Spettri ripigliano le danze, girando intorno ad Orfeo per spaventarlo)

Chi mai dell’Erebo ecc.

D’orror l’ingombrino le fiere Eumenidi,

E lo spaventino gli urli di Cerbero,

Se un Dio non è. E lo spaventino, ecc.

D’orror l’ingombrino, ecc.

ORFEO

Deh! placatevi con me. Furie…

FURIE

No!

ORFEO

…larve…

FURIE

No!

ORFEO

… ombre sdegnose…

FURIE

No!

ORFEO

… vi renda almen pietose Il mio barbaro dolor.

FURIE

No! No! No!

ORFEO

Deh! Placatevi con me, ecc.

FURIE

(raddolcito e con espressione di compatimento)

Misero giovine!

Che vuoi, che mediti?

Altro non abita Che lutto e gemito

In queste orribili Soglie funeste.

Che vuoi, misero giovane? Che?

Altro non abita, ecc.

ORFEO

Mille pene, ombre sdegnose,

Come voi sopporto anch’io;

Ho con me l’inferno mio,

 Io sento in mezzo al mio cor.

FURIE

(con maggior dolcezza)

Ah qual incognito Affetto flebile,

Dolce a sospendere Vien l’implacabile

Nostro furor! Ah qual incognito, ecc.

ORFEO

Men tiranne, ah! voi sareste

Al mio pianto, al mio lamento,

Se provaste un sol momento

Cosa sia languir d’amor.

FURIE

(sempre più raddolcito)

Ah quale incognito Affetto flebile,

Dolce a sospendere Vien l’implacabile

Nostro furor!…

Le porte stridano Su’ neri cardini

E il passo lascino Sicuro e libero

Al vincitor.

E il passo lascino, ecc.

Le porte stridano, ecc.

(le Furie e gli Spettri ripigliano le danze, poi cominciano a ritirarsi, e dileguandosi per entro le scene, ripetono l’ultima strofa del coro; il quale, continuando sempre, frattanto che si allontanano, finisce in un confuso mormorio).

(Horrible caverna más allá de la laguna Estigia, en la lejanía de sus tenebrosas profundidades surgen humo y llamas que llenan toda la horrible caverna. Se inicia la escena, y al sonido de la sinfonía comienza el baile de las Furias y de los Espectros, que interrumpen el sonido de la lira de Orfeo)

FURIAS

¿Quién puede ser el que a través

de las nieblas del Érebo,

de Hércules y de Pirítoo

sigue los pasos?

(Los espectros bailan, girando alrededor de Orfeo para asustarlo)

¿Quién puede ser, etc…

Llénenlo de horror las crueles Furias

y espántenlo los aullidos de Cerbero

si no se trata de un dios; y espántenlo, etc…

Llénenlo de horror, etc…

ORFEO

¡Oh! Tranquilizaos, Furias…

FURIAS

¡No!

ORFEO

… espectros…

FURIAS

¡No!

ORFEO

…. sombras esquivas…

FURIAS

¡No!

ORFEO

… mi cruel sufrimiento os infunda al menos piedad.

FURIAS

¡No! ¡No! ¡No!

ORFEO

¡Oh! Tranquilizaos, etc.

FURIAS

(Suavizándose y expresando alguna compasión)

¡Infortunado joven!

¿Qué quieres, qué esperas?

Únicamente encontrarás luto y gemidos

en estos horribles y funestos umbrales.

¿Qué quieres, infortunado joven? ¿Qué?

Unicamente encontrarás, etc.

ORFEO

Sombras esquivas, yo también

como vosotras, sufro mil dolores;

llevo conmigo mi propio infierno,

lo siento en el fondo de mi corazón.

FURIAS

(con una mayor dulzura)

¡Ah!¡Qué insólito sentimiento gentil

viene a detener dulcemente nuestra furia

implacable! ¡Ah! ¡Qué insólito, etc.

ORFEO

Seríais menos severas

con mis lágrimas, con mis lamentos,

 si por un solo instante sintierais

lo que es morir de amor.

FURIAS

(cada vez con mayor suavidad)

¡Ah! ¡Qué insólito, sentimiento gentil

viene a detener dulcemente

nuestra furia implacable!

Dejemos que chirríen las puertas

sobre sus negros goznes;

y permitamos libre y seguro paso

al vencedor;

y permitamos libre, etc.

que chirríen las puertas, etc.

(De nuevo danzan de las Furias y espectros, después comienzan a retirarse y a desaparecer por dentro de la escena, repitiendo la última estrofa del coro, el cual, siempre cantando, mientras se aleja, acaba en un murmullo confuso).

Se abren las puertas de los Campos Elíseos, valle paradisíaco, donde los espíritus bienaventurados gozan de la eternidad de la paz y el gozo que han merecido sus vidas ejemplares. El contraste entre este momento y el anterior es imponente, como corresponde al gran salto que da el protagonista desde los abismos infernales a la quietud de los espacios celestes, de la agitación a la calma, de las tinieblas a la luz.

La Danza de los espíritus bienaventurados, con el predominio en la orquesta de las flautas y los violines, es el preludio sereno a la aparición de Eurídice. Para la representación francesa, el compositor añadió uno de los momentos más sublimes de esta partitura: el aire con obligatto de flauta.

El sonido de este instrumento y la extraordinaria melodía que desarrolla, al principio tímidamente, casi vacilante, pero que enseguida se alza como un doloroso lamento de soledad y añoranzas, es el fiel reflejo del dolor resignado y la tranquilo desesperación del alma de Eurídice. Berlioz adoraba este fragmento, y con razón. No sólo es un excelente ejemplo de la genialidad de Gluck, sino una de las páginas más bellas de la Historia de la música.

El aria de Eurídice Questo asilo di placide calme también añadida para el estreno parisino, es una delicada melodía ascendente, donde la voz de la soprano dialoga con el coro en poéticos arabescos.

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heroidasalianza

Seguimos con la Carta X de las Heroidas de Ovidio en la traducción de Diego de Mexía, dentro de esta serie dedicada a la ópera Ariadne auf Naxos, con motivo del 150 aniversario del nacimiento del compositor germano.

¿Qué haré? ¿dónde sola partir puedo? No hay vestigios de gente y de ganado; todo es horror, asombro, espanto y miedo. La isla es despoblada, el mar hinchado la ciñe, no hay piloto ni navío que siga rumbo tan inusitado. Mas finge y piensa que por gusto mío se me concede dulce compañía, vientos y nave, todo á mi albedrío. ¿Dónde pondré la proa? ¿por qué vía navegaré? pues la paterna tierra sus puertos, yendo allá, me negaría. Y aunque las ondas no me diesen guerra. Ni el viento, seré siempre desterrada: tanta miseria y mal en mí se encierra. No te merezco ver, oh Creta amada, en cien grandes ciudades dividida Y por Jove y su infancia celebrada. Que á mi padre y á ti, que eres regida del justo padre mío, daño he hecho con mi traición infanda y torpe vida. ya los nombres de todo humano pecho reverenciados, yo les fui traidora, de adonde me resulta este provecho. Y esto fué cuando (en fin como amadora) te di el ovillo de la cuerda recia que tus pasos rigiese cual tutora; porque en la casa revoltosa y necia vencido no murieses, y seguro gozases de quien huyes y te precia, y cuando me decías: «yo te juro por los peligros fuertes y excesivos que me amenazan para lo futuro, que en tanto que los dos fuéremos vivos has de ser mía, y quemaré en tu llama mis pensamientos célebres y altivos.»

TeseoMinutauroIrenePaz

Teseo y el Minotauro, ilustración de Irene Paz

Yo vivo y no soy tuya, si una dama vive, oh Teseo, que en la sepultura está por la traición del que más ama. Ojalá fuera tanta mi ventura que con aquella clava con que heriste a mi hermano, me dieras muerte dura! Que así la fe y palabra que me diste conmigo fuera muerta y sepultada, y no que en vida viva y muera triste. No solamente me es representada la angustia que me espera, mas contemplo cuánto puede venir á una olvidada.

Ocúrreme un ejemplo y otro ejemplo, todos de muerte, y fuera menos pena la muerte, que esperar verme en su templo ya me parece que á esta parte suena, ya á esotro lado el lobo codicioso, que con sus dientes deshacerme ordena. Y quizás este suelo riguroso leones fieros, tígueres sanguinas produce como inculto y espantoso. También expele el mar bestias marinas, según se dice, horríficas, extrañas, bravas, insaturables y caninas. Y cuando aquí faltasen alimañas, ¿quién veda que la espada fiera, esquiva, de algún extraño rompa mis entrañas? No me será el morir pena excesiva, con tal que maniatada no me vea con ásperas cadenas y cautiva, y que á mi ama detestable y fea, porque toda desgracia y mal me cuadre, como sierva le hile mi tarea. Yo á quien el grande Minos es mi padre y á quien la excelsa hija, y poderosa, del Sol es mi querida y dulce madre; y lo que más estimo, y como cosa de más momento siempre estoy pensando, es que te fui un tiempo amada esposa. Si he estado el mar, la tierra contemplando. La tierra y mar me han dado desconsuelo, porque me están contino amenazando. restábame esperar solo en el cielo, mas temo la influencia ejecutada de las estrellas contra mí en el suelo. De todos aquí estoy desamparada, que á las focas y lobos tragadores he sido por manjar y pasto dada. Y aunque haya en esta isla habitadores, no me osaré fiar de forasteros, porque todos sois falsos y traidores. Por mi mal he aprendido ya á temeros, por experiencia sé (¡no lo supiera!) que es desdichado amor el de extranjeros. Quisiera Dios Andrógeo vivo fuera, que tú, Gecropia tierra, no pagaras con tantas vidas una muerte fiera. Ni tú, oh Teseo, Jano de dos caras, con el nudoso tronco desenvuelto al Minotauro horrífico mataras.

Jano-MuseosVaticanos

Ni yo te diera el hilo, el cual revuelto en tus manos te diese triunfo y gloria, sacándote del cerco libre v suelto. Y no me admira cierto tu victoria, ni el ver con tu bastón muerto y deshecho al cretense animal, digno de historia; porque sus cuernos no eran de provecho para romperte el corazón triunfante; seguro estabas sin cubrirte el pecho. De un pedernal trajiste, de un diamante forjado el pecho: ¿cómo la flaqueza de un monstruo contra ti fuera bastante?  Excede de tu alma la dureza al pedernal, y al más activo y fuerte diamante, por su mucha fortaleza. Sueño cruel, por mi infelice suerte, ¿para qué me volviste perezosa? eres en fin imagen de la muerte. Y si eres tú su imagen, fácil cosa fuera con noche eterna castigarme, por acabar con vida tan penosa. Vientos crueles, para atormentarme bien pronto estuvo vuestro soplo insano; ligeros estuvisteis en matarme: diestra cruel, sangrienta y cruda mano, que le quitaste con rigor la vida al prodigioso cuerpo de mí hermano: fe, á quien te demandó mal concedida, pues solo el falso nombre y fraudulento tuviste y tienes como fe fingida; conjuráronse el sueño, la fe, el viento contra mí, y todos tres me dan alcance, mostrando en una niña su ardimiento. Yo, pues que estoy muriendo en este trance no veré de mi madre el tierno llanto hecho por lo que pierde en este lance. Ni tendré quien con celo justo y santo cierre mis ojos con sus dedos píos, porque no cause, estando muerta, espanto. Por extrañas regiones y aires fríos mi espíritu errará con curso incierto, y por lugares lóbregos, sombríos. amiga mano á mi cadáver yerto no le pondrá del bálsamo de Arabia último beneficio á un cuerpo muerto. Antes con hambre, con estruendo y rabia, marinas aves cubrirán los huesos de esta que es muy amante y poco sabia. Estas son las exequias, los sucesos de mi fúnebre pompa, y este estado es digno de mis crímenes y excesos. Agora irás al puerto deseado de Atenas, donde siendo recibido, y estando entre la turba entronizado, será por ti con fausto referidos cómo le diste muerte al hombre-toro, quedando el laberinto confundido. Con majestad y amplifico decoro, cuenta después que fui de ti dejada sola en la isla, donde gimo y lloro. Que no he de ser, ni es justo ser borrada de tus empresas, pues que soy trofeo el más famoso que hay en tu jornada, desleal, no es tu padre el viejo Egeo, ni menos te ha parido con dolores Etra, la amada hija de Piteo.

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Teseo y Etra (1635-36), Laurent de La Hyre (1606-1656), óleo sobre lienzo. Museo de Bellas Artes de Budapest

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Gluck Orfeo ed Euridice Stevens della Casa Peters Monteux

Orfeo está dispuesto a realizar cualquier sacrificio, por enorme y peligroso que sea, con tal de rescatar de su tumba a Eurídice. Así la ofrece a los dioses y los increpa al mismo tiempo, por cuán crueles han sido con él; todo esto con un poderoso recitativo. Como respuesta a sus palabras, se le aparece el dios Amor, que acude a su conjuro y en el aria Gli sguardi trattieni (Desvía la mirada) informa el desesperado joven que el omnipotente Zeus ha oído sus lamentos e imprecaciones y, enternecido por su dolor, le permite llegar hasta el mundo lejano e invisible de los dioses y las furias, donde podrá luchar para recobrar a su amada. Primero deberá vencer la resistencia de Plutón y los espíritus malvados que le rodean, que tratarán de impedirle la entrada a la mágica región. Para luchar contra ellos debe emplear como única arma el encanto de su voz y la seducción de sus canciones. Otra advertencia importante es que, una vez que encuentre a Eurídice, debe tener en cuenta que, para efectuar felizmente su rescate, no puede en ningún caso volver la vista atrás para contemplarla, hasta que hayan atravesado las aguas pestilentes de la laguna Estigia. De no hacerlo así, su prometida morirá irremisiblemente.

Esta aria en ritmo de ¾, está formada por un lento grazioso de tres estrofas, la segunda más lenta, y el da capo, una de las concesiones al antiguo esquema de composición, por parte del compositor que, con esta tercera sección repetida, puede tentar al intérprete a las interpolaciones ornamentales a las que el compositor tanto se opuso.

Orfeo acoge con gran alegría el mensaje de los dioses, dándoles las gracias por haber atendido su ruego e implorando su ayuda para la arriesgada empresa que iniciará. La aceptación del reto por parte de Orfeo aparece en forma de enérgico recitativo.

En algunas interpretaciones, incluidas las grabaciones discográficas, este brusco final no gustaba unas veces a los intérpretes, otros, a los directores de escena y, en ocasiones, a los directores de orquesta. Así, oponiéndose a la voluntad de sus creadores, para cerrar brillantemente el cuadro se introducía un aria de bravura para Orfeo (addio, miei suspiri, adiós, mis suspiros), muy bella y de una gran dificultad. A lo largo de un tiempo se aseguró que la página era de Fernando Gasparo Bertoni (1725-1813), compositor italiano que en 1775 estrenó con enorme éxito en el Teatro San Benedetto de Venecia su propio Orfeo, usando palabra por palabra el texto de Calzabigi. Sin embargo, este hermoso pasaje de bravura pertenece a una ópera seria de juventud del propio Gluck.

ORFEO

Numi! barbari Numi!

D’Acheronte e d’Averno

reggitori implacati! la cui mano

il fiero Pluto vuol de’ cenni suoi

Crudel ministra, voi giammai commuove

beltà né gioventude! a me rapiste

la dolce mia consorte!

Oh! memoria crudel! Ahimè! non valse

la grazia sua dal barbaro destino

Quella cara a salvar! Implacati tiranni!

A voi la vo’ rapir!

Penetrare vogl’io ne l’atro Averno,

Il mio pianto dovrà L’ira vostra placar!

Ricercare saprò nel vostro orrore

La mia sposa, il mio bene!

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ORFEO

¡Dioses! Bárbaros dioses,

del Aqueronte y del Averno

implacables gobernantes, cuya mano

el fiero Plutón quiere de sus consejos

Cruel ministra, a ti jamás conmovió

belleza o juventud, vosotros me habéis arrebatado

a mi hermosa esposa

¡Oh cruel recuerdo!.¡Ay de mí! ¡No pudo su gracia

Querida salvar del bárbaro destino. ¡Implacabales tiranos!

¡Os la quiero arrebatar!

Quiero penetrar en el negro Averno,

Mi llanto deberá aplacar vuestra ira

¡Sabré encontrar en vuestro reino de horror

a mi esposa, mi bien!

(Amore apparisce subito)

AMORE

Amore assisterà l’infelice consorte!

A te concede Giove, in sua pietà,

Varcar le pigre onde di Lete.

Va! Va! Euridice a cercar nel tetro regno!

Se il dolce suon de la tua lira,

Al cielo, Orfeo, saprà salir,

Placata fia dei Numi l’ira

e resa l’ombra cara al primo tuo sospir!

orefoeuridice2

(Cupido aparece de repente.)

AMOR (CUPIDO)

El dios del Amor ayudará al desconsolado esposo.

Júpiter te concede la gracia en su piedad

de traspasar las perezosas olas del Leteo.

¡Ve! ¡Ve a buscar a Eurídice en el sombrío reino!

Si el dulce sonido de tu lira

sabe encontrar, Orfeo, el camino del cielo,

se apaciguará la ira de los dioses,

y con tu primer suspiro recuperarás la querida sombra.

ORFEO

Ciel! Rivederla potrò!

AMORE

Se il dolce suon de la tua lira,

Al cielo, Orfeo, saprà salir,

Placata fia dei Numi l’ira

e resa l’ombra cara al primo tuo sospir!

ORFEO

Ciel! Rivederla potrò!

AMORE

Sì, ma sai tu qual patto, l’alta impresa per compir

Giove, il gran Nume, impone a te?

ORFEO

Niun suo voler mi fa tremar!

per lei ad ogni prova reggo.

ORFEO

¡Cielos! ¡La veré de nuevo!

CUPIDO

¡Ah! ¡Si el dulce sonido de tu lira

encuentra, Orfeo, el camino del cielo,

se apaciguará la ira de los dioses,

y con tu primer suspiro recuperarás así su sombra!

ORFEO

¡Cielos! ¡La veré de nuevo!

CUPIDO

Sí, pero ¿sabes qué condición te impone

Júpiter, el gran dios, para lograr tu empresa?

ORFEO

Ninguna condición suya me hace temblar;

por ella afrontaré cualquier prueba.

AMORE

Ascolta, ascolta allor, Orfeo!

Sin che non sei fuor di quegli antri,

ti si vieta mirar la sposa tua,

se per sempre non vuoi,

se non perderla ancora!

Suona così lassù Il supremo voler!

Ti rendi degno del celeste favor!

Gli sguardi trattieni, Affrena gli accenti:

Rammenta che peni, Che pochi momenti

Hai più da penar. Sai pur che talora

Confusi, tremanti Con chi gl’innamora

Son ciechi gli amanti, Non sanno parlar.

Confusi, tremanti Con chi gl’innamora

Son ciechi gli amanti, Non sanno parlar.

Gli sguardi trattieni, rammenta che peni, ecc. (parte)

CUPIDO

¡Escucha, escucha pues, Orfeo!

¡Hasta que hayas salido de ese antro,

se te prohibe mirar a tu esposa,

a menos que desees perderla para siempre!

¡Así se ha expresado la voluntad suprema!

¡Sé digno del divino favor!

Conten tus miradas, refrena tu lengua,

recuerda cuán cortos son los momentos

que aún has de sufrir. Tú sabes que a veces

confusos, temblorosos, ante quien les enamora

los amantes son ciegos, no aciertan a hablar;

confusos, temblorosos, los amantes son ciegos

ante quien les enamora, no aciertan a hablar.

Conten tus miradas, recuerda cuán cortos, etc. (Sale)

orfeogluckmutti

ORFEO

Che disse! che ascoltai!

Dunque Euridice vivrà, l’avrò presente!

E dopo i tanti affanni miei, in quel momento,

in quella guerra d’affetti, io non dovrò mirarla,

Non stringerla al mio sen! Sposa infelice!

Che dirà mai? che penserà?

preveggo le smanie sue: comprendo le angustie mie.

Nel figurarlo solo sento gelarmi il sangue,

Tremarmi il cor… Ma… lo potrò… lo voglio,

Ho risoluto. Il grande, L’insoffribil de’ mali

è l’esser privo dell’unico dell’alma

amato oggetto; Assistetemi, o Dei, la legge accetto.

Addio, addio o miei sospiri! Han speme i miei desiri!

Per lei soffrir vo’ tutto Ed ogni duol sfidar!

Addio, addio, ecc. Per lei vo’ tutto osare,

ed ogni duolo e periglio sfidar!

Io vo’ da l’atre sponde Varcar di Stige l’onde

E de l’orrendo Tartaro Le Furie superar!

Per lei vo’ tutto osare, ed ogni duolo e periglio sfidar!

Addio, addio, ecc. Io vo’ da l’atre sponde

Varcar di Stige l’onde E de l’orrendo Tartaro

Le Furie superar! Tutti quei superare,

tutti tutti quei superar!

Sì, tutti quei superar!

ORFEO

¿Qué ha dicho? ¿Qué he oído?

¡Luego Eurídice vivirá, estará presente!

¡Y después de tantos sufrimientos, en ese instante

de lucha de afectos, no debo mirarla,

ni estrecharla contra mi pecho! ¡Desgraciada esposa!

¿Qué dirá? ¿Qué pensará?

¡Preveo su agitación! Comprendo sus angustias.

Sólo imaginarlo siento helárseme la sangre,

estremecerse mi corazón… Pero… ¡Podré… lo haré!

Estoy decidido. El mayor, el más insufrible de los males es

verse privado del único objeto

querido del alma. Ayudadme, oh dioses, acepto la ley.

Adiós, adiós, suspiros, mis deseos cobran esperanzas;

todo lo sufriré por ella, y desafiaré todas las penas!

Adiós, adiós, etc. ¡Todo lo arriesgaré por ella,

y desafiaré todas las penas y peligros!

¡Desde la orilla opuesta cruzaré las aguas de la Estigia

y venceré a las Furias del hórrido Tártaro!

Todo lo arriesgaré por ella, a todos, a todos, venceré!

Adiós, adiós, etc. ¡Desde la orilla opuesta

cruzaré las aguas de la Estigia y venceré las Furias

del hórrido Tártaro! ¡A todos venceré,

a todos, a todos venceré!

¡Sí, a todos venceré!

orfeo-y-euridice-maurice-denis

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