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Archive for 29 mayo 2010

Seguimos con nuestro repaso al libretto de la cantata Le nozze de Teti, e di Peleo, de Rossini y nuestro comentario al mismo, siempre que haya alusiones mitológicas.

2. Recitativo después del coro:

Oh come lento

giunge un momento felice ai voti miei,

tanto avari per me Voi siete oh Dei!

Teti non veggo…

mille larve intorno mi presenta la speme!

ingrato ai Numi una voce m’accusa…

e il mio destino

tra i palpiti avvelena un ben vicino.

Oh, cuán lentamente

se acerca el momento

que cumplirá mis deseos,

¡qué avaros sois conmigo, oh dioses!

No veo a Tetis…

¡Mil espectros alrededor me hace ver la esperanza!

Una voz me acusa de ingratitud a los dioses…

y mi destino

entre mis pálpitos envenena una alegría inminente.

La cavatina siguiente se inicia con un bello solo de flauta, a la que acompañan cuerdas y trompas. Sigue un primer pasaje lírico a cargo del tenor (Peleo), con un destacado agudo sobre la palabra ha. La flauta sigue con sus florituras durante la intervención del cantante.

La música adopta un carácter más bravo a partir de Ovunque volgomi. Nuevo agudo en trionfar.

3. Cavatina (Peleo)

Giusto cielo, i voti miei

tu pietoso intendi, accetta,

tu l’istante, e il nodo affretta

che ha sugli astri ordito Amor.

Ovunque volgomi

la bella Tetide

fra i dolci palpiti

mi pinge Amor.

Se fu premio al mio valore

Numi eterni un sì bel nodo,

benchè Dio di pace, Amore

mi fia sprone a trionfar.

Ovunque volgomi, etc.


Justo cielo, mis plegarias

escucha y acepta, tú, piadoso,

acelera el momento y la unión

que sobre los astros ha urdido Amor.

Adonde me vuelvo

a la bella Tetis

entre dulces pálpitos

me muestra Amor..

Si fue premio a mi valor,

dioses eternos, tan bella unión,

aunque sea un dios de paz, que Amor

me impulse a triunfar.

Adonde me vuelvo, etc.


Coro:

Già viene, il Zeffiro

Già piega i fior.

Ya llega, el Céfiro

ya mueve las flores.

El Céfiro está presente en infinidad de textos de obras musicales. Es el dios del viento del oeste (el favonio latino), el más suave de todos, viento fructificador y mensajero de la primavera. A nuestra mente vienen obras como el aria de Susanna y la condesa Che soave Zeffiretto, de Las bodas de Fígaro de Mozart, o el Zefiro torna e’ l ben tempo rimena, la ciaccona de Monteverdi, sobre texto de Petrarca:

Zefiro torna, e ‘l bel tempo rimena,

e i fiori e l’erbe, sua dolce famiglia,

et garrir Progne et pianger Filomena,

e primavera candida e vermiglia.

Ridono i prati, e ‘l ciel si rasserena;

Giove s’allegra di mirar sua figlia;

l’aria e l’acqua e la terra è d’amor piena;

ogni animal d’amar si riconsiglia.

Ma per me, lasso, tornano i più gravi

sospiri, che del cor profondo tragge

quella ch’al ciel se ne portò le chiavi;

e cantar augelletti, e fiorir piagge,

e ‘n belle donne oneste atti soavi

sono un deserto, e fere aspre e selvagge.

a la que también puso música Luca Marenzio, en un madrigal a cuatro voces.

Monteverdi utilizó para uno de sus Scherzi musicali de 1607 un texto de Ottavio Rinuccini, donde, casualmente, también aparece Tetis:

Zefiro torna e di soavi accenti

l’aer fa grato e’il pié discioglie a l’onde

e, mormorando tra le verdi fronde,

fa danzar al bel suon su’l prato i fiori.

Inghirlandato il crin Fillide e Clori

note temprando lor care e gioconde;

e da monti e da valli ime e profonde

raddoppian l’armonia gli antri canori.

Sorge più vaga in ciel l’aurora, e’l sole,

sparge più luci d’or; più puro argento

fregia di Teti il bel ceruleo manto.

Sol io, per selve abbandonate e sole,

l’ardor di due begli occhi e’l mio tormento,

come vuol mia ventura, hor piango hor canto.

Hecho este paréntesis, seguimos con el libretto de Ricci.

Peleo:

Ah m’udiro i sommi Dei

vien colei, che tanto adoro.

Per te sola, o mio tesoro

affrontai le schiere e il mar.

¡Ah! me oyeron los dioses supremos

viene aquélla a la que adoro.

¡Por ti sola, oh, mi tesoro

afronté los ejércitos y el mar!

Con la alusión a los ejércitos y el mar, entre los peligros que afrontó Peleo, quizá se refiera Ricci, el libretista, a la participación del héroe tesalio en las expedición de Heracles contra Troya, y en la guerra de las Amazonas, relacionada con la anterior. La referencia al mar quizá se relacione con la participación de Peleo en la expedición de los Argonautas.

Coro:

Viene il Zeffiro

Llega el Céfiro

Peleo:

Tante pene un sol momento

nell’oblio confonderà

questo cor sol di contento

palpitare ognor saprà.

Tantas penas un solo momento

hará olvidar

este corazón sólo de contento

palpitar siempre sabrá.

Esta parte final de la cavatina adopta un carácter di bravura.

5. Recitativo (Tetis):

Figlio d’Acasto

in cielo nacque co’ Numi,

e in un regnò virtude

che fin gli astri avvicina,

e il primo nodo

sulla cuna del mondo

ordia d’Amore

che fausto a te mi dona

dolce della mia fé

premio, e corona.

Hijo de Acasto,

nació en el cielo entre los dioses,

en el que reinó la virtud

que hasta los astros llega,

y la primera unión de Amor

en la cuna del mundo

ordenó

que, generoso, a ti me da

de mi fe dulce

premio y corona.

N. B.: En realidad, Peleo no es hijo de Acasto. Durante la cacería del jabalí de Calidón Peleo había dado muerte accidentalmente a Euritión. Para purificarse del homicidio acudió a Acasto, hijo de Pelias, rey de Yolco, y de Anaxibia. Durante su estancia en la corte de Yolco, Astidamía, esposa de Acasto, se enamoró de él. Rechazada por el héroe, la mujer envió un mensaje a la esposa de Peleo en el que le decía que su marido se disponía a abandonarla para casarse con Estérope, hija de Acasto. La mujer de Peleo se ahorcó de desesperación. No juzgando aún suficiente su venganza, Astidamía acusó a Peleo ante Acasto, pretendiendo que había tratado de seducirla. Acasto le prestó crédito y, no atreviéndose a matar a su huésped, al que acababa de purificar de un delito de sangre, concibió la idea de llevarlo a cazar al Pelión, donde lo abandonó durante su sueño. Para asegurarse de que las fieras o los seres dañinos de la montaña no lo dejarían con vida, escondió la espada del héroe entre estiércol de vaca. Peleo, inerme, habría sucumbido víctima de los centauros de la montaña, si uno de ellos, el prudente Quirón, no lo hubiese despertado a tiempo y le hubiese devuelto la espada.

Afortunadamente LindoroRossini ha subido dos videos con la música de esta pieza del compositor de Pesaro. No están todos los números, pero nos permiten hacernos una idea de la obra. En el primer video tenemos el preludio, el coro inicial Suoni il monte y la cavatina de Peleo Giusto cielo.

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El otro día en clase de Griego II de 2º de Bachillerato tocaba hablar de las instituciones de la Atenas Clásica. Cuando llegamos a las funciones del arconte rey comprobamos que, como nos dice Aristóteles en su Constitución de los Atenienses 57, 4, este magistrado, junto con los  reyes de tribu, juzgaba los procesos contra cosas inanimadas y contra los animales:

Δικζει δ᾿ βασιλεὺς κα ο φυλοβασιλεῖς, κα τς τῶν ἀψύχων κα τῶν ἄλλων ζῴων.

El rey junto con los reyes de tribu juzga también los procesos contra cosas inanimadas y contra los animales.

La traducción es de Manuela García Valdés, en Gredos, quien en nota a pie de página dice:

El juicio se celebraba en el recinto del Pritaneo (cf. Demóstenes, Contra Aristócrates 76). El arconte rey y los reyes de tribus presidían el tribunal.

Ni que decir tiene que hubo algo de cachondeo en clase. Realmente, es difícil imaginar un juicio a un objeto o un animal. Como una alumna decía, de forma graciosa:

– Y ¿qué le decían al objeto o animal? “¿y tú qué tienes que alegar en tu defensa?”.

Les dije que desconocía este detalle (como tantos otros, por otra parte) de la historia y las instituciones griegas, pero que lo buscaría.

Así lo he hecho y varios documentos existentes en la red me han dado algunas respuestas.

Es verdad que no he encontrado ninguna fuente que nos narre cómo se desarrollaban dichos procesos. Surgen algunas preguntas:

– ¿Estaba presente el animal o el objeto?

– ¿Había un interrogatorio?

– ¿Cómo se podía defender el animal o el objeto?

– ¿Cuál era la condena?

– ¿Podían ser absueltos?

– ¿Tenía todo carácter simbólico?

– ¿Hay un claro contenido religioso?

Realmente puede parecer una situación bastante absurda, pero parece claro que objetos y animales eran considerados verdaderos sujetos de derecho en la Atenas clásica. Aparte del texto de Aristóteles citado, hay al menos otros tres textos clásicos griegos que nos hablan de estos procesos a animales u objetos: Demóstenes en Contra Aristócrates; Platón, en las Leyes; Esquines en Contra Ctesifonte; aparte de una breve referencia en Plutarco, Vida de Solón.

Todos estos textos los hemos visto analizados en un documento encontrado en la red. En efecto, debemos decir que esta serie de artículos no es más que una recopilación de tres documentos diferentes: uno que trata la situación en Atenas; otro con el que pretendemos ampliar la visión al caso de Roma con dos figuras legales, como son la actio de pauperie y el edicto de feris y un tercer documento, relativo a una sentencia del Tribunal Supremo que, en su Fundamentos de Derecho, vuelve a referirse a la actio de pauperie.

Quede, por tanto, claro que en estos artículos sólo hacemos de escribas o amanuenses, o, si se quiere, de seleccionadores de textos. Por supuesto, la idea, o la ocurrencia de referirnos a este asunto, es nuestra, y ya hemos explicado el motivo.

De todas formas, parece que no sólo se han juzgado animales en la Atenas Clásica, como se desprende de este artículo.

Empezamos por la ciudad, Atenas,  y los procesos objeto de la sorpresa, cuando no el cachondeo, de las alumnas de Griego II, las cosas inanimadas y los animales.

Emiliano J. Buis de la Universidad de Buenos Aires, Facultad de Derecho y Facultad de Filosofía y Letras, en su trabajo ¿Antecedentes de la actio de pauperie en el derecho ático? La responsabilidad objetiva y los daños causados por animales domésticos en Atenas y Roma, nos dice, entre otras cosas:

“La posición aristotélica sostenía que los animales eran considerados entidades vivas diferentes de los hombres, carentes de raciocinio, y que, en ese sentido, sus actividades estaban regidas por normas naturales y exentas de las imposiciones del ordenamiento positivo. Desde esta óptica, pareciera desprenderse que el mundo humano, minuciosamente signado por pautas sociales y por leyes impuestas, debía ser contrapuesto a un universo otro, ajeno, salvaje e incomprendido, dominado por la violencia incontrolada de los comportamientos biológicos.

No obstante, junto a estas reflexiones filosóficas, una lectura global de las fuentes nos demuestra que el estatuto legal de los animales nunca resultó demasiado claro en el pensamiento jurídico griego. La alteridad ἄνθρωπος/ζῷον (ser humano / animal), consagrada en términos generales, encontró límites en la praxis forense de las πόλεις antiguas. De esta manera, lejos de confirmar una exclusión rígida de lo inhumano, algunos testimonios atenienses del período clásico preveían una responsabilidad penal derivada de la muerte de un individuo ocasionada por una fiera (Aristóteles, Constitución de los Atenienses, 57.4; Platón, Leyes. XI, 873e-874a; Demóstenes, 23 (Contra Aristócrates), 76). Estas previsiones, vigentes desde tiempos arcaicos *, dejaban entrever que era posible iniciar una instancia judicial para acusar al animal culpable (independientemente de su condición doméstica o salvaje), el cual podía ser condenado por decisión de los magistrados como si se tratara de un verdadero sujeto pasivo de derecho.”

* Emiliano Buis, en nota al pie, dice:

Woodburn Hyde, W: The Prosecution of Lifeless Things and Animals in Greek Law: Part II (1917: 288) señala que se trata de una concepción primitiva y que en tiempos clásicos estos juicios se habían vuelto “a species of mock trial” (una especie de juicio simulado).

Más adelante añade Buis:

“Así, el ejemplo aparentemente inaudito de las bestias enjuiciadas nos permitirá explicar de qué modo, a diferencia de lo que es habitual en el derecho romano y en las legislaciones actuales derivadas de él, en el ordenamiento jurídico ático la imputación delictiva y la incriminación encuentran una doble ratio (subjetiva / objetiva o causal / teleológica) en la que las violaciones tienden a explicarse menos por la naturaleza o calidad del “sujeto” penal que por la condición de la víctima y la gravedad social del delito cometido. “

Si tenemos en cuenta que los hechos jurídicos son, para la teoría general del derecho, aquellos sucesos capaces de ocasionar algún efecto o consecuencias que relevan de interés para el sistema normativo, parece claro que ya desde los tiempos arcaicos en Atenas los animales podían estar vinculados con actividades dañosas. Un testimonio de la Vita Solonis de Plutarco (24. 3. 1-3) se ocupa de plantear la posibilidad de que un animal pudiese ocasionar perjuicios concretos a los bienes de una persona. “

El pasaje es éste:

᾿Εγραψε δ κα βλβης τετραπόδων νόμον, ἐν κα κύνα δκνοντα παραδοῦναι κελεύει κλοι τριπήχει δεδεμένον· τ μὲν ἐνθύμημα χριεν πρὸς ἀσφλειαν.

Y redactó también una ley sobre el daño causado por los cuadrúpedos, en la cual incluso ordena entregar un perro que muerde atado con una cadena de tres cuellos. La disposición es grata en pos de la seguridad.

La comprensión del pasaje se revela como difícil, a pesar de la simplicidad sintáctica. Por lo pronto, el comentario final vinculado con la utilidad de la ley nos lleva a plantear la doble posibilidad léxica que ofrece el sustantivo ἀσφάλειαν, que al igual que nuestro término “seguridad”, puede apuntar, por un lado, a la ausencia de peligros concretos que subsistirían, si no se entregara el animal acusado, y, por el otro, a la certidumbre jurídica que surge de la imposición de un principio general capaz de evitar la anomia de un caso antes no previsto en la legislación vigente. En relación con estas dos posibles interpretaciones, el texto tampoco nos permite verificar si la norma deja entrever una medida preventiva, al obligar el traspaso de todo perro que se encontrara en condiciones de morder (lectura fomentada por la existencia del participio activo presente δάκνοντα y por la frase conclusiva del relato de Plutarco) o si, por el contrario, asistimos a una norma sancionatoria que sólo postula la entrega de la bestia como penalidad por una herida ya causada. En apoyo de esta segunda opinión, el inicio de la cita aclara que estamos en presencia de un νόμος escrito destinado a castigar el delito de βλάβη, término que apunta siempre, en el vocabulario técnico del derecho ateniense, a un acto dañoso ya llevado a cabo contra bienes ajenos. La semejanza con el damnum de la actio de pauperie es significativa.

La ley aquí planteada se encarga de englobar en términos generales las acciones cometidas por parte de cuadrúpedos (τετραπόδων), y la regulación concreta que incorpora el texto en su segunda parte (sobre los perros que muerden) no sería pues más que una de las múltiples normas contenidas en la legislación (el καί utilizado en sentido adverbial autoriza a sostener esta postura). Si, por lo tanto, estamos de acuerdo con que la norma principal preveía algunas respuestas jurídicas para una serie de supuestos de acciones lesivas ya ocasionadas por animales contra la propiedad de una persona, correspondería inferir sin mayores dificultades –especialmente si comparamos con el derecho romano- que el infinitivo παραδοῦναι (“conceder”), que planteaba ciertos problemas en la critica filológica del pasaje, estaría postulando la entrega del animal peligroso a la víctima del daño causado.


En el caso de la ley soloniana, entonces, advertimos una obligación específica en cabeza de aquella persona que debe entregar el perro, que lógicamente no podría resultar otro que el dueño del animal. Estamos, en definitiva, en presencia de una acción noxal como la postulada en las XII Tablas. En efecto, la noxalidad – institución por medio de la cual el sujeto de derecho estaba en condiciones de liberarse del deber a partir del abandono del culpable del delito que estuviera bajo su potestad jurídica- permite colocar en este caso a los animales en un mismo plano que los hijos o los esclavos, sometidos todos en el derecho ático a la subjetividad y autoridad del κύριος del οἶκος. Es imposible advertir si en este caso se vislumbraba, simultáneamente a la noxae deditio, la posibilidad de una compensación monetaria por la que hubiera podido optar el dueño del animal. Sólo estamos en condiciones de notar que la solución impuesta por Solón, la entrega del animal agresivo, parece coincidir esencialmente con las disposiciones presentes en gran parte de las legislaciones del Mediterráneo antiguo sobre la responsabilidad que corresponde a los poseedores de animales violentos.


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No hay propiamente una transformación en el episodio de Baco. En las Metamorfosis, hemos escogido el episodio de Penteo para ilustrar este movimiento.

Cognita res meritam vati per Achaidas urbes

attulerat famam, nomenque erat auguris ingens;

spernit Echionides tamen hunc ex omnibus unus

contemptor superum Pentheus praesagaque ridet

verba senis tenebrasque et cladem lucis ademptae

obicit. ille movens albentia tempora canis

‘quam felix esses, si tu quoque luminis huius

orbus’ ait ‘fieres, ne Bacchica sacra videres!

namque dies aderit, quam non procul auguror esse,

qua novus huc veniat, proles Semeleia, Liber,

quem nisi templorum fueris dignatus honore,

mille lacer spargere locis et sanguine silvas

foedabis matremque tuam matrisque sorores.

eveniet! neque enim dignabere numen honore,

meque sub his tenebris nimium vidisse quereris.’

talia dicentem proturbat Echione natus;

dicta fides sequitur, responsaque vatis aguntur.

Liber adest, festisque fremunt ululatibus agri:

turba ruit, mixtaeque viris matresque nurusque

vulgusque proceresque ignota ad sacra feruntur.

‘Quis furor, anguigenae, proles Mavortia, vestras

attonuit mentes?’ Pentheus ait; ‘aerane tantum

aere repulsa valent et adunco tibia cornu

et magicae fraudes, ut, quos non bellicus ensis,

non tuba terruerit, non strictis agmina telis,

femineae voces et mota insania vino

obscenique greges et inania tympana vincant?


vosne, senes, mirer, qui longa per aequora vecti

hac Tyron, hac profugos posuistis sede penates,

nunc sinitis sine Marte capi? vosne, acrior aetas,

o iuvenes, propiorque meae, quos arma tenere,

non thyrsos, galeaque tegi, non fronde decebat?

este, precor, memores, qua sitis stirpe creati,

illiusque animos, qui multos perdidit unus,

sumite serpentis! pro fontibus ille lacuque

interiit: at vos pro fama vincite vestra!

ille dedit leto fortes: vos pellite molles

et patrium retinete decus! si fata vetabant

stare diu Thebas, utinam tormenta virique

moenia diruerent, ferrumque ignisque sonarent!

essemus miseri sine crimine, sorsque querenda,

non celanda foret, lacrimaeque pudore carerent;

at nunc a puero Thebae capientur inermi,

quem neque bella iuvant nec tela nec usus equorum,

sed madidus murra crinis mollesque coronae

purpuraque et pictis intextum vestibus aurum,

quem quidem ego actutum (modo vos absistite) cogam

adsumptumque patrem commentaque sacra fateri.

an satis Acrisio est animi, contemnere vanum

numen et Argolicas venienti claudere portas:

Penthea terrebit cum totis advena Thebis?

ite citi’ (famulis hoc imperat), ‘ite ducemque

attrahite huc vinctum! iussis mora segnis abesto!’

hunc avus, hunc Athamas, hunc cetera turba suorum

corripiunt dictis frustraque inhibere laborant.

acrior admonitu est inritaturque retenta

et crescit rabies remoraminaque ipsa nocebant:

sic ego torrentem, qua nil obstabat eunti,

lenius et modico strepitu decurrere vidi;

at quacumque trabes obstructaque saxa tenebant,

spumeus et fervens et ab obice saevior ibat.

Ecce cruentati redeunt et, Bacchus ubi esset,

quaerenti domino Bacchum vidisse negarunt;

‘hunc’ dixere ‘tamen comitem famulumque sacrorum

cepimus’ et tradunt manibus post terga ligatis

sacra dei quendam Tyrrhena gente secutum.

adspicit hunc Pentheus oculis, quos ira tremendos

fecerat, et quamquam poenae vix tempora differt,

‘o periture tuaque aliis documenta dature

morte,’ ait, ‘ede tuum nomen nomenque parentum

et patriam, morisque novi cur sacra frequentes!


Penteo y Baco (I)

Conocida la cosa, una merecida fama al adivino por las acaidas

ciudades aportó, y el nombre era del augur ingente;

le desdeñó el Equiónida, aun así, a él, de todos el único,

despreciador de los altísimos, Penteo, y de las présagas palabras

515se ríe del viejo y sus tinieblas y la calamidad de su luz arrancada

le imputa. Él, moviendo sus blanqueantes sienes de canas:

“Qué feliz serías si tú también de la luz esta

huérfano”, dice, “quedaras, y los báquicos sacrificios no vieras.

Pues un día llegará, que no lejos auguro que está,

520en el que nuevo aquí venga, prole de Sémele, Líber,

al cual, si no de sus templos hubieres dignado con el honor,

por mil lugares destrozado te esparcirás y de sangre las espesuras

mancharás, y a la madre tuya, y de tu madre a las hermanas.

Ocurrirá, puesto que no dignarás al numen con su honor,

525y de que yo, en estas tinieblas, demasiado he visto te quejarás.”

Al que tal decía empuja de Equíon el nacido;

a sus palabras la confirmación sigue, y las respuestas del adivino suceden.

Líber llega, y con festivos alaridos rugen los campos:

la multitud se lanza y, mezcladas con los hombres madres y nueras,

530pueblo y próceres a los desconocidos sacrificios vanse.

“¿Qué furor, hijos de la serpiente, prole de Mavorte, las mentes

ha suspendido vuestras?”, Penteo dice; “¿los bronces tanto,

con bronces percutidos, pueden, y de combado cuerno la tibia

y los mágicos engaños, que a quienes no la bélica espada,

535no la tuba aterrara, no de empuñadas armas las columnas,

voces femeninas y movida una insania del vino

y obscenos rebaños e inanes tímpanos venzan?

¿A vosotros, ancianos, he de admirar, quienes, por largas superficies viajando

en esta sede vuestra Tiro, en ésta vuestros prófugos penates pusisteis,

540ahora permitís que sin Marte se os cautive? ¿O a vosotros, más áspera edad,


oh, jovénes, y más cercana a la mía, a los que armas sostener,

no tirsos, y de gálea cubriros, no de fronda, decoroso era?

Tened, os ruego, presente, de qué estirpe fuisteis creados

y ánimos cobrad de aquella, que a muchos perdió ella sola,

545la serpiente. Por sus manantiales ella y su lago

pereció: mas vosotros por la fama venced vuestra.

Ella dio a la muerte a valientes; vosotros rechazad a unos débiles

y el honor retened patrio. Si los hados vedaban

que se alce largo tiempo Tebas, ojalá que máquinas y hombres

550sus murallas derruyeran, y hierro y fuego sonaran.

Seríamos desgraciados sin crimen y nuestra suerte de lamentar,

no de esconder habríamos, y nuestras lágrimas de pudor carecerían;

mas ahora Tebas es cautivada por un muchacho inerme,

al que ni las guerras agradan ni las armas ni el uso de caballos,

555sino empapado de mirra el pelo y las muelles coronas

y la púrpura y entretejido en las pintas ropas el oro,

al cual, ciertamente, yo ahora mismo –vosotros sólo apartaos– obligaré

a que supuesto a su padre, e inventados sus sacrificios, confiese.

¿Es que bastante valor Acrisio tiene para desdeñar el vano

560numen, y las argólicas puertas, al venir, cerrarle,

y a Penteo aterrorizará, con toda Tebas, ese extranjero?

Id rápidos –a sus sirvientes esto impera–, id y a su jefe

atraed aquí atado. De mis órdenes la demora lenta se aparte.”

A él su abuelo, a él Atamante, a él la restante multitud de los suyos

565lo corren con sus razones y en vano por contenerlo se esfuerzan;

más áspera con la advertencia es, y se excita retenida

y crece su rabia, y las moderaciones mismas perjudiciales eran:

así yo al torrente, por donde nada se le oponía al él pasar,

más dulcemente y con módico estrépito bajar he visto;

570mas, por donde quiera que un tronco o en contra erigidas rocas lo sujetaban,

espúmeo e hirviente y por el impedimento más salvaje iba.

He aquí que cruentos vuelven y, Baco dónde estuviera,

a su señor, que preguntaba, que a Baco habían visto negaron.

“A éste”, dijeron, “aun así, su compañero y servidor de sus sacrificios

575capturamos”, y entregan, las manos tras la espalda atadas,

los sacrificios del dios a uno, del tirreno pueblo, que había seguido.

Lo contempla a él Penteo, con ojos que la ira estremecedores

hiciera, y aunque de los castigos apenas los tiempos difiere:

“Oh, quien has de morir y que con la muerte tuya has de dar enseñanza a otros”,

580dice, “revela tu nombre y el nombre de tus padres

y tu patria, y, de costumbre nueva, por qué estos sacrificios frecuentas.”


‘Praebuimus longis’ Pentheus ‘ambagibus aures,’

inquit ‘ut ira mora vires absumere posset.

praecipitem, famuli, rapite hunc cruciataque diris

corpora tormentis Stygiae demittite nocti!’

protinus abstractus solidis Tyrrhenus Acoetes

clauditur in tectis; et dum crudelia iussae

instrumenta necis ferrumque ignesque parantur,

sponte sua patuisse fores lapsasque lacertis

sponte sua fama est nullo solvente catenas.

Perstat Echionides, nec iam iubet ire, sed ipse

vadit, ubi electus facienda ad sacra Cithaeron

cantibus et clara bacchantum voce sonabat.

ut fremit acer equus, cum bellicus aere canoro

signa dedit tubicen pugnaeque adsumit amorem,

Penthea sic ictus longis ululatibus aether

movit, et audito clamore recanduit ira.

Monte fere medio est, cingentibus ultima silvis,

purus ab arboribus, spectabilis undique, campus:

hic oculis illum cernentem sacra profanis

prima videt, prima est insano concita cursu,

prima suum misso violavit Penthea thyrso

mater et ‘o geminae’ clamavit ‘adeste sorores!

ille aper, in nostris errat qui maximus agris,

ille mihi feriendus aper.’ ruit omnis in unum

turba furens; cunctae coeunt trepidumque sequuntur,

iam trepidum, iam verba minus violenta loquentem,

iam se damnantem, iam se peccasse fatentem.

saucius ille tamen ‘fer opem, matertera’ dixit

‘Autonoe! moveant animos Actaeonis umbrae!’

illa, quis Actaeon, nescit dextramque precanti

abstulit, Inoo lacerata est altera raptu.

non habet infelix quae matri bracchia tendat,

trunca sed ostendens dereptis vulnera membris

‘adspice, mater!’ ait. visis ululavit Agaue

collaque iactavit movitque per aera crinem

avulsumque caput digitis conplexa cruentis

clamat: ‘io comites, opus hoc victoria nostra est!’

non citius frondes autumni frigore tactas

iamque male haerentes alta rapit arbore ventus,

quam sunt membra viri manibus direpta nefandis.

talibus exemplis monitae nova sacra frequentant

turaque dant sanctasque colunt Ismenides aras.


Penteo y Baco (II)

“Hemos prestado a tus largos”, Penteo, “rodeos oídos”

dice, “para que mi ira con la demora fuerzas soltar pudiera.

De cabeza, servidores, llevaos a éste, y tras ser torturados con siniestros

695tormentos sus miembros, bajadlos a estigia noche.”

En seguida, arrastrado el tirreno Acetes, en sólidos

techos es encerrado; y mientras los crueles instrumentos

de la ordenada muerte y hierro y fuegos se preparan,

por sí mismas se abrieron las puertas y deslizáronse de sus brazos,

700por sí mismas, fama es, sin que nadie las soltara, sus cadenas.

Persiste el Equiónida y no ya ordena ir, sino que él mismo

camina adonde, elegido para hacerse los sacrificios, el Citerón

con cantos y clara de las bacantes la voz sonaba.

Como brama áspero el caballo cuando, bélico, con su bronce canoro,

705señales dio el trompeta, y de la batalla cobra el amor,

a Penteo así, herido por los largos aullidos, el éter

conmueve, y oído el clamor de nuevo se encandeció su ira.

Del monte casi en la mitad hay, con espesuras los extremos ciñendo,

puro de árboles, visible de todas partes, un llano:

710Aquí a él, que con ojos profanos contemplaba los sacrificios,

la primera vio, la primera arrojóse con insana carrera,

la primera al Penteo suyo violentó arrojándole su tirso

su madre y: “Oh, gemelas hermanas”, clamó, “acudid.

Ese jabalí que en nuestros campos vaga, inmenso,

715ese jabalí yo de herir he.” Se lanza toda contra uno solo

la multitud enfurecida, todas se unen y tembloroso le persiguen,

ya tembloroso, ya palabras menos violentas diciendo,

ya a sí condenándose, ya que él había pecado confesando.

Herido él, aun así: “Préstame ayuda, tía”, dijo,

720Autónoe. Muevan tus ánimos de Acteón las sombras.”

Ella qué Acteón no sabe y la diestra del que suplicaba

arrancó, de Ino lacerada fue la otra por el rapto.

No tiene, infeliz, qué brazos a su madre tender,

sino truncas mostrando las heridas de los arrebatados miembros:

725“Contémplame, madre”, dice. A aquello que vio aulló Ágave

y su cuello agitó y movió por los aires su melena,

y arrancándole la cabeza, a ella abrazada con dedos cruentos

clama: “Io, compañeras, esta obra la victoria nuestra es.”

No más rápido unas frondas, por el frío del otoño tocadas,

730y ya mal sujetas, las arrebata de su alto árbol el viento,

que fueron los miembros del hombre por manos nefandas despedazados.

Con tales ejemplos advertidas los nuevos sacrificios frecuentan

e inciensos dan y honran las Isménides las santas aras.


IV. BACCHUS

Baco es el único movimiento de esta pieza que no se parece a los demás movimientos. Baco, que es un dios, no sufre ninguna metamorfosis como todos los otros personajes de la pieza. Así no puede haber ninguna historia narrada en la música. Es más bien un bosquejo del carácter de Baco y de todas las festividades relacionadas con él.

El ritmo típico de corchea con puntillo con una semicorchea repetida y seguida de las semicorcheas en staccato es una especie de un tema de rondó que caracteriza a Baco, el dios del vino, rechoncho y alegre, que mantiene a todo el mundo en el mejor de los ánimos. Entre los pareados del tema de Baco hay otros dos temas; el primero: los gritos de muchachos, el segundo, el interminable cacareo de voces de mujer que cotorrean. Estos temas, como el del rondó, están escritos en una forma caótica típica de las fiestas de aquellos tiempos.

He aquí la partitura:

BRITTEN SIX METAMORPHOSES_ BACCHUS

Y el video con Nicholas Daniel en la interpretación:

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Aporta luego, en su edición de Bosch, José Alsina algunos pasajes memorables de la obra. Son éstos:

Lo sublime consiste en un no sé qué de excelencia y perfección soberana del lenguaje (I, 3)

Aunque con frecuencia, en casos de estados fuertemente emocionales, la naturaleza no se somete a ley alguna, la verdad es que no suele abandonarse al azar ni, por supuesto, manifestarse de un modo anárquico (II, 2)

El juicio de valor, en literatura, es el fruto sazonado de una larga experiencia (VI, 1)

En virtud de su propia naturaleza, lo auténticamente sublime arrebata de alguna manera nuestro espíritu (VII, 2)

La sublimidad es la resonancia de un espíritu señero (IX, 2)

Cuando el genio declina, su rasgo típico, en la vejez, es el gusto por lo novelesco (IX, 11)

En la Odisea se puede comparar perfectamente a Homero con el sol poniente, que, sin poseer ya su fuerza, conserva, sin embargo, todo su esplendor (IX, 13)

Imitar y emular a los grandes poetas y prosistas del pasado: he aquí una meta a la que debemos tender con todas nuestras fuerzas (XIII, 2)

El arte alcanza su punto culminante cuando da la impresión de pura naturaleza, y la naturaleza, a su vez, consigue su plena perfección cuando, imperceptiblemente, encierra los principios del arte (XXII, 1)

Colgar campanillas en todas partes resulta en extremo sofisticado (XXIII, 4)

El patetismo es un elemento tan esencial para alcanzar la sublimidad como lo es la pintura de caracteres para promover la amenidad (XXX, 2)

Aplicar términos grandiosos y nobles a las cosas más triviales sería lo mismo que colocar una máscara trágica en el rostro de un niño (XXX, 22)

¿Es que en poesía lírica preferirías ser un Baquílides antes que un Píndaro, y en tragedia un Ión de Quíos antes que un Sófocles? (XXXIII, 3)

Ni el universo entero es suficiente para satisfacer las ansias contemplativas del espíritu humano (XXXV, 3)

Si lo correcto se sustrae al reproche, la grandeza auténtica suscita, además, la admiración (XXXVI, 1)

En arte admiramos la corrección, en la naturaleza la grandiosidad (XXXVI, 3)

La armonía no es sólo un medio natural de que el hombre dispone para persuadir y deleitar, sino que es, además, un maravilloso instrumento para alcanzar la sublimidad y el patetismo (XXXIX, 1)

En Eurípides, el poeta se manifiesta más en la ordenación de los términos que en las ideas (XL, 4)

En la descripción de escenas grandiosas no se debe descender a detalles sórdidos y de mal gusto, a no ser que nos constriña a ello una imperiosa necesidad (XLIII, 5).

Terminada la selección de pasajes memorables que José Alsina realiza en su edición, vamos nosotros con lo que hemos convenido en llamar “Sublimidades de Sobre lo sublime”, es decir, aquellos pasajes o momentos destacados de la obra o que, en nuestra opinión, merecen ser conocidos especialmente. Debemos decir que las notas a pie de página en la edición de Bosch, nosotros las ofrecemos entre paréntesis a continuación de la palabra a la cual Alsina dedica la nota al pie. En muchas ocasiones ofrecemos, por nuestra cuenta, el texto griego que cita Alsina y su traducción y, en ocasiones, ofrecemos notas al pie de las traducciones de estos mismos textos.

Empezamos por el parágrafo 1 del capítulo VIII (Las cinco fuentes de sublimidad)

᾿Επε δ πντε, ς ν εποι τις, πηγα τινς εσιν α τς ψηγορας γονιμταται, προϋποκειμνης σπερ δφους τινς κοινο τας πντε ταταις δαις τς ν τ λγειν δυνμεως, ¸ς λως χωρς οδν, πρτον μν κα κρτιστον τ περ τς νοσεις δρεπβολον, ς κν τος περ Ξενοφντος ρισμεθα· δετερον δ τ σφοδρν κα νθουσιαστικν πθος· λλ᾿ α μν δο αται το ψους κατ τ πλον αθιγενες συστσεις, α λοιπα δ’ δη κα δι τχνης, τε ποι τν σχημτων πλσις (δισσ δ που τατα, τ μν νοσεως, θτερα δ λξεως), π δ τοτοις γενναα φρσις, ¸ς μρη πλιν νομτων τε κλογ κα τροπικ κα πεποιημνη λξις· πμπτη δ μεγθους ατα κα συγκλεουσα τ πρ ατς παντα, ν ξιματι κα διρσει σνθεσις.

1. Cinco son, si vale el término, las fuentes (nota al pie: la metáfora “fuente” puede proceder de Platón, que la usa con relativa frecuencia (cfr. Timeo 85 b – φλγμα δ᾿ ξ κα λμυρν πηγ πντων νοσημτων σα γγνεται καταρροϊκά La flema ácida y salada es la fuente de todas las enfermedades catarrales. -; Leyes 808 d – δ πας πντων θηρων στ δυσμεταχειρισττατον· σ γρ μλιστα χει πηγν το φρονεν μπω κατηρτυμνην, πβουλον κα δριμ κα βρισττατον θηρων γγνεται.- “De entre todos los animales el más difícil de manejar es el niño; pues . bestia áspera, astuta y la más insolente de todas, etc.) de donde mana, de un modo especial la elevación estilística; como fundamento común de estos cinco principios hay que situar el talento literario, si el cual nada es posible. Pues bien, la primera y más importante es la facultad de concebir nobles ideas, tal como lo hemos establecido en nuestro libro sobre Jenofonte (nota al pie: Flavio Teón escribió sobre Jenofonte, y, basándose en este dato, algunos críticos quieren identificarlo con el autor Anónimo de nuestro tratado. Pero Jenofonte fue demasiado estudiado en la época romana para apoyarnos en tal dato). La segunda es la fuerza y la vehemencia en la emoción. Estas dos fuentes de sublimidad, en su gran parte, son cualidades innatas; las restantes, fruto del estudio. A la apropiada disposición de las figuras (que son de dos clases, las del pensamiento y las del lenguaje), hay que añadir la nobleza en la expresión, que, a su vez, comprende la selección de los términos, el uso de la metáfora y el colorido poético de la dicción. La quinta raíz de la sublimidad, que sintetiza todas las anteriores, es la dignidad y la elevación del tono en la estructura total de la obra.

Capítulo IX, parágrafo 13 (diferencias Ilíada-Odisea)

ἀπὸ δὲ τῆς αὐτῆς αἰτίας, οἶμαι, τῆς μὲν ᾿Ιλιάδος γραφομένης ἐν ἀκμῇ πνεύματος ὅλον τὸ σωμάτιον δραματικὸν ὑπεστήσατο καὶ ἐναγώνιον, τῆς δὲ ᾿Οδυσσείας τὸ πλέον διηγηματικόν, ὅπερ ἴδιον γήρως. ὅθεν ἐν τῇ ᾿Οδυσσείᾳ παρεικάσαι τις ἀν καταδυομένῳ τὸν ῞Ομηρον ἡλίῳ, οὗ δίχα τῆς σφοδρότητος παραμένει τὸ μέγεθος. οὐ γὰρ ἔτι τοῖς ᾿Ιλιακοῖς ἐκείνοις ποιήμασιν ἴσον ἐνταῦθα σῴζει τὸν τόνον, οὐδ᾿ ἐξωμαλισμένα τὰ ὕψη καὶ ἱζήματα μηδαμοῦ λαμβάνοντα, οὐδὲ τὴν πρόχυσιν ὁμοίαν τῶν ἐπαλλήλων παθῶν, οὐδὲ τὸ ἀγχίστροφον καὶ πολιτικὸν καὶ ταῖς ἐκ τῆς ἀληθείας φαντασίαις καταπεπυκνωμένον· ἀλλ᾿ οἷον ὑποχωροῦντος εἰς ἑαυτὸν ᾿Ωκεανοῦ καὶ περὶ τὰ ἴδια μέτρα ἐρημουμένου τὸ λοιπὸν φαίνονται τοῦ μεγέθους ἀμπώτιδες κἀν τοῖς μυθώδεσι καὶ ἀπίστοις πλάνος. λέγων δὲ ταῦτ᾿ οὐκ ἐπιλέλησμαι τῶν ἐν τῇ ᾿Οδυσσείᾳ χειμώνων καὶ τῶν περὶ τὸν Κύκλωπα καί τινων ἄλλων, ἀλλὰ γῆρας διηγοῦμαι, γῆρας δ᾿ ὅμως ῾Ομήρου· πλὴν ἐν ἅπασι τούτοις ἑξῆς τοῦ πρακτικοῦ κρατεῖ τὸ μυθικόν. παρεξέβην δ᾿ εἰς ταῦθ‘, ὡς ἔφην, ἵνα δείξαιμι ὡς εἰς λῆρον ἐνίοτε ῥᾷστον κατὰ τὴν ἀπακμὴν τὰ μεγαλοφυῆ παρατρέπεται, οἷα τὰ περὶ τὸν ἀσκὸν καὶ τοὺς ἐν Κίρκης συοφορβουμένους, οὓς Ζωίλος ἔφη χοιρίδια κλαίοντα, καὶ τὸν ὑπὸ τῶν πελειάδων ὡς νεοσσὸν παρατρεφόμενον Δία καὶ τὸν ἐπὶ τοῦ ναυαγίου δέχ᾿ ἡμέρας ἄσιτον τά τε περὶ τὴν μνηστηροφονίαν ἀπίθανα. τί γὰρ ἂν ἄλλο φήσαιμεν ταῦτα τῷ ὄντι τοῦ Διὸς ἐνύπνια; δευτέρου δὲ εἵνεκα προσιστορήσθω τὰ κατὰ τὴν ᾿Οδύσσειαν, ὅπως σοι γνώριμον ὡς ἀπακμὴ τοῦ πάθους ἐν τοῖς μεγάλοις συγγραφεῦσι καὶ ποιηταῖς εἰς ἦθος ἐκλύεται. τοιαῦτα γάρ που τὰ περὶ τὴν τοῦ ᾿Οδυσσέως ἠθικῶς αὐτῷ βιολογούμενα οἰκίαν οἱονεὶ κωμῳδία τίς ἐστιν ἠθολογουμένη.

13. El haber escrito la Ilíada en la plenitud de su genio es la razón, creo yo, de que lograra (Homero) dar a este poema un tono dramático y combativo, mientras que en la Odisea predomina lo narrativo (nota al pie: el origen de esta diferenciación entre los dos poemas debe buscarse en Aristóteles, Poética, 24, 1459 b, 13: ος πασιν Ομηρος κχρηται κα πρτος κα κανς. κα γρ τν ποιημτων κτερον συνστηκεν μν ᾿Ιλις πλον κα παθητικν, δ ᾿Οδσσεια πεπλεγμνον (ναγνρισις γρ διλου) κα θικ = De todo ello hizo Homero uso por primera vez, y de un modo satisfactorio, ya que compuso cada una de estas dos obras de manera que de la Ilíada hizo un poema simple y patético, y de la Odisea un poema complejo, dado que en su totalidad versa en torno al reconocimiento y los caracteres), rasgo precisamente típico de la vejez. Y así en al Odisea se puede comparar perfectamente a Homero con el sol poniente que, sin poseer ya su fuerza, conserva sin embargo todo su esplendor. Aquí no conserva ya aquella vehemencia de su famoso poema troyano, aquella sublimidad de tono constantemente mantenida y que no admite depresiones de ninguna clase, aquella profusión de pasajes emotivos que se suceden uno tras otro; ni, en fin, aquella proteiforme agilidad y conocimiento de la existencia, empapados de imágenes tomadas de la vida misma; al contrario, al igual que cuando el Océano se repliega sobre sí mismo y abandona sus propios límites (nota al pie: el sentido exacto de este texto es oscuro y ha dado lugar a distintas interpretaciones), no se percibe ya sino el reflujo de su grandeza, y un perderse en un mundo de increíble fantasía.

14. Y al decir eso no me olvido de las tempestades de la Odisea, ni de las aventuras del Cíclope, ni de otros episodios. Estoy describiendo la vejez, es cierto, pero la vejez de Homero. Y el hecho es que en todos estos pasajes la acción se ve superada por el elemento novelesco. Pero, según decía, la finalidad de esta digresión era demostrar que el genio, en la etapa de su declive, en ocasiones se deja llevar fácilmente por la palabrería; como la escena del odre, el pasaje en que Circe (nota al pie: ambos pasajes se hallan en el canto X de la Odisea) transforma hombres en cerdos – y de los que decía Zoilo (nota al pie: Zoilo era un filósofo cínico que vivió en la mitad del siglo IV a. C. y que se distinguió por sus críticas a Homero – restos de esta crítica pueden hallarse en los escolios – hasta el punto de ser llamado “el debelador de Homero” (ὁμηρομάστιξ) que eran cerdos quejumbrosos -, el episodio en que Zeus es alimentado por una paloma, como si de una cría se tratara, la historia de los diez días del naufragio sin probar bocado, y, en fin, las inverosimilitudes de que rodea el lance de la muerte de los pretendientes. ¿Cómo podemos llamar a todo eso sino, realmente, sueños de Zeus? (nota al pie: esta frase, poco clara, parece hacer alusión a un proverbio conocido).

15. Esta referencia a la Odisea, empero, cumple otra función: evidenciarte que, en los grandes prosistas y poetas, el descenso de su fuerza patética se traduce en cuadros de costumbres. Y, en efecto, su realista descripción de la casa de Ulises, está concebida en este estilo: es una especie de comedia de caracteres. (nota al pie: de un modo parecido, el crítico Dionisio de Halicarnaso (De Compositione verborum III, 13) aplica el epíteto de “realista” (βιωτικ) a la escena de la llegada de Telémaco a la cabaña de Eumeo).

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Vamos con la cantata Le nozze di Teti, e di Peleo, y seguimos ahora con nuestra traducción al español de la traducción, a su vez a cargo de Emanuela Guastella, del texto de Philip Gossett, en el citado librito que acompaña a la grabación que poseemos de DECCA.

Cuando Rossini llegó por primera vez a Nápoles, en el otoño de 1815, el ejército de Napoleón hacía poco que había partido; le había sustituido el rey Fernando IV de Borbón. El 1816 Maria Carolina, hija de Francesco, primer hijo de Fernando IV, rey de Nápoles, y heredero al trono, se casaba con el Duque de Berry, hijo del futuro Charles X de Francia. Con ocasión de los festejos, se encargó a Rossini la composición de una cantata de argumento mitológico, que fue representada el 24 de abril de 1816 en el Teatro del Fondo de Nápoles.

Éste es el comentario publicado el día siguiente en un periódico local:

El público captó todas las felices alusiones que el clarísimo Señor caballero [Angelo Maria] Ricci, autor del drama, había sabido trazar de las bodas de Tetis y Peleo [la nereida y el héroe padres de Aquiles], para celebrar las de una princesa nuestra con un príncipe de Francia.

Debía tratarse de festejos absolutamente espléndidos, a juzgar por las didascalias del libretto impreso y del excepcional reparto que incluía a Isabella Colbran, Andrea Nozzari y Giovanni David.

El destino, no obstante, no fue favorable a la pareja: en 1820 el Duque de Berry fue asesinado y murió en los brazos de su joven esposa. La cantata de Rossini desapareció hasta 1966, cuando se tuvo la fortuna de encontrar el manuscrito autógrafo en el Conservatorio de Nápoles.

La música de Rossini es maravillosamente proporcional al evento. Los números son un tanto breves, en general, pero la composición y la orquestación son deliciosas y variadas; la música ha sido tomada de las primeras óperas. Algunos de los préstamos más interesantes provienen de El Barbero de Sevilla, que había sido representado por primera vez dos meses antes, en febrero de 1816. Es divertido escuchar algunos temas del final del acto primero (“Freddo ed immobile”), del trío (“Zitti, zitti, piano, piano”) y el aria del Conde (“Cessa di più resistere”) asignada en la cantata a Ceres en “Ah non potrian resistere”, antes de encontrar su ubicación final en la Cenerentola.

Quien conoce las primeras óperas de Rossini reconocerá también las referencias a La pietra del paragone, La Scala di seta, Torvaldo e Dorliska, Sigismondo e Il turco in Italia.

Vamos con la estructura de la obra y el texto de Angelo Maria Ricci. Cuando en el texto aparecen referencias a personajes, lugares o elementos mitológicos damos una breve explicación de los mismos.

Preludio

Destacadas intervenciones de cuerdas, trompa, clarinete y flauta se mezclan con tutti orquestales, en los que ya es posible rastrear el gusto de Rossini por el crescendo, en el que, en el futuro, mostrará una gran maestría.

1. Coro:

Suoni il monte, echeggi il piano

D’un armonico fragor,

e la gioia di lontano

ripercota in ogni cor.

Qual s’avanza eroe sovrano

Ch’è di Tetide l’amor?

Il suo nome, e il nodo arcano

Si dipinga in ogni fior.

Suoni el monti, echeggi il piano, etc.

Que suene el monte, que resuene el valle

de un clamor armónico,

y la alegría desde lejos

entre en todos los corazones.

¿Quién es el héroe soberano

que es el amor de Tetis?

Que su nombre, y su unión misteriosa

se pinten en cada flor.

Que suene el monte, que resuene el valle, etc.

El coro inicial ya nos centra en la acción: se trata de la unión misteriosa, la boda de Tetis y del héroe soberano, es decir, Peleo. Tal vez sea licencia poética, pero ese “suoni il monte” debe ser la alusión al escenario de las bodas de los dos protagonistas: el monte Pelión.

Aunque sea brevemente, debemos hablar de los protagonistas de las bodas.


Tetis, nos dice Pierre Grimal, es una de las nereidas, hija de Nereo, el viejo del mar, y de Dóride. Por tanto, es una divinidad marítima e inmortal, la más célebre de todas las nereidas. No obstante, existe una tradición oscura que presenta a Tetis como la hija del centauro Quirón.

Tetis (Θέτις) fue criada por Hera, de igual forma que ella lo había sido por Tetis (Τηθύς, la hija de Urano y Gea). En la leyenda varios episodios se explican por los lazos de afecto que unen a la nereida con la esposa de Zeus. Por ejemplo, Tetis recoge a Hefesto al ser éste arrojado por Zeus desde lo alto del Olimpo por haber querido intervenir a favor de Hera. Tetis, por orden de Hera, se hace cargo del timón de la nave Argo durante la travesía de las Simplégades. Finalmente, según ciertos mitógrafos, se negó al amor de Zeus, cuando éste quiso unirse a ella, para no disgustar a Hera.

Cierto que otras tradiciones interpretan este episodio de modo distinto, y cuentan que Zeus y Posidón habían querido conquistarla los dos, hasta el día en que un oráculo de Temis reveló que el hijo que nacería de Tetis sería más poderoso que su padre. Los dos grandes dioses no insistieron y se apresuraron a dársela a un mortal. Otros atribuyen este oráculo a Prometeo, el cual habría precisado que el hijo destinado a nacer de los amores de Zeus y Tetis sería un día señor de los cielos. Sea de ello lo que fuere, Tetis, que era ya inaccesible a las divinidades, sólo podía casarse con un hombre. Quirón, el centauro, lo supo y se apresuró a aconsejar a su protegido Peleo que aprovechase esta ocasión para casarse con una divinidad. Ésta, empero, opuso muchas dificultades. Como todas las divinidades marítimas tenían el don de transformarse y lo utilizó. Sin embargo, Peleo logró vencerla y casarse con ella.

Peleo, rey de Ptía, en Tesalia, es sobre todo célebre por haber sido el padre de Aquiles. Es hijo de Éaco y Endeis, hija de Escirón. Tiene un hermano, Telamón, y un hermanastro, Foco, hijo de Éaco y de la nereida Psámate. Telamón y Peleo, envidiosos de la destreza de Foco en todos los ejercicios físicos, resolvieron dar muerte a su hermano y echaron a suertes para saber cuál de los dos debía asesinarlo. La suerte designó a Telamón, que mató a Foco lanzándole el disco a la cabeza. Otras tradiciones afirman que se trató de una muerte accidental, o bien que el principal culpable fue Peleo. Sea de ello lo que fuere, Éaco descubrió el fratricidio y desterró a sus dos hijos lejos de Egina. Mientras Telamón pasaba a Salamina, Peleo se dirigía a la corte de Euritión, hijo de Áctor, en Ptía (Tesalia), el cual lo purificó del fratricidio, le otorgó en matrimonio a su hija Antígona y le cedió la tercera parte de su reino. Con Antígona, Peleo tuvo una hija, Polidora, que casó con Boro, hijo de Perietes.

Sobre su otra purificación, tras la muerte involuntaria de su suegro Euritión, durante la cacería de Calidón, hablaremos en el capítulo siguiente de esta serie.

A continuación, Peleo casó con Tetis, hija de Nereo, a la que los dioses habían decidido dar por marido un mortal. Ella rehusó, pero, por su condición de divinidad marina, poseía, como hemos visto, el don de cambiar de forma a voluntad, y, usando, de él, transformóse sucesivamente, para escapar a los abrazos de Peleo, en fuego, agua, viento, árbol, pájaro, tigre, león, serpiente, y, finalmente, en jibia. Peleo, aleccionado por el centauro Quirón, la sujetó fuertemente, y al final volvió a convertirse en diosa y mujer.

La boda se celebró en el monte Pelión, y a ella asistieron los dioses; las Musas cantaron el epitalamio, y todos ofrecieron un regalo a los recién casados. Entre los más notables se citan una lanza de fresno, ofrecida por Quirón, y dos caballos inmortales, Balio y Janto, obsequio de Posidón. Más tarde, estos corceles reaparecerán uncidos al carro de Aquiles.

El matrimonio no fue feliz. Es verdad que Tetis dio hijos a Peleo, pero los mataba al tratar de hacerlos inmortales. Así, cuando Peleo, para salvar a Aquiles, el nacido en último lugar, se lo arrancó de las manos cuando ella lo ponía al fuego, Tetis huyó, negándose luego, obstinadamente, a volver a su lado.

Quizá sea necesario aportar ya una de las fuentes para conocer algo de estas bodas. Es el Carmen LXIV de Catulo. Ofrecemos en este artículo la primera parte:

Peliaco quondam prognatae vertice pinus

dicuntur liquidas Neptuni nasse per undas

Phasidos ad fluctus et fines Aeeteos,

cum lecti iuvenes, Argivae robora pubis,

auratam optantes Colchis avertere pellem

ausi sunt vada salsa cita decurrere puppi,

caerula verrentes abiegnis aequora palmis.

diva quibus retinens in summis urbibus arces

ipsa levi fecit volitantem flamine currum,

pinea coniungens inflexae texta carinae.

illa rudem cursu prima imbuit Amphitriten.

quae simul ac rostro ventosum proscidit aequor,

tortaque remigio spumis incanuit unda,

emersere freti candenti e gurgite vultus

aequoreae monstrum Nereides admirantes.

illa, haud ante alia, viderunt luce marinas

mortales oculis nudato corpore Nymphas

nutricum tenus exstantes e gurgite cano.

tum Thetidis Peleus incensus fertur amore,

tum Thetis humanos non despexit hymenaeos,

tum Thetidi pater ipse iugandum Pelea sensit.

o nimis optato saeclorum tempore nati

heroes, salvete, deum genus! o bona matrum

progenies, salvete iterum, salvete, bonarum!

vos ego saepe mero, vos carmine compellabo.

teque adeo, eximie taedis felicibus aucte,

Thessaliae columen, Peleu, cui Iuppiter ipse,

ipse suos divum genitor concessit amores

tene Thetis tenuit pulcherrima Nereine,

tene suam Tethys concessit ducere neptem,

Oceanusque, mari totum qui amplectitur orbem?

quis simul optatae finito tempore luces

advenere, domum conventu tota frequentat

Thessalia, oppletur laetanti regia coetu:

dona ferunt prae se, declarant gaudia vultu.

deseritur Cieros, linquunt Pthiotica Tempe

Crannonisque domos ac moenia Larisaea,

Pharsalum coeunt, Pharsalia tecta frequentant.

rura colit nemo, mollescunt colla iuvencis,

non humilis curvis purgatur vinea rastris,

non falx attenuat frondatorum arboris umbram,

non glebam prono convellit vomere taurus,

squalida desertis robigo infertur aratris.

ipsius at sedes, quacumque opulenta recessit

regia, fulgenti splendent auro atque argento.

candet ebur soliis, collucent pocula mensae,

tota domus gaudet regali splendida gaza.

pulvinar vero divae geniale locatur

sedibus in mediis, Indo quod dente politum

tincta tegit roseo conchyli purpura fuco.

Así traduce este primer fragmento Ana Pérez Vega:

En el pelíaco vértice un día nacidos pinos,
se dice que por las límpidas olas de Neptuno nadaron,
del Fasis hacia los flujos y los confines eeteos,
cuando selectos jóvenes, de la argiva juventud los robles,
la áurea piel anhelando arrebatar de los colcos, 5
se atrevieron los vados salados a recorrer en rápida popa,
las azules superficies barriendo con palmas de abeto.
La divina para ellos, la que retiene en las supremas ciudades los recintos,
ella misma hizo, que con leve soplo volara, un carro,
la pínea trama unciendo a la encorvada quilla. 10
Ella a Anfitrite, ruda en esta carrera, la primera imbuyó,
la cual, una vez que con su espolón hendió la ventosa superficie,
y, volteada a remo, de espumas se encaneció la onda,
emergieron del candente torbellino del estrecho sus rostros
las ecuóreas Nereides, el prodigio admirando. 15
En aquella luz, † no en otra †, vieron a las marinas
Ninfas los mortales con sus ojos, desnudado su cuerpo,
hasta las mamas sobresaliendo del torbellino cano.
Entonces, de Tetis por el amor, que Peleo se encendió se cuenta,
entonces Tetis no despreció, humanos, unos himeneos, 20
entonces, que a Tetis uncirse debía Peleo, el Padre mismo sintió.
Oh en un tiempo de los siglos demasiado anhelados nacidos,
héroes, salud tened, de los dioses el linaje, oh de sus madres buena 23a
progenie, salud tened de nue<vo, de sus madres buenas> 23b
A vosotros yo a menudo, con mi canción, a vosotros os apelaré,
y a ti, tan eximiamente por estas teas felices acrecido, 25
de Tesalia el baluarte, Peleo, al que Júpiter mismo,
el mismo de los dioses genitor, concedió sus amores,
¿acaso a ti Tetis no te tuvo, bellísima Nerina?
¿Acaso a ti Tetis no te concedió que te llevaras a su nieta,
y el Océano, el que de mar todo rodea al orbe? 30
A los cuales, una vez que cumplido el tiempo las anheladas luces
llegaron, toda Tesalia la casa con su concurso
frecuenta: se llena la regia de su alegre asistencia.
Sus dones llevan ante sí, en su rostro declaran sus gozos.
Desierta queda Cieros/Esciros, dejan la ptiótica Tempe 35
y de Crannón las casas y las murallas lariseas;
a Farsalo llegan, los farsalios techos concurren.
Las tierras no cultiva nadie, se mullen los cuellos de los novillos,
no, humilde, con los curvos rastrillos se purga la viña,
no la hoz atenúa, de los podadores, del árbol la sombra, 41
no el terrón arranca con la inclinada reja el toro, 40
sucia robín los desiertos arados recubre.
Mas de él las sedes, por donde quiera que opulenta se expande
la regia, de fulgente oro resplandece y plata.
Brilla el marfil en los solios, le lucen las copas a la mesa, 45
toda la casa goza, del real tesoro espléndida.
El lecho genital, empero, de la diosa, se coloca
de las sedes en medio, el que, pulido con indo diente,
teñida de róseo molusco, cubre una púrpura con fuco.


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Mitos en Hero Kids

El otro día, mientras cuidaba a mi sobrino nieto, descubrí en la cadena Clan la serie Hero Kids.

El episodio que emitían me permitió ver en ese momento a Zeus consultando a Delfos. Luego he investigado un poco y he descubierto un episodio donde las alusiones mitológicas son abundantes

En el comienzo de este episodio se puede ver a Zeus y al Oráculo de Delfos, al que me refería más arriba.

En este otro episodio la presencia de los mitos es muy abundante, como decía antes. El argumento es el siguiente.

Hades, el dios de los Infiernos, intenta sabotear la visita de los alumnos de Hero Kids al Olimpo durante la celebración del cumpleaños de Divino.

Los chicos quieren dar una sorpresa a Divino, enviado desde el Olimpo a la tierra por Zeus, para que, como su madre quería, aprendiera de la debilidad humana y no adquiriera la prepotencia y frialdad de Zeus.

Cuando están discutiendo sobre las relaciones “amorosas” entre ellos, descubren que han llegado visitantes de otro planeta, cuya presencia atribuyen a sus intenciones de invadir la Tierra. En realidad son los trompeteros que preludian la llegada del dios Hermes, el mensajero de los dioses del Olimpo, cuya iconografía es la habitual, con su sombrero alado, alitas en los pies, gracias a las cuales vuela, y portador de un mensaje en un rollo de papiro que despliega. Su mensaje es:

“Zeus, primigenio de los dioses del Olimpo, se complace en invitar a los infantes mortales de Hero Kids a pasar unos días en los jardines eternos, en compañía de los dioses, con motivo del aniversario de su vástago Divino”.

Divino es hermano de Hércules quien, a juicio de Divino, que sufre respecto a su hermano cierto complejo de inferioridad, merece una fiesta, pero siempre está ausente debido a sus muchos trabajos.

La conserje Tesmeiker comunica a los chicos que deben hacer las maletas y éstos salen precipitadamente arrollándola, ante  lo que la pobre conserje dice: “Ni Zeus con sus rayos y truenos podrá con ellos”.

Un espía de Hades ha descubierto la invitación de Zeus y la próxima celebración del cumpleaños de Divino y lo comunica a su jefe, representado como un sátiro con rostro de fuego y traje rojo; su mansión, el Hades, es un lugar repleto de calaveras, dos de las cuales rematan los brazos del sillón, a modo de trono, en el que se sienta.

Parece que Hades envidia a Zeus, a quien define como “un dios anciano de dudoso poder”, afirmación que rebate uno de sus secuaces, que recibe el castigo de su jefe, en forma de chorro de fuego.

Hades se propone impedir la fiesta de cumpleaños.

El viaje de los chicos, del director Kirby y la conserje Tesmeiker se realiza en un coche dorado y alado, en el que también viaja Hermes.

El Olimpo es representado como un lugar lleno de templos tetrástilos, construidos sobre colinas, escalinatas, columnas y una cascada, todo ello, claro está, suspendido en las nubes.

El propio Zeus, armado con su rayo, da la bienvenida  a los chicos. Divino, un tanto triste, pregunta a su padre por qué no ha llegado Hércules y éste lo justifica por sus acciones en favor de los humanos.

La anfitriona de los pequeños héroes es Artemisa, a la que acompañan dos Erotes, que hacen eco de sus palabras. La diosa, armada con su arco, lanza un desatascador a la boca de uno de ellos para enmudecerlo. La diosa cazadora les dice que habían preparado un piscolabis a base, ¿cómo no?, de ambrosía, pero, a sugerencia de Divino, el divino manjar ha sido sustituido por chocolate.

Ante un colosal estatua de su hermano Hércules y movido tanto por su complejo de inferioridad, como por la  contrariedad que le produce su ausencia en tan señalado día, Divino arroja su arpa o cítara hacia una de las nubes. Cuando llega a recuperarla, una bella diosa le dice que en el Olimpo hay una escuela de héroes a la que hubiera podido acudir; acto seguido le muestra la entrada que se abre bajo tierra.

Por supuesto, la bella diosa es Hades disfrazado que lanza a Divino hacia la escuela (Hero School); en cuanto Divino está dentro, el cartel cambia a “Hades”. Los chicos que han seguido a Divino, Iglú, Bunsen, Brisa, Fugaz y Mandoble, pretenden liberarlo, pero son también encerrados en el Hades, el reino del Averno, como dice Iglú.

Hades presenta a los chicos al can Cerbero, con sus tres cabezas, a quien reconoce Iglú que, según dice, estaban atento el día en que hablaron de él en clase de mitología.

Tras burlar a Cerbero, descubren que Divino está encerrado en la cima de un misterioso edificio y deciden liberarlo, pero se lo impiden las Arpías o Harpías y entran en el misterioso lugar.

Mientras tanto, Zeus descubre la desaparición de Divino y los chicos mortales y se propone hallarlo; de lo contrario “Arderá Troya” a lo que el director Kirby responde “¿Otra vez?

El misterioso lugar al que han llegado los chicos no es otro que el Oráculo de Delfos, que se queja de haber perdido su antigua importancia. Los humanos ya no confían en sus predicciones. Los chicos preguntan por su futuro y Delfos les responde con enigmáticas respuestas; algo negativo hay en el futuro de los muchachos. Delfos se despide con la recomendación “Volved a vuestro camino y no os separéis”.

Ahora Hades prepara a los chicos la prueba de Ariadna, guardiana del Laberinto. Por supuesto, en el episodio está presente el ovillo y el Minotauro, que tiene poco de humano y mucho de toro.

Aquí se puede ver directamente el episodio del Minotauro:

Mientras, en el Olimpo se presenta, por sorpresa y cargado de regalos para su hermano, Hércules ,y él y Zeus deciden unirse para hallar a los chicos.

El dios de los Infiernos enfrenta a los héroes a la prueba de Cronos. El anciano pregunta a los chicos un acertijo:

“Si me dejas preso, vivo; si me liberas, me muero y cautivo o no cautivo a veces peligro llevo”. Bunsen da con la respuesta: es el secreto. De esta manera, los chicos evitan el castigo que les esperaba, es decir, quedar encerrados en un naipe, en los dominios del tiempo (Cronos) y consiguen liberar a Divino.

Superadas las pruebas, se encuentran con el propio Hades. Entonces Divino, superando su complejo de inferioridad por su hermano Hércules, libra a los niños del Hades y llegan al Olimpo, a donde, en su persecución, también llega Hades, que es castigado por Zeus.

Finalmente se celebra la fiesta.

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¡Se salvará!

Ya hace un tiempo, el 5 de marzo concretamente, dedicamos un artículo a la villa romana hallada en el transcurso de las obras de cubrimiento y encauzamiento del Barranco de Fraga de nuestra ciudad de Castellón.

Con posterioridad, el 7 de abril, se podía leer en Levante de Castellón:

Los arqueólogos de Patrimonio abogan por salvar Villamargo

Cuatro técnicos de Valencia visitaron la excavación de la villa romana la semana pasada y se plantean el desvío del nuevo Barranco de Fraga

Los arqueólogos de la sede central de la Dirección General de Patrimonio en Valencia apuestan por conservar y poner en valor los hallazgos arqueológicos de la villa romana del Camí Villamargo (datados entre los siglos I y III d.C.) , lo cual implicaría una modificación del trazado del encauzamiento del Barranco de Fraga, según confirmaron ayer fuentes de la Conselleria de Cultura.
Esta determinación de proteger las ruinas –que constituyen el mayor hallazgo de la era romana en Castelló– surgió a raíz de la visita de cuatro técnicos de Valencia que se desplazaron expresamente al Camí Villamargo el lunes de la semana pasada.
El interés que mostraron los arqueólogos de Valencia por la protección de la villa romana no hace más que respaldar los informes arqueológicos elaborados por los servicios de la Conselleria de Cultura en Castelló, que exigen la conservación y puesta en valor de los hallazgos con fines educativos, turísticos y culturales.
Esta propuesta instaría a la Conselleria de Medio Ambiente a replantear el proyecto, una medida a la cual todavía se resisten los responsables del organismo, el cual argumenta que sigue «a la espera del informe final de la Dirección General de Patrimonio de la Conselleria de Cultura».
Además, las mismas fuentes indicaron que, en caso de que dicho informe requiera la conservación de los restos, «se deberán estudiar cuáles son las posibles soluciones sin que ahora podamos aventurarnos a saber si se modificará el trazado o no».
Por su parte el responsable de la Dirección Territorial de Cultura en Castelló, Francisco Medina, hizo hincapié en que la decisión «es delicada porque existen intereses confrontados» y la última palabra «será la de la Dirección General de Patrimonio de Valencia».
Medina (un cargo de confianza del Partido Popular) quiso destacar que a fecha de hoy «existe un amplio abanico de soluciones posibles» y que la decisión de conservar o no los restos «debe adoptarse de forma reflexiva y después de escuchar a todas las partes, dado que la cuestión afecta a más de una conselleria y se trata de una obra importante para Castelló». Además, el director territorial de Cultura manifestó que «no cabe duda de que se trata del hallazgo romano más importante encontrado en la provincia de Castelló y en el ámbito de Castelló es algo interesante».

A este respecto, Medina subrayó el valor documental de los hallazgos por encima de cuestiones arquitectónicas. «Desde mi punto de vista, y sin ser arqueólogo, considero que los restos tienen especialmente un interés documental muy superior a su valor arquitectónico, porque creo que las ruinas están bastante arrasadas».
Las excavaciones arqueológicas de las obras del barranco de Fraga han sacado a la luz los primeros hallazgos romanos documentados de la historia de Castelló en el Camí Villamargo, a escasos 200 metros del cruce con la autovía de los accesos al puerto.

Acabo de leer el periódico Mediterráneo y dice lo siguiente:

EL YACIMIENTO SERÁ DE USO TURÍSTICO-CULTURAL

Los ‘romanos’ cambiarán el rumbo de Fraga

El Consell rectifica y anuncia que variará la obra del barranco para guardar los restos

El trazado del barranco de Fraga será modificado para proteger el yacimiento romano del camino de Villamargo. La Conselleria de Medio Ambiente, Agua, Urbanismo y Vivienda ha cambiado de criterio, en contra de lo que anunció, y al final optará por variar el itinerario de las obras para proteger los restos arqueológicos, según desvelaron ayer a Mediterráneo fuentes de Generalitat.

Como ya informó este periódico en exclusiva, los restos romanos hallados en el camino Villamargo poseen un gran valor, al figurar fragmentos cerámicos como vasijas y utensilios domésticos, al margen de los cimientos de una antigua villa.

El Consell atiende así el dictamen del pleno castellonense del pasado 25 de marzo que aprobó, con los votos del PP, esperar al informe de la Dirección General de Patrimonio sobre el valor arqueológico de esos restos romanos para posicionarse sobre su hipotético soterramiento. Socialistas y nacionalistas del Bloc pidieron la protección del yacimiento como bien de interés cultural (BIC) sin esperar al dictamen.

La polémica del pleno se generó cuando a principios de marzo trascendió que el Consell era partidario de extraer las piezas cerámicas de valor y tapar el yacimiento para no retrasar las obras, algo que ahora ha descartado.

Según explicaron ayer desde el Consell, la nueva decisión de desviar del barranco en ese punto “garantizará la conservación del patrimonio cultural de Castellón al tiempo que se le dará un uso didáctico, cultural y turístico”. Las mismas fuentes señalaron que la decisión ordenada por Patrimonio va en la línea de lo que hasta ahora ha hecho la Conselleria de Medio Ambiente, que “ha destinado más de un millón de euros para localizar, identificar e inventariar las ruinas”.

Según insistieron desde el Consell, el desvío del trazado del barranco en el camino Villamargo será “totalmente compatible” con los trabajos que se han realizado hasta la fecha.

Finalmente, pues, parece que se ha impuesto el sentido común, la sensibilidad por la conservación del patrimonio y el interés por la cultura.

En un comentario al artículo que dediqué al asunto en marzo escribía:

Creo que había otras soluciones antes que tapar la zona, si es que finalmente así se hace y el periódico no está equivocado. No todos los años se encuentran villas romanas del siglo II d. C., por más que los arqueólogos digan que los restos no tienen “el suficiente valor patrimonial”. Se podrían conservar, adecuar e incluso montar un espacio didáctico. Luego nos quejamos de que nuestra ciudad es “demasiado moderna” y no tiene atractivos arqueológicos.
Falta imaginación en la conservación del patrimonio, voluntad política en conservarlo, enriquecerlo y mimarlo y dinero para algunas cosas, no para otras.
Cuando seamos viejos, si llegamos, diremos a quien nos quiera oír que en el año 2009 se hallaron en Castellón los restos de una villa romana que duraron sólo unos meses, antes de ser nuevamente sepultados.

Pues bien, parece que se garantiza la conservación del patrimonio cultural y, además, se le va a dar un uso didáctico, cultural y turístico.

La villa romana del Camino Villamargo ¡se salvará!. Estamos de enhorabuena.

Las fotografías se han obtenido de aquí.

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