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Archive for 30 marzo 2010

En los siguientes artículos vamos a tratar sobre una obra musical de Benjamin Britten, basada en seis metamorfosis descritas por Ovidio, pero antes nos gustaría ofrecer unas notas sobre la enseñanza de la música en la antigua Grecia, tomadas del libro La vida cotidiana en Grecia en el siglo de Pericles de Robert Flacelière.

Históricamente en Grecia que la enseñanza de la música debía ser más antigua que la de las letras. En todas las épocas a los griegos les ha apasionado la música y la danza, y han considerado que el aprendizaje del canto y los instrumentos era la base de toda educación liberal. Ya en la época homérica los cantores (aedos) que celebraban las hazañas de los héroes de antaño estaban rodeados de consideración y respeto…

Aquiles, que encarnaba el ideal más elevado de Grecia, no despreciaba la música: cuando los enviados de Agamenón llegan ante él lo encuentran “recreando su espíritu al producir bellos sonidos con una hermosa cítara, maravilloso instrumento de travesaño de plata… Su corazón e regocija con ella y canta al mismo tiempo las hazañas de héroes” (Ilíada, IX, 186-189):

τν δ᾿ ερον φρνα τερπμενον φρμιγγι λιγείῃ

καλ δαιδαλέῃ, π δ᾿ ργρεον ζυγν εν,

τ γε θυμν τερπεν, ειδε δ᾿ ρα κλα νδρν.

Es muy significativo que el mismo nombre de música derive de las Musas, esas diosas que presiden todas las actividades intelectuales y artísticas del hombre: es porque para los griegos la música era parte esencial y el mejor símbolo de toda cultura. El hombre cultivado es efectivamente en μουσικὸς ἀνήρ. Temístocles reconoce que su educación había sido incompleta porque no había aprendido a tocar adecuadamente la cítara:

θεν στερον ν τας λευθεροις κα στεαις λεγομναις διατριβας π τν πεπαιδεσθαι δοκοντων χλευαζμενος, ναγκζετο φορτικτερον μνεσθαι, λγων τι λραν μν ρμσασθαι κα μεταχειρσασθαι ψαλτριον οκ πσταιτο, πόλιν δὲ μικρν καὶ ἄδοξον παραλαβὼν ἔνδοξον καὶ μεγλην ἀπεργσασθαι.

Sucedió, por tanto, más adelante que en las concurrencias y reuniones urbanas, pareciéndole que se le criticaba sobre su crianza, se vio en la precisión de vindicarse con desenfado, diciendo: “Yo no sabré templar una lira o tañer un salterio; pero sí, tomando por mi cuenta una ciudad pequeña y oscura, hacerla ilustre y grande.”

Hemos dicho que “la música suaviza las costumbres”, pero para los griegos era la condición previa de toda civilización, y cualquier modificación añadida a la técnica musical les parecía peligrosa y capaz de modificar el equilibrio moral de todo el cuerpo cívico, de todo el Estado:

Platón, República, IV, 424b:

λλ παρ πντα ατ φυλττωσι, τ μ νεωτερζειν περ γυμναστικν τε κα μουσικν παρ τν τξιν, λλ᾿ ς οἷόν τε μλιστα φυλττειν, φοβουμνους ταν τις λγ ς τν

οιδν μλλον πιφρονουσ᾿ νθρωποι,

τις ειδντεσσι νεωτάτη μφιπληται

(Odisea I, 351-352 = τὴν γὰρ ἀοιδὴν μᾶλλον ἐπικλείους᾿ ἄνθρωποι,

ἥ τις ἀóόντεσσι νεωτάτη ἀμφιπέληται),

μ πολλάκις τν ποιητν τις οἴηται λγειν οκ ἄσματα να λλὰ τρπον δς νον, κα τοτο παιν. δε δ᾿ οτ᾿ παινεν τ τοιοτον οτε πολαμβνειν. εδος γὰρ καινν μουσικς μεταβάλλειν ελαβητον ς ν λ κινδυνεοντα· οδαμο γρ κινονται μουσικς τρποι νευ πολιτικν νμων τν μεγστων, ς φησ τε Δάμων κα γ πεθομαι.

En todo han de vigilar que no se introduzcan innovaciones en gimnasia y música contra lo prescrito, temiendo cuando alguien dice que

El canto que los hombres consideran

Es el más reciente que, celebrado por los aedos, surca el aire.

No sea que alguien crea que el poeta no se refiere a canciones nuevas, sino a un modo de cantar, y elogien eso: no hay que elogiarlo, ni siquiera concebirlo. Pues hay que ponerse a salvo de un cambio en un nuevo género musical, y pensar que así se pone todo en peligro. Porque los modos musicales no son cambiados nunca sin remover las más importantes leyes que rigen el Estado, tal como dice Damón, y yo estoy convencido.


La traducción es de Conrado Eggers Lan, en Gredos.

Sabemos la gran importancia que los pitagóricos daban a la música en su concepción de la vida humana y del mundo, concepción basada en la armonía universal de los números que rigen los intervalos musicales; en este aspecto, Pitágoras y sus discípulos no hicieron más que seguir y desarrollar a través de la ciencia una tendencia natural del hombre griego…

La cítara o lira es un instrumento de cuerda, cuya caja de resonancia fue en principio, así se decía, el caparazón de una tortuga: parece ser que el dios Hermes, cuando era un niño, inventó este instrumento por diversión.

Se puede leer sobre este invento en el Himno Homérico a Hermes.

En la parte hueca de esta especie de caja, recubierta por una piel tensada, se han adaptado dos largueros curvos sujetos en la parte superior por un travesaño – travesaño que en la cítara de Aquiles era de plata. Unas cuerdas, siete generalmente, unen este travesaño con el extremo inferior del instrumento. Finalmente, un puente separa las cuerdas de la piel. Otras liras más perfeccionadas tendrán ocho o nueve cuerdas.

La cítara se tocaba punteando las cuerdas con los dedos, o bien haciéndolas vibrar con una púa similar al mediator de la mandolina, el plectro, que se ataba al instrumento por medio de una cinta.

En cuanto al aulós (αὐλός), instrumento de viento, normalmente se le da el nombre de flauta, pero se parece más a un oboe, aunque tuviera con frecuencia unos tubos divergentes que salían de la embocadura. Estos tubos con agujeros, así como las lengüetas que producían las vibraciones, se hacían con cañas. Los profesionales del oboe sostenían el instrumento en la boca mediante un aparato formado por bandas de cuero (forbeia = φορβειά) que les cubría en parte las mejillas, pero los niños representados en vasos pintados nunca utilizan este accesorio. Los oboes y las cítaras se fabrican en talleres especializados: el padre del retórico Isócrates se había enriquecido dirigiendo una fábrica de oboes.

Son bastante numerosos los vasos pintados que nos muestran niños a los que el maestro de música está enseñando a tocar la cítara o el oboe. El maestro está sentado en un asiento con respaldo y el alumno, frente a él, en un taburete…

A diferencia del oboe, la cítara deja la boca libre para el canto y, a menudo, se representa a los citaristas con la boca entreabierta cantando y acompañándose ellos mismos. Así lo hacía ya Aquiles, como hemos visto, y esta práctica era tan corriente que una única palabra servía para designar al cantor que se acompañaba con la cítara: el citaredo (κιθαρῳδός)…

Al parecer los niños aprendían canto al mismo tiempo que la música instrumental. Las letras de las canciones procedían de los antiguos poetas líricos, y el citarista tenía que velar por mantener la tradición pura, libre de novedades…


El instrumento noble por excelencia era la cítara. Sin embargo, el oboe, importado de Beocia seguramente, estuvo muy de moda en Atenas en el siglo V. Pero Alcibíades ya muestra su desagrado por un instrumento que deforma el rostro cuando se toca. La primacía de la cítara la afirma sobre todo el mito de dios citaredo Apolo triunfante, en el juicio de las Musas al sátiro auleta Marsias.

Plutarco, que cita un verso de Sófocles, nos dice que el aulós “se había reservado al principio para las ceremonias fúnebres y cumplía una función carente de prestigio y brillo”. El en siglo IV parece que sólo los músicos profesionales y las cortesanas tocaban el oboe, hasta el punto de que el nombre de “tañedora de aulós” (αὐλητρίς) se convirtió en sinónimo de hetera. En esta época también vemos en las pinturas de vasos a mujeres que tocan el arpa y el tamboril, especialmente en las ceremonias religiosas de tipo orgiástico.

En el siglo IV aparecen asimismo los virtuosos; el tañido de la cítara se diversifica y se complica, hasta el punto que Aristóteles, en su Política, considera minuciosamente el problema para saber si la enseñanza del citarista debe seguir los avances del arte musical; deduce con prudencia que esta enseñanza debe tratar solamente de formar aficionados instruidos y no profesionales. No obstante, “la distancia cada vez mayor que existía entre la música escolar y el arte vivo” supondrá lentamente la decadencia de la enseñanza musical.

Hasta aquí el texto de Flacelière.

Los representantes del pensamiento helenístico creyeron que la música podría expresar y aún generar las cualidades del bien y del mal. La música era tan importante como el deporte en la educación de los jóvenes.

La música tenía un significado psicológico. Para los modos de música los griegos usaron la palabra “ethos” (ἔθος). Esto quiere decir mucho más que un modo, pero los modos de la iglesia medieval probablemente se parecieron mucho a la línea tonal encontrada en el ethos griego. Incluidos en el “ethos” particular estaban las cualidades expresivas de una melodía, el ritmo particular y su forma poética. Aristóteles escribió que el “ethos” mixolidio te ponía triste, el frigio inspiraba entusiasmo, el dorio producía un carácter moderado y sosegado. Los otros cuatro modos eran el hipodórico, el hipofrigio, el lidio y el hipolidio. Platón consideró al dorio el único “ethos” verdadero helénico. Poco se sabe sobre la línea exacta melódica de estos diferentes “ethos”, pero realmente conocemos por escritores como Platón, por ejemplo, que estas músicas diferentes podrían expresar casi cualquier actitud emocional.

Respecto a los instrumentos, que ya hemos visto, a causa de su versatilidad, la lira fue considerada el instrumento más importante en la educación. Podría ser cambiada para tocar todos los modos diferentes simplemente templándola de nuevo. En general fue favorecida por la mayor parte de escritores como el mejor de todos los instrumentos. Su rival era el “aulós”, un instrumento de lengüeta. Este instrumento fue usado expresar el éxtasis, la emoción y la locura o desenfreno. Todas las representaciones de tragedia, comedia o drama satírico eran acompañadas con estos instrumentos de lengüeta doble. Platón creyó que si alguien los escuchaba demasiado, podría volverse demasiado emocional e incluso peligroso. Las flautas de pan eran consideradas descoloridas. Platón pensó que ellas “era improbable que causaran cualquier agitación peligrosa del alma.” Pero, en general, Platón consideraba los instrumentos de viento demasiado íntimos, y poco acordes con los ideales colectivos de los tiempos.

Hasta aquí esta introducción a la serie que dedicaremos a cada uno de los seis movimientos de las Seis Metamorfosis para oboe solo de Benjamin Britten en el contexto directo de los mitos, tal como son narrados en las Metamorfosis de Ovidio.

La obra, Six metamorphoses after Ovid para oboe solo (1951), recoge 6 de las 246 fábulas que escribiera Ovidio, y las refleja con socarronería evitando cualquier contexto romántico para así hacer más sencillo un tratamiento sarcástico de las mismas, empleando todos los recursos técnicos posibles con el oboe.

Sus seis partes, escritas en el estilo tardío del autor, ejemplo de la metamorfosis musical que siempre fascinó a Britten, son:

  1. PAN who played upon the reed pipe which was Syrinx, his beloved (PAN que tocaba la flauta de caña que era Syrinx, su amada).
  2. PHAETON who rode upon the chariot of the sun for one day and was hurled into the river Padus by a thunderbolt (FAETÓN que condujo el carro del Sol durante un día y fue arrojado al río Po por un rayo).
  3. NIOBE who, lamenting the death of her fourteen children, was turned into stone (NÍOBE quien, al lamentarse por la muerte de sus catorce hijos, se convirtió en roca).
  4. BACCHUS at whose feasts is heard the noise of gaggling women’s tattling tongues and shouting out of boys (BACO en cuyas fiestas se oye el ruido de un grupo de mujeres parloteando y gritos de muchachos).
  5. NARCISSUS who fell in love with his own image and became a flower (NARCISO que se enamoró de su propia imagen y se convirtió en flor).
  6. ARETHUSA who, flying from the love of Alpheus the river god, was turned into a fountain (ARETUSA que, escapando del amor del dios-río Alfeo, fue convertida en fuente).

En los enlaces anteriores se puede obtener información sobre la obra. Nosotros aquí sólo ofreceremos la información de forma conjunta, es decir, hablaremos de los personajes cuya metamorfosis describe Britten musicalmente, dando los textos de Ovidio en latín y castellano, aportaremos un vídeo con la interpretación de cada una de las partes de la obra y la partitura.


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Y pasamos ya al análisis morfológico y sintáctico del texto de Lucas.

Todos los anteriores capítulos han sido una introducción necesaria, para centrar al autor y al texto. Nos parecía una explicación muy detallada, precisa, ajustada y didáctica del texto. Puesto que tenemos el libro de Ramis Darder, hemos querido compartir con nuestros lectores el estudio que el citado autor realiza. Esperemos que a alguien le haya servido

La lectura del texto de Lucas, coincidiendo con su presencia en la liturgia del cuarto domingo de Cuaresma, nos impulsó a la confección de estos capítulos. Como ya hemos dicho, entendimos oportuno ofrecer la explicación “teológica” y textual del pasaje de Lucas, así como delimitar a qué comunidad cristiana concreta se dirigía Lucas y quién era este personaje.

No sé qué pensarán los colegas que lean esto, pero creo que el texto de Lucas es más sencillo que el de Lisias, y no es menos griego. Es también original y, como se decía en la introducción, el autor es un escritor erudito. Un buen conocedor de la lengua griega y un excelente estilista. Al analizar el vocabulario de su texto apreciamos que unas 400 palabras reflejan una terminología propia del lenguaje de la medicina.

En el texto de Lucas hay, además, los contenidos morfológicos y sintácticos que, en mi opinión, debe dominar un alumno que ha cursado dos años de griego clásico. Faltan algunos, como veremos, pero es un texto completo desde el punto de vista léxico, morfológico y sintáctico.

En cuanto a los sustantivos y adjetivos, los encontramos de todas las declinaciones y todos los géneros:

– de la temática: νθρωπός, υούς, βίον, λιμς (aquí femenino), γρος, κερατίων, τράχηλον, ορανν, νεώτερος y πρεσβύτερος (comparativos)

– de la alfatemática, incluidos masculinos: οσίας, μέρας, πολιτν, στολν, συμφωνίας, πορνν, σχυρ, πρώτην, πολλς, μακράν.

–  de la atemática, en líquida (πατρί, πάτερ, πατρός, πατρ, χερα), dental neutro (ποδήματα), dental masculino (παίδων), en nasal reforzada (πάντα), en silbante neutro (μέρος, τη).

Es un texto rico en pronombres, sobre todo personales y posesivos: μοι, ατς, γ, μου, σου, με, αυτο, αυτν, σοι, μο, μ, σά.

pero también anafóricos (éste omnipresente), demostrativos, indefinidos, interrogativos: τις, ατν, ατος, ατο, κείνην, ατς, κείνης, ατν, οδες, ατ, τί, οτος, τατα, πόσοι. Relativo (ν)

En cuanto a preposiciones tenemos: μετά, ες, κατ, κ, πρς, ν, π.

Adverbios: κε, ο, σώτως, νώπιόν, δε, τι, μακρν, οκέτι, ταχ, οδέποτε, πάντοτε.

Conjunciones, interjecciones y partículas: δέ, κα, ς, τι, δο, ν, να.

Hay también algunos numerales: δύο, ν, να.

Interesante el capítulo de infinitivos:

– los hay de presente: στερεσθαι, βόσκειν, εφραίνεσθαι

– de aoristo, muchos pasivos: χορτασθναι, κληθναι, εσελθεν, εφρανθναι, χαρναι.

La riqueza de los participios es destacable.

Los hay apositivos y atributivos, de presente: πιβάλλον, ζν, πέχοντος, ρχόμενος, γιαίνοντα; de perfecto: πολωλς y de aoristo: συναγαγν, δαπανήσαντος, πορευθες, λθν, ναστς, δραμν, φαγόντες, προσκαλεσάμενος, ξελθν, ποκριθες, καταφαγών.

En el capítulo de formas verbales personales, hay una gran variedad que nos permite estudiar las características temporales y modales, las desinencias, el aumento en los compuestos, los cambios temáticos de los verbos en oclusiva y líquida, los verbos atemáticos o los verbos con varias raíces:

Presentes en indicativo (περισσεύονται, πόλλυμαι, εμ, κει, δουλεύω, ε, στιν), optativo (εη), imperativo (φέρετε)

Imperfectos (εχεν, πεθύμει, σθιον, δίδου, φη, ν, πυνθάνετο, θελεν, παρεκάλει, δει)

Futuros en indicativo (πορεύσομαι, ρ)

Aoristos radicales temáticos, sigmáticos, en voz pasiva, en indicativo (επεν, διελεν, πεδήμησεν, διεσκόρπισεν, γένετο, ρξατο, κολλήθη, πεμψεν, μαρτον, λθεν, εδεν, σπλαγχνίσθη, πέπεσεν, κατεφίλησεν, νέζησεν, ερέθη, ρξαντο, γγισεν, κουσεν, θυσεν, πέλαβεν, ργίσθη, παρλθον, δωκας), imperativo (δός, ποίησόν, ξενέγκατε, νδύσατε, δότε, θύσατε), subjuntivo (εφρανθμεν, εφρανθ)

De verbos temáticos (πεμψεν, θύσατε), atemáticos (δός, δότε, δωκας), polirrizos (επεν, διελεν, ξενέγκατε), contractos (κατεφίλησεν, πεθύμει)

No queremos extendernos más en la morfología.

El léxico es variado, con palabras del ámbito rural (χώρας, γρος, κερατίων, χοροι, μόσχον, ριφον), familiar (υούς, τ πιβάλλον μέρος, οσίας, πατρ, παίδων, δελφός, τέκνον, μίσθιοι, δούλους), festivo (συμφωνίας, χορν, εφραίνεσθαι), partes del cuerpo (τράχηλον, πόδας), objetos (δακτύλιον, ποδήματα), léxico religioso (ντολήν). La forma σπλαγχνίσθη aparece dos veces en Mateo (9, 36 y 14, 14) y una en Marcos (6, 34) y, otras dos veces más en Lucas (7, 13 y 10, 33). También está presente en la obra de Orígenes, Gregorio de Nisa, Juan Crisóstomo y Juan Damasceno. Es un derivado de σπλάγχνα (entrañas), sustantivo que aparece mucho en la obra de Hipócrates y Galeno.

En la sintaxis tenemos las funciones habituales de los casos (incluida la complemento de régimen: κουσεν συμφωνίας κα χορν), el régimen del comparativo, usado como superlativo ( νεώτερος ατν), el genitivo absoluto (δαπανήσαντος δ ατο, τι δ ατο μακρν πέχοντος), la oración subordinada adverbial causal (τι οτος υός μου νεκρς ν κα νέζησεν, ν πολωλς κα ερέθη), la temporal (κα ς ρχόμενος γγισεν τ οκί), la de relativo, con atracción del antecedente incluida, (κα πεθύμει χορτασθναι κ τν κερατίων ν σθιον ο χοροι), el infinitivo como complemento directo (πεθύμει χορτασθναι, πεμψεν ατν ες τος γρος ατο βόσκειν χοίρους, οκ θελεν εσελθεν), la oración subordinada de infinitivo como sujeto dependiente de un verbo impersonal (εφρανθναι δ κα χαρναι δει), optativo oblicuo en oración subordinada sustantiva interrogativa indirecta (πυνθάνετο τί ν εη τατα), el uso de participios absolutos (δαπανήσαντος δ ατο, τι δ ατο μακρν πέχοντος), atributivos (τ πιβάλλον, καταφαγών), apositivos (συναγαγν, πορευθες, λθν, ναστς, δραμν, φαγόντες, ρχόμενος, προσκαλεσάμενος, γιαίνοντα, ποκριθες).

En resumen, un texto griego, no del siglo IV a. C., es cierto, pero buen griego, asequible al nivel de nuestros alumnos.

No sé si a mis colegas que lean este artículo les parecerá buena la idea de la selección. Cada año lo encuentro más necesario. Todo es ponerse a realizarla y que los que tienen potestad para ello lo acepten. Yo estoy convencido de que la parábola del hijo pródigo es un buen texto para las PAAU.

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La finalidad última de esta serie, y nuestra intención con ella, es demostrar que textos como éste de Lucas son válidos para las pruebas de acceso a la Universidad. Nos mostramos favorables a la elaboración de una antología de textos “asequibles”, ajustados al nivel real de los alumnos de 2º de bachillerato, y no tanto al actual sistema: la traducción de un texto de oratoria judicial, de Lisias, con unas dificultades demasiado extremas para un alumnado que sólo unos meses antes ha empezado a aprender el alfabeto. Más, si, como parece que ocurre, después un alumno que decida estudiar Filología Clásica, traduzca de nuevo a Lisias. Yo mismo traduje ya en la carrera el discurso Contra Agorato.

Ésta era la idea que pretendíamos defender.

Se debería elaborar, como he dicho, una antología de textos asequible al nivel real que los alumnos tienen. No olvidemos que han empezado con el alfabeto en septiembre de un año y les hacemos traducir a Lisias, que nosotros traducíamos en la facultad, sólo después de unos 130 días lectivos en 1º de bachillerato y otros 40 de 2º, estos últimos los que se necesitan para repasar lo que se ha visto, ver algo de lo que no se ha visto y preparar al alumno para los textos que debe traducir. Decimos días, pongamos los 170, y deberíamos decir horas; y no tanto horas completas, sino clases de 50 o 55 minutos. En realidad, desde el alfa, beta, gamma… a la traducción de Lisias (salto enorme y desmesurado en cualquier lengua) sólo median unas 147 horas, 8. 840 minutos y 530.400 segundos. Muy poco tiempo me parece para pasar de aprender el alfabeto a traducir esto:

πς ον οκ ν δειλαιτατος εην, ε τν μν καλλστων κα μεγστων δι τν συμφορν πεστερημνος εην, δ’ πλις δωκε προνοηθεσα τν οτως διακειμνων, δι τν κατγορον φαιρεθεην; μηδαμς, βουλ, τατ θσθε τν ψφον. δι τ γρ ν κα τχοιμι τοιοτων μν; que es el capítulo 23 del discurso a favor del inválido de Lisias.

Una antología o selección presenta, además, la ventaja de la variedad de asuntos, autores, estilos, géneros incluso, que a los alumnos les puede estimular. Un discurso como el del “inválido”, y sobre todo, el de Eratóstenes, que es más largo, puede hacerse pesado. Este sistema actual, el de Lisias, presenta el inconveniente que acabo de citar: la descompensación de extensión entre uno y otro.

La selección o antología, fijada por los profesores y los coordinadores, dará mayor margen de maniobra, ya que no será necesaria la traducción lineal, desde el inicio de un texto, sino que los diferentes fragmentos se podrán traducir en cualquier momento. En la imagen que sigue se puede apreciar cómo en Cantabria han realizado una antología, con Apolodoro, Jenofonte y el Fedón de Platón. Me alegro de que hayan pensado en el Fedón, aunque ellos lo estudian todo.

Es interesante leer lo que dice la contraportada de la citada antología:

La realización de esta Antología Griega obedece al afán y al deseo de los profesores de Griego de Cantabria, patente en las reuniones periódicas de coordinación, de utilizar un instrumento común en Segundo de Bachillerato, diseñado para el nivel académico que el alumno debe dominar en la PAU. Apolodoro, Jenofonte y Platón, con sus obras Biblioteca, Helénicas y Fedón respectivamente, nos aproximan a tres formas de expresarse y a tres  aspectos relevantes de la cultura y civilización de la Grecia antigua como son la mitología y sus héroes, la historia y sus protagonistas y el pensamiento propio de los filósofos. Los textos se han elegido con el doble criterio del tema y de la debida gradación en el aprendizaje de la lengua griega.

Esta obra recibe el impulso de la Asociación de Profesores de Latín y Griego de Cantabria, en su línea de preservar, reflexionar y revitalizar las lenguas clásicas y la cultura grecolatina en todos sus aspectos.

Que cada uno saque sus conclusiones, pero pregunto ¿no podríamos hacer los profesores de griego de la Comunidad Valenciana lo mismo?

Destaco del párrafo palabras sueltas: nivel académico, instrumento común, reuniones de coordinación, debe dominar, gradación en el aprendizaje de la lengua griega.

Se puede elaborar una especie de encabezamiento a cada texto, indicando su autor, de qué obra se trata, en qué capítulo, libro o canto aparece y dar una sencilla y breve explicación del pasaje. Otro texto que podría figurar en esta antología sería la conclusión del diálogo platónico Fedón. En él se nos narran los últimos gestos de Sócrates. Es la descripción de su actitud ante la muerte. Estampa serena de la despedida del filósofo y de cómo murió, por efecto de la cicuta, “el mejor hombre…de los que…conocimos, y, en modo muy destacado, el más inteligente y más justo”.

Se trata de un texto muy rico en sintaxis, y no excesivamente complicado. Hay oraciones subordinadas sustantivas, adjetivas y adverbiales de todo tipo. Gran variedad verbal, uso de participios muy interesante (apositivos, predicativos, atributivos y absolutos). He contado 82 formas de participio, tan variadas como en este fragmento:

Κα Κρτων κοσας νευσε τ παιδ πλησον σττι. κα πας ξελθν κα συχνν χρνον διατρψας ἧκεν γων τν μλλοντα δσειν τ φάρμακον, ν κλικι φροντα τετριμμνον. δν δ Σωκρτης τν νθρωπον, Εεν, φη, βλτιστε, σ γὰρ τοτων πιστμων, τ χρ ποιεν;

Asimismo son muy abundantes los infinitivos.

En definitiva, como éste se pueden hallar otros textos de autores como Jenofonte, Luciano, Esopo, Pausanias, Diodoro Sículo, Diógenes Laercio, Apolodoro, Plutarco, Heródoto, etc., de dificultad moderada. Y, si hace falta, se adapta un texto o se anota.

Éste es el texto completo de la conclusión del Fedón (podría haber enlazado aquí, pero he preferido ofrecer el texto completo, para que se pueda leer más cómodamente y apreciar su idoneidad para esa hipotética antología):

Τατα δ επντος ατο Κρτων, Εεν, φη, Σκρατες· τ δ τοτοις μο πιστλλεις περ τν παδων περ λλου του, τι ν σοι ποιοντες μες ν χριτι μλιστα ποιομεν;

Απερ ε λγω, φη, Κρτων, οδν καιντερον· τι μν ατν πιμελομενοι μες κα μο κα τος μος κα μν ατος ν χριτι ποισετε ττ᾿ ν ποιτε, κν μ νν μολογσητε· ν δ μν [μν] ατν μελτε κα μ ᾿θλητε σπερ κατ᾿ χνη κατ τ νν τε ερημνα κα τ ν τ μπροσθεν χρν ζν, οδ ν πολλ μολογσητε ν τ παρντι κα σφδρα, οδν πλον ποισετε.

Τατα μν τονυν προθυμησμεθα, φη, οτω ποιεν· θάπτωμεν δ σε τνα τρπον;

῞Οπως ν, φη, βολησθε, ἐάνπερ γε λβητ με κα μ κφγω μς. Γελάσας δ ἅμα συχ κα πρς μς ποβλψας επεν· Ο πεθω, νδρες, Κρτωνα, ς γ εμι οτος Σωκρτης, νυν διαλεγμενος κα διατάττων καστον τν λεγομνων, λλ᾿ οἴετα με κενον εναι ν ψεται λγον στερον νεκρν, κα ρωτᾷ δ πς με θάπτ. τι δ γ πλαι πολν λγον πεποημαι, ς, πειδὰν πω τ φρμακον, οκτι μν παραμεν, λλ᾿ οχσομαι πιν ες μακάρων δ τινας εδαιμονας, τατά μοι δοκ ατ λλως λγειν, παραμυθομενος μα μν μς, μα δ᾿ μαυτν. γγυσασθε ον με πρς Κρτωνα, φη, τν νανταν γγην ἢ ἣν οτος πρς τος δικαστὰς γγυτο. οτος μν γὰρ μν παραμενεν· μες δ μν μ παραμενεν γγυσασθε πειδὰν ποθάνω, λλ οχσεσθαι πιντα, να Κρτων ῥᾷον φρ, κα μ ρν μου τ σμαἢ· καμενον ἢ κατορυττμενον γανακτ πρ μο ς δεινὰ πάσχοντος, μηδ λγ ν τ ταφ ς ἢ προτθεται Σωκράτη ἢ κφρει ἢ κατορττει. ε γὰρ ἴσθι, δ᾿ ς, ριστε Κρτων, τ μ καλς λγειν ο μνον ες ατ τοτο πλημμελς, λλὰ κα κακν τι μποιε τας ψυχας. λλ θαρρεν τε χρ κα φάναι τομν σμα θπτειν, κα θάπτειν οτως πως ν σοι φλον κα μάλιστα γ νμιμον εναι.


Τατ᾿ επν κενος μν νστατο ες οἴκημ τι ς λουσμενος, κα Κρτων επετο ατ, μς δ᾿ κλευε περιμνειν. περιεμνομεν ον πρς μς ατος διαλεγμενοι περ τν ερημνων κα νασκοποντες, τοτ δ᾿ α περ τς συμφορς διεξιντες ση μν γεγονυα εἴη, τεχνς γομενοι σπερ πατρς στερηθντες διάξειν ρφανο τν πειτα βον. πειδ δ λοσατο κα νχθη παρ᾿ ατν τὰ παιδα – δο γρ ατ ες σμικρο σαν, ες δ μγας – κα α οκεαι γυνακες φκοντο κεναι, ναντον το Κρτωνος διαλεχθες τε κα πιστελας ττα βολετο, τς μν γυνακας κα τὰ παιδα πιναι κλευσεν, ατς δ ἧκε παρ᾿ μς.

κα ν δη γγς λου δυσμν· χρνον γρ πολν διτριψεν νδον. λθν δ᾿ καθζετο λελουμνος κα ο πολλὰ ττα μετὰ τατα διελχθη, κα ἧκεν τν νδεκα πηρτης κα στὰς παρ᾿ ατν, Ω Σκρατες, φη, ο καταγνσομα γε σο περ λλων καταγιγνσκω, τι μοι χαλεπανουσι κα καταρνται πειδὰν ατος παραγγελω πνειν τ φρμακον ναγκαζντων τν ρχντων. σ δ γ κα λλως γνωκα ν τοτ τ χρν γενναιτατον κα πρᾳτατον κα ριστον νδρα ντα τν πποτε δερο φικομνων, κα δ κα νν ε οδ᾿ τι οκ μο χαλεπανεις, γιγνσκεις γὰρ τος ατους, λλὰ κενοις. νν ον, οσθα γὰρ ἃ λθον γγλλων, χαρ τε κα πειρ ς ῥᾷστα φρειν τὰ ναγκαα. Κα ἅμα δακρσας μεταστρεφμενος πει.

Κα Σωκρτης ναβλψας πρς ατν, Κα σ, φη, χαρε, κα μες τατα ποισομεν. Κα μα πρς μς, ῾Ως στεος, φη, νθρωπος· κα παρὰ πάντα μοι τν χρνον προσει κα διελγετο νοτε κα ν νδρν λστος, κα νν ς γενναως με ποδακρει. λλ᾿ γε δ, Κρτων, πειθμεθα ατ, κα νεγκτω τις τ φάρμακον, ε ττριπται· ε δ μ, τριψάτω νθρωπος.


Κα Κρτων, ᾿Αλλ᾿ ομαι, φη, γωγε, Σκρατες, τι λιον εναι π τος ρεσιν κα οπω δεδυκναι. κα μα γ οδα κα λλους πνυ ψ πνοντας, πειδὰν παραγγελθ ατος, δειπνσαντς τε κα πιντας ε μλα, κα συγγενομνους γ᾿ νους ν ἂν τχωσιν πιθυμοντες. λλὰ μηδν πεγου τι γὰρ γχωρε.      Κα Σωκρτης, Εκτως γε, φη, Κρτων, κενο τε τατα ποιοσιν, ος σ λγεις – οἴονται γὰρ κερδανειν τατα ποισαντες – κα γωγε τατα εκτως ο ποισω· οδν γὰρ  ομαι κερδανεν λγον στερον πιν λλο γε ἢ γλωτα φλσειν παρ᾿ μαυτ, γλιχμενος το ζν κα φειδμενος οδενς τι νντος. λλ᾿ ἴθι, φη, πεθου κα μ λλως ποει.

Κα Κρτων κοσας νευσε τ παιδ πλησον σττι. κα πας ξελθν κα συχνν χρνον διατρψας ἧκεν γων τν μλλοντα δσειν τ φάρμακον, ν κλικι φροντα τετριμμνον. δν δ Σωκρτης τν νθρωπον, Εεν, φη, βλτιστε, σ γὰρ τοτων πιστμων, τ χρ ποιεν;

Οδν λλο, φη, ἢ πιντα περιιναι, ως ν σου βρος ν τος σκλεσι γνηται, πειτα κατακεσθαι· κα οτως ατ ποισει. Κα ἄμα ρεξε τν κλικα τ Σωκράτει.

Κα ς λαβν κα μάλα λεως, ᾿Εχκρατες, οδν τρσας οδ διαφθερας οτε το χρματος οτε το προσπου, λλ᾿ σπερ εἰώθει ταυρηδν ποβλψας πρς τν νθρωπον, Τ λγεις, φη, περ τοδε το πματος πρς τ ποσπεσα τινι; ξεστιν ἢ ο;

Τοσοτον, φη, Σκρατες, τρβομεν σον οἰόμεθα μτριον εναι πιεν.

Μανθάνω, δ’ ς· λλ᾿ εχεσθα γ που τος θεος ξεστ τε κα χρ, τν μετοκησιν τν νθνδε κεσε ετυχ γενσθαι· δ κα γ εχομα τε κα γνοιτο τατ. Κα μ᾿ επν τατα πισχμενος κα μάλα εχερς κα εκλως ξπιεν. κα μν ο πολλο τως μν πιεικς οο τε σαν κατχειν τ μ δακρειν, ς δ εἴδομεν πνοντά τε κα πεπωκτα, οκτι, λλ᾿ μο γε βίᾳ κα ατο στακτ χρει τ δκρυα, στε γκαλυψμενος πκλαον μαυτν – ο γρ δ κενν γε, λλὰ τν μαυτο τχην, οου νδρς ταρου στερημνος εἴην. δ Κρτων τι πρτερος μο, πειδ οχ οἷός τ᾿ ν κατχειν τὰ δκρυα, ξανστη. ᾿Απολλδωρος δ κα ν τ μπροσθεν χρν οδν παετο δακρων, κα δ κα ττε ναβρυχηςάμενος κλων κα γανακτν οδνα ντινα ο κατκλασε τν παρντων πλν γε ατο Σωκράτους.

᾿Εκενος δ, Οα, φη, ποιετε, θαυμάσιοι. γ μντοι οχ κιστα τοτου νεκα τς γυνακας ππεμψα, να μ τοιατα πλημμελοεν· κα γὰρ κκοα τι ν εφημίᾳ χρ τελευτν. λλ᾿ συχαν τε γετε κα καρτερετε.

Κα μες κοσαντες σχνθημν τε κα πσχομεν το δακρειν. δ περιελθν, πειδ ο βαρνεσθαι φη τὰ σκλη, κατεκλνη πτιος – οτω γρ κλευεν νθρωπος – κα ἄμα φαπτμενος ατο οτος δος τ φάρμακον, διαλιπν χρνον πεσκπει τος πδας κα τὰ σκλη, κπειτα σφδρα πισας ατο τν πδα ρετο ε ασθνοιτο, δ᾿ οκ φη. κα μετὰ τοτο αθις τὰς κνμας· κα πανιν οτως μν πεδεκνυτο τι ψχοιτ τε κα πγνυτο. κα ατς πτετο κα επεν τι, πειδὰν πρς τ καρδίᾳ γνηται ατ, ττε οχσεται.

῎Ηδη ον σχεδν τι ατο ν τὰ περ τ τρον ψυχμενα, κα κκαλυψμενος – νεκεκλυπτο γρ – επεν – δ τελευταον φθγξατο – ῏Ω Κρτων, φη, τ ᾿Ασκληπι φελομεν λεκτρυνα· λλὰ πδοτε κα μ μελσητε.

᾿Αλλὰ τατα, φη, σται, Κρτων· λλ᾿ ρα εἴ τι λλο λγεις.

Τατα ρομνου ατο οδν τι πεκρνατο, λλ᾿ λγον χρνον διαλιπν κινθη τε κα νθρωπος ξεκάλυψεν ατν, κα ς τὰ μματα στησεν· δν δ Κρτων συνλαβε τ στμα κα τος φθαλμος.      ῞Ηδε τελευτ, ᾿Εχκρατες, το ταρου μν γνετο, νδρς, ς μες φαμεν ν, τν ττε ν πειρθημεν ρστου κα λλως φρονιμωτάτου κα δικαιοτάτου.

La traducción se puede leer aquí, bajando el cursor hasta encontrar esto:

Al acabar de decir esto, le preguntó Critón:

—Está bien, Sócrates. Pero ¿qué es lo que nos encargas hacer a éstos o a mí, bien con respecto a tus hijos o con respecto a cualquier otra cosa, que pudiera ser más de tu agrado si lo hiciéramos?

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Continuamos estudiando la figura del padre en la parábola del hijo pródigo, información sacada del libro libro Lucas, evangelista de la ternura de Dios, de Francesc Ramis Darder, en La Casa de la Biblia, Verbo Divino, 1997.

b) La relación con el hijo mayor

El hijo mayor había permanecido siempre con su padre, obedeciendo sus mandatos, y aplicándose en las tareas. Pero, seguramente, habría permanecido cerrado a la actitud amorosa del padre. Es como las piedras sumergidas desde siempre en el fondo del mar, rodeadas de agua por todas partes pero que en su interior están resecas. Habiendo estado rodeado del amor de su Padre no ha percibido nunca la ternura de su cariño. Recordemos la cruel respuesta que profiere contra su padre: “…jamás me has dado un cabrito para comérmelo con mis amigos…” (κα μο οδέποτε δωκας ριφον να μετ τν φίλων μου εφρανθῶ).

El hermano menor se marchó de casa destruyendo la hacienda. El mayor no quiere entrar en casa para disfrutar la fiesta familiar; de ese modo, también se niega a dejarse amar por su padre. El padre le dice: “¡tú siempre estás conmigo y todo lo mío es tuyo! (σ πάντοτε μετ μο ε, κα πάντα τ μ σά στιν)“. Este hermano había estado siempre en contacto con el padre pero carecía de lo más esencial: la experiencia del contacto personal con él. No dejarse querer por Dios es una manera muy sutil de huir de la casa del Padre, y muestra otra manera con la que se echa a perder el amor de Dios.

La actitud de fondo de los personajes

Hasta ahora hemos descrito las dos situaciones contrapuestas del padre y los hijos. En el fondo de estas actitudes radica una opción básica distinta: el Padre representa la opción que hace nacer la vida, mientras los hijos muestran la opción que los conduciría a la muerte.

Apreciemos las palabras del padre respecto del menor: “…porque este hijo mío había muerto y ha vuelto a la vida” (τι οτος υός μου νεκρς ν κα νέζησεν, ν πολωλς κα ερέθη). Y también lo que le dice al mayor: “…este hermano tuyo que estaba muerto ha vuelto a la vida” (τι δελφός σου οτος νεκρς ν κα ζησεν, κα πολωλς κα ερέθη). Nuestro Dios es el Señor de la vida. La opción más profunda del padre por sus hijos es la vida; él desea que vivan plenamente. Notemos la gran diferencia con las palabras de los criados: “…a tu hermano tu padre lo ha recobrado sano” (τι γιαίνοντα ατν πέλαβεν). A Dios no le basta la salud física de sus hijos, Él desea la profundidad y la intensidad en la vida.

El Padre de la vida también cree en la libertad. No hay vida sin libertad. Por eso respeta la decisión del menor de marcharse de casa y no se enfrenta agriamente con el mayor cuando, henchido por la ira, se niega a entrar en el hogar. Simplemente les recuerda que él es vida, vida expresada mediante el perdón, la acogida, la ternura, y la fiesta.

La descripción de los dos hermanos pone ante nuestros ojos la negativa a participar de la vida nacida de las entrañas del padre. El menor se marcha de casa, y la vida que había disfrutado en el hogar adquiere el sabor amargo del desamparo en tierras lejanas. El mayor había vivido siempre en casa pero no había sabido disfrutar de la vida de su padre. Ahora, al oír los aires de fiesta, ve la naturaleza íntima de su padre y se niega a entrar. La cerrazón ha hecho de su existencia una vida triste y mezquina.

La actitud del hijo mayor guarda todavía otra lección. El que ha vivido siempre en el nido paterno y no ha sabido gustar la ternura del padre, se queja por no haber recibido un regalo banal: “nunca me diste un cabrito…”. El premio de los discípulos de Cristo consiste en estar en la casa del Padre: “¡si todo lo mío es tuyo!” le recuerda el padre a su hijo. ¡Cuántas veces en nuestra vida cristiana nos sabe a poco tener a Dios por Padre, y nos dedicamos a perseguir otros premios: el poder, el tener, o el aparentar! El amor con amor se paga, el gozo de ser cristiano radica en serlo; y nuestra suerte sólo es una: sabernos en manos del Dios de la misericordia. La búsqueda de cualquier otra recompensa nos hace salir de la casa, como le sucedió al hijo menor, o nos impide entrar en ella, como era el caso del mayor.


Contamos con una gran certeza, ni la mezquindad del mayor ni la traición del más joven, tienen poder suficiente para derrotar la fuerza del amor del padre. La muerte nunca puede con la vida; ése es el mensaje del evangelio: “Jesús de Nazaret, el Crucificado, ha resucitado” (Mc 16, 6 = ´Iησον ζητετε τν Nαζαρηνν τν σταυρωμένον· γέρθη). La ternura y la misericordia del padre han reengendrado a los dos hermanos y los han introducido de nuevo en el seno de la vida.

La parábola del hijo pródigo tiene una única finalidad: presentarnos la intimidad del Dios que nos invita a seguirle. El rostro de Dios Padre tiene los rasgos de la vida. Él es quien engendra la vida en aquellos que se deciden a ser discípulos suyos. Dios padre genera la vida porque Él es amor. La ternura y la misericordia de Dios no constituyen un concepto, sino que se palpan desde la experiencia de habitar en casa del Padre.

El hijo menor representa al discípulo orgulloso que se ha apartado del camino. Fuera de la casa del Dios de la vida se sorbe la desgracia de los ídolos de muerte. El discípulo decide volver a la senda y allí experimenta la profundidad de la vida. El padre lo acoge de nuevo, de alguna manera vuelve a engendrarlo. El amor maternal, paternal y amistoso del Padre, devuelven a aquel hombre vencido la certeza de sentirse querido.

El hermano mayor es el prototipo de cristiano que ha creído estar siempre en el camino, pero le ha faltado lo más importante: el encuentro personal con el Dios de la vida. Durante toda su existencia, aquel hijo había habitado la casa y había trabajado con afán en sus campos; pero no había experimentado el hondo gozo del amor del Padre.

Nuestro Dios es el Señor de la Vida. Cuando nos apartamos de Él, como el hijo menor, nos sale al encuentro la experiencia del abandono; cuando nos cerramos a Él, como el hijo mayor, nos acontece la rutina del sinsentido y la tristeza. Pero lo más importante no es ni nuestra huida ni nuestra cerrazón. Lo más importante es que junto a nosotros está un Dios que es Padre, cuyo rostro es la misericordia y la ternura, y cuya opción es hacernos vivir.


El darnos cuenta de que estamos en las buenas manos del Dios de la vida, constituye nuestra suerte y, a la vez, el reto de nuestra existencia.


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Seguimos con el análisis de los personajes de la parábola, realizado por Ramis Darder. En su estudio hemos insertado nosotros los textos griegos que cita, tanto de esta parábola, como de otros lugares del Nuevo Testamento.

El hijo mayor

Necesitaremos apreciar las características de este hijo al contraluz de la forma de vida del hermano menor.

a) Su hijo mayor estaba en el campo y, al volver, cuando se acercó a la casa…

El hijo mayor es el que tenía, según la legislación de Israel, la preferencia en los derechos de herencia. En cambio constató cómo era el hermano menor quien exigía sus privilegios y se marchaba de casa con la mitad de los bienes. Él siguió trabajando en las duras tareas del campo, mientras su hermano -en un país lejano- dilapidaba la fortuna viviendo licenciosamente. Durante largos años sirvió a su padre sin desobedecer una sola orden, pero nunca disfrutó de un cabrito con el que celebrar una fiesta con los amigos. Ahora ve cómo el hermano menor, que ha devorado la hacienda con prostitutas, es festejado con un ternero cebado.

La historia del hijo menor es la experiencia de una vida truncada por el orgullo y la traición; pero la vida del hijo mayor describe la rutina de una existencia triste y cerrada a la bondad del padre.

b) Él se irritó y no quería entrar

El hijo mayor se ha mantenido fiel a los mandatos de su padre. Desde la perspectiva puramente externa ha obrado con justicia y rectitud. Seguramente debía exigir en los demás la misma rigidez por la que él mismo tanto se esforzaba. Cuando se presenta el menor y el padre lo acoge con un amor intenso, el hermano mayor no puede entenderlo.

El odio hacia el hermano menor es inmenso. Dice a su padre: “…ese hijo tuyo” ( υός σου οτος); una frase que denota una gran dosis de rabia, pero que refleja, sobre todo, la ruptura del hermano mayor con el menor. Observemos que el mayor no dice “…ese hermano mío”; esa frase denotaría aún una relación entre hermanos. La otra locución “…ese hijo tuyo” nos indica que el mayor quiebra la relación con el menor; éste ya no es su hermano, es solamente hijo de su padre. El hermano mayor siente la ira que le corroe por dentro y la manifiesta negándose a entrar en casa.

La actitud del padre

a) La relación con el hijo menor

El hijo menor vuelve a casa con el amargo sabor de la derrota y la mala conciencia del pecado. Él ha destruido su vida y ya sólo aspira, con suerte, a ser un jornalero más. Pero la actitud del padre con ese hijo es completamente distinta. El evangelio destaca en el padre una actitud interna: “se le conmovieron las entrañas”, y dos actitudes externas: “celebremos una fiesta”, y “le besó afectuosamente”. Comentaremos escuetamente cada una de estas disposiciones del ánimo.

…se le conmovieron las entrañas… = σπλαγχνίσθη

El hecho de “conmoverse las entrañas” refleja el aspecto maternal del amor y la ternura. A una madre, en el momento de dar a luz a su hijo se le conmueven las entrañas. Es el mismo sentimiento de Jesús en situaciones importantes del evangelio. Cuando contempla la aflicción de la viuda de Naín ante el féretro de su hijo, se le conmueven las entrañas y dirigiéndose al cadáver exclama: “¡levántate!”, y entrega el hijo vivo a su madre = (Lc 7, 11-17). Jesús se hace plenamente solidario de aquella mujer; al Señor “se le conmueven las entrañas” ante el padecimiento de la madre desconsolada.

El padre de nuestra parábola siente en su seno la experiencia del amor maternal. También a él “se le conmueven las entrañas”; y recoge de nuevo en su regazo al hijo perdido. Fijémonos en el texto evangélico: “Lo vio de lejos, salió corriendo, se le echó al cuello, lo cubrió de besos”. De alguna manera, todas estas acciones “vuelven a introducir en las entrañas del padre” al hijo que se fue y ahora regresa desangelado.

– …celebremos una fiesta… = εὐφρανθῶμεν

La actitud interior de “conmoverse las entrañas” tiene un intenso correlato externo. En todos los gestos externos se manifiesta el amor paternal con el hijo. El padre le vuelve a otorgar la categoría correspondiente en el seno de la familia. El traje, los criados que lo visten, el anillo en el dedo, las sandalias en los pies, describen cómo el padre restituye a su hijo la dignidad perdida.


…le besó afectuosamente… = κατεφίλησεν ατόν

Cuando hablábamos del amor “maternal” del padre por su hijo recogíamos esta expresión, pero también es posible completarla desde un matiz peculiar. La amistad adulta entre dos hombres se expresaba, a menudo, mediante un beso. Cuando Pablo parte de viaje, los discípulos de Éfeso lo despiden con un beso (Hch 20, 37 = κα πιπεσόντες π τν τράχηλον το Παύλου κατεφίλουν ατόν = echándose al cuello de Pablo lo besaban – cf. con nuestro texto: πέπεσεν π τν τράχηλον ατο κα κατεφίλησεν ατόν);

Jesús recrimina al fariseo que lo ha invitado, el no haberlo recibido con un beso (Lc 7, 45 = φίλημά μοι οκ δωκας· ατη δ φ ς εσλθον ο διέλιπεν καταφιλοσά μου τος πόδας = Tú no me diste el beso de saludo; desde que entré, ella no ha cesado de besarme los pies), mientras que la mujer pecadora sí lo ha hecho (Lc 7, 38 = κα κατεφίλει τος πόδας ατο κα λειφεν τ μύρῳ = le besaba los pies y se los ungía con la mirra).

El beso afectuoso con que el padre recibe a su hijo adquiere la connotación del “amor de amigo”. El padre ha mostrado un amor “maternal” y “paternal”, pero manifiesta, también, con esa postura la perspectiva “amistosa del amor”. Un teólogo medieval (Tomás de Aquino) decía que la amistad es la forma privilegiada del amor, porque es una relación que brota de la libertad. El padre es “padre” por naturaleza pero se convierte en “amigo” por opción.

En ningún momento ha aplicado el padre, como suponía el hijo menor, un tipo de justicia basado en modelos humanos. Según esos esquemas el hijo no debería tener derecho a porción alguna de los bienes familiares. Tendría que ser un jornalero más; él m al volver a casa había decidido eso. En cambio, cuando regresa, el padre no le pide razones de su comportamiento ni le reprocha su traición, sino que lo acoge como hijo mediante la triple manifestación del amor que hemos descrito.

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Seguimos con el relato del Protoevangelio de Santiago, en el que la figura de José tiene más relevancia que en los evangelios canónicos.

IX

᾿Ιωσφ δ ῥίψας τ σκπαρνον ξλθεν ες συνντησιν ατν. Κα συναχθντες πλθον πρς τν ἀρχιερα λαβντες τς βδους. Λαβὼν δ ἁπάντων τς βδους εσλθεν ες τ ερν κα ηξατο. Τελσας δ τν εχν λαβε τς βδους κα ξλθεν κα ἐπέδωκεν ατος· κα σημεον οκ ἐφάνη ν ατας. Τν δ σχτην βδον λαβεν ᾿Ιωσφ. Κα δο περιστερ ξλθεν ἐκ τς βδου κα πετάσθη π τν κεφαλν ᾿Ιωσφ. Κα επεν ερες τῷ ᾿Ιωσφ · «Σ κεκλρωσαι τν παρθνον Κυρου παραλαβεῖν ες τρησιν αυτ

α ντιεπεν ᾿Ιωσφ λγων· «Υος χω κα πρεσβτης εμί· ατη δ νενις· μπως περγελως γένωμαι τος υος ᾿ΙσραλΚα επεν ερες τῷ ᾿Ιωσφ· «Φοβθητι Κριον τν Θεν σου, κα μνσθητι σα ποησεν Θες Δαθν κα ᾿Αβειρν κα Κορ, πς διχάσθη γ κα κατεπθησαν διὰ τν ντιλογαν ατν. Κα νν φοβθητι, ᾿Ιωσφ, μπως σται τατα ν τ οἴκ σου

Κα φοβηθες ᾿Ιωσφ παρλαβεν ατν ες τρησιν ἑαυτ. Κα επεν ᾿Ιωσφ τ Μαριάμ· «᾿Ιδοῦ παρλαβν σε κ ναο Κυρου, κα νν καταλειπω σε ν τ οἴκ μου καὶ ἀπρχομαι οκοδομσαι τς οκοδομς μου, κα ξω πρς σέ· Κρις σε διαφυλάξει

Y José, abandonando sus herramientas, salió para juntarse a los demás viudos, y, todos congregados, fueron a encontrar al Sumo Sacerdote. Este tomó las varas de cada cual, penetró en el templo, y oró. Y, cuando hubo terminado su plegaria, volvió a tomar las varas, salió, se las devolvió a sus dueños respectivos, y no notó en ellas prodigio alguno. Y José tomó la última, y he aquí que una paloma salió de ella, y voló sobre la cabeza del viudo. Y el Sumo Sacerdote dijo a José: Tú eres el designado por la suerte, para tomar bajo tu guarda a la Virgen del Señor.

Mas José se negaba a ello, diciendo: Soy viejo, y tengo hijos, al paso que ella es una niña. No quisiera servir de irrisión a los hijos de Israel. Y el Sumo Sacerdote respondió a José: Teme al Señor tu Dios, y recuerda lo que hizo con Dathan, Abiron y Coré, y cómo, entreabierta la tierra, los sumió en sus entrañas, a causa de su desobediencia. Teme, José, que no ocurra lo mismo en tu casa.

Y José, lleno de temor, recibió a María bajo su guarda, diciéndole: “He aquí que te he recibido del templo del Señor, y que te dejo en mi hogar. Ahora voy a trabajar en mis construcciones, y después volveré cerca de ti. Entretanto, el Señor te protegerá”.

A la vuelta, José encuentra que María está embarazada. ¡Cómo le ha podido pasar eso! Será ahora recriminado por el pueblo. ¿Cómo le ha podido María hacer semejante faena? Pero ella, que no dice nada de la visita de Gabriel y su anuncio, manifiesta que es pura y no sabe de dónde le viene el embarazo.

XIII

᾿Εγνετο δὲ ατ ἕκτος μν, κα δο λθεν ᾿Ιωσφ π τν οκοδομν ατο, κα εσελθὼν ν τ οἴκ αὐτοῦ ερεν ατν γκωμνην. Κα τυψε τ πρσωπον ατο κα ρριψεν ἑαυτν χαμα π τν σάκκον, κα κλαυσε πικρς λγων· «Ποίῳ προσπ τενσω πρς Κριον τν Θεν μου; Τ δὲ εξωμαι περ τῆς κόρης ταύτης; ὅτι παρλαβον αὐτὴν κ ναο Κυρου το Θεο μου, κα οκ φλαξα. Τς θηρεσας με; Τς τ πονηρν τοτο ποησεν ν τ οἴκ μου κα μανεν τὴν παρθένον; Μτι εἰς μὲ νεκεφαλαιθη στορα το ᾿Αδάμ; ῾Ωσπερ γὰρ ν τ ρ τῆς δοξολογίας αὐτοῦ ἦλθεν ὄφις καὶ εὗρε τὴν Εὔαν μόνην καὶ ἐξεπάτησεν, οὕτως κἀμοὶ ἐγένετο

Καὶ ἀνέστη ᾿Ιωσὴφ ἀπὸ τοῦ σάκκου καὶ ἐκάλεσεν τὴν Μαριὰμ καὶ εἶπεν αὐτῇ· «Μεμελημένη τῷ Θεῷ, τί τοῦτο ἐποίησας; ᾿Επελάθου Κυρίου τοῦ Θεοῦ σου; Τί ἐταπείνωσας τὴν ψυχήν σου, ἀνατραφεῖσα εἰς τὰ ἅγια τῶν ἁγίων καὶ τροφὴν λαμβάνουσα ἐκ χειρὸς ἀγγέλου;«

῾Η δὲ ἔκλαυσεν πικρῶς, λέγουσα ὅτι καθαρά εἰμι ἐγὼ καὶ ἄνδρα οὐ γινώσκω. Καὶ εἶπεν αὐτῇ ᾿Ιωσήφ· «Πόθεν οὖν ἐστιν τὸ ἐν τῇ γαστρί σου;« ῾Η δὲ εἶπεν· «Ζῇ Κύριος Θεός μου καθότι οὐ γινώσκω πόθεν ἐστὶν μοι

Y llegó el sexto mes de embarazo, y he aquí que José volvió de sus trabajos de construcción, y, entrando en su morada, la encontró encinta. Y se golpeó el rostro, y se echó a tierra sobre un saco, y lloró amargamente, diciendo: ¿En qué forma volveré mis ojos hacia el Señor mi Dios? ¿Qué plegaria le dirigiré con relación a esta jovencita? Porque la recibí pura de los sacerdotes del templo, y no he sabido guardarla. ¿Quién ha cometido tan mala acción, y ha mancillado a esta virgen? ¿Es que se repite en mí la historia de Adán? Bien como, en la hora misma en que éste glorificaba a Dios, llegó la serpiente y, encontrando a Eva sola, la engañó, así me ha ocurrido a mí.

Y José se levantó del saco, y llamó a María, y le dijo: ¿Qué has hecho, tú, que eres predilecta de Dios? ¿Has olvidado a tu Señor? ¿Cómo te has atrevido a envilecer tu alma, después de haber sido educada en el Santo de los Santos, y de haber recibido de manos de un ángel tu alimento?

Pero ella lloró amargamente, diciendo: Estoy pura y no he conocido varón. Y José le dijo: ¿De dónde viene entonces lo que llevas en tus entrañas? Y María repuso: Por la vida del Señor mi Dios, que no sé cómo esto ha ocurrido.

José no sabe qué hacer, pero se decide por despedirla secretamente. Puesto que era permitido el repudio (Deuteronomio 24, 1-3), José podía de esta manera salvaguardar la fama de María, si bien hacía recaer sobre sí mayor responsabilidad, como custodio que era de su virginidad.

XIV

Καὶ ἐφοβήθη ᾿Ιωσὴφ σφόδρα, καὶ ἠρέμησεν ἐξ αὐτῆς, καὶ διελογίζετο τὸ τί αὐτὴν ποιήσει. Καὶ εἶπεν ᾿Ιωσήφ· «Εὰν αὐτῆς κρύψω τὸ ἁμάρτημα, εὑρίσκομαι μαχόμενος τῷ νόμῳ Κυρίου· καὶ ἐὰν αὐτὴν φανερώσω τοῖς υἱοῖς ᾿Ισραήλ, φοβοῦμαι μήπως ἀγγελικόν ἐστι τὸ ἐν αὐτῇ, καὶ εὑρεθήσομαι παραδιδοὺς αἷμα ἀθῷον εἰς κρίμα θανάτου. Τί οὖν αὐτὴν ποιήσω; λάθρᾳ αὐτὴν ἀπολύσω ἀπ᾿ ἐμοῦ.« Καὶ κατέλαβεν αὐτὸν ἡ νύξ.

Καὶ ἰδοὺ ἄγγελος Κυρίου φαίνεται αὐτῷ κατ᾿ ὄναρ λέγων· «Μὴ φοβηθῇς τὴν παῖδα ταύτην· τὸ γὰρ ἐν ἑαυτῇ ὂν ἐκ Πνεύματός ἐστιν ἁγίου. Τέξεται δέ υἱὸν, καὶ καλέσεις τὸ ὄνομα αὐτοῦ ᾿Ιησοῦν·  αὐτὸς γὰρ σώσει τὸν λαὸν αὐτοῦ ἐκ τῶν ἁμαρτιῶν αὐτῶν.« Καὶ ἀνέστη ᾿Ιωσὴφ ἀπὸ τοῦ ὕπνου, καὶ ἐδόξασεν τὸν Θεὸν ᾿Ισραὴλ τὸν δόντα αὐτῷ τὴν χάριν ταύτην, καὶ ἐφύλασσε αὐτήν.

Y José, lleno de temor, se alejó de María, y se preguntó cómo obraría a su respecto. Y dijo: “Si oculto su falta, contravengo la ley del Señor, y, si la denuncio a los hijos de Israel, temo que el niño que está en María no sea de un ángel, y que entregue a la muerte a un ser inocente. ¿Cómo procederé, pues, con María? La repudiaré secretamente”. Y la noche lo sorprendió en estos pensamientos amargos.

Y he aquí que un ángel del Señor le apareció en sueños, y le dijo: “No temas por ese niño, pues el fruto que está en María procede del Espíritu Santo, y dará a luz un niño, y llamarás su nombre Jesús, porque salvará al pueblo de sus pecados”. Y José se despertó, y se levantó, y glorificó al Dios de Israel, por haberle concedido aquella gracia, y continuó guardando a María.

El escriba Anás descubre el embarazo de María y acusa a José de no respetar la ley, pues no ha observado la orden impuesta por el sacerdote de custodiar la virginidad de la doncella. Llevados ante el sacerdote, éste reprocha a ambos su actuación. Los dos afirman que son puros, pero, mientras María es creída, a José se le trata con mayor crudeza. No obstante, el sacerdote les hará pasar la prueba del agua del Señor.

XV

Ηλθεν δὲ ῎Αννας γραμματεὺς πρὸς αὐτὸν καὶ εἶπεν αὐτῷ· «Τί ὅτι οὐκ ἐφάνης ἐν τῇ συνόδῳ ἡμῶν;« Καὶ εἶπεν αὐτῷ ᾿Ιωσήφ· «ὅτι ἔκαμον ἐκ τῆς ὁδοῦ, καὶ ἀνεπαυσάμην τὴν πρώτην ἡμέρανΚαὶ ἐστράφη καὶ εἶδε τὴν Μαριὰμ ὀγκωμένην.

Καὶ ἀπίει δρομαῖος πρὸς τὸν ἱερέα καὶ εἶπεν αὐτῷ· «᾿Ιωσήφ, ὃν σὺ μαρτυρεῖς, ἠνόμησεν σφόδραΚαὶ εἶπεν ἱερεύς· «Τί τοῦτο;« Καὶ εἶπεν· «Τὴν παρθένον ν παρέλαβεν ἐκ ναοῦ Κυρίου, ἐμίανεν αὐτὴν, καὶ ἔκλεψεν τοὺς γάμους αὐτῆς, καὶ οὐκ ἐφανέρωσεν τοῖς υἱοῖς ᾿ΙσραήλΚαὶ ἀποκριθεὶς ἱερεύς εἶπεν· «᾿Ιωσὴφ τοῦτο ἐποίησεν;« Καὶ εἶπεν ῎Αννας γραμματεύς· «᾿Απόστειλον ὑπηρέτας, καὶ εὑρήσεις τὴν παρθένον ὀγκωμένηνΚαὶ ἀπῆλθον οἱ ὑπηρέται καὶ εὗρον καθὼς εἶπεν, καὶ ἀπήγαγον αὐτὴν ἅμα τῷ ᾿Ιωσὴφ εἰς τὸ κριτήριον.

Καὶ εἶπεν ἱερεύς· «Μαριάμ, τί τοῦτο ἐποίησας; καὶ ἱνατί ἐταπείνωσας τὴν ψυχήν σου καὶ ἐπελάθου Κυρίου τοῦ Θεοῦ σου; ἀνατραφεῖσα εἰς τὰ ἅγια τῶν ἁγίων καὶ λαβοῦσα τροφὴν ἐκ χειρὸς ἀγγέλου καὶ ἀκούσασα τῶν ὕμνων αὐτῶν καὶ χορεύσασα ἐνώπιον αὐτοῦ; τί τοῦτο ἐποίησας;« ῾Η δὲ ἔκλαυσεν πικρῶς λέγουσα· «Ζῇ Κύριος Θεὸς μου καθότι καθαρά εἰμι ἐνώπιον αὐτοῦ καὶ ἄνδρα οὐ γινώσκω

Καὶ εἶπεν ἱερεύς πρὸς ᾿Ιωσήφ· «Τί τοῦτο ἐποίησας;« Καὶ εἶπεν ᾿Ιωσήφ· «Ζῇ Κύριος Θεός μου καθότι καθαρός εἰμι ἐγὼ ἐξ αὐτῆςΚαὶ εἶπεν ἱερεύς· «Μὴ ψευδομαρτύρει, ἀλλἀ λέγε τὸ ἀληθές· ἔκλεψας τοὺς γάμους αὐτῆς καὶ οὐκ ἐφανέρωσας τοῖς υἱοῖς ᾿Ισραήλ, καὶ οὐκ ἔκλινας τὴν κεφαλήν σου ὑπὸ τὴν κραταιὰν χεῖρα ὅπως εὐλογηθῇ τὸ σπέρμα σουΚαὶ ᾿Ιωσὴφ ἐσίγησεν.

Y el escriba Anás fue a casa de José, y le preguntó: “¿Por qué no has aparecido por nuestra asamblea?” Y José repuso: “El camino me ha fatigado, y he querido reposar el primer día”. Y Anás, habiendo vuelto la cabeza, vio que María estaba embarazada. Y corrió con apresuramiento cerca del Sumo Sacerdote, y le dijo: “José, en quien has puesto toda tu confianza, ha pecado gravemente contra la ley”. Y el Sumo Sacerdote lo interrogó: “¿En qué ha pecado?” Y el escriba respondió: “Ha mancillado y consumado a hurtadillas matrimonio con la virgen que recibió del templo del Señor, sin hacerlo conocer a los hijos de Israel”. Y el Sumo Sacerdote exclamó: “¿José ha hecho eso?” Y el escriba Anás dijo: “Envía servidores, y comprobarás que la joven se halla encinta”. Y los servidores partieron, y encontraron a la doncella como había dicho el escriba, y condujeron a María y a José para ser juzgados.

Y el Sumo Sacerdote prorrumpió, lamentándose: “¿Por qué has hecho esto, María? ¿Por qué has envilecido tu alma, y te has olvidado del Señor tu Dios? Tú, que has sido educada en el Santo de los Santos, que has recibido tu alimento de manos de un ángel, que has oído los himnos sagrados, y que has danzado delante del Señor, ¿por qué has hecho esto?” Pero ella lloró amargamente, y dijo: “Por la vida del Señor mi Dios, estoy pura, y no conozco varón”.

Y el Sumo Sacerdote dijo a José: “¿Por qué has hecho esto?” Y José dijo: “Por la vida del Señor mi Dios, me hallo libre de todo comercio con ella”. Y el Sumo Sacerdote insistió: “¡No rindas falso testimonio, confiesa la verdad! Tú has consumado a hurtadillas el matrimonio con ella, sin revelarlo a los hijos de Israel, y no has inclinado tu frente bajo la mano del Todopoderoso, a fin de que tu raza sea bendita”. Y José se calló.

Ambos superan la prueba del agua y quedan absueltos de cualquier culpa. Vuelven a su hogar gozosos y dando gracias a Dios. Sigue en el capítulo 17 el relato del nacimiento.

XVI

Καὶ εἶπεν ἱερεύς· «᾿Απόδος τὴν παρθένον ν παρέλαβες ἐκ ναοῦ ΚυρίουΚαὶ περιδάκρυς ἐγένετο᾿Ιωσὴφ. Καὶ εἶπεν ἱερεύς· «Ποτιῶ ὑμᾶς τὸ ὕδωρ τῆς ἐλέγξεως Κυρίου, καὶ φανερώσει τὰ ἁμαρτήματα ὑμῶν ἐν ὀφθαλμοῖς ὑμῶν

Καὶ λαβὼν ὁ ἱερεὺς ἐπότισεν τὸν ᾿Ιωσὴφ, καὶ ἔπεμψεν αὐτὸν εἰς τὴν ὀρεινὴν, καὶ ἦλθεν ὁλόκληρος. ᾿Επότισεν δὲ καὶ τὴν Μαριὰμ, καὶ ἔπεμψεν αὐτὴν εἰς ὀρεινὴν, καὶ ἦλθεν ὁλόκληρος.  Καὶ ἐθαύμασεν πᾶς ὁ λαὸς ὅτι ἁμαρτία οὐκ ἐφάνη ἐν αὐτοῖς.

Καὶ εἶπεν ὁ ἱερεύς· «Εἰ Κύριος οὐκ ἐφανέρωσεν τὰ ἁμαρτήματα ὑμῶν, οὐδὲ ἐγὼ κρίνω ὑμᾶς.« Καὶ ἀπέλυσεν αὐτούς. Καὶ παρέλαβεν ᾿Ιωσὴφ τὴν Μαριάμ, καὶ ἀπίει ἐν τὸν οἴκον αὐτοῦ χαίρων καὶ δοξάζων τὸν Θεὸν ᾿Ισραήλ.

Y el Sumo Sacerdote dijo: “Devuelve a esta virgen que has recibido del templo del Señor”. Y José lloraba abundantemente. Y el Sumo Sacerdote dijo: “Os haré beber el agua de prueba del Señor, y Él hará aparecer vuestro pecado a vuestros ojos”. Y, habiendo tomado el agua del Señor, el Sumo Sacerdote dio a beber a José, y lo envió a la montaña, y éste volvió sano. Y dio asimismo de beber a María, y volvió también de ésta indemne. Y todo el pueblo quedó admirado de que pecado alguno se hubiera revelado en ellos.

Y el Sumo Sacerdote dijo: “Puesto que el Señor Dios no ha hecho aparecer la falta de que se os acusa, yo tampoco quiero condenaros”. Y los dejó marchar absueltos. Y José acompañó a María, y volvió con ella a su casa, lleno de júbilo y glorificando al Dios de Israel.


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Cuando en Cafarnaún Jesús explica que en él se cumple la escritura, la gente se pregunta cómo puede haber tanta sabiduría en sus palabras, si es el hijo de José. La incredulidad y el no querer apreciar y dar respaldo a quienes son de nuestra tierra están presenten en el fragmento. Jesús cita dos refranes muy conocidos.

Lucas 4, 21-24:

ρξατο δ λέγειν πρς ατος τι σήμερον πεπλήρωται γραφ ατη ν τος σν μν. κα πάντες μαρτύρουν ατ κα θαύμαζον π τος λόγοις τς χάριτος τος κπορευομένοις κ το στόματος ατο, κα λεγον, οχ υός στιν ᾿Ιωσφ οτος; κα επεν πρς ατούς, πάντως ρετέ μοι τν παραβολν ταύτην· ατρέ, θεράπευσον σεαυτόν· σα κούσαμεν γενόμενα ες τν Καφαρναομ ποίησον κα δε ν τ πατρίδι σου. επεν δέ, μν λέγω μν τι οδες προφήτης δεκτός στιν ν τ πατρίδι ατο.

Coepit autem dicere ad illos: Quia hodie impleta est hæc scriptura in auribus vestris. Et omnes testimonium illi dabant: et mirabantur in verbis gratiæ, quæ procedebant de ore ipsius, et dicebant: Nonne hic est filius Joseph? Et ait illis: Utique dicetis mihi hanc similitudinem: Medice cura teipsum: quanta audivimus facta in Capharnaum, fac et hic in patria tua. Ait autem: Amen dico vobis, quia nemo propheta acceptus est in patria sua.

Él empezó a decirles: “Hoy, en presencia vuestra, se ha cumplido este pasaje de la Escritura”.Todos lo aprobaban, y estaban admirados por aquellas palabras de gracia que salían de su boca. Y decían: “Pero, ¿no es éste el hijo de José?” Él les contestó: “Seguro que me diréis aquel refrán: médico, sánate a ti mismo. Lo que hemos oído que sucedió en Cafarnaún, hazlo aquí, en tu ciudad”. Y añadió: ”Os aseguro que ningún profeta es aceptado en su patria”.

Juan nos narra cómo Felipe encuentra a Jesús y va a comunicarlo a Natanael. Es Jesús, el hijo de José, de Nazaret, tierra de la que, a juzgar por las palabras de Natanael, poco se podía esperar.

Juan 1, 43-46:

τ παύριον θέλησεν ξελθεν ες τν γαλιλαίαν, κα ερίσκει Φίλιππον. κα λέγει ατ ᾿Ιησος, κολούθει μοι. ν δ Φίλιππος π Βηθσαϊδά, κ τς πόλεως ᾿Ανδρέου κα Πέτρου. Ερίσκει Φίλιππος τν Ναθαναλ κα λέγει ατ, ν γραψεν Μωϊσς ν τ νόμ κα ο προφται ερήκαμεν, ᾿Ιησον υἱὸν το ᾿Ιωσφ τν π Ναζαρέτ. Κα επεν ατ Ναθαναήλ, κ Ναζαρτ δύναταί τι γαθν εναι; λέγει ατ [] Φίλιππος, ρχου κα δε.

In crastinam voluit exire in Galilaeam, et invenit Philippum. Et dicit ei Jesus: Sequere me. Erat autem Philippus a Bethsaida, civitate Andreæ et Petri. Invenit Philippus Nathanaël, et dicit ei: Quem scripsit Moyses in lege, et prophetae, invenimus Jesum filium Joseph a Nazareth. Et dixit ei Nathanaël: A Nazareth potest aliquid boni esse? Dicit ei Philippus: Veni et vide.

Al día siguiente Jesús se disponía marchar a Galilea, cuando encuentra a Felipe y le dice: ”Sígueme”. Felipe era de Betsaida, patria de Andrés y Pedro. Felipe encuentra a Natanael y le dice: “Hemos encontrado al que describen Moisés en la ley y los profetas: Jesús, hijo de José, natural de Nazaret”. Responde Natanael: “¿Acaso de Nazaret puede salir algo bueno?” Le dice Felipe: “Ven y verás”.

Cuando Jesús dice que es el pan vivo bajado del cielo, los judíos se preguntan: ¿pero qué dice este tío?, ¿no es el hijo de José, no conocemos a sus padres? ¿a qué santo nos dice que ha bajado del cielo?

Juan 6, 41-44:

γόγγυζον ον ο ᾿Ιουδαοι περ ατο τι επεν, γώ εμι ρτος καταβς κ το ορανο, κα λεγον, οχ οτός στιν ᾿Ιησος υἱὸς ᾿Ιωσήφ, ο μες οδαμεν τν πατέρα κα τν μητέρα; πς νν λέγει τι κ το ορανο καταβέβηκα; πεκρίθη ησος κα επεν ατος, μ γογγύζετε μετ λλήλων. Οδες δύναται λθεν πρός με ἐὰν μ Πατρ πέμψας με λκύσ ατόν, κγ ναστήσω ατν ν τ σχάτ μέρ.

Murmurabant ergo Judaei de illo, quia dixisset: Ego sum panis vivus, qui de caelo descendi, et dicebant: Nonne hic est Jesus filius Joseph, cuius nos novimus patrem et matrem? quomodo ergo dicit hic: Quia de caelo descendi? Respondit ergo Jesus, et dixit eis: Nolite murmurare in invicem: nemo potest venire ad me, nisi Pater, qui misit me, traxerit eum; et ego resuscitabo eum in novissimo die.

Los judíos murmuraban porque había dicho que era el pan bajado del cielo; y decían: “¿No es éste Jesús, el hijo de José? Nosotros conocemos a su padre y a su madre. ¿Cómo dice que ha bajado del cielo?” Jesús les dijo: “No murmuréis entre vosotros. Nadie puede venir a mí si antes no lo atrae el Padre que me envió; y yo lo resucitaré el último día”.

Como decíamos, en los evangelios canónicos, José no pronuncia una sola palabra. Sí lo hace en los apócrifos. Ofrecemos los capítulos 8, 9, 13, 14, 15 y 16 del Protoevangelio de Santiago. En él descubriremos que José era viudo y tenía hijos y, por designio de Dios, será en encargado de custodiar a María, que ha permanecido en el templo desde los tres a los doce años, alimentada de manos de un ángel. A los doce años ya no puede permanecer en el templo, so pena de mancillarlo, y Dios determina que debe ser entregada a un viudo. El elegido es José, quien, no obstante, manifiesta que no puede aceptarla, para no ser objeto de irrisión por los israelitas. Él es ya viejo, tiene hijos y María es apenas una niña de 12 años. Al final, no tiene más remedio que aceptarla. La recibe, pero debe partir a “sus edificaciones”. El Señor protegerá a María. La traducción se ha sacado de aquí.

VIII

Κα εσλθεν ἀρχιερες λαβν τν δωδεκακδωνα ες τ για τν γων κα ηξατο περ ατς. Κα δο γγελος Κυρου ἐπέστη λγων αὐτῷ· «Ζαχαρα Ζαχαρα, ξελθε κα κκλησασον τος χηρεοντας το λαο, κα νεγκτωσαν ν βδον, κα ν πιδεξ Κριος σημεον, τοτου σται γυν.« Εξλθον δ ο κρυκες καθ᾿ λης τς περιχρου τς ᾿Ιουδαας, κα χησεν σλπιγξ Κυρου, κα δραμον πντες.

Y el Sumo Sacerdote, poniéndose su traje de doce campanillas, entró en el Santo de los Santos, y rogó por María. Y he aquí que un ángel del Señor se le apareció, diciéndole: “Zacarías, Zacarías, sal y reúne a todos los viudos del pueblo, y que éstos vengan cada cual con una vara, y aquel a quien el Señor envíe un prodigio, de aquel será María la esposa”. Y los heraldos salieron, y recorrieron todo el país de Judea, y la trompeta del Señor resonó, y todos los viudos acudieron a su llamada.


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