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Archive for 30 noviembre 2008

Melancolía (V)

Nos acercamos al final de esta serie de artículos dedicados a la música griega presente en un disco de 1986 del sello discográfico Deutsche GrammophonSongs my country taught me, cantado por Agnes Baltsa y dirigido por Stavros Xarhakos, que musica o arregla algunas de las canciones, que tienen letra de Gatsos, Goufas, Hadjidakis, Sakellarios, Ritsos, Eleftheriou o Tsitsanis.
Otra vez Nikos Gatsos, pero ahora con música de Xarhakos, nos ofrecen una bellísima canción Στου ´Οθωνα τα χρόνια (En tiempos del rey Otón). La canción narra hechos ocurridos durante la llamada “bavarocracia” impuesta en Grecia por el rey Otón I de Baviera, que fue monarca griego durante 30 años. No faltan referencias en la canción a los soldados bávaros (Βαυαροί χωροφυλάκοι) que bailan sirtaki ante su rey, vestidos con sus lujosos trajes.

Ενα μεσημέρι

στης Ακρόπολης τα μέρη

άπονοι ληστές

κάναν τις πέτρες τις ζεστές

λημέρι

Στο Μοναστηράκι

Βαυαροί χωροφυλάκοι

μες στην αντηλιά, χορεύουν μπρος στον βασιλιά

συρτάκι

Στην Κρήτη και στη Μάνη

θα στείλουμε φιρμάνι

σε πολιτείες και χωριά

θα στείλουμε φιρμάνι

να’ρθούν οι πολιτσμάνοι

να κυνηγήσουν τα θεριά.

Κάτω στο λιμάνι

τραγουδούν οι πολιτσμάνοι

ήρθαν τα παιδιά

μα έχουν ακόμα την καρδιά

στην Μάνη

Ηρθανε την Τρίτη

τα παιδιά του Ψηλορείτη

πίνουν τσικουδιά, μα έχουν ακόμα την καρδιά

στην Κρήτη

La versión es de Stamatis Kokotas.

 

Un mediodía

Las zonas de la Acrópolis

Unos despiadados piratas

Convirtieron sus cálidas piedras

En su refugio.

En Monastiraki

Los gendarmes bávaros

En medio de su brillo, danzan ante el rey

Sirtaki.

A Creta y Mani

Enviaremos un decreto

A las ciudades y pueblos

Enviaremos un decreto

Para que vengan los policías

Para que cacen a las fieras.

Abajo en el puerto

Bailan los policías

Vinieron los muchachos

Pero sus corazones aún están en Mani.

Llegó el martes

Los muchachos de Psiloriti

Beben raki,

Pero su corazón aún está

en Creta.

Enviaremos un decreto

A las ciudades y pueblos

Enviaremos un decreto

Para que vengan los policías

Para que cacen a las fieras.

Sigue una de las más bellas canciones del disco, ´Ασπρη μέρα, también de Nikos Gatsos, con música de Stavros Xarhakos. La pieza tiene una sencillez arrolladora; de hecho, la melodía se repite dos veces con dos secciones de letra; en algunas versiones hay una parte instrumental que repite esa misma melodía; tras esta sección los cantantes vuelven a cantar las últimas palabras (Να λες “Δεν πειράζει, θα’ρθει η άσπρη μέρα και για μας”). Canción que invita a sumarse a las voces; es bastante fácil de cantar y tras una primera escucha, en las versiones del trío Dimitris Basis-Lena Alkeou-Magda Pensou o en la de  Nikos Dimitratos, podemos sumar nuestra voz al video que enlazamos. Sólo hay que alargar bastante los Θα iniciales de las dos primeras estrofas.

 

Θα ποτίσω μ’ ένα δάκρυ μου αλμυρό

τον καιρό, πικρά καλοκαίρια,

έμαθα κοντά σου να περνώ,

Νεκρά περιστέρια

γέμισε η αυγή τον ουρανό.

Θα γυρίσω λυπημένη Παναγιά.

Έχε γεια, μην κλαις το μαράζι,

μάθε φυλακτό να μην κρεμάς.

Να λες “Δεν πειράζει,

θα’ρθει η άσπρη μέρα και για μας”.

 

 

Rociaré con una lágrima de sal

El tiempo, amargos veranos,

Aprendí a pasar junto a ti.

De palomas muertas

Llena la aurora el cielo.

Volveré como una triste Virgen.

¡Que te vaya bien!, no llores la tristeza,

Aprende a no llevar amuleto,

a decir: “no importa”,

llegará un día luminoso también para nosotros.

  

 

La canción merece una tercera versión, esta vez a cargo de Aliki Vougiouklaki:

 

 

Lo dicho, hermosísima canción que, a mi por lo menos, me llena de una serena melancolía.

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Melancolía (IV)

En nuestro repaso al disco de Agnes Baltsa con canciones de poetas griegos, musicadas por compositores helenos, seguimos con Το τρένο φεύγει στις οχτώ con letra de Manos Eleftheriou y música de Theodorakis. Lo hacemos tres días después de haber conmemorado, como se merece, el día de santa Cecilia, patrona de la música y los músicos. Esta serie dedicada a glosar ese ya viejo disco de Xarhakos y Baltsa nos está permitiendo, creo, descubrir la belleza de ese inimitable e inmejorable medio de expresión de nuestros sentimientos, ideas, pensamientos y estados de ánimo que es la música.
El otro día vinieron a casa dos buenos amigos y les propuse escuchar Όνειρο παιδιών της γειτονιάs (Sueño de niños urbanos), de Manos Hadjidakis. Al final les pregunté qué sentimiento habían experimentado al oírla. Me alegró saber que “tristeza” y “nostalgia” eran sus respuestas, muy en la línea de mi “melancolía”, que es el título de esta serie de posts.
Seguimos , pues, con el citado disco.

Το τρένο φεύγει στις οχτώ
ταξίδι για την Κατερίνη
Νοέμβρης μήνας δε θα μείνει
να μη θυμάσαι στις οχτώ
να μη θυμάσαι στις οχτώ
το τρένο για την Κατερίνη
Νοέμβρης μήνας δε θα μείνει
Σε βρήκα πάλι ξαφνικά
να πίνεις ούζο στου Λευτέρη
νύχτα δε θα ‘ρθει σ’ άλλα μέρη
να ‘χεις δικά σου μυστικά
να ‘χεις δικά σου μυστικά
και να θυμάσαι ποιος τα ξέρει
νύχτα δε θα ‘ρθει σ’ άλλα μέρη
Το τρένο φεύγει στις οχτώ
μα εσύ μονάχος σ῾έχεις μείνει
σκοπιά φυλάς στην Κατερίνη
μεσ’ στην ομίχλη πέντε οχτώ
μεσ’ στην ομίχλη πέντε οχτώ
μαχαίρι στη καρδιά σου εγίνει
σκοπιά φυλάς στην Κατερίνη

 

 

El tren sale a las ocho;

camino a Katerini

Noviembre no quedará,

no para recordar a las ocho,

no para recordar a las ocho.

El tren a Katerini,

noviembre no quedará.

Me encontré de nuevo casualmente contigo

cuando bebías ouzo en Lefteris.

La noche no volverá a otros lugares

para que tengas tus secretos,

para que tengas tus secretos, y para recordar quíen los conoce.

La noche no llegará a otros lugares

El tren sale a las ocho,

pero te has quedado solo

en el puesto de vigilancia en Katerini

en la niebla desde las cinco hasta las ocho

en la niebla desde las cinco hasta las ocho

un cuchillo se ha vuelto tu corazón,

en el puesto de vigilancia en Katerini.

 

Aquí la versión de Baltsa:

 

 

Creo que la belleza de esta canción merece una tercera versión, ahora de Nena Venetsanou:

 

 

 La siguiente canción es de Nikos Gatsos, con música de Theodorakis. Se trata de Σ πτισα ροδόσταμο, canción con una letra especialmente sugerente, rica y hermosa.

El griego moderno se me antoja cada vez más una lengua de suaves cadencias, ricos y variados acentos, sonoridades dulces; en definitiva una hermosa lengua, como se demuestra en todas las canciones; todas son bellas, pero en ésta la combinación de una letra especialmente poética y una música bellísima hacen que su escucha se convierta en un momento placentero, no carente, eso sí, de cierto toque de melancolía, presente en todo el disco que estamos comentando.

 

Στον άλλο κόσμο που θα πας

κοίτα μη γίνεις σύννεφο

κοίτα μη γίνεις σύννεφο

κι άστρο πικρό της χαραυγής

και σε γνωρίσει η μάνα σου

που καρτερεί στην πόρτα

Σ πτισα ροδσταμο

μ πτισες φαρμκι

τς παγωνις ητπουλο

τς ρημις γερκι.

Μαχαρι σο ᾿δωσα χρυσ

κα τ᾿ σημνιο τσι μου

ν πιεϊς νερ τς λησμονις

κα ν χαρξεις λιωτο

στν πτρα τ᾿ νομ σου.

Σ πτισα ροδσταμο

μ πτισες φαρμκι

τς παγωνις ητπουλο

τς ρημις γερκι.

Πρε μι βργα λυγαρι

μι ρζα δεντρολβανο

κα γνε φεγγαροδροσι

ν πσεις τ μεσνυχτα

στ διψασμνη αλ σου.

Σ πτισα ροδσταμο

μ πτισες φαρμκι

τς παγωνις ητπουλο

τς ρημις γερκι.

 

Oigamos primero al Coro de voces mixtas de Rodas, que se alzó con el tercer premio en el concurso coral de Nafpaktos (la antigua Lepanto),  en una versión a cappella de nuestra canción, que tiene el encanto de la música cantada sólo con voces, sin instrumentos. Cuando escuchemos el segundo ejemplo, en versión de Baltsa, apreciaremos cómo puede cambiar una canción, dependiendo de factores como el acompañamiento, la armonización o los arreglos que se le hagan a la partiura original.

 

 

 

Cuando vayas al otro mundo,

mira no te conviertas en una nube

mira no te conviertas en una nube

y en una amarga estrella de la oscuridad

y te reconocerá tu madre

que te estará esperando en la puerta.

Te he rociado con agua de rosas

y tú me has rociado con veneno,

aguilucho de la helada,

halcón del desierto.

Te di mi cuchillo de oro

y mi copa de plata

para que bebieras el agua del olvido

y esculpieras de forma indeleble

en una roca tu nombre.

Te he rociado con agua de rosas

y tú me has rociado con veneno,

aguilucho de la helada,

halcón del desierto.

Coge una varita de sauce

una raíz de romero

y vuélvete el rocío de la noche

que cae a medianoche

en tu sediento jardín.

Te he rociado con agua de rosas

y tú me has rociado con veneno,

aguilucho de la helada,

halcón del desierto.

 

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Hail! Bright Cecilia, Hail! fill ev’ry heart with love of thee and thy celestial art; that thine and musick’s sacred love may make the British forest prove as famous as Dodona’s vocal grove.
¡Salve, brillante Cecilia, salve! Llena todos los corazones de amor a ti y a tu celestial arte; de modo que el amor sagrado hacia ti y hacia la música hagan tan famoso al bosque británico como a la arboleda vocal de Dodona.
Pero a mí me parece que el bien específico de este arte es principalmente el siguiente: la música, a diferencia de las demás artes no se considera útil sólo a una única materia, dentro de las actividades humanas, o durante un breve intervalo de tiempo, sino que cualquier edad e incluso la vida entera y cualquier acción podrían ser perfectamente ordenadas únicamente con ella. (Arístides Quintiliano,  Sobre la música, I, 1, 19-20)
Únicamente el arte mencionado antes, la música, se extiende por toda materia, por así decir, y atraviesa todo tiempo: ordena el alma con las bellezas de la armonía y conforma el cuerpo con ritmos convenientes; y es adecuada para los niños por los bines que se derivan de la melodía, pra los que vanzan en edad por transmitir las bellezas de la dicción métrica y, en una palabra, del discurso entero, y para los mayores porque explica la naturaleza de los números y la complejidad de las proporciones, porque revela las armonías que mediante estas proporciones existen en todos los cuerpos y, lo que en verdad es más importante y más definitivo, porque tiene la capacidad de suministrar las razones de lo que es más difícil de comprender a todos los hombres, el alma, tanto del alma individual, como del alma del universo (I, 2, 9-10).
Beneficios de la música
Lo que me ha impulsado a emprender este tratado ha sido, es especial, la poca estima de la mayor parte de la gente por este tema, proponiéndome mostrar qué saber tan importante es el que inadecuadamente desprecian. Si bien otros saberes han sido descuidados por su carácter enojoso, como la medicina, o por resultar ingratos a la mayoría de las personas, como la geometría, por ninguno de estos motivos se ha de rechazar la música, pues ni presenta esa gran incomodidad ni acompaña a quienes a ella se dedican sin proporcionarles un adecuado deleite; por el contrario, la música tiene la capacidad no sólo de beneficiar rápidamente aquienes gustan del esfuerzo, sino también de dar como fruto un placer digno e incomparable. Aún es más, quien trabaja en las otras artes necesita una ocupación distinta para su entretenimiento, mientras que para quienes practican la música las cosas del recreo están ya en el propio trabajo, pues éste lleva consigo un gozo no menor que el beneficio que corresponde al conocimiento.
Eficacia de la música
Las causas de la eficacia de la música son evidentes. Nuestro primer aprendizaje se produce por medio de semejanzas, que descubrimos atendiendo a los sentidos. Sin duda, la pintura y el arte plástico educan sólo mediante la vista y, sin embargo, estimulan el alma y la conmueven; ¿cómo, pues, no la iba a cautivar la música que hace la imitación no por medio de un solo sentido sino de más? (II, 4, 56, 9-10).
Omnipresencia de la música en la vida social
Verdaderamente, no hay acción entre los hombres que se realice sin música. Los himnos divinos y las ofrendas son ordenados con música; las fiestas privadas y las festividades públicas de las ciudades son magnificadas con ella;los combates y las marchas se inician y se detienen mediante música. También hace menos penosas las navegaciones y el remar, y los más pesados trabajos artesanos, produciendo un alivio en las fatigas. (II, 4, 57, 20).
Conclusión
Por consiguiente, que hemos de educar a los jóvenes con música y que nosotros mismos debemos dedicarnos a ella durante toda la vida siempre que nos fuera posible, es algo que nadie, pienso yo, puede negar. (II, 6, 65, 20).
Arístides Quintiliano,  Sobre la música (traducción de Luis Colomer y Begoña Gil, en la edición de Gredos).
Hail! Bright Cecilia, Hail to thee! Great Patroness of Us and Harmony! Who, whilst among the Choir above thou dost thy former skill improve.
With rapture of delight dost see thy fav’rite art make up a part of infinite felicity.
Hail! Bright Cecilia, Hail to thee! Great Patroness of Us and Harmony!
Salve!, brillante Cecilia, ¡Salve a ti! Nuestra gran patrona y de la armonía, que, al tiempo que formas parte del coro celestial mejoras aún más tu antiguo talento.
Con un rapto de placer ves que tu arte favorito forma parte de la felicidad infinita.
¡Salve!, brillante Cecilia, ¡Salve a ti! Nuestra gran patrona  y de la armonía.


Esta ha sido nuestra aportación al día de santa Cecilia: el inicio y el final del texto que Nicholas Brady compusiera para la Oda Hail Bright Cecilia!, compuesta en 1692, de Purcell, extractos del Sobre la música de Arístides Quintiliano, y todo jalonado por las diferentes piezas (excepto la obertura y la marcha) que componen la Ode for Saint Cecilia’s Day de Handel.

NULLA AMICITIA SINE MUSICA

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Melancolía (III)

Seguimos con nuestro repaso al disco Songs my country taught me (canciones que mi país me enseñó), protagonizado por Agnes Baltsa y Stavros Xarhakos, con la Orquesta Experimental de Atenas.

La tercera canción del disco es Ο ταχυδρόμος (El cartero), con letra y música de Manos Hadjidakis, al igual que en la canción ofrecida en nuestro anterior post.

ήταν παιδί στα δεκαεφτά

που τώρα έχει πετάξει

ποιος θα σου φέρει αγάπη μου

το γράμμα που ‘χα τάξει

και σαν πουλί που πέταξε

η πικραμένη του ζωή,

πέταξε πάει και τού ‘φυγε

η δροσερή πνοή

Ποιος θα σου δώσει αγάπη μου

το τελευταίο φιλί μου

Ο ταχυδρόμος πέθανε στα δεκαεφτά του χρόνια

κι ήταν αυτός η αγάπη μου,

η κουρασμένη του σκιά τώρα πετά στα κλώνια,

φέρνει δροσιά στ’ αηδόνια

Ποιος θα σου δείξει αγάπη μου

πού ‘ναι του ονείρου ο δρόμος

αφού πεθάναμε μαζί εγώ κι ο ταχυδρόμος

 

Era un muchacho de apenas diecisiete años

Y ahora ha muerto.

¿Quién te llevará, amor mío,

La carta que te había prometido?

Y como un pájaro que ha escapado

Su amarga vida ha volado y se ha marchado

Su fresca respiración.

¿Quién te dará, amor mío,

mi último beso?

El cartero ha muerto a los diecisiete años

Y él era mi amor

Su sombra cansada que ahora ha volado a las ramas

Lleva la frescura a los ruiseñores.

¿Quién te mostrará, amor mío,

Dónde está la calle del sueño?

Desde ahora estamos muertos yo y el cartero.

De esta canción sólo hemos podido conseguir un video breve en el que la canción es interpretada por Nikos Xilouris, el cantante llamado “el ángel de Creta”, muerto a los 43 años.

 

 

 

nikosxilouris

Xilouris merece que le escuchemos en otra canción

Μάνα κι αν έρθουν οι φίλοι μου

κι αν έρθουν και δικοί μας.

Να μη τους πείς κι απόθανα

να τους βαροκαρδίσεις.

Στρώσε τους τάβλα να γευτούν,

κλίνη να κοιμηθούνε,

στρώσε τους παραπέζουλα

να βάλουν τ’αρματά τους.

Και σαν ξυπνήσουν το πρωί

και σ’ αποχαιρετούνε,

πες του τος πως απόθανα.

Seguimos con Μέρα Μαγιού de Yannis Ritsos con música de Theodorakis:
Μέρα Μαγιού μου μίσεψες
μέρα Μαγιού σε χάνω
άνοιξη γιε που αγάπαγες
κι ανέβαινες απάνω
Στο λιακωτό και κοίταζες
και δίχως να χορταίνεις
άρμεγες με τα μάτια σου
το φως της οικουμένης
Και μου ιστορούσες με φωνή
γλυκιά ζεστή κι αντρίκεια
τόσα όσα μήτε του γιαλού
δεν φτάνουν τα χαλίκια
Και μου ‘λεγες πως όλ’ αυτά
τα ωραία θα είν’ δικά μας
και τώρα εσβήστης κι έσβησε
το φέγγος κι η φωτιά μας

Aquí sí que podemos escuchar la bella voz de Baltsa, que pierde un poco por la no excesiva calidad del sonido. Hace muy poco que se desactivó la inserción de este video, por lo que no lo hemos podido ofrecer en el post.

Una traducción aproximada:

Un día de mayo me dejaste

Un día de mayo te perdí,

En primavera, hijo, que tú amabas

Partiste allá arriba.

En la terraza mirabas

Y sin saciarte

bebías con tus ojos

la luz del mundo.

Me decías con una voz

Dulce, cálida, masculina

Que no importa cuán grande es la playa

No habría suficientes guijarros.

Y me decías que todas esas

Cosas bonitas serían nuestras

Y ahora te has extinguido y se ha extinguido

Mi brillo y mi luz.

 

Aquí en otra versión con mejor sonido, pero tomada en directo en Desfina y con voz de hombre. Tiene la gracia del directo y del marco festivo veraniego griego:

 

Finalmente, la versión de Nana Mouskouri, grabada en el odeón de Herodes Ático en Atenas:

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romilly2

Es muy posible que lo que en este post aparece sea conocido por los seguidores de este blog, pero no por ello es menos interesante. En este artículo voy a transcribir palabras de dos autoras francesas referentes a la cultura y a la lengua griegas.

Son palabras hermosas que me parecía justo y necesario que aparecieran en un blog sobre el mundo clásico, griego y latino. Y, ¡qué caramba! porque a mí me gustan mucho.

La primera es Jaqueline de Romilly y aparecen en el prefacio de su libro ¿Por qué Grecia?, editado por Temas de Debate en 1997, y que cuenta con la traducción de Olivia Bandrés.

Ahora lo veo. Desde el destino al que he arribado veo que, detrás de todos los estudios particulares, buscaba la respuesta a una gran pregunta, siempre la misma: ¿de dónde viene, de dónde puede provenir, cómo podemos explicar que esas obras griegas de hace veinte o treinta siglos nos transmitan, con tanta fuerza, esa impresión de seguir siendo actuales y de haber sido hechas para todas las épocas?

Lo que buscaba era lo que había en ellas que pudiera explicar esa impresión: qué aspiraciones y, también, cuáles procedimientos. Estaba como el niño que, delante de su juguete, pregunta: “¿Cómo funciona?”

… en última instancia, hay dos circunstancias que saltan a la vista.

La primera es la influencia que han ejercido, en casi todas las épocas y en muchos países, las obras griegas, el pensamiento griego y hasta las palabras griegas. Grecia no conquistó ningún pueblo, no transfirió sus instituciones a ninguno de ellos y ni siquiera supo construir su unidad. Fue vencida por los macedonios y luego por los romanos. Estableció colonias en derredor del Mediterráneo, pero esas colonias no eran más que pequeños islotes de población griega, muy alejados unos de otros y que no pretendían anexionar o dominar los países de los alrededores. La cultura de los griegos no tenía a priori ninguna posibilidad de extenderse fuera de Grecia, ¡dichosa si podía permanecer!

Ahora bien, constatamos que, en Roma, las personas cultivadas hablaban griego, incluso entre ellas. Constatamos que el teatro romano fue a menudo una simple traducción de las obras griegas, a veces contaminadas o adaptadas, pero extraídas del griego. La epopeya romana, con Virgilio, enlaza con la Ilíada e imita largos pasajes de ésta. En Cicerón, hallamos unas veces a Platón, otras a Isócrates. Ovidio nos recuerda a los poetas alejandrinos, y Propercio, mucho más. Podríamos alargar la lista casi hasta el infinito. Si estos autores modificaron los géneros que heredaron, si adornaron a su manera la retórica o la filosofía, si tuvieron nuevos valores y nuevos intereses, fue a partir de aquellos modelos griegos, alimentándose de ellos y retomándolos, del mismo modo que retomaron los héroes que Grecia había ensalzado.

A través de Roma también recibimos una herencia.

Como mínimo, podríamos pensar que es ésta una circunstancia debida quizá a las casualidades de la historia. Sin embargo, el fenómeno continúa. Salvo algunos siglos de finales del medievo, todos los pueblos occidentales viven la misma aventura. No sólo se representan las tragedias griegas – y se representan en todas partes: en Alemania y en Japón, en Suecia y en Estados Unidos -, no sólo Electra o Medea son blancas, negras o amarillas y van vestidas de todas maneras, sino que siguen siendo ellas. Y los mismos personajes reviven también en obras modernas: de Anouilh, Sartre, Giraudoux, pero también de O’Neill; y vuelven en películas. En París, al menos, seguramente no hay un día al año que no se descubra una nueva adaptación más o menos libre o más o menos acertada. Una obra reciente de M. O. Taplin presenta ejemplos de teatro, de ópera o de cine que nos pasean a través d etodo el mundo. Al mismo tiempo, en países en los que se está abaoliendo, o tratando de abolir, toda la enseñanza de la lengua y de la literatura griegas, Heródoto, Tucídides y Platón surgen en libros de bolsillo o en colecciones baratas absolutamente todos los años. Y ¿por qué, en esos mismos países de Occidente (el Occidente que incluye a Estados Unidos), se recurre al griego para nombrar todas las invenciones y todos los descubrimientos modernos – de la eutanasia a los metabolismos – sin hablar de los cohetes o los grandes proyectos que se llaman Ariane o Hermes? Respiramos el aire de Grecia, sin saberlo, a cada instante.

 

yourcenar

La segunda autora es Marguerite Yourcenar y el texto aparece en su novela Memorias de Adriano, en el capítulo que lleva por título Varius, multiplex, multiformis. Es un texto que suelo pasar a los alumnos que eligen griego, para hacerles ver que se inician en el estudio de una lengua en la que se han escrito las obras que, como decía Jaqueline de Romilly, aunque escritas hace veinte o treinta siglos, transmiten, con tanta fuerza, esa impresión de seguir siendo actuales y de haber sido hechas para todas las épocas.

Siempre agradeceré a Escauro que me hiciera estudiar el griego a temprana edad. Aún era un niño cuando por primera vez probé de escribir con el estilo los caracteres de ese alfabeto desconocido: empezaba mi gran extrañamiento, mis grandes viajes y el sentimiento de una elección tan deliberada y tan voluntaria como el amor. Amé esa lengua por su flexibilidad de cuerpo bien adiestrado, su riqueza de vocabulario donde a cada palabra se siente el contacto directo y variado de las realidades, y porque casi todo lo que los hombres han dicho de mejor lo han dicho en griego. Bien sé que hay otros idiomas; están petrificados, o aún les falta nacer. Los sacerdotes egipcios me mostraron sus antiguos símbolos, signos más que palabras, antiquísimos esfuerzos por clasificar el mundo y las cosas, habla sepulcral de una raza muerta: durante la guerra con los judíos, el rabino Josué me explicó literalmente ciertos textos de esa lengua de sectarios, tan obsesionados por su dios, que han desatendido lo humano. En el ejército me familiaricé con el lenguaje de los auxiliares celtas; me acuerdo sobre todo de ciertos cantos… Pero las jergas bárbaras valen a lo sumo por las reservas que proporcionan a la palabra, y por todo lo que sin duda expresarán en el porvenir. En cambio el griego tiene tras él tesoros de experiencia, la del hombre y la del Estado. De los tiranos jonios a los demagogos de Atenas, de la pura austeridad de un Agesilao a los excesos de un Dionisio o de un Demetrio, de la traición de Dimarates a la fidelidad de Filopemen, todo lo que cada uno de nosotros puede intentar para perder a sus semejantes o para servirlos, ha sido hecho ya alguna vez por un griego. Y lo mismo ocurre con nuestras elecciones personales; del cinismo al idealismo, del escepticismo de Pirrón a los sueños sagrados de Pitágoras, nuestras negativas o nuestros sentimientos ya han tenido lugar: nuestros vicios y virtudes cuentan con modelos griegos. Nada iguala la belleza de una inscripción votiva o funeraria latina. Esas pocas palabras grabadas en la piedra resumen con majestad impersonal todo lo que el mundo necesita saber de nosotros. Yo he administrado el imperio en latín: mi epitafio será inscrito en latín sobre los muros de mi mausoleo a orillas del Tíber, pero he pensado y he vivido en griego.

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Melancolía (II)

Comenzamos nuestro repaso al disco de Agnes Blatsa y Stavros Xarhakos.

Por desgracia, no hemos conseguido la letra en griego de Γαρίφαλλο στ῾ αφτἰ de Sakellarios, y no tenemos la competencia lingüística para tomarla de la escucha directa del CD. Bastantes palabras comprendemos, es cierto, pero no nos atrevemos a transcribirla completa.

Tampoco hemos encontrado ningún video en la red. Únicamente podemos escuchar la canción, eso sí, en la voz de Baltsa, con una traducción en pantalla al inglés, aquí.

Por cierto, en esta otra página  enlazada se pueden oír algunos segundos de cada canción del disco.

La siguiente canción es  Όνειρο παιδιών της γειτονιάs (Sueño de niños urbanos), también conocida como Calle de sueños (Οδός ονείρων), con letra y música de Manos Hadjidakis. Este compositor escribió en 1962 el musical al que pertenece esta canción:

 

Κάθε κήπος έχει μια φωλιά για τα πουλιά

Κάθε δρόμος έχει μια καρδιά για τα παιδιά

Μα κυρά μου εσύ σαν τι να λες με την αυγή

και κοιτάς τ’ αστέρια που όλο πέφτουν σαν βροχή

Δώσ’ μου τα μαλλιά σου να τα κάνω προσευχή

για να ξαναρχίσω το τραγούδι απ’ την αρχή

Κάθε σπίτι κρύβει λίγη αγάπη στη σιωπή,

μα έν’ αγόρι έχει την αγάπη για ντροπή

Μα κυρά μου εσύ σαν τι να λες με την αυγή

και κοιτάς τ’ αστέρια που όλο πέφτουν σαν βροχή

Δώσ’ μου τα μαλλιά σου να τα κάνω προσευχή

για να ξαναρχίσω το τραγούδι απ’ την αρχή

 

 Primero en versión de Vasilis Lekkas:

  

 

 

Cada jardín tiene un nido para los pájaros

Cada calle tiene un corazón para los niños,

pero tú, muchacha, ¿por qué hablas con la oscuridad

y miras las estrellas que siguen cayendo como la lluvia?

Dame tus cabellos para que les haga una oración,

Y comenzaré mi canción desde el principio.

Cada casa oculta un pequeño amor en su silencio,

Pero hay un muchacho que trata al amor como una vergüenza.

pero tú, muchacha, ¿por qué hablas con la oscuridad

y miras las estrellas que siguen cayendo como la lluvia?

Dame tus cabellos para que les haga una oración,

Y comenzaré mi canción desde el principio.

 

 Bellísima canción, con momentos de dulzura, de ternura, de tensión, de pasión, que se presta a cambios de tono y a contrastes dinámicos. Destacada presencia del bouzouki y del clarinete o del laúd y la guitarra, según las versiones.

Ya desde aquí empieza a presentarse en nuestro interior un poderoso sentimiento de melancolía. Lástima que no podamos ofrecer la magnífica versión de Baltsa, de una entrega sin igual.

 

En segundo lugar, la versión de Fleri Dantonaki:

 

 

  En tercer lugar, un video con palabras introductorias del autor de la música y la letra (Manos Hadjidakis) y, después, imágenes relativas a la historia narrada

 

 

 Espero que los lectores hayan disfrutado con esta ensoñadora música. 

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Melancolía (I)

songmycountry

Para mí, la esencia de la música reside en su capacidad para expresar sentimientos y estados del pensamiento, para convertirlos en sonidos. La música es un medio armonioso y enfático con un inmenso alcance expresivo.

Estos días he vuelto a escuchar un disco maravilloso. En las notas del librito que acompaña al CD, Stavros Xarhakos, director de la Orquesta Experimental de Atenas y arreglista de muchas de las canciones del disco, escribe las palabras que inician este post.

La mezzo griega Agnes Baltsa en “Songs my country taught me” (Canciones que mi país me enseñó) canta obras de Alekos Sakellarios, Manos Hadjidakis, Yannis Ritsos, Manos Eleftheriou, Nikos Gatsos, Vangelis Goufas y Vasilis Tsitsanis. La música es de Mikis Theodorakis en todos los casos, excepto en las de Hadjidakis y Tsitsanis, que tienen música de estos autores y en las de Goufas que tiene música de Stavros Xarhakos. Este autor pone la música también a dos obras de Gatsos (Στου Όθωνα τα χρόνια – Stou Óthona ta hrónia y άσπρη μέρα και για μας –Áspri méra ke ya mas). La obra de Sakellarios (Γαρίφαλλο στ· αφτί – Garífallo st’aftí) tiene música asimismo de Hadjidakis.

El solo de bouzouki corre a cargo de Kostas Papadopoulos (algo así como Pepe Pérez en España).

Me ha parecido oportuno compartir con mis lectores algunas de las canciones del disco.  En próximas entregas ofreceremos las letras en griego de las canciones, con una traducción aproximada, y su correspondiente video.

En efecto, por suerte en Youtube he encontrado algunas de ellas; alguna, además, cantada por Agnes Baltsa. La mezzo helena tiene una voz muy bonita, de amplio registro, que se oye con agrado. Tiene una fuerte personalidad. Es una de las más grandes intérpretes de la Carmen de Bizet.

Otro gran papel suyo es el Octavian de El caballero de la rosa de Strauss. Ha interpretado también los papeles de Cherubino (Las bodas de Fígaro), Dorabella (Così fan tutte), Orfeo (Gluck), Sesto y Dido (Berlioz), Herodías (Salomé de Strauss). Es también una magnífica intérprete de Rossini. Otro disco suyo, con arias de óperas del de Pesaro, en el que canta con la Sinfónica de Viena, dirigida por Ion Marin, es uno de mis favoritos. Un ejemplo de pasión y entrega.

El disco que motiva este post siempre me produce una cierta melancolía. Quitando la primera pieza (γαρίφαλλο στ·῾ αφτί / un clavel tras la oreja) de Sakellarios / Hadjidakis, las otras canciones me hacen entrar en una nostálgica ensoñación… no sé muy bien de qué. Como el disco lo compré en Heraklion, la capital de Creta, me vienen a la memoria paisajes, ciudades y recuerdos de ese viaje a Grecia: el maravilloso e inolvidable paisaje de Delfos, las calles de Heraklion, Rethymno o Atenas, los olivares de Arcadia, películas como Un toque de canela, Micenas, el atardecer de Nauplio, etc. Pero también me sirve para reflexionar o meditar sobre instantes, momentos, situaciones, objetos y personas que han pasado por mi vida.

Y es que, como muy bien apunta Xarhakos, la esencia de la música reside en su capacidad para expresar sentimientos y estados del pensamiento.

El propio Xarhakos termina su introducción en el librito del CD diciendo:

“Me gustaría, a través de esta grabación, presentar algunos de los sonidos y ritmos de Grecia al público de más allá de las fronteras de mi país. He seleccionado material que, desde mi punto de vista, mejor representa la originalidad de la canción griega y la importancia de las tendencias musicales que he descrito más arriba. A la paleta que expone los colores de la voz cristalina de Agnes Baltsa, su conocimiento y su profunda sensibilidad, la musicalidad de Kostas Papadopoulos, cuyas habilidades revelan la categoría del bouzouki, y la contribución realizada por los otros artistas, yo he añadido mi propio color personal sin traicionar la inspiración de mis grandes colegas”.

Nos atrevemos a ayudar a Stavros Xarhakos y, pese a que el disco tiene ya 22 años, creemos que merece tener un lugar en nuestro blog, aunque sólo sea por los sentimientos que, como en nosotros, puede provocar en nuestros lectores.

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