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Estamos analizando muy brevemente el poema Los caballo de Aquiles (Τα άλογα του Αχιλλέως) de Kavafis. En el anterior número ofrecíamos la traducción del pasaje que sirve de base a Kavafis para su poema (Ilíada XVII 426-447).Quizá sea conveniente aportar el texto griego de este pasaje, ya que es el que recrea Kavafis:

ἵπποι δ᾿Αἰακίδαο μάχης ἀπάνευθεν ἐόντες

κλαῖον, ἐπεὶ δὴ πρῶτα πυθέσθην ἡνιόχοιο

ἐν κονίῃσι πεσόντος ὑφ᾿ Ἕκτορος ἀνδροφόνοιο.

μὰν Αὐτομέδων Διώρεος ἄλκιμος υἱὸς

πολλὰ μὲν ἂρ μάστιγι θοῇ ἐπεμαίετο θείνων,

πολλὰ δὲ μειλιχίοισι προσηύδα, πολλὰ δ᾿ἀρειῇ·

τὼ δ’ οὔτ᾿ ἂψ ἐπὶ νῆας ἐπὶ πλατὺν Ἑλλήσποντον

ἠθελέτην ἰέναι οὔτ᾿ἐς πόλεμον μετ᾿Ἀχαιούς,

ἀλλ᾿ὥς τε στήλη μένει ἔμπεδον, ἥ τ᾿ἐπὶ τύμβῳ

ἀνέρος ἑστήκῃ τεθνηότος ἠὲ γυναικός,

ὣς μένον ἀσφαλέως περικαλλέα δίφρον ἔχοντες

οὔδει ἐνισκίμψαντε καρήατα· δάκρυα δέ σφι

θερμὰ κατὰ βλεφάρων χαμάδις ῥέε μυρομένοισιν

ἡνιόχοιο πόθῳ· θαλερὴ δ᾿ἐμιαίνετο χαίτη

ζεύγλης ἐξεριποῦσα παρὰ ζυγὸν ἀμφοτέρωθεν.

Μυρομένω δ᾿ἄρα τώ γε ἰδὼν ἐλέησε Κρονίων,

κινήσας δὲ κάρη προτὶ ὃν μυθήσατο θυμόν·

ἆ δειλώ, τί σφῶϊ δόμεν Πηλῆϊ ἄνακτι

θνητῷ, ὑμεῖς δ᾿ἐστὸν ἀγήρω τ᾿ἀθανάτω τε;

ἦ ἵνα δυστήνοισι μετ’ ἀνδράσιν ἄλγε᾿ἔχητον;

οὐ μὲν γάρ τί πού ἐστιν ὀϊζυρώτερον ἀνδρὸς

πάντων, ὅσσά τε γαῖαν ἔπι πνείει τε καὶ ἕρπει.

Comparémoslo con el poema del alejandrino y descubramos que el parecido empieza en el momento en que Zeus siente lástima por los corceles.

aloga

Τα άλογα του Αχιλλέως

Τον Πάτροκλο σαν είδαν σκοτωμένο,

που ήταν τόσο ανδρείος, και δυνατός, και νέος,

άρχισαν τ᾿άλογα να κλαίνε του Αχιλλέως·

η φύσις των η αθάνατη αγανακτούσε

για του θανάτου αυτό το έργον που θωρούσε.

Τίναζαν τα κεφάλια των και τες μακρυές χαίτες κουνούσαν,

την γη χτυπούσαν με τα πόδια, και θρηνούσαν

τον Πάτροκλο που ενοιώθανε άψυχο -αφανισμένο-

μιά σάρκα τώρα ποταπή -το πνεύμα του χαμένο-

ανυπεράσπιστο -χωρίς πνοή-

εις το μεγάλο Τίποτε επιστραμένο απ᾿την ζωή.

Τα δάκρυα είδε ο Ζεύς των αθανάτων

αλόγων και λυπήθη. «Στου Πηλέως τον γάμο»

είπε «δεν έπρεπ᾿έτσι άσκεπτα να κάμω·

καλύτερα να μην σας δίναμε άλογά μου

δυστυχισμένα! Τι γυρεύατ᾿εκεί χάμου

στην άθλια ανθρωπότητα πούναι το παίγνιον της μοίρας.

Σεις που ουδέ ο θάνατος φυλάγει, ουδέ το γήρας

πρόσκαιρες συμφορές σας τυραννούν. Στα βάσανά των

σας έμπλεξαν οι άνθρωποι». -Όμως τα δάκρυά των

για του θανάτου την παντοτεινή

την συμφοράν εχύνανε τα δυό τα ζώα τα ευγενή.

 

ΑΧΙΛΛΕΩΣ_ΙΠΠΟΙ

LOS CABALLOS DE AQUILES (1897)

En cuando vieron a Patroclo muerto,

– era joven, y fuerte, y muy valiente -

los caballos de Aquiles se echaron a llorar:

se indignó su inmortal naturaleza,

al ver la obra aquella de la muerte.

Y sacudiendo sus cabezas hacían ondear sus largas crines.

Golpeaban la tierra con las patas, en llanto

por Patroclo, al que sentían ya sin vida – aniquilado -

una carne abyecta a la sazón – su espíritu ya perdido -

sin posible defensa – sin aliento -

en su regreso de la vida a la gran Nada.

Zeus vio el llanto de las bestias

inmortales y se afligió. Y dijo: “Fui ligero

en la boda de Peleo: ¡mejor fuera no haberos

regalado, pobres caballos míseros!

¿Qué buscabais ahí en esa tierra

entre la miserable humanidad, juguete del destino?

A vosotros, a quienes ni vejez, ni muerte acechan,

os torturan desgracias pasajeras. En sus tormentos

los hombres os enredan”. Pero, de puro nobles,

las dos bestias lloraban

la desgracia perenne de la muerte.

Sarpedon

El año 1898 Kavafis escribe Las exequias de Sarpedón. Pierre Grimal en su Diccionario de Mitología Griega y Romana, nos dice sobre el héroe griego:

La Ilíada conoce un Sarpedón, jefe de un contingente licio, que combate al lado de los troyanos. Este Sarpedón, que muchas circunstancias permiten identificar con el hermano de Minos, pasa por ser hijo de Zeus y Laodamía, hija ésta de Belerofonte. Desempeña un gran papel en el ataque al campamento aqueo y el asalto de la muralla. Acaba muriendo a manos de Patroclo. En torno a su cadáver se trabó una reñida batalla.

La dificultad cronológica creada por la identificación de Sarpedón cretense y del que tomó parte en la guerra de Troya, ha conducido a los mitógrafos a distinguir los dos personajes. Diodoro establece así su genealogía: Sarpedón, hijo de Europa, pasó a Licia. Tuvo un hijo, llamado Evandro, que casó con la hija de Belerofonte, Deidamía (o Laodamía). De este matrimonio nació el segundo Sarpedón, nieto del primero, que participó en la campaña de Troya.

Hasta aquí el texto de Grimal.

Es conveniente ahora que aportemos algunos textos clásicos que nos hablan de Sarpedón y, lógicamente, es la Ilíada la que nos los ofrece. Por orden de cantos, el primero corresponde a II, 876 y siguientes, que nos informa de la procedencia licia de Sarpedón:

Σαρπηδὼν δ᾿ ἦρχεν Λυκίων καὶ Γλαῦκος ἀμύμων

τηλόθεν ἐκ Λυκίης, Ξάνθου ἄπο δινήεντος.

Sarpedón y el eximio Glauco mandaban a los que procedían de la remota Licia, de la ribera del voraginoso Janto

muertedesarpedon1

En V, 471 y siguientes, Sarpedón increpa la falta de determinación de Héctor, reprensión que obtiene resultados:

Ὣς εἰπὼν ὄτρυνε μένος καὶ θυμὸν ἑκάστου.

ἔνθ᾿ αὖ Σαρπηδὼν μάλα νείκεσεν Ἕκτορα δῖον·

Ἕκτορ πῇ δή τοι μένος οἴχεται ὃ πρὶν ἔχεσκες;

φῆς που ἄτερ λαῶν πόλιν ἑξέμεν ἠδ᾿ ἐπικούρων

οἶος σὺν γαμβροῖσι κασιγνήτοισί τε σοῖσι.

τῶν νῦν οὔ τιν᾿ ἐγὼ ἰδέειν δύναμ᾿ οὐδὲ νοῆσαι,

ἀλλὰ καταπτώσσουσι κύνες ὣς ἀμφὶ λέοντα·

ἡμεῖς δὲ μαχόμεσθ᾿ οἵ πέρ τ᾿ ἐπίκουροι ἔνειμεν.

καὶ γὰρ ἐγὼν ἐπίκουρος ἐὼν μάλα τηλόθεν ἥκω·

τηλοῦ γὰρ Λυκίη Ξάνθῳ ἔπι δινήεντι,

ἔνθ᾿ ἄλοχόν τε φίλην ἔλιπον καὶ νήπιον υἱόν, 

κὰδ δὲ κτήματα πολλά, τὰ ἔλδεται ὅς κ᾿ ἐπιδευής.

ἀλλὰ καὶ ὧς Λυκίους ὀτρύνω καὶ μέμον᾿ αὐτὸς

ἀνδρὶ μαχήσασθαι· ἀτὰρ οὔ τί μοι ἐνθάδε τοῖον

οἷόν κ᾿ ἠὲ φέροιεν Ἀχαιοὶ ἤ κεν ἄγοιεν·

τύνη δ᾿ ἕστηκας, ἀτὰρ οὐδ᾿ ἄλλοισι κελεύεις

λαοῖσιν μενέμεν καὶ ἀμυνέμεναι ὤρεσσι.

μή πως ὡς ἀψῖσι λίνου ἁλόντε πανάγρου

ἀνδράσι δυσμενέεσσιν ἕλωρ καὶ κύρμα γένησθε·

οἳ δὲ τάχ᾿ ἐκπέρσουσ’ εὖ ναιομένην πόλιν ὑμήν.

σοὶ δὲ χρὴ τάδε πάντα μέλειν νύκτάς τε καὶ ἦμαρ 

ἀρχοὺς λισσομένῳ τηλεκλειτῶν ἐπικούρων

νωλεμέως ἐχέμεν, κρατερὴν δ᾿ ἀποθέσθαι ἐνιπήν.

Con estas palabras les excitó a todos el valor y la fuerza. A su vez, Sarpedón reprendía así al divino Héctor:

- ¡Héctor! ¿Qué se hizo del valor que antes mostrabas? Dijiste que defenderías la ciudad sin tropas ni aliados, solo, con tus hermanos y tus deudos. De éstos a ninguno veo ni descubrir puedo: temblando están como perros en torno de un león, mientras combatimos los que únicamente somos auxiliares. Yo, que figuro como tal, he venido de muy lejos, de la Licia, situada a orillas del voraginoso Janto; allí dejé a mi esposa amada, al tierno infante y riquezas muchas que el menesteroso apetece. Mas, sin embargo de esto y de no tener aquí nada que los aqueos puedan llevarse o apresar, animo a los licios y deseo luchar con ese guerrero, y tú estás parado y ni siquiera exhortas a los demás hombres a que resistan al enemigo y defiendan a sus esposas. No sea que, como si hubierais caído en una red de lino que todo lo envuelve, lleguéis a ser presa y botín de los enemigos, y éstos destruyan vuestra populosa ciudad. Preciso es que te ocupes en ello día y noche, y supliques a los caudillos de los auxiliares venidos de lejanas tierras, que resistan firmemente y no se hagan acreedores a graves censuras.

hectortroya

arquimedeseureka

Nos referíamos a la palabra ¡Eureka! y dejamos el asunto diciendo que la anécdota de esta palabra se relaciona con Arquímedes y el descubrimiento de su principio y nos ha sido transmitida por Vitruvio. Pues bien aquí tenemos el texto del arquitecto e ingeniero romano en el Libro IX de su De architectura:

[9] Archimedis vero cum multa miranda inventa et varia fuerint, ex omnibus etiam infinita sollertia id, quod exponam, videtur esse expressum. Nimium Hiero enim Syracusis auctus regia potestate, rebus bene gestis cum auream coronam votivam diis inmortalibus in quodam fano constituisset ponendam, manupretio locavit faciendam et aurum ad sacomam adpendit redemptori. Is ad tempus opus manu factum subtiliter regi adprobavit et ad sacomam pondus coronae visus est praestitisse.

[10] Posteaquam indicium est factum dempto auro tantundem argenti in id coronarium opus admixtum esse, indignatus Hiero se contemptum esse neque inveniens, qua ratione id furtum reprehenderet, rogavit Archimeden, uti in se sumeret sibi de eo cogitationem. Tunc is, cum haberet eius rei curam, casu venit in balineum, ibique cum in solium descenderet, animadvertit, quantum corporis sui in eo insideret, tantum aquae extra solium effluere. Itaque cum eius rei rationem explicationis ostendisset, non est moratus, sed exiluit gaudio motus de solio et nudus vadens domum verius significabat clara voce invenisse, quod quaereret; nam currens identidem graece clamabat: εὕρηκα, εὕρηκα.

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[11] Tum vero ex eo inventionis ingressu duas fecisse dicitur massas aequo pondere, quo etiam fuerat corona, unam ex auro et alteram ex argento. Cum ita fecisset, vas amplum ad summa labra implevit aquae, in quo dimisit argenteam massam. Cuius quanta magnitudo in vasum depressa est, tantum aquae effluxit. Ita exempta massa quanto minus factum fuerat, refudit sextario mensus, ut eodem modo, quo prius fuerat, ad labra aequaretur. Ita ex eo invenit, quantum ad certum pondus argenti ad certam aquae mensuram responderet.

[12] Cum id expertus esset, tum auream massam similiter pleno vaso demisit et ea exempta, eadem ratione mensura addita invenit ex aquae numero non tantum esse: minore quanto minus magno corpore eodem pondere auri massa esset quam argenti. Postea vero repleto vaso in eadem aqua ipsa corona demissa invenit plus aquae defluxisse in coronam quam in auream eodem pondere massam, et ita ex eo, quod fuerit plus aquae in corona quam in massa, ratiocinatus reprehendit argenti in auro mittionem et manifestum furtum redemptoris.

 He aquí la traducción sacada de aquí.

Numerosos y admirables fueron los descubrimientos de Arquímedes, pero, de todos, el que muestra un ingenio más extraordinario es el que paso a exponer. Hierón fue elevado al poder real y había decidido colocar una corona de oro en un templo, como promesa a los dioses inmortales, por el éxito de sus victorias; mandó fabricarla, después de acordar el precio de su coste, y entregó al orfebre la cantidad de oro necesaria y exacta, pesándolo previamente. El orfebre presentó su trabajo terminado de manera primorosa ante el rey en el tiempo convenido y éste dio su aprobación; el rey ordenó que pesaran la corona y aparentemente se ajustaba al peso del oro entregado.

Poco después le informaron al rey, mediante una denuncia, que había sustituido cierta cantidad de oro por plata en la fabricación de la corona. Hierón se encolerizó al sentirse estafado, pero no encontraba la manera de descubrir el fraude, por lo que suplicó a Arquímedes que se responsabilizara de la investigación. Arquímedes se tomó con empeño este encargo; por pura casualidad, se dirigía al baño y cuando se introdujo dentro de la bañera observó que se derramaba fuera de la bañera una cantidad de agua proporcional al volumen de su cuerpo, que iba sumergiendo. Esta puntual experiencia le hizo ver la solución del problema y, sin perder tiempo, lleno de alegría, saltó fuera de la bañera, desnudo se dirigió hacia su propia casa manifestando a todo el mundo que había encontrado lo que estaba buscando; corriendo gritaba una y otra vez «eureka», «eureka».

eurekaarquimedes

Entonces, siguiendo el curso de su descubrimiento, según dicen, se hizo con dos lingotes que tenían el mismo peso que la corona: uno de oro y otro de plata. Llenó de agua una gran vasija hasta los bordes e introdujo dentro el lingote de plata por lo que se desbordó fuera de la vasija una cantidad de agua igual al volumen del lingote que había introducido. Lo sacó de la vasija y la volvió a llenar hasta los bordes, como estaba en un principio, comprobando que la cantidad de agua derramada era un sextario. De esta manera descubrió que el peso de la plata se correspondía con una exacta cantidad de agua.

Después de esta experiencia, introdujo en la vasija llena de agua un lingote de oro; lo sacó posteriormente y volvió a llenarla hasta los bordes; observó que la cantidad de agua derramada era menor, concluyendo en qué exacta proporción el volumen del oro era menor que el de la plata, aunque pesaran lo mismo los dos lingotes. Finalmente, de nuevo llenó con agua la vasija, introdujo en su interior la corona y descubrió que se había desbordado más agua que al introducir el lingote de oro del mismo peso; partiendo de este hecho -se había derramado más agua al introducir la corona que el lingote- y haciendo cálculos, descubrió que la corona contenía una aleación de plata y de oro; así puso en evidencia el fraude cometido con el orfebre.

Vamos con la segunda breve referencia clásica.

Continuamos en el Acto I. Tras poner el texto de Rodolfo en la estufa, llega Colline, el filósofo que también vive con ellos y que se queja de no haber podido empeñar sus libros por ser Nochebuena. Los tres bromean a propósito del drama que se quema y el fuego que provoca, muy efímero. Llega luego Schaunard, el músico, que entra con dos mozos que traen comida, leña, vino de Burdeos y tabaco. Tras bromear sobre las monedas que portan la efigie de Luis Felipe, Schaunard se dispone a explicar cómo ha conseguido el dinero, pero los otros tres bohemios, sin escucharle, se disponen a iniciar un banquete.

Y es en el final de la historia del papagayo que narra el músico bohemio donde aparece nuestra segunda pincelada.

Arquímedes-tinaja

Seguimos con más preguntas y respuestas.

30. ¿Por qué los protozoos eran las formas más sencillas de vida consideradas animales?

El diccionario de la RAEL dice:

Protozoo (De proto- y -zoo).

1. adj. Zool. Se dice de los organismos, casi siempre microscópicos (de μικρός, pequeño, y σκοπέω, mirar, observar), cuyo cuerpo está formado por una sola célula (del latín cellulam, diminutivo de cellam, “despensa, habitación”) o por una colonia de células iguales entre sí.

Nosotros añadimos que el prefijo proto- procede del griego πρῶτος (primero) y el étimo zoo, de ζῷον (ser vivo, animal). Significaría algo así como “primer animal” por ser un ser unicelular.

El mundo viviente está compuesto por los procariotas – de πρό “delante de, antes de” y κάρυον “nuez, núcleo” – (bacterias – del griego βακτηρία “bastón”, por la forma que tienen – y cianofíceas κυανός “azul oscuro” y φῦκος “alga roja marina”) y por los eucariotas – de εὐ “bueno, bien, normal” y κάρυον “nuez, núcleo” -, a los cuales pertenecen los protistas (protozoos y protofitas – de πρῶτος “primero”, “previo” y φυτόν “vegetal, planta” -), los metazoos (animales), los hongos y las metafitas – de μετά “después de”, “posterior” y φυτόν “vegetal, planta” – (vegetales). La clasificación de los eucariotas se basa sobre la organización celular (unicelular, pluricelular, organización de tejidos).

Los protozoarios (más de 30.000 especies) son organismos eucariotas caracterizados por el estado unicelular.

Dentro de los protistas es difícil establecer a veces la distinción entre el reino animal y el vegetal. Hay vegetales con nutrición heterótrofa (de ἕτερος “otro” y τροφή “alimentación”) y protistas clasificados como animales con nutrición autótrofa (de αὐτός “mismo” y τροφή “alimentación”).

Los protozoos se reparten en cuatro grandes unidades sistemáticas, que se distinguen principalmente por su modo de locomoción, el cual está en relación directa con la organización celular.

  1. Los mastigóforos (de μάστιξ “látigo, azote”, es decir, “flagelo” y el sufijo –φόρος “que lleva”, del verbo φέρω “llevar”) poseen uno o varios flagelos que desplazan al animal en su medio. Se les llama flagelados e incluyen formas animales (zooflagelados) y vegetales (fitoflagelados; φυτόν significa “planta, vegetal”); entre los primeros se halla el tripanosoma (de τρύπανον “trépano, taladro, barrena” y σῶμα “cuerpo“, por su forma de barrena), parásito (de παράσιτος, “el que come en la mesa al lado de otro y le paga con elogios y bufonadas”, formado por παρά “al lado de” y στος “comida, grano” = comensal, que come al lado) patógeno (de πάθος “enfermedad” y γεν, raíz con el significado de “productor o engendrador de”) responsable de la enfermedad del sueño o el trichomonas vaginalis, responsable de las enfermedades sexuales transmisibles más frecuentes.
  2. Los sarcodinios (de σαρκώδης “carnοso”) agrupan a las amebas (de ἀμοιβή, cambio), y diversas formas, como los foraminíferos, los heliozoarios o los radiolarios.

Las amebas son protozoos rizópodos cuyo cuerpo carece de cutícula y emite seudópodos incapaces de anastomosarse entre sí. Se conocen numerosas especies, de las que unas son parásitas de animales, otras viven en las aguas dulces o marinas y algunas en la tierra húmeda.

Los foraminíferos (de foramen “agujero, abertura” y -fero “que lleva”) son protozoos rizópodos acuáticos, casi todos marinos, con seudópodos que se ramifican y juntan unos con otros para formar extensas redes y con caparazón de forma y composición química variadas;

Los radiolarios (de radiolus, “varilla”, “radio”) son protozoos marinos de la clase de los Rizópodos, con una membrana que divide el citoplasma en dos zonas concéntricas, de las que la exterior emite seudópodos finos, largos y unidos entre sí que forman redes. Pueden vivir aislados, pero a veces están reunidos en colonias, y en su mayoría tienen un esqueleto formado por finísimas agujas o varillas silíceas, sueltas o articuladas entre sí.

Los heliozoarios (de ἥλιος = sol; ζῷον = animal) son ameboides de forma aproximadamente esférica con numerosas proyecciones soportadas por microtúbulos llamadas axopodios que irradian hacia fuera desde la superficie de la célula. Éstos le dan el aspecto característico en forma de sol a partir del cual toman el nombre.

Todos son unicelulares y poseen pseudópodos (“falsos pies” de, ψεῦδος “falso” y ποδός, “pie”) más o menos desarrollados, alargados o afinados.

3. Los esporozoos (de σπόρος “semilla”) son protozoos parásitos que en determinado momento de su vida se reproducen por medio de esporas. El más conocido está el género Plasmodium que es el responsable del paludismo.

4. Los ciliófora o ciliados  (de cilium “ceja, cilio”) son protozoos de aguas dulces o marinas, alguno parásito, provistos de cilios, como el paramecio.

Además de protozoos, hay metazoos, parazoos, mesozoos, eumetazoos.

Esta nueva pregunta nos lleva al campo de los elementos químicos.

 31. ¿Por qué el símbolo químico del fósforo es P?

La razón está en la transcripción latina (phosphorum), ya que el latín transcribe la φ (“fi”) griega por ph, como siguen haciendo lenguas modernas, como el inglés (phosphorus), el francés (phosphore) o el alemán (Phosphor) del término griego φωσφόρος, que significa “portador de la luz”.

Por ello, su símbolo es P, de Phosphorum.

El fósforo es un metaloide sólido del que existen por lo menos dos formas alotrópicas: una amarilla muy venenosa, inflamable y fosforescente y otra roja, menos venenosa y menos inflamable. Es elemento constituyente de los organismos vegetales y animales. Número atómico: 15. Símbolo: P. Fue descubierto en 1669 por el alquimista alemán Henning Brandt, cuando investigaba la consecución de la piedra filosofal. Brandt, la primera persona conocida que ha descubierto un elemento químico, mantuvo su descubrimiento en secreto pero otro alquimista alemán, Kunckel, lo redescubrió en 1677 y enseñó a Boyle la forma de usarlo. Un siglo después A. L. Lavoisier lo reconoció como elemento.

Su nombre, incorporado al español en 1732, a través del latín phosphorus (de donde su símbolo P, como hemos dicho), deriva del griego φωσφόρος (fosfóros) que significa “portador de la luz“. A su vez, la palabra tiene como elementos constituyentes los términos φῶς, φωτός “luz“ (de donde proceden muchas palabras con el prefijo foto- relativas a la luz, como fotosíntesis, fotografía, fotosfera, fotómetro, fotofobia, fotón, fotograma) y el sufijo φορος (“que lleva”), derivado del verbo φορέω “llevar de aquí para allá, traer“ frecuentativo de φέρω “llevar“, componente en posposición de numerosos términos significando “que lleva, que trae“.

El término φωσφόρος está muy atestiguado en la literatura griega.

Platón, en Timeo 45b, escribe: τω̂ν δργάνων πρω̂τον μν φωσφόρα συνετεκτήναντο μματα, τοιδε νδήσαντες ατί= Los primeros instrumentos que construyeron fueron los ojos portadores de luz y los ataron al rostro por lo siguiente.

Eurípides, en El cíclope, 611,

Χορός

λήψεται τὸν τράχηλον

ἐντόνως ὁ καρκίνος

τοῦ ξενοδαιτυμόνος: πυρὶ γὰρ τάχα

φωσφόρους ὀλεῖ κόρας.

La tenaza aferrará con fuerza el cuello del devorador de huéspedes. En seguida el fuego destruirá sus mejillas brillantes.

Muchas veces se aplica a las antorchas, a diferentes divinidades y en especial al planeta Venus, el lucero del alba. El nombre se debe a la forma alotrópica amarilla y fosforescente del elemento. A veces, es el epíteto de alguna diosa, especialmente Hécate (la portadora de la antorcha), o Selene o Ártemis, como en Lisístrata 443 de Aristófanes, cuando Mirrina exclama: νὴ τν Φωσφόρον = “por la lumninosa”.

Hoy, en la cantina del instituto, Leo me ha enseñado el primer billete de la nueva serie de cinco euros, y le he hecho la consiguiente explicación sobre la princesa fenicia que da nombre al continente.

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El nuevo billete añade a las grafías latina (EURO) y griega (ΕΥΡΩ), la cirílica (EBRO), por ser el cirílico el tercer alfabeto oficial de la Unión Europea desde la entrada de Bulgaria en 2007.

En esta página hay un vídeo muy interesante sobre el origen y procedencia de la nueva cara del billete de cinco euros, tomada de un jarrón hallado en el sur de Italia y conservado en el Louvre.

 

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Pierre Grimal, en su Diccionario de Mitología Griega y Romana, escribe sobre Europa:

Zeus vio a Europa cuando estaba jugando con sus compañeras en la playa de Sidón, o de Tiro, donde reinaba su padre. Inflamado de amor por su belleza, se metamorfoseó en un toro de resplandeciente blancura y cuernos semejantes a un creciente lunar; con esta forma fue a tumbarse a los pies de la doncella. Ésta, asustada al principio, va cobrando ánimo, acaricia al animal y acaba por sentarse en su espalda. En seguida, el toro se levanta y se lanza hacia el mar. A pesar de los gritos de Europa, que se aferra a sus cuernos, se adentra en las olas y se aleja de la orilla; de este modo llegan los dos a Creta. En Gortina, Zeus se une con la joven junto a una fuente y bajo unos plátanos que, en memoria de estos amores, obtuvieron el privilegio de no perder jamás sus hojas.

Europa dio tres hijos a Zeus: Minos, Sarpedón y Radamantis. También se le atribuye la maternidad de Carno, que fue amado de Apolo, e incluso la de Dodón. Luego Zeus le otorgó tres presentes: le entregó a Talo, el «autómata» de bronce, que guardaba las costas de Creta contra todo desembarco extranjero; un perro que no podía dejar escapar ninguna presa, y una jabalina de caza que jamás erraba el blanco. Casóla después con el rey de Creta, Asterión, hijo de Téctamo, que, no teniendo hijos, adoptó a los de Zeus. A su muerte, Europa recibió honores divinos. El toro cuya forma había adoptado Zeus se convirtió en una constelación y fue colocado entre los signos del Zodiaco.

europacincoeuros

En la fábula 178 de Higino podemos leer:

EVROPA.

Europa A<rg>iopes et Agenoris filia Sidonia. Hanc Iuppiter in taurum conuersus a Sidone Cretam transportauit et ex ea procreauit Minoem Sarpedonem Rhadamant<hu>m. Huius pater Agenor suos filios misit ut sororem reducerent aut ipsi in suum conspectum non redirent. Phoenix in Africam est profectus, ibique remansit; inde Afri Poeni sunt appellati. Cilix suo nomine Ciliciae nomen indidit. Cadmus cum erraret, Delphos deuenit; ibi responsum accepit ut a pastoribus bouem emeret qui lunae signum in latere haberet, eumque ante se ageret; ubi decubuisset, ibi fatum esse eum oppidum condere et ibi regnare. Cadmus sorte audita cum imperata perfecisset et aquam quaereret, ad fontem Castalium uenit, quem draco Martis filius custodiebat. Qui cum socios Cadmi interfecisset a Cadmo lapide est interfectus, dentesque eius Minerua monstrante sparsit et arauit, unde Spart<o>e sunt enati. Qui inter se pugnarunt. Ex quibus quinque superfuerunt, id est Chthonius Vdaeus Hyperenor Pelorus et Echion. Ex boue autem quem secutus fuerat Boeotia est appellata.

Europa es la hija de Argíope (Telefasa) y Agenor, de Sidón. A ésta Júpiter, metamorfoseado en toro, la transportó de Sidón a Creta y de ella engendró a Minos, Sarpedón y Radamantis. Su padre Agenor envió a sus hijos a que trajeran de regreso a Europa o que ellos no volvieran a su vista. Fénix marchó a África y allí permaneció; por ello los africanos son llamados púnicos. Cílix dio su nombre a Cilicia. Cadmo, mientras andaba errante, llegó a Delfos; allí recibió un oráculo en el sentido de que comprara un buey, que tenía el símbolo de la luna en un costado, a unos pastores y que lo hiciera marchar ante él; donde se echara, allí el oráculo establecía que él fundara una ciudad y allí reinara. Cadmo, oído el oráculo y habiendo realizado lo ordenado, mientras buscaba agua, llegó a la fuente Castalia, que un dragón, hijo de Marte, custodiaba. Éste, habiendo matado a los compañeros de Cadmo, fue muerto con una piedra por Cadmo, y, por orden de Minerva, esparció los dientes de la bestia y labró, y por ello brotaron los Spartoi (es decir, los hombres sembrados). Éstos lucharon entre sí y de ellos sobrevivieron cinco, esto es, Ctonio, Udeo, Hiperenor, Peloro y Equión. Por el buey que él había seguido recibió el nombre Beocia.

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Y vamos con el texto griego y traducción del Evangelio de Nicodemo, cuya introducción ofrecimos en el anterior capítulo. Para el texto nos hemos tenido que limitar a ofrecerlo como imagen, aunque se puede consultar aquí.

Es en este evangelio donde se nos han transmitido los nombre de Longinos, como el soldado que traspasó a Jesús con su lanza, pero que exclamó que verdaderamente era hijo de Dios, el de Verónica, como la mujer que limpió el rostro sudoroso y ensangrentado de Cristo, o el de los dos ladrones: Dimas (el bueno) y Gestas (el malo).

La traducción está sacada de aquí.

Diálogo entre Jesús y Pilatos

III 1. Lleno de cólera, Pilatos salió del Pretorio, y dijo a los judíos: Pongo al sol por testigo de que nada he encontrado de reprensible en ese hombre. 2. Mas los judíos respondieron al gobernador: Si no fuese un brujo, no te lo hubiéramos entregado. Pilatos dijo: Tomadlo y juzgadlo según vuestra ley. Mas los judíos repusieron: No nos está permitido matar a nadie. Y Pilatos redarguyó: Es a vosotros, y no a mí, a quien Dios preceptuó: No matarás. 3. Y, vuelto al Pretorio, Pilatos llamó a Jesús a solas, y lo interrogó: ¿Eres tú el rey de los judíos? Y Jesús respondió: ¿Dices esto de ti mismo, o te lo han dicho otros de mí? 4. Pilatos repuso: ¿Por ventura soy judío yo? Tu nación y los príncipes de los sacerdotes te han entregado a mí. ¿Qué has hecho? 5. Contestó Jesús: Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuese de este mundo, mis servidores habrían peleado para que yo no fuera entregado a los judíos. Pero mi reino no es de aquí.

6. Pilatos exclamó: ¿Luego rey eres tú? Replicó Jesús: Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. El que oye mi palabra la verdad escucha. 7. Dijo Pilatos: ¿Qué es la verdad? Y Jesús respondió: La verdad viene del cielo. Pilatos le preguntó: ¿No hay, pues, verdad sobre esta tierra? Y Jesús dijo: Mira cómo los que manifiestan la verdad sobre la tierra son juzgados por los que tienen poder sobre la tierra.

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Nuevos cargos de los judíos contra Jesús

IV 1. Dejando a Jesús en el interior del Pretorio, Pilatos salió, y se fue hacia los judíos, a quienes dijo: No encuentro en él falta alguna. 2. Mas los judíos repusieron: Él ha dicho que podía destruir el templo, y reedificarlo en tres días. 3. Pilatos les preguntó: ¿Qué es el templo? Y los judíos contestaron: El que Salomón tardó cuarenta y seis años en construir, y él asegura que, en sólo tres días, puede aniquilarlo y volver a levantarlo otra vez. 4. Y Pilatos afirmó de nuevo: Inocente soy de la sangre de este hombre. Ved lo que os toca hacer con él. 5. Y los judíos gritaron: ¡Caiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos! 6. Entonces Pilatos, llamando a los ancianos, a los sacerdotes y a los levitas, les comunicó en secreto: No obréis así, porque nada hallo digno de muerte en lo que le reprocháis de haber violado el sábado. Mas ellos opusieron: El que ha blasfemado contra el César es digno de muerte. Y él ha hecho más, pues ha blasfemado contra Dios.

7. Ante esta pertinacia en la acusación, Pilatos mandó a los judíos que saliesen del Pretorio y, llamando a Jesús, le dijo: ¿Qué haré a tu respecto? Jesús dijo: Haz lo que debes. Y Pilatos preguntó a los judíos: ¿Cómo debo obrar? Jesús respondió: Moisés y los profetas han predicho esta pasión y mi resurrección. 8. Al oír esto, los judíos dijeron a Pilatos: ¿Quieres escuchar más tiempo sus blasfemias? Nuestra ley estatuye que, si un hombre peca contra su prójimo, recibirá cuarenta azotes menos uno, y que el blasfemo será castigado con la muerte. 9. Y Pilatos expuso: Si su discurso es blasfematorio, tomadlo, conducidlo a vuestra Sinagoga, y juzgadlo según vuestra ley.

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Mas los judíos dijeron: Queremos que sea crucificado. Pilatos les dijo: Eso no es justo. Y, mirando a la asamblea, vio a varios judíos que lloraban, y exclamó: No es voluntad de toda la multitud que muera. 10. Empero, los ancianos dijeron a Pilatos: Para que muera hemos venido aquí todos. Y Pilatos preguntó a los judíos: ¿Qué ha hecho, para merecer la muerte? Y ellos respondieron: Ha dicho que era rey e hijo de Dios.

Defensa de Jesús por Nicodemo

V 1. Entonces un judío llamado Nicodemo se acercó al gobernador y le dijo: Te ruego me permitas, en tu misericordia, decir algunas palabras. Y Pilatos le dijo: Habla. 2. Y Nicodemo dijo: Yo he preguntado a los ancianos, a los sacerdotes, a los levitas, a los escribas, a toda la multitud de los judíos, en la Sinagoga: ¿Qué queja o agravio tenéis contra este hombre? Él hace numerosos y extraordinarios milagros, tales como nadie los ha hecho, ni se harán jamás. Dejadlo, y no le causéis mal alguno, porque si esos milagros vienen de Dios, serán estables y, si vienen de los hombres, perecerán. Moisés, a quien Dios envió a Egipto, realizó los milagros que el Señor le había ordenado hacer, en presencia del Faraón. Y había allí magos, Jamnés y Mambrés, a quienes los egipcios miraban como dioses, y que quisieron hacer los mismos milagros que Moisés, mas no pudieron imitarlos todos. Y, como los milagros que operaron no provenían de Dios, perecieron, como perecieron también los que en ellos habían creído. Ahora, pues, dejad, repito, a este hombre, porque no merece la muerte.

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3. Mas los judíos dijeron a Nicodemo: Te has hecho discípulo suyo y por ello levantas tu voz en su favor. 4. Nicodemo replicó: ¿Es que el gobernador, que habla también en su favor, es discípulo suyo? ¿Es que el César no le ha conferido la misión de ser su ejecutor de la justicia? 5. Mas los judíos, estremecidos de cólera, tremaron los dientes contra Nicodemo, a quien dijeron: Crees en él, y compartirás la misma suerte que él. 6. Y Nicodemo repuso: Así sea. Comparta yo la misma suerte que él, según que vosotros lo decís.

Nuevos testimonios favorables a Jesús

VI 1. Y otro de los judíos avanzó, pidiendo al gobernador permiso para hablar. Y Pilatos repuso: Lo que quieras decir, dilo. 2. Y el judío habló así: Hacía treinta años que yacía en mi lecho, y era constantemente presa de grandes sufrimientos, y me hallaba en peligro de perder la vida. Jesús vino, y muchos demoníacos y gentes afligidas de diversas enfermedades fueron curadas por él. Y unos jóvenes piadosos me llevaron a presencia suya en mi lecho. Y Jesús, al yerme, se compadeció de mí y me dijo: Levántate, toma tu lecho, y marcha. Y, en el acto, quedé completamente curado, tomé mi lecho y marché. 3. Mas los judíos dijeron a Pilatos: Pregúntale en qué día fue curado. Y él respondió: En día de sábado. Y los judíos exclamaron: ¿No decíamos que en día de sábado curaba las enfermedades y expulsaba los demonios?

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4. Y otro judío avanzó y dijo: Yo era un ciego de nacimiento, que oía hablar, pero que a nadie veía. Y Jesús pasó, y yo me dirigí a él, gritando en alta voz: ¡Jesús, hijo de David, ten piedad de mí! Y él tuvo piedad de mí, y puso su mano sobre mis ojos, e inmediatamente recobré la vista. 5. Y otro avanzó y dijo: Yo era leproso, y él me curó con una sola palabra.

Testimonio de la Verónica

VII 1. Y una mujer, llamada Verónica (versión del manuscrito A Monac. CXCII, del siglo XIII que añade ὄνομα Βερνίκη), dijo: Doce años venía afligiéndome un flujo de sangre y, con sólo tocar el borde de su vestido, el flujo se detuvo en el mismo momento. 2. Y los judíos exclamaron: Según nuestra ley, una mujer no puede venir a deponer como testigo.

Testimonio colectivo de la multitud

VIII1. Y algunos otros de la multitud de los judíos, varones y hembras, se pusieron a gritar: ¡Ese hombre es un profeta, y los demonios le están sometidos! Entonces Pilatos preguntó a los acusadores de Jesús: ¿Por qué los demonios no están sometidos a vuestros doctores? Y ellos contestaron: No lo sabemos. 2. Y otros dijeron a Pilatos: Ha resucitado a Lázaro, que llevaba cuatro días muerto, y lo ha sacado del sepulcro. 3. Al oír esto, el gobernador quedó aterrado, y dijo a los judíos: ¿De qué nos servirá verter sangre inocente?

caput6-7-8

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Como ejemplos del mito de Narciso aportamos Eco y Narciso, un bello cuadro de 1903 de 109’2 x 198’2 cm. de William Waterhouse, y la Metamorfosis de Narciso de Dalí, un óleo sobre lienzo datado en 1937, de 50’8 x 78’3 cm. y conservado en la Tate Gallery de Londres.

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Eco y Narciso (1903) de William WaterhouseWalker Art GalleryLiverpool

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 Metamorfosis de Narciso de Dalí (1937). Tate Gallery de Londres.

Leemos en Artehistoria:

Es el único ejemplo en el que aparece además del cuadro un texto, un poema que se realiza al mismo tiempo. Se trata de una versión diferente de la imagen doble; es la misma imagen pero sucesiva, repetitiva. Alude al mito de Narciso, quien se enamoró de su propia imagen y murió al intentar alcanzarla. No sigue al pie de la letra el mito, sino que lo alterna para expresar su mundo atormentado y conflictivo.

Narciso se encuentra al borde del agua con la cabeza hacia abajo, casi forzada, para que se convierta en la mano fosilizada de al lado. Esta mano que ha sido muy representada en años anteriores pero nunca vieja, caduca, calcificada, osificada, sin vida, sin venas de la pasión como las anteriores, sostiene el bulbo del Narciso del que sale la flor.

Si aceptamos las teorías de Freud sobre las tendencias homosexuales que provocan el temor, el estado mental de Dalí, ahora serán asumidas por Gala. Ésta se hace cargo de los complejos de Dalí, se convierte en su proyección femenina, asumiendo su narcisismo. Ante los demás forman una pareja y se cubre esa aversión hacia la mujer. Por este motivo, a veces, el artista firmaba como “Dalí-Gala“, mitificando a Gala e identificándose los dos asimismo en uno. Resulta interesante constatar, en este mismo sentido, cómo Gala aparece casi siempre de espaldas, sin sus atributos femeninos.

Se considera también la última representación de la mano masturbadora y revela el papel de Gala en la vida de Dalí. El pintor, al final del poema sobre este cuadro, escribía “Gala es mi narciso” dejando patente la importancia de ésta.

Acompañan la escena otros personajes absurdos del mundo surrealista. El perro se ha interpretado con un contenido erótico perteneciente a la película de Buñuel “Un chien andalou”; un grupo heterosexual; el dios de la nieve, etc.

 

Más información sobre la obra de Dalí en la página de la Tate, en inglés.

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Metamorfosis de Narciso de Dalí (detalle)

Del español José de Ribera hemos escogido tres obras. La primera que analizamos trata el mismo episodio que hemos visto a propósito de El castigo de Marsias de Tiziano. En efecto se trata de su Apolo y Marsias, un óleo sobre lienzo de 182 x 232 cm, conservado en el Museo e Gallerie Nazionali di Capodimonte en Nápoles. Está firmado y fechado: JUSEPE DE RIBERA ESPAÑOL, VALENCIANO / F. 1637.

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Giorgia Mancini en la colección Los Grandes Genios del Arte que editó el periódico El Mundo, escribe sobre esta obra:

Se narra un episodio de las Metamorfosis de Ovidio que Ribera repitió varias veces. El sátiro Marsias había encontrado por casualidad una flauta que Atenea, al ver que su rostro se transformaba horriblemente al tocarla, había tirado, lanzando una maldición sobre quien la recogiese. En cuanto Marsias acercó a ella sus labios, empezó a sonar sola; entonces el sátiro recorrió Frigia deleitando con sus melodías a los ignorantes campesinos, quienes afirmaron que ni siquiera Apolo con su lira lo abrís hecho mejor. Esto provocó la ira del dios, que desafió al sátiro a una competición: el vencedor infligiría al vencido el castigo que quisiera. Las Musas, a las que se encomendó el veredicto, se declararon igualmente encantadas con las melodías de ambos, pero Apolo gritó a Marsias: “¡Te desafío a hacer con tu instrumento lo que yo haré con el mío: tienes que ponerlo al revés y tocar y cantar al mismo tiempo!” La flauta no se prestaba a semejante exhibición y Marsias no pudo recoger el guante; Apolo puso su lira cabeza abajo y cantó himnos tan dulces que fue proclamado vencedor. El dios se vengó del sátiro de un modo feroz y cruel, desollándolo vivo y colgando su piel en un pino junto a las fuentes del río que luego tomó su nombre, y que, a su vez, es afluente del Meandro (actual Büyük Menderes en Turquía).

río Meandro

Abajo vemos a Marsias, tendido en el suelo, con los brazos estirados y las manos atadas con cuerdas a troncos; sobre él, en posición casi simétrica, está Apolo, cubierto con un paño rojo que se infla en su espalda, dando inicio a la terrible acción. Su aire de calmosa indiferencia y la blancura luminosa de su cuerpo contrastan con el rostro del sátiro, contraído por el dolor, y con su piel grisácea. Del árbol cuelga la flauta de cañas con la que el sátiro había osado desafiar al dios, cuya lira, en realidad una especie de violín, aparece en primer plano, a la izquierda. Al fondo, a la derecha, se ven tres figuras de sátiros que asisten al suplicio de su compañero con expresión de dolor.

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Apolo y Marsias (1637) de José de Ribera. Museo e Gallerie Nazionali di Capodimonte en Nápoles

María José Martínez, en el capítulo Estudio de la obra seleccionada, dentro del volumen de Los genios de la pintura española dedicado a Ribera, en la editorial Sarpe, escribe:

Es obra significativa del momento de mayor adhesión del maestro a las corrientes barrocas. Efectivamente, aunque la crudeza del tema – Apolo que desuella a Marsias después de haberle vencido en el certamen de música – recuerda las plasmaciones pictóricas de áspero realismo o insistente sentido del grotesco de la tercera década del siglo. Aquí la tensión dramática se logra sobre todo a través del encuentro violento de las diagonales, a lo largo de las cuales se desarrolla la visión principal, y el uso de materiales cromáticos de tonos brillantes pero vueltos incandescentes por la veloz vibración de la luz sobre los cuerpos y vestimentas.

En segundo plano, a la derecha, las figuras de tres sátiros, apenas esbozadas mediante rápidos golpes de pincel, que expresan su desesperación por el compañero atrozmente martirizado, ponen de relieve el sentimiento de atrocidad que recubre toda la escena. Debe destacarse también que la figura de Marsias, totalmente afín por la expresión compositiva y pictórica a los Gigantes del Prado, parece tomada directamente de la de Pablo en al Conversión de Caravaggio en Santa María del Popolo (Roma), obra ciertamente estudiada a fondo por Ribera durante su estancia en Roma. También se conoce un dibujo preparatorio a pluma y tinta oscura que se guarda hoy en el Gabinetto Nazionale delle Stampe de Roma.

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En Artehistoria encontramos esta ficha sobre el Apolo y Marsias de Ribera:

Autor: Españoleto (El) ; Fecha: 1637; Museo:Museo Arqueológico de Nápoles ; Características: 182 x 232 cm.;

Material: Óleo sobre lienzo; Estilo: Barroco Español

Marsias era un joven frigio que desafió a Apolo a un concurso de flauta. Las Musas declararon vencedor a Apolo y el dios, para castigar a Marsias por su soberbia y audacia, lo ató a un árbol y lo desolló vivo. Ribera repitió el tema en varias ocasiones, eligiendo el momento del castigo. Marsias aparece en un pronunciado escorzo -que recuerda al Martirio de San Pedro de Caravaggio- destacando su gesto de dolor, captado con soberbio naturalismo, y el realismo de su anatomía, conseguido gracias al tratamiento pictórico de la materia. El dios procede a realizar el castigo con sus propias manos y quita la piel de la pata del sátiro, mostrando un gesto alegre y complaciente. Al fondo observamos a los compañeros del perdedor que lloran de pena y rabia ante la visión del martirio, en un conjunto que se asemeja a las Pinturas Negras de Goya. La composición se organiza a partir de diagonales cruzadas, configurando los personajes de Apolo y Marsias un círculo subrayado por el manto del dios. La luz procedente de la izquierda crea un efecto de atardecer, especialmente en el celaje rojizo que reforzaría la dureza del castigo. Esa iluminación crea brillantes efectos de carácter pictoricista, inspirados en la pintura veneciana y Van Dyck. La anatomía de ambas figuras está perfectamente estudiada, demostrando una vez más la capacidad de Ribera para representar a sus protagonistas cargados de naturalismo. Pero quizá lo más sorprendente de la escena sea la captación psicológica de los sentimientos, perfectamente expresados por el maestro valenciano en una desgarradora imagen con la que Ribera se suma al pleno barroco

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Una vez ofrecida esta breve introducción a su vida y obra, vamos con una selección de poemas que, de una u otra forma, presentan alusiones a mitos o hechos históricos de la Grecia y Roma clásicas. Lo haremos por orden cronológico, es decir, por el año de composición de cada poema. Somos conscientes de que hay más poemas con alusiones históricas o míticas, pero se trataba sólo de dedicar un homenaje o recuerdo a Kavafis en el 150 aniversario de su nacimiento y 80 de su muerte.

Las traducciones son de Ramón Irigoyen, salvo las de Las exequias de Sarpedón, Interrupción, Troyanos y El cortejo de Dioniso, que son de Pedro Bádenas de la Peña, en Alianza Editorial.

Y empezamos por el poema Los caballos de Aquiles, de 1897, escrito por un Kavafis de 34 años.

En primer lugar cabe decir que los caballos de Aquiles fueron, en principio, un regalo a sus padres en su boda. La boda de los padres de Aquiles, Tetis y Peleo, se celebró en el monte Pelión, y a ella asistieron los dioses; las Musas cantaron el epitalamio, y todos ofrecieron un regalo a los recién casados. Entre los más notables se citan una lanza de fresno, ofrecida por Quirón, y dos caballos inmortales, Balio y Janto, obsequio de Posidón. Más tarde, estos corceles reaparecerán, como veremos, uncidos al carro de Aquiles.

Homero (Ilíada XIX, 404 y siguientes) nos dice que poseían el don del habla y en el pasaje se produce este curioso diálogo de Aquiles con sus caballos en el que se alude a la anterior muerte en combate de Patroclo ante Héctor (que se narra en el poema que nos ocupa), la intervención de Apolo a favor de los troyanos (algo que recordará Kavafis en otro poema, Deslealtad) y a la predicción por su caballo de la muerte de Aquiles:

Aquileo, cuya armadura relucía el como el fúlgido Sol, subió también y exhortó con horribles voces a los caballos de su padre:

-¡Janto y Balio, ilustres hijos de Podarga! Cuidad de traer salvo al campamento de los dánaos al que hoy os guía; y no lo dejéis muerto en la liza como a Patroclo.

Y Janto, el corcel de ligeros pies, bajó la cabeza – sus crines, cayendo en torno de la extremidad del yugo, llegaban al suelo -, y habiéndole dotado de voz Hera, la diosa de los níveos brazos, respondió de esta manera:

-Hoy te salvaremos aún, impetuoso Aquileo; pero está cercano el día de tu muerte, y los culpables no seremos nosotros, sino un dios poderoso y el hado cruel. No fue por nuestra lentitud ni por nuestra pereza por lo que los teucros quitaron la armadura de los hombros de Patroclo; sino que el dios fortísimo, a quien parió Leto, la de hermosa cabellera, matóle entre los combatientes delanteros y dio gloria a Héctor. Nosotros correríamos tan veloces como el soplo del Céfiro, que es tenido por el más rápido. Pero también tú estás destinado a sucumbir a manos de un dios y de un mortal.

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El caballo Janto

 Dichas estas palabras, las Erinies le cortaron la voz. Y muy indignado, Aquileo, el de los pies ligeros, así le habló:

-¡Janto! ¿Por qué me vaticinas la muerte? Ninguna necesidad tienes de hacerlo. Ya sé que mi destino es perecer aquí, lejos de mi padre y de mi madre; mas con todo eso, no he de descansar hasta que harte de combate a los teucros.

Dijo; y dando voces, dirigió los solípedos caballos por las primeras filas.

 

En Ilíada XVI, 130 y siguientes leemos cómo Patroclo se apresta a entrar en combate:

Dijo, y Patroclo vistió la armadura de luciente bronce: púsose en las piernas elegantes grebas, ajustadas con broches de plata; protegió su pecho con la coraza labrada, refulgente, del Eácida, de pies ligeros; colgó del hombro una espada, guarnecida de argénteos clavos; embrazó el grande y fuerte escudo; cubrió la cabeza con un hermoso casco, cuyo terrible penacho, de crines de caballo, ondeaba en la cimera, y asió dos lanzas fuertes que su mano pudiera blandir. Solamente dejó la lanza ponderosa, grande y fornida del eximio Eácida, porque Aquileo era el único aqueo capaz de manejarla: había sido cortada de un fresno de la cumbre del Pelión y regalada por Quirón al padre de Aquileo, para que con ella matara héroes. Luego, Patroclo mandó a Automedonte —el amigo a quien más honraba después de Aquileo, destructor de hombres, y el más fiel en resistir a su lado la acometida del enemigo en las batallas— que enganchara los caballos. Automedonte unció bajo el yugo a Janto y Balio, corceles ligeros que volaban como el viento y tenían por madre a la harpía Podarga, la cual paciendo en una pradera junto al Océano los concibió del Céfiro. Y con ellos puso al excelente Pédaso, que Aquileo se llevara de la ciudad de Eetión cuando la tomó, corcel que, no obstante su condición de mortal, seguía a los caballos inmortales.

 

Más adelante, 862 y siguientes, tras la muerte de Patroclo, Héctor trata de matar también al auriga de Aquiles, Automedonte, que lo ha sido también de Patroclo, pero los caballos lo salvan:

Dichas estas palabras, puso un pie sobre el cadáver, arrancó la broncínea lanza, y lo tumbó de espaldas. Inmediatamente dirigióse, lanza en mano, hacia Automedonte, el deiforme servidor del Eácida, de pies ligeros; pero los veloces caballos inmortales que a Peleo dieran los dioses como espléndido presente, lo sacaban ya de la batalla.

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Estos caballos son los que uncía Aquiles a su carro cuando ultrajaba el cadáver de Héctor, arrastrándolo alrededor de la tumba de Patroclo (Ilíada XXIV, 14-18):

Nunca le pasaba inadvertido el despuntar de Eos sobre el mar y sus riberas; entonces uncía al carro los ligeros corceles, y atando al mismo el cadáver de Héctor, lo arrastraba hasta dar tres vueltas al túmulo del difunto Menetíada; acto continuo volvía a reposar en la tienda, y dejaba el cadáver tendido de cara al polvo.

Yendo ya con el poema de Kavafis debemos decir que es adaptado de la Ilíada XVII (426-447):

Los corceles de Aquileo lloraban, fuera del campo de la batalla, desde que supieron que su auriga había sido postrado en el polvo por Héctor, matador de hombres. Por más que Automedonte, hijo valiente de Diores, los aguijaba con el flexible látigo y les dirigía palabras, ya suaves, ya amenazadoras; ni querían volver atrás, a las naves y al vasto Helesponto, ni encaminarse hacia los aqueos que estaban peleando. Como la columna se mantiene firme sobre el túmulo de un varón difunto o de una matrona, tan inmóviles permanecían aquellos con el magnífico carro. Inclinaban la cabeza al suelo; de sus párpados se desprendían ardientes lágrimas con que lloraban la pérdida del auriga, y las lozanas crines estaban manchadas y caídas a ambos lados del yugo.

Al verlos llorar, el Cronión se compadeció de ellos, movió la cabeza, y hablando consigo mismo, dijo:

-¡Ah infelices! ¿Por qué os entregamos al rey Peleo, a un mortal, estando vosotros exentos de la vejez y de la muerte? ¿Acaso para que, tuvieseis penas entre los míseros mortales? Porque no hay un ser más desgraciado que el hombre, entre cuantos respiran y se mueven sobre la tierra.

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Janto y Balio, los caballos de Aquiles

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