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acteónalbani

En la literatura posterior tenemos la Fábula de Acteón de Luis Barahona de Soto. Hemos dudado en ofrecerla aquí completa, ya que hubiéramos podido perfectamente, y quizá eso hubiera sido lo correcto, ofrecer un enlace al sitio de donde la hemos obtenido, pero, al final, hemos optado por ofrecerla en dos largas entregas.

I

De un alma que fue vestida

con dos cuerpos, de hombre y fiera

y de otra alma que, regida

de un cuerpo más que de cera,

fue cual piedra endurecida, 5

de un milagro y de otro extraño

diré, y de un dolor tamaño, que pocos lo conocieron,

sino aquellos que supieron

lo que yo sé, por mi daño.

II

¡Oh tú, que, para mi mal, 10

sola en el mundo naciste,

bella, cruel, desleal,

sabia, y que de todo fuiste

modelo y original,

oye lo que cantar quiero: 15

verás en ciervo ligero

mudado al señor de Tebas

do el tormento que en mí pruebas

fue figurado primero.

III

Con poco que estés atenta, 20

en sus trabajos verás

los de aquel que te los cuenta,

y si quiés saberlo más,

tu desamor y mi afrenta.

Verás sobre su divisa 25

los del que en su mal no avisa,

puestos para más despecho,

y, cual yo, el cuitado hecho

del mundo fábula y risa.

IV

No demandaré favor 30

a aquella musa que en vano

supo decir mi dolor;

mas al celoso Vulcano,

que es el padrastro (léase a partir del verso 266 del enlace) de Amor

La materia será el caso, 35

aresAfroditaTarquinia

y su fragua mi Parnaso,

y sus golpes mis desmayos,

y mis palabras los rayos

de su fuego, en que me abraso.

V

Una muy copiosa fuente 40

muy alegre y fresca está

en la tierra cuya gente

le nació a Cadmo de la

quijada de una serpiente,

de un monte jamás rozado, 45

de sangre nunca manchado,

cercada al Austro y Poniente,

descubierta al sol de Oriente

y cubierta al cierzo helado.

VI

Y aunque, por larga costumbre, 50

de diversas ramas lleno,

que se tejen en la cumbre,

defiende el cerrado seno

del alegre sol la lumbre,

con las hojas compitiendo 55

el sol, a veces venciendo,

y a veces siendo medroso

va un claroescuro hermoso

de las sombras componiendo.

VII

Allí, gentil, largo y liso, 60

está el árbol que guardó

el nombre de Cipariso,

y el otro do se escondió

Dafnes del pastor de Anfriso,

y aquel árbol que parece 65

que por Tisbe se entristece,

la fruta en sangre bañada,

que a la morisca Granada

con sus hojas enriquece.

VIII

Y otros árboles sin cuento, 70

de los que suelen poblar

la tierra con su cimiento,

y dividir y azotar

con sus pimpollos el viento.

De una lucha entre ellos brava 75

con el que entonces soplaba

siendo cada cual herido,

un mormollo y un ruido

dulcísimo se escuchaba.

IX

El sol, en ellos hiriendo, 80

iba de varios olores

otro nuevo produciendo,

y de diversos colores

otro mejor componiendo;

y así, el viento, disfrazado 85

de un nuevo color, mezclado

nuevo olor, nuevo ruido,

hiciera alegre el sentido

del más triste enamorado.

dianayacteónbrueghel

X

Entre la arboleda estaba 90

de natural piedra viva

un güeco de do manaba

el agua que desde arriba

abajo se despeñaba.

Después ésta se vertía 95

sobre otra peña y corría

por un arco, parte a parte,

do natura venció al arte

y el arte a la fantasía.

XI

Y del verdor que a la par 100

crece estaba tan cubierta,

que pocos sabían hallar

la no frecuentada puerta

para el ameno lugar.

Y así la tierra, cavada 105

del agua en ella quebrada,

hecha pequeña laguna,

no se vio en edad alguna

del todo en lumbre bañada.

XII

El margen de césped vivo, 110

de nervosa y ciega trama

que, de tierra, al fugitivo

licor la ñudosa grama

hizo en su lugar nativo,

va las ondas terminando, 115

do esquivas cañas silbando,

y agudos juncos ludiendo,

con blandas ovas tejiendo,

iban su curso cegando.

XIII

Va desde aquí la corriente 120

del agua tan sosegada,

que apenas la vista siente

si corre, o si está parada;

si va a levante o poniente.

Limpia, clara, blanda y pura, 125

liviana, que se apresura

de la boca a las entrañas

de sabor y de marañas,

de olor y color segura.

XIV

Por la suave harmonía 130

que la frecuencia confusa

de los pájaros hacía,

parece que alguna musa

la concertaba y regía.

No goza esta fuente tal 135

el ganado pastoral:

que fuente, bosque y dehesa

es de Diana, princesa

del Colegio Virginal.

XV

Aquí la diosa solía 140

en el caluroso estío

olvidar la montería

y en el líquido rocío

sus castos miembros metía.

Y siendo entonces llegada, 145

de sus ninfas rodeada,

arco y flechas a una dio

y otra el manto le tomó

con que vino cobijada.

XVI

Otra con blanco cendal 150

fue limpiando del sudor

la garganta de cristal,

que derritiera en amor

al más duro pedernal.

Otra le cogió el cabello, 155

tal, que no era tal como ello

madeja de oro crespada,

y en una y otra lazada

lo añudó, y [a] Amor entre ello.

XVII

Otra ninfa, diligente, 160

la ropa de grana y oro

le quitó liberalmente,

y descubriose un tesoro

más bello que el sol de Oriente:

descubriose el blanco pecho, 165

de masa celestial hecho:

dos montes y una cañada

de blanca nieve cuajada,

y el Amor allí deshecho.

JosephHeinztheelder-DianaandActeon

XVIII

Dos le quitan el calzado, 170

y un color se descubrió

de leche y sangre, rosado,

que cuando al suelo tocó

hizo florecer el prado.

La pierna gruesa y ceñida 175

a Elena dejó vencida,

y el pequeño y blanco pie

con un solo puntapié

diera a mil Narcisos vida.

helen_of_Troy

XIX

Y luego en el mismo instante, 180

doce de las más preciadas,

con amoroso semblante,

de sus ropas despojadas,

se le pusieron delante,

las cuatro con delicados 185

vasos de mirra colmados,

bálsamo, y ámbar, y enciensos,

y otros olorosos censos

de los nabateos collados.

XX

Las otras cuatro trajeron 190

varias suertes de conservas

que de las frutas hicieron

y de las mejores yerbas

que en todo el mundo cogieron.

Las otras, dulce comida 195

trajeron para la vida,

pues la conserva inmortal

aquella que es, por ser tal,

sólo a los dioses debida.

XXI

Comenzaron a verter 200

sobre aquel cuerpo divino

licores, y ellos a oler,

y ¡qué olor! pues dél les vino

más que ellos pueden tener.

¡Oh venturoso licor, 205

que tuvo tanto valor,

que mereciese tocar

do no mereció llegar

el gran poder del Amor!

XXII

De la conserva tomó 210

después desto parte poca;

no la tomó, mas la dio;

pues, metiéndola en su boca,

eterna la conservó.

Fue entre sus labios deshecha, 215

y, de serlo satisfecha,

con gran ventaja, pues que

della en breve espacio fue

la preciosa carne hecha.

XXIII

Miró sus miembros en vago 220

cual el soberbio pavón

(que hicieron tal estrago),

y ella y todo su escuadrón

se echaron juntas al lago.

Iban todas de arrancada, 225

en escuadra concertada,

y así todo el lugar lleno,

cual por el cielo sereno

de grullas larga manada.

XXIV

¡Quién las viera libremente, 230

sin ropa al ojo importuna,

ir cortando la corriente

desde la balsa o laguna

al principio de la fuente,

donde, así como las caras, 235

las más preciadas y raras

partes que se pueden ver

no quisieron esconder

las aguas, cual vidrio claras!

XXV

Por lo más alto del cielo 240

iba el sol, y suspendió,

de gozoso, el curso y vuelo,

y, parándose, abrasó

con sus rayos todo el suelo.

Y el viento que iba soplando 245

fuese de nuevo esforzando

con la grande claridad,

y trajo tal sequedad,

que dejó el mundo anhelando.

XXVI

Solamente aquel lugar, 250

porque a Diana le place,

ella le hizo templar

con la virtud con que hace

menguar y crecer el mar.

El viento no le alcanzaba; 255

y el sol tan colado entraba,

que su furor y su brío

sólo de la peña el frío

le resistía y templaba.

XXVII

Allí Diana regía 260

sus corros, giros y danzas,

y cada ninfa hacía

las pruebas y las mudanzas

do más destreza tenía.

Cuál dellas nadó más trecho; 265

cuál dellas más a provecho;

cuál dellas se za[m]bulló,

y cuál el lago cercó,

vuelto al cielo el rostro y pecho.

XXVIII

Ya Filodoce tenía 270

una trepa comenzada,

cuando, con gran vocería

y aullidos, fue alborotada

la virginal compañía;

que, siendo entonces llegado, 275

de estío y sed fatigado,

el cazador Acteón,

causó grande turbación

en el colegio sagrado.

XXIX

Que unas dellas se escondieron, 280

en las aguas za[m]bullidas;

otras la espalda volvieron;

otras de ramas crecidas

de árboles se cubrieron.

A otras vieras sentar, 285

a otras, gritando, abrazar

a la diosa casta y clara,

y otras mirarle a la cara,

sin osarse menear.

acteónalbani

XXX

Otras ante él se ponían, 290

porque la vista cebase

en lo que le descubrían,

y a Diana no mirase,

que era lo que más temían:

porque es punto de primor, 295

si de pena o de dolor

se halla el hombre cercado,

escoger, si es avisado,

de dos daños el menor.

XXXI

Otras, con ánimo puro, 300

estando en torno abrazadas

del cuerpo nada seguro,

hicieron encadenadas

un hermoso y bello muro.

Mas poco vale lo hecho; 305

que él la mira, a su despecho:

tan gentil Diana estaba,

que por cima las sobraba

con más que garganta y pecho.

XXXII

Cual suele en playa espaciosa 310

nave rica, con despojos

de una batalla famosa,

llevarse tras sí los ojos

sin parar en otra cosa,

así, de ninfas cercada, 315

ella sola fue mirada

del que por su mal la vio,

que en sólo aquesto acertó,

para no acertar en nada.

XXXIII

Acertola a conocer, 320

no del todo, por quien era;

que esto, a podello saber,

bien más acertado fuera

si no la acertara a ver.

Vido el rostro sin igual, 325

los topacios y el coral,

puestos por arte sutil,

el aljófar y el marfil,

la púrpura y el cristal.

XXXIV

De un brazo que alto tenía 330

vio el molledo blanco y grueso;

la mano, que al sol vencía,

con que el duro arco de güeso

alargaba y encogía.

Digo que miró la mano 335

que después le dio tal mano;

mirola parte por parte;

que, aunque estaba puesto aparte,

pudo ganarle de mano.

XXXV

Vio el cabello atado y liento 340

y dejó enlazarse en él,

tras la vista, el pensamiento,

y éste se llevó tras dél

voluntad y entendimiento.

No supo mirar por sí, 345

hasta verse preso allí

de amor en el ciego abismo;

mas yo hiciera lo mismo

si la viera antes que a ti.

XXXVI

Finalmente, en ella vio 350

el extremo de belleza

que en ti sola se cifró,

y el extremo de aspereza,

después del que sufro yo.

Y, como yo lo hiciera, 355

comenzó, que no debiera,

con donaire y cortesía,

a decir lo que sentía,

y ojalá más no sintiera:

dianawatteau

XXXVII

«Alma preciosa que digna 360

fuiste del cuerpo más bello

que la vista determina,

o seas humana, si sello

pudieras, sin ser divina;

o seas del sublime coro, 365

que por tal te creo y adoro;

o seas la virgen buscada

que fue de Plutón robada

entre Pachino y Peloro;

XXXVIII

o seas desta arboleda 370

ninfa, o de estas claras fuentes,

o la que en mudable rueda

levanta y abaja gentes,

sin jamás tenerla queda;

sé tú quienquiera que seas, 375

así entre tus manos veas

la cosa más deseada

si hay alguna tan sagrada

que desees y no poseas;

XXXIX

y así consigas Vitoria 380

del que causó turbación

algún tiempo en tu memoria,

si puede caber pasión

en almas llenas de gloria,

que…». Dijo, y quedose aquí; 385

que viéndole estar así,

con lo que otra se amansara,

la diosa volvió la cara,

cual de grana o carmesí.

XL

¿Quién vio el color que parece 390

cuando con vario arrebol

la ciega nube se ofrece

delante el dorado sol

que por partes la esclarece?

Y ¿quién vio en el alborada 395

la fresca aurora rosada?

Pues con gesto más galano

volvió el rostro soberano

la casta diosa enojada.

XLI

Aunque no dél vergonzosa, 400

estaba de su vergüenza

encogida y temerosa;

mas viendo su desvergüenza,

salió corrida y furiosa.

Cuando Acteón conoció 405

en qué y contra quién pecó,

quisiera no haber nacido,

y mejor le hobiera sido

que morir como murió.

XLII

Púsose el color robado, 410

y comenzaba a temblar

como aquel que está azogado,

o al modo que suele estar

el can ante el león echado.

Y ella le muestra el semblante 415

como la madre al infante

de quien ha sido enojada,

o como leona airada,

muertos sus hijos delante.

XLIII

Y dijo con voz sañuda 420

lo que las fatiga más

a las mujeres, sin duda:

«Traidor, no te alabarás

de que me viste desnuda.

Y la caza que deseas, 425

por quien mi fuente rodeas,

te daré por enemiga,

y que, para más fatiga,

sin ti y con ella te veas».

XLIV

Y como el arco ni jara 430

en la mano no halló,

tomando del agua clara,

con ella le roció

pecho y manos, pies y cara.

Iba sudando y, mojado, 435

quedó de súbito helado

y algún tanto temeroso;

mas el deseo amoroso

no por eso resfriado.

XLV

No sólo le resfrió, 440

que aquesto lo menos fue,

porque la agua en sí tomó

una fuerza, un no sé qué,

que más que fuego abrasó.

Convirtió de otro metal 445

toda la parte mortal;

comenzó el pecho a querer,

y el hígado a apetecer

cosas de otro natural.

XLVI

El corazón, que solía 450

las empresas peligrosas

buscar lleno de osadía,

en las muy pequeñas cosas

mostraba ya cobardía.

Y este mismo corazón, 455

que antes sirvió a la razón,

y el seso que fue su asiento,

ambos de un consentimiento,

declinan jurisdición.

XLVII

A la razón no dañó, 460

porque era parte inmortal;

mas del arte la dejó

que es la persona real

que fuerza y poder perdió.

De nadie ya obedecida, 465

de todos aborrecida,

¿qué vale sin gobernar,

entre la gente vulgar,

por sus vasallos regida?

XLVIII

Los afectos naturales, 470

odio, amor, ira y deseo,

miedo, esfuerzo y otros tales,

tienen el gobierno feo

todos conformes e iguales.

Ni entre sí tienen contienda, 475

ni en ellos hay quien se entienda,

uno loco, otro grosero,

y el que madrugó primero

lleva a los otros de rienda.

XLIX

Luego, sin más dilatallo, 480

en diversa proporción

vieras al cuerpo mudallo;

que siempre la inclinación

del señor sigue el vasallo.

Cuando la razón regía, 485

el rostro alzado tenía;

mas luego que se perdió,

el rostro a tierra bajó;

que alzallo no merecía.

L

Los ojos abrió mayores 490

y más largo tendió el cuello;

percibió más los olores;

mudó en pelo el tierno vello,

teñido de dos colores;

las orejas se extendieron; 495

las carnes se endurecieron,

y adornaron su cabeza

dos cuernos que, a poca pieza,

sus doce puntas tuvieron.

artemisacteóncerámica1

 

El propio Ovidio en otra obra, Heroidas, dice:

 

erit] testis et Actaeon, quondam fera creditus illis,

ipse dedit leto cum quibus ante feras;

(Ovidio, Heroidas XX 103-104)


será testigo también Acteón, otrora tomado por un fiera por aquéllos,

con los cuales él mismo antes había dado muerte a las fieras.


Aún hay más referencias  a Acteón en Ovidio, en este caso en los Tristia II, 103-106:

 

cur aliquid vidi? cur noxia lumina feci?

cur imprudenti cognita culpa mihi?

inscius Actaeon vidit sine veste Dianam:

praeda fuit canibus non minus ille suis.

scilicet in superis etiam fortuna luenda est,

nec veniam laeso numine casus habet.


¿Por qué tuve yo que ver algo? ¿Por qué torné culpables mis ojos? ¿Por qué, ¡imprudente de mí!, tuve yo conocimiento de aquel delito? Sin pretenderlo, Acteón contempló desnuda a Diana, y, sin embargo, no por ello fue menos presa de sus propios perros; y es que, a los ojos de los dioses, hasta el zar hay que expiarlo y un hecho casual no obtiene el perdón, si ha sido ofendida una divinidad.

La traducción es de José González Vázquez en Gredos.

Seneca

Séneca, en su tragedia Edipo 751-763, también se refiere a Acteón. En una sorprendente ironía, Acteón repara en su aspecto al contemplarse en las aguas de una fuente donde se había bañado antes la diosa Diana.

Quid? Cadmei fata nepotis,

cum uiuacis cornua cerui

frontem ramis texere nouis

dominumque canes egere suum?

praeceps siluas montesque fugit

citus Actaeon agilique magis

pede per saltus ac saxa uagus

metuit motas zephyris plumas

et quae posuit retia uitat

donec placidi fontis in unda

cornua uidit uultusque feros,

ubi uirgineos fouerat artus

nimium saeui diua pudoris.


¿Qué decir de los hados del nieto de Cadmo,

Cuando unos cuernos de vigoroso ciervo

Le cubrieron la frente con sus ramas

Y acosaron los perros a su propio dueño?

Huye precipitado por selvas y por montes

El veloz Acteón y, ahora con pie más ágil,

Errante por gargantas y peñascos,

Teme las plumas movidas por el céfiro

Y evita redes que él mismo colocó;

Hasta que vio en las aguas de una apacible fuente

Sus cuernos y su aspecto de animal;

Allí había refrescado sus virginales miembros

La diosa del pudor demasiado cruel.


La traducción es de Jesús Luque Moreno, en Gredos.

También en Las Fenicias del propio Séneca, Edipo se refiere a dos personajes de fatal destino: Acteón y Penteo:

Ibo, ibo qua praerupta protendit iuga

meus Cithaeron, qua peragrato celer

per saxa monte iacuit Actaeon suis

noua praeda canibus, qua per obscurum nemus

siluamque opacae uallis instinctas deo

egit sorores mater et gaudens malo

uibrante fixum praetulit thyrso caput;


Iré, iré por donde extiende sus escarpadas crestas

Mi Citerón, por donde a pesar de haber recorrido rápidamente

A través de las rocas el monte, cayó muerto Acteón convertido

En nueva presa para sus propios perros, por donde a través del oscuro bosque

Y la foresta de un umbrío valle a sus compañeras excitadas por el dios

guió una madre y gozando de un furor

vibrante llevó atado al extremo de su tirso la cabeza de su hijo.

Suplicio Penteo


En las Metamorfosis o El asno de oro de Apuleyo, II, 4, en la descripción del atrio de la casa de Birrena, en la que hay una magnífica estatua de Diana, escoltada por una jauría de perros, y a cuyas espaldas se erguía una roca en forma de gruta; en la cornisa de la roca colgaban frutas y racimos, se dice:

Inter medias frondes lapidis Actaeon simulacrum curioso optutu in deam [sum] proiectus iam in ceruum ferinus et in saxo simul et in fonte loturam Dianam opperiens uisitur.


En medio de la enramada, un Acteón de piedra se adelanta hacia la diosa con indiscreta mirada; media cambiado ya en ciervo, se le ve a la vez en la piedra de la roca y en el agua de la fuente acechando la entrada de Diana en el baño.

La traducción es de Lisardo Rubio Fernández, en Gredos.

 

apuleius

 

 

Estacio, en La Tebaida, IV, 572-574 escribe:

 

necdum ille aut habitus aut uersae crimina formae

mutat Aristaeo genitus: frons aspera cornu,

tela manu, reicitque canes in uulnus hiantes.


Y todavía aquél su aspecto o las manchas de su transformación

ha cambiado, el hijo de Aristeo; su frente áspera por los cuernos,

los dardos en la mano y mira los perros que con las fauces abiertas lo atacan.


Claudiano, en su Contra Rufino II, 418-420, dice:

 

sic mons Aonius rubuit, cum Penthea ferrent

Maenades aut subito mutatum Actaeona cornu

traderet insanis Latonia virgo Molossis


Así enrojeció de sangre el monte Aonio, cuando a Penteo llevaban

Las Ménades o a Acteón, súbitamente transformado en ciervo,

Entregó la virgen hija de Leto a sus locos perros molosos.


Plácido Lactancio (siglos IV o VI d. C.) en sus Narrationes fabularum quae in P. Ovidii Nasoni libri XV Metamorphoseon occurrunt, III, fabula II, escribió:

Actaeon, Aristaei et Autonoes filius, in cervum.

Diana cum in valle Gargaphie aestivo tempore fatigata ex adsidua venatione se ad fontem perlueret, Actaeon, Aristaei et Autonoes filius, eundem locum petens ad refrigerandum se et canes, quos exercuerat, feras persequens in conspectum deae incidit; qui ne eloqui posset, habitus eius in cervum ab ea conversus est, ita ut pro fera laceratus a suis canibus sit.

Acteón, hijo de Aristeo y Autónoe, en ciervo.

Cuando Diana en el valle de Gargafia, en el tiempo estival, cansada a causa de su asidua dedicación a la caza se bañaba en la fuente llamada Partenio, Acteón, el hijo de Aristeo y Autónoe, buscando este mismo lugar para refrescarse él y sus perros a los que había ejercitado mientras perseguía fieras, posó su vista en la diosa; él, sin poder hablar, fue convertido su aspecto en ciervo por la diosa, de modo que tomado por una fiera, fue despedazado por sus propios perros.

 

Fabio Fulgencio Plancíades, autor de principios de siglo VI d. C., en sus Mythologiae, III, 3, nos ha dejado esta

Fabula Acteonis

Curiositas semper periculorum germana detrimenta suis amatoribus nouit parturire quam gaudia. Acteon denique venator Dianam lavantem vidisse dicitur; qui in cervum conversus a canibus suis non agnitus eorumque morsibus devoratus est. Anaximenes qui de picturis antiquis disseruit libro secundo ait venationem Acteonem dilexisse; qui cum ad maturam pervenisset aetatem consideratis venationum periculis, id est quasi nudam artis suae rationem videns timidus factus est; inde et cor cervi habens, unde et Homerus ait: “oinobarès kunòs ommat’ ekon kradien d’elafoio”, id est: ebriose, oculos canis habens et cor cervi. Sed dum periculum venandi fugiret, affectum tamen canum non dimisit, quos inaniter pascendo pene omnem substantiam perdidit; ob hanc rem a canibus suis devoratus esse dicitur.

La curiosidad siempre hermana de los peligros supo producir a sus seguidores más perjuicios que alegrías. El cazador Acteón se dice que vio a Diana lavándose; éste convertido en ciervo, no siendo reconocido por sus propios perros fue devorado por sus dentelladas. Anaxímenes que disertó en su libro segundo sobre los cuadros antiguos dice que Acteón amaba la caza; cuando llegó a la edad madura examinados los peligros de las cacerías, esto es, viendo casi la pobre razón de su arte se volvió tímido; desde entonces tenía un corazón de ciervo, de donde Homero dice: “borracho, teniendo ojos de perro y corazón de ciervo”. Pero aunque huía de los peligros de la caza, sin embargo no dejó su afecto por los perros, a los que alimentó inútilmente perdiendo todas sus fuerzas; por esa razón se dice que fue devorado por sus perros.

diana-acteonballet

Antes de seguir con Menelao, nos ha parecido oportuno ofrecer este vídeo, buen ejemplo de la naturaleza musical de La Bella Helena:

O este trío de Menelao, Agamenón y Calcas:

Pero vayamos con el segundo engaño al pobre Menelao. Le llega por parte de quien él cree es el augur de Venus y que no es otro que Paris disfrazado.

El joven troyano llega en una galera y anuncia que Helena debe ir a la isla de Citera, isla consagrada a Afrodita, donde debe realizar preciosas ofrendas. Si así ocurre, Esparta obtendrá el favor de Venus. Todos están de acuerdo, excepto Helena. Una vez en la embarcación, Paris se quita el disfraz y anuncia que el viaje no es a Citera, sino a Troya. Tras el estupor general, los griegos resuelven declarar la guerra a Troya para recuperar a Helena.

LE GRAND AUGURE.

Et tout d’abord, ô vile multitude,

Sachez-le bien, je n’ai pas l’habitude

D’être reçu sur un rythme plaintif:

Vous auriez dû chanter un chœur alerte et vif.

Le culte de Vénus est un culte joyeux:

Je suis gai, soyez gais, il le faut, je le veux!

LE CHŒUR.

Il est gai!

LE GRAND AUGURE.

Il est gai! Soyez gais!

LE CHŒUR.

Il est gai! Soyez gais! Soyons gais!

LE GRAND AUGURE.

Il est gai! Soyez gais! Soyons gais! Je le veux!

Et tsing, tsing, balaboum, balaboum,

Balaboum, poum, poum!

Lalaïtou, poum, poum!

LE PEUPLE.

Et tsing, tsing, balaboum, balaboum,

Balaboum, poum, poum!

LE GRAND AUGURE.

Je sais qu’il est de profonds moralistes

Qui font état d’être sombres et tristes,

Mais ces gens-là se trompent lourdement:

L’homme vraiment honnête est rempli d’enjouement.

Le culte de Vénus est un culte joyeux:

Je suis gai, soyez gais, il le faut, je le veux!

LE CHŒUR.

Il est gai!

LE GRAND AUGURE.

Il est gai! Soyez gais!

LE CHŒUR.

Il est gai! Soyez gais! Soyons gais!

LE GRAND AUGURE.

Il est gai ! Soyez gais! Soyons gais! Je le veux!

Et tsing, tsing, balaboum, balaboum,

Balaboum, poum, poum!

Lalaïtou, poum, poum!

LE CHŒUR.

Et tsing, tsing, balaboum, balaboum,

Balaboum, poum, poum!

Lalaïtou, poum, poum!

CALCHAS.

Quelle tenue pour un augure!

LE GRAND AUGURE.

Vous dites, confrère?

CALCHAS.

Je dis: «Quelle tenue pour un augure!…»

LE GRAND AUGURE.

Je suis gai!… je suis gai!… (Saluant.) Roi des rois, bouillant Achille, les deux Ajax, Oreste, salut et respect!…

Et la reine? je ne la vois pas…

AGAMEMNON.

Elle boude.

LE GRAND AUGURE, saluant Parthénis et Léæna.

Ah! C’est vous, belle Parthénis!… vous aussi, piquante Léæna!…

PARTHÉNIS.

Vous savez nos noms?

LE GRAND AUGURE.

Un bon général connaît toujours ses meilleurs soldats…

AGAMEMNON.

Vous êtes vraiment gai, grand augure!

LE GRAND AUGURE.

Ça nous est recommandé, à Cythère… Soyez tranquilles, mes enfants! Vénus est bonne personne, au fond… elle pardonnera.

TOUS.

Vive le grand augure!

LE GRAND AUGURE.

Elle pardonnera… bien entendu, à la condition que le roi Ménélas fera tout ce qu’il faudra faire.

ACHILLE.

Pourquoi ça?

CALCHAS.

C’est la règle.

MÉNÉLAS, allant à Pâris.

Sans doute… mais si, cependant…

LE GRAND AUGURE.

Il n’y a pas de «si cependant…» N’ayez pas peur… on ne vous demandera rien que de très raisonnable… la reine sera seulement tenue de faire un petit voyage…

TOUS.

Où ça?

LE GRAND AUGURE.

À une dizaine de lieues d’ici… une petite île qui est là-bas… A Cythère.

AGAMEMNON.

À Cythère!

LE GRAND AUGURE.

Oui, elle viendra avec moi sur la galère de Vénus… et, de sa main, elle sacrifiera cent génisses blanches à la déesse.

MÉNÉLAS.

À la bonne heure!… quand on me demande des choses raisonnables… Qu’est-ce que je désire, moi?… que tout s’arrange… Qu’est-ce qu’il faut pour ça?… que la reine fasse un petit voyage à Cythère et sacrifie cent génisses blanches… Rien de mieux!… la reine fera ce voyage… et c’est mon peuple qui payera les génisses blanches.

LE PEUPLE.

Vive Ménélas!

MÉNÉLAS, se retournant vers le peuple.

Oui, mes enfants, vous les payerez.

AGAMEMNON.

Très joli, tout ça… mais il faut que la reine consente…

LE GRAND AUGURE.

Mais où est-elle donc, la reine?

AJAX PREMIER, regardant à droite.

La voici!

Pendant le chœur suivant, Hélène entre par la droite.

SCÈNE VIII

Les Mêmes, HÉLÈNE.

FINALE.

CHŒUR GÉNÉRAL.

Elle vient! c’est elle!

Elle vient! la voici!

Mon Dieu! qu’elle est belle,

Malgré son souci!

HÉLÈNE, à elle-même.

Quels accents se sont fait entendre?

Ils ne m’étaient pas inconnus.

MÉNÉLAS, présentant Pâris à Hélène.

Le grand augure de Vénus!…

À Cythère il faudrait vous rendre,

Pour plaire à la déesse et calmer son courroux.

LES ROIS et ORESTE.

Ah! Calmez son courroux!

HÉLÈNE, à Ménélas.

L’offense vient de vous…

Laissez-moi!

LE GRAND AUGURE, bas, à Ménélas.

Je vais lui parler.

AGAMEMNON et CALCHAS.

Mais que lui direz-vous?

LE GRAND AUGURE.

Mais que lui direz-vous? Les dieux vont m’inspirer!

Bas, à Hélène.

Je suis celui qui t’adore,

Pâris, le berger naïf…

HÉLÈNE, bas, émue.

Qu’entends-je?…

PARIS, bas.

Vas-tu refuser encore

De monter sur mon esquif?

HÉLÈNE.

Non! L’honneur m’attache au rivage.

MÉNÉLAS.

Cédez à mon autorité.

AGAMEMNON et CALCHAS.

Ce n’est qu’un tout petit voyage.

HÉLÈNE, à part.

C’est encor la fatalité!

CHŒUR GÉNÉRAL.

Partez, noble reine,

Partez, belle Hélène!

MÉNÉLAS.

Allons, pars pour Cythère,

Fais cela pour moi!

LE CHŒUR.

Obéissez au roi!

ORESTE.

Oui, montez dans sa galère!

CALCHAS, à part.

Y a quelqu’chos’là-d’ssous…

CHŒUR.

Nous vous implorons tous.

AGAMEMNON.

Les voyageurs pour Cythère!…

Le train va partir.

HÉLÈNE, à part.

Ma foi, partons pour Cythère!

Ça leur fait plaisir…

Oui, ça leur fait plaisir!

CHŒUR GÉNÉRAL.

Va, pars pour Cythère!

Sur cette galère

Coquette et légère,

Va, pars pour Cythère!

Gagne promptement

Ce pays charmant,

Où règne l’amour.

Pendant ce chœur, Pâris et Hélène s’embarquent sur la galère. — Tous les rois et le peuple les saluent.

PARIS, sur la galère, se faisant reconnaître.

Ne l’attends plus, roi Ménélas,

Tes yeux ne la reverront pas!

Je suis Pâris, et c’est vers Troie

Que Pâris emporte sa proie!

Stupéfaction générale.

CHŒUR.

Que notre colère

Déchaîne la guerre!

Effrayons la terre!

Oui, pour te venger

Du prince étranger,

Compte sur nos bras,

Ô roi Ménélas!

Tous les rois menacent Pâris et Hélène qui s’éloignent sur la galère. Tableau.

La imagen de calzonazos queda clara en el final del Acto II, cuando, a pesar de haber sorprendido a los amantes en su propia alcoba y tras haber llamado a todos los dioses como testigos, acaba él mismo como culpable. En efecto, los príncipes griegos, por un lado, llevados por el patriotismo ofendido, intentan expulsar al príncipe troyano, que se defiende bravamente y promete abiertamente que se llevará pronto a Helena. Por otro lado, en cambio,  secundan las amargas acusaciones de la reina pillada “in fraganti” contra el rey que la ha sorprendido; ella dice que es inapropiado y grosero, por lo que hace a los sentimientos, que un marido que vuelve a casa después de viaje de negocios, no lo anuncie formalmente a su esposa, para que ella se prepare y lo reciba tierna y amorosamente.

Otro momento en el que queda claro el carácter de calzonazos de Menelao es la Entrada de los reyes. En esta versión que se ofrece, Menelao no dice Je suis le mari de la reine (yo soy el marido de la reina), ya de por sí significativo, sino que lo que canta Michel Sénéchal, que aquí interpreta a Menelao, es:   je suis le pou de la reine (yo soy el piojo de la reina).


MARCHE ET CHŒUR.

Voici les rois de la Grèce!

Il faut que chacun s’empresse

De les nommer par leur nom…

Ménélas, homme tranquille

Avec le bouillant Achille

Et le grand Agamemnon.

Pendant le chœur, on a disposé des sièges à droite. Les rois entrent successivement; — les deux Ajax paraissent les premiers.

LES DEUX AJAX.

Ces rois remplis de vaillance,

c’est les deux Ajax…

AJAX DEUXIÈME.

Étalant avec jactance

Leur double thorax…

AJAX PREMIER.

Parmi le fracas immense

Des cuivres de Sax.

LES DEUX AJAX.

Ces rois remplis de vaillance,

C’est les deux Ajax!

LE CHŒUR.

Ces rois remplis de vaillance,

C’est les deux Ajax!

ACHILLE, entrant.

Je suis le bouillant Achille,

Le grand myrmidon,

Combattant un contre mille,

Grâce à mon plongeon.

J’aurais l’esprit bien tranquille,

N’était mon talon…

Je suis le bouillant Achille,

Le grand myrmidon!

LE CHŒUR.

Voici le bouillant Achille,

Le grand myrmidon!

MÉNÉLAS, entrant.

Je suis le mari de la reine,

Le roi Ménélas!

Je crains bien qu’un jour Hélène,

Je le dis tout bas,

Ne me fasse de la peine…

N’anticipons pas!…

Je suis le mari de la reine,

Le roi Ménélas!

LE CHŒUR.

C’est le mari de la reine,

Le roi Ménélas!

AGAMEMNON, entrant.

Le roi barbu qui s’avance,

C’est Agamemnon!

Et ce nom seul me dispense

D’en dire plus long:

J’en ai dit assez, je pense,

En disant mon nom…

Le roi barbu qui s’avance,

C’est Agamemnon!

LE CHŒUR.

Le roi barbu qui s’avance,

C’est Agamemnon!

parisyhelena

La segunda parte del título del post nos revela al protagonista: Menelao. Al pobrecillo rey de Esparta lo van a engañar por dos veces su esposa Helena y Paris, el “homme à la pomme”, el juez del monte Ida, que eligió a Afrodita como la diosa más hermosa, en la opereta La Bella Helena.

Para contextualizar ofrecemos una sinopsis de la obra:

PRIMER ACTO. En Esparta, mientras el Gran Augur de Júpiter, Calcas, se queja de la decadencia de los sacrificios a los dioses, la reina Helena, que languidece en su matrimonio con el débil rey Menelao, se interesa por los rumores sobre un concurso de belleza entre las diosas celebrado en el Monte Ida. Paris, hijo del rey de Troya Príamo, llega a continuación disfrazado de pastor, y le revela a Calcas que ha sido él, en efecto, quien obligado a emitir un juicio, le concedió la manzana del triunfo a Venus; la diosa agradecida, le ha prometido a la mujer más bella del mundo, que no es otra que Helena.

Después de una alocada irrupción de Orestes, hijo de Agamenón y sobrino por tanto de Helena y Menelao, se presentan los reyes de Grecia para celebrar la fiesta de Adonis. Una charada en forma de adivinanza ha de revelar al hombre más inteligente; tras el fracaso del ardiente Aquiles y los dos Ayax, es el falso pastor quien se adelanta y da con la solución. Helena, que ya se había sentido fatalmente atraída por el joven al verle antes de la prueba, corona transida de amor al vencedor, que confiesa a todos entonces su verdadera personalidad. En medio del júbilo general, un oráculo amañado por Calcas bajo el dictado de Venus obliga al apático Menelao a marcharse a Creta, dejando sola en Esparta a su bella esposa.

bellahelena

SEGUNDO ACTO. A pesar de las cuatro semanas de soledad y abstinencia, Helena se resiste a la fatalidad amorosa que (inspirada por Venus) le está empujando a ceder al asedio del hermoso Paris, muy contrariado por sus negativas. Mientras el séquito de Agamenón se entrega al juego y al alcohol, Helena sueña con su amor imposible por el joven. Pero el sueño se hace realidad, y cuando ella y Paris están a punto de alcanzar el éxtasis, se presenta Menelao en la alcoba. A la indignación del marido se suman las fantasías guerreras de Agamenón beodo, el disimulo de Paris y la protesta semi-inocente de Helena. Pero con la precipitada marcha del príncipe troyano se evitará, de momento, la tragedia.

TERCER ACTO. En el retiro veraniego de Nauplia, la corte vive en un desenfreno instigado por Venus, que quiere vengarse del fracaso de sus planes de premiar a Paris con Helena. Agamenón y el sacerdote Calcas ruegan a Menelao que se sacrifique cediendo a los designios de la diosa y cediendo a su esposa, que sigue proclamando su fidelidad. Pero Menelao tiene otra solución: ha pedido el consejo del augur de Venus, que resolverá el dilema. Ante la ira de Calcas, que resiente la competencia, llega un barco de Citerea, y en él su Gran Augur, que no es otro que Paris disfrazado. Después de predicar la alegría al pueblo, dictamina: la reina ha de embarcar para la isla de Citerea, custodiada por él mismo y haciendo sacrificios a la diosa. La propuesta es muy bien recibida por todos, excepto por Helena, que sólo al saber quien se esconde detrás del disfraz, acepta. El barco zarpa con los enamorados, pero pronto el engaño es advertido, y Agamenón y Menelao se disponen al combate. La guerra de Troya está al llegar.

Vamos ya a las escenas que nos interesan. Al final del Acto I, Paris, que se ha impuesto a los reyes y príncipes griegos en un concurso de charadas, se las ha arreglado para comprar al adivino Calcas y a su ayudante Filócomo, de manera que el trueno que utiliza como señal de los mensajes de Zeus suena para comunicar que Menelao debe ir por espacio de un mes a Creta. El objetivo de Paris no es otro que tener el campo libre en Esparta con una Helena sin marido.

PARIS, bas, en montrant Ménélas.

Je le serais bien davantage

Si Ménélas était absent.

CALCHAS, bas.

Je vais arranger ça.

(Se précipitant vers le temple, dont il ouvre la porte.)

Je vais arranger ça. Philocôme, à l’ouvrage!

Formidable coup de tonnerre. — saisissement général.

AGAMEMNON.

Bon! La foudre gronde!

Et voilà le monde

Tout interloqué!

LE CHŒUR.

Ce coup de tonnerre

Annonce à la terre

Un communiqué!

CALCHAS, sur le parvis du temple et comme taquiné par une main invisible.

Depuis les pieds jusqu’à la tête

Je sens comme un frémissement!…

Finis, Jupiter! Que c’est bête!

LE CHŒUR.

Écoutons tous, c’est le moment.

CALCHAS, comme inspiré.

Les dieux décrètent par ma voix,

Par ma voix Jupiter décrète

Qu’il faut que Ménélas aille passer un mois…

MÉNÉLAS, s’approchant de Calchas, (parlé).

Où donc?…

CALCHAS.

Dans les montagnes de la Crète.

MÉNÉLAS.

Allons, bon! partir pour la Crète!

HÉLÈNE.

Allez, partez pour la Crète…

LE PEUPLE, à Ménélas.

Allez, partez pour la Crète!

MÉNÉLAS.

Que diable vais-je faire en Crète?

HÉLÈNE, à Ménélas.

Va-t’en, mon loulou,

Va-t’en n’importe où.

(À elle-même.)

Le roi plaintif qui s’embarque

Est bien imprudent,

Et le peuple entier remarque

Que, dans un moment,

Il sera pour ce monarque

Fâcheux d’être absent…

Le roi plaintif qui s’embarque

Est bien imprudent.

TOUS.

Le roi plaintif qui s’embarque

Est bien imprudent.

CHŒUR GÉNÉRAL

Pars pour la Crète,

Va, pars, que rien ne t’arrête,

Ni flots ni tempête…

Gagne, Ménélas, le pays lointain,

Où te mène, hélas! La voix du destin!


La escena se puede ver aquí.

campusRiuSec2

He recibido hoy un correo de la Plataforma por el griego y el latín en la que se me informa de que mañana, en la VII Jornada de Cultura Clásica, representantes de la Plataforma informarán sobre la situación actual; luego transcriben lo que mañana dirán y se centran de manera especial en las ponderaciones.

En este informe que mañana darán a conocer hay un dato que no me cuadra; dicen concretamente:

Situación actual.

A pesar de que este curso nuestras materias se valoran con 0,2 en la fase de mérito, el problema continúa. Ya se publicó la valoración para el curso 2010-11 y nuestras materias se valoran 0,1 para carreras que tradicionalmente elegían un itinerario humanístico como Derecho, Periodismo o Comunicación Audiovisual. Estamos a tiempo para cambiar esa tendencia pues todavía no se ha publicado la ponderación de materias para el curso 2011-12 y sucesivos.

Por lo pronto, creo que deberíamos utilizar el léxico exacto de las PAAU y decir Prueba Específica y no fase de mérito. Después se afirma que todavía no se ha publicado la ponderación de materias para el curso 2011-2012 y sucesivos. Creo que la del curso 2011-2012 (esto es, el año en que se incorporarán a la universidad los alumnos que en el curso actual están estudiando 1º de bachillerato) sí está publicada. En la página web de la UJI de Castellón al menos sí.

En otro artículo ofrecí las ponderaciones de los cursos 2010-2011 y 2011-2012 para el Griego en todos los grados de las universidades valencianas

En un documento muy colorido se puede observar en color morado cómo el Griego pondera, para los Grados que se estudian en la UJI,  0’2 en:

-           Relaciones Laborales y Recursos Humanos

-           Maestro de Educación Infantil

-           Maestro de Educación Primaria

-           Estudios Ingleses

-           Traducción e Interpretación

Pondera 0’1 en el resto de Grados (11), entre ellos, como significativos:

-           Derecho

-           Publicidad y Relaciones Públicas

-           Comunicación Audiovisual

-           Periodismo

-           Turismo

-           Historia y Patrimonio

En resumen: pondera 0’2 en 5 Grados y 0’1 en 11.

Por su parte, Latín pondera 0’2 en:

-           Relaciones Laborales y Recursos Humanos

-           Maestro de Educación Infantil

-           Maestro de Educación Primaria

-           Estudios Ingleses

-           Traducción e Interpretación

-           Historia y Patrimonio

-           Humanidades y Estudios Interculturales

Y 0’1 en:

-           Derecho

-           Publicidad y Relaciones Públicas

-           Comunicación Audiovisual

-           Periodismo

-           Turismo

En resumen: pondera 0’2 en 7 Grados y 0’1 en 9.

rectoratuji

Si nos fijamos en los “contrincantes” del Latín, y, sobre todo, del Griego, en los institutos en los sobres de matrícula, es decir, Literatura Universal, Geografía, Historia del Arte, Economía de la Empresa y Matemáticas Aplicadas a las Ciencias Sociales, observamos lo siguiente:

  • Economía de la Empresa: Pondera 0’2 en 11 Grados y 0’1 en otros 15. Es la asignatura de modalidad del Bachillerato de Humanidades y Ciencias Sociales que pondera (bien sea 0’2 o 0’1) en más Grados.
  • Matemáticas Aplicadas: pondera 0’2 en 12 Grados y 0’1 en 4 Grados. Debemos destacar que pondera 0’2 en Derecho, Periodismo y Turismo.
  • Historia del Arte pondera 0’2 en 8 Grados y 0’1 en otros 8.
  • Literatura Universal pondera 0’2 en 9 Grados y 0’1 en 7.
  • Geografía pondera 0’2 en 13 Grados y 0’1 en 3.

Recapitulando, éste es el resumen:

MATERIA DE MODALIDAD PONDERA 0’2 EN PONDERA 0’1 EN
Geografía 13 3
Matemáticas Aplicadas 12 4
Economía de la Empresa 11 15
Literatura Universal 9 7
Historia del Arte 8 8
Latín 7 9
Griego 5 11

Hoy hemos tenido reunión de equipo directivo y ha vuelto a salir el asunto de las dichosas ponderaciones, ya que ayer los secretarios de los centros tuvieron reunión en la UJI para ser informados de las nuevas PAAU. Nos han mostrado un librito que les han dado con toda la información: la fase general y cómo puntúa, la fase específica y cómo se valora y las ponderaciones del curso 2010-2011 y del curso 2011-2012.

En la reunión del equipo nos han dicho que los alumnos se podrán examinar en la Fase Específica de cualquier materia de modalidad (hasta 20), la hayan cursado o no. En un primer momento se dijo que sólo podrían examinarse de tres (3). Luego, mis compañeros de equipo han dado mucha importancia a las ponderaciones y han hablado de explicar a los alumnos de 4 de ESO qué son las ponderaciones, para que así elijan lo que les conviene de cara a su acceso a la universidad. He intentado hacerles ver que no es un asunto tan importante; creo que lo es más tener un buen expediente o hacer una buena fase general, pero no sé si les he convencido. ¿De qué le vale a un alumno que la Geografía, por ejemplo, que esta materia pondera 0’2 en Periodismo, si su expediente es de 5’5 y en la fase general saca un 6 de media?

Periodismo exige para el curso 2009 en la UJI una nota de corte de 6’43 (sobre 10). Es de suponer que, si con las nuevas PAAU la nota máxima es un 14 (10 de la fase general y 4 de la específica), las notas de corte se adecuaran a esta nota máxima. Según ello, la nota de corte de Periodismo, haciendo una regla de tres, sería de 9. No tendría sentido que la nota de corte quedara intacta, pues, de este modo, la fase específica no tendría razón de ser.

Si este hipotético alumno tiene 6 de media se multiplica por 0’4 = 2’40; su expediente de 5’5 se multiplica por 0’6 = 3’30. En total obtiene un 5’70 en la fase General. Le faltan 3’30 para llegar al 9. Esa puntuación se puede conseguir sacando con las dos mejores notas de la fase específica un 16’5, que se multiplicaría por 0’2, si las dos materias en las que saca la mejor nota ponderan así en Periodismo; supongamos que son Geografía y Economía de la Empresa.

Así que, tanto en el correo de la Plataforma, como en la reunión del equipo directivo las ponderaciones se han convertido en asunto estrella.

Al final, lo que se conseguirá es que todos los alumnos se matriculen en la fase específica, porque se está instalando en el ambiente una psicosis colectiva de falta de plazas, de numerus clausus, de notas de corte, de quedarse fuera del Grado que se quiere estudiar, etc.

Recordemos: la nota de las PAAU es:

40%CFG + 60%NMB + a*M1+b*M2

Donde CFG es Calificación de la Fase General (que debe ser igual o superior a 4).

NMB es la Nota Media del Bachillerato.

Para que se sume la nota de la Fase Específica la nota de la Fase General debe ser igual o superior a 5.

a y b son las ponderaciones (0’1 ó 0’2) que se multiplican por la M1 y M2 (Materias de Modalidad elegidas por el alumno en la fase específica en las que haya sacado mejor nota). Para aplicar la ponderación la nota de las materias debe ser igual o superior a 5.

Ejemplo:

40%CFG (8’33) + 60%NMB (9’00) + a (0’2)*M1 (8’53)+b (0’2)*M2 (7’89) = 12’020

Estoy empezando a creer que nos estamos obsesionando con ellas (prueba de ello es este post). El diccionario de la RALE dice, bajo la acepción ponderación:

ponderación.

(Del lat. ponderatĭo, -ōnis).

1. f. Atención, consideración, peso y cuidado con que se dice o hace algo.

2. f. Exageración de algo.

3. f. Acción de pesar algo.

4. f. Compensación o equilibrio entre dos pesos.

Me temo que estamos cayendo en la acepción segunda y no en la primera. Realmente ¿piensan Ustedes que las ponderaciones son tan determinantes? Creo que, en sí, no lo son y sí lo es, en cambio, el énfasis, la obsesión o la presentación o explicación de este asunto que se haga en los centros.

Habrá que hacer un esfuerzo por neutralizar esta obsesión por las ponderaciones y centrar la orientación de los ¿orientadores? de los centros de secundaria en la nota media del bachillerato y en el estudio de aquello que realmente le gusta al alumno, haciéndole ver que una buena fase general es importante.

Si los orientadores o algunos compañeros marean a nuestros alumnos con que tal o cual asignatura ponderan 0’2 en más grados que Latín o Griego, deberemos contraatacar indicando que da más puntos un expediente de 8 (8×0’6 = 4’8) que dos 10 en dos materias de modalidad (10×0’2 + 10+0’2 = 4).

En definitiva, la batalla está en los centros de secundaria, no tanto en las universidades. Es cierto que lograr que algunos Grados modifiquen su ponderación de 0’1 para Griego y Latín es muy importante, pero, al final, no hay tantos Grados que exijan una alta nota de corte.

En fin, veremos cómo acaba todo esto.

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Nuestra intención con estos artículos es ofrecer unas graciosas e interesantes escenas operísticas en las que podemos ver a un Júpiter disfrazado no de toro, para raptar a Europa, ni de águila, para llevarse al Olimpo a Ganimedes, ni de lluvia dorada, para unirse a Dánae, ni de Anfitrión para engendrar de Alcmena a Heracles, ni de Ártemis, para unirse a Calisto, ni de cisne, para unirse a Leda, sino de mosca, para hacer suya a la ninfa Eurídice.

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También veremos a un Menelao calzonazos al que engaña Paris por dos veces, una para enviarlo de visita a Creta y tener el campo libre con Helena, y la segunda para llevársela a Troya.

Aparecen dichas escenas en sendas óperas u operetas: Orfeo en los Infiernos y La Bella Helena de Jacques Offenbach.

Orfeo en los Infiernos, considerada como la madre de las operetas, fue la primera de una serie basada en unas muy particulares formulaciones ideológicas consistentes en la interpretación satírica, e incluso distorsionada, de los mundos de los cuentos de hadas, las leyendas o los mitos. La saga a la que nos referimos fue pergeñada por Offenbach en colaboración con los fenomenales libretistas Henri Meilhac (cuyo auténtico nombre era Héctor Crémieux) y Ludovic Halévy.

El producto de este ideario halló de inmediato adeptos en todo el mundo. Existen dos versiones de la partitura, la primera en su género en superar la forma cerrada en un solo acto y de ambicionar unas dimensiones próximas a las de la ópera: la original, dada a conocer en el Théâtre des Bouffes-Parisiens el 21 de octubre de 1858 (versión en 2 actos y cuatro escenas) y la revisión en cuatro actos, redefinida como opéra-féerie, estrenada en el Théâtre de La Gaîté de París el 7 de febrero de 1874.

Orfeo en los Infiernos posee unas enormes concomitancias con la que, tal vez y después de ella, sea la opereta más popular de Offenbach: La Belle Helène, título que fue concebido por su autor seis años después de Orfeo

En ambas composiciones, Offenbach y sus libretistas hicieron una muy cómica adaptación de las aventuras de los famosos héroes mitológicos llevándolas a los tiempos de la Francia del Segundo Imperio y aprovechando para poner sobre el escenario críticas ácidas sobre el sistema, sirviéndose de una música de gran atractivo, chispa, variedad rítmica y brillantez.

En la escena I del acto II de Orfeo en los Infiernos se nos muestra el Infierno, el gabinete de Plutón. Allí el dios retiene a Eurídice, mientras ésta es vigilada por un eunuco llamado John Styx, que se lamenta cuando recuerda tiempos mejores, más alegres y sustanciosos. Eurídice se muestra implacable con Styx, sin hacer el mínimo caso de sus quejas. Es más, la joven está ahora mucho más hastiada que nunca, el aburrimiento es todavía mayor que cuando convivía con Orfeo. Aristeo, ya por completo desenmascarado (vestido con la ropa de Plutón), ha perdido todo el interés por Eurídice una vez que ésta ha aceptado todas sus condiciones.

Mientras todos los habitantes del Olimpo la buscan desesperadamente, Eurídice está fascinada por un insecto que se ha introducido por el ojo de la cerradura que le niega la libertad. El insecto es una mosca con alas doradas que permite que Eurídice la coja entre las manos. El bicho es, en realidad, Júpiter, que, como en otras ocasiones, ha adoptado un disfraz para conseguir sus fines. El dios promete a la joven que le alegrará la vida:

N 24 Duo de la Mouche

EURYDICE

Il m’a semblé sur mon épaule

sentir un doux frémissement!…

JUPITER

(à part)

Il s’agit de jouer mon rôle

plus un mot!

Car dès ce moment

je n’ai droit qu’au bourdonnement!

(Imitant  bourdonnement de la mouche)

Zi! Zi!

EURYDICE

Ah! la belle mouche!

Le joli frelon

JUPITER

Zi! Ma chanson la touche,

chantons, chantons ma chanson!

EURYDICE

La belle mouche!

JUPITER

Ma chanson la touche,

chantons ma chanson!

EURYDICE

Ah, la belle mouche!

Le joli frelon!

Bel insecte à l’aile dorée

veux-tu rester mon compagnon?

JUPITER

(imitent la mouche)

Zi!

EURYDICE

Ces lieux dont du forças l’entrée,

hélas, me servent de prison.

JUPITER

Zi!

EURYDICE

Ne me quitte pas, je t’en prie,

reste, on prendra bien soin de toi!

Ah! je t’aimerai, mouche jolie,

reste avec moi, reste avec moi!

JUPITER

Quand on veut se faire adorer

il faut se laisser désirer…

EURYDICE

(courent à lui)

Je la tiens par son aile d’or!

JUPITER

Pas encore! Pas encore!

EURYDICE

Fi, la méchante, la méchante!

JUPITER

J’ai pris des ailes, ma charmante,

j’ai bien le droit de m’en servir!

EURYDICE

Elle ne cherche qu’a me fuir!

De cette gaze légère,

sans l’étouffer, je puis faire

un filet à papillon.

(Elle s’approche sur la pointe des pieds.)

JUPITER

Attention! Attention!

EURYDICE

Ah! la voilà prise! plus de résistance!

JUPITER

La plus prise des deux n’est pas celle qu’on pense!

EURYDICE

Chante, chante!

JUPITER

Zi!

ENSEMBLE

Zi! Zi!

EURYDICE

Ah! je la tiens! Ah! c’est charmant!

JUPITER

Ah! je la tiens! Ah! c’est charmant!

N. 24: Dúo del Moscardón

EURÍDICE

¡Me ha parecido sentir en mi hombro

como un suave temblequeo!…

JÚPITER

(aparte)

Debo comenzar a ejercer mi papel,

¡así que, no más palabras!

¡Porque desde este momento

solo zumbar me permito!

(Imitando el zumbar del moscardón.)

¡Zi, zi!

EURÍDICE

¡Ah! ¡Un bello moscardón!

¡Un galante avispón!

JÚPITER

¡Zi! ¡Mi canción le impresionó,

cantemos, cantemos mi canción!

EURÍDICE

¡El bello moscardón!

JÚPITER

¡Mi canción le impresionó,

cantemos, cantemos mi canción!

EURÍDICE

¡Ah! ¡Bello moscardón!

¡Galante avispón!

Bello insecto de alas doradas

¿Para hacerme compañía has venido?

JÚPITER

(zumbando)

¡Zi!

EURÍDICE

Este lugar cuya entrada tú has forzado,

¡ay! es para mí una prisión.

JÚPITER

¡Zi!

EURÍDICE

¡No te vayas, te lo ruego,

quédate y el tiempo no desperdiciarás!

¡Ah! ¡Yo te amaré, hermoso moscardón,

quédate conmigo, quédate conmigo!

JÚPITER

Cuando uno quiere que lo adoren,

hay que hacerse desear…

EURÍDICE

(corriendo hacia él)

¡Robaré tus alas doradas!

JÚPITER

¡Todavía no! ¡Todavía no!

EURÍDICE

¡Vuelas, malvado, malvado!

JÚPITER

¡He pedido prestadas las alas, cariño,

y tengo el derecho de usarlas!

EURÍDICE

¡Me son necesarias para poder huir!

Esas sedas ligeras,

sin lastimarte, podré usarlas

como una mariposa.

(Se acerca a Júpiter)

JÚPITER

¡Atención, atención!

EURÍDICE

¡Ah! ¡Las tengo! ¡No te resistas!

JÚPITER

¡Al que has atrapado no es a quién tú crees!

EURÍDICE

¡Canta, canta!

JÚPITER

¡Zi!

AMBOS

¡Zi! ¡Zi!

EURÍDICE

¡Ah! ¡Las tengo! ¡Ah! ¡Son bellísimas!

JÚPITER

¡Ah! ¡Te tengo! ¡Ah! ¡Eres hermosísima!


priapo1

Estos días estoy releyendo las Elegías Romanas de Goethe. En los próximos días o semanas se publicará aquí algún otro artículo sobre esta obra. Pero hoy, a vuela pluma y sin mucha profundización, me he decidido a ofrecer la Elegía XI.

Se me antoja un poema precioso y preciso. El poeta ofrece a las Gracias unas pocas hojas y unos capullos de rosa. Las Gracias son divinidades de la belleza, y, tal vez, en su origen, potencias de la vegetación. Esparcen la alegría en la Naturaleza, en el corazón de los humanos e incluso en el de los dioses. Habitan en el Olimpo en compañía de las Musas, con las cuales forman a veces coros. Pertenecen al séquito de Apolo, el dios músico. Se representan generalmente como tres hermanas llamadas Eufrósine, Talía y Áglae, tres jóvenes desnudas cogidas por los hombros; dos de ellas miran en una dirección y la del medio, en al dirección opuesta. Su padre es Zeus; su madre, Eurínome, hija de Océano. A veces, su madre es Hera en vez de Eurínome.

Se atribuye a las Gracias toda clase de influencias sobre los trabajos del espíritu y las obras de arte. Han tejido con sus propias manos el velo de Harmonía. Acompañan gustosas a Atenea (diosa de las labores femeninas y de la actividad intelectual), así como a Afrodita y Eros, y a Dioniso.

graciasfresco

Esto es lo que dice Pierre Grimal en su Diccionario de Mitología Griega y Romana. Y es curioso que todos los nombres de dioses que aparecen en este artículo del Diccionario (Zeus, Hera, Apolo, Atenea, Afrodita, Eros y Dioniso) lo hacen también en el poema de Goethe (Jupiter = Zeus, Juno = Hera, Phöbus = Apolo, Minerva = Atenea, Bacchus = Dioniso, Cythere = Venus).

 

grimal

 

Alfonsina Janés en su introducción a la edición de las Poesías de Goethe en Bosch dice:

Las Elegías romanas son una alabanza de lo natural. La ética que las anima es el epicureísmo, el hedonismo; el hombre tiene la obligación de ser feliz; la vida práctica se orienta hacia las necesidades verdaderas del hombre de sentimientos naturales. Las elegías cantan una vida sin temores, el recogimiento, la renuncia al ajetreo de la vida pública y de la fama, la dedicación al estudio de la naturaleza y del arte, la discreción, el carácter sagrado de las fuerzas naturales, el reconocimiento pleno de los límites humanos, la aceptación sin temor de la caducidad y la muerte, el poder del amor que domina a hombres y dioses, el culto al amor por parte de todos aquellos a quienes ha sometido…

Pues bien, casi todo ello está presente en esta elegía: el poeta coloca las hojas en el altar de las Gracias (divinidades de la belleza y de la naturaleza; influencia sobre los trabajos del espíritu y obras de arte) sin temor (vida sin temores).

El artista disfruta en su taller (dedicación al estudio de la naturaleza y del arte). Un taller, pensamos, lleno de estatuas de divinidades (Goethe se dedicaba al dibujo), que le hacen compararlo a un Panteón, en la acepción primigenia del término, esto es, un templo dedicado a todos los dioses.

Y allí están Júpiter y su esposa Juno, uno bajando su cabeza y la otra alzándola. ¿Arrepentido el primero de una nueva aventura amorosa, altiva la segunda y echándole en cara su nueva infidelidad?

Goethe presenta a Apolo (Phöbus) con un atributo típico del dios de la música y el Sol: su rizada cabellera.

Cabeza de Apolo (MRABASF E-595) 01

Atenea no está para bromas.

El ligero Hermes (recordemos sus atributos: sandalias aladas) es tierno y travieso.

 

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En las miradas anhelantes de Afrodita a Baco, y en el recordado abrazo del dios del vino, podemos rastrear otro de los temas de Goethe en sus Elegías: el poder del amor que domina a hombres y dioses, el culto al amor por parte de todos aquellos a quienes ha sometido.

Pero, ¿quién es “der herrliche Sohn”, el espléndido o extraordinario hijo de Baco (Dioniso) y Venus (Afrodita = Cythere)? Pues no es otro que Príapo, representado en forma de personaje itifálico cuya misión era guardar las viñas y los jardines, particularmente los vergeles. Como dios asiático y por su condición de dios de la fecundidad, Príapo fue incluido en el cortejo de Dioniso, tanto más fácilmente cuanto que presentaba ciertas afinidades con Sileno y los sátiros.

Pausanias, en Descripción de Grecia, IX, 31, 2 nos dice:

ἐνταῦθα καὶ Τηλέφῳ τῷ Ηρακλέους γάλα ἐστὶν ἔλαφος παιδὶ μικρῷ διδοῦσα καὶ βοῦς τε παρ αὐτὸν καὶ ἄγαλμα Πριάπου θέας ἄξιον. τούτῳ τιμαὶ τῷ θεῷ δέδονται μὲν καὶ ἄλλως, ἔνθα εἰσὶν αἰγῶν νομαὶ καὶ προβάτων ἢ καὶ ἑσμοὶ μελισσῶν· Λαμψακηνοὶ δὲ ἐς πλέον ἢ θεοὺς τοὺς ἄλλους νομίζουσι, Διονύσου τε αὐτὸν παῖδα εἶναι καὶ Αφροδίτης λέγοντες.῾᾿ 

Hay también allí una cierva dándole leche a Télefo, hijo de Heracles, un niño pequeño, y junto a él un buey y una imagen de Príapo digna de ver. Este dios es venerado donde pastan cabras y ovejas y hay enjambres de abejas. Pero los de Lámpsaco lo veneran más que  a los demás dioses, y dicen que es hijo de Dioniso y de Afrodita. (traducción de María Cruz Herrero Ingelmo, en Gredos)

En otras versiones, es hijo de Afrodita y Adonis o de Afrodita y el propio Zeus. Según ciertos mitógrafos, la deformidad física de Príapo era debida a los maleficios de Hera. Cuando Afrodita llegó al país de los etíopes, después de su nacimiento, sorprendió a todos los dioses por su belleza. Zeus quedó enamorado de sus gracias y se unió con ella. Afrodita estaba a punto de tener un hijo, pero Hera, temerosa de que este hijo, si reunía la belleza de su madre y el poder de su padre, se convirtiese en un peligro para los Olímpicos y, por otra parte, celosa de los amores de su marido, tocó el vientre de Afrodita, de modo que el niño nació deforme. Al venir al mundo, Príapo tenía un miembro viril enorme, desmesurado (nótese el fenómeno del priapismo). Al verlo, Afrodita temió que si hijo, y también ella misma, fuesen objeto de las burlas de los dioses y lo abandonó en el monte. Lo descubrieron unos pastores, los cuales lo criaron y tributaron culto a su virilidad. Por eso, según se decía, Príapo quedó como un dios rústico.

La información sobre Príapo vuelve a ser de Pierre Grimal y su libro citado.

No nos queda más que ofrecer el poema y su traducción. La traducción es de Alfonsina Janés, en Bosch, serie Erasmo, textos bilingües.

La traductora prefiere verter al español “wenigen” (pocas) como “estas”.

 

Euch, o Grazien…

XI

Euch, o Grazien, legt die wenigen Blätter ein Dichter

Auf den reinen Altar, Knospen der Rose dazu,

Und er tut es getrost. Der Künstler freuet sich seiner

Werkstatt, wenn sie um ihn immer ein Pantheon scheint.

Jupiter senket die göttliche Stirn, und Juno erhebt sie;

Phöbus schreitet hervor, schüttelt das lockige Haupt;

Trocken schauet Minerva herab, und Hermes, der leichte,

Wendet zur Seite den Blick, schalkisch und zärtlich zugleich.

Aber nach Bacchus, dem weichen, dem träumenden, hebet Cythere

Blicke der süßen Begier, selbst in dem Marmor noch feucht.

Seiner Umarmung gedenket sie gern und scheinet zu fragen:

“Sollte der herrliche Sohn uns an der Seite nicht steh’n?”

 

 

Gracias, sobre vuestro puro altar, coloca un poeta estas hojas

y además los capullos de la rosa;

y lo hace sin temor. El artista disfruta en su taller

aunque lo que lo rodea se asemeja a un panteón.

Júpiter baja su divina frente y Juno la alza;

hace su aparición Febo y va meciendo su ensortijada cabeza;

Minerva mira hacia abajo poco afable, y Hermes, el ligero,

aparta la vista a un lado, travieso y tierno a la vez.

Mas a Baco, el dúctil, el soñador, eleva Cítere

miradas de dulce anhelo, húmedas incluso en el mármol.

Piensa feliz en su abrazo y parece preguntar:

“¿No debiera por ventura el extraordinario hijo encontrarse a nuestro lado?”


goethe

Otro que no puede faltar, tratándose de personajes que cambian de aspecto, es Ovidio y sus Metamorfosis.

Éste es el relato del episodio del baño de Diana, el desafortunado encuentro de Acteón con dicha escena, su conversión en ciervo y su muerte a manos de sus perros.

dianayacteónbrueghel

Vallis erat piceis et acuta densa cupressu,

nomine Gargaphie succinctae sacra Dianae,

cuius in extremo est antrum nemorale recessu

arte laboratum nulla: simulaverat artem

ingenio natura suo; nam pumice vivo

et levibus tofis nativum duxerat arcum;

fons sonat a dextra tenui perlucidus unda,

margine gramineo patulos incinctus hiatus.

hic dea silvarum venatu fessa solebat

virgineos artus liquido perfundere rore.

quo postquam subiit, nympharum tradidit uni

armigerae iaculum pharetramque arcusque retentos,

altera depositae subiecit bracchia pallae,

vincla duae pedibus demunt; nam doctior illis

Ismenis Crocale sparsos per colla capillos

colligit in nodum, quamvis erat ipsa solutis.

excipiunt laticem Nepheleque Hyaleque Rhanisque

et Psecas et Phiale funduntque capacibus urnis.

dumque ibi perluitur solita Titania lympha,

ecce nepos Cadmi dilata parte laborum

per nemus ignotum non certis passibus errans

pervenit in lucum: sic illum fata ferebant.

JosephHeinztheelder-DianaandActeon

qui simul intravit rorantia fontibus antra,

sicut erant, nudae viso sua pectora nymphae

percussere viro subitisque ululatibus omne

inplevere nemus circumfusaeque Dianam

corporibus texere suis; tamen altior illis

ipsa dea est colloque tenus supereminet omnis.

qui color infectis adversi solis ab ictu

nubibus esse solet aut purpureae Aurorae,

is fuit in vultu visae sine veste Dianae.

quae, quamquam comitum turba est stipata suarum,

in latus obliquum tamen adstitit oraque retro

flexit et, ut vellet promptas habuisse sagittas,

quas habuit sic hausit aquas vultumque virilem

perfudit spargensque comas ultricibus undis

addidit haec cladis praenuntia verba futurae:

‘nunc tibi me posito visam velamine narres,

sit poteris narrare, licet!’ nec plura minata

dat sparso capiti vivacis cornua cervi,

dat spatium collo summasque cacuminat aures

cum pedibusque manus, cum longis bracchia mutat

cruribus et velat maculoso vellere corpus;

additus et pavor est: fugit Autonoeius heros

et se tam celerem cursu miratur in ipso.

ut vero vultus et cornua vidit in unda,

‘me miserum!’ dicturus erat: vox nulla secuta est!

ingemuit: vox illa fuit, lacrimaeque per ora

non sua fluxerunt; mens tantum pristina mansit.

quid faciat? repetatne domum et regalia tecta

an lateat silvis? pudor hoc, timor inpedit illud.

Dum dubitat, videre canes, primique Melampus

Ichnobatesque sagax latratu signa dedere,

Cnosius Ichnobates, Spartana gente Melampus.

inde ruunt alii rapida velocius aura,

Pamphagos et Dorceus et Oribasos, Arcades omnes,

Nebrophonosque valens et trux cum Laelape Theron

et pedibus Pterelas et naribus utilis Agre

Hylaeusque ferox nuper percussus ab apro

deque lupo concepta Nape pecudesque secuta

Poemenis et natis comitata Harpyia duobus

et substricta gerens Sicyonius ilia Ladon

et Dromas et Canache Sticteque et Tigris et Alce

et niveis Leucon et villis Asbolos atris

praevalidusque Lacon et cursu fortis Aello

et Thoos et Cyprio velox cum fratre Lycisce

et nigram medio frontem distinctus ab albo

Harpalos et Melaneus hirsutaque corpore Lachne

et patre Dictaeo, sed matre Laconide nati

Labros et Argiodus et acutae vocis Hylactor

quosque referre mora est: ea turba cupidine praedae

per rupes scopulosque adituque carentia saxa,

quaque est difficilis quaque est via nulla, sequuntur.

ille fugit per quae fuerat loca saepe secutus,

heu! famulos fugit ipse suos. clamare libebat:

acteóncerámica6

‘Actaeon ego sum: dominum cognoscite vestrum!’

verba animo desunt; resonat latratibus aether.

prima Melanchaetes in tergo vulnera fecit,

proxima Theridamas, Oresitrophos haesit in armo:

tardius exierant, sed per conpendia montis

anticipata via est; dominum retinentibus illis,

cetera turba coit confertque in corpore dentes.

iam loca vulneribus desunt; gemit ille sonumque,

etsi non hominis, quem non tamen edere possit

cervus, habet maestisque replet iuga nota querellis

et genibus pronis supplex similisque roganti

circumfert tacitos tamquam sua bracchia vultus.

at comites rapidum solitis hortatibus agmen

ignari instigant oculisque Actaeona quaerunt

et velut absentem certatim Actaeona clamant

ad nomen caput ille refert et abesse queruntur

nec capere oblatae segnem spectacula praedae.

vellet abesse quidem, sed adest; velletque videre,

non etiam sentire canum fera facta suorum.

undique circumstant, mersisque in corpore rostris

dilacerant falsi dominum sub imagine cervi,

nec nisi finita per plurima vulnera vita

ira pharetratae fertur satiata Dianae.

acteónyperros

(Ovidio, Metamorfosis III, 155-250)

Un valle había, de píceas y agudo ciprés denso, 155

por nombre Gargafie, a la ceñida Diana consagrado,

del cual en su extremo receso hay una caverna boscosa,

por arte ninguna labrada: había imitado al arte

con el ingenio la naturaleza suyo, pues, con pómez viva

y leves tobas, un nativo arco había trazado. 160

Un manantial suena a diestra, por su tenue onda perlúcido,

y por una margen de grama estaba él en sus anchurosas aberturas ceñido.

Aquí la diosa de las espesuras, de la caza cansada, solía

sus virgíneos miembros con líquido rocío regar.

El cual después que alcanzó, de sus ninfas entregó a una, 165

la armera, su jabalina y su aljaba y sus arcos destensados.

Otra ofreció al depuesto manto sus brazos.

Las ligaduras dos de sus pies quitan; pues más docta que ellas

la isménide Crócale, esparcidos por el cuello sus cabellos,

los traba en un nudo, aunque los había ella sueltos. 170

Recogen licor Néfele y Híale y Ránide,

y Psécade, y Fíale, y lo vierten en sus capaces urnas.

dianaenelbaño

Y mientras allí se lava la Titania en su acostumbrada linfa,

he aquí que el nieto de Cadmo, diferida parte de sus labores,

por un bosque desconocido con no certeros pasos errante, 175

llega a esa floresta: así a él sus hados lo llevaban.

El cual, una vez entró, rorantes de sus manantiales, en esas cavernas,

como ellas estaban, desnudas sus pechos las ninfas se golpearon

al verle un hombre, y con súbitos aullidos todo

llenaron el bosque, y a su alrededor derramadas a Diana 180

con los cuerpos cubrieron suyos; aun así, más alta que ellas

la propia diosa es, y hasta el cuello sobresale a todas.

El color que, teñidas del contrario sol por el golpe,

el de las nubes ser suele, o de la purpúrea aurora,

tal fue en el rostro, vista sin vestido, de Diana. 185

La cual, aunque de las compañeras por la multitud rodeada suyas,

a un lado oblicuo aun así se estuvo y su cara atrás

dobló y, aunque quisiera prontas haber tenido sus saetas,

las que tuvo, así cogió aguas y el rostro viril

regó con ellas, y asperjando sus cabellos con vengadoras ondas, 190

añadió estas, del desastre futuro prenunciadoras, palabras:

«Ahora para ti, que me has visto dejado mi atuendo, que narres

-si pudieras narrar- lícito es». Y sin más amenazar,

da a su asperjada cabeza del vivaz ciervo los cuernos,

da espacio a su cuello y lo alto aguza de sus orejas, 195

y con pies sus manos, con largas patas muta

sus brazos, y vela de maculado vellón su cuerpo;

acteóndelacroix

añadido también el pavor le fue. Huye de Autónoe el héroe,

y de sí, tan raudo, en la carrera se sorprende misma.

Pero cuando sus rasgos y sus cuernos vio en la onda: 200

«Triste de mí», a decir iba: voz ninguna le siguió.

Gimió hondo: su voz aquélla fue, y lágrimas por una cara

no suya fluyeron; su mente solamente prístina permaneció.

¿Qué haría? ¿Volvería, pues, a su casa y a sus reales techos,

o se escondería en los bosques? El temor esto, el pudor le impide aquello. 205

Mientras duda, lo vieron los canes, y el primero Melampo

e Icnóbates el sagaz con su ladrido señales dieron:

gnosio Icnóbates, de la espartana gente Melampo.

Después se lanzan los otros, que la arrebatadora brisa más rápido,

Pánfago y Dorceo y Oríbaso, árcades todos, 210

y Nebrófono el vigoroso y el atroz, con Lélape, Terón,

y por sus pies Ptérelas, y por sus narices útil Agre,

e Hileo el feroz, recién golpeado por un jabalí,

y de un lobo concebida Nape, y de ganados perseguidora

Pémenis, y de sus nacidos escoltada Harpía dos, 215

y atados llevando sus ijares el sicionio Ladón,

y Dromas y Cánaque y Esticte y Tigre y Alce,

y de níveos Leucón, y de vellos Ásbolo negros,

y el muy vigoroso Lacón, y en la carrera fuerte Aelo,

y Too y veloz, con su chipriota hermano, Licisca, 220

y en su negra frente distinguido en su mitad con un blanco,

Hárpalo, y Melaneo, e hirsuta de cuerpo Lacne,

y de padre dicteo pero de madre lacónide nacidos

Labro y Agriodunte, y de aguda voz Hiláctor,

y cuantos referir largo es: esa multitud, con deseo de presa, 225

por acantilados y peñas y de acceso carentes rocas,

y por donde quiera que es difícil, o por donde no hay ruta alguna, le persiguen.

Él huye por los lugares que él había muchas veces perseguido,

ay, de los servidores huye él suyos. Gritar ansiaba:

«¡Acteón yo soy, al dueño conoced vuestro!». 230

Palabras a su ánimo faltan: resuena de ladridos el éter.

Las primeras heridas Melanquetes en su espalda hizo,

las próximas Teródamas, Oresítropo prendióse en su antebrazo:

más tarde había salido, pero por los atajos del monte

anticipada la ruta fue; a ellos, que a su dueño retenían, 235

la restante multitud se une y acumula en su cuerpo sus dientes.

Ya lugares para las heridas faltan; gime él, y un sonido,

aunque no de un hombre, cual no, aun así, emitir pueda

un ciervo, tiene, y de afligidas quejas llena los cerros conocidos,

y con las rodillas inclinadas, suplicante, semejante al que ruega, 240

alrededor lleva, tácito, como brazos, su rostro.

Mas sus compañeros la rabiosa columna con sus acostumbrados apremios,

ignorantes, instigan, y con los ojos a Acteón buscan,

y, como ausente, a porfía a Acteón llaman

-a su nombre la cabeza él vuelve- y de que no esté se quejan 245

y de que no coja, perezoso, el espectáculo de la ofrecida presa.

Querría no estar, ciertamente, pero está, y querría ver,

no también sentir, de los perros suyos los fieros hechos.

Por todos lados le rodean, y hundidos en su cuerpo los hocicos

despedazan a su dueño bajo la imagen de un falso ciervo, 250

y no, sino terminada por las muchas heridas su vida,

la ira se cuenta saciada, ceñida de aljaba, de Diana.

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La traducción es de Ana Pérez Vega, sacada de aquí.

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El poeta Calímaco en su Himno dedicado al baño de Palas hace una alusión a nuestro personaje:

πσσα μν Καδμης ς στερον μπυρα καυσε,

πσσα δ ρισταος,τὸν μόνον εὐχόμενοι

παδα, τν βατὰν ᾿Ακταονα, τυφλν δσθαι.

κα τνος μεγάλας σνδρομος ᾿Αρτμιδος

σσεται λλοκ ατν τε δρμος α τν ρεσσι

υσενται ξυνα τμος καβολαι,

ππταν οκ θλων περ ἴδ χαρεντα λοετρά

δαμονος· λλατα τν πρν νακτα κνες

τουτκι δειπνησεντι· τ δυἱέος στα μάτηρ

λεξεται δρυμς πντας περχομνα·

(Calímaco, Himnos, V (Al baño de Palas), 108-117)

¡Cuántas víctimas quemará, andando el tiempo, la Cadmeide (Autónoe, hija de Cadmo y madre de Acteón) en el ara sacrificial, cuántas Aristeo, suplicando ver ciego a su hijo único, el adolescente Acteón! Y, sin embargo, éste será compañero de correrías de Artemis la grande; y ni esas correrías compartidas, ni las flechas que juntos arrojarán en las montañas, podrán salvarlo cuando, involuntariamente, vea el placentero baño de la diosa; sus propios perros se lo cenarán, a él, que fuera su amo; y la madre recorrerá todos los bosques, recogiendo los huesos del hijo.

Traducción de Luis Alberto de Cuenca y Máximo Brioso.

Llega ahora un asiduo en nuestro blog, Higino que también escribió sobre Acteón. En su fábula destacan los nombres de los perros y perras del cazador que, a la postre, lo despedazaron.

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DIANA.

Diana cum in ualle opacissima cui nomen est Gargaphia aestiuo tempore fatigata ex assidua uenatione se ad fontem cui nomen est Parthenius perlueret, Actaeon Cadmi nepos Arist<a>ei et Autonoes filius, eundem locum petens ad refrigerandum se et canes quos exercuerat feras persequens, in conspectum deae incidit; qui ne loqui posset, in ceru<u>m ab ea est conuersus. Ita pro ceruo laceratus est a suis canibus. Quorum nomina, masculi Melampus Ichnobates [Echnobas] Pamphagos Dorceus Oribasus Nebrophonus L<a>elaps Theron Pterelas Hylaeus Nape Ladon Poemenis [Therodanapis] Aura Lacon Harpyia <Aello> Dromas Thous Canache Cyprius Sticte Labros Arcas Agriodus Tigris H<y>lactor Alce Harpalus Lycisca Melaneus Lachne Leucon. Item tres qui eum [Gnosius] consumpserunt feminae Melanch<a>etes Agre Ther<i>damas Oresitrophos. Item alii auctores tradunt haec nomina: Acamas Syrus <L>eon Stilbon Agrius Charops Aethon Cor<us> Boreas Draco Eudromus Dromius Zephyrus Lampus H<a>emon Cyllopo<d>es Harpalicus Machimus Ichneus <M>el<a>mpus Ocydromus Borax Ocythous Pach<ylu>s Obrimus; feminae Argo Aret<h>usa Vrania Theriope Dinomache Dioxippe Echione Gorgo Cyllo <H>arpyia Lync<e>ste Leaen<a> Lac<a>ena Ocyp<e>te Ocydrome Oxyr<h>oe Orias Sagnos Theriphone Volatos Chediaetros.

(Higino, Fábula 181)

Cuando Diana en el muy umbrío valle de Gargafia, en el tiempo estival, cansada a causa de su asidua dedicación a la caza se bañaba en la fuente llamada Partenio, Acteón, el nieto de Cadmo e hijo de Aristeo y Autónoe, buscando este mismo lugar para refrescarse él y sus perros a los que había ejercitado mientras perseguía fieras, posó su vista en la diosa; él, sin poder hablar, fue convertido en ciervo por la diosa. De este modo, tomado por un ciervo, fue despedazado por sus propios perros. Los nombres de éstos eran: machos: Melampo, Icnóbates, Pánfago, Dorceo, Oríbaso, Nebrófono, Lélape, Terón, Ptérelas, Hileo, Nape, Ladón, Pémenis, Aura, Lacón, Harpía, Aelo, Dromas, Too, Cánaque, Ciprio, Esticte, Labro, Arcas Agridunte, Tigre, Hiláctor, Alce, Hárpalo, Licisca, Melaneo, Lacne, Leucón. También tres que lo devoraron, las hembras Melanquetes, Agre, Teridamante, Oresítrofo. También otros autores aportan estos nombres: Acamante, Siro. León, Estilbón, Agrio, Cárope, Etón, Coro, Bóreas, Dragón, Eudromo, Dromio, Céfiro, Lampo, Hemón, Cilópodes, Harpálico, Máquimo, Icneo, Melampo, Ocidromo, Bórax, Ocítoo, Páquilo, Obrimo; las hembras: Argo, Aretusa, Urania, Teríope, Dinomaques, Dioxipe, Equión, Gorgo, Cilo, Harpía, Linceste, Leena, Lacena, Ocipete, Ocidrome, Oxirroe, Orias, Sagnos, Terífone, Cedietro

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Varrón, en sus Res rusticae, aconseja que los perros deben estar bien alimentados. No podemos descuidar su alimentación, no sea que se procuren el alimento de los rebaños o, como en el caso de Acteón, conviertan a su propio dueño en su alimento.

Cibatus canis prop[r]ior hominis quam ovis. Pascitur enim eduliis et ossibus, non herbis aut fronde. Diligenter ut habeat cibaria providendum. Fames enim hos ad quaerendum cibum ducet, si non praebebitur, et a pecore abducet; nisi si, ut quidam putant, etiam illuc pervenerint, proverbium ut tollant anticum vel etiam ut mython aperiant de Actaeone atque in dominum adferant dentes. (…)

(Varrón, Res Rusticae II, IX, VIII)

La comida del perro es más propia del hombre que de la oveja. Pues come alimentos y huesos, no hierbas u hojas. Conviene prever con diligencia que tenga comida. De otro modo el hambre los llevará a buscar comida, si no se le suministra, y la conseguirá del rebaño; a no ser que, como algunos piensan, lleguen incluso al punto de renovar el antiguo proverbio, o incluso a descubrir el mito de Acteón, y le claven los dientes al propio dueño.

resrusticae


Este mito ha tenido también su sitio en el ballet.

En 1844 Jules Perrot creó Esmeralda, ballet inspirado en la novela de Víctor Hugo Nuestra Señora de París, con música de Cesare Pugni. En 1886, Marius Petipa realizó una nueva versión, y con música de Riccardo Drigo agregó varios bailables. Uno de ellos fue el pas de deux Diana y Acteón, que muestra la rivalidad en las artes de la caza de esos famosos personajes mitológicos.

ApoloMusasHeliconClaudeLorrain

Pasamos ahora al otro aspecto que queríamos tratar; nos referimos a la alusión a la fuente del Helicón.

Primero nos referiremos un poco al monte en sí. Para ello tomamos como fuente a Pausanias, Descripción de Grecia IX, 28, 29, 30 y 31 que dice:

δΕλικν ρν τν ν τ Ελλδι ν τος μάλιστά στιν εγεως κα δνδρων μρων νπλεως·

El Helicón está entre los montes de Grecia con tierra más fértil y está lleno de árboles cultivados.

θσαι δ ν ῾Ελικνι Μοσαις πρτους κα πονομάσαι τ ρος ερν εναι Μουσν ᾿Εφιάλτην κα Ωτον λγουσιν, οκσαι δ ατος κα ᾿Ασκρην· κα δ κα ῾Ηγησνους π τδε ν τ ᾿Ατθδι ποησεν,  ᾿Ασκρ δ᾿ α παρλεκτο Ποσειδων νοσχθων,δ ο τκε παδα περιπλομνων νιαυτν Οἴοκλον, ς πρτος μετ᾿᾿ Αλωος κτισε παδων ᾿Ασκρην, θ᾿ ·῾Ελικνος χει πδα πιδακεντα.

Los primeros en hacer sacrificios en el Helicón a las Musas y en declarar el monte consagrado a asa Musas dicen que fueron Efialtes y Oto. También fundaron Ascra. Sobre esto dice Hegesino en su Átide:

Con Ascra de nuevo se acostó Posidón que mueve la tierra, la cual dio a luz un niño con el paso del tiempo, Eoclo, que fue el que con los hijos de Aloeo fundó Ascra, que está al pie del Helicón, abundante en fuentes.

Este fragmento es interesante para nuestro artículo, y nuestro soldado de la Matona mia cara, porque nos informa de que este monte estaba consagrado a las Musas y, por tanto, es sinónimo de inspiración, de conocimiento literario. Nos hace ver, por tanto, que la expresión Petrarcha mi non saper, ne fonte d’Helicon quiere decir que no es un ilustrado por las Musas, no sabe de delicadezas, ni puede conquistar a la dama italiana con refinamientos, poemas o sutilezas.

Nos confirma el texto también la abundancia de fuentes del monte beocio. Una de ellas es la de Aganipe de la que Pausanias nos habla en IX, 29, 5:

ἐν ῾Ελικῶνι δὲ πρὸς τὸ ἄλσος ἰόντι τῶν Μουσῶν ἐν ἀριστερὰ μὲν ᾿Αγανίππη πηγή θυγατέρα δὲ εἶναι τὴν ᾿Αγανίππην τοῦ Τερμησσοῦ λέγουσι, ῥεῖ δὲ καὶ οὗτος Τερμησσὸς περὶ τὸν ῾Ελικῶνα, τὴν δὲ εὐθεῖαν ἐρχομένῳ πρὸς τὸ ἄλσος ἔστιν εἰκὼν Εὐφήμης ἐπειργασμένη λίθῳ· τροφὸν δὲ εἶναι τὴν Εὐφήμην λέγουσι τῶν Μουσῶν.

En el Helicón, yendo hacia el bosque sagrado de las Musas, a la izquierda está la fuente Aganipe – dicen que Aganipe es hija de Termeso: este Termeso corre junto al Helicón -, y yendo por el camino directo hacia el bosque sagrado hay un retrato de Eufeme esculpido en una piedra. Dicen que Eufeme era la nodriza de las Musas.

Más adelante (IX, 31, 3) nos habla de la fuente Hipocrene:

περιοικοσι δ κα νδρες τ λσος, κα ορτν τε νταθα ο Θεσπιες κα γνα γουσι Μουσεα· γουσι δ κα τ Ερωτι, θλα ο μουσικς μνον λλ κα θλητας τιθντες. παναβντι δ στδια π το λσους τοτου ς εκοσιν στιν το Ιππου καλουμνη κρνη· τατην τν Βελλεροφντου ποισα φασιν ππον πιψασαντα πλ τς γς.

Alrededor del bosque sagrado también hay habitantes, y allí los de Tespias celebran una fiesta y los Juegos Museos. También celebran juegos en honor de Eros, con premios no sólo de música, sino también para los atletas. Subiendo unos veinte estadios desde este bosque sagrado, está la llamada Hipocrene. Dicen que ésta la hizo el caballo de Belerofontes cuando golpeó con su casco la tierra.

La traducción de Pausanias es de María Cruz Herrero Ingelmo, en Gredos.

Pegaso

Pausanias tiene otra referencia a la fuente Hipocrene en II, 31, 9, pero esta vez la fuente Hipocrene de Trecén, en la Argólide, surgida también cuando Pegaso, el caballo de Belerofonte, tocó la tierra con su casco.

Pero hablando del Helicón no podía faltar aquí Hesíodo y el comienzo de su Teogonía:

Μουσάων Ἑλικωνιάδων ἀρχώμεθ᾽ ἀείδειν,

αἵ θ᾽ Ἑλικῶνος ἔχουσιν ὄρος μέγα τε ζάθεόν τε

καί τε περὶ κρήνην ἰοειδέα πόσσ᾽ ἁπαλοῖσιν

ὀρχεῦνται καὶ βωμὸν ἐρισθενέος Κρονίωνος·

καί τε λοεσσάμεναι τέρενα χρόα Περμησσοῖο

ἢ Ἵππου κρήνης ἢ Ὀλμειοῦ ζαθέοιο

ἀκροτάτῳ Ἑλικῶνι χοροὺς ἐνεποιήσαντο

καλούς, ἱμερόεντας· ἐπερρώσαντο δὲ ποσσίν.

Apollo_and_the_Nine_Muses

Comencemos nuestro canto por las Musas Heliconíadas, que habitan la montaña grande y divina del Helicón. Con sus pies delicados danzan en torno a una fuente de violáceos reflejos y al altar del muy poderoso Cronión. Después de lavar su piel suave en las aguas del permiso, en la Fuente del Caballo o en el divino Olmeo, forman bellos y deliciosos coros en la cumbre del Helicón y se cimbrean vivamente sobre sus pies.

La traducción es de Aurelio Pérez Jiménez, en Gredos.

Ovidio, en Metamorfosis V, 250 y siguientes, en el marco de su narración del episodio de las Piérides nos habla de la a parición de la fuente de Hipocrene:

Hactenus aurigenae comitem Tritonia fratri

se dedit; inde cava circumdata nube Seriphon

deserit, a dextra Cythno Gyaroque relictis,

quaque super pontum via visa brevissima, Thebas

virgineumque Helicona petit. quo monte potita

constitit et doctas sic est adfata sorores:

‘fama novi fontis nostras pervenit ad aures,

dura Medusaei quem praepetis ungula rupit.

is mihi causa viae; volui mirabile factum

cernere; vidi ipsum materno sanguine nasci.’

excipit Uranie: ‘quaecumque est causa videndi

has tibi, diva, domos, animo gratissima nostro es.

vera tamen fama est: est Pegasus huius origo

fontis’ et ad latices deduxit Pallada sacros.

quae mirata diu factas pedis ictibus undas

silvarum lucos circumspicit antiquarum

antraque et innumeris distinctas floribus herbas

felicesque vocat pariter studioque locoque

Mnemonidas; quam sic adfata est una sororum:

Hasta aquí a su hermano, nacido del oro, como acompañante 250

la Tritonia se ofreció; después, circundada de una cóncava nube, Serifon

abandonó, a diestra Citnos y Gíaros dejados,

y por donde sobre el ponto el camino parecía el más breve, a Tebas

y el virgíneo Helicón acude; monte que, cuando alcanzó,

en él se apostó y así se dirigió a sus doctas hermanas: 255

«La fama de un nuevo manantial ha arribado hasta nuestros oídos,

el que la dura pezuña del alado hijo de Medusa ha quebrado.

Él la causa de mi camino: he querido el admirable hecho

contemplar; lo vi a él de la materna sangre nacer».

Toma la palabra Urania: «Cualquiera que es la causa para ti 260

de ver estas casas, divina, al ánimo gratísima nuestro eres.

Verdadera, aun así, la noticia es: es Pégaso el origen de este

manantial», y a los licores sagrados condujo a Palas.

Quien admirando mucho tiempo, hechas a golpes de pie, las ondas,

de espesuras antiguas las florestas alrededor contempló, 265

y las cavernas y las hierbas adornadas por innumerables flores,

y felices llama al par por su estudio y su lugar

a las Memnónides; a ella así se dirigió una de las hermanas:


La traducción es la de Ana Pérez Vega, que se puede hallar aquí.

La Wikipedia nos dice esto de las fuentes Hipocrene y Aganipe.

Hipocrene (significado «La fuente del caballo»). Es una fuente de agua que nacía en la falda del monte Helicón en Beocia, Grecia. En la mitología griega este manantial estaba consagrado a Las Musas. Según nos cuenta el mito griego, cuando Las Piérides se enfrentan a Las Musas en un concurso de canto al pie del monte Helicón, éste estaba tan complacido por la belleza de las voces, por lo que empezó a crecer de manera desmesurada amenazando con llegar al cielo. Al ver el peligro, Poseidón le ordenó a Pegaso, el caballo alado, que fuera y golpeara a la montaña con uno de sus cascos para ordenarle que volviera a su tamaño normal, a lo que la montaña obedeció dócilmente, pero en el lugar donde Pegaso la había golpeado, brotó la fuente de Hipocrene.

Sin embargo, algunos autores no identificaban a Pegaso con el caballo que hizo brotar la fuente Hipocrene, sino que la atribuyen a un caballo que vivía en el Helicón del que no mencionan su nombre

Aganipe es el nombre de una fuente y de la ninfa (una crenea) asociada con ella en la mitología griega. Aganipe era la hija del río Termeso. La fuente de Aganipe está cerca al pie del monte Helicón, en Tespias (Beocia). Se decía que fue creada por los cascos del caballo Pegaso y estaba relacionada con las Musas como fuente de inspiración poética.

Así pues, nuestro soldado no conocía las delicadezas de las musas del Helicón, ni tampoco era experto en la obra de Petrarca.

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Hasta aquí esta miniserie dedicada a este curioso madrigal de Orlando di Lassus con alusiones mitológicas y literarias.

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