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Archive for 16/04/10

Se pueden establecer algunos otros paralelismos entre Orfeo y Eurídice / Tamino y Pamina.

Al igual que en la bajada de Orfeo a los Infiernos a por su amada Eurídice, Tamino debe ir al rescate de Pamina y, para ello, debe superar algunas pruebas, entre ellas mantener el silencio, que podemos comparar con la de no volver la vista atrás para ver a Eurídice. Eso produce desesperación y dudas sobre el verdadero amor en Eurídice y Pamina.

PAMINA

Du hier, Tamino?

Ich hörte deine Flöte…

und lief dem Tone nach.

Aber du bist traurig?

Sprichst nicht eine Silbe

mit deiner Pamina?

(Tamino winkt ihr fortzugehen.)

Wie? Ich soll dich meiden?

Liebst du mich nicht mehr?

Papageno, sage du mir, sag…

PAPAGENO

(hat einen Brocken Munde, winkt ihr fortzugehen.)

Hm, hm,hm!

PAMINA

Wie? Auch du?

Liebster, einziger Tamino!

O, das ist mehr als Tod!

17. Arie

PAMINA

Ach, ich fühl’s,

es ist verschwunden,

ewig hin der Liebe Glück!

Nimmer kommt ihr Wonnestunden

meinem Herzen mehr zurück!

Sieh’, Tamino, diese Tränen,

fließen, Trauter, dir allein!

Fühlst du nicht der Liebe Sehnen,

so wird Ruh’ im Tode sein!


PAMINA

¿Tú aquí, Tamino?

Oí tu flauta…y corrí tras su música.

¿Pero es que estás triste?

¿No le dices ni una sola sílaba a tu Pamina?

(Tamino le hace señas de que se vaya.)

¿Cómo? ¿He de evitarte?

¿Ya no me amas?

Papageno, dime, di…

PAPAGENO

(tiene la boca llena y le hace señas de que se vaya)

¡Hm, hm, hm!

PAMINA

¿Cómo? ¿También tú?

¡Queridísimo, único Tamino!

¡Oh, esto es peor que la muerte!

17 Aria

PAMINA

¡Ay, tengo el presentimiento

de que la dicha del amor

ha desaparecido para siempre!

¡Nunca volveréis a mi corazón,

horas de delicia!

Mira… Tamino, querido,

estas lágrimas corren sólo por ti.

¡Si no sientes los anhelos del amor,

mi descanso estará en la muerte!

El silencio de Tamino ante las palabras de Pamina puede relacionarse o compararse con la orden que Hades establece como condición para que Orfeo recupere a su Eurídice. Así lo escribe Striggio en su libreto para L’Orfeo de Claudio Monteverdi:

PLUTONE
Benché severo ed immutabil fato

contrasti, amata sposa, i tuoi desiri,

pur nulla omai si nieghi

a tal beltà congiunta a tanti preghi.

La sua cara Euridice

contra l’ ordin fatale Orfeo ritrovi.

Ma pria che tragga il piè da questi abissi

non mai volga ver lei gli avidi lumi,

chè di perdita eterna

gli fia certa cagion un solo sguardo.

Io così stabilisco. Or nel mio Regno

fate ò ministri il mio voler palese,

sì che l’ intenda Orfeo

e l’ intenda Euridice

né di cangiarlo altrui sperar più lice.

PLUTÓN
Aunque una suerte severa e inmutable

se opone, esposa, a tus deseos,

que nada le sea negado

a tanta belleza aliada con tantas plegarias.

A pesar del fatal decreto, Orfeo volverá a encontrar a su querida Eurídice.

Pero en tanto que sus pies no hayan cesado de pisar estos abismos,

no deberá dirigir hacia ella sus ojos impacientes,

pues una sola mirada le condenaría a perderla para siempre.

Así lo decido. En mi reino, heraldos y ministros,

pregonad mi orden,

para que Orfeo la oiga

y Eurídice la oiga

y que nadie espere cambiarla.

Orfeo puede hablar con Eurídice, pero no mirarla; Tamino puede mirar a Pamina, pero no puede hablarle.

Jan Assmann en La flauta mágica: ópera y misterio, escribe:

A diferencia de Orfeo, Tamino lo consigue. Pamina no puede explicarse el silencio de Tamino de otro modo que como un signo del enfriamiento de su amor. De hecho, esta escena reproduce el mito de Orfeo, y ciertamente la forma que Gluck y su libretista Calzabigi le dieron en la ópera Orfeo ed Euridice (1762). También aquí el conflicto trágico deriva de la insuperable diferencia de los conocimientos que ambos amantes tienen. También en Gluck es sobre todo el déficit de información de Euridíce (que no sabe nada de la resolución de los dioses) lo que como momento decisivo forma parte de la situación de la prueba o lo único que condiciona en general su precaria, crítica dimensión. La ignorancia de Eurídice, que hace que a su ver la conducta de Orfeo aparezca inexplicable e incomprensible, actúa como figura de la diferencia que provoca el conflicto entre los amantes y mueve a Orfeo a infringir el mandato divino. También aquí el hecho de que Orfeo no se vuelva a mirarla Eurídice lo interpreta como un signo de desamor. Exactamente como Pamina, Eurídice a la vista del amor supuestamente moribundo de Orfeo, prefiere la muerte.

Aquí la escena del Orfeo ed Euridice (Acto III, escena I) de Gluck en la versión italiana:

ORFEO

Sì, ma tronchiam gii indulgi omai!

(mesta e risentita, e ritirando la mano che stringeva quella di Orfeo)

Ma la tua man, perchè la mia non tiene?

EURIDICE

Ah! non guardi più a me. Che tanto amasti un dì! Perchè in tanto istante insensibil cosí?

S’oscurò lo splendor de’ sguardi miei?

ORFEO

(da sé)

Mi sembra di morire. Orsù! Moviam! Bella Euridice, inoltra i passi tuoi!

Oh! potessi calmar i dolce affani! Ma, non poss’io! No vogliono gli Dei!

EURIDICE

Oh! Almen…  un sguardo solo

ORFEO

È  sventura il mirarti.

EURIDICE

Ah! infido! E queste son le accoglienze tue! Tal dai, crudel, a tanto amor mercè? Oh! Barbara sorte!

Perchè d’Imen fa riviver le faci, quando mi nieghi i sospirati baci?

ORFEO

Ahí! Mal s’appon il tuo fiero sospetto!

EURIDICE

È scherno reo la vita a me ridata. Dei! Riprendete allor l’inutil dono! Va!

(A Orfeo) Non cercarmi più d’amor perdono!

ORFEO

Sù! Sù e mi segui, o cara.

EURIDICE

No, crudel! più cara a me la morte, che viver con te!

ORFEO

Ah, crudele!

EURIDICE

Lasciami in pace!

ORFEO

No, mia vita: ombra seguace verrò sempre intorno a te!

EURIDICE

Parla! Or dì perchè tiranno, perchè sei sì tiranno?

ORFEO

Ben potrò morir d’affanno, Ma giammai dirò perché. Giammai dirò perchè!

ORFEO ED EURIDICE

Grande, o Numi, è il dono vostro, Lo conosco e grato/grata io sono Ma il dolor, che unite al dono,

È insoffribile per me.

EURIDICE

Qual vita è questa mai, Che a viver incomincio! E qual arcan m’asconde Orfeo?

Tratto m’avria dal recesso feral, per farsi reo del perfido abbandono?

Si smentisce la luce, o ciel, agli occhi miei, il velo della morte ricade ancor su me.

Tremo… vacillo… e sento fra l’angoscia e il terrore, quando all’ebbrezza, rediviva, aspiro,

da un palpito crudel sento, ahimè, vibrarmi il core. Che fiero momento! Che barbara sorte! Passar dalla morte A tanto dolor! Avvezza al contento d’un placido oblio, fra queste tempeste si perdè il mio cor.

ORFEO

Oh, strazio novel! Ispiramo, o ciel!

Frenarmi non posso! Mi sento, o Dei, morir!

Mi manca il respir! Frenarmi non posso! Ah!

Mancare mi sento! Dei mi sembra morire!

ORFEO

Ecco novel tormento!

EURIDICE

Amato sposo, m’abbandoni? Mi struggo in pianto;

Il duol m’opprime i sensi, e tu, crudel,

non porgi aita a me! O Numi!

O stelle, Un’altra volta dunque morir degg’io

senza un amplesso tuo, senza un addio?

ORFEO

Più frenarmi non posso,

a poco a poco la ragion m’abbandona:

oblio la legge, Euridice, a me stesso;

e…

(in atto di voltarsi e poi pentito)

EURIDICE

Orfeo… Consorte… Io mi sento languir!

(si getta a sedere sopra un sasso)

ORFEO

Diletta mia! Se tu sapessi…

(in atto di voltarsi a guardarla )

Ahimè, che fo!…

Ma sino a quando nel recinto

feral sarà ch’io peni?

EURIDICE

O mio ben., ti sovvenga almeno almen di me. D’Euridice.

ORFEO

Qual pena! Oh, come il cor mi si lacera in sen!

Ah, Più omai non resisto. O celeste deliro…

(si volta con impeto e la guarda)

Ah! mio tesoro! Amata sposa!

EURIDICE

Oh Dei. che avvenne?

(alzandosi e tornando a cadere)

Io moro…

(muore)


ORFEO

¡Sí, pero no nos entretengamos más!

(Triste y resentida, retirando la mano que estrecha la de Orfeo)

Pero tu mano ¿porqué no sujeta la mía?

EURÍDICE

Ah! Ya no me miras a mi a quien tanto amaste un día.

¿por qué en tal instante te muestras tan insensible? ¿Se oscureció el esplendor de mi mirada?

ORFEO

(para sí)

Me siento morir ¡Vamos! ¡Avancemos! ¡bella Eurídice, apresura el paso!

Oh! ¡Si pudiera calmar estos tiernos tormentos, pero no puedo. No lo quieren los dioses.

EURÍDICE

Ay! sólo una mirada al menos.

ORFEO

Mirarte puede ser fatal.

EURÍDICE

¡Ah, pérfido! ¡Así me das la bienvenida! ¿Así, cruel, das las gracias  a tanto amor?

Oh, bárbara suerte, ¿porqué haces revivir las antorchas de Himeneo, cuando me niegas los deseados besos?

ORFEO

¡Ay! No tiene base tu cruel sospecha.

EURÍDICE

Es una cruel broma la vida que se me ha devuelto.

¡Dioses! llevaos el inútil regalo (A Orfeo) No busques más en mi el perdón del amor

ORFEO

Ven, ven y sígueme, querida

EURÍDICE

¡No, cruel! la muerte es más deseable que vivir contigo!

ORFEO

¡Ah, cruel!

EURÍDICE

¡Déjame en paz!

ORFEO

¡No, vida mía, mi sombra te seguirá a todas partes!

EURÍDICE

Pero ¿por qué eres tan tirano?

ORFEO

Tal vez muera de afán, pero nunca diré el porqué, ¡nunca diré el porqué!

EURÍDICE Y ORFEO

Grande, oh dioses, es vuestro don, lo reconozco y estoy agradecida/o.

Pero el sufrimiento que conlleva me es intolerable.

EURÍDICE

¡Qué clase de vida es esta que estoy comenzando!

¡Y qué secreto me oculta Orfeo! ¿Me habrá sacado del horrible descanso

para hacerse culpable de un pérfido abandono? Se ensombrece la luz a mis ojos,

el velo de la muerte vuelve a caer sobre mi. Tiemblo, vacilo y siento, a causa de la angustia y el terror,

cuando a la ebriedad, rediviva, aspiro, vibrar mi corazón con doloroso palpitar

¡Qué terribles instantes! ¡Qué destino cruel! ¡Volver de la muerte para sufrir tanto!

Acostumbrada a la resignación de un plácido olvido, entre estas tormentas se perdió mi corazón.

ORFEO

Oh, un nuevo suplicio, inspírame, oh cielo.

¡No puedo frenarme! Me siento, o dioses, morir.

Me falta la respiración. ¡No puedo frenarme! Ay, me siento desfallecer.

Dioses, me parece que muero.

ORFEO

¡He aquí un nuevo tormento!

EURÍDICE

Amado esposo, ¿me abandonas? El sufrimiento abruma mis sentidos,

y tú, cruel, no acudes en mi ayuda? Oh, dioses! oh estrellas,

¿De nuevo, debo pues morir sin un abrazo tuyo, sin un adiós?

ORFEO

No puedo contenerme más, poco a poco la razón me abandona, ¡olvido lo pactado, a Eurídice y a mí mismo! Y…

(Va a volverse y después se arrepiente)

EURÍDICE

¡Orfeo, esposo! Me siento desfallecer.

(Se deja caer para sentarse en una roca)

ORFEO

¡Querida mía! Si supieses…

(Va a volverse a mirarla)

Ah ¿qué hago? Pero ¿hasta cuándo debo sufrir en este horrible infierno?

EURÍDICE

¡Amor mío, al menos acuérdate de mí! De Eurídice.

ORFEO

¡Qué angustia! ¡Oh, cómo se me parte el corazón! No resisto más… o celeste delirio

(volviéndose hacia ella y la mira)

¡Ah! ¡Mi tesoro! ¡Querida esposa!

EURÍDICE

Oh dioses, ¿qué me sucede?

(Se levanta con fuerza, pero vuelve a caer)

Me muero.

(Muere)

El video se ofrece en la versión francesa de 1774:


ORPHÉE (à part)

Quelle épreuve cruelle!

EURYDICE

Tu m’abandonnes, cher Orphée!

En ce moment ton épouse désolée

Implore en vain tes secours;

O dieux! à vous seuls j’ai recours.

Dois-je finir mes jours

Sans un regard de ce que j’aime?

ORPHÉE (à part)

Je sens mon courage exprir,

Et ma raison se perd

Dans mon amour extrême;

J’oublie et la défense, Eurydice et moi même.

(Il fait un mouvement pour se retourner et tout à fait se retient.)

Ciel!

EURYDICE

Cher époux, je puis à peine respirer.

(Elle tombe sur un rocher.)

ORPHÉE (fort)

Rassure-toi, je vais tout dire . . .

Apprends . . .

(à part)

Que fais-je! . . . Justes dieux,

Quand finirez-vous mon martyre?

EURYDICE

Reçois donc mes derniers adieux,

Et souviens-toi d’Eurydice . . .

ORPHÉE (à part)

Où suis-je? Je ne puis résister à ses pleurs.

(fort)

Non, le ciel ne veut pas un plus grand sacrifice.

(Il se retourne avec impétousité et regarde Eurydice.)

Oh ma chère Eurydice . . .

EURYDICE

(Fait un effort de se lever, et meurt.)

Orphée! o ciel! je meurs . . .

ORPHÉE

Malheureux, qu’ai-je fait?

Et dans quel précipice

M’a plongé mon funeste amour?

Chère épouse! Eurydice!

Eurydice! Chère épouse!

Elle ne m’entend plus, je la perds à jamais!

C’est moi qui lui ravis le jour!

Loi fatale!

Cruel remords!

Ma peine est sans égale.

Dans ce moment funeste

Le désespoir, la mort

Est tout ce qui me reste.

J’ai perdu mon Eurydice,

Rien n’égale mon malheur;

Sort cruel! quelle rigueur!

Rien n’égale mon malheur!

Je succombe à ma douleur!

Eurydice, Eurydice,

Réponds, quel supplice!

Réponds-moi!

C’est ton époux fidèle;

Entends ma voix qui t’appelle.

J’ai perdu mon Eurydice, etc

Eurydice, Eurydice!

Mortel silence! Vaine espérance!

Quelle souffrance!

Quel tourment déchire mon cœur!

J’ai perdu mon Eurydice, etc

Ah! puisse ma douleur finir avec ma vie!

Je ne survivrai pas à ce dernier revers.

Je touche encor aux portes des enfers,

J’aurai bientôt rejoint mon épouse chérie.

Oui, je te suis, tendre objet de ma foi,

Je te suis, attends-moi!

Tu ne me seras plus ravie,

Et la mort pour jamais va m’unir avec toi.


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